Skip to main content

Full text of "Documentos del archivo de Belgrano"

See other formats


«&£ 



#s#t ► . 







» 



óft 




fé¿ 



•*■ 



DOCUMENTOS 



ARCHIVO DE BELGRAXO 



TOMO IV 



Digitized by the Internet Archive 

in 2011 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/documentosdelarc04muse 



MUSEO MITRE 



DOCUMENTOS 



DEL ARCHIVO DE 



BEL GRANO 



TOMO IV 



BUENOS AIRES 

IMPRENTA DE CONI HERMANOS 

684, perú, 684 
1914 



MANDO DEL EJÉRCITO AUXILIAR 
DEL ALTO PERÚ 



NOMBRAMIENTOS É INSTRUCCIONES DE BELGRANO 



PRLMER NOMBRAMIENTO DE BÉLGRANO (1) 



Señor coronel don Manuel Bélgrano. 

Acaba de recibirse oficio del general Juan Martín (de Puey- 
rredón) en que avisa habérsele formado una neurisma en el 
pulmón de resultas de un golpe de caballo ; que su término 
se acerca y que se le mande, volando si es posible, un oficial 
de todas circunstancias que lo substituya en el mando de aquel 
ejército, porque si llega á morir cree con positivo fundamento 
que sucedería una disolución total, capaz de poner la patria en 
el iiltimo conflicto. Xo es fácil manifestar á V. S. el sentimien- 
to profundo que lia causado en el gobierno este desgraciado 
accidente, y el temor de la pérdida de un oficial tan recomen- 
dable y digno de la gratitud eterna de sus compatriotas. Pero 
se trata de evitar los resultados en cuanto se pueda, y á este 
fin lia determinado el gobierno con maduro acuerdo confiar ¡i 
V. S. el mando en jefe del ejército del Perú, previniéndole que 
luego que reciba este oficio entregue el del regimiento y dé ese 
puesto militar al teniente coronel don Gregorio Pedriel, y sin 
pérdida de momentos parta por la posta á su destino, y puesto 
á la cabeza de aquella división ciña sus operaciones á las ins- 
trucciones anteriormente comunicadas al general Pueyrredón, 



(1) Algunos documentos referentes al retiro de Pueyrredón y nombramiento 
de Bélgrano, aparecen publicados en los Documentos del archivo de Pueyrredón. 
(Museo Mitre), tomo I, páginas 165 y L'L'í» y siguientes. (N. de la D.) 



— 10 — 



á las inclusas reservadas y á lo que dicte la necesidad, escu- 
chando los informes y los conocimientos de dicho general, si 
tiene V. S. la suerte de alcanzarlo aliviado de sus males. 

El gobierno que conoce la actividad y demás cualidades de 
V. S. se lisonjea ya del acierto de su elección. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Buenos Aires. 27 de febrero <le 1812. 

Manuel de Sarratea. Juan José Paso. Bernardi- 

no B i rada vía. 

Nicolás de Herrera. 
Secretario. 



INSTRUCCIONES RESERVADAS Á QUE SE HACE REFERENCIA 
EN EL OFICIO ANTERIOR 

Se sabe por cartas interceptadas de Goyeneclie á Abascal. 
que reúne aquel todo su ejército y viene á ocupar la provincia 
de Salta, debiendo emprender sus marchas á mediados de enero. 
Esto hará sin duda que nuestro ejército retrograde: porque so- 
bre todo conviene no exponer la fuerza. En tal caso es necesa- 
rio hacer la retirada en el mejor orden, destruyendo cuanto pue- 
da ser útil al enemigo, para dificultar sus marchas y recursos. 

Se cuidará mucho de retirar con tiempo los útiles de la fá- 
brica del Tucumán. 

Se tratará de reunir y tener siempre la fuerza concentrada, 
llamando al enemigo porque se debilite á medida que se extien- 
da en conquistas. 

Manuel de Sar ratea. Juan José Paso. Bernardina 

L' i cada vía. 

Nicolás de Herrera, 

Secretario. 



II 



TRANSCRIPCIÓN A BELGRANO DE LAS INSTRUCCIONES 
ENVIADAS Á PUEYRREDÓN 



Al coronel don Manuel Belgrano. 

Con esta fecha remite el gobierno al general Pueyrredón el 
oficio del tenor siguiente : 

Siendo indudable que Goyenecbe con la fuerza de tres mil 
hombres trata con empeño de ocupar á Salta y que V. S. con 
las de su mando no puede resistir el ataque de una acción cam- 
pal, procurará Y. S. verificar con todo su ejército una retirada 
que ofendiendo vigorosamente al enemigo y conservando el ho- 
nor de nuestras armas, le haga sentir los esfuerzos que le opo- 
nen los hombres decididos á sostener la libertad de su patria. 

No se designa á Y. S. el paraje donde haya de atrincherarse 
para detener los pasos ambiciosos de Goyeneche sobre nuestro 
territorio, porque fiando en sus conocimientos le deja á su al- 
bedrío la elección de un punto militar que según las circuns- 
tancias reúna las ventajas de una defensa segura y de la mayor 
dificultad para que el enemigo emprenda ulteriores movimien- 
tos que le hagan dueño de posiciones de preferencia de las que 
en mejores días será preciso desalojarle. Y. S. sabe bien que en 
los lugares que deje á su espalda y que fia de transitar el ene- 
migo, deben quitarse todos cuantos recursos podrían favorecer 
sus marchas. La patria es preferible á las lágrimas de los (pie 
se quedan infelices por medidas de tal naturaleza. 

Los esfuerzos de V. S. y las valientes tropas del ejército de 
su mando son los que han de contener por ahora los progresos 
del enemigo, porque no será posible facilitar á Y. S. con la 
prontitud que desea este gobierno todos los auxilios que prepa- 
ra para derrotar completamente á Goyeneelic 



- 12 — 

Si la superioridad de las fuerzas de éste le hiciese dueño de 
Salta y sucesivauíeute emprendiese, como es de inferir, la ocu- 
pación del Tucumán, tomará V. S. anticipadas disposiciones pa- 
ra trasplantar á Córdoba la fábrica de fusiles que se halla en 
aquel punto : y á fin de asegurar así aquellos útiles, como la ar- 
tillería, tropa y demás concerniente á su ejército, se espera del 
celo de V. S. que activará la construcción de las dos chatas 
que propone á este superior gobierno. 

Después de las demostraciones que tiene V. S. dadas de su 
amor á la causa de la libertad, este gobierno no considera nece- 
sario recomendarle de nuevo el interés sobre las disposiciones 
que debe tomar contra Goyeneche, y convencido de sus conoci- 
mientos, le faculta para que con concepto á las prevenciones 
indicadas opere libremente según las críticas circunstancias en 
que se halla. 

Y se traslada á V. S. para su inteligencia y providencias ul- 
teriores. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Buenos Aires, 27 de febrero de 1812. 

Manuel de Sarratea. Juan José Paso. Bernardina 
Bivadavia. 

Xicolás de Herrera, 

Secretario. 



OFICIO DEL GOBIERNO A BELGRAXO 
SOBRE SU NOMBRAMIENTO 

Al coronel don Manuel Belgrano. 

Por oficio de esta fecha se convencerá Y. S. de la urgente 
necesidad que ha obligado á este gobierno á ordenarle su pron- 
ta salida á tomar posesión del grave cargo á que lo destina. 



— 13 — 

Esta circunstancia lia dado motivo al mismo tiempo para 
que no se le incluya el título de general interino, por ausencias 
y enfermedades del que lo era del ejército del Perú, que corres- 
pondía bajo las formalidades prescriptas. Pero atento los ex- 
presados motivos, ordena á V. S. su marcha inmediatamente, y 
presentándose con este oficio al general don Juan Martín de 
Pueyrredón ó á quien lo substituya si se han agravado sus ma- 
les, será posesionado y reconocido por tal según á este indivi- 
duo se le previene separadamente, esperando que en la primera 
oportunidad se le dirigirá el título respectivo. Y para que por 
ningún acaso sufra Y. S. demoras que perjudiquen estas dispo- 
siciones tan interesantes al estado, le incluyo el pasaporte con 
las prevenciones convenientes á este objeto. 

Dios guarde á Y. S. muchos años. 

Buenos Aires, 27 de febrero de 1812. 

Manuel de Sarratea. Juan José Paso. Bemardino 
Bivadavia. 

Nicolás de Herrera, 

Secretario. 

PASAPORTE 

El gobierno superior i)i*ovisional de las Provincias Uni- 
das del Río de la Plata á nombre del señor don Fernan- 
do YII. 

Por cuanto el coronel don Manuel Bel grano en importante 
comisión pasa hasta el ejército del Perú. Por tanto ordena y 
manda á las justicias y cabos militares de su tránsito no le pon- 
gan embarazo alguno en su viaje; y á los maestros de postas, 
por cuya carrera se dirige, le faciliten los auxilios necesarios 
para su efecto de cuenta de los fondos públicos, ocurriendo pre- 



— 14 — 

viainente á la administración principal ele correos por el respec- 
tivo boleto. Para todo lo que le hace expedir este pasaporte, 
Armado por el mismo gobierno, refrendado por su secretario y 
sellado con el sello de las armas reales. 

Dado en Buenos Aires, á 27 de febrero de 1812. 

Manuel de Sarratea. Juan José Paso. Bernardino 
Rivadavia. 

Nicolás de Herrera, 

Secretario. 
(Hay uu sello.) 



SE FACULTA A BELGRANO PARA TOMAR EL DINERO 

NECESARIO DE PARTICULARES 

Ó DE LAS TESORERÍAS DEL ESTADO 



Señor coronel don Manuel Belgrano. 

La premura de las circunstancias han impedido tomar á este 
gobierno cuantas providencias correspondían á avisar á V. S. 
de todos los auxilios de dinero y demás necesario á su breve 
marcha : pero queda remediado con dejar á V. S. facultado para 
que tome cuantas cantidades sean precisas para sus gastos, ó 
de particulares, ó de cualquier tesorería del estado, las cuales 
quedarán abonadas luego que Y. S. lo avise instruidamente. 

Dios guarde á Y. S. muchos años. 

Buenos Aires, 27 de febrero de 1812. 

Manuel de Sarratea. Juan José Paso. Bernardino 
Rivadavia. 

Nicolás de Herrera, 

Secretario. 



15 



SE NOMBRA A BELGRANO EN PROPIEDAD 
GENERAL EN JEFE DEL EJÉRCITO 



El gobierno superior provisional de las Provincias Uni- 
das del Eío de la Plata á nombre del señor don Fernan- 
do VII. 

Por cuanto el general en jefe del ejército auxiliador en las 
Provincias Unidas del Perú, don Juan Martín de Pueyrredón, 
lia sido elegido vocal de este gobierno por la asamblea reunida 
en esta capital en 5 de abril del presente año, y sea necesario 
nombrar persona que le substituya dignamente en las delicadas 
funciones que se le habían cometido; por tanto bailándose en el 
coronel del regimiento número 5 (sie), don Manuel Belgrano, to- 
das las cualidades necesarias al bien de los sagrados objetos que 
promueve, esta superioridad ha venido en nombrarle general en 
jefe del indicado ejército auxiliador del Perú para que suceda 
al expresado don Juan Martín de Pueyrredón. Y á efecto de que 
pueda como tal entrar á ejercer las funciones que son propias 
de este cargo, se ordena y manda tilos jefes militares, ministros 
de justicia y demás subalternos de la dependencia de esta su- 
perioridad que luego que sea recibido del cargo, se le guarden 
y hagan guardar las honras, prerrogativas y excepciones que 
le pertenecen, prestando á su voz la debida obediencia todos 
los que según el orden militar deban estar sujetos á sus dispo- 
siciones, so cargo de responder á este gobierno en caso contra- 
rio á lo que va prescripto. Y se declara que desde el día 27 
del pasado febrero, en que interinamente y por las enfermeda- 
des de su antecesor se le cometió el mando del expresado ejér- 
cito, ha de gozar de tres mil pesos anuales y en el mismo tiem- 



— 16 — 

po dos mil de gratificación para gastos de estado. Para todo lo 
cual se le expide este despacho, firmado por el gobierno, sella- 
do con el sello de las armas reales de Fernando VII y refren- 
dado por su secretario, del que se tomará razón en el tribunal 
de cuentas y cajas generales de esta capital. 

Dado en Buenos Aires, á 26 de mayo de 1812. 

Feliciano Antonio Chichina. Juan Martín de Puei/- 
rredón. Berna rd i no Bi radar ia. 

Nicolás de Herrera. 

Secretario. 

(Hay un sello.) 



V. E. confiere el empleo de general en jefe del ejército auxi- 
liador del Perú á don Manuel Belgrano, con el sueldo de tres 
mil pesos anuales y dos mil de gratificación para gastos de es- 
tado. 

Tomóse razón en el tribunal de cuentas. 

Buenos Aires, 27 de mayo de 1812. 



Tomóse razón en la contaduría general del ejército y real 
hacienda. 

Buenos Aires, 27 de mayo de 1812. 

Juan José Ballesteros. Boque González. 



— 17 — 



SE NOMBRA A BELGRANO CAPITÁN GENERAL 

El gobierno superior provisional de las Provincias Uni- 
das del Kío de la Plata á nombre del señor don Fernan- 
do VII. 

Por cuanto atendiendo á los relevantes méritos y servicios 
del brigadier coronel del regimiento número 1 don Manuel Bel- 
grano, general en jefe del ejército auxiliar destinado al Alto 
Perú, lia venido, ratificándole aquél, en conferirle el carácter de 
capitán general. Por tanto le da y concede todas las prerroga- 
tivas, acciones é incumbencias que por él le corresponden, y 
ordena y manda á todos los jefes de provincia ó ejército donde 
sirviese, se le reconozcan y hagan reconocer bajo tal carácter y 
respeten los demás cabos mayores y menores oficiales y solda- 
dos de cualquier grado ó calidad que sean, le guarden y hagan 
guardar las honras, gracias y preeminencias que como á tal ca- 
pitán general le corresponden, bien y cumplidamente, sin que 
se le falte en cosa alguna. Para todo lo cual se le hizo expedir 
este despacho firmado del gobierno, refrendado de su secreta- 
rio interino de la guerra y sellado con el sello de que provisio- 
nalmente se usa, de que se tomará razón en el tribunal de 
cuentas y cajas del estado. 

Dado en Buenos Aires, á 30 de octubre de 1812. 

Juan José Paso. Francisco Belgrano. Doctor An- 
tonio Álvarez Joule 

Tomás (¡nido, 

Secretario interino <U- gnerra. 
(Hay un sello.) 

DOC. ARCH. BELGBANO. — T. IV 2 



— 18 — 

V. E. ratificando el grado de brigadier general en jefe del 
ejército auxiliador del Alto Perú al coronel del regimiento nú- 
mero 1 don Manuel Bel grano, le confiere el carácter de capitán 
general. 

Tomóse razón en el tribunal de cuentas. 

Buenos Aires, 21 de octubre de 1812. 

Mario Ramos Mejía. 

Tomóse razón en la contaduría general del ejército y cajas 
del estado. 

Bueuos Aires, 21 de octubre de 1812. 

Roque González. 



INSTRUCCIONES QUE SERVIRÁN DE REGLA 

AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GENERAL DEL PERÚ 

DON MANUEL BELGRANO 

PARA SU DESEMPEÑO DE LA COMISIÓN EN EL EJÉRCITO 

DE SU MANDO 



El excelentísimo señor don Manuel Belgrano tendrá toda la 
representación y facultades de capitán general del ejército del 
Perú y de los pueblos del mismo, de Tucumán adelante. 

En consecuencia podrá dar al ejército la forma y dirección 
que mejor convenga para batir al ejército enemigo y asegurar 
los intereses del estado hasta la orilla del Desaguadero. 

Podrá en su tránsito y prosecución de sus marchas variar 
las guarniciones y conferir empleos y grados militares, dando 



— iy — 

oportunamente cuenta á esta superioridad para su respectiva 
confirmación. 

Podrá premiar en el acto á los individuos de los cuerpos que 
se distingan y castigar á los cobardes y delincuentes. 

En caso que se ofrezca entablar una negociación con el ene- 
migo, sea á solicitud de éste, sea á imperio de las circunstan- 
cias, instruirá á este gobierno con la brevedad posible, á no ser 
que baya peligro en la demora ; pero en todo caso esperará la 
ratificación de esta superioridad. 

Cuidará de dar repetidos avisos de sus determinaciones y de 
las ocurrencias que sucedan. 

Procederá en todas las reformas con la prudencia y circuns- 
pección que tiene acreditado, baciendo valer la autoridad, fa- 
cultades y representación que le ba conferido este gobierno. 

jSo comprometerá jamás las armas de la patria ni dará bata- 
llas sino con evidente probabilidad del suceso. 

Abrirá todos los pliegos de los expresos que encuentre, se 
enterará de ellos para su gobierno, y cerrados ios entregará á 
los conductores para que sigan con ellos á esta capital. 

Hará preparar á los pueblos que reconquistase ó libertase de 
la opresión enemiga un contingente proporcionado á la fortuna 
de los vecinos y naturales amigos y decididos á sostener nues- 
tra santa causa ; pero con respecto á los europeos españoles de 
los mismos pueblos de cualquier clase, rango y condición que 
fuesen, á los solteros se les confiscarán todos los bienes y á los 
casados la mitad á excepción de los notoriamente adictos, que 
sólo deberán sufrir la contribución moderada arreglada á sus 
haberes. 

Como el ejército deba tener una caja militar que lleve su 
cuenta y razón independiente aunque subalterna al cargo de 
un ministro que deberá ser el comisario con otros oficiales 
respectivos, el producto de los contribuyentes bará sus fondos 
efectivos para subvenir á todos los gastos y necesidades de la 



— 20 — 

expedición auxiliadora, mientras por un nuevo arreglo, que 
será el resultado del de la administración de la hacienda del 
estado, reciben todos los ramos las formas convenientes. 

Podrá hacer todas las observaciones que con presencia de 
las circunstancias motiven la modificación de los precedentes 
artículos, principalmente respecto á las confiscaciones preveni- 
das, para dar las correspondientes órdenes, que con las demás 
que se impartan por esta superioridad, formarán la continuación 
de estas instrucciones. 

Buenos Aires. 20 de octubre tle 1812. 

Juan José Paso. Francisco Bel grano. Doctor An- 
tonio Alvar ez Jonte. 

Juan Manuel de Lúea, 

Secretario de gobierno interino. 



Es copia 



Doctor Teodoro Sánchez Bustamante. 
Secretario de guerra. 



II 



LIBRO COPIADOR DEL EJÉRCITO DEL PERtT 



CUADERNO II. - SUPERIOR GOBIERNO 



LIBRO COPIADOR DEL EJÉRCITO DEL PERÚ (1) 

CUADERNO II. — SUPERIOR GOBIERNO 
No 54. 

Señores del excelentísimo cabildo ejecutivo. 

Excelentísimo señor: 

Aunque ignoro qué destino pueda dar al vista de aduana (de 
las cajas) de La Paz, don Eafael Alvisuri, que V. E. me reco- 
mienda en oficio del 12 del corriente, estaré á la mira de la pri- 
mera colocación que se presente compatible con su mérito para 
atenderlo con preferencia. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Cuartel general de Jujuy, 3 de diciembre de 1811. 
N« 55. 

Señores del excelentísimo cabildo ejecutivo. 

Excelentísimo señor : 

He recibido el impreso que V. E. se sirve incluirme en reser- 
vado de 12 de noviembre anterior relativo á la competencia 

(1) Este es el cuaderno á que se refiere el general Mitre en la nota 2 de la pá- 
gina 693 de la Historia de Belgrano, tomo II. Empieza el 3 «le diciembre de 
1811, con los ot'nios de Pueyrreddn. (N. de l" D.j 



— 24 — 

suscitada por los diputados. Quedo asimismo advertido de las 
prevenciones que V. E. me hace acerca de estos incidentes; 
bien que no puedo dejar de insinuar á Y. E. haber llegado á 
varias manos otros ejemplares de la misma recogida Gaceta. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de diciembre de 1811. 



No 56. 

Señorea del excelentísimo cabildo ejecutivo. 

Excelentísimo señor : 

Antes de recibirla orden de Y. E. de 12 de noviembre ante- 
rior, ya me había puesto de acuerdo con los generales y coman- 
dantes de mi dependencia acerca del estado de fuerza y arma- 
mento que circunstanciadamente era indispensable remitir á 
esa superioridad. Tengo, pues, la satisfacción puntual de pre- 
sentar á correo relativo dos estados de exacta comparación. Sin 
otro cálculo que una rápida mirada sobre la demostración que 
ofrece el estado número 1, queda convencida, fuera de exagera- 
ciones, la extraordinaria celeridad con que sin prescindir de 
otras arduidades, se han perfeccionado en lo posible las pri- 
meras operaciones de reorganización. Comprueba esta realidad 
las diferencias que saltan á la frente del que acompaño en tras- 
lado bajo del número 2, y me pasó el ex general don Juan José 
Yiamonte á fines de octubre con techa 14 del propio mes, des- 
pués de sesenta días que llevaba de anticipada retrogradación. 

Aseguro á Y. E. que más me habría acomodado una nueva 
creación, que el laborioso fastidio con que ha luchado mi cons- 
tancia para corregir resabios, irregularidades y desgreños hasta 
dar absoluta forma á los escombros que se me entregaron. En 
un mes que corre desde mi recalada á este cuartel general toca 



V. E. siquiera el pequeSo consuelo de que no sólo se halla arre- 
glada la fuerza, sino, lo que es más, avanzada en su mayor pai- 
te hasta los umbrales de la entrada al Períí bajo de las órdenes 
del general don Eustaquio Díaz Vélez, en urgente precaución 
de las ulteriores miras del enemigo. 

El paralelo es llano y de enorme exceso en las casillas desús 
totales. El coronel Viamonte puso á mi disposición setecientos 
ochenta y tres hombres de pie de fuerza, con doscientos seis 
fusiles; y en la actualidad consta de mil setecientos treinta y 
cuatro con novecientos setenta y siete fusiles que pronto esta- 
rán corrientes en su totalidad. De esta fuerza y armamento han 
salido y existen en calidad de vanguardia ó gruesa avanzada 
seiscientos treinta hombres con cuatrocientos ochenta y siete 
fusiles y algunos más que en sus inmediaciones se han recolec- 
tado. El defecto de armas ha obligado á despedir reclutas que 
inútilmente consumían los fondos que trato de economizar con 
la más sagrada escrupulosidad. Si como imploro encarecida- 
mente á V. E. en oficio número 4S vienen en carretillas por la 
posta perfectamente acomodados siquiera mil fusiles, nada será 
más fácil que aumentar considerablemente la fuerza armada y 
disciplinada, mientras se esperan los batallones con que desde 
julio ha contado el anhelo de los pueblos sin detenerse en los 
arreglos que también aquí se sabrán dar y pueden recibir. 

La claridad de estos presupuestos parece que no deja vacío 
en cuanto á los conocimientos que V. E. apetece del estado de 
la fuerza de mi mando. Desciendo de ellos á otros puntos que 
sin duda demandan preferente nivelación. Un ejército de oficia- 
les y un extenuado tropel han sido los lastimosos objetos que 
se presentaron á mi primer examen. Procedí inmediatamente á 
purificar este desgreñado campamento mandando comparecer á 
vindicarse ante la superioridad de V. E. todos los que habían 
incurrido en las graves notas de cobardía y deserción; y con- 
cediendo á otros licencia absoluta, ó su comparendo en la ca- 



— 20 — 

pital por viciosos, desopinados, inútiles é involuntarios. Sin 
embargo del crecido número que produjo la expargación, no so- 
lamente han quedado oficiales empleados y agregados, sino 
también treinta y cinco dispersos sin destino, que acredita la 
relación número 3, sin poder atinar con los medios de ocupar y 
socorrer decorosamente á esta multitud. 

Ella resulta délas facultades que ha querido arrogarse la im- 
prudente forma popular de juntas provinciales y subalternas, 
y de las que les amplió la provisoria extravagante plenipoten- 
cia conferida en subrogación del doctor don Juan José Cas- 
telli que aún no se halla derogada por terminante circulación. 
De esta antipolítica prostitución hablo á Y. E. en oficio núme- 
ro 37, por haber concebido que cuanto más en mantillas se ha- 
llan nuestros planes de libertad nacional, tanto más debe re- 
velarse el esplendor de la carrera que ha de decidir la suerte 
de los pueblos. Xadie mejor que V. E. sabe que en todos los 
estados cultos no hay reserva tan eminente como la más pe- 
queña divisa militar. Es un misterio de suma importancia, esa 
destreza con que las supremas potestades de la variada especie 
de gobiernos, hace valer y estimar cualquier patente ó despacho 
que confiere ó aumenta un galón ó una charratera. En malogran- 
do esta tecla, se origina una disonancia que es preciso renun- 
ciar á todos los brillantes estímulos que ha refinado la política. 

No encuentro expresiones con que reclamar ante V. E. con- 
tra ese monstruoso grupo de oficiales que han arrojado al cam- 
po del honor y de la gloria las juntas de Salta, Tucunián, Ca- 
tamarca. Santiago y de otros pueblos, de donde por el mero 
hecho de pedirse reclutas, vienen nombrados oficiales que es 
necesario despedirlos á costa de experimentados resentimien- 
tos que pudieron evitarse para no enturbiar con indirectas de- 
sazones la unidad fraternal de los vecindarios. Xo era extraño 
que se tomasen tanta licencia las juntas, á vista de la increíble 
arbitrariedad que observan en las creaciones y promociones del 



ejército, llegando al humillante extremo de no encontrarse, en- 
tre el copioso número de este cuartel general, cuatro oficiales 
con respectivas legítimas patentes. 

Esta escandalosa prostitución en la carrera más honorable 
de los estados, no puede menos que empeñar todo el miramien- 
to de V. E. fijando una absoluta y sagrada reserva de promo- 
ciones y grados con escrupulosa economía bajo de la alta y pri- 
vativa concesión y expedición de esa superioridad sin el menor 
pernicioso disimulo á cualquiera otra autoridad derivada. Con- 
sidero este punto en el grado de preferente reglada disposición 
por ajustada circular para inteligencia de los pueblos y de cuan- 
tos aspiren á las brillantes distinciones de la carrera de las armas. 

De la generalidad de esta solicitud fundada en juiciosas ob- 
servaciones, me contraigo á significar á Y. E. que el estado nú- 
mero 1 relativo á la organización de la fuerza de mi mando sobre 
el pie conveniente de cien plazas cada compañía, pide setenta 
y siete oficiales empleados en las clases de capitanes, primeros 
y segundos tenientes y subtenientes, que tengo elegidos en la 
mayor parte, continuando en la observación de los más útiles 
para aprovechar las cualidades más aparentes para el mejor 
desempeño del servicio. Esta prudente situación me obliga á 
omitir por ahora los nombres de los que han de quedar emplea- 
dos, y por lo mismo parece conducente sin ejemplar que Y. E. 
se sirva remitirme en blanco tantos despachos cuantos exigen 
las casillas clasificadas, á fin de llenarlos oportunamente y dar 
cuenta individual á esa superioridad, que en cuanto á la multi- 
tud que resulta de inútiles, y dispersos sabrá Y. E. deliberar 
con la detenida exclusión que sea de su superior arbitrio, ge- 
neralizando la prohibición más severa para extinguir uniformes 
y divisas comunes é imaginarias. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de diciembre de 1811. 



28 



No 57. 

Excelentísimo cabildo ejecutivo. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de 12 de noviembre anterior lia tenido V. E. á bien 
hacerse cargo de las grandes consideraciones que demandan 
una fuerza más respetable á los umbrales del Perú para apro- 
vechar las coyunturas y ventajas que puede proporcionar el 
progreso de las convulsiones interiores. Pero aún es de prefe- 
rente miramiento político el inevitable desaire que debería su- 
frir la majestuosa energía del gobierno y la degradación en que 
seríamos confundidos si una casualidad inesperada decidiera la 
liumillación del enemigo bajo de los esfuerzos que apuran las 
masas interiores. Sólo la imaginación de semejantes resultados 
extremece mi pundonor con demasiado respeto á sus funestas 
consecuencias: y nada me queda que añadir á V. E. sobre la 
necesidad urgentísima de tropas, y especialmente de armamen- 
to, de que trato á V. E. bajo los números 48 y 59 ; si no fuera esta 
esperanza con que V. B. anima el comprometimiento expectable 
que debo desempeñar á la vista de los pueblos, sería negocio 
de más cuidado que mi propia existencia. Mi deber en las cir- 
cunstancias no podía desentenderse de obrar recíprocamente al 
compás de las convulsiones internas hasta estrechar al ene- 
migo en los cuarteles de Potosí y La Plata. Ya que no es posi- 
ble una cabal ejecución de estas combinaciones, procuro suplir 
con toda la especiosidad que me proporcionan las pequeñas 
fuerzas de mi mando. Las casualidades me van prometiendo al- 
guna espera : bien que ni debo abundar en la participación de 
noticias que corren libremente y sin certidumbre ni criterio en 
correspondencias particulares: ni he tenido otras positivas que 
las de Cochabamba remitidas con toda su original formalidad y 



— 2!) — 

la de implicancia que ofrece al buen discernimiento una decla- 
ración que es adjunta en copia y fué recibida en la avanzada ¡i 
un pasajero que reputo sospechoso, y espero por momentos pa- 
ra rectificar la averiguación. 

Sírvase V. E. descansar sobre el tenor de mi oficio número 
45, mientras mi eficacia permanece en el arreglo de estos pocos 
batallones, que ansiosamente aguardan el refuerzo de los de esa 
capital. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Cuartel general de Jujuy, i de diciembre de 1811. 



No 59. 

Excelentísimo gobierno provisional de las Provincias Unidas del 
Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Hallándome con una porción de soldados en este hospital, es 
sin igual mi desconsuelo al oir los clamores de los miserables 
enfermos, sin que me sea posible aliviarlos por la absoluta falta 
de toda especie de medicinas que padece este ejército é imposi- 
bilidad de proveerse de ellas en unos pueblos en que casi son 
desconocidas ; y sin embargo de que anteriormente lo tengo re- 
presentado á V. E., hago nuevo recuerdo á fin de que se sirva 
remitirme siquiera las más precisas con anticipación. 

Aunque los facultativos don Diego Paroisien y don Baltasar 
Tejerina á esfuerzos de su constante aplicación y esmero en la 
asistencia de los enfermos suplen hasta aquí la taita de asisten- 
tes y más cirujanos, que serían precisos, especialmente hallán- 
dose como ahora divididos, el primero en este cuartel general, 
y el segundo en la vanguardia; es de gran necesidad que las 
tropas que vengan de esa capital traigan un cirujano y un asis- 



— 30 — 

tente en cada cuerpo, y espero que así lo ordene V. E. para el 
mejor cuidado y alivio de los enfermos. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 16 de diciembre de 1811. 
No (50. 

Señores del excelentísimo superior gobierno provisional de las Pro- 
vincias Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. original el expediente promovido por el comi- 
sario general del ejército contra el proveedor don Agustín Már- 
quez, á quien le he intimado se presente á V. E. á satisfacer 
los cargos que se le hacen, consiguiente á mi decreto del 12 del 
corriente. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 16 de diciembre de 1811. 

N" 61. 

Señores del excelentísimo superior gobierno provisional délas Pro- 
vincias Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Contemplando justa la solicitud del sargento Simón Heredia 
por los buenos informes que he tenido de sus anteriores jefes y 
arreglo de conducta que he observado en él desde que me en- 
cargué del mando del ejército, la dirijo á V. E. para que en su 
vista se digne resolver sobre ella lo que estime conveniente. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



31 



No 62. 

Excelentísimo gobierno supremo provisional de las Provincias Uni- 
das del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

La buena disposición y anhelo al servicio que han manifes- 
tado los oficiales de artillería de Córdoba don José María y don 
Julián Paz, acompañada de una conducta distinguida con que 
se han manejado desde su arribo á este cuartel general, me ha- 
cen concebir muy fundadas esperanzas en estos jóvenes apre- 
ciables, y en consecuencia los he agregado al escuadrón de hú- 
sares, con rebaja de un grado del que cada uno obtenía en la 
milicia, como verá V. E. en mi decreto del 12 á la representa- 
ción que es adjunta. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 16 de diciembre de 1811. 



No 63. 

Señores del excelentísimo supremo gobierno provisional de las 
Provincias Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor: 

Acompaño á V. E. la representación que me ha hecho el al- 
férez de húsares don Bernardino Escribano exponiendo su 
ineptitud y solicitando en su virtud licencia absoluta que le he 
concedido, igualmente que al alférez don Miguel Eodríguez por 
igual solicitud. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jnjuy, 17 de diciembre de 1811. 



32 



N« 64. 

Señores del excelentísimo supremo gobierno provisional de Jas 
Provincias Unidas del Bío de la Plata. 

Excelentísimo señor: 

Se lia servido V. E. hablarme en reiterados oficios del arre- 
glo de un pie de fuerza castigado de todos los resabios que ha- 
bía originado el desgreño de la anterior administración. Por mi 
parte han sido al propio tiempo inexcusables las instancias con 
que he debido estimular las altas facultades de esa superiori- 
dad para ponerme á cubierto de las resultas á que está aventu- 
rada la delicada confianza del mando de un ejército nominal, á 
la frente de otro formidable que nuestro mismo abandono le ha 
engrosado al agente de los proyectos de Lima. Uno y otro em- 
peño se dirigen al eminente objeto de asegurar los medios que 
han de contribuir á la salvación de la patria. Pero á vista del 
contraste que salta de las detenidas medidas con que Y. E. se 
halla entendiendo en la reforma y disciplina de unos cuerpos 
cuya utilidad no puede aprovecharse puntualmente y déla a] tu- 
rada situación de mi vanguardia que debe replegarse con des- 
aire por falta de equilibrio para resistir la columna enemiga 
que ha descendido hasta Mojo, he resuelto comisionar en rápida 
diligencia á don Hipólito Yidela, sujeto de probada inteligen- 
cia, para que sea el conductor á lo menos de mil fusiles, cien 
pares de pistolas, trescientos sables, pues los que hay son ma- 
chetes inútiles, para la caballería, dos piezas de artillería de á 
cuatro, y correspondientes municiones de exquisita elabora- 
ción. Este fué el temperamento que adopté y propuse á V. E. 
haciéndome cargo de la inevitable oposición que presentaban 
las trabas de una morosa organización en esa capital, y la peli- 
grosa extenuación de este cuartel general. Dije anteriormente 



— 33 — 

que también aquí podían recibir instrucción las tropas remiti- 
das con la celeridad que demandan las circunstancias: pero 
cuando éste no ha sido de la aceptación de V. E. concibo que 
pueden estar ya empaquetados los mil fusiles que importuna- 
mente be pedido á esa superioridad para armar los reclutas 
que por pronto remedio deben suplir la morosidad de esos bata- 
llones. Á tan urgente fin parte el referido Videla, diestrísimo 
para el desempeño de tales cargos en que gratuitamente ha es- 
tado sirviendo al ejército de estas provincias desde el año pre- 
cedente. 

Espero, pues, que V. E. se servirá tomar las más eficaces 
disposiciones para que regrese conduciendo siquiera mil fusiles 
en carretillas por la posta, bajo la confianza que lo ejecutará 
sin ocasionar los atrasos y perjuicios que causaron los repren- 
sibles despilfarros del inexperi mentado oficial últimamente co- 
misionado para igual conducción por la extinguida junta. 

Xo bastan expresiones para exagerar á V. E. el grado de 
necesidad que implora este auxilio; ni puedo desentenderme sin 
agravio de justicia de la recomendación á que es tan acreedor 
el enunciado Videla por su meritoria adhesión, á fin de que 
siendo V. E. servido, le conceda el grado de capitán de ejército, 
por contemplarlo de genial firmeza y aptitud para la carrera 
militar, en que no le falta competente instrucción reunida á 
otras cualidades aparentes para el servicio. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



DOC. AKC'H. BELGRANO. 



— 34 — 



No 65. 

Señores del excelentísimo superior gobierno de las Provincias Uni- 
das del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. de 14 de noviembre último, quedo impuesto 
en la asignación que se La servido hacer á la viuda del finado 
Ríos, alférez de patricios voluntarios de la villa de Tarija, en 
todo el sueldo que gozaba su finado esposo, y me comunica V. E. 
para que obre los efectos convenientes, luego que nuestras ar- 
mas recuperen dicha villa del poder del enemigo. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



No 66. 

Señores del excelentísimo superior gobierno provisional de las Pro- 
vincias Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

En oficio del 26 del próximo pasado me incluye V. E. cien 
ejemplares impresos del indulto de tributos á los indios, deque 
haré el uso conveniente y para el que los pedí á V. E. 

En el mismo me dice V. E. que se me incluyen cincuenta 
cuadernos impresos de varios títulos de las ordenanzas para la 
iustrucción de las tropas, y no habiéndolos recibido le aviso á 
V. E. para que se me remitan con la posible brevedad. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy. 17 de diciembre de 1811. 



35 — 



No 67. 

Señores del excelentísimo gobierno superior provisional de los 
Provincias Unidas del Rio de la Plata. 

Excelentísimo señor: 

Quedo enterado de la creación del estado mayor militar que 
V. E. lia hecho en esa capital, y sujetos que lo componen, que 
V. E. se digna comunicarme en oficio de 26 de noviembre últi- 
mo para los fines que en él se expresan. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 

No 69. 

Excelentísimo gobierno superior provisional de las Provincias Uni- 
das del Pío de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Queda en mi poder la instrucción para el manejo del arma 
que V. E. se sirve acompañarme en oficio de 2(> del pasado, de 
que haré el uso correspondiente ínter se imprime la ordenanza 
militar que V. E. me ofrece y yo espero con ansia por la suma 
falta que me hace 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 16 de diciembre de 1811. 
No 70. 

Excelentísimo señor : 

Por más que me he afanado en la formación del estado de la 
fuerza de este ejército con la exactitud que Y. E. me ordena en 



— 36 — 

oficio del 25 de noviembre último, uo me lia sido posible reali- 
zarla á causa de los pocos oficiales de inteligencia que tengo 
para ello, cuya circunstancia me obligó á remitir á V. E. en el 
correo anterior el que pude formar después de muchas enmenda- 
turas. Sin embargo, aunque sea pasando por mucho más, haré 
que en lo sucesivo no falte á V. E. ana exacta noticia de toda 
la fuerza armada, caballería, infantería y armamento con las 
circunstancias que me previene. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



N" 71. 



Excelentísimo señor: 

Convencido de la imposibilidad de tener soldados sin ins- 
trucción de cabos y sargentos, y sintiendo diariamente los malos 
efectos de la ignorancia de éstos en sus obligaciones, y aun de 
muchos de los oficiales de este ejército, he establecido una aca- 
demia á la dirección del teniente coronel graduado don Toribio 
Luzuriaga para la instrucción de oficiales, y una escuela de en- 
señanza al cargo del teniente coronel don Ignacio Warnes para 
la de los cabos y sargentos; lo que aviso á Y. E. para su no- 
ticia. 

Dios, etc. 

Cuartel geueral de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



- 37 



No 72. 

Excelentísimo gobierno supeHor provisional de las Provincias Cui- 
das del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

En oücio de 26 de noviembre último se sirve V. E. aprobar 
la propuesta que hice para graduar de coronel de ejército al se- 
gundo general don José Moldes, y aunque en el mismo me dice 
que se acompaña el despacho, no habiéndolo recibido, lo aviso 
á V. E. para su remisión. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy. 17 de diciembre de 1811. 



No 73. 

Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. de 27 de noviembre último quedo impuesto 
en la renuncia que han hecho de sus empleos de secretarios el 
doctor don Julián Pérez y el doctor don Vicente López, igual- 
mente en las causales que la han motivado y V. E. se digna 
comunicarme. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 
No 74. 

Excelentísimo señor : 

La licencia temporal que V. E. se ha servido conceder al ca- 
pitán de granaderos don Miguel Araus para bajar á esa capital, 
y me comunica en oficio de 2o de noviembre último, no puede 



— 38 — 

tener efecto en las presentes circunstancias, por hallarse en la 
vanguardia mandando la compañía de granaderos, y por ser ne- 
cesaria su persona en las presentes circunstancias; pero hará 
uso de ella así que éstas lo permitan. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



X 75. 

Excelentísimo señor: 

Estoy plenamente convencido de los apuros en que se halla 
nuestro erario para subvenir á las presentes urgencias de la pa- 
tria, y conforme con las medidas económicas adoptadas por 
V. E. a este objeto que me indica en oficio de 29 de noviembre 
último. Sólo sí no puedo dejar de hacer presente á Y. E. que hi 
reducción de sueldo de los empleados no puede ejecutarse en 
los oficiales subalternos del ejército desde los capitanes inclu- 
sive sin exponerlos á muchas necesidades, aun de lo más pre- 
ciso á su subsistencia en unos países en que todo es escaso. 

El nuevo reglamento que Y. E. me anuncia estarse trabajan- 
do para formar una contribución en todos los pueblos será exac- 
tamente observado en la parte que me corresponde y V. E. me 
ordene. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de diciembre de 1811. 



No 7fi. 



Excelentísimo señor: 

La lectura del parte que di á V. E. de mi viaje conduciendo 
los caudales de Potosí me ha advertido dos olvidos que padecí 



— 39 — 

cuando me dirigí á V. E. y debo salvarlos en obsequio de la 
verdad y justicia. El primero es que hablando de la lentitud y 
poca ó ninguna actividad con que la junta de Potosí se condu- 
cía en tan apuradas circunstancias, debo segregar de ella á su 
vocal doctor José María de los Santos y Kubio, único que des- 
de el principio de nuestras desgracias se demostró agitado en 
los riesgos de la patria, sin perder la energía con que las cir- 
cunstancias precisaban á obrar, y que viéndose sólo y desaira- 
do de sus socios tuvo la precaución de separárseles con tiempo, 
á fin de no ser responsable á los males que divisaba como con- 
siguientes necesarios de la indolencia de los otros, según repe- 
tidas veces me lo significó así en la dicha villa de Potosí como 
en la ciudad de La Plata, adonde se condujo personalmente á 
informarme que tomase el mando militar de aquella provincia 
que veía amenazada. 

El segundo es que hablando del capitán de granaderos de La 
Plata que me abandonó en los últimos momentos de mi partida, 
callé su nombre por igual inadvertencia; y siendo dos las com- 
pañías de granaderos, pudiera atribuirse esta nota al capitán 
de la del ejército don Joaquín Lemoyne, sujeto digno de todo 
aprecio, que permanece en el servicio en este cuartel general 
haciendo de sargento mayor de plaza, con un desempeño muy 
cabal de dicho ministerio. En obsequio de la verdad y de la jus- 
ticia debo expresar el nombre del segundo, que es don Pedro 
Carbajal, capitán de la compañía de granaderos de la guarni- 
ción de la ciudad de La Plata; lo que aviso á V. E. para que 
mande se anote en la Gaceta. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jnjuy, 17 de diciembre de 1811. 



— K) — 



N« 77. 



Excelentísimo señor: 

Luego que recibí el de V. E. de 25 del próximo pasado, en 
que me comunica haber declarado en acuerdo del mismo día á 
favor de la viuda de mi finado hermano don Diego Pueyrredón 
la pensión que señala el reglamento del Montepío á las de su 
clase. h> hice saber á la interesada quien ha quedado en remi- 
tir los documentos que se le piden, en la reclamación que al 
efecto se ha servido acompañarme V. E. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Juj«y, 18 de diciembre de 1811. 



No 78. 



Excelentísimo señor : 

Con fecha 17 del próximo pasado noviembre expuse á V. E. 
la imposibilidad que me asistía para llenar el informe que V.E. 
se sirvió ordenarme en lili de octubre sobre la causa de los reos 
de conspiración de la villa de Potosí ; y no quedándome otro 
recurso para cumplir con la de 25 del próximo pasado que so- 
bre el mismo asunto me reitera V. E., he resuelto oficiar á va- 
rios individuos del cabildo y vecinos de dicha villa para que 
informen lo que les conste en la causa, y dar cuenta á V.E. con 
su resultado. 

Dios, etc. 

Cuartel generaj de Jnjuy, 18 de noviembre de 1811. 



41 — 



No 79. 



Excelentísimo señor: 

Aunque contemplo á don José Rafael de Riglos muy acree- 
dor déla colocación que solicita en este ejército por sus buenos 
sentimientos y adhesión á nuestra causa, mas su edad avanza- 
da y achacosa no le permite las fatigas de una penosa campaña, 
por lo que no encuentro en este ejército acomodo compatible 
con el estado de su salud, por cuya causa devuelvo ¡i V. E. su 
representación. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general <le Jujuy, 18 de diciembre de 1811. 



X 80. 



Señores del excelentísimo .superior gobierno de las Provincias Uni- 
das del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor: 

Tratando de los arbitrios y medios de economía con que de- 
bo sostener la extenuada fuerza de mi mando, se sirve advertir- 
me V. E. por incidencia en oficio de 27 de noviembre anterior, 
que á beneficio de la misma economía y disciplina me descarte 
de cuantos oficiales sea posible, con arreglo á lo que anterior- 
mente se me tenía comunicado, sin proveer más empleos que 
los indispensables. En otro de la propia fecha se contrae Y. E. 
á fijar el verdadero origen del descrédito de nuestras operacio- 
nes militares, en la relajación de sus dogmas, y en el déficit de 
los fondos dilapidados enormemente en la dispensación de mul- 
titud de grados, concluyendo con la importancia de una estric- 
ta reforma, y con otras prevenciones relativas a la conducta 



— 42 — 

diametralmente opuesta que debe seguirse en adelante sobre 
tan interesantes puntos. 

X o sin motivos se sirve V. E. atribuirme el honorífico con- 
cepto de conformidad con las ideas y alcances de los que se 
desvelan por los verdaderos intereses de la patria. 

Ya en referido papel de 4 del corriente, bajo del número 56, 
referente á otros que marcharon en el propio correo, me tomé 
la respetuosa libertad de discurrir á V. E. sobre los miserables 
objetos que se habían presentado á mi primer examen cuando 
ingresé al ejercicio de este mando. Un grupo numeroso de ofi- 
ciales inertes y un corrompido tropel, por no exagerar una di- 
solución incurable, hubieron de humillar mis esperanzas. Ni la 
numerosa expargación de sindicados inútiles y viciosos, que 
han debido comparecer en esa capital, basta para ajustar los 
batallones de este cuartel general á los empleados efectivos, 
sin que sobre una multitud consumidora de agregados y dis- 
persos. 

Sin embargo, me atrevo a prometer, de acuerdo con las ór- 
denes de V. E., una purificación que con discreta lentitud aca- 
be de llenar los anhelos del. gobierno. Pero nada se avanzaría 
si no se hacen entender por reglamento ó decreto circular de 
inalterable firmeza la absoluta reserva de concesión y expedi- 
ción de grados y patentes militares a la suprema potestad que 
reside en ese superior gobierno: la prohibición de toda arbitra- 
riedad en esta materia á los jefes, juntas provinciales y subal- 
ternas y á cualquiera otra derivada autoridad por caracterizada 
que sea: el apeo ejecutivo de todas las divisas militares que no 
procedan de manifestado despacho superior ; y por fin, la extin- 
ción de uniformes comunes de cuerpos imaginarios y de anti- 
gua tolerancia y corruptela. 

Si V. E. se sirviere adecuar sus respetables providencias con 
la preferencia que solicité en mi citado oficio número 56, com- 
prensivo de estas nimias observaciones y reparos, creo que se 



— 43 — 

dará uno de los más grandes pasos de utilidad y admirable re- 
forma. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de diciembre de 1811, 



No 81. 



Excelentísimo superior gobierno provisional de las Provincias Uni- 
das del Bío de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Con el duplicado que recibí de la provincia de Cocbabamba, 
y remití á V. E. original, han llegado en testimonio legalizado 
las dos actas solemnísimas que acompaño. La una relativa á la 
recuperación de aquella provincia y reposición juramentada de 
las autoridades constituidas por esta superioridad; y la otra re- 
ferente al juramento de fidelidad y nuevo reconocimiento á ese 
superior gobierno; quedando en particular á Y. E. otras noti- 
cias que aguardo por expresos dirigidos de la misma provincia. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 19 de diciembre <1<- 1811. 



No 82. 



Excelentísimo señor : 

Substanciados brevemente los puntos de una representación 
que hicieron cuatro oficiales de la avanzada contra el teniente 
de infantería don Fernando de Arrióla, lie tomado con fecha 7 
de diciembre que rige la resolución del tenor siguiente : 

« Vistos, de acuerdo con el auditor general, etc. » 



Lo que pongo en noticia de V. E. por la consideración que 
merece este oficial, á diferencia de otros mandados comparecer 
¡i vindicarse en esa capital. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 19 de diciembre de 1811. 



N° 83. 

Salares del excelentísimo gobierno superior provisional ele las Pro- 
vincias Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

La importunidad con que lie mortificado la atención de V. E. 
solicitando auxilios de tropas, y especialmente de fusiles, en 
cuantos correos lian partido desde que tome el mando de estos 
desgreñados restos de la incalculable desgracia de Yuraicora- 
gua, lia procedido de motivos demasiado estimulantes. 

El estado que remití bajo de oficio número ... acredita la de- 
bilidad de un par de batallones en esqueleto. Ellos se han com- 
pletado con reclutas bisónos, al compás de los escarmientos con 
que se lia procurado corregir los vicios para entablar alguna 
subordinación y contener las escandalosas deserciones. Lo peor 
es el atraso de la disciplina aun en las primeras posiciones del 
manejo del arma por falta de suficiente repartimiento de ellas, 
y por la precipitación con que ha sido preciso cubrir las avan- 
zadas. 

Un armamento caduco, que no admite compostura, aun cuan- 
do la impericia de la maestranza no fuera tan incapaz de mejo- 
rarlo, es sin duda otro más principal motivo. Las fusiles apro- 
vechados son de tal calidad que á media hora de fuego cons- 
tante deben quedar inutilizados. Los rezagos son de indiferente 
colectación en los vecindarios sin fijo calibre para ocasionar 



— 45 — 

variedad y confusión en el engorroso acomodamiento de car- 
tuchos. 

La artillería es escasa y de ínfimo calibre, sin otras municio- 
nes que los pocos tiros de metralla que produce la lentitud de 
unas elaboraciones imperitas y tan morosas que consumen un 
día de trabajo para el pulimento de cada bala rasa. 

Cuando me veo en la necesidad de informar á V. E. con la 
adjunta copia del último parte remitido por el general de la 
vanguardia, parece que las circunstancias me autorizarían bajo 
de cualquier gobierno menos culto para protestar acatadamente 
el resultado de un inminente revés, á no estar cierto que esa 
superioridad se halla convencida no solamente de las indicadas 
dificultades, sino también de otros insuperables obstáculos, que 
acribillan el pundonor de un general metido en el delicado con- 
flicto de responder de su conducta á los pueblos que fijan toda 
la esperanza en sus medidas. 

La fuerza de mil fusiles y cuatro piezas de á 4 y 2 que arras- 
tra el enemigo al mando del coronel Picoaga, es respetable para 
el estado de debilidad en que nos encuentra. Por esto dispuse 
que el general Díaz Vélez se fuese replegando desde Mojo has- 
ta Cangrejos, donde quedaba el 16 del corriente, observando 
por medio de una avanzada que destinó á La Quiaca, las miras 
y movimientos del enemigo situado en el interesante punto de 
Yavi. Con el refuerzo que pide y se le había despachado ya, 
puede ser que oportunamente antes de mayor retroceso reúna 
nuestra vanguardia 860 hombres con cerca de 700 fusiles, cin- 
co piezas de artillería menor y una mediana provisión de mu- 
niciones. 

Este es el apurado compromiso en que quedamos hasta la sa- 
lida del conductor de estos pliegos discurriendo los medios de 
no aventurar ni malograr decisiva é irreparablemente la única 
fuerza útil con que se puede contar, para detener los pasos del 
enemigo, y no continuar el descrédito de nuestras armas, que 



— 46 — 

debe influir en el desmayo general de las convulsiones inte- 
riores. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 19 de diciembre de 1811. 



No si. 

Excelentísimo superior gobierno provisional de las Provincias Uni- 
das del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Por decreto de 27 del próximo pasado se dignó V. E. orde- 
nar al comandante de armas del Tucumán que evacuando el in- 
forme que en él se le prevenía sobre la representación del ca- 
bildo de Santiago del Estero, dirigida á V. E. para la separación 
del doctor don Mateo Saravia de la comandancia de aquella 
frontera, me dirigiese á mí los originales para el mismo efecto, 
como lo lia practicado en el correo anterior. He visto dicha re- 
presentación y los informes que la acompañan, y á consecuen- 
cia procedí á tomar conocimiento del referido Saravia por va- 
rios individuos de probidad tanto de aquel vecindario como de 
éste y el de Salta que lo han tratado con inmediación. De cuya 
diligencia he deducido que el cabildo de Santiago sólo ha hecho 
un reclamo justo y moderado, y que tan lejos de exagerar la de- 
pravada conducta de Saravia, pudo acriminarla aun mucho más 
sin agravio de la justicia. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 27 de diciembre de 1811. 



17 



No 85. 



Excelentísimo señor: 

Con motivo de la continua deserción qne experimento todos 
los días en las tropas de mi mando, sin que Layan sido suficien- 
tes á contenerla los reiterados escarmientos ; circulé oficios a 
las juntas para que se asegurasen cuantos se encontraran en 
sus territorios, y entre ellas á la de Santiago del Estero, cuya 
contestación original paso á V. E., para que en vista de lo que 
expone, se digne V. E. resolver lo que estime conveniente. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy. 31 de diciembre de 1811. 



No 86. 



Excelentísimo señor: 

En primera oportunidad comunicaré á la provincia de Co- 
chabamba la resolución que V. E. me comunica con fecha del 
29 próximo pasado, de haber degradado á don Francisco del 
Rivero por su criminal ingratitud a los beneficios con que la 
patria lo había distinguido; y suspenderé la remisión del des- 
pacho de teniente coronel librado á favor del capitán don Este- 
ban Arce que Y. E. me incluye, hasta la deliberación de con- 
gruente conformidad que espero de V. E. en contestación á mi 
oficio de 3 de diciembre, número 52, respecto á que se me ha 
informado que mucho ha obtuvo el grado de teniente coronel. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 31 de diciembre de 1811. 



48 



No 87. 



Excelentísimo señor : 

Estoy plenamente convencido de la necesidad de consultar 
de todos los modos posibles el ahorro al erario, y aunque V. E. 
en su oficio del -4 me ordena que no me empeñe en vestir las 
tropas de mi mando, no be podido prescindir de los gastos in- 
dispensables que demandaba la toral desnudez en que la recibí; 
contentándome por añora con una chaqueta y pantalón de paño 
de segunda y otros géneros aparentes que he tomado á don 
Juan José Sarratea á precios acomodados, para que siquiera 
parezcan soldados, ínter Y. E. me envía los paños que me ofre- 
ce con arreglo á los estados que remito en el presente correo, y 
en el concepto de que todas las tropas se hallan en suma des- 
nudez y necesidad, y en particular las de la vanguardia que su- 
fre las inclemencias de temperamentos varios y rígidos, sin 
tener aún el alivio de tiendas de campaña, y que las marchas 
destrozan sus cortos equipajes: por lo que V. E. se servirá ex- 
tender esos socorros con concepto á que haya algún repuesto 
para atenderles con oportunidad. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 31 de diciembre de 1811. 



X- ,ss. 



Excelentísimo señor: 



En cumplimiento de lo que V. E. me ordena en oficio de 5 
del que rige, pasé la orden correspondiente al comisario de este 
ejército para que se entienda con el de esa capital, en los casos 



— 49 — 

que los soldados, á cuenta de sus sueldos, quieran ser auxilia- 
dos con ropas ú otros renglones que necesiten. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 31 de diciembre de 1811. 



No 89. 



Excelentísimo señor: 

Con los ocho ejemplares impresos de las leyes penales de or- 
denanzas que Y. E. me remite con oficio del 30 del pasado, em- 
piezo á instruir en ellas á las tropas de este ejército, aunque con 
la dificultad que presenta su corto número, que se servirá V. E. 
aumentarlo liasta que alcance á distribuir un ejemplar por com- 
pañía para el más fácil método y mejor arreglo de la enseñanza 
de los soldados. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 31 de diciembre de 1811. 



No 90. 



Excelentísimo señor: 

Contestando á dos oficios de esa superioridad, datados á 27 de 
noviembre anterior, bable prolijamente á Y. E. de conformidad 
sobre la importancia de una seria reforma de oficiales en 18 
del corriente, bajo del número 80, con referencia á otro de 4 del 
propio mes, número 56. De aquí es que al de 6 del mismo di- 
ciembre que acabo de recibir, advirtiéndome V. E. que en caso 
de tener necesidad de oficiales lo avise para remitir de esa ca- 
pital algunos de los que han quedado sin ejercicio; nada me 
resta que añadir que la reminiscencia de mis contestaciones, 
para que asegurado V. E. de que aún es excesivo el número de 

DOC. ARCH. BELGRANO. — X. IV 4 



— 50 



oficiales efectivos y agregados en los batallones que sirven bajo 
de mi mando, pueda reglar sobre este conocimiento las medidas 
que juzgue de mejor arbitrio. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 31 de diciembre de 1811. 



No 9i. 



Excelentísimo señor : 

Habiéndome manifestado el teniente de dragones ligeros, don 
Alejandro Heredia, la imposibilidad en que se baila para pasar 
á la capital á vindicarse ante V. E. de la nota de desertor, por 
bailarse gravemente enfermo y necesitar de larga curación, le 
be permitido permanecer en este cuartel general basta su res- 
tablecimiento ó resolución de V. E. á la solicitud de vindicarse 
aquí mismo que eleva por medio de la adjunta representación. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 20 de diciembre de 1811. 



No 92. 



Excelentísimo señor: 

Por inmediación de la vanguardia enemiga, situada en el im- 
portante punto de Yavi, al mando de don Francisco Picoaga, 
ban cesado absolutamente las noticias de lo interior. Esta mis- 
ma obstrucción embaraza por ahora las disposiciones que V. E. 
me encarga en orden de 4 de diciembre anterior, respecto á que 
no puedo enviar oficiales de confianza ni comisionar otros de 
las mismas provincias para acaudillar las divisiones amigas, 
como lo ejecutaré luego que proporcionen modos de entablar 



— 51 — 

correspondencia; bien que en oficios de 3 y 31 del que expiró 
lie participado á V. E. el grado de coronel de ejército que con 
título provisorio tuve por urgente conferir al capitán de ejérci- 
to (graduado de teniente coronel según algunos me informan), 
don Esteban de Arce, junto con otro despacho, también provi- 
sional, de presidente de la junta provisional de Cochabamba 
con cuatro mil pesos de renta peculiar á este empleo, y de co- 
mandante general interino de las armas, persuadido de que 
conviene premiar así el muy extraordinario bulto de empresa 
de recuperación de aquella provincia, que seguramente fia tras- 
tornado todos los cálculos del enemigo y favorecido la inexcu- 
sable retardación de nuestras medidas : los despachos expedidos 
por esa superioridad para introducirlos en primera coyuntura 
inflamarán los ánimos de aquellos moradores, donde Arce posee 
un ascendiente superior al intrigante Eivero, por su probidad, 
constancia y otras virtudes. 

Tocante á la propagación del espíritu de libertad y adhesión 
á nuestra causa puede descansar V. E. en la eficacia de mis cui- 
dados, porque son infinitos los arbitrios que invento cada día 
para extender y fomentar estas ideas, contando apenas con uno 
ú otro cura, porque sus intereses nunca pueden ir de acuerdo 
con las franquicias declaradas á los indios. Sin embargo, como 
estoy de conformidad y experiencia en que el espíritu público 
debe formarse sobre principios dulces y lisonjeros ganando 
aun á los que se resisten por mera opinión interna, procuraré 
llevar á ejecución las sabias providencias de V. E., mucho más 
cuando me son tan constantes los malos efectos que han produ- 
cido el terrorismo y la persecución indiscreta. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, I o de enero de 1812. 



Xo 93. 



Excelentísimo señor: 

Cumpliendo con lo que V. E. me ordena en oficio de 6 de di- 
ciembre último incluyo el adjunto estado que demuestra con la 
exactitud prevenida el número de piezas de artillería que ten- 
go en este eiército de mi mando y su calibre. También acompa- 
ño una relación de los oficiales de artillería que en él sirven, 
debiendo, en conformidad de lo que V. E. me manda, asegurarle 
que el teniente coronel graduado y comandante de este cuerpo 
don Manuel Eamírez es un oficial de mérito y muy recomenda- 
ble por su eficacia, constancia, aplicación y conocimientos en 
su facultad, y por la conducta honrada que ha observado cons- 
tantemente desde su arribo á este cuartel general. Los dos ca- 
pitanes don Benito Martínez y don Pedro Regalado de la Pla- 
za me han merecido un singular aprecio, porque he visto en 
ellos muy apreciables circunstancias de honor y exactitud en 
el servicio. Los tenientes son unos jóvenes de cuyo mérito fui 
informado por los anteriores jefes, que me los recomendaron, y 
veo que no me han engañado, pues hasta aquí han hecho su de- 
ber, y fundan buenas esperanzas. El subteniente don Ladislao 
Martínez, aunque es muy joven, será un recomendable oficial 
por su buena disposición natural cuidando de su formación los 
jefes, como lo estoy practicando. El subteniente agregado don 
Valentín García vino desde Córdoba en la compañía de artille- 
ros de aquella ciudad, é informado de sus conocimientos, lo co- 
loqué en la clase que ocupa de oficial del detall y director de 
la maestranza, en cuyo ejercicio ha desplegado una actividad 
singular para todo el mecanismo ; su aplicación es sin ejemplar, 
pues amanece y anochece, tanto el día de trabajo como los de 
fiesta, con infatigable constancia y la calidad de europeo hace 
más recomendables sus servicios, pudiendo ser el modelo á los 



— 53 — 

de su clase, y aun á los hijos del país en el interés con que mi- 
ra la felicidad de la América. Últimamente, en obsequio de la 
justicia y del mérito, debo recomendar á V. E. al sargento pri- 
mero de este cuerpo José Velázquez, cuyos conocimientos en la 
facultad, aptitud y buenos servicios lo hacen acreedor al empleo 
de subteniente, para el que lo propongo á V.E., esperando se dig- 
ne conferírselo en atención á que lo merece, por las cualidades 
que llevo referidas y ser el único inteligente en la composición 
de mixtos en que se ocupa con incesante trabajo y aplicación. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 3 de enero de 1812. 
No 94. 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que en oficio de 31 del anterior digo á V. E. 
por incidencia que remito por separado los estados de la fuerza 
efectiva que componen las tropas de este ejército, fué contando 
con los que hasta la fecha debían venir de la vanguardia, y te- 
nía anteriormente pedidos por el correo ; mas no habiendo lle- 
gado, me veo en necesidad de esperarlos, por la variación que 
en las tropas que la componen ha sido indispensable hacer en 
el nuevo arreglo y reforma que he practicado. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de enero de 1812. 

No 95. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo á V. E. cuatro copias cuyo tenor interesa para to- 
mar alguna idea del estado, operaciones y negociaciones de la 
vanguardia del mando del general don Eustoquio Díaz Vélez, 



— 54 — 

que se halla reforzada hasta cuanto han podido alcanzar mis 
infatigables cuidados, siquiera para detener los progresos del 
enemigo sobre estos afligidos pueblos que imploran la protec- 
ción del gobierno con los auxilios pedidos. 

El número 1 es el parte de las ventajas ganadas en Sansana 
por una avanzada nuestra contra otra del enemigo, á dos leguas 
de Yavi, el mismo día que la división de don Francisco Picoa- 
ga ocupó aquel importante punto. 

Por el número 2 se impondrá V. E. de las tentativas que el 
marqués del Valle de Tojo hizo al general Díaz Vélez en carta 
familiar luego que Picoaga se presentó en Yavi. 

Bajo el número 3 se comprenden dos partes del general Díaz 
Vélez, el uno acerca de las primeras vistas que tuvo en la pos- 
ta nueva de Cangrejos con el expresado marqués parlamentario 
de Picoaga; y el otro relativo á las segundas que tuvo en Ba- 
rrios, cuatro leguas de Yavi, con el mismo marqués y los te- 
nientes coroneles don Pedro Barrera y primo hermano del ge- 
neral Goyeneche, y don Juan Tomás Moscoso, también pariente 
inmediato; agregándose la carta que escribió Picoaga al regre- 
so de los ayudantes de campo del general de nuestra vanguar- 
dia don Manuel Dorrego y don Juan Escobar. 

Finalmente el número 4 presenta á V. E. el último parte del 
general Díaz Vélez sobre el desorden en que el enemigo alzó 
su campamento de Yavi la noche del 29 de diciembre, y la po- 
sesión que tomó de él nuestra vanguardia el 30 al amanecer ; á 
que se agrega copia de una orden misteriosa comunicada por 
el general Goyeneche al coronel Picoaga. 

De todo hará V. E. el mérito que descubra la profundidad de 
sus luces; asegurando por mi parte que apenas habría una evi- 
dencia más calificada que la gran coyuntura que se está malo- 
grando para recuperar infaliblemente las provincias interiores 
por falta de auxilios y fuerzas competentes remitidas en cual- 
quier estado de disciplina. 



El general Díaz Yélez debe estar situado en el ventajoso 
punto de Nazareno y no pasar de allí según mis instrucciones 
que pormenor tiene cada día para dirigir sn conducta y pasos 
militares, de que continuaré dando á V. E. exactas noticias. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de enero de 1812. 



Xo 96. 



Excelentísimo señor : 

Con separación de cuanto acreditan las copias, que en otro 
de esta fecha incluyo á V. E., acerca de las tentativas del coro- 
nel Picoaga por medio del marqués del Valle de Tojo y de otros 
parlamentarios, pongo en consideración de Y. E. la copia ad- 
junta de una carta seductiva que me escribió don Francisco del 
Eivero desde Potosí, y de su contestación, que sin embargo de 
aparecer datada á 13 del anterior, apenas se logró pasarla al 
enemigo al expirar el propio mes. El dictado parece del doctor 
Cañete, de acuerdo con el general Goyeneche. Lo menos con 
quien he contado para la contestación es con los atrasos de Ri- 
vero. He procurado responder con dignidad sin evadir absolu- 
tamente la ocasión de que se adelanten algunas proposiciones. 
Contemplé que debía manifestarles que no se ignoran las in- 
tenciones ambiciosas de los jefes del Perú. Pero también juz- 
gué de necesidad presentar un aparato harto ventajoso y nada 
inverosímil, así para apurarles el conflicto como para imponer 
respeto sin manifestar debilidad. Creo que la abrirá Picoaga y 
la pasará á Goyeneche, siendo cabalmente la dirección y con- 
ductos que le he querido dar. Oportunamente participaré á 
Y. E. los efectos que acaso producirá, persuadiéndose Y. E. que 
aquí no se pierde medio, coyuntura, arbitrio, ni medida de 



— 5(3 - 

cuantos sugieren la política y la inmediación de circunstancias 
para sacar el mejor posible partido y adelantar ventajas. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de enero de 1812. 

No 97. 

Excelentísimo señor : 

Mi expresivo oficio de 2 de noviembre último, número 5, di- 
rigiendo copia del título de auditor general que había tenido 
por conveniente expedir al doctor don José Eugenio del Porti- 
llo, manifestaba á V. E. la necesidad que tenía de este sujeto, 
no tanto por los procesos militares en que me sobraba cualquier 
letrado, cuanto por tener á su favor ganada la opinión pública 
y el voto de los pueblos para manejar con inteligencia y acier- 
to las arduas ocurrencias, pasos y negociaciones que se compli- 
can y ofrecen cada día en la gran empresa de reponer el crédito 
perdido para recuperar sin lastimosos tropiezos las provincias 
dislocadas. Á más de que creía yo que me ajustaba á la orde- 
nanza que sólo conoce el empleo de un ministro con el carácter 
de auditor general para el ejército en campaña, como se mani- 
fiesta en el título 8, tratado 8, dejando los meros auditores ó 
asesores de guerra para las provincias ; ni era posible persuadir 
de otro modo inferior al dicho profesor, ni me pareció regular 
proponerle á su edad, crédito, aplicación y distinguidos servi- 
cios otra investidura que la adecuada de auditor general, mu- 
cho más cuando acababa de bajar al Perú decidido á retirarse á 
sus posesiones. Se agrega que no es dable que padezca el bo- 
chorno de ser apeado á mero auditor de guerra, cuando ya fué 
reconocido en el ejército, con toma de razón en la contaduría, de 
su título provisional de auditor general para que se viniese 
conmigo á este cuartel general. De propósito acompañé á esa 



superioridad copia del título y su toma de razón, para que Y. E. 
se dignase atender de conformidad este nombramiento. Asimis- 
mo reservé á la disposición de V. E. renta de nn ministro de 
este carácter, como lo reserva la ordenanza, con otras gratifica- 
ciones; y conozco que es nn desaire visible la escasa dotación 
de mil pesos inferior á un comisario, á un proveedor y otros mu- 
chos empleos sin dignidad, y tan luego para un profesor acos- 
tumbrado á un cuantioso ingreso annal por el bufete. Aunque 
los fondos del estado no están para sufrir crecidas dotaciones, 
es indispensable su indispensable competente asignación en los 
despachos cuando los empleos son de urgentísima provisión por 
diversas consideraciones. Yo sé que este letrado será el que me- 
nos se aproveche del erario entre todos los rentados del ejército, 
porque le sobran proporciones y porque conozco su modo de 
pensar y la resignación con que piensa en todo, sólo por el anhe- 
lo que lo devora en el empeño de la libertad de América. Bajo 
de estos conceptos y de que no es posible me desprenda de una 
mano auxiliar escogida de propósito por sus experimentados 
conocimientos, destreza y luces para conducir nuestros planes 
con la más fina política, vuelvo á importunar la atención de 
Y. E. para que se sirva mandarle expedir á correo relativo el 
despacho de auditor general, con el sueldo cuando menos de 
dos mil quinientos pesos anuales que gozan los conjueces de 
los tribunales, respecto á que en la Península han disfrutado 
siempre los de su clase en los ejércitos y en los reinos de Bar- 
celona, Andalucía, etc., más renta que los ministros togados de 
las cancillerías. Paréceme que el mérito y las muy particulares 
circunstancias que reúnen en personas de particular utilidad 
y de tan aparente necesidad, se deben honrar dignificándolos 
con los despachos correspondientes y con los más competentes 
sueldos que siquiera suenen en el título de decorosa dotación, 
confiando Y. E. que voluntariamente de acuerdo conmigo limi- 
tará su efectivo goce hasta la mayor moderación. Espero que 



— 58 — 

la bondad de V. E. condescenderá por muchos urgentes moti- 
vos á esta indispensable instancia. 
Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general de Jujuv, 4 de enero de 1812. 



No 98. 



Excelentísimo señor : 

Apenas tomé el mando de este ejército remití á V. E. desde 
Salta una relación de las medicinas que necesitaba con urgen- 
cia el hospital militar. Ha llegado el caso de que teniendo en él 
ciento treinta y seis soldados enfermos con otros muchos en la 
división que forma la vanguardia, los veo expirar sin que tenga 
otras medicinas con que asistirlos que aceite de almendras y 
sal de Inglaterra, únicas drogas que se lian podido encontrar en 
estas ciudades inmediatas. Ruego por tanto á V. E. que por la 
posta se me remitan las que constan de la adjunta relación, sin 
embargo de las anteriormente pedidas, pues yo no puedo sobre- 
llevar con indiferencia los tristes clamores de los infelices do- 
lientes, por cuya razón me lie retraído de visitarlos como solía 
y debo. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 15 de enero de 1812. 



No 99. 



Excelentísimo señor : 

Para satisfacer de algún modo al informe que V. E. me pidió 
con fecha anterior sobre los conocimientos que pudiese tener 
en la causa de los reos de conspiración de Potosí, juzgué con- 



— 59 — 

veniente pedirlos al coronel de aquellas milicias don Pedro Az- 
cárate, y alcalde que lo fué en el tiempo del suceso doctor don 
Gregorio Ferreyra, por suponerlos exactamente impuestos como 
testigos presenciales de aquella ocurrencia, y sus contestacio- 
nes adjuntas darán á V. E. idea de lo único que lie podido ad- 
quirir de alguna formalidad en la materia. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 16 de enero de 1812. 

No 100. 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que apenas me encargué del mando de este 
ejército en la ciudad de Salta, representé á V. E. su miserable 
estado en que lo recibía, la falta de armamento y municiones y 
demás pertrechos acompañando una relación sucinta de los 
que necesitaba con toda urgencia y de que en repetidas ocasio- 
nes he molestado la superior atención de V. E. con esto mismo: 
no puedo menos que recomendar de nuevo á V. E. y rogarle 
con todo encarecimiento me surta con la brevedad posible del 
armamento, municiones y demás pertrechos que demuestra la 
razón adjunta, en la firme inteligencia de que con ella no se cu- 
bren todos los objetos que se necesitan para los altos fines que 
V. E. se ha dignado encomendarme, y sí sólo un escaso surti- 
miento de este parque absolutamente destituido aun de lo más 
preciso, de que procuraré proveerme á esfuerzos de muy acti- 
vas providencias, sin omitir diligencia oportuna. 

Asimismo espero que V.E.meremita cuantas tiendas de campa- 
ña y papel ordinario para cartuchos sea posible ; pues aquí no lo 
es el conseguir estos objetos que reputo de la mayor importancia. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 16 de euero de 1812. 



60 — 



No 101. 



Excelentísimo señor: 

Poco tiempo y muy graves atenciones no me permiten dar 
pronta contestación á los varios asuntos de que Y. E. me trata 
en este último correo que llegó ayer y parte hoy; pero como en- 
tre todos me haya sorprendido el de 26 del próximo pasado en 
que V. E. me dice que esta junta, con previa anuencia mía, ha- 
bía permitido libre regreso al seno de sus familias á los indivi- 
duos vecinos de Potosí y confinados a la jurisdicción de Salta, 
he procedido incontinenti á aclarar un hecho de que no tenía el 
menor conocimiento ; y resulta que esta junta dice que lo que 
únicamente notició á V. E. es que les había franqueado pasa- 
porte con la calidad de no poder hacer uso de él sin previa 
anuencia mía, y que los sujetos se hallan en ésta sin haber he- 
cho uso de los tales pasaportes, como es efectivo, pues que na- 
die pasa por mis avanzadas por otra firma que la mía, conforme 
á orden expresa que tengo dada al efecto. Y prescindiendo de 
las facultades que esta junta pudo tener por un tal procedi- 
miento que ha sido del desagrado de Y. E., lo aviso en contes- 
tación al citado oficio para que Y. E. me redima del cargo en 
que he debido estar en su justo concepto por una imaginada 
voluntaria transgresión á la superior orden de Y. E., de 
que emanaba la confinación en cuestión, y que Y. E. viva segu- 
ro de mi juicioso sucesivo comportamiento en negocios de esta 
transcendencia. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jnjuy, 18 de enero de 1812. 



fil — 



No 102. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. original dos oficios que lie recibido de la 
provincia de Cochabainba. El uno datado á 11 de diciembre an- 
terior incluyendo el duplicado de las actas de recuperación de 
aquella ciudad y restablecimiento de la junta provincial de 
ella, cuyo principal dirigí á esa superioridad bajo del número 
81, remitiendo ahora solamente el oficio por las demás intere- 
santes noticias que comprende de fundición de cañones y gra- 
nadas; del ataque de Oruro en 16 de noviembre; de los puntos 
que ocupan las tropas de aquella provincia; de la prisión y 
proceso de don Francisco del Eivero, á quien parece que de 
justicia corresponde una degradación absoluta á correo relati- 
vo, según pienso indicarla con otras disposiciones sobre la gra- 
vedad de su causa al retorno del expreso que debe partir, pues 
al tamaño de los enormes cargos que van resultando en ella no 
se contempla suficiente el apeo de los grados de brigadier y co- 
ronel declarados por V. E. en orden de 29 de noviembre último. 

El otro con fecha 19 del propio diciembre va con las actas de 
17 y 18 del propio mes. Por ellas consta que habiéndose recibi- 
do el coronel don Esteban Arce de la presidencia en comisión 
de aquella junta provincial, tuvo á bien hacer generosa dimi- 
sión en el aclamado don Mariano Antezana por contraerse ex- 
clusivamente á las arduas atenciones de la comandancia gene- 
ral de las armas. Seguidamente convinieron en la disolución de 
la junta provincial, con calidad de que reasumiese todo el man- 
do político y de hacienda con el título interino de gobernador 
intendente el mismo Antezana; y siendo esto lo propio que ya 
se ha ejecutado en Salta por conferida facultad que obtengo de 
Y. E. para iguales reformas, he resuelto aprobar el nombra- 
miento del dicho Antezana con el título de prefecto de provin- 



— 62 — 

cia interino de la de Cochabamba en lo político y real hacienda, 
esperando que V. E. se servirá remitirme el despacho formal 
que en tales términos corresponde á ese superior gobierno. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de enero de 1812. 



N° 103. 



Excelentísimo señor : 

En el departamento de gobierno deben obrar los célebres pa- 
peles de reparos que desde la presidencia de Charcas objeta 
Disolublemente contra el precipitado establecimiento de juntas 
provinciales. Acaso habrían probado menos mal si, como era 
regular, les hubieran precedido otros reglamentos de muy pul- 
sada meditación. Sin embargo de todo esto no me hubiera re- 
suelto á usar de las facultades con que V. E. se ha dignado 
autorizarme por tres reiteradas órdenes, si no es el dictamen 
inconcuso de los hombres de juicio que contemplaban urgente 
la simplificación del gobierno de Salta. Prescindiendo de las 
parcialidades que viciaron esta junta provincial desde su crea- 
ción, era intolerable la radical nulidad con que abiertamente se 
conducía, reducida á dos colegas por separación voluntaria de 
don Juan Antonio Moldes, continua ausencia y fallecimiento 
de don Juan José Cornejo, como si en algún cuerpo ó tribunal 
colegiado fuera permitido abandonar impunemente el puesto al 
antojo y capricho de cada miembro, sin alterar esencialmente 
las leyes de su instituto. Esta divergencia no pudo menos que 
producir un notable atraso en el despacho de los negocios y la 
peor lentitud de acción en los auxilios que tan de cerca espera- 
ban los grandes preparativos que deben actuarse en este cuar- 
tel general. Cuando más se resentían mis planes por la falta de 
rapidez que originaban las rivalidades de Salta, se vio que de- 



— 63 — 

jando sin lleno el arbitrario hueco de Moldes, se repetían elec- 
ciones populares para subrogar al finado Cornejo ya con don 
Jerónimo López y ya con el doctor don Francisco Castro. Sobre 
la nulidad de estos actos irregulares y contra la opinión de Cas- 
tro se promovieron recursos que manifiestan un distraído empe- 
ño en personalidades y debates muy discordes con el interés 
común. Esta fué la coyuntura en que para calmar las diferen- 
cias de aquel vecindario y proporcionar las relaciones del ejér- 
cito con una autoridad singular, determiné disolver la junta 
provincial de aquella ciudad con la calidad de por ahora hasta 
otra deliberación de esa superioridad, según lo acredita la ad- 
junta copia. La resurrección del odioso nombre de gobernador 
intendente debía repugnar cuando menos á las clases rudas de 
los pueblos, y aun á los indios ya exentos de contribuciones, á 
semejanza del título de corregidor, que fué preciso extinguir 
en 1782, como funcionarios de la antigua tiranía. El de presi- 
dente'lo tuve siempre por pésimamente adoptado con generali- 
dad para las provincias, respecto á que no quedaba con qué ca- 
racterizar á los que gobernaban donde residen cancillerías ; y 
la igualdad de dignidad es un error político que se opone á la 
gran tecla de un estado en mantener una escala de premios, es- 
» tímidos y promociones para tener en continua aspiración, anhe- 
lo y movimiento al mérito y la experiencia. La adecuación del 
nombre de prefecto de provincia me pareció la más oportuna, 
imitando á la antigua Boma que tuvo esta especie de magistra- 
dos en todos los ramos y carreras, cuyo modelo siguió Francia 
á la cabeza de todas sus provincias. Mientras Y. E. no disponía 
otra cosa creí congruente dejar en la prefectura al coronel don 
Pedro José de Saravia, como presidente que era de la junta pro- 
vincial, para que continuase con el mando en lo político, militar 
y de hacienda, sin que la variación del nombre, tan conveniente 
en las circunstancias y en otras reformas políticas, diversifique 
por ahora hasta otra constitución pública las trilladas funcio- 



— 64 — 

nes de los gobiernos é. intendencias. Asimismo he dispuesto 
que permanezca el asesor licenciado don Nicolás Laguna en 
clase de teniente letrado de la prefectura de provincia, pero sin 
la jurisdicción contenciosa que peculiarmente le atribuía la or- 
denanza de 1782, ano ser en los suplementos de aquella magis- 
tratura. Sólo lie reservado á V. E. la suplantación de las juntas 
subalternas de Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Catamar- 
ca, Tarija y Oran, respectivas á la comprensión de la propia pro- 
vincia. Sería adecuada la permanencia de estas juntas subalter- 
nas, mientras la experiencia indica el más acertado modo de 
subrogar tenientes de prefectura de provincia con jurisdicción 
en las causas, presidiendo los ayuntamientos pero sin ceremo- 
nial ninguno, esto es, sin otro asiento que el primero de la mis- 
ma banca de los cabildos y asistencia puntual al toque de la 
campana consistorial, como las demás justicias para la concu- 
rrencia á los actos y funciones de estilo, á excepción délas elec- 
ciones concejiles de cada año, en que no deberá asistir ni inter- 
venir. Lo substancial es que bajo de los expresados términos 
queda reformado el gobierno de la provincia de Salta á la dis- 
posición y superior aprobación de V. E., y procédase á igual 
institución en la provincia de Cocbabamba, supuesto que por 
actas cívicas de 17 y 18 de diciembre anterior se extinguió la 
junta provincial, substituyendo todo el mando político interino 
en don Mariano de Antezana por dimisión del coronel don Es- 
teban Arce encargado de la comandancia general de las armas. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 17 de enero de 1812. 

No 104. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo á Y. E. bajo del número 1 copias así del capítulo de 
las instrucciones dadas al general Díaz Yélez, como de otras 



— 05 — 

varias órdenes posteriores para que evitase toda acción de gue- 
rra á menos de una forzada situación ó tuviese una conocida 
ventaja, á fin de que V. E. se persuada cuánto no han sido de mi 
responsabilidad las desgracias que lian experimentado nuestros 
valientes soldados por la imprudencia con que fueron metidos 
en un río fangoso, ancho é intransitable á la vista de un enemi- 
go que hacían días se preparaba y esperaba con resolución ; pues 
aunque por el presente oficio, carta particular que me escribe y 
noticia que da el oficial que lo condujo, resulta que el enemigo 
ha tenido una pérdida superior, no son equivalentes nuestras 
desgracias á las suyas por nuestra comparada debilidad que 
ahora más que nunca debe resentirse del desgraciado aconteci- 
miento que demuestra la adjunta copia nííinero 2, comprensiva 
del último parte remitido por el mismo general de la vanguar- 
dia con la relación de muertos y heridos. Cayo inesperado su- 
ceso me obliga á implorar de V. E. con extremado encarecimien- 
to los auxilios de armas y tropas que deben redoblar sus mar- 
chas en puntual socorro déla mayor extenuación de las fuerzas á 
mi mando, al compás que por buenos conductos se tiene noticia 
de que el general Goyeneche ha tomado la resolución de prevenir 
á Lombera que desampare el punto de Oruro para replegarse á 
Potosí, con las miras sin duda de dirigir todas sus atenciones con 
rapidez sobre nuestra debilidad como objeto el más interesante 
por ahora, por el poco cuidado que le dan las masas desarmadas 
del interior, siempre que consiga denotar nuestra vanguardia 
que es la única esperanza que sostiene los movimientos de aque- 
llas provincias. Tan urgente debe reputar V. E. estas insinua- 
ciones que acaso me veré precisado á dirigir extraordinarios con 
noticia de ulteriores ocurrencias y cartas á la mano apurando á 
los comandantes de las divisiones que se encuentran en marcha. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de enero de 1812. 

DOC. ARCH. BELORANO. — T. IV 5 



No 105. 



Excelentísimo señor : 

Viendo la justicia de la recomendación que me hace el co- 
mandante de artillería del mérito del teniente de dicho cuerpo 
don Francisco Villa-nueva, la paso á las superiores manos de 
V. E. á fin de que se digne atender á este benemérito oficial, 
que á más de la arreglada conducta y exacto cumplimiento de 
sus obligaciones con que se ha distinguido en las campañas de 
este ejército, ha mirado con serenidad su postergación en los 
ascensos que se han prodigado á otros muchos inferiores á él 
en grado y mérito, hallándose hasta el día con sólo el grado de 
teniente en cuya clase salió con el ejército de esa capital. Yo 
espero que V. E. le atienda en justicia y premie sus distingui- 
dos servicios con los ascensos á que se haya hecho acreedor. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de enero de 1812. 



No 106. 

Excelentísimo señor : 

En las inmediaciones de Oruro fué sorprendido por los natu- 
rales un correo de Lima que traía mucha correspondencia para 
Potosí y conducido á la ciudad de Cochabamba. Aquel gobier- 
no me avisa estarse sacando copias de varios papeles de impor- 
tancia que me promete remitir con brevedad, anticipándome la 
que orignal incluyo á V. E. de carta del doctor don José Tris- 
tán á su hermano don Pío y de un anónimo dirigido de Lima á 



— 67 — 

Goyeneche, para que Y. E. advierta el crédito que lia tomado 
nuestra causa aun entre los mismos partidarios del enemigo. 
Dios guarde, et.c. 

Cuartel general de Jujuy, 18 ele enero de 1812. 
No 107. 

Excelentísimo señor: 

El corto número de artilleros del real cuerpo que han queda- 
do de los que salieron de esa capital y consta de la adjunta lis- 
ta, me ha parecido conveniente incorporarlos á la séptima com- 
pañía del regimiento de artillería volante que existe en este 
ejército, y habiéndolo ejecutado desde I o de noviembre último, 
lo aviso á Y. E. para que, siendo de su superior aprobación, se 
sirva mandar se les dé de baja desde la citada fecha en el ex- 
presado real cuerpo á que pertenecían y de alta en el de arti- 
llería volante. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de enero de 1812. 
No 108. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de 24 de diciembre último me avisa Y. E. que á 
consecuencia del mío de 28 de noviembre, había expedido or- 
den para que se me remitiese en todos los correos veintejuegos 
de la Gaceta semanales. La grande utilidad que de esta provi- 
dencia resulta y de que me veo obligado en los del anterior y 
presente correo, me pone en precisión de avisar á Y. E. que en 
el primero recibí seis de ellos completos con una superflua mul- 
tiplicación del número 12 ; y en el último no he podido comple- 



— 68 — 

tar uno solo por falta del níimero 14 en los seis vínicos ejempla- 
res que recibí de la última Gaceta. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de enero de 1812. 



No 109. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de 24 de diciembre último se ha dignado V. E. 
aprobar la promoción que hice del cadete de dragones don José 
Olivera al empleo de alférez en su mismo regimiento, y aunque 
en el mismo me dice V. E. haberle mandado librar el corres- 
pondiente despacho, como éste no ha venido, lo aviso á V. E., 
esperando se sirva remitirlo. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel geueral de Jujuy, 28 de enero de 1812. 



No 110. 

Excelentísimo señor : 

Tengo comunicada al gobierno de Salta, general de la van- 
guardia y puestos avanzados la requisitoria que V. E. se ha 
dignado comunicarme con fecha 28 del pasado diciembre, para 
la prisión del doctor don Juan Manuel Cardoso; de cuyo resul- 
tado daré á V. E. oportuno aviso, sin dejar de hacer cuanta pes- 
quisa secreta pueda conducir á su captura en el caso de parecer 
por estos destinos. 

Dios guarde, etc. 



— CO- 



NO 111. 



Excelentísimo seiior: 

En oficio del 10 me comunica V. E. ser necesaria la perma- 
nencia del capitán del escuadrón de dragones de la Patria don 
Domingo Albariño para varias ratificaciones y careos en la cau- 
sa que sigue sobre la dispersión de Huaqui, de que quedo inte- 
ligenciado. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 



No 112. 



Excelentísimo señor : 

Á repetidas instancias del capitán de granaderos don Miguel 
Araus para usar de la licencia de bajar á esa capital que V. E. 
le concedió y de que tuvo aviso por extraordinario conducto, le 
he permitido el uso de ella por haber venido de la vanguardia 
enfermo, y hace días caminó. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 



No 113. 



Excelentísimo señor : 

Con esta misma fecha comunico á don José Rafael de Riglos 
el aprecio con que V. E. ha mirado sus servicios, y las conside- 
raciones con que V. E. le destina para empleo más compatible 



70 



con su edad y salud según V. E. me lo ordena en oficio del 10. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jnjuy, 29 de enero de 1812. 



No 114. 

Excelentísimo señor : 

Los recientes acaecimientos con el coronel don José Moldes 
de que di cuenta á V. E., me hacen recelar con fundamento que 
todo procedimiento mío en el conocimiento de la causa de su 
hermano don Eustoquio, que V. E. me remite para su decisión, 
con oficio del 3, le sea sospechoso é infunda recelos que retar- 
den la administración de justicia. Esta consideración me obli- 
ga á rogar encarecidamente á Y. E. me releve de este encargo, 
quedando en el entretanto en mi poder el testimonio de los 
autos hasta la superior resolución de V. E. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El plano de fortificación que V. E. me acompaña con su co- 
rrespondiente explicación en oficio del 10, sería sin duda muy 
ventajoso para sostener un punto de inevitable tránsito al ene- 
migo y discurriendo por los que ocupan mis tropas no encuen- 
tro en donde fijarlo sin que queden varios caminos por los cua- 
les el enemigo pueda burlar mi proyecto. El más aventajado 
que se presenta, el del Volcán, sólo resguarda el camino real 
de la posta dejando libres las llanuras del despoblado hasta 
Salta, sin contar con otros que, aunque de menos tráfico, no son 
desconocidos ni inaccesibles al ejército enemigo acostumbrado 



— 71 — 

inás á la aspereza de los caminos que á las playas. Sin embargo 
tengo citados á los oficiales de artillería en quienes puede ha- 
ber alguna inteligencia para oir su dictamen y obrar con ellos 
de acuerdo. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 



Xo 115. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la remesa de mil pesos fuertes que V. E. 
me hace con don Pedro Zavaleta para subvenir á los gastos que 
ocurran en este ejército, cuyo auxilio me es de suma importan- 
cia y oportunidad. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 



No 116. 



Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. del 7, me impone en el superior decreto dic- 
tado á continuación de la representación del doctor don Pedro 
Carrasco, ministrotesorero de la ciudad de Cochabamba, de 
cuyo cumplimiento quedo encargado para ponerlo en posesión 
de su empleo cuando lo permitan las circunstancias, sirviendo 
entretanto en este ejército en su facultad médica, como ofrece. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 






No 117. 

Excelentísimo señor : 

La circular de V. E. del 10, en que se ha dignado inhibir á 
las juntas, gobernadores, tenientes y jefes militares la facultad 
que se habían abrogado y toca privativamente á V. E. en la 
creación de los empleos y grados, en todos los ramos de la ad- 
ministración civil, es sin duda de suma importancia á la digni- 
dad con que deben conferirse, que en muy poco tiempo se había 
prostituido en grave perjuicio de los intereses del estado. Yo 
por mi parte protesto á V. E. dar todo el cumplimiento que me 
toca en todas sus partes. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 



No 118. 

Excelentísimo señor : 

Quedo prevenido en atender de un modo compatible con los 
exhaustos fondos del erario cualquier solicitud de empleo que 
me haga el benemérito don José Astete, á quien en cumpli- 
miento de la orden de V. E. de 26 de diciembre último y en 
contestación á oficio que me dirigió, le puse á su elección el que 
siendo de mi inspección fuese adaptable á sus deseos de servir 
á la patria. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 29 de enero de 1812. 



73 



$o 119. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de 28 de diciembre último se dignó Y. E. comuni- 
carme el retiro concedido al señor coronel don Martín Rodrí- 
guez á la ciudad de San Juan, y la permanencia del señor bri- 
gadier don Cornelio de Saavedra en la del Tucumán, ordenán- 
dome al mismo tiempo la incorporación en este ejército de mi 
mando del teniente coronel don Juan Ramón Balcarce, á quien 
anticipadamente por insinuaciones suyas mandé venir de Salta 
y se halla en la vanguardia. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Cuartel general de Jnjuy, I o de febrero de 1812. 



No 120. 



Excelentísimo señor : 

Con esta fecha ha sido indispensable girar por duplicado ha- 
cia á V. E. y á favor de don José Juan de Larramendi y por su 
conducto libramiento de oficio del tenor siguiente : 

« Don Juan José de Sarratea ha entregado á mi disposición 
la importancia de nueve mil cuatrocientos dos pesos tres y me- 
dio reales en efectos adecuados para vestuarios de este ejército 
de mi mando, bajo la condición de que se le abonará en plata 
fuerte dicha cantidad á don José Juan de Larramendi, del co- 
mercio de esa capital, en descuento de los derechos que adeuda 
en esa real aduana, como espero que se servirá disponer V. E. 
para que verificado el abono queden desde luego dos de este 
igual tenor que ha parecido regular dirigir por conducto del in- 
teresado. » 



— 74 — 

Lo que traslado en derechura para debida noticia de esa su- 
perioridad. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuv, 29 de enero de 1812. 



No 121. 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que anteriormente excusé á Y. E. la moles- 
tia de remitir armeros de esa capital por tener en este cuartel 
general los suficientes para la composición del armamento, la 
experiencia me ha hecho entender que los más de ellos tienen 
muy poca inteligencia por las reiteradas recomposiciones que 
á cada paso ocurren : y por lo mismo espero que V. E. mande 
venir desde esa capital un buen maestro de armería y un oficial 
para esta labor. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de febrero de 1812. 



No 122. 

Excelentísimo señor : 

Al importantísimo objeto de facilitar el tránsito por los ríos 
del Pasaje y Santiago del Estero á las tropas que vengan de 
esa capital, como igualmente por si la precisión de circunstan- 
cias me obligasen á una replegada con las de este ejército, he 
dispuesto mandar construir dos barcas ó jangadas en dichos 
ríos y al efecto han salido ya los comisionados para esta obra 
que reputo de la mayor necesidad por lo riesgoso que es el va- 



— 75 - 

do de ellos en este tiempo, y lo aviso á V. E. esperando sea de 
su superior aprobación. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 3 de febrero de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Cuando propuse á V. E. la agregación al cuerpo de húsares 
de los oficiales milicianos de Córdoba don José María y don Ju- 
lián Paz fué en circunstancias de solicitar su retiro algunos de 
los empleados en este cuerpo que creí conveniente conceder, 
como se ha verificado posteriormente, como viniendo á quedar 
con el preciso número llenando estos individuos aquellas va- 
cantes si V. E. se digna aprobarlo, sin embargo de la repulsa 
que con fecha del 10 hace á mi propuesta para su agregación. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de febrero de 1812. 



No 124. 



Excelentísimo señor: 

Queda en mi poder el expediente obrado por la junta de Sal- 
ta contra el capitán de patricios don Ramón Tejada, que V. E. 
me acompaña con oficio del 27 de diciembre, para que con co- 
nocimiento del asunto provea según su naturaleza y en justi- 
cia, lo que evacuaré oportunamente. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de febrero de 1812. 



— 76 



No 125. 



Excelentísimo señor : 

Xo me es posible remitir á vuelta de correo evacuados los 
interrogatorios que en dos pliegos me acompaña V. E. á peti- 
ción del teniente coronel don Juan José Moreno, juez fiscal de 
la causa del brigadier don Antonio Balcarce, á causa de bailar- 
se en la vanguardia todos los que deben declarar en la materia; 
pero procuraré su más pronto despacbo. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de febrero de 1812. 



No 126. 



Excelentísimo señor : 

Hacen ocbo días llegó á este cuartel general el teniente coro- 
nel graduado don José Bernaldes con 61 bombres, inclusos ca- 
bos y sargentos de los 90 del cuerpo de brisares que sacó de 
esa capital, exponiendo que á su salida faltaron diez que esta- 
ban destinados para la marcba y á excepción de un cabo y tres 
soldados que quedaron enfermos en el camino, ban desertado 
los demás á pesar de la vigilancia y celo con que se condujo en 
sus marcbas. El mismo ba entregado 93 armas de cbispa entre 
rifles y carabinas, 77 sables y 1000 cartuchos : lo que comunico 
á V. E. para su inteligencia. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de febrero de 1812. 






77 



No 127. 



Excelentísimo señor : 

El clamor de los habitantes de Tarija puso al general de la 
vanguardia, don Eustoquio Díaz Vélez, en la necesidad de co- 
misionar al teniente coronel don Martín Miguel de Güemes con 
un competente destacamento para recuperar la dicha villa, co- 
mo efectivamente se verificó el 18 del anterior; y habiendo sido 
indispensable mandar retirar de aquel punto el expresado des- 
tacamento, se ha logrado reunirlo ya á la indicada vanguardia 
dejando establecido el gobierno de aquella junta subalterna, y 
trayendo las armas, municiones y bastimentos que acredita la 
adjunta relación de que doy noticia concisa á V. E. por haber 
recibido en este momento el parte, con protesta de avisar pro- 
lijamente las consecuencias de esta operación. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de febrero de 1812. 

No 128. 

Excelentísimo señor: 

La incalculable pérdida de las cuatro ricas provincias inte- 
riores nos ha retrocedido sobre una serie de desgracias que no 
tendrán modelo en todas las vicisitudes de la historia de nues- 
tra independencia. Pero entre cuantos males afligen la sensibi- 
lidad de un virtuoso interés, ninguno equivale al gemido con 
que aquellos generosos pueblos lloran su imbécil desamparo, 
sin dejar de hostilizar al enemigo por todos los inermes modos 
que les sugiere el anhelo de la constante adhesión con que gra- 
tuitamente se reunieron desde los principios á los grandes de- 
signios de esa capital. Son notorios los esfuerzos que hacen para 



sacudir el yugo de la tiranía ; pero el desnaturalizado agente 
de las ambiciosas miras del virrey de Lima parece que de acuer- 
do con el Brasil y Montevideo hace poco aprecio de las masas 
desarmadas que promueven las convulsiones intestinas. 

Son diversos los campamentos de naturales, mestizos y otras 
castas que en varios distantes puntos se lian reunido para obrar 
en inteligencia con la provincia de Cocliabamba ; y sin embargo 
de la general obstrucción de relaciones con el Perú, y de basti- 
mentos que se lia visto precisado á comprar en las costas de Ari- 
ca, se lia decidido Goyenecbe á descender basta esta provincia de 
Salta dejando asegurada con guarniciones competentes la línea 
de comunicación de Potosí y La Plata por la carrera general 
de Ancacato, Oruro, Sicasica, Paz y Desaguadero. Tiene ya 
lo mejor de sus fuerzas en Suipacba al mando de don Pío Tris- 
tán y don Francisco Picoaga; y be tomado precausivas medidas 
para informarme de la recalada personal de Goyenecbe con el 
resto del ejército de invasión, que según conjeturas no debe 
apear de tres mil bombres bien surtidos de todo género de ar- 
mas y municiones. 

Así lo acredita la adjunta correspondencia de oficio, confi- 
dencial y reservada, que dirijo original y fué sorprendida por 
los naturales de Pampa Ullagas que con la comunidad de San- 
tiago de Guari y otras á las órdenes de los caciques don Anto- 
nio Cari y don Blas Ari tienen interceptado no sólo el camino 
general de las postas, sino también el de Potosí á Tacna y Ari- 
ca, en términos que aun para entenderse con el comandante de 
Oruro, don Indalecio González de Socasa, se ba visto en la ne- 
cesidad de circular los pliegos por mano del subdelegado del 
partido de Arica. Esta oportuna interceptación del expreso que 
por el despoblado de Tacna arriesgaba por obstrucción de los 
correos ordinarios, puede, si no trastornar, á lo menos entorpe- 
cer los planes de Goyenecbe, á cuyo propio fin be despachado 
tres consecutivos chasques á Cocbabamba con las prevenciones 



— 79 — 

que manifiestan las adjuntas copias de órdenes comunicadas al 
comandante don Esteban Arce y prefecto don Mariano de An- 
tezana. Ellas van reducidas al substancial objeto de que reu- 
niéndose todas las masas y componentes de aquella provincia 
y demás partidos carguen sobre Potosí para poner en el último 
conflicto á los vecindarios de esta villa y de La Plata y retro- 
traer al enemigo. 

Si estas y otras precauciones que se han tomado con apura- 
da sagacidad no detienen la marcha del enemigo, me veré en 
la indispensable precisión de replegarme hacia el Tucumán, á 
cuyo efecto se hacen los preparativos conducentes. El notable 
aumento y exhorbitante superioridad de fuerzas que ha adqui- 
rido el campamento de los antipatriotas en Suipacha, me ha 
obligado á mandar retirar en buen orden con toda la vanguar- 
dia al general don Eustoquio Díaz Vélez hasta el pueblo de 
Humahuaca, 28 leguas de esta ciudad, donde se han acampado 
con buenos alojamientos y provisiones, destacando avanzadas 
por el despoblado y por el camino real hasta 20deguas de dis- 
tancia en observación de los movimientos del enemigo. Mi pun- 
donor y mi infatigable empeño por la libertad y por las glorias 
de mi país me confunden á la vista de una necesidad insupera- 
ble y bochornosa, después de haber malogrado la mejor coyun- 
tura para obrar de concierto con los esfuerzos de las provincias 
interiores; pero supuesto que la irreparable aniquilación de 
Huaqui nos ha reducido á unos comprometimientos que no ha 
podido remediar la sabiduría del gobierno con los puntuales 
auxilios de tropas, fusiles, artillería y municiones que ahora 
más que nunca imploran con rapidez los pueblos de mi inme- 
diata protección, hago presente la imposibilidad de sostenerme 
en este punto por demasiada inferioridad de fuerzas, y porque 
ni la artillería es de calibre suficiente para fortificarse, mucho 
menos cuando la pólvora y municiones son de pésima y morosa 
elaboración por impericia y escasez de armeros y fundidores, 



— 80 — 

ni tampoco es posible levantar una fortificación de preciso trán- 
sito, que no pueda ser eludida por diversos caminos. 

Para que V. E. se imponga á prevención del estado en que 
me encuentro, he determinado hacer la experiencia de enviar 
este pliego de posta en posta con el pasaporte y órdenes con 
ducentes, pues si su recalada á esa capital, según exacto aviso 
que espero, correspondiese ventajosamente á su salida á las ocho 
de la mañana de este día en que parte, serán considerables los 
ahorros que se conseguirán en los repetidos expresos que de 
este modo deberé suplir para participar á V. E. todas las ocu- 
rrencias y novedades que han de poner en mayor cuidado á ese 
superior gobierno desde el recibo de éste. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 14 de febrero de 1812. 



No 129. 

Excelentísimo señor : 

Con fecha 17 del pasado me dio parte el general de la van- 
guardia, desde su campamento de nazareno, haber sido ataca- 
da en el mismo día su última avanzada del costado izquierdo 
por un considerable número de caballería é infantería enemiga, 
y que habiendo enviado en socorro dos compañías al mando de 
los capitanes don Feliciano Hernández y don Antonino Eodrí- 
guez, pudo salvarla pero con la pérdida del primero cuya suerte 
ignoró enteramente, hasta que después de muchos días se ha 
recibido la noticia por un desertor de los enemigos, pasado á 
los míos, de que el referido Hernández con catorce soldados fué 
cortado en aquella acción y conducido en calidad de prisionero 
á la villa de Potosí. Tengo por una pérdida de la mayor consi- 
peración la de este benemérito oficial, que en la anterior acción 



— 81 — 

del 12 fué sin duda de los más distinguidos en valor y de- 
nuedo. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 
No 130. 

Excelentísimo señor : 

Á consecuencia del decreto de 25 del pasado que V. E. me 
comunica en oficio del mismo día, he lieclio saber á todo el ejér- 
cito de mi mando que cualquiera que haya dejado asignacio- 
nes sobre sus sueldos en esa capital ú otras ciudades de su 
dependencia, me lo haga saber por medio de una pequeña re- 
presentación, á fin de que tomándose razón en esta comisaría 
para el competente descuento, pueda yo dirigir á V. E. con no- 
ticia que me pide y formalidades requisitas á la relación de los 
respectivos abonos. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 



No 131. 

Excelentísimo señor: 

He recibido la relación de los efectos de guerra que V. E. 
me incluye en el de 24 del pasado, y espero con impaciencia su 
llegada á este cuartel general, como también las sucesivas re- 
mesas que Y. E. me ofrece, ya que todo debe venir de esa capi- 
tal porque nada se encuentra en estas ciudades vecinas. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 6 



— 82 — 



No 132. 



Excelentísimo señor : 

Xo me ha sorprendido la pérfida conducta de Vigodet y es- 
candalosa agresión de los portugueses de que V. E. me instru- 
ye en su oficio del 27, porque muy de antemano me anunciaban 
esto mismo una racional presunción contra el primero y los 
progresivos movimientos de los segundos, y quedo bien conven- 
cido de la preferente necesidad en que V. E. se ha visto de re- 
forzar sin dilación el ejército de la Banda Oriental por la más 
importante é inmediata atención. 

Y. E. puede estar ya convencido de que no debe en lo suce- 
sivo reposar en la confianza de ninguna clase de tratados con 
esta calidad de enemigos y que empeñando el resto de nuestro 
poder por esa parte, debe ser el resultado la indispensable ren- 
dición de la plaza de Montevideo después de reducido á sus 
límites el ejército portugués. Crea V. E. que sólo de este modo 
podremos contar con una estable seguridad por parte de un 
pueblo que convertido en una colonia europea servirá de punto 
de reunión á los emigrados de la Península, que de hoy en ade- 
lante se agolparán con más fuerza sobre nuestros territorios y 
serán más temibles cuanto su situación sea más desesperada, y 
que cuanto más tiempo se tarde en aniquilar esta hidra, tanto 
más se aumentarán sus estragos y furores. 

No creo distante la rendición de Cádiz al ejército francés, y 
veo como infalible la venida de dos, tres ó más mil prófugos so- 
bre ese punto. Si éstos encuentran las puertas de Montevideo 
abiertas á su hambrienta desesperación, nos presentarán cuida- 
dos sin término; pero si al contrario se ven sin otro refugio que 
las quillas de sus barcos, la necesidad los obligará á pedir con 
la humildad que acostumbran en las desgracias país que los 
reciba y alimente y será el resultado ganar hombres para núes- 



— 83 — 

tía población, que diestramente distribuidos nos serán útiles, y 
muy particularmente armas para nuestra defensa, de que nece- 
sariamente vendrán provistos. Quedo por consiguiente confor- 
me con la imposibilidad en que V. E. se ve de auxiliar este 
ejército con las fuerzas que me había hecho esperar y bien re- 
suelto á conservar en cuanto permita mi debilidad el honor de 
nuestras armas, hasta que victoriosas las de la Banda Oriental 
vuelvan con rapidez y arrogancia á consolar nuestras afligidas 
provincias, que temo caigan entretanto en desmayo por el aban- 
dono en que se miran. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 
No 133. 

Excelentísimo señor : 

Después de la desgraciada pérdida que en copia del parte 
que me dio el general Díaz Vélez comuniqué á V. E. por la 
muerte del capitán de dragones don Francisco Bal caree, tenien- 
te don Lucas Balcarce y alférez del mismo don José Antonio 
Jiménez en la acción del 12 en el río de Suipacha, ha fallecido 
el teniente de infantería don Víctor Laren de una herida mor- 
tal que en dicha acción recibió y debo recordar á V. E. la me- 
moria de estos oficiales sacrificados en defensa de la patria. No 
es menos de mi deber presentar á V. E. á los oficiales heridos 
eu la misma, que han llegado á este cuartel general y se hallan 
aún en cura, pero libres de riesgo, con las recomendaciones dig- 
nas de su mérito. El capitán don Manuel Dorrego, natural de 
Chile, vino desde esa capital y ha servido en la vanguardia de 
este ejército sin sueldo ni gratificación alguna, cuya circunstan- 
cia recomienda su persona. Su valor lo ha distinguido de un 
modo singular, mereciendo la confianza del general de la van- 



— 84 — 

guardia para emplearlo en las acciones de mayor riesgo. Este 
benemérito oficial, sin embargo de hallarse con un brazo atra- 
vesado por una bala y contuso el pie en una de las guerrillas 
anteriores, se presentó como por fuerza en la acción del 12 
mandando una guerrilla que le fué encargada y en ella fué atra- 
vesado por el pescuezo por una bala de fusil que le rompió todo 
el esófago. Su curación lia sido prodigiosa, y no lo es menos el 
ardor en que está por restablecerse un tanto y volver al campo 
del honor. Y. E. calculará su mérito y lo distinguirá con el pre- 
mio á que le encuentre acreedor. El teniente de infantería don 
Xicolás Fernández fué igualmente atravesado por el cogote, pe- 
ro en parte menos peligrosa que el anterior. Este juicioso ofi- 
cial á quien ya recomendé á V. E. particularmente por el ser- 
vicio que liizo acompañándome desde Potosí en la extracción 
de caudales, tiene mucho honor y mucho valor, y lo contemplo 
capaz de desempeñar una compañía. El de igual clase don Ma- 
riano Romero fué igualmente atravesado por un muslo y es 
también de los que vinieron conmigo de Potosí en una de las 
compañías de Cinti, de donde es natural y de sus principales 
familias. Hacían pocos días que su hermano el capitán don Pe- 
dro Romero había fallecido en la vanguardia de un violento 
accidente que le acometió en circunstancias que no había me- 
dicamento alguno con que auxiliarlo: todo loque debe obrar en 
justificada consideración de Y. E. á favor de este pundono- 
roso oficial. Últimamente, el subteniente de morenos don José 
Tadeo Lerdo recibió un balazo en la cabeza de mucha grave- 
dad, pero se halla del mismo modo fuera de peligro. Este oficial, 
puedo asegurar á V. E., que hace honor á su clase por su mo- 
deración, su honradez, pundonor y un valor á toda prueba, y 
yo imploro las gracias de V. E. que nunca serán más justas y 
provechoso ejemplo que cuando recaigan sobre la sangre vertida 
por los defensores de la patria y sobre el indispensable estímulo 
que debe animar á todos los que se emplean en iguales riesgos. 



De los demás heridos en aquella acción son muy pocos los 
que lian muerto, y espero la relación que lie pedido al general 
de la vanguardia, para con ella suplicar también algunas gra- 
cias para los infelices sargentos, cabos y soldados, cuyo valor y 
sangre no es menos atendible que la de los oficiales porque no 
son menos liijos de una misma patria, ni menos dignos de las 
beneficencias de V. E. que tan dignamente la representa. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 
No 134. 

Excelentísimo señor: 

Doña Juana Gómez, natural de Cocliabamba y joven viuda 
del teniente de infantería don Víctor Laren que falleció por la 
herida recibida en la acción de Suipaclia. se halla en este cuar- 
tel general abandonada á su dolor y sin más relaciones, arbi- 
trios de subsistencia, ni protección que la que espera de V. E. 
y yo presento esta infeliz viuda para que V. E. en considera- 
ción á la justicia que la asiste y en uso de su paternal clemen- 
cia, se sirva asignarle la pensión que estime conveniente. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 
X ' 135. 

Excelentísimo señor : 

El teniente don Pedro Aguilar, comandante de una de mis 
partidas de observación situadas en los caminos del despoblado, 
avisa al general de la vanguardia con fecha 14 del corriente, 
que ha tenido noticias verbales de que en el puerto de Covija, 



— 86 — 

partido de Atacama, había anclado una embarcación y saltado 
un hombre en tierra, cuyo idioma manifestaba ser portugués, 
sin más objeto que informarse de la situación de Goyeneche y 
de sus tropas; y como no haya podido adquirir más conocimien- 
tos en este asunto, lo comunico á Y. E. tal cual ha llegado á 
mi noticia, por lo que puede importar á sus grandes cálculos. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 18 de febrero de 1812. 

No 136. 

Excelentísimo señor : 

Al amanecer del 14 de febrero anterior partió de aquí un pos- 
tillón con las órdenes conducentes á los maestros de posta y 
administradores del tránsito, para que con la mayor rapidez se 
dirigiese de posta en posta hasta entregar en esa superioridad 
un pliego que contenía los planes originales sorprendidos á Go- 
yeneche. Ya hice presente á Y. E. que era imposible sostener- 
me, ya por la enorme superioridad de fuerzas que conduce el 
enemigo como por ser inútil cualquier fortificación habiendo 
tantos caminos para evadirla. Por lo mismo anuncié á Y. E. 
mi preparada disposición para replegarme á San Miguel de Tti- 
cumán, en el evento de que el enemigo adelantase sus marchas. 
Estamos ya eu el caso de que toda la vanguardia del mando de 
don Pío Tristán se halla acampada en La Quiaca y sus inme- 
diaciones, diez y seis leguas más acá de Suipacha, según los ad- 
juntos partes que acabo de recibir en este momento; teniendo 
al mismo tiempo noticia positiva por varios emigrados de lo in- 
terior que Goyeneche ha evacuado Oruro y La Plata y ha lo- 
grado reunir todas sus divisiones en Potosí para marchar sobre 
Jujuy y Salta. Xo tengo, pues, más que añadirá Y. E. sino que 
actualmente estoy en los más urgentes preparativos para eje- 



catar mi retirada en el mejor orden, á cuyo puntual aviso remi- 
to este pliego de posta en posta en iguales términos que el an- 
terior. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 



X" 137. 



Excelentísimo señor : 

El capitán don Eustoquio Moldes entregó las medicinas pro- 
visionales que V. E. me avisó con fecha 11 de enero anterior 
venían á su cargo, pero debo hacer presente á V. E. que con el 
gran consumo que hay en más de 200 enfermos que tienen es- 
tos dos hospitales militares, están ya para concluirse y que es 
de suma urgencia la remisión así de mayor cantidad que la an- 
terior, como de muchas otras drogas (pie tengo pedidas y no vi- 
nieron en aquella remesa, con mortal perjuicio de los infelices 
dolientes. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 



No 138. 



excelentísimo señor : 

Quedo enterado de (pie á consulta hecha á V. E. por el coro- 
nel del regimiento de granaderos y á virtud de bailarse sirvien- 
do en este ejército el capitán de la séptima compañía don Juan 
Andrés de Pueyrredón, ha sido dado de baja en dicho regi- 
miento debiéndosele contar su cese en fin de diciembre último, 



cuya superior resolución lie comunicado al interesado en cum- 
plimiento de la orden de V. E. de 1<> de febrero último. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 



No 139. 



Excelentísimo señor : 

Ha sido puntualmente cubierto el libramiento de 3000 pesos 
fuertes dado en esa capital por don Miguel Cuyar y endosado 
á mi favor, cuya cantidad ha entrado en la caja de esta comisa- 
ría del ejército de mi mando para los usos á que es destinada. 
Lo que aviso á V. E. para el consiguiente abono en esa real 
aduana de los 297 7 pesos en que se convino sóbrelos dere- 
chos que adeudaba dicho señor Cuyar. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 



No 110. 



Excelentísimo señor: 

Llegó don José María de los Santos y Kubio y ha entregado 
en la caja de esta comisaría del ejército 15.933 pesos que trajo 
en libranzas de los 40.000 que V. E. me avisó haber puesto á 
su cargo para las urgencias de este ejército, y los 24.067 res- 
tantes hasta el completo fueron por orden mía anticipada dete- 
nidos en el río del Pasaje con la carretilla en que vinieron y se 
hallan custodiados por una partida de húsares que destiné al 
efecto, esperando el resultado de mis preparativos para reple- 



— 89 



fiarme al Tucumán, según lo tengo participado á V. E. por oficio 
de este día que he despachado de posta en posta. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 



N» 141. 



Excelentísimo señor: 

Devuelvo á V. E. el expediente promovido por el maestro 
cordonero Cladellar sobre alcance contra el coronel don Mar- 
tín Rodríguez, porque habiendo éste salido de Salta al destino 
que V. E. le señaló, no cabe en mi arbitrio el cumplimiento de 
la superior providencia de V. E. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 
No 142. 

Excelentísimo señor: 

Quedo advertido de la provisión que V. E. ha hecho en la 
persona del doctor don Domingo García para gobernador in- 
tendente de la provincia de Salta y deseo mucho que los talen- 
tos conocidos de este individuo llenen las miras que V. E. se 
propone en sus esfuerzos para restituir la unidad de sentimien- 
tos que por una fatal combinación de desgracias se encuentra 
hoy casi destruida : yo no debo ocultar á V. E. que la opinión 
pública vacila en todos los pueblos y que sin remedios de la 
mayor eficacia la patria se expone á lamentables resultados. Mi 
limitación no alcanza alguno que proponer á V. E. y por eso es 
que me ciño á advertirle los males, para que los busque el que 
su superior conocimiento y facultades encuentren adaptable y 



— 90 — 

provechoso, contemplando que no es de poca entidad al efecto 
la supresión de las juntas de que V. E. me da aviso con fecha 
10 de enero, á que contesto. 
Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 
No 143. 

Excelentísimo señor : 

La orden que V. E. me comunica para el regreso á esa capi- 
tal del capitán don Juan Francisco Tollo tendrá su puntual 
debido cumplimiento, luego que este oficial rinda las cuentas 
que le tengo ordenado de la distribución de cantidades que por 
su conducto se han impendido en la vanguardia, como comisio- 
nado que fué para el efecto. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 
No 144. 

Excelentísimo señor : 

Queda reconocido el coronel don Miguel de Azcuénaga por 
gobernador intendente de la provincia de Buenos Aires, á vir- 
tud de los motivos que V. E. ha tenido y orden que me comu- 
nica para el efecto. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 2 de marzo de 1812. 
No 145. 

Excelentísimo señor : 

El teniente del regimiento número 6, don Manuel Saavedra, 
ha solicitado su retiro y considerando conveniente la separa- 



91 



ción de los descontentos que por otra parte no sea de absoluta 
necesidad, se lo he concedido, como verá V. E. por su adjunto 
memorial y mi decreto que espero sea de la aprobación de V. E. 



Dios, etc. 



Cuartel general de Jujuy, 3 de marzo de 1812. 
No 146. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo á V. E. original en fecha 4 la información producida 
por el teniente de dragones don Mariano Heredia, que solicitó 
hacerla en este cuartel general á mérito de la enfermedad que 
le impide bajar á esa capital y V. E. se dignó concederlo, para 
que en su vista resuelva V. E. lo que sea de justicia. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 3 de marzo de 1812. 



No 147. 



Excelentísimo señor : 

Consiguiente á lo que V. E. me tiene ordenado acompaño los 
memoriales de los oficiales de este ejército de mi mando que 
han asignado sobre sus sueldos á sus familias en esa capital, 
para que se les socorra con las cantidades que determinan, que- 
dando en esta comisaría razón de ellas. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de marzo de 1*12. 



— 92 — 
N» 148. 

Excelentísimo señor: 

He podido conseguir una moneda de plata de las que con el 
busto del general Goyeneclie se lian acuñado en Potosí y la 
acompaño para noticia de V. E. y fines á que pueda conducir. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de marzo de 1812. 



No 140. 



Excelentísimo señor : 

Aun no ha llegado el capitán don Máximo Zamudio que pasó 
á Salta á recibirse de la cantidad de 8383 pesos 5 i / i reales 
(pie en dos libramientos me acompaña Y. E. con oficio del 10, 
de cuyo resultado daré aviso á V. E. con oportunidad. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de marzo de 1812. 



No 150. 

Excelentísimo señor : 

Con fecha del 2 dirigí á V. E. un pliego por posta comuni- 
cándole mi situación y la necesidad en que me bailaba de hacer 
una replegada; y habiéndose aumentado ésta con las marchas 
del enemigo hacia este cuartel general, he dispuesto que el ge- 
neral Díaz Yélez, con toda la vanguardia, venga á ocuparlo de 
Hornillos, donde se halla, para marchar yo con el grueso de las 
tropas dejándolo á él con doscientos hombres á mi retaguardia 
á dos jornadas de distancia, y al teniente coronel don Ramón 



— ü3 — 

Balcarce con ciento á una tras de él, para de este modo evitar 
que las avanzadas enemigas puedan sorprenderme y turbar el 
orden de las marchas; lo que comunico á V. E. para su no- 
ticia. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He comunicado al auditor general del ejército, doctor don Jo- 
sé Eugenio del Portillo, la superior orden de V. E. de 27 del 
próximo pasado, para que entienda en la causa de don Eusto- 
quio Moldes. 

Dios, etc. 

Campamento general de Yatasto, 19 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Se hará notoria en el ejército de mi mando la superior orden 
de V. E. de 18 del anterior, de que se use por las tropas de la 
patria la escarapela nacional de dos colores blanco y azul celes- 
te, quedando abolida la roja. Si le fuera permitido á mi expe- 
riencia representaría con ella la impresión que producen tales 
nimias innovaciones en unos pueblos que aun no se hallan en 
estado de gustar de los síntomas de independencia y se resien- 
ten de cualquier inoportuna alteración que conciben en la jura- 
da representación de Fernando VII, mucho más en circunstan- 
cias tan críticas de retrogrado y debilidad. Pero V. E. está más 
al alcance de lo que conviene desplegar, variar y promulgar 
sin reducir por ahora los acuerdos y refrenar los discursos pú- 
blicos al sumo eminente objeto de la seguridad de la patria, y 
sin desmentir los principios de nuestra instalación con perjui- 



— 94 — 

ció de Ja opinión y crédito que influyen en los progresos del 
sistema. 
Dios, etc. 

Campamento general de Yatasto, 19 de marzo de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Por dos pliegos dirigidos de posta en posta instruí á Y. E. 
de las miras y movimientos del enemigo, avisando que disponía 
mi retirada en el mejor posible orden. En consecuencia le pre- 
vine al general don Eustoquio Díaz Vélez se fuese replegando 
bajo de aquellas precauciones que debía tomar para no dejarse 
cortar por una gruesa división que las partidas exploradoras 
aumentaban por el despoblado. Se supo que luego que desam- 
paró nuestra vanguardia el punto de Humahuaca había entra- 
do en este pueblo una avanzada enemiga. Conociendo, pues, la 
superioridad de las fuerzas de G-oyeneche y la imposibilidad de 
cubrir todas las avanzadas del despoblado basta Jujuy y Salta 
sin exponerse á una sorpresa inevitable, mandé á Díaz Vélez se 
me reuniese en Jujuy, quedando el teniente coronel don Juan 
Eamón Balcarce situado en el mejor punto de observación con 
una gran avanzada de 200 hombres bien montados. Mis prime- 
ras providencias se aplicaron á la salida en carretas del hospi- 
tal, del parque y maestranza y de los caudales y papeles. Des- 
embarazado de estos muy atendibles pero engorrosos objetos, 
ordené la indicación del día 8 del corriente para aprestarse al 
primer cañonazo y marchar al segundo. Así se verificó en un 
cuerpo íntegro, sin más división que la que manifestaban los 
comandantes al frente de sus respectivos batallones y escua- 
drones, continuando hasta esta fecha en mis marchas sin nove- 
dad de consideración. Dentro de diez días creo que habrá reca- 
lado al Tucumántodo el ejército guardando el mismo orden y 



— 95 — 

compostura con que hasta aquí no se ha dado motivo de queja 
á los pueblos y lugares del tránsito. 

El teniente coronel don Juan Bamón Balcarce queda en Sal- 
ta al mando de más de 200 hombres para cubrir aquel intere- 
sante punto y no desabrigarlo sino en el último conflicto, á cuyo 
fin le tengo comunicadas convenientes instrucciones para que 
se mantenga en observación y me dirija continuos partes, redu- 
ciéndose lo substancial del último que recibí ayer á participar 
que la vanguardia enemiga permanece sin adelantar sus movi- 
mientos. 

Estoy persuadido de que las miras de Goyeneche no alcan- 
zarán hasta el Tucumán ; pero en contrario evento ya entraba 
en mis cálculos una principal atención sobre la fábrica de fusi- 
les del Tucumán, así como hasta aquí he cuidado de que nada 
quede atrás, arrastrando con cuantas importancias demandaban 
traslación. 

Las atenciones de lo interior parece que detienen los pro- 
gresos del enemigo, pero no tenemos unas noticias cabales del 
estado de aquellos pueblos para ajustar nuestras medidas en 
reciprocidad. Sobre todo el silencio increíble de Cochabamba en 
cerca de cien días que hase suspendido de allá toda comunica- 
ción oficial ; después de la correspondencia que se abrió y que 
ha estado tan fácil y allanada, me ha tenido y tendrá en espec- 
table cuidado ; mucho más cuando me consta que han llegado 
con felicidad los diversos chasques que consecutivamente he 
despachado con pliegos é instrucciones. Sin embargo atribuyo 
más la detención del enemigo á una negociación que emprendí 
y tengo abierta, de que daré á V. E. cuenta formal con copias 
luego que arribe al Tucumán. 
Dios, etc. 

Campamento general de Yatasto, 19 de marzo de 1812. 



96 



Excelentísimo señor : 

Así que se apersone en este ejército de mi mando el doctor 
don Pedro Carrasco lo pondré en posesión del empleo de ciru- 
jano de él, que Y. E. se ha dignado conferirle con la dotación 
de 100 pesos mensuales, ínter se restituye al de ministroteso- 
rero que obtiene en Goehabainba, según V. E. me lo ordena con 
fecha 19 del anterior. 

Dios, etc. 

Campamento y cuartel general de Yatasto, 19 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. de 27 del pasado quedo enterado en el nom- 
bramiento del señor coronel don Manuel Belgrano para que me 
suceda en el mando de este ejército y sumamente reconocido á 
las generosas expresiones con que V. E. honra mis buenos de- 
seos de servir á la patria. Ellos forman todo mi mérito, y V. E. 
no debe dudar que en cualquier destino y circunstancias serán 
mis esfuerzos á servirla lo mismo que hasta aquí, y que á ello 
me empeñan nuevamente las confianzas que V. E. me dispensa. 

Dios, etc. 

Campamento general de Yatasto, 20 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Los milicianos de Córdoba don José María y don Julián Paz 
vinieron de aquella ciudad á la de Jujuy con una compañía de 
artilleros, y el primero con grado de capitán y la comandancia 
de ella, y el segundo con el de teniente de la misma, á los que 
por las bellas cualidades que observé en ellos de principios, 
educación y pundonor tuve á bien colocarlos con un grado me- 



— 97 — 

nos en la primera compañía del escuadrón de húsares el 13 de 
diciembre del año anterior y por vacancia de la primera y se- 
gunda tenencia de dicha compañía entró á ocupar en propiedad 
la primera don José María y la segunda el alférez don Julián 
el I o de febrero. El comportamiento de estos oficiales ha corres- 
pondido á mis esperanzas y ojalá tuviéramos muchos jóvenes 
de su clase para reemplazar las fallas de los muchos viciosos 
que han corrompido nuestra milicia. En esta virtud espero que 
V. E. se servirá librarles los despachos que me ofrece en oficio 
de 27 del próximo pasado. 
Dios, etc. 

Campamento general de Yatasto, 21 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Luego que falleció el teniente don Víctor Laren se presentó 
su viuda don a Juana Gómez Merino solicitando el cumplimien- 
to de los superiores decretos de V. E. publicados en Gaceta de 
3 de diciembre y 24 de marzo de 1810 y 1811 á favor de las 
viudas de los oficiales que muriesen en campaña. Por ellos se 
les declara el goce de sueldo íntegro de sus maridos, y como 
hasta ahora no se hayan revocado, he juzgado comprometido el 
crédito y opinión de V. E. en su observancia y por lo mismo no 
me embaracé en mandar se le contribuyese en esta caja militar. 
Este reparo me ha hecho suspender la superior orden de V. E. 
de 10 del presente en que le asigna sólo 20 pesos, consultando 
á que el decoro y dignidad del gobierno no debe exponerse á la 
crítica por la corta cantidad que supera aquella asignación, 
hasta que V. E. con recuerdo de dichos superiores decretos re- 
suelva otra cosa. 

Dios, etc. 

Campamento general de Yatasto, 21 de marzo de 1812. 

DOC. ARCH. BELGBANO. — T. IV " 



98 



Excelentísimo señor: 

Con fecha de ayer he dado libranza de 660 pesos á favor de 
don Miguel Francisco Aráoz por igual cantidad que ha suplido 
en efectos para vestuarios de las tropas de este ejército de mi 
mando, la que tendrá V. E. á bien mandar se cubra por la te- 
sorería general de esa capital ó como juzgue más conveniente. 

Dios, etc. 

Campamento general de íatasto, 27 de marzo de 1812 (1). 

Excelentísimo señor : 

Llegado á ésta el 19 á mediodía, el agua me impidió la mar- 
cha, y con motivo de haber visto oficio del general Pueyrredón 
avisando á este gobernador le aprontase alojamiento para 1500 
hombres y al mismo tiempo haber venido un individuo de Ju- 
juy con noticias de que los enemigos se retiraban, le di parte de 
mi arribo, preguntándole de si debería ó no continuar el viaje, 
y en este instante que son las S de la noche, recibo su contesta- 
ción, en que me dice siga mi viaje, pues piensa fijar el cuartel 
general en Salta de resulta de haber retrogradado los enemigos : 
en consecuencia saldré mañana de madrugada ; lo que comunico 
á V. E. para su inteligencia. 

Dios, etc. 

Tucumán, 23 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Yo no quería hablar á V. E. de dinero jamás, pero V. E. me 
ha puesto en esta precisión encargándome el mando de éste que 



(1) En el cuaderno original hay una anotación, á lápiz, del general Mitre, 
(pie dice : « Hasta aquí son los oficios de PueYrredón. Aquí empieza su corres- 
pondencia oficial (de Belgrano) con el gobierno. » (Nota de la D.) 



— 99 — 

se llama ejército, cuando puede ser que con toda su fuerza, aca- 
so no se formaría un regimiento ; mas es de necesidad mante- 
nerlo, socorrerlo y pagar cuanto gasto se cause, porque de otro 
modo acabaremos de perder el crédito que felizmente ha tratado 
de recuperar el digno general Pueyrredón. 

En Tucumán existen 70.000 pesos, pertenecientes á don Juan 
José Sarratea. Y. E. podrá pagarlos en esa y aquí suplirían para 
las necesidades del ejército : si lo hallare por conveniente, es- 
pero tendrá á bien expedir las órdenes oportunas. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Yatasto, 29 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El 26 llegué á este punto, y al día siguiente se me dio á reco- 
nocer por el general don Juan Martín Pueyrredón, en la mis- 
ma tarde hablé á las tropas exhortándolas ala constancia, ala 
subordinación y al respeto á los pueblos. 

La deserción es escandalosa y lo peor es que no bastan los re- 
medios para convencerla, pues ni la muerte misina la evita; esto 
me hace afirmar más y más en mi concepto de que no se conoce 
en parte alguna el interés de la causa de la patria y que sólo se 
ha de sostener por la fuerza interior y exteriormente, como ya lo 
lie significado á V. E. varias veces. 

Ya el general Pueyrredón tenía determinado regresar á Salta 
y en vista de que los enemigos nada habían adelantado de sus 
posiciones, ayer ha salido la primera división hasta el Campo 
Santo, donde he determinado se forme el campamento general, 
según los conocimientos que se me ha dado, pues yo estoy á cie- 
gas del país de la guerra. 

Hoy seguirá la segunda y así sucesivamente se trasladará la 
fuerza efectiva que existe de que enviaré á V. E. un estado, 
luego que estén todas reunidas en el punto indicado. 



— 100 — 

Como el parque es pesado y gravoso para las prontas mar- 
chas, y por ahora no debo atacar, así por las fuerzas que tiene 
el enemigo, según me dicen, como por las órdenes de V. E., he 
dispuesto se establezca en este punto para que diste menos de 
las posiciones que intento tomar, si me da tiempo el enemigo, y 
esté en aptitud de ponerme á salvo en el caso de una retirada. 

Incluyo á V. E. los oficios originales que ha sorprendido el 
oficial don José Manuel Millán, que se halla de avanzada en la 
posta de León, cuyo parte á don Antonio Eodríguez ó adjunto 
en copia con el número 1, luego que se adelantare más la inda- 
gación del conductor de los expresados oficios instruiré á Y. E. 
si mereciese ponerse en su noticia. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Yatasto, 29 de marzo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El coche que me fué preciso traer desde el Rosario por mis 
enfermedades, pertenece al maestro Roque, y ha llegado con mu- 
chos trabajos por su mal estado ; por esto mismo y porque sería 
mayor costo su devolución me parece más conveniente que V. 
E. se sirva mandar se le pague su valor, que conceptúo á lo más 
de 400 pesos, pues la caja está enteramente apolillada en sus pi- 
lares y tableros ; en Salta ó Jujuy podrá venderse y resarcir en 
parte la suma apuntada en ahorro de los fondos del erario ; asi- 
mismo dejé á un criado de dicho maestro Roque en la zona del 
Ojo del agua, que venía haciendo de cochero por no ser baquea- 
no de estos lugares, á quien he dado ocho pesos, que se podrán 
tener presentes para abonarle su salario. 

Dios, etc. 

Cuartel general de Yatasto, 29 de marzo de 1812. 



101 — 



Excelentísimo señor : 

Como la caja del coche que traía estaba apolillada, según ya 
lo manifesté á V. E. desde Yatasto, concluyó en el río del Pa- 
saje, cuya corriente lo arrebató y sólo lian salido sanas las rue- 
das y regulares las varas; aviso á Y. E. como un comprobante 
de que su valor no debe exceder de los 400 pesos que insinué. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de abril de 1812. 

Incluyo á Y. E. la justificación de existencia del teniente co- 
ronel don Juan Eamón Balcarce, á fin de que en su vista se sirva 
ordenar lo conveniente al abono de la asignación que dejó á su 
esposa doña María Trinidad Mansilla, y con oportunidad remi- 
tiré la del mes de febrero. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Hallándose enfermo el coronel don Eustoquio Díaz Yélez en 
Yatasto, y en atención á las circunstancias del teniente coronel 
don Juan Eamón Balcarce, le he nombrado mayor general inte- 
rino del ejército ; lo aviso á Y. E. para su inteligencia. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Desde ayer á la tarde me hallo en este punto y conmigo el 
primer batallón del número 6 y el escuadrón de húsares : las de- 



— 102 — 

más divisiones del ejército están en camino y no han llegado, 
dos de ellas, particularmente la artillería á causa de estar creci- 
do el Pasaje. 

He recibido en mi viaje noticias del enemigo : me avisan des- 
de Cochinoca con fecha 23 del pasado que no ha pasado de Sui- 
pacha : las avanzadas dan parte de que no hay novedad. 

Pasado mañana medito salir para reconocer los puntos que 
sean más á propósito para situar baterías que impidan la entrada 
á estos países desde el Perú; si el enemigo me diese tiempo para 
establecerlas, me persuado que podré conseguir el fin que me 
propongo. 

Dios, etc. 

Cuartel geueral del Campo Santo, 4 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Mucho hay que hacer y mucho que trabajar para poder dar 
forma á esto que se llama ejército ; todavía no lo tengo reunido 
y espero este momento para arreglarlo según me parece más 
conforme al objeto. 

Por lo pronto voy á crear una compañía de guías que es de la 
mayor importancia (á cuyo fin he expedido ya mi orden al pre- 
fecto de Salta) : á crear un cuerpo de cazadores que, á mi enten- 
der, es la única tropa aparente para estos países, todos de embos- 
cada ; y poner la caballería con lanza, pues las armas de fuego 
que tienen, inútiles en sus manos, son las que me han de servir 
para aquél. 

Con esta idea desde Yatasto he dado á los dragones, que no 
tenían armas de fuego, lanzas, y mi escolta es de los que llevan 
esta arma, para quitarles la aprensión que tienen contra ella, y 
que se aficionen á su uso, viendo en mí esta predilección. 

Según los informes privados que tengo por algunos oficiales 
de crédito del ejército, parece que la tropa está muy acoquina- 



— 103 — 

da ; lo cierto es que he tenido gran deserción desde que tomé el 
mando y di mi orden para retroceder ; mas esto lo atribuyo más 
á la clase de oficialidad, que á los mismos soldados, pues éstos 
como cuerpos inertes se mueven según el impulso de aquellas 
palancas. 

Hoy mismo lie llamado á los comandantes de los cuerpos, que 
digo se hallan conmigo, y prevenídoles que digan á sus oficia- 
les que, si no tienen espíritu para sufrir con constancia los tra- 
bajos, me lo avisen para despacharlos con licencia, antes de que 
tome providencias que les sean injuriosas : parecía que se delei- 
taban con decir á todos cuantos veían que apenas habría 200 
fusiles útiles en el ejército. 

Parece que es cierto que hay mucho armamento inservible, 
según se me asegura por algunos de los jefes, que aun no lo he 
podido inspeccionar por mí mismo ; más ésto, que debería reser- 
varse, se propaga, y sin conseguir remedio sólo se causa el des- 
aliento, entre estos habitantes que parecen de nieve, respecto de 
nuestra empresa. 

Para animarlos he dado la orden al coronel don Pedro José 
Saravia á fin de que ponga su regimiento sobre las armas, que 
han de ser lanzas, con destino á guarnecer á Salta por ahora, y 
estar prontos para atender á la defensa de la patria. 

Cuanto conceptúe útil al cargo que V. E. me ha conferido in- 
terinamente, otro tanto he de poner en práctica : conozco cuánto 
perderá nuestra opinión, si nuestros pasos son retrógrados, y no 
perderé ocasión de evitarlos en todo lo que me sea posible. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Como la tropa está casi desnuda, he mandado al prefecto de 
Salta que se hagan 2000 camisas, tomando el lienzo é hilo délos 



— 104 — 

comerciantes y girando sus valores contra mí, que endosaré con- 
tra V. E., previniéndole asimismo que se trabajen gratuitamente 
por las señoras de la expresada ciudad y de Jujivy ; lo aviso á 
V. E. para su conocimiento. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Acabo de recibir oficio de los capitanes don Fermín Baca y 
don Mariano Díaz, en que me comunican haberse apoderado 
de la capital de Atacama, que están con buena gente y armas 
suficientes para embarazar toda maquinación enemiga y que el 
segundo pasa á Chiuchiu, Calama y sus inmediaciones para pri- 
var que el jefe de las tropas de Lima se aproveche del puesto de 
Covija para su fuga ó proporcionarse auxilios. 

Igualmente ha llegado uno de los soldados del ejército que 
fué prisionero en el Desaguadero y que ha logrado huir de las 
tropas contrarias en que servía y me confirma la noticia, que por 
otros dos soldados que se nos han pasado y por otros varios 
conductos he recibido, de que los cochabambinos apuraban 
demasiado al expresado jefe. 

Las aguas me han impedido salir hoy, pero sin falta alguna 
continuaré mañana el viaje que tengo premeditado y del que ya 
he instruido á V. E. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 6 de abril de 1812. 



105 — 



Excelentísimo superior gobierno provisional de las Provincias 
Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

El 27 de febrero me dijo V. E. que no me incluía el título de 
general interino de este ejército por la premura de las circuns- 
tancias, y como no me haya venido en los correos sucesivos, me 
veo precisado á recordárselo, é igualmente el señalamiento de 
sueldos ; me gusta el orden y por eso es que ocurro á V. E. por 
la remisión del predi clio título, para que todo camine como co- 
rresponde, como del insinuado señalamiento del sueldo que de- 
beré percibir para extender mis gastos hasta donde alcance. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 



Excelentísimo superior gobierno provisional de las Provincias 
Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Es adjunta la solicitud del primer teniente de dragones li- 
geros de la patria don Juan Escobar para que se le satisfagan 
á su madre doña María Gutiérrez veinte pesos, que le asigna 
mensualmente de sus sueldos ; á ñn de que V. E. provea lo con- 
veniente. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 



106 



Excelentísimo superior gobierno provisional de las Provincias 
Unidas del Rio de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Remito la correspondencia del coronel don Esteban Arce, co- 
mandante de las armas de Cochabamba con los números 1 á 4, 
y las respectivas contestaciones que le he dado igualmente que 
á su carta que señalo con el número 5 ; asimismo incluyo la ra- 
zón del armamento y municiones que me han enviado á mano 
con el conductor, y señalo con el número 6. V. E. formará de 
todo el concepto que se merece. 

V. E. hallará en el número 2 una declaración que dio un tal 
Ortuño autorizada por Lombera, en que se habla de un Man- 
gudo y un Pintos de Jujuy. 

Ambos tienen allí el concepto general de contrarios á la cau- 
sa, y de intervenir en comunicaciones con el enemigo, igual- 
mente el administrador de correos Aguirre. 

Por esto he determinado que todos tres vayan á Santiago del 
Estero para ponerlos distantes del lugar de mis operaciones, y 
asegurar las armas que se me han confiado. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

La adjunta de don Mateo Centeno, comandante de la Angos- 
tura, da una idea del estado en que se halla el partido de Poopó, 
de Carangas, y demás que expresa : la paso á V. E. para su co- 
nocimiento, y por si gustase que estas noticias se publiquen 
para alentar los espíritus débiles. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel geueral del Campo Santo. 21 de abril de 1812. 



107 



Excelentísimo señor : 

Conozco los talentos y aptitud de don Diego Balcarce, capi- 
tán qne fué de la cabellería de la patria, y sirvió conmigo en el 
ejército del norte ; por lo tanto suplico á V. E. me haga la gra- 
cia de enviármelo para que continúe sus servicios, y siga ha- 
ciéndose digno de las atenciones de la patria. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 21 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Entre las muchas necesidades que tiene este ejército, una es 
la de oficiales ; y deseando poder de algún modo remediarla, pido 
á V. E. aquellos que han servido conmigo y los conozco ; tal es 
don Manuel Chaves, teniente que fué de caballería de la patria, y 
don Juan Arias, alférez del mismo ; espero qne V. E. me los en- 
víe, como también algunos de los oficiales de infantería que es- 
tén rebajados, sean de buena conducta y hayan merecido con- 
cepto por algunas acciones de guerra en que se hayan hallado, 
ó por su buen comportamiento en el servicio : así será posible 
alguna tal cnal dirección á esta máquina. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 22 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Regresando de Purmamarca para la quebrada del Toro con el 
objeto de tomar conocimientos de las posiciones que presenta el 
país, tuve la satisfacción de encontrar en el río Blanco al capi- 
tán don José María Varas, que venía de extraordinario de la va- 
lerosa provincia de Cochabamba. 



— 108 — 

Su correspondencia extensa me lia hecho retroceder á este 
cuartel general, y he llegado á las dos de la tarde, á fin de po- 
derme imponer de ella, y contestar al prefecto, comandante de 
armas y cabildo secular, y otros jefes que de las demás provin- 
cias interiores me han escrito, y varias personas particulares. 

Pero deseoso de no retardar la plausible noticia de sus esfuer- 
zos, doy parte á V. E. de que se halla con un ejército bien disci- 
plinado, y que pasaba don Mariano Antezana, prefecto, á atacar 
á Oruro, y seguir á estrechar al enemigo, á consecuencia de 
acuerdo celebrado en junta de guerra. 

Con el correo dirigiré á V. E. todos los papeles y documentos 
que merezcan su atención ; entretanto asegúrese V. E. de la 
adhesión, unión y obediencia que presta á su superioridad la leal 
y digna provincia de Cochabamba. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 17 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Las cartas de Goyeneche, que acompaño en otro de esta fecha, 
me han dado la bastante idea para adelantar el ejército cuanto 
me sea posible, al mismo tiempo que las noticias y estado de Co- 
chabamba y demás provincias en que se trabaja con empeño y 
ardor por la causa de la patria, porque creo que con estar á las 
inmediaciones del enemigo le distraigo su atención y divido sus 
fuerzas, que según avisa el comandante Arce no exceden de 4000 
hombres, de los cuales 2000 reclutas. 

Procuraré sí, conforme á las órdenes con que me hallo de V. 
E., no entrar en acción que no me sea muy ventajosa por la cla- 
se de tropas de que se compone este ejército, y lo haré trabajar, 
siempre que sea posible, atrincherado, hasta que, disciplinándolo 
á mi satisfacción y aumentándolo V. E., como espero, pueda 



— 109 — 

hostilizar activamente y poner en respeto á nuestras armas. 

Espero emplear toda mi actividad y eficacia para este fin, sin 
embargo de que las inmensas distancias son un terrible obstá- 
culo, y de que con la retirada todo se La trastornado y puesto 
mayores dificultades para las caballadas, ganados y otros obje- 
tos de necesidad. 

Pero V. E. se liará cargo que para llevar adelante mis miras 
y mantener el ejército como debe ser, vestido, alimentado y pa- 
gado, recobrando el crédito que tenemos perdido en lo interior. 
se necesita dinero, y es indispensable que Y. E. me provea de él. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 17 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Las tres adjuntas cartas de don José Manuel Goyeneche fue- 
ron interceptadas, con otras varias, por don Mateo Centeno, 
comandante de la Angostura. 

Y. E. se impondrá por ellas de la comunicación del obispo de 
Salta con los enemigos, y en consecuencia le pasé ayer mismo, 
desde el punto en que las leí, la orden que señalo con el número 
1, y al prefecto la del número 2. 

Generalmente se me Labia dicho que este prelado era contra- 
rio á la sagrada causa de la patria, que de su casa salían las 
noticias más funestas, y que se empeñaba en el desaliento, y, 
por consiguiente, en la desunión. 

Mi ánimo, propenso siempre á pensar bien de todos, no me 
daba lugar á persuadirme de tales excesos, pero en el momento 
que he visto las cartas de Goyeneche no he podido contenerme, 
pues veía expuesta la seguridad de las armas, habiendo esta 
clase de sujetos que se destinan á su ruina por unos medios tan 
rastreros y que, con su ejemplo, arrastran la multitud ignorante 



- 110 — 

y siempre propensa á respetar esta elevada y santa clase de la 
sociedad. 

El clero me ha hecho la representación qne señala el número 
3 y decreté lo qne aparece al pie de ella, el mismo obispo me 
escribe la del número 4 á que he contestado con el número 5. 

Creo será de la aprobación de Y. E. esta providencia, porque 
de otro modo no es posible arrancar estos males que tantos per- 
juicios nos causan, atribuyendo á debilidad nuestra y miedo 
todo lo que es moderación y dulzura. 

Con algunos otros he de ejecutar otro tanto, aunque calle el 
decreto de seguridad por algunos instantes ; pues de otro modo 
no puedo responder de la seguridad de mis operaciones milita- 
res, ni del ejército que V. E. me ha confiado. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 17 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El teniente coronel don José Superi se halla de comandante 
del cuerpo de castas que he formado con los que aquí existían 
y los que ha traído de Córdoba, y á fin de abonarle los sueldos 
que le corresponden, se hace indispensable que Y. E. haga su 
señalamiento. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Por la razón que Y. E. se sirve acompañar á su oficio de 20 
del pasado de lo que conduce don Pedro Carrasco, no aparece 
que traiga los medicamentos pedidos. El ejército está sin ellos, 
y aun, lo que es más, sin quina, principal agente para desterrar 






— 111 — 

el tal chucho que me tieue casi la mitad de la gente inútil ; 
espero que V. E. se sirva tomar las providencias oportunas para 
que se remitan las medicinas que solicitó mi antecesor, y, si es 
posible, una carga de quina, que la tiene buena el estado. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Todo me impide adelantar mis marchas, como quisiera, por los 
objetos que indiqué á V. E. en mi oficio del 17 : el terrible chu- 
cho, de cuyos estragos puede ver V. E. una parte en el adjunto 
estado, la desnudez de la tropa con la consideración del tempe- 
ramento de los países donde debe situarse, el mal estado del 
armamento y, por último, las dificultades de llenar los objetos 
que son necesarios é indispensables; pero se trabaja constante- 
mente y no dejo piedra por mover para cumplir ^con las inten- 
ciones de Y. E. y satisfacer los deseos que tengo de poner en 
respeto nuestras armas. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. tres oficios del ilustre cabildo de Co- 
chabamba, de 29 de enero y 9 y 20 de febrero, cinco de la junta 
gubernativa, tres de ellos de 29 de febrero, uno de I o de marzo 
y otro de 3 del mismo, igualmente dos oficios del prefecto, pre- 
sidente de ella, don Mariano Antezana, de 17 de febrero, sin 
firma, con trece documentos, duplicados los números 9 y 10, y 
su carta particular de I o de marzo en que cita un documento 



— 112 — 

que le acompaña, y parte de la correspondencia de Lima inter- 
ceptada, que también incluyo. 

Mis contestaciones á todos ellos van señaladas con los núme- 
ros 1 á... para inteligencia de V. E. ; advirtiéndole que lie 
tomado el término de dejarlo todo á su resolución, ya porque 
no tengo facultades para decidir, ya porque conceptúo muy crí- 
ticas las circunstancias para dar ni sostener nuevas reglas en 
todo lo que no sea puramente militar, y también por no errar é 
irá fomentar una división que, por desgracia, asoma claramente 
en todas las indicaciones contra Arce. 

Sólo lie resuelto la venida de Eivero, conceptuando urgente 
quitar de allí á un hombre que siempre debe tener algún par- 
tido, y por las instancias de Antezana, que se conoce no lleva- 
ría á efecto providencias fuertes; porque parece que al paso que 
nuestros enemigos despliegan sus furores contra nosotros, en 
razón directa entra la lenidad en nuestros espíritus y quedan 
impunes los más atroces delitos contra la seguridad de la 
patria. 

Debo advertir á V. E. que es indispensable atender á las ges- 
tiones del cabildo y junta por Antezana; porque si V. E. no lo 
hace, ellos no lo ejecutarán y nuestras fuerzas no alcanzan á 
impedirlo, á más de que su mérito es relevante, y tiene el voto 
público en su fuerza. 

No menos importa que V. E. atienda la recomendación de 
Antezana á favor del doctor Escudero, ya que ponen en sus 
manos esta clase de revoluciones que por sí mismos pueden 
tomarse á salvoconducto. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 



— 113 



Excelentísimo señor : 

Acompaño lo actuado para la salida del obispo de Salta, quien 
alborotó bien antes de salir yendo á visitar las iglesias, llorar 
en pueblos, y arrastrarse las mujeres y canalla tras sí, sin duda 
pensando que el pueblo tomaría á su cargo impedir su salida ; 
pero nada hubo y tomó el camino de las cuestas, imposible de- 
transitarse en carruaje, y mandé, como V. E. verá, que se le 
hiciese ir por el camino real. 

En la sumaria contra Eivero verá V. E. en una de sus decla- 
raciones otra indicación contra el obispo de haber escrito á 
Goyeneche, y convendría mucho, á mi ver, que se publique la 
carta al virrey de Lima de aquél, y asimismo la expresada 
indicación, con otros datos que me consta tiene esa superiori- 
dad contra el predicho obispo : así no aparecerá ligera mi deter- 
minación, ni menos la aprobación de Y. E. que espero. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El prefecto y jefes de la provincia de Cochabamba por medio 
del conductor de los pliegos, capitán don José Varas, solicitan 
que vaya don Eustoquio Díaz Vélez, de quien tienen el mayor 
concepto, lo mismo que los demás individuos del ejército; en 
consecuencia le he comunicado la orden para que emprenda su 
marcha, y aviso á V. E. para su inteligencia. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 22 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. la correspondencia de Goyeneche y la 
de Tristán que, bajo cubierta de don Juan Martín de Pueyrre- 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 8 



— 114 — 

don. he recibido, é igualmente las cartas que dirigí á ambos y 
señalo con los números 1 y 2, sus contestaciones y las mías que 
manifiestan 3 y 4. 

Este es un asunto de consideración que sólo puede acertarse 
á desempeñarlo con pulso por V. E. mismo, y como, por otra 
parte, choca con mis principios, pues no hallo justo que las 
armas hayan de violentar la voluntad de los pueblos, y siempre 
he estado decidido y estoy á seguir la constitución que se esta- 
blezca por un congreso general, no me encuentro capaz de ma- 
nejarlo con buen desempeño. 

Pero, si he de decir á V. E. lo que siento, á mi entender, Goye- 
neche sólo trata de ganarse tiempo y aspira á ser el que dé la 
ley á la América del Sur con sus fuerzas; según todas las noti- 
cias, intenta dirigirse contra Cochabamba con el objeto de su 
total destrucción, y si lo consigue, volver sus armas sobre estas 
provincias, que justamente cree ser de su partido por los clamo- 
res de los infinitos contrarios que tenemos, y por la apatía en 
que han caído y es consiguiente á nuestras pérdidas, y al dis- 
gusto que se les ha inspirado con las varias ocurrencias ya de 
sus diputados, ya de los perjuicios que les ha causado el ejér- 
cito, y que son inevitables, aunque fuera de cartujos. Lo que me 
es sensible es no tener una fuerza capaz de llamarle la atención 
y distraerlo de sus intenciones contra Cochabamba : cuento mil 
quinientos hombres en el ejército, pero la mitad de ellos están 
enfermos; otra porción es de reclutas; el armamento en un mi- 
serable estado; el dinero escaso, y por todas partes no veo más 
que un sinnúmero de dificultades. 

Sin embargo, trato de cerciorarme del plan de Goyeneche, 
para de cualquier modo que sea, y aun cuando no sea sino con 
apariencias, distraerle de sus miras y mantener, cuanto me sea 
posible, esta fuerza hasta que V. E. me la aumente y pueda 
operar con alguna franqueza en auxilio de dicha provincia y de 
todos los indios que trabajan con entusiasmo; pero que tal vez 



— 115 — 

se concluya por la falta de auxilios y el terror que les inspira 
quemándoles sus casas, degollándolos y ejecutando con esos 
infelices cuanta clase de horror les ocurre. 

Mas no hay que decaer de ánimo por esto y sí dedicarse á 
buscar los recursos para aumentar nuestras fuerzas y mante- 
nerlas como es debido : en ellas consiste la libertad de la patria 
y es preciso que lleven todas nuestras atenciones hasta poner 
los ejércitos bajo el pie de disciplina en que deben estar, que si 
lo conseguimos, estoy cierto de que cantaremos la victoria, y se 
habrá asegurado el que nos cuenten en el número de las naciones. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 28 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo los papeles que me dejó don Juan Martín de Puey- 
rredón, relativos á las comunicaciones con Goyeneche, por si 
pudiesen conducir á las medidas que tome V. E. con referencia 
á las que le paso con esta fecha. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 28 de abril de 1812 (1). 

Excelentísimo señor : 

Después que avisé á V. E. de lo que había dispuesto para 
que marchara á ésa el obispo de esta diócesis, tuve la noticia 
de su fuga ú ocultación, según aparece en la copia número 1, á 
que contesto con el número 2, á que acompaña mi manifiesto 
número 3 y la proclama que refiere número 4, sucesivamente 
expedí mis órdenes para todas las personas que hallé convenía. 

(1) Aquí concluye el cuaderno 2 o ; las comunicaciones que siguen se en- 
cuentran en otro cuaderno que, sin indicación precisa alguna, existe en el 
Museo ; pero que evidentemente es la continuación de aquel. (N. de la D.) 



— 116 — 

El día inmediato dirigí las del número 5 y 6, una al deán y 
cabildo eclesiástico, y otra al deán que se hallaba en el Valle 
de Calcliaquí, de que todavía no lie podido tener contestación 
por la gran distancia. 

Anteayer be tomado el arbitrio de escribir la del número 7 
al cura de este punto doctor Echenique, porque be llegado á 
traslucir que no ba fugado, y que se baila escondido, teniendo 
parte en ello un primo del expresado doctor, quien me invitaba 
á que expidiese uua proclama afianzándole la seguridad de su 
persona si se presentaba. 

En fin, veremos lo que resiüta, y de todo daré parte á V. E. 
para su conocimiento: el tal ilustrísimo me ba becbo perder 
tiempo, trabajar y distraer la tropa: todo consiste en nuestros 
miramientos para que no se note nuestro modo de proceder, que 
por más justo siempre tiene detractores. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 29 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Los adjuntos estados presentan á Y. E. la fuerza de este 
ejército y su armamento en el estado que lo be recibido: impor- 
ta que se complete, al menos, el número de bayonetas que fal- 
tan, y que sea con la posible brevedad. 

Acompaño igualmente la razón de las municiones existentes 
en este parque, que son las tínicas que hay para la artillería de 
calibre 2 y 1. para fusil y carabina : no ejecutándolo de las pie- 
zas que vienen á cargo de Yidela, ni de los demás titiles que 
existían en Yatasto, porque aún no ban llegado, sin embargo de 
la prontitud con que exigí se me enviasen de Tucumán los pri- 
meros y de las instancias becbas al mismo gobierno por el co- 
mandante de artillería Eamírez para que le remitiesen bueyes y 
peones para trasladarse á este punto, conforme á mis órdenes. 



— 117 — 

íTada hay que no experimente dilaciones, dificultades y un 
millón de obstáculos. 

Incluyo también la lista de una porción de oficiales agrega- 
dos, hijos del Perú, que me dijo mi antecesor conservaba por 
consideraciones políticas, y yo no he innovado por las mismas, 
bien que según informes son contados los que son capaces de 
desempeñar los cargos que representan. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 30 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que no he hecho jamás aprecio de títulos, 
pues que todos los cargos que he ejercido desde que se instaló 
el gobierno, y el que ejerzo, nos los miro sino en la clase de co- 
misiones en que he conceptuado se me destina porque se me 
cree útil, y sin embargo también de que V. E. indirectamente 
me ha manifestado querer que callase mi título de brigadier 
que debí al anterior gobierno, me calificó con él á consecuencia 
de haberme insinuado mi antecesor que convenía así lo hiciese 
en estos países que gustan del oropel y todo lo que sea exte- 
rioridad: lo aviso á V. E. para su inteligencia, y porque si lo 
llegase á ver no se persuada que me han movido otras causas á 
usarlo. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 30 de abril de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Hablé á V. E. en mi oficio de 28 del pasado de la apatía en 
que han caído estos pueblos, y dije á V. E. cuáles eran las ra- 
zones de su origen, según se ha llegado á comprender: ello es 



— 118 — 

cierto que ni en mi camino al Rosario con el regimiento de mi 
cargo, ni en aquel triste pueblo, ni en la provincia de Córdoba 
y su capital, ni en las ciudades de Santiago, Tucumán y Juiuy 
que be visto de la provincia de Salta be observado aquel entu- 
siasmo que se manifestaba en los pueblos que recorrí cuando 
mi primera expedición al Paraguay; por el contrario, quejas, 
lamentos, frialdad, total indiferencia, y diré más. odio mortal, 
que casi estoy por asegurar que preferirían á Goyeneche, cuan- 
do no fuese más que por variar de situación para ver si mejo- 
raban. 

Créame V. E., el ejército no está en un país amigo; no baj- 
una sola demostración que no me lo indique, ni se nota que 
baya un solo hombre que se una á él, no digo para servirle, ni 
aun para ayudarle : todo se hace á costa de gastos y sacrificios, 
y aun los individuos en su particular lo notan en cualquiera de 
estos puntos que se dirijan á satisfacer sus primeras atenciones 
de la vida ; es preciso andar á cada paso reglando los precios, 
porque se nos trata como á verdaderos enemigos, pero ¿qué mu- 
cho ? ¡si se ha dicho que se acabó la hospitalidad con los porte- 
ños, y que los han de exprimir hasta chuparles la sangre! 

En esta situación recibo el manifiesto de V. E. con su oficio 
del 11 del referido : ha sido para mí un golpe fatal, porque pre- 
veo que van á presentárseme nuevos obstáculos, nuevas difi- 
cultades, y que la enemiga va á echar más profundas raíces 
destruyéndome acaso lo que había empezado á trabajar y de 
que me quería prometer sacar alguna utilidad á favor de la cau- 
sa de la patria porque tanto he anhelado, y que no necesito re- 
cordar á V. E. que es buen testigo de mis tareas y mis padeci- 
mientos por ella, y ahora sabe adonde y cómo me ha puesto, sin 
duda cerciorado de la pureza de mis intenciones, y de que no 
tengo más objeto, ni más interés que la salvación de mi patria. 

Quisiera tener todos los conocimientos necesarios, y ser ca- 
paz de alcanzar con acierto el medio de conseguir que volviesen 



— 119 — 

los pueblos á aquel primer entusiasmo con otra reflexión que 
entonces ; mas a mí no me ocurre otro que el que V. E. arbitre 
el modo de hacerles conocer que Buenos Aires no quiere domi- 
narlos ; idea que va cundiendo basta los pueblos interiores, y 
de que ya se trata aun en el mismo Cochabamba, de donde es- 
criben que sólo quieren aprovecharse de nuestros auxilios para 
sacudirse de Groyeneche, y luego cargar sobre nosotros, y que 
si V. E. advierte en las cartas de éste, que últimamente le he 
remitido, la notorá implícita cuando habla de que los grandes 
empleos sólo se dan á hijos de Buenos Aires. 

Esto es lo que juzgo conveniente no sólo para que no haya 
quien altere la tranquilidad de estos pueblos, sino para que 
ellos vuelvan á pensar en la causa de la patria y sostenerla con 
energía : V. E. cuente entre sus miembros un individuo que 
acaba de pisar este suelo, y es testigo ocular de cuanto le dejo 
expuesto : él podrá informar á Y. E. con más extensión y darle 
otras luces para sus providencias, que yo todavía no habré po- 
dido conseguir en la corta mansión que llevo y sinqx>derme dis- 
traer por mis urgentes ocupaciones á indagar pormenor cuanto 
convendría saberse en este particular. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 2 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El comandante don Blas Ari me ha traído á los deanes 
don Pedro Funes y don Hipólito Maldonado, cura el primero 
en Andamarca, y el segundo de las Salinas de Garci-Mendoza, 
con una porción de representaciones en contra de ellos, y le 
han acompañado hasta treinta naturales, todos con quejas de 
la conducta de los expresados curas, y de que son contrarios á 
nuestra sagrada causa; que predicaban en contra de ella y á 
favor de Goveneche. 



— 120 — 

En consecuencia los lie mandado á Tiiciiinán á las órdenes 
de aquel teniente gobernador para que estén á las de V. E. bas- 
ta que determine lo que mejor le pareciere en vista de la pape- 
lada que acompaño para su mejor conocimiento. 

Cuando los naturales ya no respetan á sus curas, á quienes 
siempre lian mirado como á dioses, es de presumir que su entu- 
siasmo por la libertad es grande ; si lo conservan, y siguen ma- 
nifestándolo como basta ahora, no podemos dudar de que la con- 
seguiremos, sin embargo de nuestros contrastes. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 2 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El sargento de húsares Ángel Moriega asigna siete pesos de 
su sueldo para que se socorra á su mujer en ésa, según aparece 
del adjunto memorial que paso á V. E. á fin de que se sirva ex- 
pedir las órdenes que son consiguientes. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 2 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

El cabildo eclesiástico de Salta me ba contestado, según el 
número 8 que acompaño, y le be dicho lo que aparece del nú- 
mero 9 : asimismo incluyo con el número 10 la que me escribe 
el cura doctor Ecbenique en consecuencia de la que le dirigí, y 
está señalada con el número 7 en mi oficio de 29 del pasado, á 
que no be tenido á bien contestar, ni adherir á su pensamiento, 
y sí encargar se esté á la mira para ver si se descubre dónde 
está el obispo, y sacarlo por fuerza, ya que no quisiere presen- 
tarse de grado, y porque también se opondría á mi respuesta 



— 121 — 

dada al expresado cabildo eclesiástico; pues creo que debo des- 
entenderme de su ocultación. 
Dios guarde á V. E., etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ya no es necesaria la quina porque he hallado dos cargas en 
Jujuy, y con ella se está curando á los chuchentos, que, según el 
facultativo que les asiste, van aliviándose : lo aviso á V. E. para 
que se suspenda la remesa que solicité. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á V. E. la relación que me ha hecho el capitán don Fe- 
liciano Hernández que ha venido de Potosí con el pasaporte 
que acompaño, á fin de que V. E. tome conocimiento de cuanto 
expresa. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 4 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á V. E. la adjunta solicitud de Eulogio Herrera, sar- 
gento segundo del regimiento de artillería, que en mi concepto 
justamente reclama las consideraciones de V. E. por sus distin- 
guidos servicios que son de notoriedad en este ejército, para 
que se sirva remunerarle con el premio á que lo halle acreedor 



— 122 — 

y le sirva de estímulo para seguir en su buen desempeño y de 
ejemplo á sus hermanos de armas. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 5 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Incluyo la adjunta solicitud de don Pedro Kegalado de la 
Plaza, capitán de artillería, para que, impuesto V. E. de ella y 
de los documentos que la acompañan, tenga á bien resolver lo 
que bailase de justicia. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 5 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Es adjunta la razón del señalamiento que de su haber hace 
don Boque Hernández, primer teniente de la primera del nú- 
mero 6, á su esposa doña Francisca Caree, á fin de que V. E. 
se sirva expedir las órdenes oportunas para que lo perciba. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 5 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Tengo entendido que se han impreso las obligaciones de los 
oficiales y las leyes penales, según se me ha asegurado, e im- 
porta que V. E. se sirva mandar, si es cierto, que se me remita 
un número competente de ejemplares por el correo, pues hace 
mucha falta para la instrucción en que estoy empeñado, y lo- 
grar la mejor disciplina. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 5 de mayo de 1812. 



123 



Excelentísimo seüor: 

Es una vergüenza, es un desdoro que los oficiales de este 
ejército, ni los sargentos tengan un espadín, una espada ó un 
sable, porque no hay donde comprarlos, y es indispensable que 
V. E. se sirva ordenar que á la mayor brevedad se me remitan 
200 de estas armas para que se supla esta falta, que yo cuidaré 
que se les descuente á los oficiales el valor de las que reciban. 

Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 5 de mayo de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Si en alguna parte se necesita un oficial de juicio, probidad 
y entereza para mandar es en Tucumán; pues además de que 
está allí la interesante fábrica de fusiles que con buena direc- 
ción debía ya haber presentado otros efectos, es el punto de 
mayores recursos para el ejército, y donde todo debe caminar 
con la mayor celeridad: actualmente me veo detenido, con per- 
juicio de la causa, por la dilación escandalosa que ha habido 
para remitirme la artillería, municiones y vestuarios que pedí 
luego que llegué á Yatasto, y me es muy doloroso que cuando 
están sacrificándose nuestros hermanos del Perú, esperanzados 
en nosotros, y con sólo la súplica de que entretengamos al ene- 
migo con nuestra presencia, dejándoles á ellos su destrucción, 
no poder acceder á ella por una falta que tal vez tiene su ori- 
gen en que sea interesado el teniente gobernador en la tropa 
por sí, ó por algún pariente, ó por algún conocido : otro tanto 
me ha sucedido con el parque por los peones y boyadas : me 
hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades 
que se vencerían rápidamente si las manos intermedias tuvie- 
ran un poco de interés por la patria del que tienen por el au- 



— 124 — 

mentó de los suyos, y por gozar de empleos y distinciones : esto 
exige remedio, y no dudo que V. E. lo pondrá. 
Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 6 de mayo de 1812. 



Excelentísimo señor: 

El teniente coronel don José Antonio Larrea, que llegó ayer 
del Valle de Cinti,da las noticias siguientes: Que el goberna- 
dor de Tarija, marqués de Tojo, lo remitía sin escolta á presen- 
tarse á Potosí con otros nueve individuos, y que teniendo aviso 
de que los enviarían sucesivamente al Callao, determinó correr 
los riesgos de huir á estas provincias. 

En su viaje encontró cinco desertores de la división de Tari- 
ja que salió de Potosí al mando de don Juan linas á la provin- 
cia de Chayanta : éstos le aseguraron de conformidad que 
Imas fué completamente derrotado con pérdida de doscientos 
hombres, entre muertos y heridos. 

Corría en Cinti la noticia de que los cochabambinos habían 
tomado la villa de Oruro, después de un combate reñido en que 
murieron Lombera y Socasa, y la circunstancia en que se ha- 
llaba no le permitieron tomar los informes necesarios para cer- 
tificarse de estos hechos. 

Confirma la retirada del batallón de Picoaga de Suipacha, 
donde suponen que no quedarán mil quinientos hombres, de los 
que están muchos desarmados. 

Se experimenta en Potosí una falta considerable de subsis- 
tencia ; la libra de azúcar vale tres pesos, una vaca treinta pe- 
sos, el alumbrado se gasta solamente por los vecinos ricos, por- 
que su valor es excesivo. 

Estas relaciones que se confirman por diferentes conductos, 
dan idea de la peligrosa situación del enemigo y de lo mucho 



— 125 — 

que se debe esperar de los movimientos del Perú ; y las comu- 
nico á V. E. para su conocimiento. 
Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 6 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Debiendo empezar mañana la marcha del ejército de mi car- 
go, he hablado á la tropa según la adjunta proclama: estoy se- 
guro de que darán á la patria pruebas de que son sus verdade- 
ros hijos, manifestando su constancia y valor á prueba que han 
acreditado en todas ocasiones. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 11 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Siguen los progresos de los capitanes don Mariano Díaz y 
don Fermín Baca en la provincia de Atacama y sus esfuerzos, 
á la par que los naturales son dignos de toda consideración. 

Con fecha 30 del pasado me avisan que se han apoderado de 
los lugares de Chiuchiu y Calama, sin embargo de querérseles 
resistir á influjo de los emisarios de Abascal, que se encamina- 
ban á Chile, de los que el uno huyó y el otro pagó su delito. 

Que por momentos esperaban que los vecinos de Pica les 
contesten abrazando nuestra causa, y que en Tarapacá los na- 
turales han puesto preso al subintendente por contrario á ella, 
quien les quería obligar á que condujesen harinas para Goyenc- 
che, que había enviado diez mil pesos al efecto. 

Que avisan igualmente que iban á salir para Portugalete por 
San Vicente y San Pablo, donde esperan felices resultados, 
arrojando á los enemigos de la provincia de Lipes que han co- 



— 12(3 — 



metido iniquidades, y lian empezado á fugar con sólo la noticia 
de su ida. 

Pongo todo en noticia de V. E. para su inteligencia y satis- 
facción, y á fin de que vea que en vano se empeñan nuestros 
enemigos en destruir la sagrada causa que defendemos ; ella 
está protegida del cielo, como nos lo está manifestando diaria- 
mente, y se cimentará, á pesar de todo cuanto se le oponga, bajo 
los principios de razón y justicia. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 11 de mayo de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Por el adjunto del coronel don Esteban Arce verá V. E. el 
punto en que se hallaba con su división que está á las inmedia- 
ciones de Arque ; las noticias de las miras de Goyeneche sobre 
Cochabamba ; el deplorable estado en que se bailaba con su 
gente por falta de auxilios; y la necesidad que bay de que vaya 
alguna gente nuestra por el despoblado, pensamiento que tengo 
desde mi salida del Rosario. 

Le be contestado según aparece de la copia que acompaño, y 
estoy indeciso para tomar esa resolución, que no tengo la menor 
duda que contribuiría mucho á animar las provincias del inte- 
rior que están en conmoción, así como si V. E. me mandase al- 
gún refuerzo de gente para animar y dar otro espíritu á la que 
tengo á mis órdeues. 

Pero cuando considero el estado de éstas, su número, su dis- 
ciplina, su armamento, no puedo menos de retraerme de aquella 
idea, y aspirar únicamente á llamar la atención del enemigo 
hacia estos puntos, infiriendo que por este medio podré desviar 
el golpe que amenaza á Cochabamba. 

Mas aun para esto me faltan tantas cosas que no sé cómo 



— 127 — 

saldré : ello es cierto que si Cochabamba se pierde, es de inferir 
que caigan con ella todas las demás provincias que están en 
conmoción, y por consiguiente el enemigo, libre de aquellas 
atenciones, se convierta todo contra nosotros. 

En semejante caso desgraciado, si me encuentra sin una fuer- 
za respetable como lo estoy, volveremos de nuevo á repetir la 
escena de retirada, y V. E. sabe cuánto perderemos en la opi- 
nión, y que es de necesidad que entonces el Perú, sucumbiendo 
al vencedor, entre por sus ideas y abandone las nuestras que no 
baila quien las sostenga con la energía que se promete, faltos 
los conmovidos de toda clase de recursos y en particular de ar- 
mas porque tanto claman. 

He dicho á V. E. que me encuentro sin una fuerza respeta- 
ble, como lo comprueban los estados que le be dirigido por el 
correo, y cuando pensaba que la aumentaría con los doscientos 
fusiles que V. E. me avisó traía Carrasco, se me ha asegurado 
que han retrocedido, bien que por una noticia vaga que me se- 
ría muy sensible fuese cierta. 

Persuádase V. E., en verdad, que este ejército no es más que 
una escuela de reclutas así en los soldados como en los oficiales, 
hablo en general ; porque lo mejor de aquéllos, cansados de fa- 
tigas y desgracias, los unos han quedado inútiles y los otros 
han desertado, siguiéndoles los nuevos con escándalo, y lo peor 
es sin poderlo remediar ; pues en todas partes hallan abrigo, 
los jueces no ponen atención, y acaso ellos y los demás vecinos 
se conspiran para ocultarlos y protegerlos, y quién sabe si para 
desviarlos del servicio. 

Así, pues, aun me veo perplejo para que emprenda su viaje 
don Eustoquio Díaz Vélez, quien con el mayor juicio reflexiona 
que no debe ir sin una fuerza competente que sirva de pie á la 
cochabambina y demás de las provincias conmovidas, y sin un 
número de oficiales de los mejores del ejército, y que ya conoce 
por experiencia. 



— 128 — 

Si va con una fuerza de algún respeto y buenos oficiales, po- 
demos esperar buenos resultados, y que tal vez salvemos la pro- 
vincia de Cocbabamba, y con ella el antemural de la libertad 
del Perú ; pero en tal caso habrá que desmembrar la que tengo, 
y en una desgracia estaré más expuesto ó á ser derrotado, si 
me quiero oponer al enemigo, ó á tener que retirarme á ma- 
nera de fuga, y como por otra parte cboca la resolución mía 
de exponer la fuerza que quiere Díaz Vélez llevar, con las 
instrucciones que Y. E. me ba dado, me be detenido sin darle 
una respuesta fija : pues que también se baila enfermo de 
resultas de sus continuadas fatigas, y no puede marcbar tan 
pronto. 

Todo debe bacer ver á Y. E. la necesidad de refuerzos de 
gente instruida en las armas en número competente, y si fuera 
posible que mi regimiento viniese, me llenaría de contento, por- 
que conozco á todos sus oficiales, y sé el pie en que lo dejé, y 
estoy cierto de que cuantos entraren en él seguirán el ejemplo 
y conseguiríamos días gloriosos. 

Estamos, á la verdad, señor excelentísimo, en situación muy 
peligrosa y si Cocbabamba se pierde y con ella las armas pocas 
que se ban juntado y aquellos patriotas ban fabricado, yo 
no veo un camino de recuperar la libertad del Perú sin unas 
fuerzas de grande cousideración que hayan de sostener una 
guerra mortífera : Y. E. sabe cuáles y cuan diferentes son las 
ideas del jefe contrario á las nuestras, y ellas no dejan de bala- 
gar á los egoístas que se arrastrarán la multitud cansada de 
padecer. 

Sin embargo de todo, mañana saldrá una división al mando 
del mayor general interino don Juan Eamón Balcarce para Hu- 
mabuaca, donde pienso reunir el ejército, así porque es país más 
sano que éste, como porque estoy más inmediato al enemigo, y 
podré con mejor acuerdo disponer lo que bailare por más con- 
veniente á nuestra causa y bonor de las armas, mientras V. E. 



— 129 — 



tiene tiempo de darme sus órdenes y de instruirme lo que cre- 
yere más conveniente. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 11 de mayo de 1812. 



Excelentísimo señor: 

Jíada me parece más ridículo ni más indecoroso á V. E. y en 
consecuencia á mí mismo que el que se haga uso de la mentira, 
como se ha ejecutado en la Gaceta Ministerial del día 17 del pa- 
sado, que llegó ayer á mis manos, cuando dándose noticia de 
mi carta del 29 de marzo, se dice, que yo aviso que las avanza- 
das de nuestra retaguardia se hallaban en Mojos: éste no es mi 
carácter, ni he creído jamás que con unas falsedades tan grose- 
ras pueda conseguirse utilidad alguna. ¿Qué concepto se for- 
marán de mí estos pueblos que son testigos de que no existen 
tales avanzadas y el de que están allí las del enemigo ? ¡¡ qué 
verdades podré decirles que luego me las crean, cuando al pri- 
mer paso se me presenta como á un embustero! ; es, pues, indis- 
pensable que V. E. mande que se contenga el que redacta la 
Gaceta Ministerial, y no perjudique el crédito de los que tene- 
mos el concepto de hombres honrados y de verdad : no creo 
necesario decir á V. E. que no hay máxima más cierta que pu- 
blicar lo que hay de bueno para que todos se complazcan, y lo 
malo para que se empeñen á remediarlo con verdaderos esfuer- 
zos: todo lo demás es ponerse en estado de que la Gaceta Minis- 
terial se tenga por un conjunto de embustes aunque hable el 
Evangelio, y que sin comerlo ni beberlo cargue yo con el inde- 
cente título de trapalón. 
Dios guarde, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 11 de mayo de 1812. 

DOC. ARCH. BELGRADO. — T. IV !) 



— 130 — 

Excelentísimo señor : 

Á consecuencia del oñcio que Y. E. dirigió al gobierno de 
Córdoba y me inserta con fecha 22 del pasado, relativo á un li- 
bramiento de treinta mil quinientos seis pesos fuertes de don 
Juan José Larramendi contra don Juan Tavalera para que se 
me remitan, me avisa dicho gobierno que Tavalera sólo le ha 
podido entregar 23.550 pesos y que hacía diligencia en aquel 
comercio para hallar el resto hasta llenar la cantidad y enviár- 
mela el 3 del presente ; este socorro es útilísimo y doy gracias 
á V. E. por él. 

Dios, etc. 

Cuartel general del Campo Santo, 11 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Según todas las noticias que tengo, parece que Goyeneche 
ha salido de Potosí para con el grueso de sus fuerzas atacar á 
Cochabamba, y llevar con el terror sus miras adelante. 

En tales circunstancias que son las más á propósito para que 
nosotros pudiésemos trabajar con algún acierto y llamarle la 
atención, me veo con poca gente, ya por la deserción, ya por 
las enfermedades, ya también por el estado de reclutas en que 
se hallan muchos de ellos, como lo he manifestado á Y. E., y por 
último con pocas armas y malas. 

Sin embargo, lo que se llama ejército está todavía en mar- 
cha, y hoy debe estar Balcarce en Humahuaca con los pardos, 
húsares y dragones: la infantería ha empezado á llegar á este 
punto, y luego que la vista y apronte la artillería, continuará á 
reunirse hasta que desde allí tome las determinaciones que pa- 
rezcan más conducentes. 

Ya lo he dicho á Y. E., nuestra situación es crítica y pende 



— 131 — 

en mucha parte de los sucesos de Cochabamba; porque, á hablar 
verdad, si se pierden aquellas armas, Groyeneche puede conver- 
tirse francamente contra las multitudes de naturales, y de gra- 
do ó por fuerza, destruir la convulsión interior que por otra 
parte tampoco está libre de la división entre sí, queriendo los 
jefes que la dirigen ser cada uno el primero; enfermedad que 
la debe V. E. haber inferido de los papeles que le he remitido, 
y que yo la palpo por los que recibo bien á menudo, y las noti- 
cias que me dan los naturales que vienen. 

Bien veo que podrían hallarse remedios por lo que hace al 
ejército, pero es obra del tiempo, y todo se nos presenta con 
premura; á V. E. llevar la idea adelante de arrojar á los ene- 
migos de la banda septentrional con preferencia á todo esto, y 
á mí el hacer algo que pueda desviar á los enemigos del Perú 
de que acaben de arruinar el partido de la causa de la patria. 

Yo podría emprender algo, y tal vez con mejores avisos del 
estado de Suipacha me dirija en contra de aquel punto; pero 
si la suerte de la guerra me es adversa, ¿adonde apelar ? ¿apela- 
ré á estos pueblos en quienes sólo veo la frialdad, y si cabe de- 
cir, una oposición formal? 

Deseo no molestar á V. E. con mis reflexiones hijas del de- 
seo del mejor acierto ; seguiré mis pasos, y haré cuanto pueda 
para irme sosteniendo mientras V. E. arbitra los medios con 
que yo pueda tener gente instruida y buenas armas, y la divina 
providencia nos abra un camino para mejorar de suerte, y que 
la patria se vea libre de tantos apuros como la rodean. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Doy gracias á V. E. por el libramiento de los siete mil pesos 
de que me habla en oficio de 28 del pasado, y sobre cuyo par- 



— 132 — 

ticular me entenderé con el gobernador de Córdoba : V. E. sabe 
bien que es preciso pagarlo todo y cada vez me confirmo más 
en esto por las ideas que ya le lie apuntado ; excuso, pues, de- 
cirle que no me olvide para estos socorros. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Apenas podré contar, después de aprovechada toda la pólvo- 
ra que existe en este parque con cincuenta mil cartuchos de 
fusil á bala y es de necesidad remediar esto enviándome V. E. 
pólvora sin pérdida de tiempo, pues de otro modo me veré ex- 
puesto á quedarme sin municiones y sin poder hacer cosa al- 
guna. 

También necesito que me remita V. E. algunos cajones de 
planchas de lata para los tarros de metralla y de otros usos, 
pez y papel para cartuchos y envueltos, pues de todos estos ob- 
jetos se carece en estos países, y ellos son precisos para la em- 
presa. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, 20 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. el adjunto pedimento del ayudante mayor 
que fué del regimiento número 6, con el decreto marginal, para 
que lo tenga presente V. E. si acude el interesado y determine 
lo que hallare por conveniente. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Jujuy, 20 de mayo de 1812. 



— 133 — 

Excelentísimo señor : 

Paso á V. E. la correspondencia que be tenido de Cocbabain- 
ba y las contestaciones que be dado tanto á Arce como á An- 
tezana, que desgraciadamente se manifiestan en disgusto uno 
de otro, lo mismo observo entre Zenteno y Cárdenas que se ba- 
ilan en Cbayanta y Ancacato, y ambos con los cocbabambinos, 
de modo que cuando más debería reinar la unión, por todas 
partes se ven síntomas de la discordia que me bacen prever 
consecuencias muy funestas á la patria: no me canso de escri- 
birles y aconsejarles cuánto conviene el desecbar personalida- 
des, y cuánto importa dedicarse únicamente al interés general: 
ojalá produzcan mis sermones el efecto que deseo. 

Á esta fecba contemplo atacado á Cocbabamba con casi to- 
das las fuerzas de Goyenecbe, sin embargo de que se ba dicbo 
que por sus disposiciones parecía que se retiraba : él ba dejado 
guarnición en Suipacba, también en Potosí, y aunque se dice 
que no es muy fuerte, sin embargo es de presumirse que su ob- 
jeto es no perder esos puntos, y tenerlos seguros, sea que salga 
felizmente de su empresa, sea que tenga algún contraste. 

Me estoy aprontando para continuar á reunirme cuanto pue- 
da á Humabuaca, y poder seguir la marcha para poner en cui- 
dado á los de Suipacba, bien que el tiempo me apura para dis- 
traer al enemigo de la empresa contra Cocbabamba con ese 
movimiento : en vano son mis aflicciones, el armamento ba pa- 
decido mucbo : municiones de fusil tengo pocas : el tren ba te- 
nido que recomponerse, y tampoco las municiones son abundan- 
tes : estoy escaso de bayonetas, y en una palabra se resienten 
todos los ramos de alguna falta, y sobre todo la corta fuerza 
para una empresa, que en caso de una pérdida, no veo de dónde 
baya de reponerse. 

Xo bailo otro arbitrio que adoptar la defensiva, y estar á la 
mira de las circunstancias por si puede convertirse en ofensiva, 



— 134 



mientras que V. E. tome las medidas que crea conducentes para 
reforzarme bajo todos aspectos: empezando por los hombres y 
concluyendo aun con la pólvora para las salvas de la victoria. 
Dios guarde, etc. 

Jujuy, 24 de mayo de 1812. 



Excelentísimo señor: 

Debo dar gracias á V. E., como lo ejecuto, por haber destina- 
do á este ejército al barón de Holmberg: después que tuve mis 
comunicaciones con él, que descubrí sus conocimientos, y noté 
la viveza, actividad y aplicación, le di á reconocer por jefe del 
estado mayor en todo lo concerniente á artillería é ingenieros, 
y tengo la complacencia de decir á Y. E. que ha correspondido 
y corresponde á mis esperanzas : el parque y maestranza ha 
tomado nueva vida y un nuevo orden se deja ver en los traba- 
jos y prontitud de ellos que no se conocía : también me ayuda 
en lo perteneciente al orden de disciplina y arreglo de la infan- 
tería, y creo que podré poner estas tropas en un pie verdadera- 
mente militar : lo aviso á V. E. para su inteligencia, y con el 
objeto de que tenga en mira el hacer traer esta clase de sujetos 
de Europa; pues por poca que sea su educación en la milicia, 
nos lleva ventajas en todo á cuantos estamos dedicados á ella 
en estos países por el imperio de las circunstancias. 

Dios, etc. 

Jujuy, 24 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

He nombrado subteniente de granaderos del regimiento nú- 
mero 6 al sargento de la primera de fusileros don Daniel Fe- 
rreyra ; al sargento de igual clase y de la misma, don Juan José 



— 135 — 

Palacios, subteniente de la nominada de fusileros primera ; al 
sargento de la misma y de igual clase don Félix María Gómez, 
subteniente de la segunda de ídem ; y al sargento de granade- 
ros don Estanislao Atacbas, subteniente de la quinta de ídem : 
lo aviso á V. E. á fin de que se sirva mandar se les extiendan 
sus correspondientes despachos; en la inteligencia de que están 
desempeñando con el mío provisional sus funciones. 
Dios, etc. 

Jujuy, 24 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor: 

He tenido la mayor satisfacción de ver la alegría, contento 
y entusiasmo con que se ba celebrado en esta ciudad el aniver- 
sario de la libertad de la patria, con todo el decoro y esplendor 
de que ba sido capaz, así con los actos religiosos de vísperas y 
misa solemne con tedeum, como en la fiesta del alférez mayor, 
cooperando con sus iluminaciones todos los vecinos de ella, y 
manifestando con demostraciones propias su regocijo. 

La tropa de mi mando no menos ba demostrado el patriotis- 
mo que la caracteriza: asistió al rayar el día á conducir la ban- 
dera nacional, desde mi posada, que llevaba el barón de Holm- 
berg para enarbolarla en los balcones del ayuntamiento, y se 
anunció al pueblo con quince cañonazos. 

Concluida la misa, la mandé llevar á la iglesia, y tomada por 
mí, la presenté al deán Juan Ignacio de Gorriti que salió re- 
vestido á bendecirla, permaneciendo el preste, el cabildo y todo 
el pueblo con la mayor devoción á este santo acto. 

Verificado que fué, la volví ;i manos del barón para que se 
colocase donde estaba, y al salir de la iglesia se repitió otra 
salva de igual número de tiros, con grandes vivas y aclama- 
ciones. 

Por la tarde se formó la tropa en la plaza y salí en persoüa 



— 136 — 

á las casas del ayuntamiento, donde éste me esperaba con su 
teniente gobernador, saqué por mí mismo la bandera y la con- 
duje acompañado del expresado cuerpo, y habiendo mandado 
hacer el cuadro doble, hablé á las tropas según manifiesta el 
número l, las cuales juraron con todo entusiasmo, al son de la 
música y última salva de artillería, sostenerla hasta morir. 

En seguida formados en columna me acompañaron á deposi- 
tar la bandera en mi casa, que yo mismo llevaba, en medio de 
aclamaciones y vivas del pueblo que se complacía de la señal 
que ya nos distingue de las demás naciones, no confundiéndo- 
nos igualmente con los que á pretexto de Fernando YII tratan 
de privar á la América de sus derechos y usan las mismas se- 
ñales que los españoles subyugados por napoleón. 

Á la puerta de mi posada hizo alto la columna, formó en 
batalla, y pasando yo por sobre las filas la bandera, puedo 
asegurar a V. E. que vi, observé el fuego patriótico en las 
tropas, y también oí en medio de un acto tan serio murmurar 
entre dientes : Xuestra sangre derramaremos por esta bandera. 

Xo es dable á mi pluma pintar el decoro y respeto de estos 
actos, el gozo del pueblo, la alegría del soldado, ni los efectos 
que palpablemente he notado en todas las clases del estado tes- 
tigos de ellos : sólo puedo decir que la patria tiene hijos que 
sin duda sostendrán por todos los medios y modos su causa, y 
que primero perecerán que ver usurpados sus derechos. 

Las tropas de la vanguardia que se hallan en Humahuaca al 
mando del mayor general don Juan Eamón Balcarce, han he- 
cho sus demostraciones públicas de regocijo, y oído á su jefe, 
según la copia número 2, festejando el día de nuestra libertad 
con evoluciones militares, tiros, sombras chinescas, en que han 
tenido parte todos aquellos naturales que bendicen al Todopo- 
deroso por el goce de sus derechos. 

En Salta igualmente me avisa el gobernador con fecha del 
20 se ha celebrado el aniversario con todo esplendor y magni- 



— 137 — 

licencia correspondiente á un pueblo entusiasmado y amante 
de su libertad, y uie dice que las corporaciones civil y eclesiás- 
tica han desempeñado sus deberes haciendo ostentación de su 
patriotismo; por cuya razón be mandado les dé las gracias de 
un modo público. 

Bien puede, señor excelentísimo, tener nuestra libertad to- 
dos los enemigos que quiera ; bien puede experimentar todos 
los contrastes que, en verdad, nos son necesarios para formar 
nuestro carácter nacional ; ella se cimentará sobre fundamentos 
sólidos que la justicia administrada por V. E. sabrá colocar 
para el bien y felicidad de los pueblos de estas provincias. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, 28 de mayo de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En consecuencia del oficio que se me inserta con fecha I o del 
pasado, y ha dirigido V. E. á los ayuntamientos-para que acuer- 
den y sancionen las alteraciones que sabiamente ha dictado en 
el estatuto, á fin de que la asamblea no vuelva á ponernos en 
compromisos, siempre perjudiciales, he pasado los oficios opor- 
tunos á los cabildos de ésta, Salta y Tucumán, y no dudo co- 
rresponderán á las justas miras que V. E. se ha propuesto. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Conforme á la orden de V. E. fecha 6 del pasado, relativa á 
las asignaciones que tengan hechas ó hicieren de sus sueldos 
en esa capital, he expedido las mías para que se ejecute. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 



— 138 — 

Excelentísimo señor: 

Quedan en mi poder las dos causas que con fecha 9 del pa- 
sado me remite Y. E. para que tome providencias á fin de que 
en el curato de los Monteros no se altere la quietud y orden de 
sus habitantes por los individuos de la tropa, bien que entien- 
do por ellas mismas que el alcalde que representa se refiere á 
los milicianos que gozan fuero, á mi ver, sin deberlo tener ; pues 
sólo sirve para picardías y no para estimular al servicio de la 
patria, del cual huyen de un modo el más inicuo, como lo he 
palpado en Salta, que habiendo mandado se pusiese el regi- 
miento de voluntarios sobre las armas, sólo se juntaron cien 
hombres que, con la noticia que me dio el gobernador, mandé 
se retirasen á sus casas. 

Según mi modo de pensar, V. E. haría un bien á la tranquili- 
dad pública, mandando que las milicias no tengan fuero, sino 
estando en actual servicio; pero V. E. resolverá lo que mejor le 
parezca. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Es adjunta mi contestación al gobernador intendente de esa 
provincia, en cumplimiento de su oficio de 9 del corriente á que 
contesto. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Me impongo por el de Y. E. fecha I o del pasado de que por 
el extraordinario recibiré el despacho de general con la asigna- 



— 139 — 

ción de tres mil pesos y dos mil de gratificación para gastos de 
estado que deseo se rae expliquen; pues si he de entender es- 
pías, chasques y otros de este jaez, mejor es que quede sólo con 
los tres mil pesos, porque en sólo chasques para Cochabainba y 
otros puntos interiores llevo gastados muy cerca de mil qui- 
nientos pesos, si no pasan. 
Dios guarde, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Llegó el 12 del pasado al Campo Santo el doctor don Pedro Ca- 
rrasco con las medicinas que conducía y hoy se halla en ésta. 
donde he establecido el hospital general, desempeñando bien 
sus funciones: lo único que siento es que los doscientos fusiles 
que traía hubiesen tomado diferente dirección; pero me con- 
suela la noticia que V. E. me comunica de que pronto los ten- 
dremos. 

Las tiendas de campaña de que V. E. me habla en el suyo 
del 10 del pasado a que estoy contestando, vienen muy á pro- 
pósito para el resguardo de la gente y armas, en la estación en 
que nos hallamos, y en los países que debemos andar y en don- 
de ya están sufriendo los húsares, los dragones, el cuerpo de 
pardos y parte de la artillería con las piezas de á 1 y 2 de que 
di parte á V. E. existían en el parque. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Creo que los informes que han dado á don José Superi son 
enteramente falsos ; hoy mismo he recibido parte de sus traba- 



_ 140 — 

jos para una fortificación que dispuse se hiciera en Hmnahuaca 
con el objeto de servirnos de ella en un caso, y el principal de 
tener ocupada la tropa; en todo le be observado atendiendo á 
sus deberes con honor y entusiasmo y sé desde antes de nues- 
tra gloriosa revolución lo adicto que es á la causa de la liber- 
tad : es, á mi ver, de los europeos que piensan; pero sin embargo 
estaré á la mira, como V. E. me previene en su reservado de 10 
del pasado á que contesto. 
Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Sólo tengo noticia de treinta mil pesos que debían remitírse- 
me por el gobernador de Córdoba, que aún no han llegado, y de 
los que espero por momentos veinte y tres mil que están en ca- 
mino, para el pago de las tropas; tres mil he librado contra él 
y á favor de don Juan José Sarratea y quedan allí cuatro mil 
pesos á mi disposición; por consiguiente ignoro de los diez mil 
restantes para el completo de cuatro mil de que V. E. me ha- 
bla en su oficio de 10 del pasado, á no ser diez mil quinientos 
de que me indica el teniente gobernador de Tucumán tener que 
remitirme del empréstito que ha de percibir y de los cuales no 
deja de apuntarme necesidades para descantillármelos, á que yo 
no atenderé, porque me hacen mucha falta los medios. 

Acerca de los zapatos diré lo conveniente al gobernador de 
Córdoba, para que no vengan de cordobán y á romperse en el 
momento de ponerlos : en Salta me están trabajando de suela 
descarnada á peso y muy bien, y ya tengo mucha parte de la 
tropa calzada : en cuanto á los ponchos no me faltan ; pero no 
dejan de ser precisos para el mayor abrigo de la tropa, é ir vis- 
tiendo la que se aumente por el método de que voy á dar parte 
á Y. E. 



— 141 — 

Ojalá que los fusiles nos lleguen cuanto antes, y que Y. E. 
tenga la gloria de aumentar nuestras fuerzas al término que ne- 
cesitamos para hacernos invencibles. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Por desgracia nuestra y para desdoro del ejército de mi man- 
do, se hallan dos oficiales sindicados de un robo cometido en 
ésta, en la casa que vivían, y á un individuo que los favorecía 
y prestaba auxilios para el sostén de la tropa : los tengo arres- 
tados, y la causa se está formando, que me lian entorpecido bas- 
tante por las mil picardías que en tales casos no deja de liaber 
para ocultar la verdad, creyendo malamente que se hace un 
bien, y como para el consejo de guerra que se haya de celebrar 
no existen los oficiales que previene la ordenanza, consulto á 
V. E. habilitar aunque sea á los de menor graduación, ó si po- 
dré por mí procedería, ó si tiene por más conveniente que los 
mande á sus órdenes. 

Dios, etc. 

Jujuy, 2 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. una relación de los individuos del ejército que 
han quedado inválidos de resultas de la acción de Suipacha y 
se hallan en el hospital de Tucumán, á quienes he dado baja 
del servicio, para que en su vista resuelva V. E. la asignación 
que hayan de gozar, donde fijasen su residencia. 

Dios, etc. 

Jujuy, 2 de junio de 1812. 



— 142 — 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de todos mis afanes, aún tengo en el ejército ofi- 
ciales que no son acreedores á serlo, ya por su poca constancia, 
ya por el terror pánico que les asiste, y ya también por su ma- 
lignidad, y una de las causas de la gran deserción que se lia 
experimentado, conceptúo que depende de ellos mismos por sus 
conversaciones de pusilanimidad ; pues en la mayor parte los 
desertores han sido de los asistentes, que tal vez no se habrá 
visto en ningún ejército, respecto á que por lo común suelen 
tomar amor á sus oficiales. 

Otros de éstos, lo mismo lia sido irnos internando, han descu- 
bierto sus enfermedades, y aun me han pedido licencia para la 
capital, que he negado á algunos mandándolos á curar á Salta, 
á otros he dado con prevención de presentarse á V. E. y á otros 
he licenciado absolutamente sin goce de uniforme. 

Quisiera que V. E. me autorizase para poner remedio á estos 
males, sin tener que andar formando causas y excusándome de 
reatos; porque luego que tales asuntos se meten á pluma, suce- 
de lo que me sucedió en el gobierno pasado, y salen inocentes 
los malvados. 

V. E. sabe bien cuánto influye en el soldado un gesto triste 
del oficial, y esto, que á la vista del que no reflexiona ni se ha- 
lla en el caso parece ridículo, es de la mayor importancia y 
debe fijar la atención del que manda un ejército como el de mi 
cargo y en las circunstancias mías. 

Pero V. E. determinará lo que tuviere por conveniente, si- 
guiendo entretanto con las fórmulas establecidas, que más bien 
sirven para ocultar la verdad de los hechos que para aclararla. 

Dios, etc. 

Jujuy, 2 de junio de 1812. 



143 — 



Excelentísimo señor : 

Como hasta ahora ninguna de nuestras acciones de guerra se 
han puesto en examen, y sólo se han juzgado por los resulta- 
dos, tampoco se ha entrado á saber la conducta que han tenido 
en ellas los oficiales, y hay muchos en este ejército que están 
sindicados por sus compañeros de armas, y en quienes no tie- 
nen confianza los que deben obedecerles ; uno de estos es el co- 
mandante actual de dragones don Esteban Hernández, de quien 
me habla don Eustoquio Díaz Vélez y otros oficiales. Yo no 
puedo entrar á entender en esta clase de asuntos, porque sería 
privarme de un tiempo precioso que necesito, y sólo tengo que 
pasar por la experiencia en un caso, y si en ella resulta lo mis- 
mo, me pesará no haber tomado la providencia de alejarlo: si 
la tomo me expongo á ser tratado de injusto con todas las apa- 
riencias de justicia; con que V. E. determinará lo que mejor le 
parezca en cuanto á dicho individuo, y me avisará, pues de- 
biendo formar un sólo cuerpo de caballería, por ahora, que no 
haya de pasar de doscientos hombres, no es regular ponga á la 
cabeza á un hombre desconceptuado, ni que tampoco quede en 
el ejército como agraviado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 2 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Se me ha asegurado que el coronel don Martín Eodríguez so- 
licita servir á la patria en este ejército; me ha lisonjeado mu- 
cho la noticia, y si vale mi interposición para que consiga de 
V. E. su súplica, espero que se digne atenderla; pues así tal 
vez empezaremos á cortar las raíces de división que tantos per- 



— 144 — 

juicios nos ha traído, afianzando la unión en que estriba y debe 
estribar el vencimiento de todos nuestros trabajos. 
Dios, etc. 

Jujuy, 2 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor: 

La fabrica de fusiles de Tucumán merece una atención par- 
ticular, y poner en ella un hombre que lo entienda; de unos 
cuantos fusiles nuevos que han enviado se han reventado tres 
como granadas ; las cajas á los primeros tiros se rajan ; para 
las llaves no hay piedras que basten, y tienen tanto fierro que 
muy bien podrían hacerse dos de cada una : me he confirmado 
en lo que allí observé: que el vizcaíno no es más que un practi- 
cón de fabricante de armas sin entender palabra de mecánica, 
y que el protector y otros satélites que hay empleados son ab- 
solutamente ignorantes en la materia : es, pues, preciso buscar 
un inteligente que se haga cargo de ella, experimentándolo an- 
tes á entera satisfacción ; lo demás es gastar plata en valde. 
y no aprovechar cosa alguna; con un sujeto de provecho que 
se hubiese ocupado tendríamos hoy otras ventajas en ese ramo 
de que carecemos con grave perjuicio. 

Por lo pronto he hecho mis advertencias y dado orden para 
que se hagan llaves á la francesa ó á la inglesa; es indecible lo 
que son de infernales las españolas ; hasta en esto nos había de 
venir á perjudicar este nombre; pero sobre todo clamaré siem- 
pre á V. E. porque se busque quien lo entienda, y no habién- 
dolo, mejor es que todo pare. 

CTn herrero, Carlos Celone, que hay en ésa es muy hábil, y 
tiene conocimientos, podrá V. E. hacerlo experimentar por sí 
mismo para que no entren los empeños, las picardías y cuanta 



— 145 — 

clase de intriga suele haber para obtener tales cargos, sin aten- 
ción á lo que se perjudica la patria. 
Dios, etc. 

Jujuy, 3 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Compare V. E. el estado de la fuerza del ejército que le acom- 
paño con el del mes de abril, y observará cuánto lia disminuí- 
do; pero lo peor es que habiendo tantos desertores no hay juez, 
no hay alcalde, no hay quien los encuentre, y esto sólo puede 
resultar de que se les abriga: he hecho mis bandos, he tomado 
todas las medidas imaginables, nada, nada he podido adelan- 
tar: esto mismo hará ver á T. E. la necesidad del método de 
recl utar de que le instruyo con esta fecha. 

Dios, etc. 

Jujuy, 3 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo á V. E. el estado de la fuerza del regimiento de in- 
fantería y el de su armamento el día de la fecha, como igual- 
mente el de la revista de éste hecha en los días 30 y 31 del 
pasado por el barón de Holmberg; no va el de los dragones y 
el de húsares por estar en la vanguardia con la misma indivi- 
dualidad, pero al iin de este mes dirigiré todos con la mayor 
expresión, acompañando igualmente el de vestuario y de cuan- 
to exista en la maestranza y parque en donde se trabaja por el 
expresado barón para organizarlo todo y saberlo que hay, pues 
se ignora, no habiéndose llevado un libro jamás de entradas y 
salidas, y contentándose únicamente con llevar una razón como 
la que acompaño. 

DOC. AKCH. UELORAN'O. — T. IV 10 



— 146 — 

Semanalmente .se uie da cuenta de lo que se trabaja para ob- 
servar si hay ó no adelantamientos, y si se cumple con las obli- 
gaciones; remito los partes de las dos semanas anteriores para 
que V. E. forme la idea. 

Espero que se pondrá todo en términos que Y. E. sepa exac- 
tamente cuánta es la fuerza del ejército, su estado y todo cuan- 
to sea anexo á él en todos los ramos, y sin que yo le pida provea 
á sus necesidades, como las que se dejan ver tiene el predicho 
regimiento de infantería en su armamento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 3 de jimio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Á fin de poder aumentar la fuerza del ejército que se halla 
tan baja y de que en lo sucesivo pueda haber de donde reem- 
plazarla, evitando en lo posible las deserciones, he formado el 
reglamento que acompaño, y formulario 1 á 4 que le son anexos, 
con el auxilio del barón de Holniberg, y remito á los goberna- 
dores intendentes de Córdoba y de ésta para que se ponga en 
ejecución, bien persuadido de que V. E., cerciorado de que no 
hay otro medio de reemplazar la fuerza de los ejércitos que sea 
más á propósito y seguro, tendrá á bien aprobarlo. 

Si fuese de la aprobación de V. E., espero que se sirva auxi- 
liarlo con sus providencias é igualmente mandar que se imprima 
para circularlo donde convenga, é igualmente los estados con 
(pie se facilitará el trabajo á los que hayan de intervenir en su 
ejecución. 

Dios, ete. 

Jujuy, 3 de junio de 1812. 



147 — 



Excelentísimo señor : 

He hecho saber al ejército de mi mando la circular de V. E. 
fecha 10 del pasado, relativa al nombramiento de su represen- 
tante hecho en don Manuel de Sarratea, presidente en turno 
con los honores de capitán general, y tratamiento que le es 
anexo, para que el ejército de la banda septentrional tenga toda 
dignidad y pueda expedirse con la rapidez que corresponde. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Consecuente á los tres oficios de Y. E. fecha 30 del pasado 
referentes á Cochabamba, he escrito ayer mismo al prefecto y 
á Arce, enviándoles gacetas é igualmente á los demás coman- 
dantes de naturales que se hallan en los diferentes puntos de 
las provincias interiores que trabajan para la causa sagrada de 
la patria. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ninguna noticia positiva he tenido del paradero del obispo 
de Salta; sólo hay sospechas y he encargado se esté á la mira; 
pero de cualquier modo que sea, hemos ganado mucho; el cabil- 
do gobernador ha tomado con empeño nuestra causa y princi- 
palmente el deán doctor don Vicente Isasmendi, y con él toda 
su dilatada familia, que antes, si no me era contraria, al menos 
era indiferente. Agradezco mucho la disposición de V. E. de 
que me avisa con fecha 10 del pasado para publicar todos los 



— 148 — 

datos que existen en esa secretaría de la conducta de dicho 
obispo. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Me he complacido, cual V. E. puede figurarse, de la noticia 
que me comunica en su oficio de 10 del pasado acerca de arma- 
mentos y su propensión á atender este ejército, como de sacar 
los recursos de los mismos enemigos de la causa. V. E. descanse 
en cuanto al estado de disposición para el manejo de las armas 
de la tropa que está á mi mando; no se pierde instante en su 
instrucción, que por mí mismo la rectifico, no menos que en la 
de los oficiales á quienes diariamente tengo al menos dos horas 
en academia y algo se adelanta. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

No descuidaré de contestar á cuanto V. E. me escribiere, y 
como mis continuas y apuradas atenciones no me han dado lu- 
gar á revisar los papeles de la secretaría, ignoro lo que está sin 
despacho y debía llegar al conocimiento de V. E. 

Al capitán Benavides lo encontré enfermo, pero ya pasó á la 
vanguardia y creo que siga sin novedad. 

Me he propuesto mandar á V. E. mensualmente los estados 
de fuerza y cuanto sea digno de su noticia ; pues sé muy bien 
cuánto importa esto para sus acertadas deliberaciones. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, I o de junio de 1812. 



— 149 - 



Excelentísimo señor : 

Después que dirigí á V. E. el extraordinario de 24 del pasado, 
no he tenido noticias del interior, es decir, de Cochabamba y 
Chayanta, y aun lie estado esperando hasta la última hora de 
despachar el correo por si llegase algo que mereciera la aten- 
ción de V. E. 

De la provincia de Atacama he tenido avisos del capitán don 
Fermín Baca de haberse fundido cañones con feliz éxito, y que 
la gente, así la que está sobre las armas como la demás, trabaja 
para el interés de la patria con entusiasmo y que pronto mar- 
charía á cargar sobre Portugalete. 

Se me ha avisado de la Einconada que una partida enemiga 
había ido á saquear aquel pueblo, á azotar á los naturales, á 
arrastrarlos por el cuello y á hacer las más atroces iniquidades ; 
parece haber adoptado generalmente entre ellos inspirando el 
terror, cometiendo asesinatos, robando, quemando y aniquilán- 
dolo todo; baste decir que las criaturas inocentes no se libertan 
de sus cuchillos. 

Al paso que pensaba adelantarse se aumentan las dificulta- 
des; pero no por ésto se deja de trabajar constantemente para 
vencerlas ; excuso repetirlas á V. E., puesto que ya se las tengo 
manifestadas en mis anteriores oficios. 

Dios, etc. 

Jujuy, 4 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Fray Alejo Espinosa y Medina, de la religión de San Fran- 
cisco, ha fugado de Potosí y ha venido á refugiarse á nosotros; 



— 150 — 

le envío basta Córdoba para que de allí pase á esa á las órdenes 
de V. E. y con el objeto de que baile acogida en su religión. 
Dios, etc. 

Jujuy, 10 de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Va en compañía del ayudante don Xavier Corro el corista 
señor Alejo Espinosa y Medina de la orden de San Francisco, 
que ba venido prófugo de Potosí para que Y. S. se sirva remi- 
tirlo en la primera oportunidad que se le presente á las órdenes 
del excelentísimo gobierno. 

Dios, etc. 

Jujuy, 10 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ha cuatro días que entre otros papeles me remitió don José 
Eugenio del Portillo la adjunta causa criminal contra el presbí- 
tero don Francisco Patino, y bailándola abierta procuré inda- 
gar el paradero suyo, pues no estaba en este punto ; luego que 
lo supe, mandé en busca de él ; y ayer ba sido conducido á mi 
presencia, y como según los avisos que se me ban dado, es de 
uno de aquellos que sólo esperan la oportunidad para operar 
contra la unión en el Perú, acaso por sus excesos, y por otra 
parte mi atención no me permiten contraerme á esta clase de 
negocios, be resuelto remitirlo á V. E. para que, en vista de lo 
que resulta de lo actuado y demás consideraciones, se sirva re- 
solver lo que tuviese por conveniente. 

Dios, etc. 

Jujuy, 10 de juuio de 1812. 



— 151 — 

Excelentísimo señor : 

Ayer á las oraciones llegó el capitán de granaderos del regi- 
miento número G de este ejército, teniente coronel graduado 
don Miguel Aráoz, é inmediatamente le mandé poner en pose- 
sión de su empleo; lo que aviso á V. E. en contestación á su or- 
den de 2 del pasado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 15 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Conforme al decreto de V. E. que se halla al margen del ad- 
junto oficio de don Francisco del Sar, he puesto la ratificación 
al pie del testimonio de la declaración que di en la causa de in- 
tentada conspiración contra V. E., y lo devuelvo. 

Dios, etc. 

Jujuy, 16 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En punto al obispo de Salta, creo haber procedido con toda 
circunspección, y sólo me he decidido á averiguar su paradero 
valiéndome de algunos arbitrios y tengo en declaración á un 
gallego Gómez, padre del clérigo que fué á representar á V. E., 
á quien he mandado llamar de Salta, y esta determinación labe 
tomado porque se me anunció que habían ido dos chasques, uno 
por el Salitral y otro por Oran, de que estaba impuesto dicho ga- 
llego. Conozco la transcendencia de este asunto y tendré presen- 
te la prevención que V. E. me hace en su oficio de 27 del pasado. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, 17 de junio de 1812. 



— 152 



Excelentísimo señor : 

Permítame V. E. que le diga contestando al suyo de 27 del 
pasado, referente á don Manuel Tezanos Pinto, que no hallo 
conveniente la restitución de éste á su domicilio; el concepto 
general es en contra suya ; es el director general de toda esta 
chusma enemiga nuestra, que no dude V. E. que lo es, y que es 
la autora, tal vez en la mayor parte de la apatía en que están 
estos pueblos. Jujuy, exceleutísimo señor, apenas tiene un hijo 
suyo en el ejército, y éste es don Fortunato Pueyrredón. Salta, 
apenas cuenta dos ó tres : Y. E. me hará la justicia de creer que 
en mí no obra la parcialidad, y sólo sí el bien de la patria y se- 
guridad del ejército. Cuando nos pongamos en mejor estado po- 
dremos tenerlos y todos en sus casas; entretanto opino que se 
les debe mantener lejos; pero si Y. E. sin embargo quiere que 
vuelva ese y los demás, se ejecutara según su superior agrado, 
aunque yo tenga que cuidar á todas partes, y lijar mi atención 
á las espaldas. Crea Y. E. que sino fuera por consideración, que 
es preciso tener, ya á todos los habría alejado, aun á los que es- 
tán en concepto de buenos; pero si por alguna desgracia me 
viere precisado á retirarme, á ninguno dejo á mis espaldas; to- 
dos, todos son enemigos nuestros y no hacen más porque no 
pueden. 

Dios, etc. 

Jujuy, 16 de junio de 1911'. 

Excelentísimo señor : 

ETo me descuido en promover por todos medios y modos el 
fuego sagrado del patriotismo en el interior, siéndome doloroso 
de que éste ha de ser el único punto en que por ahora debo ocu- 
parme según Y. E., tiene á bien prevenirme en su oficio de 27 
del pasado, cuando no hay un destino de donde no clamen para 



- 153 — 

el ejército y cuando éste no se halla capaz ni con lo necesario 
para emprender la obra. V. E. dispénseme si le fastidio con mis 
repetidos clamores que serán objeto de otro oficio; pues la oca- 
sión favorable que se nos presenta, no se da muchas veces en 
la guerra, como en todos los negocios humanos. 
Dios, etc. 

Jujuy, 17 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He recibido el despacho que V. E. se ha servido remitirme 
de general en jefe del ejército auxiliador en las Provincias Uni- 
das del Perú, y doy á Y. E. las gracias por las distinciones que 
le debo. 

Dios, etc. 

Jujuy, 17 de juuio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En nada me he entrometido en asuntos del gobierno del obis- 
pado ni á mí ha ocurrido el cabildo en estas materias para que 
lo tomase; le manifesté que no tenía confianza en el provisor 
que había quedado, como ya V. E. lo ha visto; pero sin embar- 
go, cumpliendo con la orden de V. E. fecha 27 del pasado, le 
prevendré que ocurra á V. E. directamente en lo que se le ofre- 
ciere : no es la parte más chica de los enemigos que tenemos, 
los clérigos, y ésto no tiene otro origen que el prelado que los 
mandaba. 

Dios, etc. 

Jujuy, 17 de junio de 1812. 



— 154 



Excelentísimo señor : 

Después de muchos informes que se me dieron á favor del 
sargento Eulogio Herrera por oficiales de crédito que han pre- 
senciado sus servicios, sobre cuyo particular tiene Y. E. la bon- 
dad de escribirme con fecha 27 del pasado, como la desespera- 
ción de no verse atendido, cuando á otros sus compañeros los 
veía ascendidos, ya lo llevaba al vicio de la bebida; para evitar 
la pérdida de un buen militar le llamé y le ofrecí recomendarlo 
á V. E. á fin de que se sirva conceder una distinción en las mi- 
licias y ojalá que V. E. quisiese mandar traer á la vista un ofi- 
cio mío de últimos de diciembre de 1810 que dirigí desde Ta 
cuarí á esa superioridad, acerca de grados y resolver según en- 
tonces expuse. 

Dios, etc. 

Jujuy, 17 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Incluyo la correspondencia de don Esteban Arce y la de don 
Mariano Antezana que, con diferencia de tres días, he recibido. 
y asimismo la de la Junta gubernativa de Cochabamba cou las 
contestaciones mías número 1 á... 

Posteriormente he recibido la que también adjunto á Y. E. 
que traen fechas atrasadas, en la que vienen duplicados, y no 
he contestado porque lo juzgo innecesario, y lo que merece 
resolución es para Y. E. 

Xo me atrevo á predecir el resultado que tendrá dicha pro- 
vincia ó, mejor diré, que ya habrá tenido, sea por acciones 
de guerra, sea por negociación con Goyeneche; cada día que 
pasa, al mismo tiempo que me da esperanzas de que no haya 
sufrido una total derrota, me tiene en las mayores agita- 



— 155 — 

ciones, por mi estado de imposibilidad de obrar en una oca- 
sión en que se baila el enemigo entretenido y á tanta distan- 
cia. 

Los particulares me escriben, á mi ver, según su espíritu, 
como lo podrá ver Y. E. en las que le incluyo de -Lemoine y 
Marzana; pero de todas partes no hay más que clamores para 
que me acerque y los libre de la opresión. 

Me complace únicamente reflexionar que, salga bien ó mal la 
provincia, el enemigo nos ha de dar tiempo para adelantar nues- 
tros trabajos, y aun cuando triunfe, como no se extinga en ella 
el fuego patriótico, podrá, luego que vuelva las espaldas para 
venir á nosotros, conmoverse de nuevo y auxiliar por este me- 
dio nuestra empresa. 

En fin, señor excelentísimo, es doloroso ver al cordero entre 
las manos del lobo sin poderle socorrer; mi espíritu se aflige y 
no quiero afligir el de V. E.; tal vez la provincia dé á esos hon- 
rados patriotas, medios para abatir á esos enemigos inicuos que 
no están á nuestros alcances. 

Les he mandado las gacetas, y en particular la de 27 del pa- 
sado; les he comunicado las noticias que me han dado algunos 
de esa de ocho mil fusiles, tres mil pares de pistolas, cuatro 
mil sables, dos mil espadas y cuatrocientos quintales de pólvo- 
ra: que la corte de Inglaterra lia declarado á la del Brasil que 
no reconocerá ala Carlota por regenta, aun cuando así lo deter- 
minen las cortes y consejo de regencia: la pérdida de Blak con 
treinta mil hombres y todo cuanto ha podido conducir á ensan- 
char sus ánimos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 17 de jimio de 1812. 



— 156 



Excelentísimo señor : 

Es adjunto el memorial del canónigo don Andrés Mancocapac 
con el informe que he juzgado oportuno, y paso para su supe- 
rior resolución. 

Dios, etc. 

Jujuy, 17 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

La adjunta razón de los lugares que ocupaban los cochabain- 
binos para su defensa y de las divisiones destinadas á ella me 
la ña traído el conductor de la correspondencia de Antezana, 
fecha 22 del pasado que remito á Y. E. con otro de esta fecha; 
así por éste como por otros que han venido de la provincia de 
Paria, sé que el comandante don Baltasar Cárdenas y don José 
Miguel García Lanza se dirigían con toda su fuerza hacia La 
Paz con buenas esperanzas. 

Dios, etc. 

Jujuy, 17 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedan en la comisaría del ejército los ocho mil pesos gira- 
dos por don Pedro Ibarra contra don Pedro Ibazeta, y de éste 
contra don José Ignacio Guerrico, de este vecindario, y me ha 
remitido el gobernador intendente de Salta; lo aviso á V. E. en 
contestación á su oficio de 27 del pasado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de junio de 1812. 



157 



Excelentísimo señor : 

Remito á Y. E. las adjuntas normas de estados para que se 
sirva mandarlos imprimir en número crecido y pueda facilitarse 
este trabajo mucho más en campana, señalándose el descuento 
á los jefes y comandantes de compañía para reembolsar el gasto 
que con este motivo se origine. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don José Eugenio del Portillo, auditor de guerra de este ejér- 
cito, ha hecho dimisión de su cargo y se la he admitido : desde 
Yatasto me acompañó hasta la posta de la Ciénega; allí se en- 
fermó y pasó á curarse á Salta, donde ha estado con la unción, 
y aún se halla, según me dicen, con lúcidos intervalos; lo pongo 
en noticia de Y. E. para su conocimiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Las cartucheras que se hicieron para este ejército en Tucu- 
mán, es de lo más malo que se puede dar; además de no tener 
la medida del cartucho, los agujeros están llenos de barbas, á 
términos que entrar un cartucho é inutilizarse es una misma 
cosa; por cuya razón se están trabajando por el método pro- 
puesto por el barón de Holmberg; de modo que, cargarán cua- 
tro paquetes, pero como no es regular que aquel gasto lo sufra 
el erario, y afianzasen los que intervinieron en su construcción 
el valor de lo que se invirtió, según me avisa el teniente gober- 



— 158 — 

nador de dicha ciudad, he dispuesto se les embargue á los in- 
terventores por igual cantidad de la que se les dio para el efec- 
to, porque la devuelvan y sean penados, como corresponde, á ver 
si así se destierra el anhelo que hay de aprovecharse de los fon- 
dos del Estado, sea cualesquiera el perjuicio que resulte. 
Dios, etc. 

Jujuy, 18 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He dado principio á mandar el regimiento número 6 á Hu- 
mahuaca; salió la compañía .de granaderos el 12 del corriente 
con cincuenta y ocho hombres de fuerza, de los cuales se deser- 
taron tres en el camino ; hoy ha marchado la primera apenas 
con treinta y nueve hombres, siendo su fuerza de setenta y uno, 
según la revista que ha pasado, llevándose los demás enfermos 
ó en otros destinos. 

Al paso que este cuerpo se va disminuyendo, he adoptado el 
medio de llenar sus plazas, á propuesta del mayor general inte- 
rino don Juan Bainón Balcarce, con los naturales de la Que- 
brada y otros lugares, que pasan ya de ciento sesenta los que se 
están instruyendo en aquel punto, pero todo es dilación; pues 
V. E. ve que esta clase de reclutas debe tardar para habilitarse. 

El cañón que hasta ahora ha pasado por de á 2, ha resultado 
que no es de ese calibre, y á fin de habilitarlo y aprovechar las 
municiones que tenemos y se han fundido para él, ha sido pre- 
ciso construir un taladro, en cuya operación se está actual- 
mente. 

]So se pierde un momento en el trabajo de día y noche y debo 
decir á V. E., en honor de la verdad, que nos sirve mucho el ba- 
rón de Holmberg con sus luces, constancia y actividad y un 
celo distinguido por los intereses de la patria, economizando 



— 159 — 

cuanto es posible y haciendo que los operarios no ganen sus sa- 
larios inútilmente. 

Los estados que acompaño con el oficio que me lia pasado, 
son obra suya y por la cual V. E. puede instruirse de lo que 
había, de lo que hay en el parque y maestranza, y de lo que ne- 
cesitamos indispensablemente para que no falte cosa alguna á 
las operaciones militares que hayan de emprenderse. 

En ellos verá Y. E. el triste número de los cartuchos de fusil 
á bala que tiene el ejército, que con la clase de soldados de que 
se compone, apenas habría para una corta acción, y es de consi- 
derar cuánto debe disminuirse si nos acercamos al enemigo, en 
donde ya es preciso que las guardias todas tengan sus armas 
cargadas y estén municionadas. 

Se han construido las zorras que han de conducir los cañones 
de á G que V. E. mandó últimamente, cuyas municiones llega- 
ron estropeadas y algunas menos de las que rezaba la nota ; 
asimismo se ha trabajado en achicar los cajones para que las 
muías puedan conducirlas. 

También se ha dado principio á fundir granadas de ¡su calibre 
y después de algunas experiencias se ha logrado dar con la 
mezcla de los metales, para que produzcan el efecto que se de- 
sea y ya hemos visto ; pero para todo esto es necesario la pól- 
vora de que carecemos. 

Bien veo que si se ha concluido felizmente con los portugue- 
ses, todo ésto lo remediará V. E., pues sé cuánto se interesa 
portel honor de las armas y tranquilidad de la patria: ésto lo 
conozco, lo sé; pero no puedo menos de hacerlo presente, por- 
que mis deseos unísonos con los de V. E. me impelen á querer 
adelantar la empresa y mucho más en el día en que tanto cla- 
man los desgraciados del interior por nuestros auxilios y muy 
particularmente los infelices naturales. 

Comprendo asimismo la grande dificultad de enviar gente 
más instruida y aguerrida de la que tenemos ; pero debo decir á 



— 160 — 

Y. E. que es irremediable vencerla, sea del modo que fuese, por- 
que sería el único medio de inspirar un nuevo espíritu en estas 
gentes, y el ardimiento de que carecen. V. E. me dispense: cla- 
maré siempre por el número 5 para que se distinga y recobre su 
número 1, ya que mi desgracia tal vez contribuyó á su pérdida. 

Sin embargo de todo, be mandado al mayor general interino 
que salga á perseguir las partidas enemigas que se han separa- 
do mucbo de Suipacha. y han llegado basta cuatro leguas del 
Tejar, donde está una nuestra, bien que en este instante sé que 
luego se babían ido de fuga, según el parte dado al mismo por 
el capitán de naturales don Gaspar Aramayo. 

He conceptuado que el objeto del enemigo es imponer ó tal 
vez averiguar nuestras fuerzas que se ban abultado sobrema- 
nera por los naturales ; ello es que, según me informan los ofi- 
ciales del ejército, jamás se ban separado á tanta distancia de 
sus puestos. 

De los dos cuerpos de caballería que bay, ya que V. E. me lia 
diclio que obre según el imperio de las circunstancias, voy á 
formar uno que se llamará de caballería provisional del Río de 
a Plata, con sólo tres compañías de á setenta bombres con ofi- 
ciales escogidos de los mismos que existen, que es la fuerza de 
caballería que á lo más podemos sostener en nuestra actual si- 
tuación y estado del ejército, dándole por comandante al te- 
niente coronel mayor interino don Juan Ramón Balcarce. 

Xi esto se podrá llamar destruir los cuerpos establecidos, 
pues los jefes y oficiales á quienes no toque entrar en dicbo 
cuerpo, quedarán formando cuadro basta que avanzando ó po- 
niendo el ejército en estado y baya gente suficiente, puedan re- 
bacerse y volver á su antiguo pie. 

El número de artilleros es corto y la mayor parte reclutas: 
pero mañana y tarde se les está instruyendo para que se habi- 
liten, siendo sensible que no baya bastante pólvora para fo- 
guearlos y hacerlos tirar al blanco. 



— 161 — 

Quiera V< E. disimular mis molestias; deseo corresponder á 
la confianza que le he debido, y sólo me anima el espíritu de 
patria, á la que deseo ver libre de enemigos y cubierta de glo- 
rias bajo sus auspicios. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Había mandado á don Juan Ramón Balcarce para perseguir 
las partidas enemigas, y me avisa con fecha del 20 desde la 
Cueva que se habían retirado hasta las de Calaoyo, con cuyo 
motivo y el de no hallarse todavía el ejército en disposición de 
avanzar, le he dado la orden de que se repliegue á Humahuaca, 
dejando cincuenta hombres en el punto más aparente, que en 
un caso puedan ser socorridos instantáneamente; pues mi idea, 
consultando las pocas fuerzas que tengo, es obrar, en lo posible, 
con ellas unidas. 

Nadie parece de Cochabamba, y presumo que ó Goyeneche 
trataría de intrigar ó los sucesos no habrán sido adversos á 
nuestras armas : cualesquiera el resultado, no perderé momento 
de comunicarlo á V. E. con cuanto ocurriese digno de su aten- 
ción. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Pide V. E. á mis conocimientos, por su orden de 29 del pasa- 
do, un informe sobre los medios prácticos que se puedan tomar 
para hacer sentir á las provincias sus benéficas y puras inten- 
ciones; es bien difícil acertar no conociéndolas á fondo ni pu- 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 11 



— 162 — 

diendo distraerme á investigaciones que serían precisas para 
expedirme con la madurez y juicio que requiere tan grave asun- 
to; sin embargo, meditaré y propondré áV. E. francamente mis 
ideas con la posible prontitud, según se sirve mandármelo. 
Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que V. E. nada me ha dicho referente á la 
elección de diputado de esta ciudad, habiéndome insinuado el 
teniente gobernador el oficio que había venido en el particular, 
y que convendría hablase á los del cabildo y electores, lo he 
ejecutado con los alcaldes y doctor don Juan Ignacio de Go- 
rriti, y sale con este pliego evacuada la diligencia. 

Diré á V. E., con este motivo, que el nuevo semblante que 
presentan nuestros asuntos con la llegada de armamento y las 
negociaciones con Portugal, dará también á nuestra causa otro 
valor por acá, uniéndose las medidas que he tomado para alejar 
los que ya sabe V. E. y posteriormente al vicario que era de 
aquí doctor don Manuel Leamí, diciéndole que manifestase qué 
tenía que hacer en Salta, y así sigilosamente le he reprendido, 
y me ha prometido dar pruebas de su conducta patriótica. 

Poco á poco iré acalorando estas gentes que, á más de tener 
su oposición y los satélites que les han influido en contra de la 
causa, amenazándolos con Goyeneche, tienen también un clima 
capaz de amortiguar el espíritu más vivo y se necesitan agen- 
tes eficaces para moverlos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 



163 



Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. de I o del corriente me impongo del número 
de fusiles que debe conducir don Francisco Griirruchaga, como 
de su disposición para mayores remesas. Doy gracias á V. E. 
por este importante socorro. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 22 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don Salvador Matos se hallaba en la provincia de Cocha- 
bamba el 22 del pasado y, según me significó el conductor de la 
correspondencia, estaba preparado para venir con la noticia del 
resultado que tuvieren allí las operaciones de los enemigos ; lo 
aviso á V. E. en contestación á su orden de 2 del corriente. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Me he enterado por el oficio de V. E., fecha 3 del corriente, 
de su superior resolución que tiene á bien insertarme, acerca de 
la solicitud del teniente del regimiento número C don Apolina- 
rio Sarabia reclamando sus sueldos, y en la que V. E. le manda 
restituirse á su patria : no sé cómo pensará éste, pero sé que los 
más de los que vienen, sea por motivo de intereses ó por la en- 
vidia, son otros tantos pregoneros contra Buenos Aires y no 
son los que menos influyen al desaliento de sus paisanos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 



— 164 



Excelentísimo señor : 

He comunicado á los individuos de la dependencia de mi 
mando, según se sirve prevenirme en oficio de 29 del pasado, 
haberse recibido de vocal del gobierno el coronel don Juan Mar- 
tín de Pueyrredón. 

Dios, etc. 

Jujuy. 22 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Contesto á la orden de V. E. fecha I o del corriente que quedo 
impuesto de sus resoluciones acerca de los oficiales agregados 
naturales de estos pueblos y de la remesa de bayonetas; pero 
con respecto á cartucheras debo decir á V. E., como ya lo he 
manifestado, que aquí se están haciendo y que me tomaré la li- 
bertad en esta fecha de prevenir al teniente gobernador de Tu- 
cumánno se trabajen allí, para que no vuelva á cometerse otra 
picardía igual á la que ha dado mérito para mi determinación, 
de que di parte á V. E. en el último correo. En cuanto á la lista 
de los oficiales de plaza efectiva que se hallan sin despachos, 
lo ejecutaré con oportunidad. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Daré las gracias, según V. E. se sirve ordenarme con fecha 
29 del pasado, á don Baltasar Cárdenas y demás que con tanto 
honor se distinguen por la libertad de la patria. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 



— 165 — 

Excelentísimo señor : 

En oficio de 4 de junio se me avisa por secretaría de haber 
V. E. nombrado teniente del ejército de la patria á don Cosme 
Kamírez de Arellano, con destino á servir en este de mi mando; 
luego que llegue avisaré de su incorporación como también de 
su mérito y aplicación, según su conducta me lo acreditase. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de la orden expedida por Y. E. que se me 
comunica por secretaría, para que al reverendo obispo de esta 
diócesis se le permita bajar á esa capital sin escolta ni otros 
aparatos ignominiosos á su persona, de que he estado siempre 
muy distante, lo que tendrá su puntual cumplimiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Haciéndome falta oficiales de artillería y teniendo un pleno 
conocimiento del teniente de dicho cuerpo don Juan de Santa 
María, que sirvió conmigo en el Paraguay y se distinguió par- 
ticularmente en la acción del Tacuarí; pido á V. E. se sirva ex- 
pedir sus órdenes para que se traslade á servir en este ejército. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de julio de 1812. 



166 



Excelentísimo señor : 

De resultas de haberme presentado el barón de Holinberg los 
estados números 1 y 2, que acompaño, de los gastos que se im- 
penden en el parque y maestranza de este ejército, con el oficio 
número 3 dirigí al intendente de esta provincia el del número 4, 
quien me apunta aunque confidencialmente hallarse conciertas 
órdenes de V. E. acerca de impuestos, y por lo mismo espero 
que, en vista de todos los papeles que cito, tenga V. E. á bien 
ordenar lo que hallase por más conveniente. 

Dios, etc. 

Jnjuy, I o de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Llegado el coronel don Esteban Arce é instruyéndome de los 
acontecimientos de Cochabamba, le pedí me diese el parte por 
escrito y es el que acompaño original para el mejor conocimien- 
to de V. E. 

Nada sé de Antezana positivamente; todas las noticias refe- 
rentes á él son de oídas, ninguno de los que hasta ahora se me 
han presentado ha visto lo que ha pasado en aquella provincia 
luego que entró el enemigo en ella. 

Según avisos que tengo, muchos vienen á refugiarse entre 
nosotros por el camino del despoblado, con cuyo motivo he man- 
dado que salga una partida de sesenta á ochenta hombres al 
mando del capitán Zelaya para que los proteja, con orden de no 
empeñar acción con el enemigo, á menos que se presente venta- 
josa. 

Activo las diligencias para la expedición intentada, que es lo 
único que por ahora se puede hacer, así para alentar á los aman- 
tes de la patria, como para ver si podemos distraer al enemigo 
de las miras que pueda tener hacia esta parte. 



- 167 — 

Muchos de los que liau venido de la provincia de Chayanta, 
me dicen que don Baltasar Cárdenas con don José Miguel Lanza 
habían ido á La Paz y entrado en ella; que volvieron á salir y 
en Sicasica habían tenido acción en que lograron victoria ; pero 
como no tengo esto de oficio, no le presto crédito y porque tam- 
bién aparece la noticia muy desnuda de circunstancias. 

Es regular que éste llegue después de don Manuel Borrego; 
nada tengo que añadir á lo que entonces dije á Y. E. y cuanto 
debe el expresado Dorrego haber manifestádole acerca de nues- 
tra situación y necesidades. 

Dios, etc. 

Jujuy, 4 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á V. E. los estados de la fuerza, del armamento y ves- 
tuario del ejército para su conocimiento, conforme alas revistas 
y noticias del mes anterior, tanto de la vanguardia como de este 
cuartel general. 

Dios, etc. 

Jujuy, 4 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El gobernador intendente de Salta me indicó el llamarse al 
ejército al subteniente de artillería don Ladislao Martínez, 
quien me había pedido permiso por enfermo para irse á curar 
en aquella ciudad; con este motivo di orden al mayor general 
Díaz Vélez para que se la comunicase y viniera á servir su em- 
pleo. 

Cuando llegó á ésta el insinuado mayor general me impuso 
de que dicho joven andaba al parecer bueno, entretenido en las 



— 168 — 

diversiones del pueblo, y que cuando le habían impartido la or- 
den, le había contestado con demasiada altanería. 

Á poco tiempo recibí la adjunta representación del expre- 
sado subteniente con el certificado que acompaño y pedí in- 
forme por escrito al nombrado mayor general, el cual encontra- 
ra V. E. en ella; y como se manifieste bien que de este joven 
no se podrá ya hacer carrera en este ejército, en el cual no poco 
cuesta el establecer la subordinación, y por otra parte, tenga 
entendido que más bien procede su conducta de alguna distrac- 
ción en dicho pueblo de Salta, no siendo sus conocimientos tan 
poco correspondientes al cuerpo en que sirve, he dispuesto que 
el nominado gobernador lo haga salir para esa capital á presen- 
tarse á Y. E. y se lo aviso para su conocimiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, i de julio de 1S12. 

Excelentísimo señor : 

Remito evacuadas las declaraciones correspondientes al su- 
ceso de Huaqui de los oficiales que se hallan en este ejército. 
Dios, etc. 

Jujuy, i de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ayer llegó el capitán de dragones de la patria don Diego 
González Balcarce sin mayor novedad: doy gracias á V. E. por 
haberse desprendido de este oficial para que sirva en este ejér- 
cito. 

Dios. etc. 

Jujuy, 17 de .julio de 1812. 



169 



Excelentísimo señor : 

He tenido el disgusto de qne haya desertado de la vanguar- 
dia el capitán graduado de teniente coronel don Venancio Be- 
navides, llevándose la mujer de un sargento, y lo aviso á Y. E. 
para su conocimiento, quedando en la ignorancia del camino 
que haya tomado. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, 17 de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Ya había destinado para la compañía de granaderos del regi- 
miento número 6, á don José Gabriel de la Oyuela, cuando su 
comandante me presentó el parte que hace cabeza al expediente 
sobre el manejo de los intereses correspondientes á los soldados 
de la compañía tercera que obtenía; con este motivo mandé re- 
coger mi decreto y le puse arrestado mientras se averiguaba; 
hallándose en el arresto, faltó á su honor y con su conducta 
ajena de la subordinación y escandalosa, tanto más criminal 
cuanto la tuvo á la presencia de la tropa, de que pudieron haber 
resultado consecuencias funestas, puso al comandante don Ig- 
nacio Warnes en las circunstancias, que él mismo confiesa, de 
tirar de la espada. 

Así este suceso, como por lo que aparece de su manejo de in- 
reses, he determinado darle de baja en este ejército y ordenarle 
que pase á las órdenes de Y. E. en el término de un mes, lo que 
aviso á Y. E. para su conocimiento, incluyendo ambos expe- 
dientes. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de julio de 1812. 



170 — 



Excelentísimo señor : 

Kemito á V. E. la adjunta carta que desde San Marcos de Mi- 
radores me lia dirigido don Juan Manuel Cáceres: el portador 
me instruyó de que todos deseaban que acelerásemos nuestras 
marchas y que se decía que don Baltasar Cárdenas y don José 
Miguel Lanza estaban en Sicasica. después de haber derrotado 
una división de Goyeneche: pero no he tenido oficio alguno y 
dudo que sea verdad. 

Incluyo igualmente una anónima que ha venido á mis manos 
por las del doctor Carrasco: la noticia de la muerte de Ante- 
zana ha propalándose del mismo modo que cita la carta y ha lle- 
gado á mí por varios conductos. 

Muchos oficiales, pocos soldados y veinte armas, entre ellas 
once ó más inútiles, es lo que ha venido después de la derrota 
de Cochabamba y de la provincia de Chayanta: todos quieren 
de comer y plata : he dado mis órdenes para lo primero y aun 
trato de vestirlos: pero de lo segundo no hay cómo, y aun me 
veo y me deseo para pagar las tropas este mes. 

Dios, ete. 

Jujtiy, 19 de julio de 1812. 



BANDO 



Cuando el interés general exige las atenciones de la sociedad 
deben callar los intereses particulares, sean cuales fuesen los 
perjuicios que experimentasen : este es un principio que sólo 
desconocen los egoístas, los esclavos y que no quieren admitir 
los enemigos de la causa de la patria: causa á que están obliga- 
dos cuantos disfrutan de los derechos de propiedad, libertad y 



— 171 — 

seguridad en nuestro suelo, debiendo saber que no hay derecho 
sin obligación y que quien sólo aspira á aquél, sin cumplir con 
ésta, es un monstruo abominable, digno de la execración pú- 
blica y de los más severos castigos. 

Exige por hoy el interés general que todos tomen las armas 
para sostener esa misma causa, cuya justicia está apoyada en 
fundamentos incontrastables de derecho natural y divino, y 
de cuanto los hombres sobre éstos han establecido para su feli- 
cidad, y no hay una razón para que haya quien quiera excep- 
tuarse del servicio, bajo cualesquiera pretexto, ni de distin- 
ción, ni de riqueza, único apoyo que ha tenido hasta ahora 
aquélla, ni cualesquiera otro motivo que se quiera significar y 
que sólo sea carga de los pobres miserables exponer su vida 
para que los poderosos se mantengan gozando tal vez del sudor 
de aquellos mismos. 

Llevar las armas de la patria, obtener el título de soldado 
de ella, será una distinción de las más apreciables que caracte- 
rizará á los hombres de bien, ó lo que es lo mismo, á los hom- 
bres á que adornan virtudes cristianas y políticas, en que debe 
estribar entre nosotros la nobleza y de que son susceptibles así 
los ricos como los pobres, y sólo podrán degradar al honroso 
nombre de soldado los hombres viciosos é indignos por sus ma- 
las circunstancias de vestir el uniforme de la patria y no ser 
hijos virtuosos que derraman su sangre en el campo del honor. 

En consecuencia de esto y de que hablo con unos pueblos á 
quienes distingo, llamo á todos los ciudadanos desde 16 años 
hasta 35, amantes de la libertad, á alistarse en las banderas de 
la patria, mientras se pone en práctica un reglamento de reclu- 
tas, exceptuándose únicamente los casados que estuviesen en 
ocupación conocida; mas éstos deberán también alistarse para 
formar un cuerpo de guardia cívica, que ha de disciplinarse en 
sus obligaciones todos los días festivos, el cual lia de servir 
para la seguridad y tranquilidad de los pueblos, velando y ce- 



— 172 — 

laudo por las noches con la mayor exactitud y conforme al or- 
den que se establezca por el señor gobernador y teniente gober- 
nador de la provincia. 

La ocupación, como he dicho, ha de ser conocida; esa saber: 
de labranza, de cría de ganados, de oficio mecánico permanen- 
te, de comerciante ó tendero en actual ejercicio, pudiendo éstos 
tener dependiente únicamente en el caso de imposibilidad de 
ejecutar por sí mismos el orden de sus negocios. 

Y para que llegue á noticia de todos, publíquese por bando y 
circúlese al señor gobernador de la provincia y teniente gober- 
nador, para que se ejecute otro tanto en el distrito de sus juris- 
dicciones. 

Jujuy, 14 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo instruido de las dos libranzas dadas por don Manuel 
José Galup á favor de esa superioridad : la una de mil pesos 
contra don Francisco Colombres en el Tucumán, y la otra de 
dos mil pesos contra don Francisco Aráoz en Salta, cuyo total 
de tres mil pesos debo recibir para las urgencias de este ejér- 
cito del teniente gobernador de la expresada ciudad del Tucu- 
mán y gobernador de Salta, siendo el numerario de suma nece- 
sidad en el día por aumentarse considerablemente las fuerzas y 
hallarme sólo con una corta suma. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El coronel don Tomás de Eocamora fué quien quitó á don 
.lose de Larú de la subdelegación del departamento de Yapeyú 



— 173 — 

que obtenía, y es quien debe instruir á V. E. de su proceder: 
con lo que queda contestada la superior orden de V. E. de 13 
del mes próximo pasado. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He recibido la cédula de retiro de inválidos sencillos para el 
soldado de la primera compañía del regimiento de dragones li- 
geros de la patria Pedro Antonio Sánchez, inutilizado en la ac- 
ción de Suipacha, última que V. E. me dirige con oficio de 13 
de junio próximo anterior. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Queda en mi poder la cédula de retiro á inválidos que Y. E. 
se ha dignado conceder al soldado del batallón de castas José 
del Carmen Zeballos, inutilizado en la última acción de Suipa- 
cha, á quien he prevenido se le ponga en posesión de ella, según 
me lo ordena V. E. en oficio de 12 de julio próximo pasado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

No pierdo ni perderé jamás ocasión ni resorte alguno de cuan- 
tos estén á mis alcances de excitar en los corazones de los natu- 



— 174 — 

rales de estas provincias los sentimientos que V. E. me reco- 
mienda en su superior oficio de 27 de junio anterior. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo instruido de los tres libramientos que V. E. lia tenido 
la bondad de dirigirme para el pago de este ejército, importe de 
quince mil seiscientos quince pesos seis reales, cuyo auxilio 
lie apreciado infinito, por el que doy á V. E. las más repetidas 
gracias, advirtiendo que cada día es más notable la falta del 
mismo por el aumento de la fuerza. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la gratificación de dos mil pesos que 
Y. E. se lia servido asignarme sobre mi sueldo para gastos ex- 
traordinarios é igualmente del destino para que se me conce- 
den, por los cuales tributo á Y. E. mi más cordial reconoci- 
miento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de cuanto Y. E. me ordena con respecto al 
nombramiento de oficiales y guardaré toda escrupulosidad para 
nombrarlos en lo sucesivo; pero permítame Y. E. que le advier- 
ta que si se ha de contar con los oficiales diseminados y aun 



— 175 — 

los agregados que hay en este ejército, poco ó nada adelantare- 
mos respecto á su ineptitud y abandono que se advierte aun 
en muchos de los que están empleados con plazas efectivas. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ya he publicado bandos dirigidos á contener la deserción es- 
candalosa que se ha experimentado en la escasa fuerza de este 
ejército, dimanada del asilo que dichos delincuentes encuentran 
en la indiferencia con que han mirado su aprehensión los jueces 
de los partidos y demás encubridores de la deserción, los mis- 
mos que repetiré á nombre de V. E. en lo sucesivo. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de la superior orden de V. E. dirigida á que 
los oficiales de milicias que no tuvieren despachos de esa supe- 
rioridad, tampoco disfruten fuero alguno militar á excepción de 
los casos de hallarse en actual servicio, y, en su consecuencia 
dejo expedidas las órdenes correspondientes al efecto. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

No habiendo en este destino oficiales suficientes de la próxi- 
ma graduación á la de coroneles para la celebración de los con- 
sejos de guerra de los oficiales sindicados de robo de que hablé 



— 176 — 

á V. E. en mi oficio de 2 del pasado, me hallaba siguiendo la 
correspondiente sumaria; concluida ésta, los remitiré á disposi- 
ción de V. E., á fin de que, formalizado en esta capital el con- 
sejo, sufran la sentencia que dicho juicio les imponga. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de la aprobación que V. E. se ha servido ha- 
cer délas medidas tomadas por mí para el adelantamiento de 
los trabajos en la maestranza y parque. Igualmente lo estoy del 
régimen que debo seguir para el completo de plazas del regi- 
miento de infantería número 6, provisión de oficiales vacantes, 
armamento y por lo respectivo á fornituras, se ha remediado 
construyéndolas aquí; lo que comunico á V. E. para su superior 
conocimiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He mirado con la mayor satisfacción el interés con que V. E. 
en medio de las fatigas y grave peso del gobierno propende con 
serenidad dedicando su influjo hasta en lo más trivial, que pa- 
rece conducente á llevar nuestros desgraciados pueblos abatidos 
por la tiranía al rango de los más cultos, proporcionándoles en 
esa capital un museo ó establecimiento de historia natural para 
depósito de tantas preciosidades sean asequibles; seguro de 
que podrá llegar á un estado de perfección capaz de excitar la 
curiosidad de las naciones y aun de causar su admiración; mi- 



— 177 — 

raré como una de mis principales atenciones el proporcionar 
cuantas estén á mis alcances. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de la superior orden de V. E. de 13 de junio 
próximo anterior, relativa á haber quedado el coronel don Mar- 
cos Balcarce con el interino mando del estado mayor, por ausen- 
cia del propietario don Francisco Xavier de Viana. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de .julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo instruido de los poderosos motivos que ña tenido pre- 
sentes la consideración de V. E. para no remitir á este ejército 
de mi mando al padre fray Antonio Leal, según me lo ordena 
en oficio de 27 de junio próximo pasado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Adjunta devuelvo á V. E. la instancia del capitán don José 
Manuel de Figueroa con el correspondiente informe de que 
V. E. me trató en su superior orden de 26 de junio próximo pa- 
sado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 

DOC. AKCH. BELOKAXO. — X. IV 12 



178 — 



Excelentísimo señor : 

Para informar á V. E. sobre los diferentes arbitrios que se 
pueden adoptar á fin de reanimar á los pueblos aletargados, 
avivar el espíritu público y hacerles sentir las benéficas y pu- 
ras intenciones de Y. E., debía tener un conocimiento individual 
de todos los motivos particulares que han influido á su descon- 
tento ; pero como esto sólo puede adquirirse por medio de unas 
conexiones vastas y muy familiares, absolutamente incompati- 
bles con mis atenciones y el carácter que por mi desgracia re- 
visto, difícilmente podré verificarlo con la madurez y acierto 
que deseo. 

Sin embargo, después de algunas noticias que lie podido ad- 
quirir y de varias reflexiones y combinaciones que be hecho en 
la materia, omitiendo por ahora recordar los males que las cir- 
cunstancias y el orden de los sucesos han hecho ya incurables, 
expondré á Y. E. en pocas palabras, los diferentes objetos que 
incesantemente deben llamar su atención con preferencia para 
remedio de los que actualmente experimentamos. 

La opinión de los pueblos sólo puede sostenerse con la justi- 
cia. Engañados por el gobierno anterior y sus agentes, no pier- 
den de vista las operaciones de Y. E. y ello es que por sí ó por 
las noticias que adquieren, traslucen aun aquellos más leves 
deslices que tal vez no está en manos de Y. E. evitarlos. Son 
ignorantes por lo común, pero saben muy bien lo que se les 
debe, y acaso por su mayor ignorancia se consideran acreedo- 
res á más de lo que les corresponde. Y. E., pues, que no puede 
separarse de aquella primera regla, se halla en la necesidad de 
hacerles ver palpablemente la suma escrupulosidad que le ca- 
racteriza en obrar conforme á los principios fundamentales del 
sistema y á las ideas liberales que ha proclamado. 

En consecuencia, y respecto á que los pueblos no tienen otro 
garante de la buena fe de Y. E. que la exacta observancia del 



— 17 l J — 

estado provisional de gobierno, debe V. E. no sólo cumplirlo 
por su parte con la mayor exactitud, sino también velar cons- 
tantemente para que obren del mismo modo todos los jefes y 
magistrados, castigando ejemplarmente cualesquiera infracción, 
por leve que sea, para impresionar en los ánimos de los hom- 
bres cuan execrable es el ultrajar la dignidad de los pueblos 
violando su constitución. 

Cuente V. E. entre las principales causas que han influido 
el disgusto y desaliento, al menos de los más ilustrados, el que, 
habiendo sido engañados con la máscara de la justicia y habien- 
do sido expuestos á ser victimas de la tiranía por la corrupción 
é intrigas de los que obtuvieron su confianza, no haya V. E. 
dado una prueba más pronta y enérgica de la justificación, ha- 
ciendo entender á los criminales que nadie atentará impune- 
mente contra los derechos de los pueblos. 

Por lo que hace á mí, casi toco con la mano las dificultades 
que V. E. ha tenido para tomar estas medidas; mas ésto no está 
al alcance de la generalidad, y resulta que culpan á Y. E. y di- 
cen que procede con injusticia, fundándose en que ó no lia ha- 
bido una razón para variar los individuos del gobierno y sus 
agentes ó no la hay para que existan impunes. 

Así es que, después de ser tratados con más bajeza que por 
los antiguos agentes del despotismo español cuando sacrifica- 
ban su tranquilidad y sus bienes y exponían su misma existen- 
cia contemplando que no ha habido quien, á su nombre, tome la 
satisfacción debida, ni ponga freno á la iniquidad, miran, per- 
mítame V. E. que lo diga, con desprecio sus promesas en la 
parte que les son favorables, considerándose tiranizados y ex- 
puestos al arbitrio de unos hombres que no conocen, y que en 
todo evento deben estar del mismo modo seguros de quedar im- 
punes. 

Respecto de este pueblo, tengo noticia haber concurrido un 
motivo particular entre otros, que además de los que dejo apun- 



— 180 — 

tartos, ha hecho blasfemar aun á aquellos más decididos por la 
causa, porque habieudo tal vez estado el ejército escaso de nu- 
merario, se les tomaron á los vecinos ganados y algunos otros 
objetos necesarios, que no se les satisfizo de contado y se les 
pagó con recibo cuando más. 

Conozco que la necesidad obliga á estos pasos ; pero también 
sé que estas gentes son muy interesadas, y, lo que es más, que 
no tienen patriotismo : y para que se adornen en él, de algún 
modo, formen opinión de V. E. y estén contentos, juzgo que es 
necesario pagarles todo de contado; y, mientras ésto no se eje- 
cute, nada adelantaremos. 

Xo tiene duda que todos estamos en obligación de concurrir 
en proporción á sufragar los gastos públicos, y respecto de que 
debe haber recursos suficientes para ellos, toca á V. E. usarlos 
por un orden de igualdad sin permitir que jamás quede exhaus- 
to el fondo de la patria, y se puede atender á todos los pagos 
acallando por este medio á los mismos que deben contribuir. 

He dicho por un orden de igualdad, pues no hay razón para 
que á un particular, como V. E. conoce, se le quite ó se le esté 
debiendo lo que sirve á beneficio de todos, ni para que se sacri- 
fiquen unos por conservar las comodidades de otros, siendo re- 
cíprocas y comunes las obligaciones sociales; y así es que, con- 
ceptúo de la mayor importancia, que Y. E. provea el ejército de 
cuanto necesite, apurando los recursos en proporción de las ne- 
cesidades, recogiendo con una mano lo que da con la otra. 

Pienso que para hacerles ver las ventajas que deben prome- 
terse de la nueva constitución y que desde ahora empiecen á 
sentir las influencias benéficas de un gobierno independiente y 
liberal, sería más conveniente que V. E. circule oficios á los ca- 
bildos, ordenándoles que propongan los medios de efectuar va- 
rios establecimientos más necesarios para la educación de los 
jóvenes, ramo el más preciso y el más abandonado por infelici- 
dad nuestra, para el aumento de población y remedio de las ne- 



— 181 — 

cesidades generales de estos habitantes, como son las escuelas 
públicas, boticas y médicos dotados en todas las ciudades, bus- 
cando los arbitrios menos onerosos y más compatibles con las 
actuales urgencias del estado. 

Que expongan igualmente todo lo que consideren convenien- 
te, para fomentar el comercio interior, ya franqueando los cami- 
nos que no son conocidos ó transitados, ya facilitando el culti- 
vo, consumo y extracción de varios frutos del país y adelan- 
tando la fábrica de sus manufacturas ; pues creo que por estos 
medios recobrarán sus primeras esperanzas, tomará vigor el Es- 
tado, se aumentarán notablemente los recursos y se desterrará 
la ociosidad tan común en nuestro suelo. 

Bien conozco que por ahora no se conseguirá cuanto se desea, 
pero se bará lo que se pueda, y esto basta para no permanecer 
en una total inacción. Ya no bailo el menor inconveniente para 
que cuanto antes se franquee la comunicación directa entre es- 
tas ciudades y la provincia del Paraguay, congraciando á los in- 
dios con algunos regalos anuales que se costearán de lo mismo 
que producirá el comercio. 

Tampoco lo encuentro para que se tomen providencias opor- 
tunas á fin de darle un uso preferente ó exclusivo al arroz del 
Tucumán en esa ciudad y á todas las manufacturas groseras 
del distrito de Córdoba y Santiago, y para que se establezca en 
la caja de aquélla una oficina de ensayo y sello en que se les dé 
la ley á los tejos y pinas que se saquen de Famatima, conce- 
diéndoles el privilegio por ahora de que puedan extraerse para 
países extranjeros, y que, por este medio, se adelante la labor 
de aquellos minerales que, según tengo entendido, permanecen 
abandonados; pero que además de la dificultad de entablar un 
trabajo constante, extenso y arreglado, se experimentan gastos, 
demoras y otros obstáculos consiguientes á la necesidad de 
mandarlos sellar en Chile. 

Es cuanto puedo informar á V. E. en cumplimiento de su or- 



— 182 — 

den de 29 de mayo, en medio de las muchas y graves atencio- 
nes que me rodean, siempre con la franqueza que me es genial, 
diciendo á V. E. con verdad lo que siento y lo que mis ningunos 
conocimientos alcanzan. 
Dios, etc. 

Jujuv, 28 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Aún no se lia podido verificar la marcha de don Eustaquio 
Díaz Vélez, ya por las muías, ya por las herraduras, ya por las 
espuelas para los soldados, que todo se está haciendo á un 
tiempo : por otra parte, ignoro el estado del interior, después 
de las que dirigí á Y. E. el último correo, y siendo cierto que 
los enemigos, como manifiesto en otro de esta fecha, refuerzan 
á Suipacha, hay que tomar otras medidas para no exponer la 
expedición y sí sacar algún punto de ella : en el estado de mis 
fuerzas cualquiera división de ellas es perjudicial, y deben 
resentirse con su falta, habiendo muchos puntos á que atender 
y que no es posible cubrirlos, á tal grado que los celadores están 
sin armas y sólo sirven para dar avisos : lo pongo en noticia 
de Y. E. para su conocimiento. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 28 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

No es posible responder de la seguridad del éxito ni de esta 
provincia, si para proceder contra los enemigos ocultos que 
tenemos, se hacen precisas las fórmulas : me hacen la guerra, 
del modo más astuto que puede imaginarse, algunos: otros, al 
descubierto: de manera que ya me cuesta trabajo aun con se- 



— 183 — 

guir los ganados para la subsistencia de la tropa, sin poderles 
probar los medios de que se valen, aunque son notorios, ya por 
las ideas que imbuyen á la gente del campo, ya por su indife- 
rencia y por otros arbitrios que más fácil es comprenderlos que 
explicarlos : ello es cierto que existen entre nosotros mismos 
los enemigos que el voto público dice que lo son, y por falta 
de documentos se pasean y nos hacen cuanto mal pueden. 

Un Juan Echan, armero, ha tenido la insolencia y el sufri- 
miento bastante para haber estado oculto tres meses en un 
bosque, llevándose sus criados, también armeros, antes que 
haber venido al servicio del ejército, prefiriendo padecer, siendo 
ya hombre de edad, prefiriendo ese miserable estado, pospo- 
niendo sus intereses embargados, desatendiendo los clamores 
de su mujer y diez hijos. 

Después de muchas indagaciones lo ha encontrado un oficial 
que mandé en busca de él con cuatro armas de fuego y dos es- 
padas, habiendo logrado sorprenderlo, y sé que hasta un clérigo 
sabía el lugar de su ocultación, y era porque le iba á dar noti- 
cias, con otros muchos individuos de Salta, vizcaínos, gallegos 
y demás canalla. 

El doctor Medeiros me remitió una lista de los malos de 
Salta; entre ellos venía un José María Larramendi ; por las 
fórmulas pedí al gobernador que se instruyese de la conducta 
de los apuntados, y entretanto se ha unido el Larramendi á los 
enemigos. 

Tengo aquí á un Gómez, gallego, que todos los indicios mani- 
fiestan que sabe dónde está el obispo, y no hay cómo probár- 
selo : es conocido por enemigo de la causa por todos ; pero no 
hay datos, y no hay otro remedio que sufrirlos, porque el decreto 
de seguridad los pone á cubierto, y yo no me animo á tomar 
providencias (pie después no las halle V. E. acertadas. 

No acabaría si me pusiese á relatar personas y parajes ; mas 
la necesidad me obliga á reclamar de V. E. el predicho decreto 



— 184 — 

de seguridad, durante las actuales circunstancias : pues sin 
esto no la espere V. E. ni del ejército ni de esta provincia ; ya 
veo por el expediente del obispo de Salta que allá van á refu- 
giarse, y veo también que se le quiere dejar el gobierno del 
obispado al provisor que tenía, cuando por desconfianzas muy 
propias lo be mirado por sospecboso. Si V. E. no me sostiene, 
en vano es trabajar, y lo cierto es que no se puede baber pro- 
cedido con más justicia contra él ; pues son constantes sus pro- 
cedimientos en contra de la causa. 

Pero me distraigo del punto principal que me be propuesto 
al dirigir á V. E. este oficio, cual es de que me faculte para 
tomar providencias activas contra los que se tengan por ene- 
migos de la causa, sin constituirme á responsabilidades, y per- 
mitirme que obre militarmente : el decreto de seguridad ser- 
viría para un país que esté en tranquilidad ; no así por el que 
se baila en estado de convulsión y de una guerra como en las 
que nos vemos : V. E. resolverá lo que creyese más acertado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 28 de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Hoy be recibido parte de que don Venancio Benavides se ba 
pasado al enemigo, según lo comprueban los adjuntos docu- 
mentos que incluyo á Y. E. : me ba puesto en graves cuidados, 
siendo consiguiente que manifieste la fuerza de la vanguardia 
y ponga en claro lo que yo deseaba ocultar. 

Dios, etc. 

Jujuy, 28 de julio de 1812. 



185 — 



Excelentísimo señor : 

Según las noticias que con fecha de ayer se me comunican 
por el mayor general interino desde Humaliuaca, los enemigos 
refuerzan á toda prisa á Suipacha, tienen sus avanzadas en 
Mojo y baten el campo basta la Quiaca : pidiéndome órdenes 
terminantes, le be dado las que se manifiestan en la copia que 
acompaño, cumpliendo con las de la instrucción reservada 
de V. E. que me gobierna, y porque escaso de municiones de 
fusil y estando los recursos á tanta distancia, aun cuando tu- 
viese victorias, no podría sostenerme, á más de que la gente es 
casi toda de reclutas, y muy poco bay que esperar de ella : lo 
aviso á V. E. para su conocimiento y provea, si le es posible, 
de los remedios que ya le tengo pedidos, y sin los cuales, en 
caso de venir el enemigo, no me quedará más remedio que retro- 
gradar con grave perjuicio de la opinión de las armas, de los 
intereses y de cuanto es consiguiente en una retirada con tropas 
bisoñas, y que los más son de esta jurisdicción. 

Dios, etc. 

J tijuy, 28 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Se ban fundido bajo la dirección del barón de Holmberg dos 
morteros de ocho pulgadas y dos obuses de seis pulgadas y 
tres líneas : se están amoldando culebrinas de á dos, también 
dirigidas por el expresado barón, y pronto espero que se fundan 
con el mismo éxito que aquellas piezas, de modo que si tuvié- 
semos cobre, podré remitir á Y. E. algunas piezas, aunque sean 
de mayor calibre. 

Dios, etc. 

Jtijuy, 28 de julio de 1812. 



186 — 



Excelentísimo señor : 

Para alimentar la fuerza del ejército expedí la proclama 
adjunta, de que estoy viendo algunos buenos resultados, pero 
con particularidad de esta jurisdicción, habiéndose distinguido 
el teniente gobernador don Francisco Pico en proporcionarme 
gente de las calidades que exijo, sin causar gravámenes á las 
haciendas ni labranza; si en todos los demás lugares y pueblos 
se tomase este punto con igual empeño, sin andar con expre- 
siones y acepción de personas, pronto tendríamos gente ; pero 
veo que no es así y que no hay la actividad que es de desearse 
para que nuestra fuerza sea respetable. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de julio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Llegó don Francisco G-urruchaga y ha entregado los efectos 
y útiles de la nota que acompaño, sin mayor deterioro, princi- 
palmente en los fusiles, no obstante la marcha que ha traído 
y el estado de los caminos : se conoce el cuidado y esmero con 
que ha procedido y mirado los intereses de la patria. 

Asimismo he tenido la satisfacción de haber preguntado á 
los peones si estaban pagados, si habían sido atendidos y si se 
había causado alguna extorsión en los caminos á los maestros 
de postas ó vecinos de la carrera, y todos uniformemente me 
contestaron que estaban satisfechos y que nadie tenía de qué 
quejarse. 

Lo aviso á V. E. para su conocimiento é inteligencia y para 
que se asegure de la importancia que hay en comisionar á indi- 
viduos de esta clase para servicios interesantes, mucho más en 



— 1*7 — 

el día que hay mil resentidos en la carrera por los vejámenes 
y perjuicios que lian sufrido. 
Dios, etc. 

Jujuy, 30 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con motivo de habérseme repetido los avisos de que el ene- 
migo acercaba sus tropas á Suipacha ; de que don Venancio 
Benavides había dado cuenta de nuestras fuerzas é igualmente 
que muy á menudo llegaban chasques de Salta y ésta avisán- 
dole que avanzase, que estaban prontos á entregarse ; teniendo 
presente la última cláusula del primer artículo de la instruc- 
ción que me gobierna, expedí ayer la proclama que en copia 
acompaño, é hice publicar en forma de bando, y la he dirigido 
á Salta para que se haga saber del mismo modo á toda la juris- 
dicción. 

Dios, etc. 

Jujuy, 30 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

La conducta escandalosa que á la sombra del patriotismo 
observaba el prebendado de Charcas don Andrés Manco Capac, 
me ha obligado á mandarle salir de ésta y que se dirija á esa 
á las órdenes de V. E. ; no le he formado causa porque sus 
hechos son notorios, y de cuya noticia carecía cuando dije á V. E. 
que no hallaba inconveniente en que accediese á su solicitud 
de ser primer capellán del ejército, porque al que tiene la des- 
gracia de mandar, todc se le oculta, y sólo se trata de aluci- 
narlo y engañarlo, hasta que alguna casualidad le hace ver las 
maldades. 



— 188 — 

Así me ha sucedido cou el expresado Manco Capac ; bofeteó 
á un cabo entrándose á una pulpería á ejecutar tal atentado á 
presencia de una multitud ; vino aquél á quejarse de que el 
motivo había sido por una mujer con quien vivía mal dicho 
Manco Capac, y de ese hecho se han continuado todos los in- 
formes que sucesivamente he recibido de su vida escandalosa 
y con que perjudicaba á nuestra causa, afianzando la opinión 
de los enemigos que dicen que sólo la siguen los hombres mal- 
vados, por ese y otros hombres sin juicio. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 30 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Después que dije á V. E. con fecha 19 del corriente que man- 
daría á los oficiales sindicados de ladrones porque no había con 
quien celebrar el consejo de guerra, reflexioné mejor, y con los 
que hay de milicias, así coroneles como tenientes coroneles, se 
verificará en la semana próxima, y daré cuenta á V. E. con la 
sentencia. 

Dios, etc. 

Jújuy, 30 de julio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Á consecuencia de mi proclama que dirijo á V. E. con fecha 
30 del pasado, me ha representado el Cabildo lo que aparece 
de las copias números 1 y 2 y el diputado del consulado con el 
número 3, y he contestado á aquél con el del número 4, y á éste 
con el del 9. 

La expresada proclama ha producido los mejores efectos : 
muchos hijos de esta ciudad se me han presentado ofreciéndose 



— 189 — 

á servir personalmente con sns armas y caballos, y al mismo 
tiempo á poner á mi disposición sus ganados, mieses y demás 
bienes, con tal empeño que, si la provincia toda lo tomara, estoy 
cierto de que el tirano no adelantaría en sus progresos, si in- 
tentase seguir su empresa. 

Esto y el hallarme con un número de oficiales sin destino, 
ya de los que existían agregados al ejército, ya de los que lian 
venido de las provincias interiores, de resultas de los sucesos 
de Cochabarnba, me ha obligado á formar una compañía de ca- 
ballería, con el título de Patriotas decididos, de la que me he 
nombrado capitán, á don Eustoquio Díaz Vélez y á don Es- 
teban Arce, alférez, á fin de evitar diferencias por el mando. 

Cuando no se haya conseguido más con la expresada pro- 
clama que poner en movimiento á estas gentes, hemos hecho 
cuanto hay que hacer, pero todavía presenta la ventaja de que 
si el enemigo la sabe verá que no se halla con los recursos que 
esperaba tener poniendo el pie en esta provincia que está llena 
de efectos que le podían costear su expedición con mucha uti- 
lidad, y se retraerá de exponerse á riesgos sin provecho. 

Nada me quedará por hacer de cuanto esté á mis alcances 
para sostener el honor de las armas de la patria que V. E. me 
ha confiado, Ínterin me envía los recursos y auxilios que nece- 
sito y le tengo pedidos, para que podamos contar con la victoria 
y librar las desgraciadas provincias del interior de la tiranía. 

Dios, etc. 

Jujuy. I o de agosto de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Me ha llenado de satisfacción el nombramiento de auditor 
de guerra de este ejército que V. E. ha tenido á bien hacer en 
el doctor don Silvestre Icasate, á quien le he pasado la orden 



— 190 — 

para que se traslade á esta sin pérdida de momento; con lo que 
dejo contestado el de V. E. de 13 del pasado. 
Dios, etc. 

Jujuy, 3 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

No me toma de nuevo el horroroso proyecto de los caribes 
(pie abrigábamos en nuestro seno de que V. E. me avisa con 
fecha 13 del pasado, ni estoy distante de que renueven sus ten- 
tativas los que quedan : son enemigos mortales nuestros, y 
como ya he dicho á V. E. otra vez, no hacen más porque no 
pueden ; les voy á los alcances ; tengo, al parecer, sujetos á los 
(pie están á mi vista : de los demás no respondo, sin embargo 
de que procuro indagar su conducta : mientras todos los gober- 
nantes no se persuadan de que el exceso de moderación con 
ellos es perjudicial y les hagan padecer como corresponde en 
justicia, no han de cesar en sus intrigas y maldades. 

Tampoco me hace novedad la conducta que ha observado el 
pueblo ilustre, el pueblo filósofo, el pueblo que en las revolu- 
ciones no tiene otro ejemplar que el mismo, en una palabra, la 
inmortal Buenos Aires, porque ella es consiguiente á sus prin- 
cipios. 

Admita V. E. mis más respetuosas enhorabuenas por la feli- 
cidad con que ha tenido la gloria de adquirir un triunfo más 
celebre que cuantas acciones de guerra han tenido los ejércitos 
con la restauración del espíritu público y la más asegurada 
existencia del estado. 

Por tan feliz resultado he dispuesto que mañana se celebre 
una solemne misa con sermón y tedeum en acción de gracias al 
Altísimo, á que deberá asistir todo el pueblo. 

Dios, etc. 

Jujuy. 3 de agosto de 1812. 



íyi — 



Excelentísimo señor : 

Por providencia económica he mandado alejar de Salta para 
Tucumán y Santiago á los tres yernos del finado Costas, de los 
cuales dos son Santibañes y el tercero Mujica ; al hijo de dicho 
finado don Francisco Avelino y don Juan Ibieta, que vive en 
casa de ellos, pues á más de tener avisos de Salta en su contra, 
ha llegado ayer tarde un religioso agustino, prófugo de Potosí, 
fray Juan Medrano, que me ha dado parte de que dirigen cartas 
á menudo al cura Costas y por su conducto se publicaban allí 
todos nuestros movimientos. 

Asimismo he dispuesto que á Sánchez y Matorras, que están 
en el valle de San Carlos, los saquen de allí y los alejen, pues 
por los avisos que tengo la voz común falla contra ellos y ase- 
gura que nos hacen mucho mal. 

Hay también en Salta un Santiago Cuadros y un Figueroa, 
y en Tucumán un oficial Bianchi, que fueron prisioneros en 
Suipacha en 7 de noviembre de 1810, y he mandado se les haga 
bajar á esa ; porque los conceptúo perjudiciales á la causa y no 
sirven sino para perjudicarnos. 

Estaba escribiendo á V. E. este oficio cuando me ha llegado 
la correspondencia con el suceso de la intentada conspiración 
de esos hombres infernales : no separo la vista de los que hay 
por acá, y no cesaré de estar vigilante : los conozco mucho, y 
estoy convencido de que son nuestros enemigos aun más de los 
que están con las armas en la mano contra nosotros. 

Dios, etc. 

Jujuy, 3 de agosto de 1812. 



— 192 — 

Excelentísimo señor : 

Doña Juana Francisca de Zegada, viuda del coronel don 
Diego de Puevrredón, lia dado cuarenta y siete pesos y cuatro 
reales de donativo para el arnianiento del ejército, y doña María 
Teresa de Aguirre una onza de oro con el mismo fin. Lo aviso 
á V. E. para su conocimiento y satisfacción. 

Dios, etc. 

J tijuy, 4 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con fecha de ayer, á las nueve y media de la noche, me avisa 
el gobernador de Salta que se le presentó el reverendo obispo 
haciéndole llamar al lugar de su ocultación, y que con toda 
tranquilidad lo restituyó á su casa, donde estaba dispuesto á 
cumplir el comparendo ante Y. E., de cuyo cumplimiento dice 
que cuidará. 

Aseguro á V. E. que esta noticia me ha sido muy satisfac- 
toria porque temía se me huyera al enemigo y nos causara 
graves perjuicios, y también para que, á su imitación de suje- 
tarse á V. E., se sujeten muchos del clero que son enteramente 
contrarios á la causa de la patria. 

Dios, etc. 

Jujuy, 4 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Anoche se me ha presentado Francisco Turpín, único que, 
como testigo de vista, me ha hablado de los sucesos de Cocha- 
bamba, y su relación, que mandé apuntar del modo natural con 
que la ha hecho, la paso á V. E. para su conocimiento é inteli- 
gencia. ¡ Gloria á las cochabambinas que se han demostrado con 



— 193 — 

un entusiasmo tan digno de que pase á la memoria de las gene- 
raciones venideras ! Ellas han dado un ejemplo que debe exci- 
tar, señor excelentísimo, los sentimientos más apagados por la 
patria, y estoy seguro de que no será el último con que confun- 
dan á las de su sexo que, alucinadas, trabajan en contra de la 
causa sagrada, y aun á los hombres que prefieren la esclavitud 
por no exponer sus vidas para asegurar nuestros justos dere- 
chos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 4 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Penetrado del mayor reconocimiento rindo á V. E. mis expre- 
sivas gracias por el distinguido honor que ha dispensado á mi 
regimiento, restituyéndole su antigüedad y número, atendiendo 
benignamente mis recomendaciones y súplicas de la oficialidad. 

Yo espero tener la satisfacción de recordar repetidas veces á 
V. E. que oficiales y soldados han debido apreciar y correspon- 
der dignamente á esta gracia con que se les favorece. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Por noticia que de orden de V. E. me comunica el secretario 
de ese superior gobierno con fecha 28 del próximo pasado, quedo 
enterado del motivo que ha demorado la partida de don Cosme 
Ramírez de Arellano, destinado á servir en este ejército. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

DOC. AKCH. BELGKANO. — T. IV 13 



194 — 



Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de que V. E. ha concedido cédula de retiro 
absoluto al subteniente de artillería don Ladislao Martínez, sin 
uso de uniforme ni goce de fuero, lo que tendrá su puntual cum- 
plimiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto en lo que, de orden de V. E., me previene el 
secretario de ese superior gobierno debo hacer para llamar por 
todas partes la atención del enemigo que ocupa las provincias 
del Alto Perú, sobre cuyo particular he puesto en ejecución 
cuanto está á mis alcances. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Impuesto del oficio de V. E. de 8 de junio, he dado las órde- 
nes correspondientes al gobierno de Salta, para que recoja de 
don Tomás Arrigurrinaga y Archondo los seiscientos quince 
pesos librados por don Ignacio Basábal; y verificado, los remita 
á la comisaría de este ejército. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El teniente de artillería don Juan de Santa María me ha 
hecho tres instancias para que pida se le destine al servicio de 



— 195 — 

este ejército con un cabo y tres soldados que conoce de acredi- 
tado valor. 
Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto haber recibido V. E. los estados de fuerza, 
armamento y vestuario de este ejército, que remití con fecha 4 
de julio. Pero yo no he recibido la nota de las municiones, tien- 
das de campaña y papel que se me remiten, según me avisa, de 
orden de V. E., el secretario de ese superior gobierno. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de que V. E. ordena al gobernador inten- 
dente de esta provincia que debe aumentar en dos mil pesos 
mensuales la contribución extraordinaria que se le ha mandado 
arreglar, para que éstos se apliquen exclusivamente á los gas- 
tos de la maestranza. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Por oficio del secretario de ese superior gobierno de fecha 
28 del próximo pasado, quedo informado que V. E. se ha ser- 
vido aprobar los socorros que el teniente gobernador del Tucu- 
mán ha dado á los inválidos de este ejército, y habérsele pedido 
la relación de todos ellos para expedir á su favor las cédulas de 



— 196 — 

retiro y premio á que se han hecho acreedores, según los infor- 
mes de sus servicios y méritos, que en la parte que me toca 
evacuaré con puntualidad. 
Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de la comisión con que V. E. remite al Tucu- 
mán al coronel don Manuel Rivera, para que metodice, adelante 
y perfeccione el trabajo de la fábrica de fusiles de dicha ciudad, 
y para el mejor desempeño de su comisión le prestaré cuantos 
auxilios estén en mis manos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Á virtud del aviso de V. E. del nombramiento de auditor de 
guerra hecho en el doctor don Silvestre Icasate, se lo había 
avisado ya al mismo interesado, y pedido que se trasladase á 
ésta por la suma necesidad que tengo de un auditor; cuyo 
defecto tiene suspenso el consejo de guerra de los oficiales sin- 
dicados de ladrones y otra causa del mismo orden contra los 
capitanes don Antonio Rodríguez, don José Manuel Cossio y el 
teniente don Pedro Xoalles, que se delató á sí mismo, y á los an- 
tecedentes, por lo que es de suma importancia la provisión de 
este empleo ; al expresado doctor le he pasado copia del oficio 
de V. E. fecha 24 del mismo á que contesto. 

Dios, etc. 

Jujuy, 18 de agosto de 1812. 



— 197 — 

Excelentísimo señor : 

En este momento, qne son las 4 de la tarde, tengo parte 
de anoche á las 10 y media que dice que por el día de ayer 
llegaban las avanzadas de los enemigos á Colorados, y que se 
reunía en Cangrejillos, donde ya había ochocientos hombres 
con cuatro cañones, y que Tristáu con el marqués debían llegar 
en aquel día con otros tantos; al mismo tiempo acompaño á 
V. E. original el parte que me da el cura de la Einconada, don 
Manuel Ignacio del Portal, que se ha venido á nosotros, y que 
conduce otras noticias que ya de antemano tengo, como la 
venida de Picoaga á Tupiza y la del marqués : lo aviso todo á 
Y. E. para su conocimiento, como que, luego que las avanzadas 
del enemigo se hallen en la Cueva, pienso dar principio á mi 
marcha retrógrada, anticipando desde mañana todo lo pesado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor: 

Paso á manos de V. E. los oficios que me ha dirigido don 
Baltasar Cárdenas, que, por los motivos que expresa en el nú- 
mero 1, ha venido hasta nosotros, y hoy le espero; los documen- 
tos del niimero 2 darán á V. E. la idea de los que cooperan á la 
guerra civil : todos ellos son de curas que, previendo sin duda 
el fin de sus escandalosos abusos, bien notorios, trabajan para 
mantener á nuestros hermanos los naturales en las cadenas de 
la esclavitud; pues de otro modo conocen que no podrían con- 
tinuar en sus abominables desórdenes; los infelices callan, pero 
me consta que abrigan en sus corazones todos los sentimientos 
de patriotismo, y que esperan el momento de salir del cautive- 
rio en que viven : la fuerza los sujetará, mas en la primera 
oportunidad la despedazarán, según V. E. lo colegirá de la 



— 198 — 

carta de un Mariano Vergara escrita en Cochabamba el 14 del 
pasado á un cura Guzmán de Sacaca. 
Dios guarde, etc. 

Jujuy, 19 de agosto de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Incluyo la lista de la compañía de patriotas decididos, con la 
noticia del lugar de su nacimiento y empleos que lian obtenido: 
he dado colocación de segundo teniente á don José Moldes, por 
el empleo que obtuvo en este ejército y porque se me ofreció á 
servir de soldado en ella en el momento que oyó mi proclama; de 
segundo alférez á don Francisco Pico, por lo mucho que se ha 
distinguido y distingue en cuanto se le ocupa para el ejército. 

Á todos los oficiales de Cochabamba y Chayanta les he man- 
dado vestir desde el zapato hasta la camisa porque venían todos 
en la mayor miseria, y los tengo en cuarteles á ración de carne 
y pan ; se aplican y se les conoce deseos de aprender : su igno- 
rancia era tal que ni sabían girar, y así es que se ha burlado 
bien el tirano de las fuerzas que mandaban. 

Espero que todo sea de la aprobación de V. E., ó que me 
avise lo que más fuese de su agrado. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de agosto de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Casi diariamente he tenido partes de los movimientos del 
enemigo, y antes de ayer me avisó el comandante de la van- 
guardia, con relación á los bomberos, que habían entrado en 
Cangrejillos tres columnas, pero que ignoraba su fuerza; al 
mismo tiempo me llegó un espía que tenía en Tanja, quien par- 



— 199 — 

tió de allí después de la salida del marqués á Yavi, al mando de 
ciento cuarenta hombres, y que todos aseguraban venían para 
ésta, en la firme inteligencia de que retrogradaríamos con sólo 
moverse el ejército hacia estos puntos. 

Juzgando cuanto influye en el soldado que camina con la 
seguridad de no hallar resistencia, observar que se le opone 
alguna, por corta que sea, he dispuesto que el mayor general 
don Eustoquio Díaz Vélez salga, si el enemigo da tiempo, desde 
Humahuaca con doscientos á trescientos hombres bien monta- 
dos, á aparecérseles por un flanco y á hacerles todo el mal que 
pueda, según le permitieren las circunstancias; pues con sólo 
contener las marchas del enemigo habremos adelantado mucho 
para extraer de aquí la multitud de efectos mercantiles que hay, 
y quitarle este aliciente que lo atrae, según las expresiones que 
sé de su misma soldadesca. 

Esto es lo único que por ahora podemos hacer; pues aunque 
la fuerza se ha aumentado en número de hombres, á más de que 
están en los giros y primeros rudimentos, no hay tampoco armas 
que darles, y muchos de los que las tienen están aprendiendo 
su manejo y son muy novatos. 

Desde que llegué á este punto envié los azogues y plomo que 
había á Tucumán, y ahora estoy obligando á que marchen los 
efectos de comercio, manteniéndome constante en las providen- 
cias que expedí, de que juzgo á V. E. impuesto, sin embargo de 
las reclamaciones que me ha hecho el cabildo de Salta, y aun 
aquel gobernador, á quien he contestado bajo los mismos prin- 
cipios que lo hice á este cabildo, y de que di parte á V. E. 

Por lo que hace al ejército, todo lo tengo preparado para veri- 
ficar la retirada en el caso de que tenga la evidencia, en lo posi- 
ble, de que el enemigo marcha sobre mí y de sus fuerzas; pues 
aunque estoy cierto de que vendrá en su número mucha gente 
de recluta para abultar, también lo estoy de que lia «le traer de 
su gente disciplinada en mucha mayor cantidad de la que yo 



— 200 — 

tengo, y además, como ya Le dicho á V. E., el ejército de mi 
mando ni está capaz de operar ni tiene todo lo que necesita 
para el efecto. 

Tampoco hay un punto preciso por donde pueda venir: tiene 
varios caminos, y puede dividir su fuerza, lo que yo no puedo 
ejecutar sin exponerme á la total perdición, y esto de ningún 
modo nos conviene, sino irnos conservando hasta que V. E. 
pueda atender á estos puntos con una fuerza competente, que 
con sólo presentarse arrolle al enemigo; pues no es dable que 
éste pueda reforzarse en esta provincia, como nosotros podre- 
mos hacerlo, concluido Montevideo, tomando tanta extensión 
el territorio que tiene que guardar, y de cuya fidelidad no está 
seguro. 

Cuanto esté á mis conocimientos he de practicar por conser- 
var el honor de las armas y el decoro de V. E. á que aspiro, y 
puede creerme que lo que no se haga será porque no se puede 
más : todo estoy contraído á aquellos objetos, como que son los 
únicos que interesan al bien general de la patria. 

Dios, etc. 

Jujuy, 19 de agosto de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He recibido el oficio dirigido por el secretario de ese gobier- 
no, fecha 27 del pasado mes, reducido á que el comisario de 
este ejército de mi mando ejerza las funciones y cargos de 
intendente de ejército sin perjuicio de su empleo, y lo aviso á 
Y. E. en contestación, como que se lo he transcripto para su 
inteligencia y cumplimiento. 

Dios guarde, etc. 

Jujuy, 19 de agosto de 1812. 



201 



Excelentísimo señor : 

He recibido el oficio dirigido por el secretario de esc superior 
gobierno, fecha 28 del pasado mes, reducido á que se le abone 
el aumento de sueldo que reclama don Pedro Eegalado Plaza, 
á quien se lo he comunicado para su inteligencia y satisfacción. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 19 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo á V. E. el adjunto oficio y nota que me ha pasado el 
primer médico doctor don Pedro Carrasco, á fin de que en su 
vista se sirva ordenar lo conveniente para que se envíen los 
medicamentos y que éstos sean de buena calidad. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 18 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. la solicitud adjunta de los oficiales que vinie- 
ron con don Cornelio Saavedra, y reclaman la providencia de 
V. E. sobre que satisfagan los alcances de que resultan deudo- 
res por los bagajes que se les concedieron, á fin de que en su 
vista tenga á bien determinar lo que fuese de su superior 
agrado. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 19 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Es adjunta la solicitud del capitán de artillería don Pedro 
Plaza sobre que se le abone el sueldo y gratificación «pie le con- 



— 202 — 

cede el reglamento, la que me ha pasado el jefe del estado ma- 
yor de dicho cuerpo en este ejército, con el informe correspon- 
diente de su comandante, que elevo á las manos de Y. E. para 
que se sirva resolver lo que hallase más conveniente. 
Dios, etc. 

Jujuy, 19 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En este momento recibo el oficio de Y. E. fecha 14 del 
corriente que parece ha venido con alas, lo que no me ha suce- 
dido con ningún otro, y habiendo salido ya los sujetos que pue- 
den servirnos de rehenes, y muchos de los efectos que existían 
aquí, no me queda más lagar para poder cumplir con las órde- 
nes de Y. E. respecto de ellos, á menos que no les dé licencia 
para regresar luego que los encuentre, ó en cualquier tiempo 
que Y. E. lo determine después de oirme. 

Y. E. me dice en su oficio de 27 de febrero que la patria es 
preferible á las lágrimas de los que quedan infelices por las 
medidas que se tomen por la mejor seguridad de las armas, y 
que el enemigo no pase á ulteriores movimientos que le hagan 
dueño de posiciones de preferencia. 

En la instrucción reservada sin fecha, pero que me pasó 
acompañada de oficios de igual dato, me dice que destruya 
cuanto pueda ser útil al enemigo para dificultar sus marchas y 
recursos : bajo estos principios he procedido á dictar todas 
aquellas providencias que he creído debían llenar las intencio- 
nes de Y. E., y á mi entender las que parecen muy propias en 
nuestras actuales circunstancias. 

He franqueado á los comerciantes todos los auxilios que he 
podido para retirar sus haciendas, y aunque les dije que que- 
maría todo lo que quedase, fué ad terrorem para obligarlos á 
sacarlas. 



— 203 — 

¿Sería, señor excelentísimo, poco recurso para el enemigo 
ingente cantidad de fierro que existía aquí, el plomo, los efec- 
tos mercantiles en la mayor abundancia ? ; lo sería las muías, 
los caballos, los ganados ? El dolor es, según mi concepto, que 
no se baya podido arrastrar con todo, y V. E. puede creer que 
es una de las miras del enemigo, al adelantarse á esta provincia, 
el proveerse de esos renglones de que carece. 

En cuanto á las personas que be mandado salir, no me ha 
llevado otro objeto que el tener rebenes para que los enemigos 
ni bagan mal á las familias adictas que se quedan, ni las con- 
trarias, de temor, cooperen en nuestro perjuicio; todas estas 
medidas no las han llevado á mal, según yo veo, los amantes á 
la patria, y los que no lo son, tan enemigos serán con ellas como 
no habiéndolas tomado, y estoy cierto que, por lo que hace á los 
europeos que han salido y muchos de los paisanos, lo son tanto 
como los que nos persiguen. 

V. E. determinará 1<> que mejor le parezca, y resolverá lo que 
he de hacer, en la inteligencia de que nada adelantaremos si se 
piensa en contemporizar, permítame V. E. esta franqueza, y al 
fin habremos trabajado sin provecho, y Dios sabe cuál será el 
resultado de tanto afán. V. E. sabe que á mí no me conduce 
otra idea que la del bien general; si no acierto es porque no 
alcanzo más. 

Dios, etc. 

J tijuy, 23 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Voy á dar principio á mi retirada : pues las avanzadas del 
enemigo están en Humabuaca, y según me lia asegurado un 
soldado que se ha pasado, el intento es mantener allí una fuerza 
para, con las superiores, bajar por el Toro á Salta para cortar- 
nos; ni mi situación es pava sostener un choque general, según 



— 204 — 

ya lo sabe Y. E., ni aún cuando lo fuera, tengo lo que necesito. 

Se ha pasado al enemigo el capitán Magayar, gallego, con el 
sargento Maldonado, marido de la mujer que robó Benavides, 
que está de capitán en la caballería enemiga, conforme á las 
noticias que se me lian dado. 

Aquéllos avisaron del camino que llevaba el teniente don 
Juan Escobar, el alférez Falcón, el sargento Martínez y otros 
que iban á descubrir las posiciones del enemigo, y dispuesta 
una emboscada fueron hechos prisioneros, según me avisa el 
mayor general Díaz Vélez desde Guacalera, refiriéndose á los 
partes de nuestras avanzadas. 

Dios, etc. 

Jujuy, 23 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Debo hablar á V. E. con la ingenuidad propia de mi carácter, 
y decirle, con todo respeto, que me ha sido sensible la repren- 
sión que me da en su oficio del 27 del pasado, y el asomo que 
hace de poner en ejecución su autoridad contra mí, si no cum- 
plo con lo que se me manda, relativo á bandera nacional, acu- 
sándome de haber faltado á la prevención de 3 de marzo por 
otro tanto que hice en el Rosario. 

Para hacer ver mi inocencia nada tengo más que traer á la 
consideración de V. E. que en 3 de marzo referido no me hallaba 
en el Rosario, porque, conforme á su orden de 27 de febrero, me 
puse en marcha el I o ó 2 del iniciado marzo, y nunca llegó á mis 
manos la contestación de V. E. que ahora recibo inserta; pues 
á haberla tenido no habría sido yo el que hubiese vuelto á enar- 
bolar tal bandera, como interesado siempre en dar ejemplo de 
ívspeto y obediencia á Y. E., conociendo que de otro modo no 
existiría el orden, y toda nuestra causa iría por tierra. 

Y. E. mismo sabe que sin embargo de que había en el ejército 



— 205 — 

de la patria cuerpos que llevaban la escarapela celeste y blanca, 
jamás la permití eu el que se me puso á mandar, hasta que 
viendo las consecuencias de una diversidad tan grande, exigí 
de V. E. la declaración respectiva. 

En seguida se circuló la orden, llegó á mis manos; la batería 
se iba á guarnecer, no había bandera, y juzgué que sería la 
blanca y celeste la que nos distinguiese como la escarapela, y 
esto con mi deseo de que estas provincias se cuenten como una 
de las naciones del globo, me estimuló á ponerla. 

Vengo á estos puntos, ignoro, como he dicho, aquella deter- 
minación; los encuentro fríos, indiferentes y tal vez enemigos; 
tengo la ocasión del 25 de mayo y dispongo la bandera para 
acalorarlos y entusiasmarlos % y habré por esto cometido un 
delito? Lo sería, señor excelentísimo, si á pesar de aquella orden, 
hubiese yo querido hacer frente á las disposiciones de V. E., no 
así estando enteramente ignorante de ella, la cual se remitiría 
al comandante del Rosario que me sucedió, y la obedecería como 
yo lo hubiera hecho si la hubiese recibido. 

La bandera la he recogido y la desharé para que ni haya 
ni memoria de ella, y se harán las banderas del regimiento nú- 
mero 6, sin necesidad de que aquéllo se note por persona algu- 
na, pues si acaso me preguntaren por ella responderé que se 
reserva para el día de una gran victoria por el ejército, y como 
éste está lejos, todos la habrán olvidado, y se contentarán con 
la que se les presente. 

En esta parte V. E. tendrá su sistema, al que me sujeto, pero 
diré también con verdad que como hasta los indios sufren por 
el rey Fernando séptimo y los hacen padecer con los mismos 
aparatos que nosotros proclamamos la libertad, ni gustan de oir 
nombre de rey, ni se complacen con las mismas insignias con 
que les tiranizan. 

Puede V. E. hacer de mí lo que quiera, en el firme supuesto 
de que, hallándose mi conciencia tranquila y no conduciéndome 



— 206 — 

á esa ni otras demostraciones de mis deseos por la felicidad y 
gloria de la patria otro interés que el de esta misma, recibiré 
con resignación cualquier padecimiento, pues no será el pri- 
mero que be tenido por proceder con bonradez y entusiasmo 
patriótico. 

Mi corazón está lleno de sensibilidad y quiera V. E. no extra- 
ñar mis expresiones, cuando veo mi inocencia y mi patriotismo 
apercibido, en el supuesto de baber querido afrontar sus supe- 
riores órdenes, cuando no se bailará una sola de que se me 
pueda acusar, ni en el antiguo sistema de gobierno y mucbo 
menos en el que estamos, y á V, E. no se le oculta cuánta espe- 
cie de sacrificios be becbo por él. 

Dios, etc. 

Jajuy, 18 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Como don Eustoquio Díaz Vélez, á consecuencia de cartas 
que recibió de Cocbabamba, me propusiese que se resolvía á ir 
con una pequeña escolta, fuese cualquiera el evento de los 
sucesos militares en aquella provincia, le contesté que Acolase á 
este punto para enviarlo, y esperándolo, recibí el oficio de V. E. 
de I o del corriente, en cuya ejecución le comuniqué la orden de 
trasladarse á ésta instantáneamente de la de Salta, donde se 
bailaba por enfermo. 

Lo aguardo por momentos, y be meditado que los pliegos que 
Y. E. ba tenido á bien incluirme los conduzca él mismo, así por 
la seguridad como porque sé que le aman, goza de concepto, y 
con la novedad de su arribo en circunstancias que debemos 
considerar apuradas, no la babrá por asentir á las órdenes de 
V. E. aun cuando no falten opositores, según el mismo concepto 
de la carta de Antezana de 22 del pasado que remití á V. E., 
cuando, pidiendo jefe porteño, concluye con unos puntitos. 



- 207 — 

Juzgo que V. E. ha acertado en su determinación, de que me 
da una cabal idea, y que es el único medio de reunir aquellos 
ánimos, no sólo en Cochabamba, sino en las demás provincias; 
porque no hay uno de los que se hallan á la cabeza de tropas 
que no quiera ser el primero, y obran sin orden ni concierto, y, 
lo que es peor, acostumbrándose á la insubordinación. 

No ha quedado por escribir, según V. E. se ha impuesto é im- 
pondrá, y no cesaré de manifestarles cuanto alcancen mis luces 
porque se consigan los fines de V. E., con que logrará la patria 
tranquilidad y el goce completo de sus derechos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Felicito á V. E. por el arribo del armamento, por las funda- 
das esperanzas que tiene de recibir mayor número, y por la 
misión que ha traído del Brasil don Juan Kademaker, de que 
tiene la bondad de imponerme por su oficio de 29 del pasado, 
que he recibido con la calidad de reservado. 

Al mismo tiempo doy gracias á Y. E. por la remesa de cua- 
trocientos fusiles que ha tenido á bien destinar para este ejér- 
cito, por lo que medita atenderlo para ponerlo en estado de 
brillantez, y por el concepto que me dispensa, á que en verdad 
no me creo acreedor, sino por mis deseos que aspiro á que sean 
unísonos con los de V. E. por la felicidad de la patria. 

Estas noticias, que por el correo se me anticiparon por algu- 
nos particulares, las participé á la tropa, habiendo dispuesto se 
sacase la bandera nacional con todo aparato, y concluyendo mi 
arenga con un viva la patria, á que todos correspondieron, y una 
salva de quince tiros de cañón, con que al mismo tiempo fogueaba 
á los artilleros. 



— 208 — 

Al día siguiente se celebró una misa solemne y cantó el 
tedeum por tan grandes beneficios, que manifiestan ciertamente 
que el cielo protege nuestra justicia, y que ella lia de brillar no 
obstante los contrastes que experimentamos. 

Quiera el Todopoderoso seguir dispensándonos sus gracias é 
ilustrar á V. E. coino se lo suplico, para que se llenen sus inten- 
ciones justas y benéficas, y consigamos el título de nación que 
nos corresponde, adquiriendo el respeto á que sin duda nos 
liaremos acreedores con sus acertadas providencias. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Á pocos momentos de haber despachado el extraordinario del 
22, empecé á tener noticias de sucesos desgraciados en Cocha- 
bamba : éstas han ido llegando sucesivamente por muchos que 
han venido fugitivos, de modo que di orden que á ninguno se 
dejase pasar á este punto sin expresa licencia mía; así es que 
con ésta llegaron anoche el vocal don José Antonio de Arriaga 
y el comandante de los pazeños, que estaban al mando de don 
Esteban Arce, y he dispuesto me pusieran por escrito las noti- 
cias que ambos me daban de palabra, manifestando lo que 
hubiesen visto y lo que sólo sabían por oídas; cuyos partes 
incluyo á V. E. con los números 1 y 2 para su mejor conoci- 
miento. 

Como Y. E. se habrá cerciorado del estado de dicha provin- 
cia cuando recibí los pliegos que se sirvió remitirme para ella, 
meditamos con don Eustoquio Díaz Vélez acerca de su ida y 
resolvimos que era indispensable marcharse con cincuenta 
hombres escogidos para no aventurar su expedición, y para al 
menos animar á tantos infelices esperanzados en nuestras fuer- 
zas; al efecto ha sido necesario entrar al acopio de muías para 



— 209 — 

que las marchas fuesen más proutas y seguras, y en esta opera- 
ción estamos. 

Hoy que el aspecto es más desventajoso, sin embargo halla- 
mos de la mayor importancia verificar la expedición para soste- 
ner el movimiento del interior, y conseguir tiempo á que V. E. 
me envíe los auxilios de gente aguerrida con que poder soste- 
ner estos puntos, y, según las circunstancias, adelantar hasta 
arrojar al enemigo de las provincias que ocupa. 

Voy, pues, á poner cien hombres á su disposición de los me- 
jores, con las cabalgaduras que se están recogiendo, y deberán 
presentárseme dentro de diez ó doce días, y las armas que estén 
en el estado más á propósito con las municiones y dinero corres- 
pondiente. 

Tal vez no se podrá reunir aquel número de soldados viejos, 
porque ó han muerto, ó se han licenciado, ó han desertado hasta 
esa capital; siendo el estado de esto que se llama ejército casi 
todo de reclutas en todas las armas que le componen. 

Si es cierta la pérdida total de Cochabamba, debemos esperar 
que el enemigo vuelva sus fuerzas contra nosotros, y será, señor 
excelentísimo, muy doloroso, muy contrario á nuestra opinión, 
y muy perjudicial al espíritu público si tenemos que dar pasos 
retrógrados, de que es indispensable la pérdida de intereses y 
perjuicios consiguientes á estos pueblos, que renovarán sus 
odios, si es que están amortiguados, ó los aumentarán; pues 
clamarán, como lo hacen los del interior, diciendo que los por- 
teños sólo han venido á exponerlos á la destrucción, dejándolos 
sin auxilios en manos de los enemigos : borrón que no debe caer 
en la inmortal Buenos Aires y mucho menos en el tiempo del 
gobierno de V. E. 

Para hacer más palpable á V. E. el estado de nuestras fuer- 
zas, y que siga Y. E. de viva voz nuestras necesidades, he 
determinado que sea conductor de este pliego el teniente coro- 
nel graduado don Manuel Borrego, que está sirviendo la secre- 

DOC. ARCH. BELGHANO. — T. IV 14 



— 210 — 

taría y mayoría de detall y sabe á fondo nuestra situación en 
todos sentidos. 

Dígnese V. B. prestarle toda su atención y fijar en su ánimo 
las reflexiones que ha de deducir de las noticias que le comuni- 
que de la gente, del armamento, de las municiones y de los úti- 
les de guerra que nos faltan, para proveer de pronto remedio y 
que se consigan las justas miras de V. E. por el interés general 
de la patria. 

Dios, etc. 

Jujuy, 30 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Concluida mi carta de esta fecha, he recibido la adjunta; pero 
á pocos momentos he tenido noticia, con fecha de antes de ayer, 
que me comunica el mayor general interino desde Humahuaca, 
haber llegado en aquella mañana el coronel don Esteban Arce 
y otros oficiales de los de la derrota deCochabamba; entre ellos 
viene don Juan Manuel Gutiérrez con un papel de Antezana, 
en que dice que se le crea la relación que haga de sus aconteci- 
mientos, con fecha en el campamento de Challacava de 25 del 
pasado. 

Dicho Gutiérrez, en el oficio que me escribe pidiéndome per- 
miso para bajar, con fecha de ayer, me dice que Arce disparó, 
son sus palabras, sin hacer fuego el 25 del pasado en el campo 
de Pocona, y tomó el enemigo la ciudad de Cochabamba el 27 
del mismo. 

En consecuencia, me reservo todos los pliegos de V. E., á los 
cuales no daré curso alguno, dejando que Díaz Vélez opere por 
sí como general, de acuerdo conmigo, hasta que, vueltas las 
cosas á su estado, pueda V. E. disponer lo que guste. 

De la suerte de Antezana se habla con variedad, hay quien 
le da ahorcado por Goyeneche, pero nada sé de positivo, y sólo 



— 211 — 

sé que la desunión que había entre ambos jefes lia producido, 
en la mayor parte, la destrucción de aquellas fuerzas y los ma- 
les consiguientes de aquella provincia. 
Dios, etc. 

Jujuy, 30 de junio de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Había escrito ayer los borradores de los oficios que acompaño 
á éste, pero los partes que tuve de la aceleración de las marchas 
del enemigo, de modo que se me avisó estaba en el volcán, no 
me dieron lugar ni á que se copiasen, para atender á la salida de 
las tropas y otros objetos que son consiguientes y poder em- 
prender mi marcha para reunirme. 

En efecto, á las 12 y media de la noche tomé el camino y me 
incorporé con el ejército á las 3 de la mañana, pues su marcha 
había sido rápida; á las 3 y media mandé tocar generala, y he- 
mos llegado á las 12 del día á este punto. 

Durante la marcha he tenido repetidos avisos del mayor gene- 
ral don Eustoquio Díaz Vélez de que los enemigos avanzaban, 
y que se retiraban basta el río Blanco, donde, según las últimas 
noticias, permanecen. 

Me ha pedido algunos auxilios de gente para reforzar la divi- 
sión de doscientos hombres que manda, y asimismo artillería 
de menor calibre : la dificultad de los caballos que, á más de 
estar naquísimos, son escasos, me tiene en los mayores apuros, 
conociendo la importancia de aquella medida para sostener la 
retirada. 

De palabra me ha mandado avisar el comportamiento del 
capitán Zelaya á la presencia del enemigo, y la retirada que 
hizo con la avanzada que mandaba en el mejor orden, sufriendo 
el fuego del enemigo y contestándolo con todo denuedo, no ha- 
biendo tenido desgracia alguna. 



— 212 - 

La tropa marcha á pie con la mayor constancia, y su jornada 
de ayer á las 5 de la tarde hasta hoy al mediodía ha sido de 
diez leguas, y la división, que antes formaba la vanguardia que 
venía de Humahuaca, de doce, habiendo salido por la mañana 
de Tala. 

Al salir la luna continuaré la marcha hasta ponerme en 
Cobos, así para ganar terreno, sean cuales fueren las intencio- 
nes del enemigo, como para evitar que me corte, que es uno de 
mis mayores cuidados, pues sus marchas tan rápidas lo indican 
y los avisos que he tenido. 

Dios, etc. 

Monterrico. 24 de agosto de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Después que escribí á V. E. desde Cobos, emprendí mi mar- 
cha para la Cabeza del Buey, á donde llegué á poco más de 
medianoche, allí permanecí todo el día siguiente, y según los 
avisos del mayor general que vino á ocupar Cobos y sucesiva- 
mente retrogradó hasta unírseme, estuve preparado en la tarde 
del 27 á recibir al enemigo; pero habiendo cerrado la noche, 
continué la marcha hasta la Ciénega, sin haber ocurrido nove- 
dad, y de allí á este punto, donde me hallo desde ayer á la ma- 
drugada. 

Por los partes del expresado mayor general, sé que el teniente 
de húsares don Manuel Benavides se pasó al enemigo, que el 
capitán del mismo cuerpo don Máximo Zamudio, que se hallaba 
de avauzada en el Campo Santo, fué hecho prisionero con cuatro 
hombres, por falta de cuidado y vigilancia, según dicen los sol- 
dados que han escapado. 

El alférez don Gaspar Burgos, á quien hacía días que tenia 
destinado con una partida hacia Salta para recoger armas, y. 



— 213 — 

según he entendido, el gobierno lo envió al valle de San Carlos 
para reclutar, se me asegura que éstos se levantaron contra él 
y su partida en dicha ciudad ; les amarraron y quitaron las 
armas, y por lo que ya me habían referido algunos vecinos de 
aquel paraje, entiendo que todo es obra de un Sánchez y un 
Matorras, que existían allí desterrados, y á quienes había man- 
dado al gobernador que alejase de allí. 

Xo lo queremos creer, y aun estamos en la persuasión de que 
se debe proceder con suavidad, con dulzura, y, si es posible, adu- 
lar á nuestros enemigos para atraerlos; y yo estoy persuadido 
de que es el mayor engaño que padecemos : no tardará mucho 
en que sepamos que los europeos que han quedado en Salta, 
forman un cuerpo y toman las armas contra nosotros, á la par 
con los clérigos que no han querido salir y que hacen la guerra 
todavía más á su salvo y con más ventajas porque dirigen las 
conciencias. 

Ahora he visto lo mismo que dije á Y. E. desde los princi- 
pios, que no estaba el ejército en un país amigo; lo más malo 
en punto de caballadas y muías es lo que nos han franqueado, 
y eso pagándoles á diez pesos por cada una de las últimas, que 
al tiempo de irnos á servir de ellas han salido chucaras ; por mis 
oficiales y otros amantes de la patria que me acompañan y se 
han visto precisados á refugiarse en los bosques, extraviando 
los caminos, hasta venir á unírseme, sé que todo el campo, al 
oeste del camino, está lleno de caballadas buenas, de inmenso 
número de muías y de ganados, cuando se me decía que no había 
un caballo. 

Esto es cierto que los enemigos han hallado caballadas muy 
pronto, y que los cuatrocientos hombres que han venido persi- 
guiendo mi retaguardia del modo más eficaz, según me dice el 
mayor general, están bien montados, y crea V. E. que conse- 
guirán todo con más facilidad que nosotros, pues les abren la 
puerta á los hacendados que era todo su clamor, para vender 



— 214 — 

sus muías y ganados, cuyo valor, como sucede en todo el uni- 
verso, prefieren al bien general de la patria : siempre los ricos 
lian sido egoístas, y son tan raros los que no lo son como el ave 
Fénix. 

La multitud de tenientes coroneles agraciada por V. E. que 
había en Salta, y un coronel se contentó con irse á presentar y, 
cuando más, poner un esclavo en su lugar para batirse con el 
enemigo; tal es la clase de estos patriotas de boca que así se 
degradan, con injuria del uniforme que no debieran llevar por- 
que no son para ello, dándoles otras distinciones si las merecen 
y no las de los defensores de la patria, que, á mi ver, se debe- 
rían economizar si se quiere tener ejércitos; conozco que estas 
son digresiones de mi punto principal, pero permítame V. E. 
que me desahogue con franqueza, pues éste es mi único con- 
suelo en mis apuros, y porque mi deseo del bien de la patria me 
empeña á decir á V. E. cuanto siento, por si valiese algo para 
sus providencias ulteriores. 

Estoy dando lugar á que marchen las tropas de carretas para 
seguir hasta el Tucumán poco á poco, no habiendo otro punto 
en que nos podamos situar para los trabajos de parque y maes- 
tranza, para la enseñanza de la tropa y para todos los objetos 
que son precisos; pero ha de ser en la inteligencia de que el 
ejército no se mueva para subir hasta que no esté en estado de 
llevar la victoria por delante; pues todo lo demás es perder 
tiempo, perder armas, y, lo que es peor, la opinión, como nos 
sucede ahora, que me consta que aún los que han dado pruebas 
de patriotas están en contra nuestra en todo Salta y sus alre- 
dedores, y lo mismo sucederá por todo el territorio que no pisen 
las armas de la patria. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 



— 215 — 



Excelentísimo señor : 

El 26 á la mañana se voló nna de las carretillas de municio- 
nes que enviaba al cargo de don Clemente Medina, sargento 
mayor del regimiento de la Paz, que servía de mi primer ede- 
cán, con ciento veinte y tantos tiros de á 6, y algún vestuario, 
y no pudiendo ni debiendo proceder esta pérdida sino de su 
descuido, le quité la comisión y le di la orden de que pasase á 
esa á contestar al grave cargo que le resulta de la pérdida de 
municiones tan importantes; lo aviso á Y. E. para su inteligen- 
cia y conocimiento. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 



Excelentísimo señor : 

El sargento mayor don Mariano Alvisuri, que había quedado 
con el mando de las armas en Salta, abandonó el punto sin unos 
avisos positivos y ciertos de que se acercase el enemigo, á las 2 
de la mañana del día 26 y le encontré en la Cabeza del Buey esa 
noche y siendo impropio de la conducta de un militar este hecho, 
le he mandado que pase á esa á responder del cargo que le re- 
sulta, con el objeto de que sirva de ejemplo á los oficiales del 
ejército ; mucho más en las circunstancias de una retirada como 
la nuestra, en que se necesita la mayor entereza de su parte 
para conservar el orden y sostenerse hasta el extremo, conforme 
á las órdenes de sus jefes, sin tomarse libertades que podrían 
traer los perjuicios que son consiguientes. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 



216 



Excelentísimo señor : 

En la víspera de mi retirada de Jujuy se fundieron cuatro 
culebrinas de á dos, de las cuales salieron tres perfectamente, 
habiendo tenido la desgracia de que la una no llenase bien, y 
quedase sin el cascabel. 

La fábrica de morteros, obuses y cañones ha sido obra del 
barón de Holmberg, quien no sólo dibujó las formas, graduan- 
do las proporciones, sino también lia tenido parte en tornearlos 
moldes, haciéndolo por sí mismo en los ratos que le permitían 
sus demás menudas atenciones. 

Para esto bemos tenido algunos fundidores, quienes bajo la 
dirección del mismo barón han trabajado los moldes con la ma- 
yor facilidad y sucesivamente ban fundido proporcionando las 
mezclas con las lecciones de aquél. 

Los hornos de que nos bemos valido son de los más sencillos 
y de que se sirven los fundidores de campanas, con la sola dife- 
rencia de ponerle los dos respiraderos verticales ; teníamos cua- 
tro hornos y dispusimos se desvaratasen en los últimos momen- 
tos de nuestra salida, que se podrán construir en cualquier otro 
puesto. 

Habiendo metales, en todo punto se puede establecer la fá- 
brica y conseguirse cuanto se desea en materia de artillería, sin 
necesitar nos la traigan de Europa, y tal vez haciendo de ella 
un ramo de comercio, quitando las utilidades á las fábricas de 
fundiciones de hierro : pues bien se sabe cuánto más preferible 
son las piezas de bronce. 

La mayor particularidad que ha tenido nuestra fábrica es que 
las tres fundiciones apenas han costado 13 pesos y un real al 
erario, y á esa misma proporción es el valor del bronce y días 
de trabajo empleados. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 



— 217 — 

Excelentísimo señor : 

Parece excusado contestar á V. E. á su oficio de 11 del co- 
rriente, para que no se anticipasen mis medidas sobre la retira- 
da del ejército, cuando por mi parte verá Y. E. que se fia hecho 
á la vista del enemigo, y aún sosteniéndose la retaguardia con 
pequeñas acciones, y con todo el lionor posible ; lo que hay es 
que aun cuando el enemigo no nos persiga, no hay otro arbitrio 
que verificarla hasta el Tucumán, pues de otro modo no hay 
dónde situarse para arreglar el ejército, ni seguir poniéndolo en 
estado de que sea capaz de sostener, como es debido, la causa 
de la patria. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don Venancio Benavides no fué aprehendido y viene en el 
ejército enemigo, al que se pasó su hermano el teniente don Ma- 
nuel, á quien tampoco fué posible prenderlo, sin embargo de 
que se le hizo fuego, luego que penetrada su intención disparó 
su trabuco al oficial que le iba á prender : es horroroso ver que 
se han pasada tres oficiales nuestros y á nosotros apenas un 
soldado de ellos, que había sido de nuestro ejército. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Hoy he sabido que el teniente don Juan Francisco Zamudio 
fué hecho prisionero en la avanzada de la Negra Muerta con to- 
da su partida, de la que logró escapar un soldado que logró fu- 



— 218 — 

gar por la Quebrada del Toro, y lia llegado con las partidas que 
teníamos en Cochinoca y en la expresada Quebrada. 
Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ya estaba sirviendo en dragones don Alejandro Heredia, 
bien que con medio sueldo ; pero el mayor general me informa 
que no es para el caso, y en esta clase tengo una regular abun- 
dancia ; la razón es clara ; en la revolución se lian hecho oficia- 
les sin discernimiento, y así salen ellos ; de modo que en los 
apuros me veo con trabajo para destinarlos, y así es que para 
los casos apurados se echa mano de los mejores, y los perde- 
mos ; nunca me cansaré, excelentísimo señor, de pedir que se 
tenga la mayor atención para hacer oficiales; quisiera que pa- 
sasen por todas las pruebas antes de ocupar tan distinguidos 
puestos : la experiencia me ha enseñado y me enseña que son 
nada los más mínimos escrúpulos en esta materia. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con fecha de 11 me dice V. E. que en la distribución de los 
fondos de la caja de este ejército proceda con arreglo á las ne- 
cesidades que circundan al Estado; no puedo proceder con más 
economía que la que tengo, y tanta es, que el mes pasado sólo 
di 4 pesos á buena cuenta al soldado, y éste nada he distri- 
buido. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 de agosto de 1812. 



— 219 — 

Excelentísimo señor : 

Enviaré los estados particulares de los cuerpos y demás que 
me previene V. E. en su oficio de 8 del corriente, luego que lle- 
gue al Tucumán. 

Dios, etc. 

Pasaje, 30 ele agosto de 1812. 
(Reservado.) 

Excelentísimo señor : 

Se hallaba mi retaguardia como á distancia de dos leguas pa- 
ra sostener las carretas que aún estaban en camino, cuando el 
enemigo cargó sobre ella con una furia desconocida en él, á tér- 
minos, que como digo en el parte que debe publicarse, se mezcló 
con ella, y trastornó todo, poniéndose en fuga toda la tropa 
que la componía basta llegar en desorden á mi posición, en don- 
de se les contuvo. 

La situación de estos caminos con bosques por ambos costa- 
dos no permite que la tropa pueda operar ni evolucionar; cuan- 
do las avanzadas del enemigo atacaron las nuestras, mandó el 
mayor general que los granaderos echasen pie á tierra; éstos lo- 
graban rechazarlas y ordenó que los dragones los reforzasen ; 
reunidas las avanzadas del enemigo que ya iban en retirada al 
grueso de su división, cuyo número, confrontadas todas las no- 
ticias de los prisioneros que hemos hecho, no bajaba de 000 
hombres, cargaron con una furia extraordinaria, de modo que 
todos se envolvieron, en la retirada que mandó el mayor gene- 
ral, y nuestra tropa se desordenó, cayendo prisioneros dos oficia- 
les, á saber, don Eustaquio G-onzález, de granaderos, don Ber- 
nardo Delgado, de dragones, y soldados de todos los que com- 
ponían la retaguardia, y las dos piezas de á 1 y 2 que tenía, 
dispersándose muchos que han Atenido entrando á este campa- 



— 220 — 

mentó de artilleros, granaderos, húsares y dragones y de la com- 
pañía de Patriotas decididos. 

Por lo que Le visto y sé, la confusión ha sido extraordinaria 
de parte del enemigo y nuestra, en tanto grado, que el mayor 
general con varios oficiales se encontró rodeado de los enemi- 
gos, y preguntándoles quiénes eran, le respondían: Pues que 
no nos conocéis : somos Cuícos, y seguían con toda energía 
persiguiendo á los nuestros hasta que enfrentaron con mi posi- 
ción, á distancia de tres cuadras. 

De esta confusión ha resultado que muchos de los que nos han 
hecho prisioneros, se nos han venido ; porque sin duda creídos 
que se iban á apoderar de todo, no pondrían el mayor cuidado 
en lo que dejaban á su retaguardia ; así es que casi quiero creer 
sea cierto el parte que se me ha dado anoche de que 14 de nues- 
tros soldados que pasaron para Esteco habían recobrado los dos 
cañones, y metídolos en el monte donde los habían dejado 
por no poder conducirlos ; sobre cuyo particular he dado mis 
providencias. 

Colocados en las alturas frente de mi posición (á distancia de 
tres cuadras) logré, como digo en mi parte, derrotarlos y poner- 
los en fuga vergonzosa, bien que ni son tantos los muertos ni 
los prisioneros, ni las armas que se han tomado ; pues de éstas 
han caído en nuestras manos como unas 40, 20 y tantos prisio- 
neros y 20 muertos, de los que se han podido ver y enterrar ; de 
nuestra parte, que yo sepa, no hay más que los que digo en mi 
oficio de esta fecha. Por lo que he llegado á saber del enemigo, 
sus intenciones son de bajar hasta Tucumán y más allá, y como 
no tienen atención alguna en el Perú, es muy posible que lo ve- 
rifiquen ; pues yo no les puedo esperar con el grueso de sus 
fuerzas, faltándome todo, como ya lo he manifestado á V. E. 
repetidas veces, y sólo podré irme sosteniendo en mi retirada 
sin dar lugar á que sus fuerzas se reúnan, para cuyo efecto ne- 
cesito violentar mis marchas. 



— 221 — 

V. E. debe persuadirse que cuanto más nos alejemos más di- 
fícil lia de ser recuperar lo perdido, y también más trabajoso 
contenerla tropa para sostener la retirada con honor y no ex- 
ponernos á una total dispersión y pérdida de este que se llama 
ejército ; pues V. E. debe saber cuánto cuesta y debe costar 
hacer una retirada con gente bisoña, en la mayor parte, y que 
se pisa por el enemigo con uno ó dos días de diferencia. 

Yo me atrevería á proponer que se excitase por V. E. el espí- 
ritu de los cívicos para venir en auxilio de este ejército y refor- 
zarme con gente instruida en las armas de algún modo, para 
que contengamos el torrente del tirano del Perú, que como á 
victorioso no dude V. E. que lo sigan todos en contra vuestra, 
aun los que hemos tenido por patriotas, según lo veo en todos 
los vecinos de Salta que no han salido. 

Tropas, pólvora y plata es lo que necesito para dar buena 
cuenta del cargo en que V. E. me tiene y que la patria logre de 
victorias con que pueda tranquilizarme ; con tales auxilios no 
dude V. E. que las armas sabrán rechazar al enemigo y conse- 
guirán alejarlo hasta sus últimos rincones; sin ellos, vamos 
á nuestra destrucción y ruina y en vano serán nuestros tra- 
bajos. 

Dios, etc. 

Piedras, 4 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Ayer á las 2 de la tarde cargó el enemigo en número de 600 
hombres con tanta furia sobre mi retaguardia, que se mezcló 
con ella, y llegó al frente de mi posición al sur del río de las 
Piedras casi á un tiempo ; en consecuencia, hice jugar la arti- 
llería que se hallaba al mando del barón de Holmberg y mandé 
que por el costado derecho saliese don Carlos Forest, capitán 



— 222 - 

del número 1, con parte de la división de cazadores que tengo 
á .su cargo, don Miguel Aráoz, comandante segundo del número 
G por el costado izquierdo con 100 hombres de pardos y more- 
nos y la caballería por el centro al mando del mayor general 
don Eustoquio Díaz Yélez y de su segundo el teniente coronel 
don Juan Eamón Balcarce ; todos avanzaron con intrepidez, je- 
tes, oficiales y tropa, y la victoria, conozco sus nobles y genero- 
sos esfuerzos, poniendo en fuga vergonzosa al enemigo, quien 
dejó en el campo de batalla 2 oficiales, 50 fusiles y 40 solda- 
dos que se hicieron prisioneros ; no habiendo tenido de nuestra 
parte más que 6 heridos, entre los cuales el digno Miguel Aráoz 
y muertos gloriosamente el capitán don Manuel Mendoza, 1 sar- 
gento y 1 soldado. 
Dios, etc. 

Piedras, 4 de septiembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ya lo dije á Y. E., las intenciones del enemigo son de bajar á 
Tucumán, y todos los avisos y noticias me confirman más en 
ello anunciándome que sus marchas se preparan para ejecutar 
el proyecto lo más pronto posible ; es verdad que en la derrota 
que tuvieron el 3 en las Piedras no pararon hasta el norte del 
Pasaje y aun una de mis partidas que fué á observarlos en la 
noche del 4, y se les acercó al amanecer del 5, é hizo fuego so- 
bre ellos los puso en confusión ; pero posteriormente he sabido 
que no se han retirado y que era voz común en su campamento 
de que esperaban el refuerzo para seguir, cuyo refuerzo sé que 
estaba ya en la Ciénega. 

También he dicho á Y. E. que las fuerzas que están á mi 
mando, no son para resistir el grueso de las suyas, y para pre- 
caverlo todo, cumpliendo con uno de los artículos de mis instruc- 
ciones, he ordenado que sin pérdida de momento se saque de 



— 223 — 

Tucumán lo perteneciente á la fábrica de fusiles, y se haga 
cuanto digo en el oficio que he dirigido al gobierno y consta de 
la adjunta copia número 1. 

Es muy doloroso tener que ir retrogradando, y no ver el tér- 
mino de un contraste de esta naturaleza, cuando las tropas han 
tomado un fuego y una energía extraordinaria con la acción del 
3, que de necesidad debe resfriarse con la retirada, no estando 
á su alcance la razón de ella, y así es que se me han empezado 
á desertar desde ayer que emprendí mi marcha. 

Yo quisiera hacer prodigios por la patria, por V. E. y por el 
honor de las armas ; pero no le veo camino si el enemigo no me 
da tiempo ; pues entre la mucha gente que tengo apenas conta- 
ré de seiscientos á setecientos hombres útiles, y en cuanto á 
las armas me hallo con muchas descompuestas, consiguiente de 
las marchas por más cuidado que se tenga, y de que no hubo 
tiempo de componerlas todas. 

Se agrega á esto que las cureñas de los cañones de á seis, con 
sólo diez tiros que se dispararon el 3, todas se han hendido 
(porque no hay madera que resista á la sequedad de estos tem- 
peramentos y en particular la de cedro) y se sostienen á fuerza 
del mucho herraje y piezas que bajo este concepto les hice poner ; 
mas temo que me falten en la mejor oportunidad, y no hay tiem- 
po de construir otras. 

Sin embargo de todo, veré si puedo estimular á los tucuma- 
nos para aumentar el número de caballería con lanzas, y si lo- 
gro montar á todos los hombres de armas para poder marchar y 
contramarchar con rapidez, y conseguir alguna victoria sobre 
alguna de las divisiones del enemigo, cargándola con el todo de 
mi fuerza ; lo que acaso nos sacaría de apuros y libertaría de 
retirarnos todos, y de sufrir tantos trabajos con un servicio el 
más activo y vigilante que puede hacerse. 

Para el efecto, he comisionado al teniente coronel don Juan 
Ramón González Balcarce, pasándole el oficio que en copia 



- - 224 — 

acompaño con el número 2, y ya lo lie enviado para aprovechar 
todos los instantes, pues no podemos perder uno solo en nues- 
tras actuales circunstancias, que son en verdad las más apu- 
radas. 
Dios, etc. 

Encrucijada. 7 de septiembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo la adjunta carta que don José Eustoquio Iriarte La 
traído de Jujuy para que inmediatamente mande V. E. prender 
á don Juan Martín Coberga, á quien se dirige ; pues el que la 
escribe es de los más allegados á Tristán, y no indica poco de 
alguna cohesión con los bribones de esa. 

Como el expresado Iriarte se lia venido del ejército del ene- 
migo, y sé que su hermano el provisor de Charcas es un contra- 
rio nuestro, y por otra parte que trae pasaporte de Tristán con 
el frivolo pretexto de buscar á su cuñado, que además le he ha- 
llado en contradicciones, lo mando escoltado á Tucumán, y pre- 
vengo que se le remita para abajo, pues para mí es persona muy 
sospechosa. 

Ya sé que los europeos de Salta están sirviendo y haciendo 
aquella guarnición, y que muchos vienen en el ejército enemi- 
go, animándolos á las marchas precipitadas : por lo tanto, he 
dado las órdenes más estrechas á Tucumán, como Y. E. verá en 
el que con esta fecha le dirijo. 

Dios, etc. 

Encrucijada, 7 de septiembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Son muy apuradas las circunstancias en que me veo. y no 
hallo otro medio que exponerme á una nueva acción ; los ene- 



— 225 — 

migos, según los últimos avisos que he tenido, dormían en el 
río de las Piedras el 9 y vienen siguiéndonos ; el tráfago que sale 
de Tucumán es tan grande y debe entrar en la jurisdicción más 
pobre, cual es la de Santiago, que si me retiro y siguen á car- 
garme como es de presumirse, todo se pierde, y con ello nuestro 
total crédito; y como por otra parte la gente de esta jurisdic- 
ción se ha explicado que se sacrificará con nosotros si se trata 
de defensa, y de no, no nos seguirán, y lo abandonarán todo, 
pienso aprovecharme de su espíritu público y energía para con- 
tener al enemigo, si me es dable ó para ganar tiempo para que 
se salve todo cuanto pertenece al Estado ; cualquiera de ambos 
objetos que consiga es un triunfo, y no hay otro arbitrio que 
exponerse ; acaso la suerte de la guerra nos sea favorable como 
lo fué el 3, lo que también ha alentado á los soldados, y movién- 
dolos á desear nueva acción de distinguirse, y es de necesidad 
aprovechar tan nobles sentimientos que son obra del cielo, que 
tal vez empieza á protegernos para humillar la soberbia con que 
vienen los enemigos, de tremolar sus banderas en esa capital, 
contando con nuestros enemigos interiores y exteriores; nada 
dejaré por hacer, y siempre tendré presente su número y dispo- 
siciones para que aun cuando algo aventuremos no se pierda 
todo ; es muy terrible nuestra situación y veo que la patria exi- 
ge de nosotros el último sacrificio para contener los desastres 
que la amenazan, que si tenemos la felicidad de lograrlo, na- 
da nos importarán cuantos trabajos hemos padecido y pade- 
cemos. 
Dios, etc. 

Río del Tucumán, 12 de septiembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con fecha 27 del pasado me aprueba Y. E. las confinaciones 
de los yernos de Costas, y me previene que en adelante las eje- 

DOC. ABCH. BELGKASO. — T. IV 15 



— 22(3 — 

cute á lugares pequeños, permítame V. E. que le mauifieste que 
nuestros enemigos son en tales destinos más perjudiciales, como 
lo ha comprobado la experiencia con don Tomás Sánchez y el 
escribano Matorras que han sublevado el valle de San Carlos, 
donde se hallaban, y hoy forman parte de las fuerzas del ene- 
migo los jóvenes que estaban alistados. 
Dios, etc. 

Tucumán, 14 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Los oficiales que estaban sindicados de hurto y cuyas causas 
seguían, no pudiéndose en las circunstancias apuradas en que 
nos vemos, decidirse, se me han presentado suplicando les per- 
mita servir, sin perjuicio en tiempos más tranquilos, y teniendo 
entendido que han desempeñádose, bien en las acciones, he 
accedido á ello, bajo aquella condición lo aviso á V. E. para su 
inteligencia, contestando á su oficio de 27 del pasado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 14 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor: 

He dispuesto se recibiese de los 1050 pesos de que V. E. me 
avisa en su oficio de 25 del pasado el ministro de estas cajas, 
por haber mandado que el comisario siguiese con los caudales 
á Santiago; en consecuencia, se recibieron ayer. 

Dios, etc. 

Tucumán, 14 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He hecho saber al ejército la orden de V. E. de fecha 27 del 
pasado, relativa á don José Gabriel de la Oyuela, y la expedi- 
da con fecha 19 del mismo con respecto al ejército de la Banda 
Oriental. 

Dios, etc. 

Tuc timan, 14 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

El teniente coronel don José Snperi, comandante de pardos, 
me ha entregado el despacho adjunto, á fin de que V. E. tenga 
á bien renovárselo con el suyo ; sus servicios son constantes, y 
su dedicación al desempeño de sus deberes me es notoria, y lo 
hallo acreedor á sus superiores atenciones. 

Dios, etc. 

Tucumán, 14 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

El capitán don Esteban Figueroa hizo ayer tarde prisionero 
al coronel graduado don Agustín Huici, comandante de la divi- 
sión de vanguardia del ejército enemigo, al alférez graduado 
don Manuel Negreyros y al padre capellán fray Juan Antonio 
IbaiTeche, de la orden de San Francisco, que se adelantaron al 
pueblo de las Trancas, donde aquél estaba con una partida de 
observación ; los remito á las órdenes del gobierno de Córdoba 
con la escolta competente, y acompaño á V. E. copia de sus de- 
claraciones y del juramento que les he hecho prestar, para su 



— 228 — 

superior conocimiento y que se sirva resolver acerca de sus 
personas lo que fuere de su agrado. 
Dios, etc. 

Tucumáu, 15 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. copia del oficio que me pasó el mayor general 
del ejército de Lima, don Pío Tristán, y la copia de mi contes- 
tación para su superior conocimiento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 19 de septiembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

No me es dado hacer imposibles; V. E. conoce el país que 
piso, todo falto de recursos y auxilios, y que no es dable ni te- 
ner el acopio de caballadas, ni de boyadas, ni de carretería que 
se necesita para transportar los efectos que nos pertenecen ; 
desde la Encrucijada mandé las órdenes más estrictas para que 
inmediatamente se transportase lo correspondiente á la fábri- 
ca de fusiles; aún no se ha podido conseguir por falta de carre- 
tas y bueyes ; todos los útiles del ejército se hallan aquí por la 
misma razón ; y esto es lo que me ha obligado á situarme en es- 
te punto por ver si logro conservar lo que hay y que lo que se 
halla en marcha no se pierda, porque debe V. E. creer que des- 
de el momento en que dé un paso retrógrado más, el ejército 
todo, todo, es perdido, sin arbitrio alguno y sin que haya un 
medio de poderse remediar : las tropas son de Jujuy, Salta, esta 
y Santiago, y entre los montes hallarán abrigo para desertarse 
y llevarse las armas, por más celo y vigilancia que se tenga, 
como ya me ha sucedido con algunos de la jurisdicción de Ju- 



— 229 — 

juy y Salta ; los tucumanos que lian venido en mi auxilio y for- 
man un grueso de caballería respetable volarán para sus casas 
y me abandonarán ; el enemigo, que según las noticias de ayer 
estaba á catorce leguas de aquí, correrá tras mí, y seguramente 
me picará la retaguardia, la tropa que me quede amilanada con 
tanto retroceso me abandonará, y vea V. E. perdido el ejército 
y perdido cuanto ahora está sosteniendo ; se agrega á esto, que 
en tal caso, ni me será fácil tomar posisiones ventajosas, ni nos 
dejarán tomarlas como corresponda ; pues su interés debe ser 
estrecharnos conociendo nuestra debilidad con la retirada; 
además ¿ cuál camino tomar en donde el ejército no esté expues- 
to á perecer ? ¿ cómo pasar la travesía ? \ de dónde han de salir 
esos medios para ejecutarlo, cuando los que van quedando 
atrás todos se hacen nuestros contrarios y facilitan á los ene- 
migos medios de que nos persigan ? Los tucumanos mismos que 
ahora están con nosotros serán los peores y nuestra pérdida 
inevitable ; en estas circunstancias que ya he reflexionado de- 
masiado, que las he discutido con los oficiales de mayor crédito 
y conocimientos, no he hallado más que situarme en este punto 
y tratar de hacer una defensa honrosa, de la que acaso pode- 
mos lograr un resultado feliz, y si no es así, al menos habremos 
perdido en regla, y no por el desastre de la retirada, véase por 
donde se quiera ; me obliga además de las razones que dejo 
apuntadas para la defensa, ver el entusiasmo de la tropa y de 
toda la gente que me acompaña, cuyo estado de fuerza y arma- 
mento remito á V. E., según me lo pide en uno de sus cuatro 
oficios del 12 del corriente, que he recibido á las 12 y media de 
este día y me he puesto á contestar. 
Dios, etc. 

Tucumán, 19 de septiembre de 1812. 



230 



Excelentísimo señor : 

La patria puede gloriarse de la completa victoria que han ob- 
tenido sus armas el día 24 del corriente, día de Xuestra Señora 
de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos : siete caño- 
nes, tres banderas, y un estandarte, cincuenta oficiales, cuatro 
capellanes, dos curas, seiscientos prisioneros, cuatrocientos 
muertos, las municiones de cañón y de fusil, todos los bagajes, 
y aun la mayor parte de sus equipajes son el resultado de ella; 
desde el último individuo del ejército hasta el de mayor gra- 
duación, se han comportado con el mayor honor y valor ; al 
enemigo le he mandado perseguir ; pues con sus restos va en 
precipitada fuga; daré á V. E. un parte pormenor, luego que las 
circunstancias me lo permitan. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Tucumáii, 26 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Eemito á V. E. los papeles más interesantes que he encontra- 
do en la correspondencia de Tristán; el oficio reservado de Go- 
yeneche importa que el público lo lea, para que vean todos de 
que es un dependiente de la corte del Brasil, y sepan nuestros 
enemigos exteriores é interiores que ni es Fernando VII, ni la 
España quien le ha obligado á la desolación de las provincias 
del Río de la Plata, así se desengañarán sus allegados y apasio- 
nados, y conocerán que el objeto es sujetar á sus paisanos á una 
dominación extranjera. 

Dios guarde, etc. 

Tucuiníín, 28 de septiembre de 1812. 



231 



Excelentísimo seüor : 

El barón de Holinberg me ha presentado el memorial qne 
acompaño : abusó de mi amistad, y por consiguiente del aprecio 
y distinción que le he hecho, y me faltó al respeto debido ; por 
cuyo motivo le mandé arrestado á su casa ; esto acaloró sin du- 
da su imaginación, y le ha empeñado á solicitar su licencia ab- 
soluta ; es sujeto de muchos conocimientos, es útil, útilísimo, y 
acaso al lado de V. E., más contenido y dedicado á los ramos de 
artillería ó de ingenieros, proporcionará á la patria muchos y 
buenos servicios ; pues tiene celo, constancia y luces que no son 
vulgares entre nosotros ; en este ejército ha trabajado mucho, 
ha desempeñado cuanta comisión le he dado ; ha sido incesante 
en su contracción ; confieso que le amo por estas cualidades; 
pero sea su genio vivísimo, sea no entender el idioma, él se ha 
precipitado, y ya con este castigo jamás creo que gustará ser- 
vir en este ejército, donde me ha sido preciso tomar aquella me- 
dida para evitar un mal ejemplo de insubordinación, aun en el 
modo de hablar. 

Dios, etc. 

Tucuraán, 29 de septiembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Escribir la historia de la gloriosa acción del 24 del presente 
para que Y. E. tuviere un conocimiento de sus pormenores exi- 
ge un tiempo que las muchas atenciones urgentes y de la ma- 
yor importancia no me permiten emplear ; pero deseoso de no 
defraudarle el placer que debe llenar de sensibilidad su cora- 
zón al observar por mi sincera relación la energía, el celo, el 
valor á prueba de los individuos del ejército, y de todo el heroi- 
co paisanaje de las provincias que nos ha acompañado, muy 



— 232 — 

particularmente el de Jujuy, Salta, esta ciudad y Santiago del 
Estero, me contraigo en lo posible á referir á V. E. cuanto se 
ha ejecutado, así en general como en particular, para salvar la 
patria y poner en respeto sus armas, bien que previendo que se 
me escaparán muchos hechos, muchas singularidades todas dig- 
nas de la atención de V. E., pero que ya mi memoria no puede 
abarcar. 

Por mis partes anteriores sabe V. E. que el enemigo me per- 
seguía ; su número no lo había podido fijar, porque las relacio- 
nes variaban según el modo de ver de mis espías ; pero obser- 
vada la resolución de todos los individuos del ejército, y de 
cuantos patriotas vinieron á sus banderas, de morir ó vencer, 
me decidí á sostener las armas, sin tener consideración á las 
fuerzas que la tiranía dirigía contra nosotros, y ya el número 
de ellas no fijaba mi atención, sino la dirección que traían. 

Varió ésta por los diferentes caminos que presenta un cam- 
po, que aunque cubierto de bosques tiene sin embargo diversos 
rumbos que se dirigen á esta ciudad, por donde puede viajarse 
fácilmente con un ejército, venciéndose los obstáculos que hay 
que no son de gran entidad. 

Había preparado el campo de batalla al norte de esta ciudad, 
y el 23 por los partes que se me dieron tuve allí la tropa dis- 
puesta para recibir al enemigo que, habiendo acercado sus avan- 
zadas hasta poco más de un cuarto de legua de mi posición, re- 
trogradaron y fueron á reunirse á Tafí Viejo con el grueso del 
ejército. 

Al día siguiente esperando que volviesen á tomar el camino 
real, me situé en el expresado campo á las dos de la mañana ; 
pero á las siete de ella se me avisó venía por el camino de la 
costa del bosque, y en efecto, bajó hasta el manantial sudoeste 
de esta ciudad y se dirigió por ese rumbo al campo de las Ca- 
rretas. 

Ya me había situado en él, y conocida la marcha del enemigo 



— 233 



puse el ejército á su frente, y observando sus maniobras y dis- 
posiciones para formarse, antes que pudiera verificarlo, mandé 
desplegar en batalla mis divisiones y que atacase la infantería 
á la bayoneta, y avanzase la caballería que cubría mis alas, 
reforzada con parte de la división de reserva la del ala de- 
recha. 

Se ejecutó con el mayor denuedo después de unos seis ú ocho 
tiros de cañón que abrieron claros en la línea enemiga, en tanto 
grado, que en diez y seis minutos del fuego más vivo, se logró 
destrozar el ejército enemigo, y consecutivamente apoderarse 
de su artillería, municiones, bagajes, equipajes, poner en ver- 
gonzosa fuga la mayor parte que se persiguió por la caballería 
con el mayor encarnizamiento, el cual no dio lugar á rehacerla 
con la prontitud que se requería para concluir con todo el ejér- 
cito enemigo. 

Con este motivo las divisiones de infantería y el cuerpo de 
reserva con una parte de la ala izquierda de la caballería se re- 
plegaron á la ciudad llevándose prisioneros, municiones del 
enemigo, cañones, doce carretas y muchos otros objetos, mien- 
tras yo trataba de reunir la caballería que había mandado 
avanzar. 

El enemigo replegó parte de sus restos, y se acercó á las ori- 
llas de la ciudad con el intento de no manifestar su debilidad, y 
se atrevió ;i intimar la rendición en los términos de la copia 
número 1, á que contestó mi segundo el mayor general Díaz 
Vélez, según la copia número 2. 

En estos momentos me acerqué con la caballería á ponerme 
á su vista, y resolví no continuar la acción así por ponerme de 
acuerdo con las fuerzas de la plaza para los ulteriores movi- 
miento, como por evitar que continuase la horrorosa efusión de 
sangre que ya presentaba el campo cubierto de cadáveres, que 
afligía el corazón más duro, mucho más al observar que todos 
aquellos desgraciados eran nuestros hermanos alucinados. 



— 234 — 

Así fué que me retiré para dar algún descanso á la tropa y 
caballos, y el enemigo quedó en su posición hasta el día 25, en 
cuya mañana habiendo vuelto á sus inmediaciones, teniendo mi 
correspondencia libre con la plaza, y siguiendo mi idea de que 
no se derrame más sangre americana, dispuse mandar al coro- 
nel don José Moldes, segundo teniente de Patriotas decididos 
con el oficio número 3 para el mayor general del ejército de 
Abascal, don Pío Tristán, quien me contestó con el número 4, 
é interviniendo alguna idea de que podría acercarse á tener una 
conferencia conmigo, suspendí todo movimiento hostil, y di or- 
den al mayor general para que no se atacase, á menos de que el 
enemigo no lo hiciera ; porque confieso á V. E. que mi espíritu 
estaba afligido con tanto americano como había sacrificado la 
tiranía para sostener las cadenas de la esclavitud. 

Mi esperanza salió vana, y después de anochecido fui con la 
caballería al Manantial para lograr algún descanso ; pero ya 
con la determinación de esperar alguna insinuación del jefe 
enemigo hasta las diez de la mañana siguiente, ó en caso con- 
trario finalizar la acción por los medios de la guerra, y librar- 
nos de los trabajos y fatigas que sufríamos. 

Pero el jefe enemigo prefirió á toda amigable proposición, á 
todo medio de conciliación que acaso habría concluido la gue- 
rra civil en que la tiranía nos tiene envueltos, el huir vergon- 
zosamente llevándose hoy los tristes restos de su ejército que va 
perseguido por una división que he puesto al mando del mayor 
general, y que diariamente hace prisioneros, y obliga al aban- 
dono de cuanto les ha quedado, y es de presumir que se disuel- 
va enteramente, según lo amedrentada que va la tropa, y de 
que me hallo con positivas noticias. Los estados adjuntos nú- 
mero... dan á V. E. un conociento exacto de cuanto se les ha 
tomado, desús muertos, heridos y prisioneros, sin traer á consi- 
deración lo mucho que han pillado algunos de la tropa y el pai- 
sanaje en cuanto durante la persecución del enemigo cayó bajo 



— 235 — 

sus manos, y asimismo los muertos, heridos y dispersos que ha 
tenido el ejército de mi mando. 

La fuerza del enemigo era de tres mil hombres de toda arma 
con trece piezas de artillería de cuatro, dos y uno, mientras la 
del ejército que le oponía no llegaba á mil seiscientos hombres 
con cuatro piezas de á seis, entre los cuales apenas se cuentan 
trescientos viejos soldados, pero animados hasta el más nuevo 
recluta, y el paisano que había venido de su hogar ala camorra, 
como ellos dicen, de un espíritu patriótico, y de un fuego tan 
vivo para vencer, que no es dable á mi pluma poderlo pintar, 
para que se conozca en todo su lleno ; sólo puedo compararlos 
á los defensores de Buenos Aires y reconquistadores de Monte- 
video, Maldonado y la Colonia en 1807. 

Por esta comparación vendrá. V. E. en conocimiento de las 
heroicidades que se habían ejecutado hasta por nuestros tam- 
bores, y por los paisanos que nunca se habían hallado en accio- 
nes de guerra, y ni aún tenían idea del silbido de las balas ; 
son muchos los hechos particulares, pero lo que debe admirar 
es el orden, la subordinación y el entusiasmo de los reclutas de 
infantería, de la Quebrada del Volcán, de Jujuy, de la Quebra- 
da del Toro y de Salta, que pisaban los efectos y dineros de los 
enemigos sin atenderlos por perseguirlos y concluirlos; jóvenes 
todos que por primera vez experimentaban los horrores de la 
guerra ; pero que su deseo de la libertad de la patria se los ba- 
cía mirar con fría indiferencia. 

Quisiera estampar sus nombres para que la posteridad los 
recordase con la veneración que es debida ; mas esto no es da- 
ble, y me contentaré con que en la lista de revista (pie han de 
pasar queden con la nota honrosa que merecen para que ob- 
tengan en su tiempo las atenciones de la patria. 

Los hijos de Jujuy y Salta que nos han acompañado, los de 
Santiago del Estero y los tucumanos que desde mi llegada á 
esta ciudad me dieron las demostraciones más positivas de sus 



— 236 — 

esfuerzos y empeños de libertar la patria comprometiéndose á 
que Tucumán fuese el sepulcro de la tiranía, han merecido mu- 
cho, y no hallo cómo elogiarlos ; á todos parecía que la mano de 
Dios los dirigía para llenar sus justos derechos. 

El orden del ejército fué el siguiente : la artillería volante al 
mando del barón de Holmberg y las cuatro piezas de que se 
componía al del capitán don Francisco Yillanueva, teniente 
don Juan Santa María, teniente don Juan Pedro Luna y tenien- 
te don Antonio Giles ; las municiones en dos carretillas al car- 
go del subteniente don José Yelázquez ; todos cumplieron su 
deber, y los tiros que hicieron fueron acertados ; sirvió de ayu- 
dante don José María Paz. 

La infantería formaba tres columnas : la primera al mando de 
mi ayudante don Carlos Forest, capitán del número 1, sargento 
mayor interino del número 6 y comandante de cazadores, dividida 
en tres secciones al mando del capitán don Ramón Echavarría, 
del primer teniente de cazadores del número 1, mi ayudante don 
Jerónimo Helguera, y don Blas Eojas ayudante mayor del nú- 
mero 6 ; la segunda al mando de don Ignacio Warnes, primer 
comandante del número 6, y sus secciones al de los capitanes 
don Manuel Eafael Ruíz, don José María Sempol y don Melchor 
Tellería ¡ la tercera al mando de don José Superi, comandante 
de pardos, y sus secciones al de los tenientes don Eamón Mau- 
riño, don Bartolomé Eivadera y capitán don Antonio Visnara ; 
en esta columna estaba de comandante de guerrillas el subte- 
niente graduado de teniente don Tadeo Lerdo. 

La división de caballería que formaba el ala derecha al man- 
do del teniente coronel don Juan Ramón Balcarce, y sus 
secciones al del capitán de húsares don Cornelio Zelaya, del 
sargento mayor de Tarija don Pedro Antonio Flores, y teniente 
de voluntarios don Rudecindo Alvarado; la división del ala 
izquierda al mando del teniente coronel graduado comandante 
interino de húsares don José Bernaldes, y sus secciones al del 



237 — 



capitán don Francisco Paula Castellanos, y al de los capitanes 
de milicias don Fermín y don Nicolás Baca. 

El cuerpo de reserva al mando del teniente coronel don 
Manuel Dorrego, y sus secciones al del capitán don Esteban 
Figueroa, teniente don Miguel Sagarnaga y el capitán don Ino- 
cencio Pesoa ; la división de caballería de ella al mando de don 
Diego González Balcarce, sargento mayor y comandante interi- 
no de dragones y sus secciones al de los capitanes don Anto- 
nio Bodríguez, don Domingo Arévalo y teniente don Bufino 
Valle. 

La plaza, la dejé al mando del comandante de artillería don 
Benito Martínez con el subteniente de artillería don Juan Ze- 
ballos, seis piezas, un piquete de infantería y parte de mi com- 
pañía de Patriotas decididos, compuesta de los de Cochabamba 
y Chayanta que formaban mi escolta á las órdenes del teniente 
coronel don Manuel Muñoz y Terraza ; dicha compañía la tuve 
dividida en los cuerpos de húsares y dragones, destinando los 
hijos de Tucumán á los primeros, y los de Salta y Jujuy á los 
últimos ; su comportamiento y esfuerzos por el mejor servicio 
correspondieron á todas nuestras esperanzas y la patria se com- 
placerá siempre con hijos tan beneméritos, que todo lo abando- 
naron, sujetándose á la vida más estricta del soldado para sal- 
varla. 

Ya dije á V. E. en mi parte del 26 que desde el último indi- 
viduo del ejército hasta el de mayor graduación se ha compor- 
tado con el mayor honor y valor ; pero debo recomendar muy 
particularmente al coronel don José Moldes, que me ha acom- 
pañado en todo, me ha ayudado y manifestado un ánimo heroi- 
co, y el deseo de salvar la patria ; á mi edecán el teniente coro- 
nel don Francisco Pico y ayudantes el capitán don Dámaso 
Bilbao, teniente don Manuel de la Baquera, á los ayudantes del 
mayor general capitán don Eustaquio Moldes y teniente don 
Alejandro Heredia. 



— 238 — 

Son también de un mérito distinguido don Carlos Forest con 
toda su división de cazadores, que tomó tres cañones, don Ma- 
nuel Dorrego con su división de reserva que tomó el resto y las 
municiones, y entre ambas la mayor parte de los bagajes ; asi- 
mismo lo es el comandante segundo del número 6 don Miguel 
Aráoz, que sin embargo de hallarse todavía herido de la acción 
de las Piedras, ha trabajado con einpeño y su valor acostum- 
brado. 

Me sería preciso nombrar á todos los jefes y oficiales y de- 
más individuos del ejército que han manifestado su honor y va- 
lor decidido, si hubiese de complacerme á mí mismo por lo que 
he visto, por lo que se me ha informado ; pero lo dejaré por ha- 
cerlo por separado en las ocasiones que los interesados lo exi- 
gieren para su satisfacción. 

Dios, etc. 

Tucumán, 29 de septiembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

La ciudad de Salta ha destrozado por sí misma el dogal que 
la oprimía, y ña hecho ver á las provincias del Río de la Plata 
sus hermanas, que para ser libre basta querer serlo. 

El adjunto oficio que en este instante he recibido de su go- 
bernador interino, el digno español don Juan Antonio Álvarez 
de Arenales, dará á V. E. el conocimiento de la ejecución y de 
la prudencia con que se ha dirigido, pues no ha sufrido desgra- 
cia alguna. 

Yeo, señor excelentísimo, la mano del Todopoderoso prote- 
giendo la santa causa de la patria, haciendo desplegar en sus 
hijos las virtudes de la unión y constancia, que se apoderen de 
todo americano y la tiranía no existirá más entre nosotros. 

Dios, ete. 

Tucumán. 2 de octubre de 1812. 



239 



Excelentísimo señor : 

Habríamos podido alejar á los enemigos de todas las provin- 
cias, aprovechándonos de la victoria, si nos hubiésemos hallado 
en situación de ejecutar algunos movimientos con una fuerza 
respetable, de que carecemos, así por su número como por su 
instrucción, pues estamos enseñando á los vencedores del 24 de 
septiembre, si es posible decirlo, los rudimentos de sus obliga- 
ciones. 

Previ este caso con mucha antelación, y V. E. sabe cuáles 
han sido mis clamores por gente aguerrida, al menos para sos- 
tenerme contra la invasión que se ha verificado, y de que he- 
mos logrado libertarnos por medios muy prodigiosos, obra sola 
del Omnipotente que protege nuestra santa y sagrada causa. 

Salta ha dado un paso gigantesco, y se ha comprometido de 
nuevo, como ya lo habrá visto V. E., y este hecho que teniendo 
fuerzas hubiera llenado de consuelo mi espíritu, me tiene en las 
mayores agitaciones cuando observo que el enemigo, si por 
nuevos prodigios no es totalmente destruido, hará sufrir á aque- 
lla benemérita ciudad y sus heroicos habitantes dignos de todos 
nuestros auxilios ; mucho más si Goyeneche por sostener sus 
ideas y deslumhrar á Lima se empeña en remitir fuerzas para 
conservar Jujuy y la expresada ciudad, objetos de su primera 
intención, que motivaron la salida de Suipacha de Tristán, y 
que éste alucinado con mi retirada extendía al resto de nues- 
tras provincias, según los documentos que obran en mi poder. 

En vano me fatigo para hallar recursos, y unos recursos pron- 
tos, cuales las circunstancias lo exigen ; los soldados que hoy 
es el principal que necesito, V. E. sabe que no se forman en 
un día, y esta falta no hay cómo suplirla, ni podré en mucho 
tiempo si V. E. no se desprende de alguna tropa ya instruida, 
que equivalga cuando menos al número de prisioneros que voy 



— 240 — 

á remitirle, que son muy buenos soldados y que podrán desem- 
peñarse en ese ú otros destinos como unos bravos. 

Bien veo que todo esto retarda mis pasos ; que se agrega la 
estación de aguas que se aproxima, que por consiguiente el 
chucho volverá á repetir sus estragos, y de aquí debemos inferir 
que el enemigo se rehará, y que lo que hoy sea obra de instan- 
tes, luego será para mayores trabajos, y siempre con la duda del 
éxito. 

Es muy doloroso que se escapen los momentos más favora- 
bles y la ocasión más oportuna; pero V. E. determinará lo que 
mejor le pareciere, y dirá lo que halle convenir al interés gene- 
ral, como que todo está bajo sus conocimientos. 

Dios guarde, etc. 

Tucumán, 4 de octubre de 1812. 

Excelentísimo sefíor : 

En la adjunta correspondencia de Tristán hay papeles inte- 
resantes de que el público debe ser sabedor, y otros propios de 
los conocimientos de V. E. para reglar sus operaciones; es por 
esto que los dirijo á sus manos. 

Dios, etc. 

Tucumán, 4 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Ha visto V. E. que el Todopoderoso se ha empeñado en pro- 
tegernos, y nos ha distinguido con la más completa victoria, y 
yo veo por el oficio de V. E. fecha 25 del pasado que sería el 
objeto de sus disgustos si tal no hubiésemos conseguido. 

Es verdad que V. E. me hablaba de retirada en las instruc- 
ciones que me expidió por febrero ; que todo varió con los mo- 



— 241 — 

vimientos que hice con el ejército y fueron de su superior apro- 
bación, y que no teniendo otras examiné aquellas para el caso 
en que me veía de que los enemigos intentaban invadir estas 
provincias. 

En consecuencia di mis órdenes al mayor general que V. B. 
me aprueba por medio de su secretario con fecha 11 de agosto 
previniéndome que para que no se anticipasen aquellas acaso 
sin causa, no pierda medios ni momento alguno de observar el 
estado actual y movimientos del enemigo. 

Tengo presente que contesté que la retirada del ejército se 
había hecho á su vista, y jamás la habría ejecutado de otro mo- 
do por el honor de las armas, y porque creía que esa debería 
ser la idea de V. E. como después me la manifestó. 

Si estas eran las miras de V. E. yo no hallo cómo pudiera 
haberme anticipado en mi retirada, ni cómo he faltado á sus 
superiores instrucciones en ejecutarla ; mis conflictos han sido 
por la falta de auxilios en unos países que carecen de ellos, y 
por la localidad de los mismos, que conocida del enemigo trata- 
ba de aprovecharse para batirme, y para evitarlo habría sido 
preciso retirarme desde el momento en que concluyó Cocha- 
bamba ; pues lo manifesté á V. E. que debían cargar sobre nos- 
otros ; esto no lo dispuso V. E. sin embargo de mis avisos, y 
yo seguí el orden de ocultar al enemigo mi debilidad, no ha- 
ciendo movimientos que se la indicasen. 

Me dice ahora V. E. que cree conveniente el que me retire 
con la posible rapidez aun cuando en el ataque que esperaba se 
declare la fortuna por nuestras armas ; crea V. E. que me veo 
aturdido ; el resultado ha sido tan feliz, mediante Dios, que una 
división persigue al enemigo y con ventajas ; que los pueblos y 
los habitantes de la campaña han tomado nuevo espíritu, y que 
todo manifiesta que con los auxilios de V. E. aprovechando los 
instantes se habría concluido la guerra civil en todas las pro- 
vincias. 

DOC. ARCH. BELfiRANO. — T. IV 1G 



— 242 — 

Si cumplo con la orden de V. E. todas las glorias desapare- 
cieron, y la patria va á aumentar el número de sus enemigos ; si 
no cumplo y por uno de aquellos sucesos que la providencia 
dispone para nuestro castigo y no están á nuestros alcances, 
viniese el enemigo y me arrollase, sería un motivo de la abomi- 
nación de V. E. ; no sé, pues, lo que he de hacer, ni qué determi- 
nar, y necesito que sus órdenes sean terminantes para que ja- 
más pueda culpárseme. 

Si V. E. ha expedido sus órdenes para que el ejército de la 
Banda Oriental retrograde con el objeto de que marche á estos 
países, podrá esperarle éste aquí, y para reforzarlo con la posi- 
ble prontitud sería muy interesante que V. E. mandase que las 
tropas que están más inmediatas, como en Santa Fe, la Bajada, 
se trasladen sin pérdida de momento ; pues es de presumir que 
aunque Goyeneche quisiera moverse de Potosí, que lo dudo, 
con todas sus fuerzas, abandonando la guarnición y custodia de 
las provincias que tiene sujetas, nos darían tiempo para que 
llegasen aquéllas. 

En fin, señor excelentísimo, V. E. disponga lo que guste y 
crea más conveniente al bien general y tenga la bondad de co- 
municarme sus órdenes, que deseo ejecutar con la mayor escru- 
pulosidad ; pues amo mucho mi patria, y no quisiera que por mi 
falta padeciese el más mínimo perjuicio. 

Dios, etc. 

Tucumán, 5 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Remito dos banderas del real de Lima y dos estandartes de 
Cochabamba, para que V. E. tenga la bondad de mandar se co- 
loquen en el templo de jSuestra Madre y Señora de las Merce- 
des, como dedicadas por el ejército de mi mando en demostra- 



— 243 — 

ción de la gratitud á tan divina Señora por los favores que 
mediante su intercesión nos dispensó el Todopoderoso en la 
acción del 24 del pasado ; se había tomado otra bandera, pero 
disputándola se destruyó enteramente. 
Dios, etc. 

Tucuruán, 5 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El benemérito capitán don Cornelio Zelaya me da parte con 
fecha 30 del pasado, de haber rendido en el río de las Piedras 
una partida enemiga de treinta y ocho hombres al mando del 
alférez don José Domingo Vidart, después de cerca de una ho- 
ra de fuego, en que tuvo cinco heridos, y los contrarios ocho, y 
apoderándose del expresado alférez, un sargento y nueve solda- 
dos, con diez y ocho fusiles, seis rifles, dos pistolas, tres trabu- 
cos y tres machetes. 

Son muy constantes los servicios de este digno oficial desde 
que subió al Perú, y desde que tengo el mando de este ejército 
soy testigo de su aplicación, celo, constancia y valor, y le hallo 
acreedor á que V. E. lo prende y distinga como corresponde, 
para que en algún modo sea la compensación de sus continua- 
das y arriesgadas fatigas y tenga un testimonio de que ellas son 
de su superior aprobación. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 5 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

El mayor general don Eustoquio Díaz Vélez, comandante de 
vanguardia, me avisa con fecha de anteayer, desde los Algarro- 
bos, que el comandante don Manuel Dorrego seguirá molestan- 



— 244 — 

do al enemigo el 4 como los clias anteriores ; que aquél había 
formado emboscadas en los puntos del Pozo Verde y Encruci- 
jada ; mas advertidas por el bravo Dorrego las burló, haciéndo- 
les otras que no sólo les incomodaron, sino que les impidieron 
que saqueasen é incendiasen las poblaciones, cuya detestable 
operación practican siempre que tienen lugar. 

Luego situó el mismo Dorrego á distancia de una legua al sur 
de Yatasto una emboscada al mando del teniente Andersón 
que surtió el efecto deseado ; pues fué tal la confusión del ene- 
migo, que hizo tres descargas generales, sin más efecto que ma- 
tarnos un cabo y pasar la cartuchera de un soldado, considerán- 
dose por parte de ellos bastante pérdida en razón de ser bien 
dirigidos los fuegos; como se ha imbuido al enemigo por sus je- 
fes que nuestras tropas no les da cuartel, marchan muy unidos 
y no ha sido posible á Dorrego por más que se ha empeñado 
cortarles algún trozo. 

El 5 y 6 los ha perseguido el comandante de dragones don 
Diego Balcarce, habiéndoles hecho bastante fuego desde el río 
de las Piedras hasta el rodeo del Chilcal, en donde hubo una 
guerrilla sostenida, que probablemente les ha causado estra- 
go de consideración, resultando por nuestra parte dos heri- 
dos. 

El 7, que es el día que me escribe el expresado mayor gene- 
ral, seguía el comandante de húsares don José Bernaldes al 
enemigo que marchaba ya del otro lado del río Pasaje, y me di- 
ce que á más de las incomodidades que agovian al enemigo por 
nuestra constante persecución, se agrega sobre cien heridos 
que llevan montados, y así es que van dejando el campo sem- 
brado de cadáveres, y muchos insepultos por la precipitación 
de su fuga. 

Me elogia la constancia y buen orden de la oficialidad y tro- 
pa, siendo particularmente recomendables por su infatigable 
celo los destinados á incomodar al enemigo diariamente ; lo que 



— 245 — 

pongo en noticia de V. E. para su conocimiento y satisfac- 
ción. 

Dios, etc. 

Tucumán, 9 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Recibo el de V. E. fecha 29 del pasado, y respecto á que las 
circunstancias han variado, parece que no me hallo en el caso de 
no cumplir su respetable orden, y sí de solicitar de V. E. tenga 
á bien disponer se acelere la marcha de las tropas que hubiese 
determinado vengan, para concluir, con la posible prontitud, la 
guerra con el ejército de Abascal, que á poco que se haga no 
debe tardar en desaparecer ; siendo presumible que los pueblos 
del interior se mueven sin convulsiones, aprovechándose del 
trastorno que se les ha causado. 

El objeto de V. E. en la retirada es salvar la división que 
mando ; ésta se ha salvado con usura, después de haber dado al 
enemigo una lección que no olvidará y puéstole en un desorden 
cuyas consecuencias deben sernos favorables: esta noticia no 
podía V. E. tenerla el expresado 23, en que por última vez me 
ordena y manda me retire, haciéndome responsable de la falta 
de cumplimiento de su determinación. 

Para que el enemigo se rehaga, auu pudiendo ejecutarlo fran- 
camente, da tiempo la respuesta que espero de V. E. á mi parte 
de la acción y sucesivas, y por consiguiente, obedeciendo, y no 
cumpliendo la expresada orden de retirada, en nada comprome- 
to las armas, ni expongo la pérdida de la división de mi mando, 
ni creo faltar á la ciega obediencia á sus órdenes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 9 de octubre de 1812. 



246 



Excelentísimo señor : 

Acompaño el adjunto memorial del mayor de campo de este 
ejército don Joaquín Lemoyne : desde que está á mis órdenes 
se lia comportado con honor y desempeñado sus obligaciones; 
en la acción del 24 del pasado llenó su deber como todos los de- 
más oficiales del ejército, según su puesto: y en las posteriores 
atenciones, hasta el día, no ha sido menos exacto; lo hallo, pues, 
acreedor á la solicitud que hace y á la gracia general con que 
no dado distinguirá V. E. á los oficiales y demás individuos del 
ejército. 

Dios, etc. 

Tucuniáu, 11 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Las marchas, los lugares por donde las hemos hecho y que 
la tropa del ejército no tenía más vestuario que el dado en mayo 
(agregándose á ésto que los paños estaban podridos de las casa- 
cas y pantalones que vinieron de esa) han puesto otra vez al 
soldado en la mayor desnudez y se hace indispensable vestirlos, 
igualmente que á los reclutas que van entrando, que todos ellos 
apenas cubren sus carnes con un triste poncho. En consecuen- 
cia, he dispuesto que se construyan camisas de los lienzos que 
se encuentren, y vestuario de chaqueta y pantalón de los paños 
que hubiere, como también zapatos para proveer dos pares á 
cada uno lo menos. 

Pero no siendo posible que aquí nos podamos proveer para 
el todo, me veo en la necesidad de pedir á V. E. paños azules, 
de grana para vueltas, y verdes para los cazadores; listadillos 
para forros ó choletas de algodón, creas ó listadillos de Hambur- 
go para camisas, brines ó vitres finos para pantalones, hilo sur- 



— 217 — 

tido blanco, azul y negro; botones para el vestuario y botones 
para las camisas. 

Se me lia asegurado que se encontrará una partida de brines 
en casa de don Pedro Martínez, almacenero de yerba que vive 
en la calle de San Miguel, dos cuadras al norte; otra de creas 
en casa de don Simón Lejarza en frente de lo de Beláustegui. y 
otra de lo mismo en lo de don Joaquín Carreras. 

Xo son menos necesarios estos lienzos para sábanas del hos- 
pital, y mejor sería si se encontrase lienzo gallego que parece 
puede haberlo en los almacenes del Estado ó en casa de Monas- 
terio, según las noticias que me han dado. 

La importancia de vestir á la tropa es indudable: y yo no 
debo detenerme á hablar con Y. E. de esta materia que la co- 
noce y sabe que un hombre de los nuestros vestido parece que 
adquiere un nuevo ser, tomando otro espíritu y energía. 

Xo me es dable tampoco fijar las cantidades de los objetos 
que solicito de V. E.; pero sí expondré que el ejército debe com- 
ponerse, cuando menos, de cuatro mil hombres de toda arma, 
si se ha de evitar la efusión de sangre, y con sólo su respeto 
arrojar al enemigo fuera de nuestras provincias. 

Dios, etc. 

Tucumím, 12 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo entendido por el de 26 del pasado, de haber recaído la 
presidencia en turno en el señor vocal coronel donjuán Martin 
de Pueyrredón desde el 23, quedando sin representación en el 
gobierno, el excelentísimo señor don Manuel de Sarratea, capi- 
tán general del ejército del norte. 

Dios, etc. 

Tucumán, 11 de octubre de 1812. 



248 — 



Excelentísimo señor : 

He recibido la copia del decreto que, con fecha 17 del pasado, 
se sirve remitirme, por el que confirma la licencia que mi ante- 
cesor concedió á don José Antonio Garzón, teniente de drago- 
nes, para contraer matrimonio con doña Clemencia Pueyrredón : 
le daré el curso correspondiente. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 11 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He nombrado de inspector del ejército al coronel don José 
Moldes, por contemplarlo de la mayor necesidad, conociendo su 
aptitud, inteligencia y su deseo del mejor servicio; no siéndome 
posible atender, como quisiera, por sí mismo al buen arreglo y 
pormenor de los cuerpos; lo aviso á V. E. para su inteligencia 
y a fin de que, siendo de su agrado, tenga á bien aprobar el ex- 
presado nombramiento. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 11 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Se necesitan treinta tornos, diez y seis yunques y veinte lin- 
guetes de tres varas de largo y cinco á seis pulgadas de grueso; 
los primeros objetos para la armería y el último para ejes. Lo 
pongo en noticia de V. E. á fin de que se sirva ordenar se remi- 
tan en la primera oportunidad. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 11 de octubre de 1812. 



219 — 



Excelentísimo señor : 

He dado principio á remitir los prisioneros de pueblo en pue- 
blo, al cargo de vecinos : ya lian salido doscientos ochenta en- 
tre sargentos, cabos y soldados, y mañana saldrán cuarenta y 
ocho oficiales y así sucesivamente iré enviando los demás según 
fueren sanando, con las posibles comodidades que las circuns- 
tancias del país permiten; debiendo advertir á Y. E., como lo 
hago, que he dado destino en la infantería á ciento y más de 
Tarija, por ser de la provincia de Salta, cónstame la violencia 
con que fué extraído y al mismo tiempo ahorrando gastos en su 
conducción y llenando las plazas del expresado regimiento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Contesto al de Y. E. fecha 5 del corriente, que no sólo he 
mandado emisarios á las provincias interiores, sino que ha sa- 
lido una partida de más de cincuenta oficiales de Cochabamba y 
Chayanta, que eran de mi compañía de Patriotas decididos, á las 
órdenes de don Manuel Muñoz y Terraza, á quien he nombrado 
de comandante y subdelegado de Chayanta y dádole las ins- 
trucciones más oportunas para su manejo; disponiendo que to- 
dos deban proceder según sus órdenes para evitar la desunión 
y rivalidades que tantos perjuicios nos trajeron anteriormente 
y fueron la causa de la ruina de Cochabamba; el nominado Te- 
rraza es hombre cristiano y de valor, todos tienen concepto en 
él; espero que corresponda á la confianza que le he dispensado 
y á los deseos de Y. E. 

Aun hay más ; sé que con el correo que vino desde el Cuzco 
hasta el Rosario, venía un patriota que habló allí con las S. S. 



— 250 — 

de Moldes, sin otro objeto que saber si podíamos resistir áTris- 
táu que traía las mejores tropas, y cuál era el estado de esa 
ciudad ; pues ansiaban las provincias de Lima por sacudirse 
de Abascal, y se volvió con la noticia de la derrota lleno de sa- 
tisfacción. 

Pero yo creo que ni todos los emisarios ni la partida que he 
expuesto, ni este patriota ni los demás, liarán cosa de provecho ; 
lo que nos importa son tropas, pólvora y plata para arrojar á los 
enemigos de las Provincias Unidas y auxiliar á las que quieran 
hermanarse con ellas, y que V. E. las envíe sin pérdida de ins- 
tantes, como ya se lo lie significado y lo exige el interés general 
de la patria. 

Dios, etc. 

Tucunián, 16 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Eecibido el oficio de V. E. fecha 5 del corriente en contesta- 
ción á mi parte de 26 del pasado, expedí el bando que en copia 
acompaño, que ha producido todas las demostraciones de grati- 
tud hacia Y. E. y el pueblo de esta ciudad, tanto en el ejército 
como en los dignos hijos del Tucumán. 

Por lo que respecta á la persecución de los enemigos, mis 
partes ulteriores habrán impuesto á Y. E., habiendo sido una 
medida consiguiente á su fuga, y ojalá que hubiese tenido tro- 
pas para seguirlos. 

Dios, etc. 

Tucumán, 16 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Á consecuencia del decreto que Y. E. se ha servido expedir 
con fecha I o del corriente, para que según su mérito á don José 



— 251 — 

Superi, lo ejecuto proponiéndole para la comandancia en pro- 
piedad del cuerpo de pardos y morenos que existe en este ejér- 
cito, así por sus servicios anteriores, como por el que ha hecho 
en la acción de 24 del pasado, en que llenó sus deberes. 
Dios, etc. 

Tucurnáu, 16 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El oficial de artillería don Juan Santa María sirvió conmigo 
en el Paraguay, y habiéndole dejado en el ejército del norte 
cuando fui llamado á esa ciudad de resultas del 5 y 6 de abril 
de 1811, se desempeñó muy bien en el sitio de Montevideo, se- 
gún el concepto general, y obtuvo ascensos. 

Hallándome en Jujuy recibí cartas suyas, solicitando que lo 
pidiese á V. E. y en un correo me encontré con tres cartas del 
mismo y de un tenor, tanto que entré en sospechas, ó de que 
estaba loco ó de que intentaba venir para pasarse al enemigo, 
y aun creo que escribí al señor Eivadavia influyese para que no 
se le diera el permiso que solicitaba. 

Días antes de la acción del 24 llegó aquí, hizo su servicio 
bien, y en ella se portó con honor; fué contuso en la espalda 
envuelto por los enemigos y tuvo proporción de haberse pasado 
cuantas veces hubiese querido; no lo ejecutó y es de presumir 
que la carta de la mujer más sea afecto de su modo de pensar 
que el de su marido. 

Pero para aclarar ésto le he manifestado mis sospechas: me 
ha dicho que el Inchauste, su suegro, es contrario á nuestra 
causa, y no menos la suegra é hija ; que le escribirá fuertemen- 
te á ésta, pues lo trataba de perder. 

V. E. puede disponer que se recoja la carta en el correo y por 
ella será factible venir en conocimiento de sus ideas, para tomar 
una determinación fija; pues yo no he visto en él más que un 



252 - 



buen servicio y anhelo por el honor de las armas de la patria. 
Dios, etc. 

Tucumán, 16 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Entre los oficiales prisioneros se halla el coronel comandante 
del batallón de Abancay, don Pedro Barreda, primo hermano de 
G-oyeneche; es sujeto de educación y bellas prendas, casado y 
con hijos en Arequipa; si V. E. lo hallare por conveniente po- 
dré propouer el canje por otros oficiales que nos pueden ser in- 
teresantes. 

Dios, etc. 

Tucuinán, 16 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He juzgado oportuno pasar á Goyeneche el oficio que en co- 
pia acompaño, para ver si logramos que se acabe la guerra civil 
con que nos vamos destruyendo visiblemente; también he teni- 
do por objeto hacerle ver la pérdida que ha tenido y que no se 
la desfigure Tristán; pues por más que la quiera ociütar, siem- 
pre se propagará entre sus amigos y conocidos, y sucesivamente 
se divulgarán las noticias hasta las últimas clases. Mi propues- 
ta es general, como V. E. se impondrá, reducida á que se deje 
en libertad á los pueblos para la elección de diputados y la ce- 
lebración del congreso; puede ser que me conteste y, para tal 
caso, quisiera que V. E. me diese sus instrucciones. 

Dios, etc. 

Tucumán, 16 de octubre de 1812. 



2ór! — 



Excelentísimo señor : 

Remito para la inteligencia de V. E. los oficios más interesan- 
tes que he recibido del mayor general Díaz Vélez, después del 
último parte desde Algarrobos, que comuniqué á V. E.; el ene- 
migo está visto que se lia fijado en Salta ó para rehacerse ó 
para retirarse con más comodidad, luego que vea que no le bati- 
mos, ó por deslumhrar el interior con su permanencia allí. 

He prevenido al mayor general que hallo conveniente venga 
á reunírseme, á menos que no tenga datos positivos que le indi- 
quen su conservación en aquellos puntos. 

El empeño del capitán Zelaya y su valor lo condujo á dar la 
acción que manifiesta su parte en Jujuy, y según la lista que 
me remite, ha tenido ocho muertos y otros tantos heridos; ésta 
es una acción que si se hubiese conseguido, iba á decirnos mu- 
cho ; pues tomaba todos los caudales y municiones del enemigo ; 
no se consiguió, y entra el discurso á degradar al que la em- 
prende, porque por desgracia sólo se juzga por los resultados. 

Lo que importa, señor excelentísimo, y no me cansaré de de- 
cirlo á V. E., son los auxilios de gente, pólvora y dinero y si es 
posible, que vuelen, para seguir operando y que no vayamos á 
comprometer de nuevo á los infelices del interior, y no menos 
para asegurarnos de lo que tenemos, y que en balde es cansarse : 
no se puede salvar sino á fuerza de armas en todo evento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 17 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Incluyo á V. E. el estado adjunto de los oficiales del ejército 
de Lima que murieron en la acción del 24 del pasado, con la 



— 251 — 

distinción de los que se sabe que positivamente fallecieron y de 
los que se dice con duda. 
Dios, etc. 

Tucumáu, 19 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El ejército que tengo el honor de mandar reconoció á V. E. 
ayer tarde á la presencia de todos los magistrados civiles é 
ilustre ayuntamiento de la valerosa Tucumán : después de ese 
respetuoso acto celebrado con un Viva la patria ! y salva de 
veintiún tiros, pasé á la matriz, donde se hallaba el clero se- 
cular y regular, con el mismo acompañamiento el de los caba- 
lleros oficiales y vecinos y dimos gracias á su divina Majestad, 
por tantos beneficios como nos dispensa, con un solemne tedeum 
que entonó el doctor don José Alonso Zavala, digno canónigo 
de la santa iglesia catedral de Salta. 

Este benemérito pueblo ha manifestado su regocijo con ilu- 
minación general espontánea, y ha tenido la bondad de acom- 
pañarme á festejar por la noche en la sala capitular la conducta 
virtuosa del pueblo de Buenos Aires, la elección de Y. E., las 
justas y arregladas prevenciones de ese excelentísimo cabildo, 
y por último, los auxilios que en ejercicio de sus facultades se 
sirve V. E. remitirnos para llevar la bandera de la patria con 
honor y gloria, mediante el Todopoderoso á libertar de la tira- 
nía á nuestras provincias hermanas. 

Dios, etc. 

Tucumán, 23 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Debo persuadirme de que Y. E. se haya impuesto de mi co- 
rrespondencia con el anterior gobierno, y de que, por ella, se 



— 255 — 

haya instruido de la necesidad de auxilios á este ejército, para 
llevar la empresa hasta su fin, de las fuerzas del enemigo y lu- 
gares que ocupan; pues he acompañado los papeles más intere- 
santes de la correspondencia de Tristán, y en una palabra, po- 
cas ó ningunas luces me quedan que dar de nuestra situación y 
de la del enemigo ; pues no he tenido más noticias después de 
mi última á V. E., que el decirse viene el batallón de Picoaga 
á reforzar á Tristán que se halla en Salta, y que Ast'ete que 
estaba en Tupiza con quinientos hombres, no quiso venir al lla- 
mado de aquél, después de la derrota, y con solóla noticia tuvo 
una deserción horrorosa. 

En el batallón de Picoaga tienen una confianza extraordina- 
ria por su disciplina y por sus robos y asesinatos. Consta, según 
dicen, de mil hombres, y me acuerdo que Goyeneche, en una 
carta escrita á Tristán, le dice que había logrado se recogiesen 
á las oraciones y que estaban sujetos; también hay algún oficial 
de los prisioneros que se figura que, con esta derrota, Picoaga 
tal vez hable claro á Goyeneche, y tomen un nuevo rumbo las 
cosas; pero estas son esperanzas lisonjeras sin apoyo ni funda- 
mento. 

Mi opinión es que este ejército necesita hombres, no de la 
clase de reclutas, pólvora y plata y ponerlo en la fuerza de cua- 
tro mil hombres, cuando menos, para llevar la victoria por de- 
lante sin efusión de sangre y poderse situar en los límites del 
Desaguadero. 

Hoy día cuento con mil trescientos hombres de infantería 
entre los pocos soldados viejos que hay, los reclutas de Jujuy y 
Salta, y los que nuevamente han entrado de Tarija, que traía el 
enemigo y los de Catamarca que no hay como desviarlos de la 
deserción. 

Lo que se llama tropa de caballería, hablando claro, no tengo 
ninguna; sin embargo que entre dragones y húsares habrá cer- 
ca de cuatrocientos hombres y como doscientos cincuenta reclu- 



— 256 — 

tas que tienen el nombre de los primeros y se están enseñando ; 
necesitan mucha disciplina y subordinación, y espero que se 
consiga, pues hay buenos oficiales entre los que los mandan. 

El paisanaje que formó un cuerpo de caballería para la acción 
se dispersó, y se retiró á sus casas á disfrutar del saqueo y los 
más de ellos eran casados, que es gente con que no se puede 
contar para la marcha al interior, y sólo servirá aquí en cuales- 
quier lance por la esperanza de un nuevo saqueo; pues hasta 
los que no quisieron venir á la camorra, como ellos dicen, sien- 
ten no haberse hallado en ella para disfrutar como disfrutan 
sus camaradas de lo mucho que han pillado en efectivo, en pla- 
ta labrada, alhajas, ropa y demás de los enemigos, que se valúa 
en más de ciento cincuenta mil pesos. 

La artillería la tengo bien servida, y tengo en ella entre sar- 
gentos, cabos y soldados, ciento treinta y cinco hombres que 
son suficientes para el servicio de diez piezas y algunos sobre- 
salientes para en caso de faltar los precisos. 

Por lo que hace á municiones de fusil no me faltan; pero 
tampoco tengo las necesarias para una acción y continuar con 
la victoria, si se consigue ; gracias á las tomadas al enemigo que 
me hallo hoy como con noventa mil cartuchos; en cuanto á las 
de cañón las piezas no están bien dotadas y por ésto es que he 
clamado y clamo por pólvora ; pues aquí tengo plomo para lo 
que son municiones de fusil y alguna metralla, y no falta cobre 
para las municiones de artillería que sirve en defecto de las de 
fierro. 

Armas, con las que teníamos y las tomadas al enemigo po- 
dremos contar de mil quinientos á mil ochocientos entre fusiles 
y carabinas ; pero lo más de ello está destrozado, y constante- 
mente se trabaja en hacer cajas nuevas, recomponer las llaves, 
hacer éstas nuevas, guarniciones, baquetas, bayonetas y cuanto 
es preciso. 

Para todo ésto, y para pagar la tropa, sin que le sirva de ex- 



— 257 — 

cusa en ningún caso la falta de pagamento, necesito la plata y 
es indispensable qne V. E. busque arbitrios para que la con- 
siga; me he visto y me lie deseado para conseguir doce mil y 
más pesos qne necesito para pagar este mes á los qne lian asis- 
tido á la acción el pres entero y á los demás una buena cuenta, 
pues hace meses qne sólo les he dado de éstas á cuatro pesos 
y hasta de á nno. 

No tardaré en remitir á Y. B. estados generales de la fuerza, 
del armamento, de municiones y de cuanto hay y existe en el 
ejército, bien que entretanto Y. E. puede hacer traerá la vista 
cuantos he remitido de estos particulares, y deben estar con 
mis correspondencias en la secretaría ó en el estado mayor; 
pues siempre he deseado que el gobierno tenga los conocimien- 
tos más exactos para que me socorriera y no me dejase abando- 
nado, como lo hizo también en el Paraguay, y aun por ésto en- 
vié al teniente coronel Dorrego después de la pérdida de Co- 
chabamba. 

Las armas blancas para la caballería me hacen suma falta, 
sean sables ó espadas y las armas cortas de chispa para evitar 
el darles armas largas con que se disminuye la infantería, y asi- 
mismo se pierden y estropean de necesidad en las marchas, sin 
que sea posible remediarlo. 

Si me es permitido hablar á Y. E. con la claridad que siempre 
he acostumbrado, digo ser de la mayor importancia que la se- 
cretaría de guerra la ponga á cargo de un hombre inteligente y 
de mucha contracción, porque este ramo es el más importante 
en nuestras circunstancias y no basta con saber poner la pluma 
si no se tienen unos conocimientos extendidos, cual requiere 
en todos los objetos que abraza y de cuyos reglamentos carece- 
mos, viviendo sin la exactitud precisa de que debe resultar la 
economía, que sabe V. E. es la más importante para que el Es- 
tado no se arruine. 

Ya Y. E. ha visto mi disposición para la retirada del mayor 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 17 



— 258 — 

general con la división que ha perseguido al enemigo y se lo lie 
vuelto á prevenir para arreglar el ejército y ponerlo todo en or- 
den. Me avisa haber empezado su marcha; no intento moverme 
de aquí hasta que no me halle en un estado cual me prometo, 
así por la instrucción de la tropa, como por los auxilios que es- 
pero de V. E., ya sea porque el enemigo me intentase atacar de 
nuevo, ya sea para irlo á atacar y ahuyentarlo; mis pasos serán 
medidos por la prudencia, y cuando exponga las fuerzas, me- 
diante los visibles favores del cielo, será para dar victorias á la 
patria y libertarla de los enemigos. 
Dios, etc. 

Tucumáu, 23 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don Miguel Francisco Aráoz con su acostumbrado patriotis- 
mo, ha franqueado á la comisaría de este ejército seis mil seis- 
cientos pesos para pago de sueldos de la tropa, con cargo de 
que le sean entregados en esas cajas á la vista; y á efecto de 
que así se verifique, lo pongo en noticia de V. E. con el objeto 
de que tenga ábien expedir la orden oportuna para que se cu- 
bra este crédito sin demora. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 24 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con esta fecha digo á V. E. lo siguiente : espero que V. E. se 
sirva cubrir con prontitud este crédito para que restablezca el 
que corresponde en estos pueblos, y pueda yo en los casos apu- 
rados encontrar quién me socorra. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 24 de octubre de 1812. 



259 



Excelentísimo señor : 

El ejército que tengo la honra de mandar no halla expresio- 
nes para corresponder á V. E. por los elogios que le merece en 
su oficio de 10 del corriente; ellos se empeñan á nuevos sacrifi- 
cios por la patria y no dude V. E. de que seguirá constante por 
el camino del honor hasta verla constituida con el decoro de- 
bido á su dignidad. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El capitán de artillería don Pedro Regalado de Plaza, fué 
suspenso de su empleo por el barón de Holmberg con anuencia 
mía, por su mal comportamiento en el servicio ; por considera- 
ción le permití que asistiera á la acción del 24, agregado á la 
caballería, á las órdenes de don Ramón Balcarce en (pie se con- 
dujo con honor. 

Iba ya á reponerle á su empleo, cuando he sabido que por su 
genio caviloso y díscolo, atizaba el fuego de la discordia y me- 
tía á sus beneméritos compañeros en pasos ajenos de la subor- 
dinación, de resultas del nombramiento que hice de inspector 
en don José Moldes sobre cuyo particular hablaré á Y. E. por 
separado. 

Por último es de los veteranos antiguos con sus ribetes de 
orgullo y de los que dicen que ¿para qué les han enseñado los 
derechos del hombre"? y que llaman despotismo al orden de la 
milicia para seguir en el orden antiguo haciendo lo que menos 
se pudiese. 

Agregue V. E. á todo eso, la adjunta canción inventada por 
él y promovido su canto entre la oficialidad que he podido ata- 
jar con mi prudencia; excepto el coro y la primera cuarteta, 



— 260 — 

todo lo demás es escrito de su puño, habiendo escrito aquéllas, 
quien se la bacía decir para manifestármela. 

En consecuencia, lo be mandado salir para esa á fin de liber- 
tar que contamine con sus cavilosidades á estos oficiales, y para 
que V. E. tome las providencias que bailare por más conve- 
nientes de un modo que sirva de ejemplo á esta clase de ciuda- 
danos libres, buenos y á propósito para bacer mal á la patria ; 
porque decir que ésta ba de subsistir sin ejército y ejército sin 
subordinación, es pedir un imposible. 

Dios, etc. 

Tucuniíín, 24 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El cura de las Trancas doctor don Miguel Martín Laguna, es- 
taba sindicado de ser contrario á nuestra causa, y todos me exi- 
gían que lo separara de allí; mas como no tenía un dato, no 
tomé providencia, basta que babiendo venido con el enemigo 
cayó en nuestras manos, y en las mías, la que acompaño con 
que comprobé su malignidad, y además con la de baber becho 
venir á sus feligreses de baqueanos del enemigo y que siguiesen 
su suerte : ésto, como otros ejemplares, me ba manifestado que los 
pueblos no se engañan y que cuando forman un concepto es pre- 
ciso estar por él, aun cuando no baya datos que lo califiquen. 

Lo be mandado para esa á su costa, á las órdenes de Y. E. y 
bueno será que vaya á la Recoleta para que le enseñen que 
ningún eclesiástico debe atizar el fuego de la guerra civil, y 
sólo debe atender á sus obligaciones. V. E. dispondrá lo que 
mejor le pareciere, pero no debe volver á su curato mientras la 
patria no baya asegurado su cansa. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de octubre de 1812. 



261 



Excelentísimo señor : 

Quisiera tener expresiones que manifestasen mi gratitud al 
obsequio del par de pistoletas de bolsillo con que me descubre 
el exceso de su afecto don Francisco Paso, y que V. E. carac- 
teriza con su aprobación ; no me juzgo acreedor á tanta honra, 
mis méritos no salen de la esfera del cumplimiento de las obliga- 
ciones que me ha impuesto la patria: pero demostraciones tales 
me empeñarán en mayor exactitud para conservar el aprecio de 
un conciudadano que tanto me distingue y de la superioridad 
que así me favorece. 

Dios, etc. 

Tucunián, 24 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Hay nueva orden que gobierna para las asignaciones de los 
individuos de este ejército, que ya se les ha comunicado; los in- 
teresados son los causantes de que en esa no se contribuyan, 
porque no hacen sus diligencias como deben ; por lo que hace á 
Marcos Esparza á que es referente el decreto de V. E. de I o del 
corriente promoveré lo conveniente. 

Dios, etc. 

Tucumán, 2A de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la resolución de V. E. acerca de las asig- 
naciones á los oficiales prisioneros y demás individuos de igual 
clase, que tiene á bien comunicarme con fecha 12 del corriente. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de octubre de 1*12. 



265 



Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. fecha 9 del corriente, me impongo de los in- 
dividuos que interinamente ejercen las secretarías del Estado. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Por el de V. E. fecha 10 del corriente veo que se ha servido 
mandar á consecuencia de lo acordado en junta de guerra, que 
venga á incorporarse en este ejército el regimiento número I o , 
y por el acta de la expresada junta los demás auxilios que de- 
bían venir, sobre cuyos particulares ya escribí á V. E. con la 
fecha de ayer. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Ha llegado á esta ciudad el canónigo de la iglesia de Salta 
doctor don José Alonso Zavala, siguiendo nuestra suerte; este 
benemérito eclesiástico es acreedor á las atenciones de V. E. y 
convendría que se sirva mandar se le expida el título de primer 
capellán y vicario general del ejército, así por honrarlo como 
porque cele en el cumplimiento de las obligaciones de los de- 
más capellanes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de octubre de 1812. 



263 — 



Excelentísimo señor : 

La jurisdicción eclesiástica se baila en ésta en manos del 
doctor Molina que la ejercía por nombramiento del obispo, y en 
la sede vacante por el cabildo, tácita ó expresamente, no lo sé, 
conferida; pero el cabildo está bajo el poder de las armas ene- 
migas, y parece que han debido cesar sus facultades y reasumir 
el vicariato el cura. Creo que Y. E. está en el caso de hacer su 
declaración para evitar nulidades y las cuestiones que son con- 
siguientes que pueden perturbar la tranquilidad de las concien- 
cias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Xombré de inspector de este ejército á don José Moldes, de 
que di cuenta á V. E., y este benemérito individuo, no sé por 
qué desgracia, tiene muy pocos afectos, y la oficialidad se valió, 
para representarme, de don Juan Ramón Balcarce, de don Car- 
los Forest, del capitán Villanueva, comandante de artillería y 
del capitán Pesoa, de pardos. 

Supe con antelación que venían á gestionar é hice que Mol- 
des renunciara, para decirles, como lo verifiqué, que venían á pe- 
dirme una cosa que había aquél renunciado; pues no quería 
empleos como efectivamente es así ; ello es que, con mis modos, 
y según mis luces, he contenido todo el fuego y sin admitirle 
la renuncia no ejerce el cargo, y la autoridad no se ha desairado; 
pues no he dado orden en contra de la primera. 

Conozco que Moldes es un oficial benemérito, amante de su 
patria; mas también observo que no le aman, y he venido á sa- 
ber que esto proviene ya desde el tiempo de Pueyrredón y nun- 
ca sera bien mirado hasta que el ejército no esté en aquel pie 



— 264 — 

de disciplina que tanto importa, pero que lia de tardar mucho 
para cimentarse quitándole los resabios que trae desde su crea- 
ción. 

He procurado indagar el primer motor de la gestión y no le 
lie hallado; V. E. acaso podrá descubrirlo por las declaraciones 
del capitán Plaza, y en consecuencia dictar sus providencias 
que me separen de aquí los perturbadores del orden. 

Dios, etc. 

Tucunián, 26 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Las adjuntas causas que remito seguidas contra el cura de 
Salta don Feliciano Centurión y José Aranda, alcalde provin- 
cial de Santiago del Estero y lo actuado en Catamarca respecto 
al doctor don Juan Miguel Fernández Rivas, impondrá á V. E. 
de mis resoluciones en ambas, habiendo tomado la medida de 
remitir á sus órdenes á los eclesiásticos para que paguen sus 
delitos en un encierro: porque los pueblos aún no están conven- 
cidos de la importancia de castigos ejemplares en ellos; los con- 
duce el sargento graduado de alférez Salvatierra, en las carre- 
tas de Ríos que hoy han salido y á José Aranda á Santiago para 
que allí se ejecute la sentencia. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El crédito que tiene en esta provincia el coronel don Felicia- 
no Chiclana por su honroso comportamiento y por las virtu- 
des que desplegó, me empeñan á solicitar de V. E. le nombre 
gobernador intendente de ella : pues interesa que un patriota 



— 265 — 

de su clase ocupe este lugar por el buen desempeño de las aten- 
ciones que demanda y ha de demandar en lo sucesivo. 
Dios, etc. 

Tucumán, 26 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor: 

El ejército conmigo agradece á V. E. la gracia que le conce- 
dió de que las banderas y estandartes del enemigo se hayan co- 
locado en la iglesia de Nuestra Señora de Mercedes, según tiene 
V. E. á bien avisarme con fecha 20 del que fenece. 

Dios, etc. 

Tucumán, 3] de octubre de 1812. 

Excelentísimo seuor : 

El comandante del batallón de pardos y morenos de este ejér- 
cito don José Superi, natural del reino de Valencia, me suplica 
haga presente á V. E. su deseo de obtener el título de ciudada- 
no, y aspirando á corresponder á sus buenos servicios al menos 
con mis insinuaciones ante V. E. le pido tenga á bien conce- 
dérselo. 

Dios, etc. 

Tucumán, 30 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Todos los individuos que tenemos el honor de componer este 
ejército, estamos penetrados de los sentimientos de la más sin- 
cera gratitud por las distinciones con que en fecha 20 del que 
fenece nos honra en consecuencia de haber cumplido nuestras 
obligaciones; el 24 de septiembre quisiéramos presentar ;i la 



— 266 — 

patria nuevas pruebas de nuestros deseos de verla en paz y 
tranquilidad, gozando de sus justos derechos ; y Y. E. puede es- 
tar seguro de que nada nos quedará por hacer para tan santo 
fin, contentándonos con que nuestros trabajos merezcan el apre- 
cio de V. E. y de nuestros conciudadanos. 
Dios, etc. 

Tucunián, 31 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Hallándome enteramente recargado y sin serme posible aten- 
der á los objetos que me rodean con la precisión que correspon- 
de, he solicitado al doctor don Tomás Manuel de Anchorena, 
para que me ayude con sus conocimientos y nombrarle secreta- 
rio; sin embargo de sus intereses y de sus particulares atencio- 
nes, su patriotismo le ha decidido y se ha prestado á este ser- 
vicio; no me parece preciso recomendar á V. E. sus conoci- 
mientos y virtudes, pues es notorio el concepto que merecen, y, 
por lo tanto, al mismo tiempo que espero su superior aproba- 
ción, espero también que V. E. se digne expedirle el título co- 
rrespondiente de tal secretario, con los privilegios que tuviere 
á bien. 

Dios, etc. 

Tucumán, 31 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Mi segundo el mayor general don Eustoquio Díaz Vélez, en 
su retirada de perseguir al enemigo, en cuya expedición ha 
manifestado como siempre su valor, constancia y las demás 
virtudes que le adornan, recibió mi orden para el reconoci- 
miento de V. E. y lo ha verificado en el pueblo de las Trancas 



— 267 — 

con todo el aparato militar, prestando el juramento correspon- 
diente todos los jefes, oficiales y tropa, y anunciándolo con el 
viva la patria y su respectiva salva; lo pongo en noticia de 
V. E. para su superior conocimiento. 
Dios, etc. 

Tucumán, 31 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En la noche del 28 se me reunió el mayor general Díaz Vélez 
con toda su división, después de sus trabajosas y penosas mar- 
chas, y en que ha hecho al enemigo cuantas hostilidades ha 
sido posible. 

Éste permanece en Salta con bastantes heridos, sufriendo la 
deserción y, según noticias, con número crecido de enfermos; 
puede ser que permanezca allí hasta que nos acerquemos, bien 
que me lo hace dudar la distancia en que se ve y que no parece 
regular se aventure á otra pérdida que le sería enteramente 
irreparable. 

Si hubiese tenido los auxilios que pedí, y con cuyo objeto 
mandé á esa al teniente coronel Dorrego, habría podido perse- 
guir al enemigo con mayores fuerzas y conseguido desbaratar- 
lo; pero envié únicamente lo que era disponible, pues á más 
de lo que había que custodiar aquí, ni la tropa ni las armas 
que me quedaban, ni las municiones mismas, estaban en estado 
de marchar. 

Llegó el caso que yo previa de que no teníamos cómo apro- 
vecharnos de una victoria, y nada me habrían importado las ór- 
denes opuestas para seguirla, si antes de ellas no se hubiese 
mirado á este ejército, si no con total abandono, al menos con 
mucho descuido. 

He dicho ya á V. E. mi parecer, y me sostengo en él; para no 
aventurar y conseguir el fin, necesito la fuerza de cuatro mil 



— 268 — 

hombres de toda arma, pólvora y plata, con cuyos auxilios es- 
pino que nuestras provincias se vean libres de los tiranos, y si 
V. E. los proporciona, no dudo que lo tendrán por su verdadero 
restaurador. 

Es preciso, señor excelentísimo, que demos ya nuestros pasos 
con la posible seguridad ; para defenderme estoy en regular es- 
tado, mediante también el espíritu del paisanaje; pero para hos- 
tilizar con formalidad, no estoy en estado y es indispensable 
trabajar mucho para llegar á este caso y yo no dudo que aten- 
diendo V. E. á este ejército, como se ha propuesto lo consi- 
gamos, y que la patria se vea libre de estos enemigos. 

He contestado á V. E. á su oficio de 21 del que fenece; V. E. 
determinará lo que tenga por más conveniente y me dará sus 
órdenes que ejecutaré puntualmente. 

Dios, etc. 

Tucumíín, 31 de octubre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Sirvo á la patria sin otro objeto que el de verla constituida, 
y éste es el premio á que aspiro, habiendo mirado siempre los 
cargos que he ejercido, según ya otra vez lo he manifestado á 
esa superioridad, como comisiones que se me han confiado y 
que por aquel principio he debido desempeñar. 

Por esto V. E. me honra tal vez creído de que tengo un rele- 
vante mérito y de que he sido el héroe de la acción del 24, con- 
firmándome en el empleo de brigadier de los ejércitos de la pa- 
tria y condecorándome con el honorífico título de capitán gene- 
ral del ejército. 

Doy á Y. E. las gracias más respetuosas; pero hablando ver- 
dad, en la acción no he tenido más de general que mis disposi- 
ciones anteriores y haber aprovechado el momento de mandar 
avanzar: habiendo sido todo lo demás obra de mi segundo el 



— 269 — 

mayor general, de los jefes de la división, de los oficiales y de 
toda la tropa y paisanaje, en términos que, á cada uno, se le 
puede llamar el héroe del campo de las carreras del Tncumán. 

Para el bien de la patria ni para el servicio mío, hallo conve- 
niente el título honorífico de capitán general y no veo en él 
sino más trabas para el trato social, mayores gastos y un apa- 
rato que nada importa sino para la vista del vulgar, por cuyas 
razones Y. E. me permitirá, haciéndome una gracia, de que no 
lo use; contentándome únicamente con las facultades que me 
revisten por el cargo que ejerzo, y las que me da en sus instruc- 
ciones de 20 del que fenece. 

Expuse que no era conveniente para la patria, porque es para 
aumentársele gastos con el sostén de una escolta que á nada 
conduce; pues el que procede bien de nada de esto necesita, 
hallándose resguardado con cuantos le rodean, ni tampoco para 
mi buen servicio, porque es una representación que me privaría 
de andar con la llaneza que acostumbro, de salir sin ese apa- 
rato á recorrer lo que importa al ejército y me aumentaría tam- 
bién gastos que no es posible soportar. 

Creo que estas consideraciones obrarán en el ánimo de V. E. 
y tendré la satisfacción de que produzcan el efecto que deseo ; 
en la inteligencia de que, si alguna vez conceptuase que el ex- 
presado título es útil é importante para la causa sagrada que 
sostenemos, con la misma franqueza que ahora, expondré á 
V. E. las razones que hubiese para que me lo conceda. 

Dios, etc. 

Tncumán, 31 de octubre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del superior decreto de V. E. de 27 del pa- 
sado, expedido en la causa del sargento mayor del regimiento 



de La Paz don Clemente Diez de Medina, mandándole ponerse 
á mis órdenes y contestar á los cargos que le resulten del mo- 
tivo que impulsó á su envío á esa capital, y en su consecuencia, 
usando de las facultades que se me han concedido, oiré á dicho 
oficial y procederé en el particular según sea de justicia. 
Dios, etc. 

Tucuinán, 10 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He recibido la representación que ha dirigido á esa superio- 
ridad con fecha de 8 del corriente don Clemente de Zavaleta, 
con el decreto marginal de V. E., y, en su virtud, habiendo to- 
mado ya las medidas convenientes respecto de la cuenta, tra- 
bajo de la fábrica y pago de oficiales, tendré en consideración, 
como V. E. me ordena, al expresado Zavaleta é instruiré en 
primera oportunidad á V. E. de mis disposiciones y demás que 
juzgue conveniente. 

Dios, etc. 

Tucumán, 10 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del oficio de V. E. de 26 del próximo pasado, 
en que me previene que dentro de pocos días saldrán tres mil 
vestuarios completos para los soldados y reclutas que se incor- 
poren en el ejército de mi mando y algunas piezas de paño 
verde para los cazadores, y que podré repartirlos en la inteli- 
gencia que el regimiento número I o viene completamente ves- 
tido, lo mismo que marcharán las demás divisiones armadas que 
se aprestan; de todo lo que doy á V. E. las más encarecidas 
gracias por ser uno de los auxilios que más interesan en las cir- 



— 271 — 

cunstancias, según el estado de desnudez en que se halla casi 
toda la tropa. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la resolución de V. E. para que se me re- 
mitan con destino á los del ejército de mi mando veinte mil pe- 
sos, sin perjuicio de los que haya tomado para hacer en el Ínte- 
rin algunos pagos, previniéndome que en lo sucesivo me remi- 
tirá las cantidades que sea posible, de que doy á Y. E. las más 
expresivas gracias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 10 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo seuor : 

He recibido la representación que han dirigido á V. E. el 
alcaide de la aduana de Salta don Lorenzo Fernández Baldi- 
vieso y los demás subalternos don Manuel Antonio Gallegos, 
don Francisco Eeina y Pedro Layrú, sobre que, en atención á 
haberse apersonado en esta ciudad como verdaderos patriotas 
conduciendo el archivo de aquella oftcina, en cumplimiento de 
mi orden con motivo de la retirada del ejército de mi mando, 
no se haga novedad en la contribución del sueldo que les corres- 
ponde y para proveer ó informar á V. E. con suficiente conoci- 
miento, según me ordena en su oficio de 26 del próximo pasado, 
he pedido informe al gobernador intendente de esta provincia. 

Dios, etc. 

Tucumán, 10 de noviembre de 1812. 



— 11-2 — 



Excelentísimo señor : 

El gobernador intendente en Salta me ba pasado el oficio nú- 
mero 1, relativo á mi proclama de 29 del pasado y le be contes- 
tado conforme el número 2; conozco las dificultades de ejecutar 
lo que mandó en ella, pero como estoy cierto que en lo más mí- 
nimo que varíe se dejarían estar y nada harían, me be sosteni- 
do como V. E. ve. y pienso nacer demostraciones de llevarla á 
efecto en cuanto me sea posible, á ver si aguijoneando á los ha- 
cendados y ricachos, los saco de la indiferencia y apatía con 
que miran la causa de la patria. 

Dios, etc. 

Jujuy, 3 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo el estado de fuerza del ejército según las listas de 
revistas del mes pasado julio: va aumentándose y no tengo ar- 
mamento que darle ni municiones de fusil suficientes para los 
que ya lo tienen ; excúseme V. E. esta repetición que mi deber 
me impele á bacerla. 

Dios, etc. 

Jujuy, 3 de agosto de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de lo que expuse á V. E. en mi oficio de 11 del 
pasado, sobre la utilidad del coronel don José Moldes, babiendo 
sobrevenido posteriormente varios sucesos de que ya be infor- 
mado á Y. E. con bastante extensión, be tenido á bien, consul- 
tando la paz, concordia y buen orden entre los oficiales del ejér- 
cito de mi mando, comunicarle la anterior disposición de Y. E. 



— 273 — 



incluyéndole el pasaporte para que pase á esa capital, según lo 
participo á V. E. en otro de esta fecha. 



Dios, etc. 



Tucumán, 10 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la relación que se sirve Y. E. incluirme 
de todas las municiones que me remite con el capitán don N. 
Tollo, como también de haber salido el regimiento número I o de 
la laguna de los Porongos el 25 del próximo pasado con cien- 
to cincuenta fusiles de repuesto, vía recta hacia este destino 
adonde llegará dentro de veinte días á más tardar desde aquella 
fecha. 

Con este motivo debo instruir á Y. E. que es excusado el que 
me remita tiros da cañón y cartuchería de fusil, porque llegan 
aquí tan maltratados que es necesario rehacerlos todos de nue- 
vo y se origina superfinamente un mayor gasto en la conduc- 
ción, por el peso de las balas y metralla, pues teniendo yo en 
ésta plomo para las balas de fusil y carabinas y cobre para las 
de cañón y metralla, sólo necesito pólvora, y así V. E. debe re- 
mitirme cien quintales más de esta especie, fuera de los veinti- 
cinco que expresa la relación. 

También son superfinos el cepo para cargar lanzafuegos, los 
estopines de á seis y las piedras de pistolas, y en lugar de las 
dos mil que me manda V. E. de éstas, será mejor completar 
hasta ocho mil de fusil con las seis mil que tiene dispuesto 
remitirme. 

En oficio de 23 del próximo pasado, impuse á V. E. porme- 
nor del estado de la fuerza de mi mando, y ahora lo hago por 
separado con un estado general de cuanto aquí existe. 

El enemigo se mantiene en Salta en donde tengo noticias que 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 18 



— 274 — . 

se atrinchera á toda prisa. La fuerza que ha podido salvar as- 
cenderá hasta mil quinientos ó mil ochocientos hombres ; aun- 
que debe tenerla muy desorganizada, no es difícil que la arregle 
en algún modo en todo el tiempo que va corriendo, pues proba- 
blemente ha de hacer cuanto esfuerzo le sea posible para con- 
servar los puntos de Jujuy y Salta, que le son muy interesan- 
tes para las caballadas, muladas y demás ganado de que puede 
aprovecharse. 

Acabo de recibir noticias de que Tristán ha cerrado las bo- 
cacalles de la plaza de Salta con estacadas de palo á excep- 
ción de la que tira al puente de Tinco donde sólo han puesto 
cañones ; que tiene los seis que pudo salvar y cinco más que 
hizo traer de Jujuy, y que en esta ciudad no existe fuerza al- 
guna ; que ha puesto en la cárcel á varios vecinos honrados y 
dos de ellos han sido azotados; que el jueves 29 del próximo pa- 
sado, llegó Saturno Castro á un punto distante 24 leguas de 
Salta, comandando trescientos hombres montados todos en ca- 
balgaduras sumamente flacas y maltratadas, y habiendo hecho 
noche en aquel lugar, en el cuarto donde se hospedaron encon- 
traron la Gaceta del 11, la que, leída en alta voz, á presencia de 
todos los oficiales, fué de la aprobación de ellos, expresando que 
las propuestas hechas por el superior gobierno, eran muy racio- 
nables y ventajosas á aquella ciudad, de cuyas resultas hicieron 
propio á Tristán. Que al día siguiente se dispusieron á marchar 
para adelante y formada que fué la gente en ala, salió de ella 
una voz que decía : media vuelta á la derecha, con la que se 
oponían á seguir su ruta ; trataron de averiguar el origen de 
esta voz, pero no lo consiguieron; y habiendo dirigídose hasta 
cierto punto, no pudieron llegar por haberse opuesto la gente, 
de cuyas resultas se pensó en diezmarlos, luego fueron de dis- 
tinto parecer. Que este mismo día regresaron con la mitad de 
la gente á pie conduciendo veinticinco caballos flacos é inser- 
vibles, y echando la voz que habían llegado hasta Caraguarí, 



(listante de Salta... leguas. Que los que recogen caballos, tie- 
nen orden de cortarle la oreja á cuantos encuentren y marcar- 
los con una B, y que se lia echado un bando en que se ordena 
que todo paisano que anduviere en alguno de estos caballos, 
si es español, será multado en cincuenta pesos y si plebeyo, 
sufrir otros tantos azotes. Que tienen orden los comandantes 
de partida de procurar la total destrucción de los que en- 
cuentren adictos al sistema de la patria y de favorecer á los 
opuestos. 

Conozco cuánto importa para aumentar el entusiasmo de 
nuestro ejército y propagar la noble ambición de la milicia, el 
hacer valer todo lo posible los premios y distinciones que ha 
dispensado V. E. á los oficiales y tropas de mi mando, y por lo 
mismo debe V. E. descuidar de que haré cuanto corresponda 
en el particular. 

Luego que recibí el despacho que se ha dignado V. E. expe- 
dirle al benemérito capitán don Cornelio Zelaya, distinguién- 
dolo con el grado de teniente coronel, se lo pasé, mandándole 
dar el debido cumplimiento, acreditándole la consideración y 
aprecio con que mira V. E. sus importantes servicios, seguro 
de la constancia con que dará mérito á nuevas distinciones; á 
que contestó verbalmente con expresiones de la mayor grati- 
tud, manifestando los vivos deseos que le asisten de sacrificar 
su vida en obsequio de la patria. 

Dios, etc. 

Tucumán, 10 de noviembre de 1812. 



276 



Excelentísimo señor : 

Cuando recibí el oficio de V. E. en contestación á la propues- 
ta que hice de don José Superi para la comandancia en propie- 
dad del cuerpo de pardos y morenos en consideración á sus an- 
teriores servicios y á su desempeño en la acción del 24, había 
ya principiado la reorganización del ejército de mi mando, y 
habiendo formado de todas las compañías de pardos y more- 
nos un batallón, en uso de las facultades que últimamente me 
ha conferido V. E., nombré por comandante de él al expresado 
Superi, y lo participo á V. E. para su superior aprobación. 

Dios, etc. 

Tucuraáu, 10 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He recibido los doce ejemplares que se sirve V. E. remitirme 
de la nueva ordenanza de comisarios, que ha mandado formar 
para el mejor régimen y contabilidad militar; y en cumplimiento 
de lo que V. E me ordena, haré que tenga la más puntual obser- 
vancia en el ejército de mi mando. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Luego que leí el oficio de V. E. en que me ordena tome las 
disposiciones convenientes para la remisión á Córdoba de mil 
quintales de azogue de los que, en mayor cantidad, deben estar 
almacenados en esta ciudad, oficié al gobernador de provincia 
para que, sin pérdida de instantes, se informase del lugar donde 
existiesen dichos azogues, y del estado de acomodo en que se 



hallasen, y que tomase las providencias más activas y eficaces 
para la conducción de dicha cantidad hasta el expresado des 
tino, facilitando los transportes y demás auxilios que fuesen 
necesarios, á que contestó que dichos azogues se hallan en dis- 
tintos puntos, acomodados en frascos y en cajones con badanas, 
una parte en Córdoba, entregada á los ministros de hacienda, 
cuyo peso ignoraba por no haberse dado razón, otra en Santiago 
del Estero que se haría marchar, porque tiene certidumbre de 
que la de Córdoba no alcanza á los mil quintales, y los restos 
en esta ciudad, que servirán para completar el número si aque- 
lias dos partidas no fuesen suficientes y que sobre todo tomaría 
providencias y avisaría del resultado. 

Inmediatamente le pasé oficio segunda vez para que exigiese 
de quien corresponda, la razón de los que me decía habían cami- 
nado y que, con este conocimiento, pudiesen completarse los 
mil quintales sin mandar más, causando gastos superfluos, ni 
dejar de cumplir la superior orden de V. E., y previniéndole 
encarecidamente la inspección prolija de su acomodo para evi- 
tar cualquier derrame, en los mismos términos que me la ordena 
V. E., á que me ha contestado que toma providencias y avisa- 
ría del resultado, para saber la cantidad de los que existen en 
Córdoba, que cuidará de poner allí los mil quintales, que la 
mayor parte de ellos está acomodado en frascos de fierro de 
que es difícil se derrame, y que por lo que hace á los acomoda- 
dos en badanas, tomará las providencias precisas para evitar 
su efusión. Sin embargo de esto, he oficiado con esta fecha al 
gobernador de Córdoba para que me avise la cantidad que 
existe en aquella ciudad, de la que V. E. pudra disponer, á fin 
de que, por algún equívoco, no queden frustradas sus superio- 
res miras. 

Dios guarde, etc. 

Tucuraáu, 12 de noviembre de 1812. 



278 — 



Excelentísimo señor : 

Habiendo tenido presente posteriormente las mismas consi- 
deraciones que me manifiesta V. E. con respecto al canje del 
coronel del batallón de Abancay don Pedro Barreda, be variado 
de idea en este particular, y resuelvo mandarlo á esa capital en 
cocbe por la posta, según corresponde á su rango, en compañía 
del coronel don José Moldes, que saldrá en estos días para ese 
destino. 

Dios. etc. 

Tucuniaii. 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del oficio de V. E. en que me previene que 
insistiendo el doctor don Domingo García, gobernador inten- 
dente de esta provincia, en la solicitud de su retiro, ha venido 
en concedérselo y contestarle que, no podiendo nacerlo sin 
tenerle muy presente para destinarlo en primera oportunidad 
donde decorosamente contimie sus importantes tareas, á este 
efecto se ponga de acuerdo conmigo para las providencias que 
sean del caso y de las que instruirá á su tiempo á Y. E. 

Dios, etc. 

Tucumán. 12 de noviembre de 1812. 



Excedentísimo señor : 

Habiendo recibido el oficio que, con fecba de 11 del próximo 
pasado, dirigió á V. E. el teniente gobernador de esta ciudad, 
baciendo presente la inutilidad de un ayudante, que lo es don 



— 279 — 

José Alurralde, de los cabos José Miranda, ocupado en la 
fábrica de fusiles, y Joaquín Danta, que sólo se ejercita de asis- 
tente de dicho ayudante, y proponiendo' que á estos individuos 
se les destine al servicio activo del ejército; á virtud del decre- 
to marginal de V. E. lie pedido informe individual al expresado 
teniente gobernador para resolver lo conveniente, con suficiente 
conocimiento de los motivos que expone. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He recibido el título de capitán en ejército que se ha dignado 
V. E. expedirle á don Joaquín Lemoyne, al que be mandado dar 
el debido cumplimiento, habiendo destinado á este individuo en 
el ejército de mi mando, según corresponde á su aptitud y demás 
circunstancias, conforme me lo previene posteriormente V. E. 
en su oficio de 26 del próximo pasado á que contesto. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de cuanto V. E. me previene con respecto al 
oficial de artillería don Juan Santa María, y en su consecuencia 
usaré de todas las precauciones que me dicte la prudencia, rela- 
tivas á su comportamiento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



— 280 



Excelentísimo seuor : 

Xo habiendo tenido hasta ahora contestación de Goyeneche 
al oficio que le pasé, y de que di aviso oportuno á V. E., creo 
que habrá verificado lo que yo recelaba, esto es, que ó Tristán 
no se lo haya remitido, ó que Goyeneche lo haya mirado con 
desprecio. Cualquiera que sea el motivo de este silencio, consi- 
dero que será muy oportuno darlo á la prensa, para que conoz- 
can los pueblos la perversidad y obstinación de los enemigos, 
al paso que de nuestra parte no se omite medio alguno para 
finalizar esta guerra civil, evitar la efusión de sangre entre 
americanos y hermanos, y restablecer la unión y buena corres- 
pondencia, en la que debemos formar una sola familia, asegu- 
rándonos de toda agresión extranjera; pues por este medio, á 
pesar del empeño decidido que tienen los tiranos en deslumhrar 
á los pueblos, éstos al fin no perderán de vista la sencillez é 
infalibilidad de nuestros principios, la sinceridad de nuestra 
conducta, y después de todos los contrastes que son inevitables 
en nuestra revolución, agitada con la guerra civil, se decidirán 
por último á seguir el sistema de su libertad é independencia. 

Dios, etc. 

Tucuuián, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Estando firmemente persuadido de cuan importantes son las 
armas déla política y de la estratagema, aun en el acto de cual- 
quiera empresa ó acción militar, mandé, según avisé á Y. E., 
varios emisarios á las provincias interiores, los que aún perma- 
necen allí, con el objeto que ya le he manifestado; pero como 
suele ser difícil mover á los pueblos, cuando éstos no encuen- 



— 281 — 

fcran una fuerza capaz de protegerlos, y mucho inenos cuando 
acaban de experimentar los rigores de la tiranía y despotismo 
por un efecto de su debilidad, ó el moverlos sin medios de pro- 
tección, es dar ocasión y pretexto á los tiranos para verificar 
su exterminio, por esto dije á V. E. que serían ineficaces mis 
medidas si no se me suministraban los auxilios que pedía y eran 
absolutamente necesarios. Contando, pues, con los que V. E. 
me remite y dispone remitirme sucesivamente, practicaré todo 
cuanto me ordena con el principal objeto, entre otros, de poner 
á los indios en movimiento, de modo que cuando menos se le 
haga la guerra de recursos á Goyeneche; pues creo que concu- 
rriendo unos y otros esfuerzos, se conseguirá el hacerle evacuar 
las provincias esclavizadas. 
Dios, etc. 

Tucurnán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. la adjunta solicitud de doña Eusebia Ro- 
dríguez, sobre que, en atención á haber muerto en la acción <lel 
24 de septiembre su esposo don Miguel Fernández, teniente de 
la tercera compañía de pardos voluntarios de esta ciudad, según 
aparece de la certificación del comandante de la caballería don 
Juan Ramón Bal caree, y del título librado por la junta provisio- 
nal gubernativa de estas provincias, con que instruye su soli- 
citud, se le alivie y ampare en la triste orfandad de su familia, 
á fin de que V. E. en su vista resuelva lo que fuere de su supe- 
rior agrado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



— 282 



Excelentísimo señor : 

Cumpliendo con la orden superior de V. E. en su oñcio del 
21 del próximo pasado, he prevenido al coronel don José Mol- 
des pase á esa capital, donde Y. E. tiene precisión de emplearle 
por exigirlo así el interés de la patria, y para el efecto le be 
remitido el correspondiente pasaporte. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Cuando recibí el oficio de V. E. en contestación á la propuesta 
que hice de don José Superi, para la comandancia en propiedad 
del cuerpo de pardos y morenos, en consideración á sus ante- 
riores servicios y á su desempeño en la acción del 24, había ya 
principiado la reorganización del ejército de mi mando, y 
habiendo formado de todas las compañías de pardos y morenos 
un batallón, en uso de las facultades que últimamente me ha 
conferido V. E.» nombré para comandante de él al expresado 
Superi, y lo participo á V. E. para su superior aprobación. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He recibido la representación que ha dirigido á V. E. el 
comisario del ejército don Antonio del Pino, con los documen- 
tos que acompaña, suplicando se le dé permiso para ponerse en 
cura de varias enfermedades de que adolece y le impiden la 



283 — 



continuación de su ministerio, nombrándose interinamente 
quien desempeñe sus funciones, y á consecuencia del decreto 
marginal de V. E.. informándome de los motivos que alega el 
exponente, resolveré lo que corresponda. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. la adjunta representación que ha hecho el 
primer médico del ejército, doctor don Pedro Carrasco, por sí y 
á nombre de los otros dos, únicos que hay en este ejército, don 
Baltasar Tejerina y don Antonio Castellanos. El constante y 
excesivo trabajo que han tenido estos individuos, manifestán- 
dose con el mayor celo é interés por la salud de los enfermos 
que han existido y existen aún en los hospitales, merece las 
consideraciones de V. E. y los hace acreedores á un premio que 
los distinga como á hijos beneméritos de la patria. Del mismo 
modo exige la atención de V. E. cuanto representan sobre la 
falta de facultativos, yo creo que mandando tres cirujanos más 
apenas habrá los muy suficientes; y así espero que Y. E. tendrá 
muy presente las dos solicitudes á que se dirige dicha represen- 
tación, resolviendo lo que fuese de su superior agrado. 

Dios, etc. 

Tucuraáu, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. la adjunta instancia de María Igna- 
cia Arias, viuda de José Manuel Noria, soldado de la primera 
compañía de granaderos pardos, que murió en esta ciudad en 
la gloriosa acción del 24 de septiembre, sobre que se le auxi- 



— 281 — 

lie en el modo que tiene declarado ese superior gobierno á favor 
délas viudas délos que mueren en el campo de batalla, á fin de 
que en su vista se sirva V. E. resolver lo que tenga por conve- 
niente- 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Siendo de primera necesidad parala organización del ejército 
de mi mando, y para conservar el rigor de la disciplina militar, 
contar con oficiales de honor y acreditados conocimientos en el 
desempeño de sus deberes, y teniendo noticia que concurren 
estas circunstancias recomendables en don Patricio Beldón y 
don Antonio Cano, existentes en esa capital, espero que Y. E. 
se servirá disponer que pasen á este ejército, en donde podrán 
desplegar su patriotismo y hacer servicios muy importantes al 
estado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Habiendo observado por repetidas ocasiones y constándome 
por otros antecedentes que han llegado á mi noticia, que don 
Esteban Hernández, comandante del cuerpo de dragones, sin 
embargo de ser un sujeto de honor y buena conducta, no tiene 
aquel valor y presencia de ánimo que se requiere en las accio- 
nes militares, cuyo defecto es notorio en todo el ejército, y 
teniendo, por otra parte, entendido que el actual teniente gober- 
nador de Santiago, además de ser un hombre insuficiente para 
el desempeño del empleo que obtiene, se ha contraído el dis- 



— 285 — 

gusto general de aquel pueblo, por haberse formado partido cou 
todos aquellos que, aunque no son reputados por enemigos deci- 
didos de nuestro sistema, al menos se les cree por la generali- 
dad sospechosos ó poco seguros en él, he creído muy oportuno 
informar á V. E. que para evitar estos inconvenientes y los que 
de ellos se podrán seguir, y á fin de separar del servicio del 
ejército al expresado Hernández de un modo decoroso, se le 
nombre de teniente gobernador de dicha ciudad, en cuyo cargo 
seguramente será mucho más útil al estado. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Don Fabián Fernández, natural de la ciudad de Salta, é hijo 
legítimo de don José Fernández, ya finado, y de doña ÍJarcisa 
Alsua, pobre de solemnidad, murió en esta ciudad en clase de 
decidido, de resultas de la gloriosa acción del 24 de septiembre 
en que fué herido, sirviendo á las órdenes del señor mayor gene- 
ral Díaz Vélez, y lo participo á V. E. para que se digne dispen- 
sarle las consideraciones á que conceptúe acreedora á su expre- 
sada madre. 

Dios, etc. 

Tucuruíín, 12 de noviembre de 1812. 



- 286 — 

Excelentísimo señor : 

La conducta del cura del pueblo de las Trancas, doctor don 
Miguel Martín Laguna, está bien pintada por su mano; pero 
ella no ha sido así, y es tan ajena de un hombre que se dice 
patriota, que el concepto general lo tiene por contrario á nues- 
tra sagrada causa, y ello es cierto que la carta que mandé á 
V. E., encontrada entre los papeles de Tristán, bien lo com- 
prueba, y no menos los servicios que, es público, hizo al ene- 
migo é invitó á ejecutar á sus feligreses. 

Cuando no quiere comprometerse un individuo amante de la 
causa, toma muchos arbitrios que jamás faltan para evadirse de 
obrar contra su propia conciencia, y sobre todo contra la amada 
patria : este cura no ha tomado alguno, siendo así que cuando 
menos tenía donde refugiarse, sin salir de su curato, y pudo 
haberlo ejecutado si hubiese querido, ó no hubiese deseado 
favorecer al sistema de opresión de América. 

Por el contrario, resulta de su misma representación que tan 
lejos de ocultarse del enemigo se aproximó á él, bien que busca 
por j>retexto para cohonestar esta conducta criminal el temor 
de que lo prendiese una partida nuestra; pero yo aseguro á 
V. E. que jamás di orden para semejante prisión y que esto de 
temores, si es que los tuvo, no ha procedido seguramente en 
en otro principio que de algunas aprensiones causadas por 
los remordimientos de su propia conciencia. 

Por más que él quiera sincerar su conducta, y aun cuando no 
se le considere bajo el concepto general que siempre ha tenido 
de enemigo de nuestro sistema, al menos se deduce de su com- 
portamiento que, habiendo creído como indudable el que no 
podíamos resistir á las fuerzas enemigas, prefirió su interés par- 
ticular al general de la patria, en cuyo caso jamás podrá mere- 
cer el nombre de patriota, y sí el de un egoísta, detestable abso- 
lutamente para nosotros. 



— 287 — 

¿ Pero cómo podrá minorarse el delito de este eclesiástico 
cuando se le ve venir entre las filas enemigas á presenciar la 
efusión de sangre y total exterminio de sus propios hermanos ? 
Este sólo hecho prueba de tal modo su criminalidad que le hace 
indigno de contarse en el número de los ciudadanos, y, si me es 
posible hablar con la franqueza de mis sentimientos, aun de 
revestir el sagrado carácter que le condecora, cuando no ha 
tenido una precisión para ello, ó si la tuvo debió preferir todo 
mal, aun el de perder la vida, antes que cometer semejante 
atentado. 

No es Gaona, no es particular alguno quien me ha hecho dis- 
poner enviarlo á esa ciudad á las órdenes de V. E., y tenerlo 
anteriormente arrestado é incomunicado (pero nunca de su 
familia lo que maliciosamente calla por sorprender á V. E.) El 
concepto general, el haber venido con el enemigo, esa carta 
que, por más que se dore, demuestra demasiado su opinión, han 
sido los motivos de alejarlo de su iglesia, sin privarlo de su 
beneficio, como supone, para que no se perjudique á la causa 
justa que se sostiene á costa de tanta sangre y de tantos sacri- 
ficios; pues, por desgracia nuestra, hay muchos de esta clase 
de la sociedad que han dado demasiado que hacer, aumentando 
las dificultades de nuestra empresa. Jamás me he llevado de 
dichos que no sean muy fundados, y si alguna vez he tenido en 
esta parte alguna desgracia, he procurado remediarla sin 
demora. Con este eclesiástico nada he hecho, sino después que 
manifestó con su conducta lo mismo que antes todos gritaban. 

Si los enemigos le han hecho padecer en sus intereses, más 
han hecho sufrir á los infelices habitantes de aquel pueblo. 
Estoy seguro de que si no hubiese tenido confianza en ellos, 
todo lo hubiera ocultado de su vista, y lo habría conservado, 
como lo han hecho otros muchos; sufra, pues, si ha sido así, en 
castigo de aquella criminal confianza. 

En fin, señor excelentísimo, yo juzgo y tengo á este eclesiás- 



— 288 — 

tico por contrario á nuestra causa, ó al menos por sospechoso, 
y así, según mi modo de entender, no debe pisar su curato, ni 
aun el distrito de esta ciudad, mientras permanezcamos en el 
presente estado y no se haya consolidado nuestro sistema; pues 
cuando no persista en su oposición, será un indiferente, y sólo 
la indiferencia de esta clase de personas nos hace más mal que 
las armas mismas del enemigo. 

Todos los servicios que decanta son bien ridículos, como lo 
advertirá V. E., en comparación de los sacrificios que han su- 
frido los verdaderos americanos, y todos no equivalen al más 
pequeño de los que ha hecho en su contra, ó, si se quiere, de 
los que se puso en disposición de ejecutar con su influjo y res- 
peto en sus feligreses. Actualmente claman éstos por lo 
que dieron al enemigo, bajo la garantía de que este eclesiásti- 
co les aseguraba que de su cuenta corría el pago, sobre cuyo 
particular he mandado que se forme la correspondiente su- 
maria. 

En vano pretende escudarse con la representación que dice 
haberme dirigido el día 24 por mano de su hermano. Todo esto 
lo considero una patraña, propia de aquellos que juegan á dos 
barajas. Lo que sé de positivo es que él huyó á la hacienda de 
su hermana después que advirtió la derrota del enemigo, y 
entonces seguramente me dirigiría el memorial con el objeto de 
deslumhrarme, pero nada de esto basta para disfrazar la verdad 
de su delincuente manejo. Esto es cuanto puedo informar á 
Y. E. en cumplimiento de su superior decreto marginal y en 
obsequio de los intereses de la patria. V. E. en vista de todo 
resolverá lo que fuere de su superior agrado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



— 289 



Excelentísimo seOor : 

Si se suceden las victorias del ejército que tengo el honor de 
mandar, uno de los principales obstáculos que se presentarán 
para penetrar las provincias del Perú, será la falta de transpor- 
tes. Esta provincia, con la permanencia de nuestro ejército, sus 
dos retiradas, y el tránsito del enemigo que roba y destruye 
cuanto encuentra, va quedando exhausta de esta clase de recur- 
sos. Es muy justo que todas concurran, según sus arbitrios, á 
conseguir los triunfos que han de afianzar la libertad de la 
patria, y mucho más aquellas que, por una concurrencia de cir- 
cunstancias particulares, han de sentir más de cerca sus favo- 
rables efectos. Xadie duda que la de Córdoba es la más abun- 
dante de muladas mansas, y que ella recibiría las mayores 
ventajas en que se franquease la comunicación al Perú, pues 
sus vecinos son los que hacen el principal comercio de esta 
clase de ganado que se interna á todos aquellos pueblos. En 
esta virtud he creído hacer presente á V. E. que será muy con- 
forme á la justicia el que se le pida á toda la provincia un em- 
préstito ó donativo de dos mil cabalgaduras mansas y de buen 
uso para el servicio del ejército de mi mando, otorgándose los 
correspondientes documentos á los vecinos donantes por los 
cabildos de las ciudades y villas, que deberán entenderse con 
los jueces de partidos para la distribución proporcional entre 
todos ellos. 

Dios, etc. 

Tucunián, 12 de noviembre de 1812. 



DOC. AKCH. BELGKANO. — T. IV 19 



290 — 



Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. la adjunta solicitud de don Lorenzo 
Fernández Baldivieso, alcaide de la aduana de Salta, con los 
documentos que la instruyen, para que, en vista de ellos, se 
digne V. E. tener presente los méritos y servicios de este indi- 
viduo. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Don Francisco Gurruchaga, como comisionado para la cons- 
trucción de vestuarios para la tropa de mi mando, lia comprado 
de orden mía á don Francisco Martínez varios efectos para el 
ejército, que constan de la adjunta cuenta que dirijo á V. E., 
importantes la cantidad de cinco mil seiscientos tres pesos, que 
lia pedido se le satisfagan en esa ciudad, en cuya virtud lo par- 
ticipo á Y. E. para que se sirva disponer se entregue en esas 
cajas á la disposición de dicho Martínez. 

Dios, etc. 

Tucuinán, 12 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 
Don Francisco Gurruchaga como comisionado, etc. 
Y habiendo entregado dicho oficio original al interesado para 
que le sirva de suficiente libramiento y pueda endosarlo á quien 
tenga por conveniente, lo rjongo en noticia de Y. E. á fin de que 



— 291 — 

se digne expedir las órdenes oportunas para su puntual curu- 
plimiento. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con el objeto de subvenir á las necesidades del ejército de 
nú mando, lia entregado en esta comisaría el señor coronel don 
José Moldes cinco mil quinientos pesos en plata, con la calidad 
de que se le satisfagan las cajas de esa capital, y lo participo á 
Y. E. á ñn de que se sirva tomar las providencias oportunas 
para que, sin la menor demora, se entregue en dichas cajas, á la 
disposición del expresado señor coronel, la referida cantidad. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

Con el objeto de subvenir, etc. 

Y habiendo entregado dicho oficio original al interesado para 
que le sirva de suficiente libramiento y pueda endosarlo á quien 
tenga por conveniente, lo pongo en conocimiento de V. E. á fin 
de que se digne expedir las órdenes oportunas para su puntual 
cumplimiento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. la adjunta copia de carta y oficio con 
que me la remite desde el Brete el capitán don Apolinar Sara- 



— 292 — 

via, para por ella se instruya Y. E. de la situación del enemigo 
en Salta y de las providencias que lia tomado. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á manos de Y. E. nueve estados, que comprenden la 
fuerza, armamento y útiles que tiene el ejército de mi mando, 
con un extracto de lo más principal para el conocimiento de 
Y. E., y á fin de que, en vista de ellos y con concepto á la fuerza 
efectiva de cuatro mil hombres de que se debe componer, se 
sirva determinar lo que fuese de su superior agrado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de noviembre de 1812. 

Marchan en compañía del coronel don José Moldes los coro- 
neles don Pedro Barreda y don Antonio Suárez y el capitán 
don Dionisio Yiscarra, que cayeron prisioneros en la acción del 
24 de septiembre; la comportación de estos individuos, mien- 
tras han permanecido aquí, ha sido conforme á personas de 
honor, y espero que, no siendo menos al lado de Y. E., merezcan 
su consideración. 

Dios, etc. 

Tucumán, 13 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don José María Sonalo se trasladó de Salta á Jujuy, aban- 
donando todas sus atenciones, y se alistó en mi compañía de 
Patriotas decididos : sus servicios han sido distinguidos; se 
halló en la acción de las Piedras, en la del 24 de septiembre en 



— 293 — 

que fué contuso, y, sin embargo, marchó con la vanguardia á 
perseguir el enemigo; lo recomiendo á V. E. con tanto mayor 
interés cuanto he observado que sólo le ha conducido su amor 
patriótico, y no se me ha insinuado por distinción alguna, y se 
ha negado á admitir un empleo en que lo quería colocar para, 
por mi parte, premiar su mérito. 
Dios, etc. 

Tucumán, 13 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Don Juan José Sarratea es un hijo benemérito de la patria; 
le ha hecho servicios propios de tal, habiéndome socorrido con 
auxilios pecuniarios para las atenciones del ejército, y manifes- 
tando su amor patriótico con donativos de interés; también tuve 
la satisfacción de que se hallase en la acción de las Piedras en 
mi compañía de decididos, y que se comportase con honor, 
siendo la primera vez que se encontraba en acción de guerra; 
conozco que sus miras son enteramente desinteresadas, y que 
no aspira á hacer ostentación de sus servicios y esto mismo me 
estimula á recomendarlo á V. E. para que merezca sus conside- 
raciones y no menos el aprecio de nuestros conciudadanos. 

Dios, etc. 

Tncunián, 13 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Ayer al mediodía recibí el oficio de V. E. fecha 5 del corrien- 
te, y sin embargo de que su superior disposición es conforme á 
mis ideas, que meditaba realizar el arribo del regimiento núme- 



— 294 — 

ro I o , no puedo menos de exponerle las dificultades que se pre- 
sentan para que consigamos el fin de desalojar á Tristán de 
Salta. 

Ya he dicho á Y. E. cuál es la clase de las tropas que mando, 
á las que todavía falta mucha disciplina y aun foguearse; el 
armamento lo verá Y. E. por los estados que le he remitido en 
el correo, y las municiones que tengo; ahora es preciso añadir 
la estación en que estamos, la escasez de caballadas y boyadas, 
y el deplorable estado en que se encuentran, las aguas que se 
aproximan y que ya han empezado aquí, y en las que de nece- 
sidad nos vamos á encontrar al acercarnos á Salta. 

Me parece innecesario explanar estos puntos, pues Y. E. 
conoce la extensión de ellos, y cuál es la especie en obstáculos 
que presentan, y por consiguiente que, aun dado el caso que el 
éxito de la expedición corresponda á nuestros deseos, no podre- 
mos dar un paso adelante con la firmeza que convenía para sal- 
var las provincias. 

Y si el éxito no es favorable, ó porque Tristán haga una 
resistencia obstinada ó porque se ha reforzado, ¿ qué es lo que 
debe prometerse la patria '? La diminución de este que se llama 
ejército, ó tal vez su disolución, y abrir el camino al enemigo 
para que lleve sus armas hasta donde quiera. 

Nuestro error principal ha sido entrar en empresas militares 
antes de formar soldados y oficiales, y aparece que el imperio 
de las circunstancias nos obliga á continuarlo : es cosa muy 
terrible, y más para el que tiene la desgracia de hallarse 
de jefe. 

Quisiera que Y. E. me hubiese dado la orden de atacar sin 
condiciones, para que después no se me juzgue de temerario 
cuando menos, ó no se me prepare el patíbulo en una desgracia 
que pueda suceder. 

En fin, haré cuanto esté á mis alcances, é iré á buscar el ene- 
migo, sea como fuere, con la esperanza de que la divina provi- 



— 295 — 

ciencia, empeñada en proteger nuestra causa, nos proporcione 
las ventajas que necesita la patria. 
Dios, etc. 

Tucunián, 14 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. la adjunta copia de la sumaria secreta que he 
iniciado sobre haber gratificado doña Águeda Tejerina á un 
individuo de esta ciudad con doscientos pesos en plata, por 
haber obtenido licencia de mí para que regresase á ella su ma- 
rido don Manuel Posse. Por las dos declaraciones que se han 
tomado verá V. E. que el ejecutor de tan indecente crimen ha 
sido el cura rector de este pueblo doctor don Pedro Aráoz, quien 
verdaderamente apuró la confianza y respetos que me merecía 
para esta solicitud, exponiéndome varios motivos honestos que 
me parecieron muy justos y fundados. Por evitar el estrépito 
que causaría cualquier procedimiento judicial y público contra 
este individuo en toda su familia, que ha sido y es de las más 
decididas por nuestro sistema, como también la rivalidad con 
las declarantes y demás personas citadas como sabedoras del 
hecho, porque siendo ambas parentelas muy numerosas y de 
gran influjo en este pueblo, aquel fuego de discordia podría 
causar muy funestas consecuencias en una época tan crítica 
como la presente, en que nada interesa más que la unión y 
buena armonía entre todos los habitantes; contemplando al 
mismo tiempo que el goce de inmunidad pondría algunas trabas 
á la prosecución de la causa y justa imposición de la pena, 
haciendo más estrepitoso el asunto, y distrayéndome la aten- 
ción de otros que exigen con preferencia; deseando, por otra 
paite, no aventurar el sigilo en un negocio tan indecoroso á 
nuestra sagrada causa, y al estado eclesiástico por resultar con- 
tra el pastor de esta ciudad, que acaba de ser diputado electo 



— 296 — 

para la próxima asamblea extraordinaria en que han librado su 
suerte todos los pueblos de las provincias unidas del Río de la 
Plata, expedí el decreto de 18 del corriente suspendiendo dicha 
sumaria, y tomando las demás providencias que en él se expre- 
san, con el objeto de refrenar la conducta de dicho cura sin que 
le resultase una nota pública, ni causar el menor escándalo; y 
de cumplir por mi parte con lo que Y. E. me tiene ordenado en 
oficio de 3 del corriente, para que contribuya, según correspon- 
da, á que la elección de diputados recaiga en los verdaderos 
ciudadanos que revistan las precisas cualidades recomendadas 
en la circular impresa de 24 del anterior; á cuyo efecto di aviso 
reservado al cabildo de este acaecimiento para su gobierno con 
el número 2, y para que tomase las providencias oportunas en 
obsequio de la sagrada causa que defendemos y por el honor del 
pueblo que representa, sin determinarle qué providencias debie- 
ran ser y dejándolo á su prudencia, para que no se creyese 
que yo me entremetía en asuntos ajenos á mi representa- 
ción. 

El cura á la reprehensión que le hice en el reservado que 
señala el número ... me contestó con el del número ... cuya 
expresión sumisa (aunque negativa) es una confesión del cri- 
men en el juicio de un hombre prudente. Posteriormente me 
dirigió el del número ... aspirando en su solicitud á recabar de 
mí la manifestación de las diligencias sigilosas y reservadas 
que había practicado por los motivos y fines que llevo expues- 
tos, y desentendiéndome de ellas le contesté, según aparece del 
número ... haciéndole ver el ningún fundamento de su demanda, 
y que carecía absolutamente de objeto. Últimamente ha insis- 
tido en su gestión, como lo acredita el número ... á que le he 
satisfecho con el número ... previniéndole se abstenga de mo- 
lestarme más en el particular. 

Lo que ha afligido á este cura, según comprendo, no ha sido 
tanto la indagación del hecho, ni la reprehensión, ni el aviso 



— 297 — 

reservado que he pasado al cabildo, como el resultado que él se 
teme de esto último, es decir, el que se proceda á nueva elec- 
ción de los dos diputados que deben representar por este pue- 
blo, y se dé por insubsistente la que se ba hecho en su persona. 
Ya antes de ahora había manifestado con muy poca modestia 
el deseo de conservar este empleo; así fué que, luego que se reci- 
bió la circular impresa de 24 del próximo pasado, anduvo públi- 
camente declamando que de ninguna manera se podía variar la 
elección hecha, pero ni aun consultar á Y. E. El objeto de esta 
declamación cualquiera lo conoció. Y. E. sabe muy bien el 
ascendiente de todo cura en estos pueblos, que aquí es tanto 
mayor cuanto le favorecen las relaciones de su familia, y tra- 
taba seguramente por este medio de impedir la libre expresión 
de su opinión, tanto en los individuos capitulares, como en 
todos los vecinos que temiesen desagradarlo. Si he de hablar á 
Y. E. con la franqueza de mis sentimientos, debo decirle que es 
necesario tomar medidas de precaución para que la elección de 
diputado no recaiga en este individuo. El conocimiento que 
tengo del hecho que motivó la sumaria secreta, y algunas noti- 
cias privadas de sus ulteriores procedimientos sobre este parti- 
cular, me han hecho creer que este cura no es un hombre de 
bien. Yo podré tal vez engañarme en este juicio, pero tengo la 
seguridad de que no me ciega ningún resentimiento ni pasión, 
pues ha sido uno de los sujetos á quienes más apreciaba, dis- 
pensándole una particular confianza, y que sólo dejé de esti- 
marlo en el momento que supe su conducta rastrera. Esto debe 
servir á Y. E. de prueba para creer con la mayor seguridad 
que á mis deliberaciones las han precedido tan solamente 
un celo público por el "mejor desempeño de mi deber (que 
me atraerá el odio de los que se creían agraviados) y un vivo 
deseo de propender en cuanto pueda á desterrar la corrup- 
ción y los vicios, propagar las virtudes, y que el éxito de nues- 
tros esfuerzos sea el más feliz para la patria; y así espero 



— 298 — 



que V. É. se servirá aprobar cuanto he practicado en el par- 
ticular. 



Dios, etc. 



Tucuruán, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Contesto al de V. E., fecha 10 del corriente, que para efectuar 
su orden del 6 que me cita, como igualmente mi resolución de 
atacar al enemigo, trabajo con el mayor empeño, y ejecuto cuan- 
tos están á mis alcances para superar las grandes dificultades 
que la naturaleza misma presenta en la actual estación, y no 
menos esto que se llama ejército. 

La división de Astete que estaba en Tupiza llegó á Salta con 
cerca de cuatrocientos hombres, noticia que he adquirido hoy 
mismo por uno de nuestros soldados que vino en ella, y ha 
logrado fugar; el cual otro de su clase y algunos más emigrados 
me avisan que la fuerza del enemigo allí será de dos mil tres- 
cientos hombres, siete piezas de artillería, y que les habían 
llegado municiones; también me aseguran que bajaba Picoaga, 
pero que los nuevos movimientos en el interior le habían deter- 
minado á hacer alto en el expresado Tupiza; mas como esto no 
es oficial, y sólo son noticias de la vulgaridad, no le presto 
asenso. 

Á estas noticias agregan otras muchas del disgusto de las 
tropas en Salta, de los deseos de pasarse algunos á nosotros, de 
preparativos para retirada, y otras noticias satisfactorias para 
excitarnos á la marcha; pero es preciso convenir que si tales 
noticias son falsas, dos mil y más hombres encerrados en un 
pueblo necesitan fuerzas para asaltarlos ó para cercarlos, y en 
verdad yo no las tengo. 

Por el estado que remití á V. E. el correo anterior, se habrá 



— 299 — 

impuesto de las armas que tenía, y aunque éstas se trabajan 
diariamente, lo más que se puede hacer es alistar doce, catorce 
y hasta diez y seis fusiles, ó carabinas de los cañones que de 
estas clases se manifiesta en el expresado estado que tenemos. 

El regimiento número 1 entró ayer tarde con trescientas 
noventa y cinco plazas presentes, según aparece del estado 
adjunto, y entre ellas bastantes reclutas que ni aún se han 
fogueado, como, por la escasez de pólvora, no se han fogueado 
los demás cuerpos del ejército, y para evitar esto me valgo de 
que tiren al blanco con bala. 

La caballería, ó mejor diré la gente que tengo destinada para 
ella, recién empieza á girar y aprender sus obligaciones; apenas 
contaré, entre húsares y dragones, ciento cincuenta soldados en 
quienes pueda tenerse confianza. 

Hago presente á V. E. todo esto para que no se me culpe el 
no haberle hecho saber lo que es este ejército, y para que no se 
crea que es ventajoso al del enemigo, y se faciliten sus opera- 
ciones y movimientos á más de lo que es capaz. 

Para suplir estas faltas y dar un aparato al ejército, he toma- 
do mis medidas y creado un regimiento de dragones de milicia 
patriótica del Tucumán, nombrando de coronel al sujeto de más 
crédito en la campaña por su honradez, y que al mismo tiempo 
ha hecho grandes servicios, y estuvo en la acción del 24 de sep- 
tiembre, cual lo es don Bernabé Aráoz; así podré arrastrar con 
los vecinos de esta jurisdicción hasta Salta y Jujuy, únicamente 
como se los he ofrecido. 

La artillería se está alistando y principalmente los obuses, 
por los cuales se están haciendo todos los esfuerzos, á fin de 
habilitarlos de granadas que nos son sumamente importantes 
para el caso de encerrarse el enemigo en Salta. 

En las tropas de carretas se trabaja para ponerlas en estado 
de servicio, y que hagan la marcha sin tropiezo, sirviéndonos 
para las cargas y aun para la conducción de las tropas en los 



— 300 - 

pasos difíciles y travesías que tenemos que hacer, hallándose 
el ejército sin calzado, ni cómo haberlo podido ejecutar. 

Nada me queda por hacer, y tengo todo el empeño posible 
para satisfacer los deseos de V. E. para ir á desalojar al ene- 
migo : si puedo vencer las dificultades, crea V. E. que no tendré 
mayor satisfacción que la de avisarle que me hallo en marcha. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Don Pío Tristán me escribe, con fecha 18 del corriente, desde 
Salta, avisándome que me remite un pliego de Goyeneche y 
cinco mil setecientos sesenta y cuatro pesos para socorro de sus 
oficiales, y asimismo me trata de canje. 

Como tuviera dadas mis órdenes anticipadas para que no se 
permitiera á ningún parlamentario pasar de una legua ó dos 
más allá de las Trancas, se le detuvo al oficial, quien quería 
entregar en mis manos el pliego de G-oyeneche. 

En consecuencia, he mandado que ponga dicho pliego en 
poder de aquel comandante, y no el dinero que deberá mante- 
ner en el suyo, y esperar mis contestaciones. 

De todo daré parte á Y. E. con copias, por el extraordinario 
que despacharé luego que hubiese contestado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. la adjunta representación del teniente 
coronel don Benito Álvarez, sargento mayor del número I o y 



— 301 — 

demás oficiales que la subscriben, á fin de que en su vista tenga 
V. E. la bondad de atender á su solicitud como se lo suplico. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la superior resolución de V. E. que, des- 
pués de bien examinadas todas las razones que hice presente 
en mi oficio de 31 del próximo pasado, se lia servido expedir, 
para que retenga el título de capitán general y me dé el acon- 
sejado de las circunstancias que ocurran, sin necesidad de 
pompa fastuosa, á la que daré el más puntual y exacto cumpli- 
miento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Á fin de que los individuos del ejército de mi mando que 
tuviesen hechas asignaciones en esa ciudad, dirijan á V. E. las 
respectivas constancias de ellas y se eviten las continuas recla- 
maciones, que ya ceden en deshonor del gobierno, he hecho 
publicar por orden del día el oficio de V. E., y lo participo á 
V. E. para su inteligencia y satisfacción. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He recibido la representación que ha hecho á V. E. don Fran- 
cisco Rodríguez, español europeo, quejándose de haber sido 



— 302 — 

retirado de esta ciudad entre los demás de su clase, y pidiendo 
que, en atención á los servicios constantes con que anterior- 
mente ha acreditado su adhesión á nuestra sagrada causa, se le 
permita restituirse á este su vecindario, y para evacuar el infor- 
me que V. E. me ordena, lo be pedido al gobernador de esta 
provincia. 
Dios, etc. 

Tucumáu, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Por bailarse mucbos de los decididos de Salta y Jujuy, que 
lian venido al amparo de la fuerza armada que tengo el bonor 
de mandar, ausentes de esta ciudad, no be procedido á reunir á 
dicbos individuos para que nombren un diputado por cada pue- 
blo, que concurra con los demás de las Provincias Unidas á la 
asamblea que se lia de celebrar en enero entrante, pero luego 
que estén citados los ausentes (que mucbos de ellos lo están en 
servicio de la patria) procederé á dicba reunión, que sin duda 
bará ver prácticamente la liberalidad de principios que preside 
á la conducta de V. E. y producirá efectos muy favorables. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

La premura del tiempo no me ba permitido formar la nota de 
los emigrados de Salta y Jujuy, con expresión de sus calidades 
y demás que crea conducente á no aventurar V. E. el acierto en 
sus resoluciones, pero no omitiré el formarla con la mayor 



— 303 — 

brevedad y remitirla en primera ocasión, según V. E. me 
ordena. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la resolución en que se halla Y. E. de 
librarle los despachos de gobernador de esta provincia á don 
Feliciano Chiclana, y las órdenes correspondientes para su par- 
tida á esta ciudad, en donde será de importancia su asistencia, 
cuya determinación la considero muy útil y propia de la pru- 
dencia y acierto con que se distingue V. E. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del auxilio que se sirve V. E. remitirme de 
doscientos sables machetes, cincuenta pares de pistolas y cua- 
trocientos hombres de nuestros mejores soldados con ciento 
cincuenta fusiles, como también de haber salido por la posta, 
la tarde del 10 del corriente, la primera división de sesenta 
hombres con los sables y pistolas, y que, con un día de inter- 
medio, saldrán del mismo modo las restantes hasta completar 
el número expresado, de lo que doy á V. E. las debidas gracias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado del superior decreto de V. E. á la represen- 
tación de don José de Ayala, teniente ministro de la caja menor 



— 304 — 

de esta ciudad, sobre que se le confiera la propiedad de dicho 
empleo, el que, eu cumplimiento de lo que V. E. me ordena, lie 
puesto en noticia del interesado. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

El coronel don José Moldes se puso ya en camino para esa 
capital, según lo anuncié á V. E. en el correo anterior, llevando 
en su compañía á los coroneles prisioneros don Pedro Barreda, 
don Antonio Suárez y el capitán don Dionisio Viscarra. 

Dios, etc. 

Tucimián, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la superior disposición de V. E. de expe- 
dirle el título de primer capellán y vicario general del ejército 
al canónigo de la catedral de Salta doctor don José Alonso de 
Zavala, en vista de la propuesta que hice á V. E. con referencia 
al mérito de dicho eclesiástico, de lo que doy á Y. E. las más 
expresivas gracias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Impuesto del superior oficio de V. E. de 6 del corriente, hice 
saber en el ejército de mi mando haber tomado posesión de su 
empleo de vocal de ese excelentísimo superior gobierno, el día 



— 305 — 

cinco del misino, el señor don Nicolás Peña, habiendo cesado 
en la misma fecha don Francisco Belgrano que le substituía. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del oficio circular de 3 del corriente que, con 
la misma fecha, se sirve V. E. insertarme, incluyéndome otro 
impreso de 24 de octubre último, y en cumplimiento de lo que 
V. E. me ordena, haré uso, según corresponda, de las facultades 
que se ha dignado conferirme, contribuyendo al logro de los 
altos fines que espera V. E. alcanzar por medio de la convoca- 
ción para la asamblea general. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Con el tropero N. Eíos he remitido á la disposición de V. E. 
dos morteros que se fundieron en la ciudad de Jujuy por direc- 
ción del barón de Holmberg, y lo participo á Y. E. para su inte- 
ligencia y gobierno. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En el correo anterior participé á Y. E. las providencias que 
había tomado para la remisión de los mil quintales de azogue, 
y habiendo reiterado oficio sobre el particular al gobierno de 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 20 



— 306 — 

esta provincia, me ha contestado según el número... pero con- 
siderando qne debe ser mucho más el de. quintales existentes 
que se remitieron de Jujuy, pedí una razón al que fué teniente 
gobernador de aquella ciudad, quien me contestó según el nú- 
mero... cuyo oficio con la misma fecha he transcripto al teniente 
gobernador de ésta para que, por su contexto, exija el informe 
correspondiente de su antecesor don Francisco Ugarte, á cuya 
disposición se remitieron. Todo esto prueba el poco celo y nin- 
guna exactitud con que se han manejado los intereses de la 
patria, y confirmará á V. E. en lo que mucho antes de ahora 
manifesté al anterior gobierno sobre cuan conveniente era sepa- 
rar del gobierno al expresado Ugarte. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Don Juan Antonio de Zamborain ha entregado en esta comi- 
saría del ejército doscientos pesos en plata para que se le libren 
contra las cajas de esa capital á favor de don José Clemente 
Cueto; en cuya virtud lo participo á V. E. á fin de que se sirva 
tomar las providencias más oportunas para que, sin la menor 
demora, se le entregue en dichas cajas al expresado Cueto la 
referida cantidad. 

Dios, etc. 

Tucunián, 24 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

Don Juan Antonio Zamborain etc. 

Y habiendo entregado dicho oficio original al interesado para 



— 307 — 

que le sirva de suficiente libramiento, lo pongo en noticia de 
V. E. á fin de que providencie lo conveniente para su puntual 
cumplimiento. 
Dios, etc. 

Tucumáu, 24 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

En días pasados llegó á esta ciudad el coronel don Manuel 
Eivera, y se halla actualmente entendiendo en el trabajo y eco- 
nomía de la armería; lo participo á V. E. para su superior inte- 
ligencia y gobierno. 

Dios, etc. 

Tucumán, 27 de noviembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que basta el presente no he podido saber el 
número cierto de quintales de azogues existentes en esta ciu- 
dad, la de Santiago del Estero y Córdoba, he llegado á enten- 
der, por las diligencias que he practicado, que todos ellos ascen- 
derán cuando más á ochocientos noventa y tantos quintales, 
según me expresó el gobernador de provincia en su oficio de 23 
del corriente, cuya copia remití á V. E. para que, con este cono- 
cimiento, pueda tomar oportunamente las providencias que sean 
de su superior agrado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 28 de noviembre de 1812. 



308 



Excelentísimo señor: 

Nada tengo que añadir á cuanto expuse á V. E. en mi último 
oficio relativo á nuestra situación : los trabajos se continúan 
asiduamente y no pierdo momento en la instrucción de los re- 
clutas : ya lie dado ciento y tantos al número 1 que oportuna- 
mente me fian llegado de Santiago del Estero, y así en aquella 
jurisdicción como en ésta he suspendido el reclutamiento por 
las cosechas de trigo, á consecuencia de representaciones que 
se me han hecho sobre el particular. 

El ramo de carretas y el de caballada es otro obstáculo 
grande que trato de vencer, y en el que me veo en apuros, ade- 
lantándoseme el tiempo á gran prisa, que debe traernos la en- 
fermedad del chucho que ha empezado á aparecer, con otras 
consiguientes á los penosos trabajos de la expedición y á la vi- 
da desarreglada del soldado. 

Sin embargo de que no tengo avisos oficiales, se me asegura 
que una partida enemiga que atacó á unos cuantos cochabam- 
binos que pasaban á Chayanta, en el valle de San Carlos, y los 
derrotó por no haber guardado el benemérito comandante don 
Manuel Muñoz y Terrazas mis órdenes é instrucciones, en cuya 
consecuencia falleció, ha mandado parte de su fuerza al fuerte 
de Andalgalá, y esto calificado que sea, á cuyo efecto he toma- 
do mis providencias, me distraerá alguna fuerza para batirla 
ó cortarla, no debiéndola dejar á mi retaguardia, sea que em- 
prenda mi marcha, sea que no la verifique. 

No menos me detiene la compostura y renovación del arma- 
mento y habilitar los muchos cañones de fusil sueltos que tene- 
mos, en que se está trabajando con anhelo y que nos hacen suma 
falta para armar la gente que hay ya en el ejército, y que debe 
venir: pues he dispuesto la recluta hasta la provincia de Cór- 
doba. 

La escasez de numerario que hay en comisaría es suma, y 



— 30!) — 

no tengo cómo pagar la revista de este mes, economizando cuan- 
to es posible para pagar los gastos indispensables de maes- 
tranza, carretas y demás objetos de necesidad, como son las 
carnes, vituallas, etc. ; sólo el presupuesto de lo que correspon- 
de á la prediclia revista, sin contar el número 1 que ya cuenta 
más de quinientas plazas, y boy la ba pasado, asciende á más 
de veinte mil pesos. 

Concluiré diciendo á V. E. que quisiera tener en mis manos 
la facilidad de atender á todo, y ejecutar cuanto dictan mis de- 
seos por el bien de la patria, y esta imposibilidad me bace más 
sensible el bailarme encargado de esta empresa, que todos los 
trabajos y riesgos que ella pueda presentarme. 

Dios, etc. 

Tucumán, 28 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. los números 1 y 2, oficios que me ba 
dirigido don Pío Tristán, y mis contestaciones con el 3 y 4 ; el 
5 es la recomendación que le he hecho de la falta de documento' 
del valor de las cincuenta onzas que mandó para Huid, y le 
devolví para que repartiese entre oficiales y soldados de este 
ejército que tenía prisioneros. El número C es la contestación 
de Goyeneche, y el 7 la que le doy, á la que le he acompañado 
los impresos respectivos que hacen referencia á mis proposicio- 
nes, y devuéltole mi carta original á Cáceres, que es adjunta 
en copia. 

El párrafo que inserta es de una correspondencia mía al ma- 
yor general Díaz Vélez que cayó en manos de Tristán, según 
unos, por haberse pasado el dragón que la conducía; según 
otros, por haber sido sorprendido. 

No incluyo la constitución española formada por las que se 



310 — 



decían cortes, por persuadirme la tenga V. E. y no aglomerar 
papeles. 

Á mi entender convendría que estos papeles se publicasen 
para que en ningún tiempo se juzgue que es un secreto mi co- 
rrespondencia con el enemigo, y asimismo para que todos se 
convenzan de las ideas respectivas ; pues en las nuestras, según 
pienso, se ve resaltar la justicia y en las de los tiranos las de 
la tiranía. 

Dios, etc. 

Tucuinán, 28 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor: 

Hacen falta herreros forjadores y oficiales de lima, y es de 
necesidad que V. E. se sirva proveer lo conveniente para que 
se trasladen á esta fábrica con la posible prontitud, y se logren 
los efectos que se lian deseado. 

Dios, etc. 

Tucnnuín, 28 de noviembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. el estado de la fuerza y armamento con 
que han llegado las cuatro divisiones del regimiento número 2 
que se hallan aquí, y asimismo doy parte á V. E. de que he 
nombrado de comandante á don Benito Álvarez, sargento ma- 
yor del número 1, dando á aquella fuerza el nombre de bata- 
llón del número 2 ; pues me he propuesto dividir la infantería 
en batallones para la mejor atención del servicio. 

Dios, etc. 

Tucumán, 10 de diciembre de 1812. 



— 311 — 

Excelentísimo señor: 

Ha llegado la tropa de don José Antonio Villafafie, y entre- 
gado éste lo que aparece de las adjuntas relaciones tomadas 
de los rótulos de los fardos y cajones que lia conducido; lo que 
pongo en noticia de V. E. para su conocimiento. 

Dios, etc. 

Tucumíín, 10 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

He estado esperando el correo hasta hoy; mas como no ha 
llegado, para no privar á Y. E. más tiempo de mis noticias he 
dispuesto dirigirle este extraordinario, avisándole que se siguen 
los trabajos y preparativos para marchar con alguna confianza. 

Son variables las noticias que tengo del enemigo en Salta, y 
mucho más del interior, y como no hay unos datos calificativos 
de ellas no les presto el mayor acierto, y sólo trato de poner- 
me en estado de asegurar el golpe, y poder continuar las ven- 
tajas, si como me prometo, las conseguimos. 

La escasez de artesanos y de los materiales precisos me re- 
tardan el armamento, así en los fusiles como en la artillería, y 
particularmente de ésta la habilitación de los dos obuses con 
su dotación competente de granadas en que se trabaja constan- 
temente para conseguirlas, siéndonos sumamente interesante 
esta arma. 

Por lo demás se sigue en la enseñanza de los reclutas y en 
adiestrar cuanto es posible á la tropa para que dé días de glo- 
ria á la patria, imponiendo el respeto conveniente á nuestros 
enemigos. 

Dios, etc. 

Tucumán, 10 de diciembre de 1812. 



312 



Excelentísimo señor: 

He tenido el gusto de que haya llegado el benemérito patrio- 
ta don Juan Antonio Álvarez de Arenales, después de haber 
pasado los mayores riesgos para libertarse de la persecución 
de los enemigos: lo pongo en noticia de Y. E. por cuanto juzgo 
que le será agradable que se haya salvado un individuo que por 
la calidad de europeo y sus distinguidos servicios se hace tan- 
to más acreedor á su superior atención. 

Dios, etc. 

Tucumíín, 10 de diciembre de 1812. 



(Reservado.) 

Excelentísimo señor : 

Cuando me veía en la mayor perplejidad sin encontrar un 
medio como dar cumplimiento á la superior orden de V. E. que 
se sirvió expedirme por oficio reservado de 22 del próximo pa- 
sado para que separase del ejército de mi mando al teniente 
coronel don Juan Ramón Bal caree por convenir así á los pri- 
meros intereses de la patria, se me ha comunicado por este ca- 
bildo en oficio de 3 del corriente que dicho teniente coronel ha 
sido electo diputado de este pueblo para la próxima asamblea, 
con lo que creyendo realizado el objeto principal de aquella or- 
den y que no debían frustrarse los efectos de la elección, he 
omitido hacer uso del despacho en blanco que me acompañó 
Y. E. y lo devuelvo adjunto. 

Dios, etc. 

Tucutuííd, 10 de diciembre de 1812. 



313 — 



(Reservado.) 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de facultarme V. E. ampliamente en su oficio 
reservado de 22 del próximo pasado para que ocupe al coronel 
don Martín Eodríguez de un modo que no dé celos á los oficia- 
les beneméritos del ejército de mi mando con perjuicio del or- 
den y armonía que debe reinar en él, no encuentro hasta ahora 
una colocación correspondiente á su grado en que sin desaire 
de su persona se verifiquen las muy justas y prudentes inten- 
ciones de Y. E., por lo que viéndome como atado sin saber qué 
determinar, dejo correr las cosas hasta que se me presente una 
coyuntura favorable en que aprovechándome déla buena dispo- 
sición que me ha manifestado á servir, pueda cumplir exacta- 
mente con lo que Y. E. me ordena. 

Dios, etc. 

Tucuruán, 10 de diciembre de 1812. 

i Excelentísimo señor: 

Luego que recibí los despachos que se ha servido Y. E. ex- 
pedir respectivamente á don Esteban Hernández y á don José 
Prudencio Bargas con el oficio preventivo á éste para que 
transfiera al primero la tenencia de gobierno de Santiago del 
Estero, les di el curso correspondiente ordenándole á don Es- 
teban Hernández pasase inmediatamente á tomar posesión del 
cargo bajo las formalidades de estilo, y dirigiendo bajo de cu- 
bierta del teniente gobernador Bargas el oficio rotulado al ca- 
bildo de aquella ciudad, omitiendo, por ahora, hacerle preven- 
ciones al nuevamente provisto, por considerarlo más conveniente 
el hacerlo en lo sucesivo, según lo exijan las circunstancias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



314 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de haber ordenado Y. E. que los oficiales 
don Patricio Beldón y don Antonio Cano se dispusiesen á ve- 
rificar su viaje cuanto antes para continuar sus servicios en 
este ejército de mi mando, de que doy á Y. E. las gracias. 

Dios, etc. 

Tucuiuán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo enterado del superior decreto que con fecha de 26 del 
próximo pasado lia expedido Y. E. á la representación que hizo 
don Lorenzo Fernando Baldivieso sobre la voluntaria donación 
de varias cargas de harinas que en ella se expresan, acompaña- 
das de otros documentos que en copia dirigí á V. E. y en su 
cumplimiento haré dar las gracias al interesado á nombre de 
esa superioridad. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor: 

Quedo impuesto estarse disponiendo por orden de Y. E. la 
remisión de veinticinco quintales de pólvora y dos mil piedras 
(de chispa) de fusil para el ejército de mi mando, de que doy á 
Y. E. las gracias. 

Dios, etc. 

Tucamáu, 12 de diciembre de 1812. 



— 315 — 



Excelentísimo señor : 

He recibido el despacho que me incluye V. E., expedido por 
el obispo de esta diócesis, en que nombra provisor, vicario ge- 
neral y gobernador de todo el obispado al doctor don José 
Alonso Zavala, á quien lo pasé inmediatamente, para que ha- 
ciendo el uso que corresponde, obre los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He recibido la razón de las divisas y escudos de distinción 
que comprenden los dos retobos números 1 y 2, que han venido 
por el correo, y han llegado enjutos y sin la menor lesión, los 
que serán repartidos en la primera oportunidad ; pero debo ad- 
vertir á V. E. que faltan seis escudos de plata para enterar el 
número necesario. Doy á V. E. las más expresivas gracias, por 
mí y á nombre de todo el ejército, por la distinción con que nos 
honra. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

He recibido el título de capellán y vicario general del ejército 
que se ha servido V. E. expedir al doctor don José Alonso Za- 
vala, canónigo de la santa iglesia catedral de Salta, á quien se 
lo pasé inmediatamente para los efectos que en él se expresan, 
mandándole reconocer en el ejército de mimando por tal cape- 



— 316 — 

llán y vicario general ; y lo participo á V. E. para su superior 
inteligencia y gobierno. 
Dios, etc. 

Tucuruán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Jamás he podido prescindir de los justos y nobles sentimien- 
tos de consideración que manifiesta V. E. en favor de los ciu- 
dadanos virtuosos perseguidos por el infortunio y sacrificados 
á la causa de la patria, que desde el principio de nuestra glo- 
riosa revolución fian tomado en las provincias del Perú una 
parte principal en la honrosa empresa de aniquilar á los tira- 
nos y restituir la libertad á sus compatriotas amados, los que 
han tomado las armas en nuestras filas para marchar al campo 
del honor, y los que han perdido su hogar, sus bienes, sus deu- 
dos y sus amigos por seguir con firmeza la heroica resolución 
de morir antes que dejar de ser libres; pero ellos y la imposi- 
bilidad de poder llenar la medida de mis deseos sólo sirven pa- 
ra poner en continuo tormento mi corazón. Y. E. debe saber 
por mis avisos anteriores la suma escasez de dinero que he ex- 
perimentado aun para aquellos gastos más necesarios y ejecu- 
tivos del ejército. En 28 del próximo pasado le participé que 
sólo el presupuesto de lo que correspondía á la revista de aquel 
mes, sin contar el número 1, que ya contaba más de quinientas 
plazas y que en el mismo día la había pasado, ascendía á vein- 
tidós mil y tantos pesos. Aquí no hay absolutamente fondos 
que sufraguen gastos tan considerables que como de primera 
necesidad deben ser preferidos á los socorros que merecen 
aquellos infelices ciudadanos. Sin embargo jamás los he sepa- 
rado de mi vista y he procurado atender, del modo que lo han 
permitido las circunstancias, á los más necesitados en quienes 



— 317 — 

he advertido un fondo de virtud que no be considerado común 
en todos, y los tendré siempre presentes para dispensarles la 
protección que merezcan, y acomodarlos en aquellos destinos 
en que siendo útiles á la patria, reciban de ella una prueba de 
gratitud por sus heroicos sacrificios. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del encargo que me reitera V. E. para que 
mensualmente y con precisión remita á esa superioridad un es- 
tado exacto de la fuerza del ejército de mi mando, su posición 
y armamento, el que tendré muy presente para darle el más 
puntual cumplimiento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la superior resolución de V. E. de 18 del 
próximo pasado, en la sumaria formada al capitán del regimien- 
to de dragones de la patria, don Juan José Valderrama, y en su 
cumplimiento destinaré á dicbo capitán al servicio de la caba- 
llería en que lo considere útil, proponiendo para su colocación 
en las vacantes que corran correspondientes á su clase, según 
su mérito y sin perjuicio de mejor derecbo, como V. E. me pre- 
viene. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



318 



Excelentísimo señor : 

Tengo muy presente el punto que me recuerda V. E. com- 
prendido en las instrucciones que se me comunicaron acerca de 
la ocupación de todos los bienes de los españoles europeos de 
Salta y Jujuy que no se hallen comprometidos en nuestra cau- 
sa, ó que no sean decididamente adictos á ella por ñecños po- 
sitivos, sobre cuyo particular procederé á su tiempo con el celo 
y conocimientos que Y. E. me recomienda. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Devuelvo á V. E. la adjunta representación de don Francis- 
co Rodríguez, vecino de esta ciudad, con el informe que lia da- 
do el gobernador de la provincia, que reproduzco cumpliendo 
con el superior decreto de V. E. de 27 del próximo pasado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Cuando lie recibido el oñcio de V. E. de 27 del próximo pa- 
sado mandándome haga entender que los emigrados de los pue- 
blos ocupados por el enemigo respecto á ser unos ciudadanos 
comprometidos é interesados en la justa causa del país deben 
ser admitidos con sufragio en los pueblos en que residan y en 
donde se hagan las convocaciones relativas al nombramiento 
de diputado, y ser también electores en ellos, ya estaba con- 
cluida la elección de los dos diputados que han de representar 
por esta ciudad. Yo tengo entendido que sin embargo de la de- 



— 319 — 

claración cuarta que se hace eu la circular de Y. E. de 24 de 
octubre último, uo han sido llamados á votar los patriotas emi- 
grados ; pero como nadie haya reclamado de esta omisión, he 
prescindido de ella porque no se juzgue que pretendo tomar 
parte en estas elecciones, y me valgo de pretextos justos ó in- 
justos para influir en ellas, y abusando de mi representación 
hacerlas declinar en personas determinadas por quienes tenga 
algún interés. 

Creo que tanto la elección de diputados como el desempeño 
de la confianza que se me ha dispensado son puntos que exigen 
mucha delicadeza, y que de parte de mi persona no está demás 
cualquier escrupulosidad, á fin de guardar todo el decoro y cir- 
cunspección con que se deben tratar los primeros asuntos del 
estado. Partiendo de este principio, sin embargo de hallarse ya 
concluida la elección por este pueblo, para que no se entienda 
jamás que yo he tratado de ocultar el justo derecho que les 
asiste á los ciudadanos emigrados contraviniendo á sus supe- 
riores órdenes, he mandado publicar por bando el expresado 
oficio de V. E. á fin de que llegando á noticia de todos los inte- 
resados surta los efectos que correspondan. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Devuelvo á V. E. la adjunta representación del alcaide de la 
aduana, oficial, auxiliar y demás subalternos de la tesorería 
principal de Salta, con el informe del gobernador de esta pro- 
vincia que instruye con la certificación adjunta del teniente 
tesorero de esta ciudad, para que V. E. se sirva resolver lo que 
tenga por conveniente, en la inteligencia que don Manuel An- 



— 320 -. 

tonio Gallegos se halla actualmente sirviendo la escribanía de 
guerra, según lo participo á V. E. en otro de esta fecha. 
Dios guarde, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo seüor : 

Acompaño las adjuntas copias de los dos expedientes obra- 
dos sobre las elecciones de diputados de Salta y Jujuy. Con 
respecto á aquella capital se me hizo Ja consulta que aparece 
del número 1, á la que satisfice con el decreto que subsigue, y 
habiéndose practicado la elección recayó ésta en el coronel don 
José Moldes y en don Mariano Sarratea ; pero después de ha- 
berse dado por concluido el acto y remitídoseme el expediente 
original, ha dicho de nulidad de la elección el doctor don Pedro 
Antonio Arias, cuyo recurso está pendiente. Fundado en los 
principios y sentimientos que manifiesto á V. E. en otro de 
esta fecha, no he querido asistir al acto y delegué mis faculta- 
des al gobernador de la provincia para que lo presidiese sin 
voto, por hacer ver á todos la imparcialidad con que procedo en 
estos asuntos, y que nadie tuviese el menor motivo de atribuir- 
me partidos en que no entro, ni entraré jamás, suponiendo al 
gobernador, si le concedía voto, como un instrumento de mis 
maquinaciones y proyectos. Consiguiente en esta misma idea 
le he delegado de igual modo para que presida las juntas de los 
electores que deben celebrarse para la decisión del recurso in- 
terpuesto, de cuyo resultado daré cuenta á V. E. oportunamen- 
te. Espero que V. E. se servirá aprobar estas determinaciones 
en la firme seguridad de que no me anima otra idea que el me- 
jor servicio de la patria, y que si el éxito de mis operaciones no 
corresponde alguna vez á los deseos de Y. E. es porque la bou- 



— 321 — 

dad de mis intenciones no puede siempre prevenir los errores 
que son inevitables. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812 



Excelentísimo señor : 

Se han entregado para el consumo del ejército de mi mando 
ochocientas noventa y cinco varas de paño, que á razón de trein- 
ta reales vara importan tres mil trescientos cincuenta y seis 
pesos y dos reales, y veinte quintales dos arrobas y veinte li- 
bras de fierro cavilla que á veinte y ocho pesos importan qui- 
nientos setenta y nueve pesos cinco reales, cuyas dos cantida- 
des saman el total de tres mil novecientos treinta y cinco pesos 
siete reales que se le deben á don Pablo Soria, á quien perte- 
necían los efectos relacionados; y habiendo pedido éste que se 
le satisfagan en las cajas de esa capital entregándolos en su 
ausencia á don ... lo participo á V. E. á fin de que se sirva to- 
mar las providencias más oportunas para que sin la menor de- 
mora verifique dicha entrega en los términos expresados. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
Se han entregado para el consumo del ejército de mi mando, 
etc. ... en los términos expresados ... Y habiendo entregado di- 
cho oficio original al interesado para que le sirva de suficiente 
libramiento, lo pongo en noticia de V. E. acompañando la ad- 

DOC ARCH. BELGRANO. — T. IV 21 



— 322 — 

junta copia de cuenta, á fin de que se digne providenciar lo con- 
veniente para su puntual cumplimiento. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño la adjunta solicitud de don José María Lorenzo, 
capitán del regimiento número 1, para que Y. E. se digne ex- 
pedir las providencias que fueren de su superior agrado á favor 
del suplicante y demás interesados en la presa que refiere. 

Dios guarde á V. E., etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Paso á manos de V. E. la relación de los cuatro individuos 
del batallón de pardos Crispín Castañares, Cornelio Santucho, 
Antonio Barcena y José María Robledo que hacen asignaciones 
á sus familias en esa capital, con la nota de haberse tomado 
razón en esta comisaría á fin de que V. E. se digne providen- 
ciar lo conveniente para su debido efecto. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Don Miguel Francisco Aráoz, de este vecindario y comercio, 
á fin de subvenir á las urgencias del ejército de mi mando, ha 
entregado en esta comisaría cinco mil pesos en dos partidas, á 



— 323 — 

saber : la una de mil cuatrocientos pesos y la otra de tres mil 
seiscientos pesos, con la calidad de que se libren á su favor 
contra las cajas de esa capital; en cuya virtud lo participo á 
Y. E. á fin de que se sirva tomar las providencias más oportu- 
nas, para que sin la menor demora se entregue en dichas cajas 
la expresada cantidad. 
Dios, etc. 

Tucurnán, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Miguel Francisco Aráoz ... la expresada cantidad. » 
Y habiendo entregado dicho oficio original al interesado pa- 
ra que le sirva de suficiente libramiento, lo pongo en noticia 
de V. E. á fin de que se digne providenciar lo conveniente para 
su puntual cumplimiento. 
Dios, etc. 

Tucurnán, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Para dar vado á los negocios que corren á mi cargo con el 
orden y celeridad que corresponde y más que nunca exigen las 
actuales circunstancias, he nombrado por auditor de guerra al 
doctor don Silvestre Icazate, y por escribano á don Manuel 
Antonio Gallegos, vecino emigrado de la ciudad de Salta, por 
concurrir en ambos las precisas circunstancias de suficiencia, 
probidad y patriotismo para el fiel cumplimiento de sus respec- 
tivas funciones; y espero que V. E. se servirá aprobar estos 
nombramientos, en la inteligencia que don Manuel Gallegos no 
ha tenido título de escribano por V. E. ni por el gobierno pe- 



324 — 



ninsular, y que en uso de sus facultades que me están conferi- 
das, lo lie habilitado por aquel nombramiento para fiel de fechos 
sin signo hasta obtener su superior aprobación. 



Dios, etc. 



Tucuiuáu. 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor 



Queda en mi poder el libramiento que me ha dirigido V. E. 
importante tres mil seiscientos cincuenta y nueve pesos fuertes 
cuatro reales contra don Pelayo Arozena y á favor de la comi- 
saría del ejército de mi mando, cuya cantidad y otra de mil 
doscientos treinta y cuatro pesos medio real que por endoso de 
una libranza gira en los mismos términos don Francisco del Sar 
ha prometido dicho Arozena entregar dentro de cuatro días 
desde la fecha, de cuyo resultado avisaré á V. E. oportuna- 
mente. 

Dios, etc. 

Tucuinán, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Devuelvo á Y. E. el adjunto expediente con el informe del 
comisario del ejército de mi mando, según V. E. me ordena. 
Dios, etc. 

Tucuinán, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don Francisco Martínez, con el objeto de remediar las ur- 
gentes atenciones del ejército de mi mando, ha entregado en la 
comisaria de él mil cien pesos para que se satisfagan á su dis- 



— 325 — 

posición en las cajas de esa capital, en cuya virtud lo participo 
á V. E. á fin de que se sirva tomar las providencias oportunas 
para que sin la menor demora se entregue en dichas cajas la 
expresada cantidad á la persona que disponga el referido Mar- 
tínez. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Don Francisco Martínez ... á la persona que disponga el re- 
ferido Martínez. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al interesado para 
que le sirva de suficiente libramiento, lo pongo en noticia de 
V. E. á efecto de que se digne providenciar lo conveniente para 
su puntual cumplimiento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. el informe original que ha dado el comi- 
sario de este ejército sobre la solicitud del presbítero don Fran- 
cisco Patino en la parte que le comprende, á consecuencia del 
superior decreto de V. E. que se sirvió transcribirme en oficio 
de 25 del próximo pasado, á que contesto. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



— 326 



Excelentísimo señor : 

Don Miguel Francisco Aráoz, de este comercio, ha entrega- 
do en esta comisaría del ejército de mi mando quinientos pesos 
con la calidad de que se libren á su favor contra las cajas de 
esa capital, en cuya virtud lo participo á V. E. á fin de que se 
sirva tomar las providencias oportunas para que sin la menor 
demora se entregue en dichas cajas á la disposición del referi- 
do interesado la expresada cantidad. 

Dios, etc. 

Tucimiíín, 12 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Miguel Francisco Aráoz ... la expresada cantidad. » 
Y habiendo entregado dicho oficio original al interesado para 
que le sirva de suficiente libramiento, lo pongo en noticia de 
V. E. á fin de que se digne providenciar lo conveniente para 
su puntual cumplimiento. 
Dios, etc. 

Tucuüián, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Paso á manos de Y. E. el adjunto estado de fuerza efectiva 
y armamento con que se halla el ejército en esta fecha. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de diciembre de 1812. 



— 327 — 

Excelentísimo señor : 

Cumpliendo con lo que V. E. me ordena lie hecho saber por 
orden del día á todo el ejército de mi mando su superior reso- 
lución sobre que á las mujeres de los oficiales, y en defecto de 
éstas á sus hijos, y en falta de ellos á las madres, se les dé una 
gratificación de cien pesos, guardándose el mismo orden con 
respecto á los sargentos, cabos y soldados, cuya gratificación 
debe entenderse de cincuenta pesos, sin perjuicio de la pensión 
militar, que deberán percibir, para cuyo efecto remitiré la ra- 
zón que V. E. me ha pedido, luego que me la pase el mayor ge- 
neral don Eustoquio Díaz Vélez, encargado de formarla. 

Dios, etc. 

Tucumáu, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Los informes que V. E. me pide sobre la aptitud, ilustración, 
talentos y adhesión de los emigrados del Perú que merezcan 
ser colocados en los empleos civiles, políticos, militares y ecle- 
siásticos y en particular sobre el doctor don Manuel Ulloa y 
don Pedro Azcárate para los destinos que expresa V. E., exi- 
gen gran atención y mucha cautela para no aventurar sus su- 
periores resoluciones ; en esta virtud procuraré adquirir todas 
las noticias necesarias á fin de satisfacer como corresponde á 
los deseos de Y. E. con la posible brevedad. 

Dios, etc. 

Tucumíín, 12 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Habiéndose resuelto el recurso de nulidad que interpuso el 
doctor don Pedro Antonio Arias Yelásquez sobre la elecciones 



— 328 — 

de diputados de Salta que hicieron los patriotas emigrados de 
aquella ciudad en las personas del coronel don José Moldes y 
don Mariano Sarratea, declarando no haber lugar á dicha nuli- 
dad y ser válida y subsistente la elección, según aparece de la 
adjunta copia del expediente que corre agregado al principal 
de las elecciones, lo participo á V. E. para su superior inteli- 
gencia y gobierno. 
Dios, etc. 

Tucumán, 16 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Cumpliendo con la superior orden de V. E. de 23 del próxi- 
mo pasado, acompaño copia de la nota de medicinas y sales 
que se necesitan para poner en el mejor pie posible el hospital 
de este ejército, que me ha pasado el primer médico de él con 
el correspondiente oficio de remisión, que igualmente va en co- 
pia, en el que me hace presente la necesidad de otro boticario 
más para el desempeño de todas las funciones de este cargo, la 
que pongo en consideración de V. E. á fin de que se digne aten- 
derla. 

Dios, etc. 

Tucumán, 16 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Antes de ocurrir á V. E. el mayor general don Eustoquio 
Díaz Yélez manifestando los deseos que le asisten de que se le 
exonere de su actual encargo entabló verbalmente igual soli- 
citud ante mí para sólo contraerse al desempeño de su empleo 
de teniente coronel de dragones: no accedí por la utilidad de 
su persona en dicho encargo, y porque creí que desistiese de su 



— 329 — 

pretensión: pero habiendo insistido en ella con un empeño exi- 
gente, juzgando cpie sus servicios bien notorios le hacen digno 
de toda consideración, para que no se le desatienda en una so- 
licitud en que ha manifestado el más decidido interés, cum- 
pliendo con lo que V. E. me ordena en su oficio de 10 del co- 
rriente, he venido en admitirle la renuncia que ha hecho del 
expresado empleo de mayor general, con la calidad de que con- 
tinuará sirviéndolo interinamente hasta que Y. E. se digne 
nombrar quien ejerza sus veces. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Para las barcas que se están construyendo con destino al río 
Pasaje necesito una barrica y media de brea y una barrica de 
alquitrán, las cuales, para su más pronta conducción, pueden 
venir en barriles de á dos arrobas y traerse en cargueros por 
los correos sin mayor estorbo ni incomodidad. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Eemito á V. E. el estado de la fuerza y armamento con que 
han llegado las seis divisiones del número 2, que forman un ba- 
tallón al mando de don Benito Álvarez, según manifesté áV.E.; 
ya los tengo á todos con armas y se va aumentando con algu- 
nos reclutas. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



— 330 



Excelentísimo señor : 

He tenido varias denuncias del correo José Carrandi, vizcaí- 
no de nación, de que tanto al venir como á su regreso, es con- 
ductor de noticias forjadas en contra de la causa sagrada ; y 
conceptuando perjudicial su permanencia en esa ocupación, lo 
aviso á V. E. para que se digne disponer que se le separe de 
ella y prive de ese medio de hacernos la guerra, que, como V. E. 
conoce, no es el de menor consecuencia. 

Dios, etc. 

Tucurnán, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

En cumplimiento de la superior orden de Y. E. de 10 del co- 
rriente no perderé ocasión alguna de las que suelen presentar- 
se, y en su defecto tomaré las providencias que considere más 
oportunas, para que del modo menos gravoso se devuelvan á 
esa capital las carretillas que en varias expediciones lian sali- 
do para este ejército, dejando las muy precisas para su ser- 
vicio. 

Dios, etc. 

Tucumáii, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Tendré muy presente todo lo que V. E. me previene para re- 
glar mi correspondencia con Tristán y Goyeneche, en cualquier 
ocurrencia. 

Doy á V. E. las más expresivas gracias por las consideracio- 
nes que á virtud de mi recomendación se ha dignado dispen- 



— 331 — 

sarles á los prisioneros coroneles Barreda, Suárez y capitán 
Viscarra, cuyas asignaciones de 50 pesos mensuales tendré pre- 
sentes, para el caso de celebrar con Tristán ó Goyeneche un 
convenio para el abono de lo que importen las asistencias su- 
ministradas á los prisioneros de ambas partes. 

Quedo persuadido de los justos motivos políticos que con 
respecto á nuestras relaciones exteriores han retraído á V. E. 
de publicar mi contestación á Goyeneche, y por los que lia 
acordado se den al público en extracto para satisfacer su cui- 
dado y curiosidad ambos oficios de contestación. También que- 
do muy prevenido del reencargo que me hace Y. E. sobre que 
guarde lo que anteriormente se me ha insinuado acerca de la 
conducta á que ya nos precisa la del general Goyeneche, en 
cuyo particular procuraré proceder con la madurez, celo y pru- 
dencia que V. E. me recomienda. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor: 

Don Pelayo Arozena ha entregado en esta comisaría del ejér- 
cito de mi mando tres mil setecientos cincuenta y nueve pesos 
fuertes cuatro reales á virtud del libramiento de doña Magda- 
lena Pueyrredón que se sirvió V. E. endosar á mi favor como 
general en jefe, con fecha 24 del próximo pasado y dirigirme 
con oficio del mismo día, y lo participo á V. E. para su superior 
inteligencia y gobierno. 

Dios, etc. 

Tucuiuán, 24 de diciembre de 1812. 



33i 



Excelentísimo señor : 

Por el oficio de V. E. de 10 del comente quedo impuesto 
que en aqnel mismo día salieron dos carretillas conduciendo 
pólvora para este ejército de mi mando ; que dentro de pocos 
días saldrían á marchas redobladas setenta ú ochenta pardos y 
morenos de los que anteriormente me ha comunicado V. E. se 
estaban alistando con este objeto y que no cesará V. E. de tra- 
bajar para aumentar el número de los de esta clase, de todo lo 
que doy á V. E. las debidas gracias. 

Dios, etc. 

Tucurnán, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del oficio de V. E. de 10 del corriente en 
que me previene V. E. que con la misma fecha ordenaba al go- 
bernador intendente de Córdoba que incontinenti remitiese á 
mi disposición, de cuenta del estado, cuantos zapatos hubiese 
hechos en aquella ciudad, y que continuasen haciéndolos con 
el mismo destino hasta completar el número de tres ó cuatro 
mil pares; cuyo auxilio será muy oportuno, por no haber en 
este pueblo manos suficientes para abastecer de todos los que 
se necesitan, y así doy á V. E. las gracias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Quedo enterado de la suma escasez que hay en esa ciudad de 
herreros forjadores y oficiales de lima, y de la superior resolu- 
ción de V. E. de sacarlos de otras partes, á cuyo efecto se ha 



— 333 — 

servido V. E. ordenar al gobernador intendente de Córdoba so- 
licite y dirija á este destino con la posible brevedad los que hu- 
biese allí, y que entretanto caminaría dentro de dos días José 
Antonio Correa, único que se ha podido encontrar en ésa, de 
que doy á V. E. las gracias. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Por las dos actas de elecciones de diputados que han hecho 
los decididos de Salta y Jujuy, y final decisión sobre el recurso 
de nulidad que de la elección de los dos diputados de aquella 
capital de provincia interpuso el doctor don Pedro Antonio 
Arias Yelásquez, que todo he remitido á V. E. en copia, se ha- 
brá instruido V. E. que los tres diputados electos son el coro- 
nel don José Moldes, don Mariano de Sarratea y el doctor don 
Pedro Pablo Vidal, que actualmente residen en esa, cuyas cir- 
cunstancias recomendables habrán llenado seguramente los 
deseos que manifiesta V. E. en su oficio de 10 del corriente, á 
que contesto. 

Dios, etc. 

Tucurnáu, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Don Tomás Manuel de Anchorena, animado de los sentimien- 
tos patrióticos que le caracterizan y con el objeto de subvenir 
á las continuas erogaciones pecuniarias de este ejército de mi 
mando, ha exhibido en esta comisaría cinco mil pesos con la 
calidad de que se libren á favor de su hermano don Mariano 
Meólas de Anchorena contra las cajas de esa capital, en cuya 



— 334 — 

virtud lo participo á V. E. á fin de que se sirva expedir las pro- 
videncias más oportunas y eficaces para que sin la menor de- 
mora se entregue en dichas cajas la referida cantidad á la dis- 
posición del expresado don Mariano Nicolás. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue: 

« Don Tomás Manuel de Ancborena ... á la disposición del 
expresado don Mariano Nicolás. » 

Y habiendo entregado dicbo oficio original al interesado que 
le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en noticia de V. E. 
para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucuinán, 24 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor: 

Don Miguel Francisco Aráoz, con el objeto de subvenir á las 
continuas erogaciones de este ejército de mi mando, ba exhibi- 
do en esta comisaría siete mil pesos con la calidad de que se le 
libren á su favor contra las cajas de esa capital, en cuya virtud 
lo participo á V. E. á fin de que se sirva expedir las providen- 
cias más oportunas y eficaces para que sin la menor demora se 
entregue en dichas cajas la referida cantidad á la disposición 
del interesado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



— 335 — 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 
« Don Miguel Francisco Aráoz ... á la disposición del intere- 
sado. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al expresado 
Aráoz que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en no- 
ticia de Y. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 

Excelentísimo señor : 

Se han recibido para gastos y consumo del ejército de mi 
mando, en plata y efectos, pertenecientes una y otros á don Juan 
José Sarratea, seis mil novecientos ochenta y ocho pesos seis 
reales, cuya cantidad ha pedido su encargado don Francisco 
Gurruchaga se libre contra las cajas de esa capital á favor de 
dicho Sarratea; en cuya virtud se servirá Y. E. expedir las ór- 
denes oportunas para que sin la menor demora se exhiba en di- 
chas cajas al referido interesado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue: 
« Se han recibido ... al referido interesado. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al expresado Gu- 
rruchaga, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en 
noticia de Y. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de diciembre de 1812. 



336 



Excelentísimo seuor : 

Acompaño á V. E. la adjunta representación del coronel don 
Martín Kodrígiiez : la solicitud que contiene me parece atendi- 
ble por los fundamentos que expone, habiéndome manifestado 
repetidas veces los deseos que le animan de servir en cuanto 
se le ocupe. V. E., sin embargo, resolverá lo que fuere de su 
superior agrado. 

Dios, etc. 

Tucumán. 24 de diciembre de 1812. 



Excelentísimo señor : 

Xo ha venido el plan de marchar á Arequipa sin entrar en 
Potosí, que dice V. E. me remite para los objetos que pueda 
convenir en el curso de la expedición, y lo aviso á V. E. para 
que se digne dirigírmelo en primera oportunidad por lo iitil 
que puede serme su conocimiento, y en contestación á su supe- 
rior oficio de 28 del pasado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Ha llegado á ésta el resto de las divisiones que se ha servi- 
do V; E. enviar de repuesto á este ejército de mi mando, y lo 
participo. á V. E. para su superior inteligencia y gobierno. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



337 — 



Excelentísimo señor: 

Quedo impuesto del superior decreto de V. E. de 13 del pró- 
ximo pasado, que se sirve insertarme en oficio del 14, librado á 
solicitud del alférez don Gregorio Salvatierra, mandándole ex- 
pedir el despacho de alférez de dragones de este ejército, que 
he recibido y al que daré el curso que corresponda, según V. E. 
me previene, después de tomar los conocimientos necesarios. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Tendré muy presente, con todo el respeto que se merece, la 
recomendación que se digna Y. E. dirigirme á favor del alcalde 
de primer voto don Gregorio Ferreyra y demás capitulares que 
emigraron de Potosí, para que en atención á su indigencia y 
triste situación les proporcione los auxilios que crea oportunos, 
y sean compatibles con las ocurrencias y erogaciones que me 
rodean, con arreglo á sus clases, á los servicios que han hecho, 
á los sacrificios que hayan sufrido y al estado en que se hallen. 
Esta conducta observé exactamente en Jujuy con todos los emi- 
grados, y la he continuado en ésta; pero son tantos los que pi- 
den y se hallan necesitados, ya por desidia los unos y ya por 
falta de arbitrios los otros, que no bastaría para satisfacer á to- 
dos el cerro de Potosí convertido en plata. V. E. puede reposar 
en la firme confianza que no omitiré medio alguno de los que 
estén á mis alcances para alivio y consuelo de estos desgracia- 
dos americanos. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

DOC. ARCH. BELGKANO.— T. IV 22 



— 338 



Excelentísimo señor : 

Satisfaciendo á los deseos de V. E. de saber claramente si 
don Esteban Hernández es apto ó no para el desempeño del 
nuevo empleo de teniente gobernador de Santiago del Estero 
que se le ha conferido, debo asegurar á V. E. que por ahora lo 
supongo con suficiente capacidad para el efecto, y que si en lo 
sucesivo acreditase lo contrario, lo informaré á V. E. exponién- 
dole mi sentir, según crea que lo exijan los intereses de la pa- 
tria, único término adonde se dirigen todas mis operaciones. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Ha llegado á ésta el oficial don Patricio Beldón, y don Anto- 
nio Cano tengo noticia ha quedado enfermo en Córdoba, y lo 
participo á V. E. para su inteligencia y gobierno. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Cumpliendo con la superior orden de V. E. de 14 del próxi- 
mo pasado, he hecho saber en el ejército de mi mando que, con 
motivo de pasar al ejército de la Banda Oriental el coronel don 
Marcos Balcarce, que servía como jefe interino del estado ma- 
yor de esa capital, ha resuelto V. E. avocarse el conocimiento 
y disposiciones que se expidan por dicho jefe, hasta nueva re- 
solución, y lo participo á V. E. en contestación. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



— 339 



Excelentísimo señor : 

En cumplimiento de lo que Y. E. me ordena en su oficio de 
26 del próximo pasado, he hecho notoria en el ejército de mi 
mando la declaración de indulto expedida por V. E. en decreto 
de 28 de noviembre último, que viene inserta en la Gaceta nú- 
mero 36, haciendo entender de que la fecha del bando publica- 
do ofreciendo premios á los aprensores ó denunciantes es de 24 
del mismo, y que el plazo que se señala para la presentación 
deberá correr desde la fecha de dicho oficio en lugar de la del 
expresado decreto de 28 de noviembre que en él se prefija ; y 
lo participo á V. E. en contestación. 

Dios, etc. 

Tucunián, 12 ele enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

He recibido veinticinco barriles de pólvora, que supongo 
contendrán los veinticinco quintales de la misma especie, de 
que me habla V. E. en su oficio de 28 de diciembre próximo 
pasado, pero no las dos mil piedras de chispa ; y lo participo á 
Y. E. para su superior inteligencia y que se digne disponer la 
remisión de éstas á la mayor brevedad. 

Dios guarde, etc. 

Tucumíín, 12 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

He recibido la representación del barón de Holmberg con el 
decreto marginal de V. E. de 20 del próximo pasado, y oídas las 



— 340 — 



personas á que se refiere, informaré sobre todos los artículos 
que comprende dicha representación, según V. E. me ordena. 
Dios, etc. 



Tucmnán, 12 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor 



El regimiento número G se halla sin coronel ni teniente co- 
ronel, y no sé si se les ha dado de baja. Ignoro igualmente si 
las compañías del regimiento número 2 que están al servicio 
de este ejército de mi mando, y á quienes les he puesto de co- 
mandante á don Benito Álvarez con aprobación de V. E., que 
la he recibido en este último correo, han sido dadas de baja en 
su regimiento y podrán servir para crear con ellas otro nuevo 
en este ejército. Hago presente todo esto á Y. E. porque tengo 
observado que mientras los jefes de los regimientos no lo son 
en propiedad, no toman todo el enipeño que debe desearse en 
su organización y disciplina, con grave perjuicio del servicio 
militar. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. el informe que me ha pedido del comisa- 
rio de este ejército acerca de la conducta del capitán don José 
María Echauri cuando este oficial con parte de su compañía le 
alcanzó en el camino de Oruro y sobre la noticia de que le qui- 
tó unas cargas de plata del caudal que conducía. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



— 341 — 

Excelentísimo señor : 

Don Francisco Martínez, con el objeto de subvenir á las con- 
tinuas erogaciones pecuniarias del ejército de mi mando, ha 
exhibido en esta comisaría dos mil pesos con la calidad de que 
se libren á su favor contra las cajas del estado que existen en 
esa capital ; en cuya virtud lo participo á Y. E. á fin de que se 
sirva expedir las providencias más oportunas y eficaces para 
que sin la menor demora se entregue en dichas cajas la referi- 
da cantidad á disposición del interesado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
«Don Francisco Martínez ... á disposición del interesado. » 
Y habiendo pasado dicho oficio original al expresado Martí- 
nez, lo pongo en noticia de Y. E. para los efectos consiguientes. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Juan de Dios Aguirre, con el objeto de subvenir á las 
actuales erogaciones pecuniarias del ejército de mi mando, ha 
exhibido en esta comisaría mil ochocientos pesos, con la cali- 
dad de que se libren á su favor contra las cajas generales del 
estado que existen en esa capital, en cuya virtud lo participo á 
Y. E. á fin de que se sirva expedir las providencias más opor- 
tunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue en 



- 342 — 

dichas cajas la referida cantidad á la disposición del interesa- 
do, pues este crédito merece especial atención porque en cir- 
cunstancias las más necesarias y en que estaba casi absoluta- 
mente exhausta la caja militar, por la franqueza de éste y otros 
individuos podré dar una buena cuenta á las divisiones que se 
bailan próximas á marchar sobre Salta y Jujuy. 
Dios, etc. 

Tucunián, 23 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 

« Don Juan de Dios Aguirre ... próximas á marchar sobre 
Salta y Jujuy. » 

Y habiendo entregádole dicho oficio original al expresado 
Aguirre, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en 
noticia de Y. E. páralos efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán. 23 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Mariano Castrillo, con el objeto de subvenir á las actua- 
les erogaciones pecuniarias del ejército de mi mando, ha exhi- 
bido en esta comisaría mil seiscientos pesos, con la calidad de 
que se libren á su favor contra las cajas generales del estado 
que existen en esa capital, en cuya virtud lo participo á Y. E. 
á fin de que se sirva expedir las (órdenes) providencias más opor- 
tunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue por 
dichas cajas la referida cantidad á disposición del interesado ; 
pues este crédito merece especial atención porque en circuns- 
tancias las más necesarias y en que estaba casi absolutamente 



— 343 — 

exhausta la caja militar, por la franqueza de éste y otros indi- 
viduos podré dar una buena cuenta á las divisiones que se ha- 
llan próximas á marchar sobre Salta y Jujuy. 
Dios, etc. 

Tucuinán, 24 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 

« Don Mariano Castrillo ... á marchar sobre Salta y Jujuy. » 

Y habiéndole entregado dicho oficio original al expresado 

Castrillo, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en 

noticia de Y. E. para los efectos consiguientes. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor: 

Don Francisco Martínez, con el objeto de subvenir á las con- 
tinuas erogaciones pecuniarias del ejército de mi mando, ha 
exhibido en esta comisaria dos mil quinientos pesos, con la ca- 
lidad de que se libren á su favor contra las cajas generales del 
estado que existen en esa capital; en cuya virtud lo participo 
á Y. E. á fin de que se sirva expedir las providencias más opor- 
tunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue por 
dichas cajas la referida cantidad á disposición del interesado; 
pues este crédito merece especial atención porque en circuns- 
tancias las más necesarias y en que estaba casi absolutamente 
exhausta la caja militar, por la franqueza de éste y otros indi- 
viduos podré dar una buena cuenta alas divisiones que se ha- 
llan próximas á marchar sobre Salta y Jujuy. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 



- 344 — 

Excelentísimo señor : 

Como el correo aún no lia llegado, hago á Y. E. este extraor- 
dinario dándole cuenta de que las avanzadas del ejército se ha- 
llan en el Pasaje y que en la semana entrante estará en marcha 
todo él ; pues mañana salen los batallones del número 1, el mar- 
tes el resto del tren y el jueves el regimiento de dragones, y 
para el viernes ó sábado los escuadrones de esta milicia que me 
acompañan. 

Hubiera querido que el ejército hubiese marchado más unido 
y más pronto, pero ha sido imposible, porque debiéndose com- 
poner y arreglar su armamento según se ha ido concluyendo y 
habilitándose, así se han despachado los cuerpos, y aun algu- 
nos de ellos han salido sin llevarlo completo, que después se les 
ha remitido. 

La casi ninguna deserción que han experimentado los cuer- 
pos en marcha es el barómetro que me manifiesta el contento y 
alegría de la tropa y el espíritu que la anima contra los enemi- 
gos de la patria, según me instruyen los respectivos jefes que 
muy á menudo me dan los partes oportunos, sin embargo de no 
haberles dado más que unas buenas cuentas de á cuatro pesos 
á unos y de á tres á otros, y hasta de á dos por la escasez de 
numerario en que me hallo y de que espero que V. E. me re- 
medie. 

Todo es soportable, menos la falta de dinero para las preci- 
sas atenciones y poder contentar á la tropa de cuando en cuan- 
do, como sucede; admirándome yo mismo de este prodigio que 
sólo puede observarse entre los soldados de la patria y no entre 
los mercenarios, tales como son nuestros enemigos que luego 
que les faltan con la asignación diaria me consta que no guar- 
dan respeto alguno á sus oficiales. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 



— 345 — 

Excelentísimo señor : 

La sumaria que V. E. me La mandado hacer al teniente co- 
ronel don Juan Eamón Balcarce, no se ha podido concluir toda- 
vía, sin embargo de que me consta se trabaja diariamente en 
ella ; luego que se halle en estado la remitiré sin pérdida de 
momento. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
«Don Francisco Martínez ... á marchar sobre Salta y Jujny.» 
T habiendo entregado dicho oficio original al expresado Mar- 
tínez, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en no- 
ticia de V. E. para los efectos consiguientes. 
Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Se le han tomado en compra á don Bernardo Canibe y Puca- 
coba, de este comercio, varios efectos para vestuarios del ejér- 
cito de mi mando, que importan doscientos sesenta y dos pesos 
cuatro reales, cuya cantidad ha pedido se libre á su favor con- 
tra las cajas generales del estado que existen en esa capital ; 
en cuya virtud se dignará V. E. expedir las providencias más 
oportunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue 
por dichas cajas á disposición del interesado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 



— 346 — 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Se le han tomado en compra á don Bernardo Canibe y Pu- 
cacoba ... á disposición del interesado. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al expresado Ca- 
nibe, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en noti- 
cia de V. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

He llegado á entender que se vende en esa capital la Carta 
del americano impugnando la opinión de Blanco en su periódi- 
co sobre la declaración de la independencia de Caracas. La lec- 
tura de éste y otros papeles de su clase, que serán absoluta- 
mente desconocidos en el Perú, es de la mayor importancia 
para generalizar los verdaderos principios de nuestra sagrada 
causa, uniformar la opinión y electrizar los espíritus de todos 
los americanos poniéndoles de manifiesto sus derechos, su con- 
ducta desde que la España usurpó estos estados, y la de los 
tiranos en oprimirnos y degradarnos hasta querernos reducir á 
la condición de las bestias. Espero, pues, que V. E. se digne 
remitirme treinta ó más ejemplares de esta carta ó de otros 
equivalentes para introducirlos y repartirlos por las cuatro pro- 
vincias del Perú, y que la fuerza del convencimiento sobre la 
justicia del gran sistema que defendemos concurra con la de 
las armas á arrojar de nuestro suelo á los enemigos de nuestra 
libertad y felicidad común. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 



347 — 



Excelentísimo señor : 

Don José Velásquez, subteniente de artillería, se halla gra- 
vemente enfermo y en peligro de muerte. Este individuo hace 
una falta muy grande en este ejército, por ser el único inteli- 
gente para la formación de mixtos y dirección del parque de 
artillería y es de primera necesidad el que V. E. mande otro de 
igual suficiencia y probidad y supla sus veces, que según tengo 
entendido, puede serlo un hermano suyo residente en esa capital. 

Xo es menos necesario que igualmente se sirva V. E. remi- 
tirme tres ó cuatro oficiales de artillería de buenos conocimien- 
tos en las diferentes materias de este ramo, pues aunque los 
que tengo aquí son sujetos de honor y de acreditada comporta- 
ción, muchos de ellos carecen de los suficientes, porque no han 
tenido motivos para adquirirlos. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Habiendo insistido don Clemente Zavaleta en la renuncia 
que había hecho ante V. E. del empleo de protector de la fábri- 
ca de fusiles de esta ciudad, teniendo presente lo prevenido por 
V. E. y atendiendo á la consideración que merecen sus impor- 
tantes servicios á la patria, le he admitido por decreto de ayer 
la renuncia, y he dispuesto que el alférez de artillería don Juan 
Ceballos se reciba de los útiles de la fábrica bajo formal inventa- 
rio, y que las cuentas sobre el manejo las rinda dicho Zavaleta 
ante el señor gobernador intendente de esta provincia ; todo lo 
que participo á V. E. para su superior inteligencia y gobierno. 

Dios, etc. 

Tucumán, 24 de enero de 1813. 



— 348 — 

Excelentísimo señor: 

Quedo enterado de las providencias que se ña servido V. E. 
expedir para la remisión de los útiles y medicinas que pedí á 
V. E. en oficio de 31 de diciembre, como necesarios para poner 
en el mejor pie posible el hospital del ejército de mi mando ; 
tendré muy presente lo que V. E. me previene acerca del estu- 
cñe de cirugía y algunas medicinas que trae de su cuenta el ci- 
rujano don Francisco Eamiro, que camina para este destino, y 
;í su arribo no me olvidaré de reclamar el par de pistolas que 
trae para agregarlas al armamento de este ejército, según V. E. 
me ordena. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del nombramiento que ña ñecño V. E. de 
teniente gobernador de Santiago del Estero en el capitán don 
Mariano Sarassa. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de euero de 1813. 



Excelentísimo señor: 

Luego que llegue á este ejército el teniente coronel don José 
Bolaños le daré el destino en que lo considere útil, según con- 
venga mejor á los intereses del estado, como V. E. me ordena 
en oficio de 11 del corriente, á que contesto. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 



— 349 — 

Excelentísimo señor : 

El ejército que tengo el honor de mandar se ha complacido 
conmigo de los valientes esfuerzos de sus camaradas del ejér- 
cito del norte para arrollar á los tiranos que abriga Montevi- 
deo, y felicita á Y. E. por la victoria del 31 del pasado, ofre- 
ciendo imitar su ejemplo para dar pruebas á la patria de que 
son hermanos de aquellos héroes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. las adjuntas listas de los oficiales y demás in- 
dividuos del batallón número 2 que dejan asignaciones en esa 
capital, para que V. E. se digne darles el curso que corresponda. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 
(Keservado.) 

Excelentísimo señor : 

Á fin de no aventurar el acierto en la propuesta que me or- 
dena V. E. haga de los sujetos del ejército de mi mando que 
crea aptos para desempeñar con talento, honor y destreza el 
empleo de mayor general de dicho ejército, meditaré con algu- 
na detención sobre el particular, y procederé á verificarla con 
entera libertad, sin consideración á las graduaciones y aten- 
diendo sólo al mérito, idoneidad é importancia personal de los 
oficiales que sirven á mis órdenes, según V. E. me previene. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 



— 350 



Excelentísimo señor : 

Habiendo dispuesto que el coronel graduado don Eustoquio 
Díaz Vélez continúe en la mayoría de este ejército interina- 
mente hasta que se nombre por V. E. quien deba ejercerla en 
propiedad mediante su renuncia, y debiendo marchar este in- 
dividuo hoy á tomar el mando de las divisiones que están en 
marcha, he omitido nombrar otro que ejerza sus funciones, se- 
gún V. E. me ordena, hasta que se provea en propiedad dicho 
empleo, y lo aviso á V. E. en contestación. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Con esta fecha me da parte la comisaría de este ejército ha 
ber recibido seiscientas cincuenta y ocho con siete octavos 
onzas de oro sellado, las que ha entregado el administrador de 
correos de esta ciudad don Diego Euíz de Huidobro, y lo par- 
ticipo á V. E. para su superior inteligencia y gobierno. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Se le están debiendo á don Juan Bautista Belaunde doscien- 
tos cincuenta y cuatro pesos tres reales, parte de mayor canti- 
dad á que ascendió un fondo de cobre que se le tomó en Jujuy 
con cuarenta y una arrobas para la fundición de los morteros y 
obuses que se fabricaron en aquella ciudad y cuatro ollas de 
fierro para el uso de la tropa, todo á justa tasación que se ve- 
rificó por mi orden, y no permitiendo las continuas erogaciones 



— 351 — 

de este ejército el que se satisfaga dicha cantidad en esta caja 
militar, se servirá V. E. disponer el pago de ella en las cajas 
generales del estado que existen en esa capital, á disposición 
de dicho interesado. 
Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Se le están debiendo á don Juan Bautista Belaunde ... á 
disposición de dicho interesado. » 

Y habiéndole entregado dicho oficio original al expresado 
Belaunde, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en 
noticia de V. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Se le han tomado en compra á don Fernando López, del co- 
mercio de Salta, varios efectos para vestuarios del ejército de 
mi mando y uso de la maestranza, que importan trescientos se- 
tenta y seis pesos con cuatro reales, cuya cantidad ha pedido 
se libre á su favor contra las cajas principales del estado que 
existen en esa capital ; en esta virtud se dignará V. E. expedir 
las providencias más oportunas y eficaces para que sin la me- 
nor demora se entregue por dichas cajas á disposición del inte- 
resado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 



— 352 



Excelentísimo señor : 

En oñcio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Se le han tomado en compra á don Fernando López, del co- 
mercio de Salta, varios efectos ... por dichas cajas á disposición 
del interesado. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al expresado Ló- 
pez, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en noti- 
cia de V. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tncumán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don José Manuel Silva, con el objeto de subvenir á las ac- 
tuales erogaciones pecuniarias de este ejército de mi mando, ha 
exhibido en esta comisaría tres mil quinientos pesos con la ca- 
lidad de que se libren á su favor contraías cajas del estado que 
existen en esa capital, en cuya virtud lo participo á V. E. á fin 
de que se sirva expedir las providencias más oportunas y efi- 
caces para que sin la menor demora se entregue por dichas ca- 
jas la referida cantidad á disposición del interesado. 

Dios, etc. 

Tucumán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don José Manuel Silva, con el objeto de subvenir ... la ex- 
presada cantidad á disposición del interesado. » 

Y habiéndole entregado dicho oficio original al expresado 



— 353 — 

Silva, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en no- 
ticia de V. E. para los efectos consiguientes. 
Dios, etc. 

Tucuiníín, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Guillermo Orinachea, con el objeto de subvenir á las 
actuales erogaciones pecuniarias de este ejército de mi mando, 
ha exhibido en esta comisaría tres mil pesos, con la calidad de 
que se libren á su favor contra las cajas del estado que existen 
en esa capital, en cuya virtud lo participo á Y. E. á fin de que 
se sirva expedir las providencias más oportunas y eficaces para 
que sin la menor demora se entregue por dichas cajas la referi- 
da cantidad á disposición del interesado. 

Dios, etc. 

Tucurnán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 

« Don Guillermo Ormachea, con el objeto de subvenir ... la 
referida cantidad á disposición del interesado. >> 

Y habiéndole entregado dicho oficio original al expresado 
Ormachea, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en 
noticia de Y. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucnmán, 26 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Han salido ya los batallones de cazadores y del número 2, y 
mañana seguirán los batallones del regimiento número 6 : todo 

DOC. ARCH. BELGRAXO. — T. IV 23 



— 354 — 

está en movimiento, y con días de intermedio continuarán las 
marchas los del número 1, el de pardos y morenos, el tren y los 
cuatro escuadrones del regimiento de dragones ligeros, con al- 
gunos de los dragones de la milicia patriótica de esta ciudad : 
la partida exploradora de caballería está en Tatasto y las avan- 
zadas en el río de las Piedras. 

La tropa marcha con el mayor orden, llena de alegría y entu- 
siasmo para arrojar á los tiranos de las Provincias Unidas ; de 
su disciplina y subordinación me prometo, mediante Dios, los 
resultados más favorables, y sobre todo el gran aprecio que 
hacen de sus bayonetas, habiendo conocido la importancia de 
esta arma, y que á su presencia nuestros enemigos abandonan 
el puesto. 

Tengo la gran complacencia de decir á V. E. que no ha habi- 
do queja alguna de los individuos del ejército, y que sin embar- 
go de su número el vecindario ha dormido con las puertas 
abiertas y ha logrado la tranquilidad y seguridad de un modo 
prodigioso ; pues ninguno ha faltado á los respetos debidos al 
pueblo ni á los habitantes de la jurisdicción. 

Xo hallo cómo elogiar esta conducta debida al celo y vigi- 
lancia de los jefes y oficiales, que asegura la victoria de la pró- 
xima acción á que marchamos, y promete arrojar á los enemigos 
de las Provincias Unidas que ansian porque nos acerquemos 
para libertarse de la cruel tiranía que sufren. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. copia de una carta dirigida por el mayor 
general Tristán al marqués del Valle de Tojo desde la Laguna, 
más acá del Arenal, con fecha 29 de septiembre último, que ha 
llegado á mis manos y la retengo original. Considero que su 



— 355 — 

publicación en la Gaceta con algunas notas ó referencias del 
redactor, y la (lela adjunta lista queme pasó de los oficiales 
prisioneros que debían ser auxiliados con el dinero que condu- 
cía el parlamentario anterior, de que di aviso á V. E., sería muy 
importante para hacer ver á los pueblos la impudencia de estos 
tiranos, que sólo tratan de sostenerse con el embuste y la pa- 
traña, y al mismo tiempo la injuria que hace á los infelices ta- 
rijeños, amigos inseparables de los que defendemos el sistema 
de la razón y la justicia. 
Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. copias de las últimas contestaciones ofi- 
ciales que he tenido con el mayor general Tristán, y por ellas 
verá Y. E. no se verificará, por ahora, el canje de prisioneros 
que propuso. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. las adjuntas listas y estado general de los in- 
dividuos que han muerto en la gloriosa acción del 24 de sep- 
tiembre último. 

Dios, etc. 

Tucumán, 12 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Habiendo renunciado don Mariano Sarratea el cargo de di- 
putado por la ciudad de Salta, que se le confió en la elección 



— 356 — 

de que di aviso á V. E., la junta electoral de aquella ciudad, 
después de admitida la renuncia, procedió á nueva elección, la 
que ba recaído en el doctor don José Agrelo, y por defecto de 
éste en el doctor don Xicolás Herrera, según aparece de la acta 
respectiva, que con la representación de la renuncia y demás 
diligencias consiguientes forma un expediente, del que acom- 
paño copia á Y. E. para su superior inteligencia y gobierno. 
Dios, etc. 

Tucumán, 14 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

El teniente de dragones don Manuel Várela Gundín regresa 
por su enfermedad habitual rebajado del regimiento de drago- 
nes : ba desempeñado bien sus obligaciones, y me sirvió en el 
24 y 25 de septiembre con bonor, según se lo be acreditado en 
el memorial en que me pide su licencia para esa : es acreedor á 
la atención de V. E. y no dudo que la obtendrá. 

Dios, etc. 

Tucumán, 27 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Á don Luis García, teniente de dragones, lo mando á dispo- 
sición de V. E. rebajado de su regimiento, y acompaño copia 
del documento que acredita su mala conducta en la vida priva- 
da, al mismo tiempo que su desempeño en las acciones de gue- 
rra : éstas duran pocos instantes, cuando la conducta de un 
buen oficial debe residir en él todos los momentos de su vida : 
Y. E. dispondrá respecto de este individuo lo que creyese justo. 

Dios, etc. 

Tucumán, 27 de enero de 1813. 



— 357 



Excelentísimo senor : 

El teniente coronel graduado don José Bernaldes Polledo, 
capitán y comandante interino que ha sido del escuadrón de 
Msares que hubo en este ejército, pasa á disposición de V. E. 
á causa de sus indisposiciones continuas desde su arribo á es- 
tos países y de las que no puede aliviarse. 

Á poco tiempo de haberme recibido del mando de este ejér- 
cito por licencia que á solicitud de don Juan Martín Pueyrre- 
dón concedí á su hermano don Juan Andrés por cuatro meses, 
obtuvo la comandancia interina referida. 

Se ha comportado en ella con honor, y hecho su servicio á 
mi satisfacción en Humahuaca, en su salida hasta Cangrejillos 
con don Juan Eamón Balcarce, en la retirada desde dicho Hu- 
mahuaca hasta ésta, habiéndose hallado en la acción de las 
Piedras. 

Para la acción del 24 de septiembre le nombré de comandan- 
te de la división de la caballería de la ala izquierda, donde se 
comportó bien, y aunque tuvo que replegarse, subsistió con los 
restos de ella á las inmediaciones de la plaza hasta que se le 
mandó retirar por el señor mayor general, y según el informe 
de éste, y otros reservados que he tomado, desempeñó como un 
bravo su servicio. 

Luego le envié con su escuadrón en la fuerza que á las órde- 
nes del expresado mayor general mandé á perseguir al enemi- 
go, y se portó con el mayor denuedo en las ocasiones que se le 
presentaron. 

Es, pues, para mi concepto un oficial de mérito, digno de las 
consideraciones de V. E. y acreedor á sus gracias. 

Dios, etc. 

Tucumán, 27 de enero de 1813. 



— 358 — 

Excelentísimo señor : 

Don Miguel Francisco Aráoz, con el objeto de subvenir á las 
continuas erogaciones pecuniarias del ejército de mi mando, lia 
exhibido en esta comisaría mil cien pesos, é igualmente se le han 
tomado para el consumo del mismo ejército varios efectos impor- 
tantes ciento cincuenta y seis pesos con cuatro reales, cuyas can- 
tidades suman el total de mil doscientos cincuenta y seis pesos 
cuatro reales, que ha pedido se le libren á su favor contra las ca- 
jas principales del estado que existen en esa capital; en esta vir- 
tud se servirá- V. E. expedir las providencias más oportunas y 
eficaces para que sin la menor demora se entregue por dichas 
cajas á disposición del interesado. 

Dios, etc. 

Tucurníín, 30 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

«Don Miguel Francisco Aráoz, con el objeto de subvenir ... 
por dichas cajas á disposición del interesado. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al expresado 
Aráoz, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en no- 
ticia de V. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucuiuán, 30 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor: 

Se han tomado en compra en esta ciudad varios efectos per- 
tenecientes á don Juan José Sarratea, residente en ésa. para 
vestuarios y demás consumo del ejército de mi mando, impor- 



— 859 — 

tantes dos mil trescientos seis pesos un real, cuya cantidad con 
quinientos pesos que se lian entregado en esta comisaría de 
cuenta del mismo interesado, asciende al total de dos mil ocho- 
cientos seis pesos un real, los que ha pedido el que hace sus 
veces en ésta, se libren á su favor contra las cajas principales 
del estado que existen en esa capital; en esta virtud se dignará 
Y. E. expedir las providencias más oportunas y eficaces para 
que sin la menor demora se entregue por dichas cajas á dispo- 
sición del expresado Sarratea. 
Dios, etc. 

Tucuniíín, 30 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Con esta fecha digo á V. E. lo que sigue : 

« Se han tomado en compra en esta ciudad varios efectos ... 
á disposición del expresado Sarratea. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al encargado por 
el interesado, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo 
en noticia de Y. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 30 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Se le han tomado en compra á don Francisco Martínez, resi- 
dente en ésta, varios efectos para el vestuario y demás consumo 
del ejército de mi mando, que importan nueve mil novecientos 
setenta pesos un real, cuya cantidad ha pedido se libre á su fa- 
vor contra las cajas principales del estado que existen en esa 
capital; en esta virtud se dignará Y. E. expedir las providen- 



— 360 — 



cias más oportunas y eficaces para que sin la menor demora se 
entregue por dichas cajas á disposición del interesado. 
Dios, etc. 



Tucnnián, 30 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor 



Con esta fecha digo á V. E. lo que sigue: 

« Se han tomado en compra á don Francisco Martínez, resi- 
dente en ésta, varios efectos ... por dichas cajas á disposición 
del interesado. » 

Y habiendo entregado dicho oficio original al expresado Mar- 
tínez, que le servirá de suficiente libramiento, lo pongo en noti- 
cia de V. E. para los efectos consiguientes. 

Dios, etc. 

Tucumán, 30 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. la adjunta representación del teniente coronel 
don Benito Álvarez, comandante interino del batallón número 2 
en este ejército de mi mando, sobre el derecho que tiene á la 
presa que hizo en el río del Paraná, cerca de la Bajada, á prin- 
cipios de agosto del año próximo pasado, para que V. E. se dig- 
ne darle el curso que corresponda. 

Dios, etc. 

Tucumán, 30 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. dos relaciones : la una del cabo primero 
de la tercera compañía del regimiento de infantería número 1 



— 361 — 

sobre haber cumplido los cuatro tiempos de á cinco años sin 
deserción, uso de licencia ni incurrir en fealdad alguna ; y la 
otra del cabo segundo de la sexta compañía de dicho regimien- 
to sobre haber cumplido los tres tiempos de á cinco años con 
los mismos requisitos, para que V. E. se digne declararlos acree- 
dores al goce de los premios correspondientes. 
Dios, etc. 

Tucnmán, 30 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Doña María Dolores y doria Isabel Millán, ambas vecinas de 
esta ciudad, se ofrecieron á coser, y han cosido sin interés al- 
guno tantas camisas para el ejército de mi mando cuantas co- 
rresponden, según el importe de la costura, al valor de dos fusi- 
les; lo participo á V. E. para su superior inteligencia, y que 
dignándose mandarlo publicar en la Gaceta sirva de satisfacción 
á las interesadas, de estímulo á cuantos se tengan por verdade- 
ros patriotas y de confusión y oprobio á los miserables egoístas. 

Dios, etc. 

Tucumán, 30 de enero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

El papel adjunto es muy curioso, y se me había traspapelado 
desde los primeros días que cayó en mis manos entre la corres- 
pondencia de Tristán : esa legión eclesiásticomilitar merece que 
llegue á noticia de todos para que sirva de ejemplo cuando se 
halla tan respetablemente autorizada. 

Dios, etc. 

Tncumíín, 31 de enero de 1813. 



— 362 — 



Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. la adjunta solicitud de Domingo Morales, sol- 
dado inválido de la primera compañía del regimiento número 6, 
para que V. E. usando de la humanidad que le caracteriza, se 
digne mirar con especial conmiseración á este infeliz que ha 
perdido una pierna en defensa de nuestra libertad, y expedirle 
la cédula que como á tal inválido le corresponde. 

Dios, etc. 

Tucumán, 31 de enero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Al amanecer de mañana saldré con los escuadrones de dra- 
gones de la milicia patriótica de esta ciudad, resto de las tro- 
pas, y dejo delegado con mis facultades del ejército al goberna- 
dor intendente de la provincia don Feliciano Antonio Chiclana, 
para que atienda cuanto queda aquí perteneciente al ejército. 

Sigue el buen orden en las marchas, y la casi ninguna deser- 
ción: el contento de la tropa es general y sus deseos de ir á 
batirse ; si continúa el entusiasmo, como espero en el Todopo- 
deroso, la victoria es nuestra. 

Los enemigos, según las últimas noticias, están muy descui- 
dados y en festejos con la jura de las constituciones españolas 
en Salta ; parece que no creen que estamos capaces de irlos á 
atacar. 

Dios, etc. 

Tucumán, 31 de enero de 1813. 



— 363 — 



Excelentísimo señor : 

He recibido el plan de marchas hacia Arequipa sin entrar en 
Potosí, que se sirve V. E. remitirme, y de él haré el uso que 
convenga, según las circunstancias. 

Dios, etc. 

Banda sur del río del Pasaje, 10 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Luego que las circunstancias lo permitan recibiré declara- 
ción á varios sujetos que siguen á este ejército sobre la conduc- 
ta del coronel Huici; pues al presente no tengo documentos 
justificativos sobre el particular, sino noticias de personas fide- 
dignas, ni las atenciones que me rodean me permiten adquirir- 
las hasta que se concluya la presente marcha sobre Salta y 
Jujuy. 

Dios, etc. 

Banda sur del río del Pasaje, 10 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. la adjunta carta de don Manuel Bulnes, para 
que impuesto V. E. de los nobles y generosos deseos que le asis- 
ten á este individuo de sacrificarse en obsequio de nuestra sa- 
grada causa, se digne acceder á su solicitud. 

Dios, etc. 

Banda sur del río del Pasaje, 10 de febrero de 1813. 



364 — 



Excelentísimo seüor : 

La infantería, los escuadrones de dragones de la milicia pa- 
triótica de la valerosa é inmortal Tucuinán, la división de arti- 
llería y respectivos parques se hallan en la banda norte del 
Pasaje al mando del mayor general don Eustoquio Díaz Yélez, 
después de haber logrado su tránsito sin mayor perjui ció; pues 
mediante los favores visibles del cielo hemos hallado el río ca- 
paz de vadearse en una estación en que rara ó ninguna vez se 
consigue esta felicidad. 

Mi segundo, el expresado mayor general, ha trabajado con la 
mayor eficacia, é igualmente los comandantes y oficiales de los 
respectivos cuerpos, habiendo el de cazadores con su tropa qui- 
tado algunos estorbos para que el agua no fuese tan abundante 
en el canal principal; y así es que habiendo dado principio al 
paso por su cuerpo, ayer á más de las ocho de la mañana, hoy á 
las cinco de la tarde se ha concluido con lo principal, y espero 
que el día de mañana que llegará el regimiento de dragones de 
la patria y algunos útiles que me faltan, acabaremos con esta 
empresa, difícil á la verdad para continuar nuestra marcha. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Costa sur del río del Pasaje, 10 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Cumpliendo con lo que Y. E. me ordena con fecha I o del co- 
rriente, procedí este día á prestar el reconocimiento y compe- 
tente juramento de obediencia á la soberana representación de 
la asamblea nacional bajo la solemnidad respetuosa de las ar- 
mas de mi mando, y según la fórmula que Y. E. me prescribe. 
El acto creo haber sido uno de los más solemnes que se han ce- 
lebrado en toda la época de nuestra feliz revolución. La bande- 



— 365 — 

ra del ejército fué conducida por el mayor general don Eusto- 
quio Díaz Vélez á quien llevábamos en medio el coronel don 
Martín Eodríguez y yo, escoltados de una compañía de grana- 
deros que marchaba á son de música. Formado el ejército en 
cuadro se situó en medio dicho mayor general con la bandera, 
proclamé al ejército anunciándole la nueva que motivaba aquel 
acto, é hice leer en voz alta el oficiocircular de V. E. é impreso 
adjunto. Inmediatamente presté por mi parte el juramento á 
presencia de las tropas y bajo la fórmula prescriptaante el ma- 
yor general, quien lo ejecutó del mismo modo ante mí. Conti- 
nuaron después los coroneles y comandantes del ejército, y 
concluido el juramento de éstos, interrogué bajo la misma fór- 
mula á todos los individuos que formaban el cuadro, quienes 
con sus expresiones y la alegría de sus semblantes manifesta- 
ban la sinceridad de sus promesas y el júbilo que había causa- 
do en todos el logro de sus justos deseos. Colocando después el 
mayor general su espada en cruz con la astabandera, todas las 
tropas en desfilada la fueron besando de uno en uno, y finali- 
zado este acto, volvió el mismo mayor general con la bandera 
hasta el lugar de mi alojamiento á la cabeza de todos los cuer- 
pos que le seguían á son de música. Yo no puedo manifestar á 
V. E. cuánto ha sido el regocijo de las tropas y demás indivi- 
duos que siguen este ejército : una recíproca felicitación de to- 
dos por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres 
libres, y las más ardientes y reiteradas protestas de morir antes 
que volver á ser esclavos, han sido las expresiones comunes con 
que han celebrado tan feliz nueva y que deben afianzar las es- 
peranzas de cimentar muy en breve el gran edificio de nuestra 
libertad civil. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Río del Juramento (en otro tiempo del Pasaje), 13 de febrero de 1813. 



366 



Excelentísimo señor : 

El Todopoderoso lia coronado con una completa victoria 
nuestros trabajos : arrollado con las bayonetas y los sables el 
ejército al mando de don Pío Tristán se ha rendido del modo 
que aparece de la adjunta capitulación : no puedo dar á Y. E. 
una noticia exacta de los muertos y heridos ni tampoco de los 
nuestros, lo cual haré más despacio, diciendo únicamente por 
lo pronto que mi segundo el mayor general Díaz Vélez ha 
sido atravesado en un muslo de bala de fusil cuando ejercía sus 
funciones con el mayor denuedo conduciendo la ala derecha del 
ejército á la victoria en su desempeño ; el del coronel Rodrí- 
guez, jefe de la ala izquierda, y el de todos los demás coman- 
dantes de división así de infantería como de caballería, é igual- 
mente el de los oficiales de artillería y demás cuerpos del ejér- 
cito ha sido el más digno y propio de americanos libres que 
han jurado sostener la soberanía de las Provincias Unidas del 
Eío de la Plata, debiendo repetir á V. E. lo que le dije en mi 
liarte de 24 de septiembre pasado, que desde el último soldado 
hasta el jefe de mayor graduación, é igualmente el paisanaje se 
han hecho acreedores á la atención de sus conciudadanos y á 
las distinciones con que no dudo que Y. E. sabrá premiarles. 

Dios guarde á Y. E. muchos años. 

Tablada de Salta, 20 de febrero (á la noche) de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Impuesto del soberano decreto de la asamblea general cons- 
tituyente, expedido con fecha 3 del comente, que se sirve Y. E. 
comunicarme, sobre que dentro del término de quince días, ó 
antes si hubiese posibilidad, sean removidos de los empleos 
eclesiásticos, civiles y militares todos los europeos residentes 



— 367 — 

en esa ciudad que no hayan obtenido en este término el título 
de ciudadanía, y en el de tres meses los demás que existan en 
toda la comprensión del territorio de las Provincias Unidas ; y 
que desde este acto queden privados de toda especie de sueldo 
ó pensión todos los europeos que sin ejercer empleo disfrutan 
de semejantes sueldos ó pensiones, lie dispuesto hacerlo saber 
en el ejército de mi mando para que tenga el más exacto cum- 
plimiento entre las personas á quienes comprenda, y lo parti- 
cipo á V. E. en contestación. 
Dios, etc. 

Salta, 26 de febrero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Enterado del soberano decreto de la asamblea general cons- 
tituyente, expedido con fecha 6 del corriente, que se ha digna- 
do V. E. transcribirme, sobre el modo en que los españoles 
europeos empleados deben solicitar el título de ciudadano del 
estado y requisitos necesarios para entablar esta solicitud, he 
dispuesto se comunique á quienes corresponda para los fines 
consiguientes, y lo participo á V. E. en contestación. 

Dios, etc. 

Salta, 26 de febrero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del soberano decreto de la asamblea general 
constituyente, que se sirve V. E. comunicarme con fecha 4 del 
corriente, sobre que en los asuntos puramente de oficio debe- 
rán entenderse los secretarios, indicando ser de orden de la so- 
berana asamblea con el supremo poder ejecutivo en derechura, 
previo el aviso inmediato de dicho soberano cuerpo; é igual- 









— 368 — 

mente de los demás puntos que comprende, así sobre el monte- 
pío militar y político de que gozan las viudas, como sobre los 
demás que le subsiguen, y lo participo á V. E. en contestación. 
Dios, etc. 

Salta, 26 de fedrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Luego que llegue á Jujuy tendré muy presente la superior 
orden de V. E. sobre los ochenta mil pesos en efectos que tiene 
don José Alvarado pertenecientes á don José Ochotuo, español 
europeo : aunque temo que no surta efecto, porque si existían 
en aquella ciudad dichos efectos, es muy regular que los hayan 
internado al Perú en todo el tiempo que ha estado en poder de 
los enemigos. 

Dios, etc. 

Salta, 26 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Ya he dicho antes de ahora á V. E. que para establecer co- 
mo corresponde la fábrica de fusiles en Tucumán, es necesario 
un hombre que tenga conocimientos fundamentales en la mate- 
ria. El vizcaíno Eguren es muy útil, ha servido muchísimo y 
muy bien, pues á su celo é inteligencia se debe el haber com- 
puesto más de quinientos fusiles antes de la acción del Tucu- 
mán, y el haber puesto corriente todo el armamento del ejérci- 
to para esta expedición ; pero no sale de la esfera de un mero 
practicón, y por lo mismo no es suficiente para el perfecto arre- 
glo de la fábrica. 



— 385 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
«Don Domingo Santi vanes ... al expresado don Anselmo. » 
Y lo participo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Francisco Asencio Lezania, del comercio de esta ciudad, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, ha exhibido aquí mil seiscientos 
pesos, con la calidad de que se libren contra las cajas naciona- 
les de esa capital á favor de don Anselmo Sáenz Valiente ; en 
cuya virtud se servirá V. E expedir las órdenes más oportunas 
y eficaces para que sin la menor demora se entregue en dichas 
cajas la referida cantidad al expresado don Anselmo. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue: 
« Don Francisco Asencio de Lezama ... al expresado don An- 
selmo. » 

Y lo participo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 

DOC. ARCH. BELGRANO.— T. IV 25 



386 



Excelentísimo señor : 

Don Pedro José de Ibazeta, del comercio de esta ciudad, con 
el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias 
del ejército de mi mando, lia exhibido aquí dos mil tres pesos 
tres reales, con la calidad de que se libren contra las cajas na- 
cionales de esa capital á favor de don Anselmo Sáenz Valiente ; 
en cuya virtud se servirá Y. E. expedir las órdenes más opor- 
tunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue en 
dichas cajas la referida cantidad al expresado don Anselmo. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 
« Don Pedro José de Ibazeta ... al expresado don Anselmo. » 
Y lo participo á Y. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á Y. E. el testimonio del acta celebrada para el 
reconocimiento de la representación de la soberanía de los pue- 
blos en la asamblea general constituyente de las Provincias 
Unidas del Kío de la Plata y juramento de obediencia que se 
prestó por el cabildo eclesiástico y secular, curas rectores, ecle- 
siásticos seculares y regulares y demás vecinos cabezas de fa- 
milia de esta ciudad. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



387 — 



Excelentísimo señor : 

Después de una acción, tanto el que gana como el que pier- 
de, sale descalabrado; así me sucede, que todo hay que recom- 
poner, todo hay que arreglar, y gente que reemplazar para po- 
nerme en estado de seguir mis marchas; por otra parte, con ser 
éste el mes de las aguas, que los ríos están crecidos, y otras mil 
causas me impiden volar como quisiera para aprovecharme del 
terror de los enemigos, de modo que es indispensable entrar de 
nuevo á trabajar, y trabajar con ahinco para volver al punto 
de orden y arreglo en que estábamos cuando atacamos, y asi- 
mismo para aumentar la fuerza que por sí misma imponga el 
respeto necesario á la del enemigo con el que evitemos la efu- 
sión de sangre, según ya lo dije á V. E. en mi comunicación 
después de la acción del Tucumán. 

El número 6 debió salir ayer tarde para Jujuy, y el agua lo 
impidió ; pero hoy ha marchado, y continuarán los demás cuer- 
pos según que se fuesen reponiendo ; pues además de los heri- 
dos, el chucho ha acometido con fuerza, consiguiente al mal 
trato de las marchas, á las lluvias que tuvimos y al comer cuan- 
to encuentra de fruta el soldado, que no hay cómo atajarle ni 
contenerlo, por más penas que se le impongan. 

Mis apuros son por salir á la Puna, país que me aseguran es 
más saludable ; pero veo que ha de pasar algún tiempo para 
allanar el sinnúmero de dificultades que se presentan en unos 
pueblos destituidos de recursos y que además nos han sufrido 
á nosotros, á los enemigos y ahora tienen que atendernos de 
nuevo. 

La mayor falta que tengo es la del numerario, y ésta debe 
hacerse cada vez más sensible en proporción que se vaya au- 
mentando la fuerza del ejército : por un milagro continuado de 
la providencia subsiste la tropa impaga y contenta con bue- 
nas cuentas ridiculas : después de la acción, en estos días, he 



— 388 — 

dado á los soldados cuatro pesos, á los cabos cinco y á los sar- 
gentos seis, y rebajado á todos los oficiales desde los coman- 
dantes abajo sus sueldos. 

Creo que aún no me será tan preciso el numerario para estas 
atenciones, que no se deben perder de vista, como para las sub- 
sistencias entrando al Perú, en cuyos pueblos, por su misma mi- 
seria, no las lie de encontrar como en éstos en que se contentan 
los propietarios con recibos para mejor oportunidad. 

Es, á mi ver, llegada la época de buscar todos recursos para 
sostener esta fuerza ; pues de ella depende el que pongamos en 
libertad las provincias oprimidas, se restablezca el giro, se or- 
ganicen los diferentes ramos que pueden proveernos de auxi- 
lios, y el que se adquiera lo que nos hace falta. 

Dios, etc. 

Salta, 6 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Se le han tomado en esta ciudad á don Pedro José de Ibaze- 
ta treinta y cuatro ollas de fierro para el uso del ejército de mi 
mando, que han importado ciento ochenta pesos, cuya cantidad 
ha pedido se libre contra las cajas nacionales de esa capital á 
favor de don Ignacio Pequeño ; en cuya virtud se servirá V. E. 
expedir las órdenes más oportunas y eficaces para que sin la 
menor demora se entregue en dictias cajas al expresado Pe- 
queño. 

Dios, etc. 

Salta, 13 de marzo de 1813. 



— 389 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 
« Se le han tomado en esta ciudad ... al expresado Pequeño.» 
Y lo transcribo á Y. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Salta, 13 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Pedro Pablo Arias Yelásquez, con el objeto de subvenir 
á las continuas erogaciones pecuniarias del ejército de mi man- 
do, ha exhibido en esta comisaría ocho mil quinientos pesos, 
con la calidad de que se libren á su favor contra las cajas na- 
cionales de esa capital ; en cuya virtud se servirá Y. E. expedir 
las órdenes más oportunas y eficaces para que sin la menor de- 
mora se entregue en dichas cajas la referida cantidad á dispo- 
sición del expresado Yelásquez. 

Dios, etc. 

Salta, 13 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 
«Don Pedro Pablo Arias Yelásquez ... al expresado Velás- 
quez. » 

Y lo transcribo á Y. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Salta, 13 de marzo de 1813. 



390 



Excelentísimo señor : 

Remito las adjuntas declaraciones que se han tomado á dos 
granaderos y un dragón, que después de la salida de Goyene- 
ehe de Potosí fueron puestos en libertad y se dirigieron á este 
punto. 

Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 181 3. 

Excelentísimo señor : 

Las adjuntas copias de número 1 á 4 manifiestan á V. E. los 
sentimientos de la ciudad de La Plata, y disposiciones toma- 
das para guardar el orden y tranquilidad ; los del pueblos de 
... y de la villa de Tarija, que dirijo á V. E. para su conoci- 
miento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 25 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Sírvase V. E. mandar que se me remitan dos quintales de 
cera buena del Brasil ó la Habana, en la primera oportuni- 
dad que se presente, para los usos del ejército. 

Dios, etc. 

Jujuy, 25 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Cumpliendo con lo que V. E. me ordena con fecha de 26 del 
pasado, le he hecho saber á don Benito Álvarez, comandante 



— 391 — 

interino del batallón número 2, lo resuelto por la soberana asam- 
blea sobre las represas hechas á la provincia del Paraguay, no 
sólo de lo perteneciente al estado, sino también á los particu- 
lares, y que tanto él como los demás represadores, siendo acree- 
dores á la octava parte délas indicadas represas, serán gratifi- 
cados con ella luego que se concluya la negociación que se ha 
entablado con la expresada provincia. 
Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Impuesto del soberano decreto de la asamblea nacional cons- 
tituyente del 23 del próximo pasado, expedido á consecuencia 
de la representación hecha por el sargento mayor del depósito 
de reclutas, don Javier Igarzábal, sobre el modo como debería 
proceder cuando en proceso que se hallaba siguiendo contra 
un oficial de artillería se hacía necesaria la constancia de la 
deposición del señor diputado Vidal, he dispuesto se comuni- 
que en el ejército de mi mando para su puntual observancia, 
según V. E. me ordena en su oficio de 24 del mismo, á que con- 
testo. 

Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

He recibido la Gaceta del 12 del corriente que V. E. se sirve 
incluirme y en su consecuencia expediré las órdenes convenien- 
tes comunicándolas á quienes corresponda, para que tenga el 
debido cumplimiento el indulto general de 8 del mismo conce- 



— 392 — 

diclo por la soberana asamblea, según V. E. me ordena en oficio 
de 17 del próximo pasado, á que contesto. 
Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

He recibido la cédula de inválidos sencillos que V. E. se ha 
dignado expedirle al soldado de la primera compañía del regi- 
miento número 6, Domingo Morales, que perdió una pierna en 
la acción de Suipacha, y en cumplimiento de lo que V. E. me 
ordena he dispuesto se le dé el curso correspondiente. 

Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

He recibido las dos cédulas que con fecha de 26 del próximo 
pasado se ha servido V. E. expedir, la una á favor de Ignacio 
Mendoza, cabo segundo de la sexta compañía del regimiento 
número 1, declarándole acreedor al premio de seis reales al mes 
sobre su prest : y la otra de José Frutos, cabo primero de la 
tercera compañía del dicho regimiento, declarándole el premio 
de nueve reales en la misma forma, á las que daré el curso que 
corresponde. 

Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Hallándose de comandante interino del regimiento número 6 
en el ejército de mi mando don Francisco Pico, teniente gober- 



— 393 — 

nador de esta ciudad, y debiendo estar expedito para marchar 
á la cabeza de dicho regimiento en el momento que se le orde- 
ne, he nombrado con esta fecha en su lugar al teniente coronel 
don José Bolaños para que ejerza el expresado cargo con el 
sueldo de su grado, y espero de la prudencia y justificación de 
este individuo lo desempeñará con el debido lleno, y que por 
esta misma consideración se servirá "V. E. aprobar el nombra- 
miento y librarle el correspondiente título en forma. 
Dios, etc. 

Jujuy, 21 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Dirijo á V. E. bajo los números ... las adjuntas copias de los 
oficios que he recibido del gobernador intendente y muy ilus- 
tre cabildo de Potosí, del mayor de la plaza de la ciudad de La 
Plata y otros individuos que deben asegurar á V. E. de un mo- 
do indudable de la retirada que ha hecho el ejército enemigo 
hacia Oruro dejando evacuadas aquellas dos provincias. Yo fe- 
licito á V. E. por tan lisonjera nueva, y según la disposición 
que manifiestan los pueblos puede esperarse que en breve reci- 
ban los tiranos el escarmiento de la osadía y crueldad con que 
los han oprimido. 

Dios, etc. 

Jujuy, 22 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Acompaño á V. E. el ajunto testimonio del acta celebrada 
hoy en esta ciudad para el reconocimiento de la representación 
soberana de las Provincias Unidas del Río de la Plata en la 



— 394 — 



asamblea nacional constituyente y juramento de obediencia, 
que se lia hecho con toda la solemnidad que ha sido posible. 
Dios, etc. 



Jujuy, 22 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor ¡ 



Eenuncié los honores y tratamiento de capitán general con 
que Y. E. me distingue aún, quedándome sólo con las faculta- 
des para lo que pudiese interesar al más pronto despacho de 
los negocios que están á mi cargo : vuelvo á renunciar y pedir 
á V. E. que no se me dé semejante tratamiento; pues que no lo 
admito, ni del ejército, ni de los jefes, ni corporaciones que me 
han escrito dándomelo: supongo que ahora han cesado los mo- 
tivos que entonces impidieron á Y. E. asentir á mi petición, y 
es por esto que insisto en ella. 

Dios, etc. 

Jujuy, 29 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

El artículo segundo de los tratados con don Pío Tristán ce- 
lebrados en la Tablada de Salta, ó se escribió con poco cuidado 
por el pronto despacho, ó se ha impreso mal : el original dice 
así : « El general, los jefes y demás oficiales prestarán juramen- 
to de no volver á tomar las armas, y por todos los soldados del 
ejército (á quienes les concede el general Belgrano que puedan 
retirarse á sus casas) contra las Provincias Unidas del Kío de 
de la Plata ; en las que se comprenden las de Potosí, Charcas, 
Cochabamba y La Paz. » Lo hago presente á Y. E. para que se 



— 395 — 



sirva mandar que se publique en los mismos términos y no haya 
lugar á interpretaciones. 
Dios, etc. 

Jujuy, 29 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor: 

Paso á Y. E. la adjunta lista de los individuos que del pobre 
partido de Cachi han hecho donativos para el ejército, debien- 
do hacer presente que su cura doctor don José Manuel Deheza 
y todos aquellos habitantes se han sostenido con todo patrio- 
tismo, á pesar de las persecuciones de los tiranos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 29 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Elevo á manos de V. E. la adjunta representación que ha 
puesto en las mías doña Juana Francisca de Tejada, digna pa- 
triota, cuyos sacrificios con los prisioneros que ha tenido el 
enemigo en ésta, y cuyas persecuciones por la causa de la pa- 
tria, no menos que los servicios que anteriormente tiene prac- 
ticados en medio de sus escaseces, y los que personalmente han 
hecho sus hijos don Diego y don Fernando Pueyrredón, que se 
hallaron en la acción del Tucumán, y el último también en la 
de Salta, la hacen acreedora en justicia á las atenciones de 
V. E., y á que la recomiende, como lo suplico, á la soberanía 
para que merezca la gracia que solicita. 

Dios, etc. 

Jujuy, 29 de marzo de 1813. 



— 396 — 

Excelentísimo señor : 

Sin embargo de que don José María Calderón de la Barca es 
natural de Sevilla, me consta desde los priucipios de la instala- 
ción de nuestro gobierno, lo adicto que lia sido á nuestra causa ; 
pues que se halla casado y con crecida familia con mi hermana 
legítima María Josefa Belgrano : él sirvió en el antiguo siste- 
ma con honradez, propendiendo siempre al adelantamiento de 
estos países, y según tengo entendido una persecución injusta 
lo arrancó de su empleo, único medio con que subsistía ; jamás 
he pedido por cosa que me pertenezca, pero sí suplico á Y. E. 
en esta ocasión que se vea el origen del desprecio y abandono 
con que se le ha tratado, para que en el caso de ser injusto me- 
rezca el aprecio que es debido, ó en caso contrario salgamos del 
concepto de la injusticia que creemos haberle inferido. 

Dios, etc. 

Jujuy, 29 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

El honor con que V. E. me favorece al comunicarme los de- 
cretos de la soberana asamblea nacional constituyente en que 
se sirve condecorarme con un sable de guarnición de oro y lle- 
ve en la hoja grabada la siguiente inscripción: La Asamblea 
constituyente al benemérito general Belgrano, y premiar mis ser- 
vicios, pero con especialidad el que acabo de hacer en la glo- 
riosa acción del 20 del pasado en Salta, con la donación en toda 
propiedad de cuarenta mil pesos señalados en valor de fincas 
pertenecientes al estado, me empeña sobremanera á mayores 
esfuerzos y sacrificios por la libertad de la patria. Pero cuando 
considero que estos servicios en tanto deben merecer el aprecio 
de la nación en cuanto sean efectos de una virtud y fruto de 
mis cortos conocimientos dedicados al desempeño de mis debe- 



— 397 — 

res, y que ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden 
compensar con dinero sin degradarlos; cuando reflexiono que 
nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el ver- 
dadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos 
en el manejo de los negocios públicos que el dinero ó las rique- 
zas, que éstas son un escollo de la virtud que no llega á despre- 
ciarlas, y que adjudicarlas en premio, no sólo son capaces de exci- 
tar la avaricia de los demás, haciendo que por general objeto 
de sus acciones subroguen el bienestar particular al interés pú- 
blico, sino que también parecen dirigidas á lisonjear una pasión 
seguramente abominable en el agraciado; no puedo dejar de re- 
presentar á V. E. que sin que se entienda que miro en menos 
la honrosa consideración que por mis cortos servicios se ha dig- 
nado dispensarme la asamblea, cuyos soberanos decretos respe- 
to y venero, he creído propio de mi honor y de los deseos que 
me inflaman por la prosperidad de mi patria, destinar los ex- 
presados cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escue- 
las públicas de primeras letras en que se enseñe á leer y escribir, 
la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos 
de los derechos y obligaciones del hombre en sociedad hacia 
ésta y el gobierno que la rige, en cuatro ciudades, á saber : Ta- 
rija, ésta, Tucumán y Santiago del Estero (que carecen de un 
establecimiento tan esencial é interesante á la religión y al es- 
tado, y aun de arbitrios para realizarlo) bajo del reglamento 
que pasaré á Y. E. y pienso dirigir á los respectivos cabildos 
con el correspondiente aviso de esta determinación, reserván- 
dome el aumentarlo, corregirlo ó reformarlo siempre que lo ten- 
ga por conveniente. Espero sea de la aprobación de V. E. un 
pensamiento que creo de primera utilidad, y que no lleva otro 
objeto que corresponder á los honores y gracias con que me dis- 
tingue la patria. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



398 — 



Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto de la prevención que se sirve hacerme V. E. 
sobre que á cargo del capitán don Francisco Castellanos remi- 
te cuarenta mil pesos en dos carretillas para auxilio del ejército 
de mi mando, de que doy á V. E. las gracias. En cuanto á los 
quinientos nombres que V. E. está pronto á mandar de ésa en 
caso que sean necesarios para seguir la empresa, considero que 
sería muy gravosa al estado su remisión, y por ahora superflua, 
pues tengo armas de sobra, aunque muchísimas descompuestas, 
y de estos lugares como del distrito de Tarija puedo sacar la 
gente necesaria para emplearla. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 do marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Tendré muy presente la prevención que se sirve hacerme 
Y. E. para dirigirle mi correspondencia bajo un forro de tafe- 
tán ó lienzo á fin de que llegue con el aseo y seguridad compe- 
tente. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Impuesto del soberano decreto expedido por la asamblea 
nacional constituyente con fecha 3 del que rige sobre el nom- 
bramiento de presidente de aquel respetable congreso en el 
doctor don Tomás Antonio Valle y de vicepresidente en don 
José Moldes, que se sirve V. E. transcribirme, he resuelto se 
ponga en noticia de todos los individuos á quienes correspon- 



— 399 — 

da en toda la comprensión de mi mando, según V. E. me or- 
dena. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Impuesto de los soberanos decretos de la asamblea general 
constituyente de 5 del corriente, que se lia dignado V. E. trans- 
cribirme, he resuelto se bagan saber en el ejército de mi mando 
para su inteligencia y satisfacción. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Joaquín Cbavarría, de este vecindario y comercio, con 
el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias 
del ejército de mi mando, ba exhibido en esta comisaría doce 
mil pesos con la calidad de que se libren á su favor contra las 
cajas nacionales de esa capital ; en cuya virtud se servirá V. E. 
expedir las órdenes más oportunas y eficaces para que sin la 
menor demora se entregue en dichas cajas la referida cantidad 
á disposición del expresado Chavarría, sirviéndole éste de sufi- 
ciente libramiento, que dirijo á V. E. por duplicado á su solici- 
tud para un solo efecto. 

Dios, etc. 

Jujuy, 26 de marzo de 1813. 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Joaquín Chavarría ... para un solo efecto. » 



— 400 — 

Y lo participo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 26 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor: 

Don Severo Alvarado, vecino y del comercio de Salta, con el 
objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 
ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría mil cin- 
cuenta pesos, con la calidad de que se libren á favor de don Mi- 
guel Anchoris G-utiérrez contra las cajas nacionales de esa ca- 
pital ; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más 
oportunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue 
en dichas cajas la referida cantidad á disposición del expresado 
Gutiérrez, sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Don Severo Al varado ... de suficiente libramiento. » 

Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Teodoro Fresco, vecino y del comercio de Salta, con el 
objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 
ejércjto de mi mando, ha exhibido en esta comisaría tres mil 
pesos, con la calidad de que se libren á favor de don Francisco 



— 369 — 

El empleo de protector sobre el cargo de director me parece 
inútil. El único protector debe ser el teniente gobernador de 
aquella ciudad, á quien se le debe encargar que con celo espe- 
cial cuide de que se arregle y metodice el trabajo, se regulen 
con justa proporción los jornales y los operarios llenen como 
deben las horas de labor, y no perciban los salarios estando 
ociosos. Esto es cuanto puedo informar á V. E. sobre el parti- 
cular, bajo cuyo concepto podrá resolver lo que sea de su supe- 
rior agrado. 

Dios, etc. 

Salta, 26 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Los mil pares de botas que pedí al gobernador de Córdoba 
eran con destino para la caballería ; pero supuesto que V. E. 
por el costo que éstas tenían lia dispuesto que en su lugar se 
fabrique igual número de pares de zapatos de suela descarnada, 
bien cosidos y fuertes, se destinarán éstos para la infantería, 
que ya necesita de calzado. 

Dios, etc. 

Salta, 26 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

El capitán de cazadores, don Manuel Rojas, conduce las tres 
banderas que lian entregado los enemigos al tiempo de rendir 
las armas ; dos de ellas pertenecen al regimiento de Abancay 
y la otra al de Paruro ; quiera V. E., después que ese digno 
pueblo baya satisfecho su curiosidad, destinar dos de ellas pa- 

DOC. ARCH. BELGKANO.— T. IV 24 



— 370 — 

ra la capilla del Sagrario de la santa iglesia catedral, y remitir 
una para la iglesia de Xuestra Señora de las Mercedes del Tu- 
ciunán. 
Dios, etc. 

Salta, 27 de febrero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En vista de los soberanos decretos de la asamblea nacional 
consiguiente (sic) sobre los europeos que posean empleos civiles, 
eclesiásticos y militares sin liaber obtenido el título de ciudada- 
nos, y sobre los requisitos necesarios para obtenerlo, no puedo 
menos que recordar á Y. E. la solicitud de don José Superi, co- 
mandante interino del cuerpo de pardos y morenos del ejército 
de mi mando, para que elevándola á aquel soberano congreso, 
se digne conferirle tan honroso título, á que seguramente es 
muy acreedor por sus notorios servicios al estado y los que 
nuevamente ha hecho en la gloriosa acción del 20 del corriente, 
de los que he informado á V. E. por separado y en diferentes 
ocasiones. 

Dios, etc. 

Salta, 28 de febrero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Xadie es más acreedor al título de ciudadano que el que sa- 
crifica sus comodidades y expone su vida en defensa de la pa- 
tria. Bajo de este principio suplico á V. E. se digne representar 
á la soberana asamblea constituyente en favor de todos los 
europeos que sirven en el ejército de mi mando, para que tenga 
la bondad de condecorarlos con tan honroso título á que se han 



— 371 — 

hecho acreedores por el celo y lealtad con que han desempeña- 
do constantemente sus deberes. 
Dios, etc. 

Salta, 28 de febrero de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Después de la importante victoria de 20 del corriente, nada 
interesa más que acelerar nuestras marchas hacia el Perú, y 
esto no puede practicarse sin considerables auxilios pecunia- 
rios. La expedición hasta este punto ha apurado los fondos del 
ejército, la numerosa porción de heridos y enfermos que se ha- 
llan en los hospitales, el transporte del parque, maestranza y 
demás útiles del ejército que quedaron en el Tucumán, la re- 
composición del armamento que se ha descompuesto en la ac- 
ción, y que no puede reponerse en el todo con el que ha entre- 
gado el enemigo por estar generalmente muy estropeado, los 
sueldos devengados de la tropa, todo, todo exige grandes sumas 
de dinero, y es necesario que V. E. me remita todo el que sea 
posible, tocando aquellos recursos que estén á sus superiores 
alcances, que con el favor del cielo, estos auxilios y los esfuer- 
zos constantes con que deseo servir á mi patria, espero que se 
o roñará la obra. 

Dios, etc. 

Salta, 28 de febrero de 1813. 

Excelentísimo supremo gobierno de las Provincias Unidas del Ría 
de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

El ejército se propuso en el río del Juramento, otro tiempo 
del Pasaje, venir á celebrar el reconocimiento de la soberanía 



— 372 — 

de las Provincias Unidas del Eío de la Plata arrojando á los 
tiranos de esta capital; pues cabalmente esto es lo que ha suce- 
dido de un modo digno de los americanos libres que, mediante 
el decidido favor del cielo, á proporción de los obstáculos que 
se le presentan redoblan su empeño para vencerlos. 

Desde aquel punto escribí á V. E. el día 13 y á las 6 de la 
tarde emprendí la marcha á la Ciénega con toda la fuerza reu- 
nida ; seguí á la Cabeza del Buey y en la mañana del día 14, 
con motivo del parte número 1, continué á Cobos sin ser senti- 
do del enemigo. 

El suceso de la avanzada á que se refiere el expresado parte 
llegó desfigurado á su noticia y entre si era de las partidas del 
ejército ó el todo llegué á Castañares con aquél la noche del 17 
sin encontrar más impedimentos que las aguas que á torrentes 
cayeron sobre nosotros desde Cobos y un retazo de camino tan 
pésimo que el empeño y constancia de mis bravos camaradas 
supo vencer, cuando los baqueanos creían imposible su tránsi- 
to : ello es que las doce piezas de artillería que he arrastrado y 
cincuenta carretas pasaron felizmente y en la mañana del 18 
todo estaba reunido en el punto de Castañares, y aún el enemi- 
go no lo creía. 

Me había propuesto sorprenderlo totalmente hasta entrar 
por las calles de esta capital; las aguas me lo impidieron y ya 
fueron indispensables otros movimientos; pues que habíamos 
sido descubiertos respecto á que fué preciso dar algún descan- 
so á la tropa, y proporcionarle que secase su ropa, limpiar sus 
armas, recorrer sus municiones y demás. 

Así se ejecutó hasta que á las 11 de la mañana del 19 salí 
con el ejército de Castañares y me dirigí á su pampa, aproxi- 
mándome á ésta hasta situarme á las inmediaciones de G-alli- 
nato. con cuyo movimiento logré descubrir la fuerza enemiga y 
las diferentes posiciones que tomó con sus guerrillas y avanza- 
das : en los choques con éstas y aquéllas, las de este ejército, 



— 373 — 

compuestas de los dragones, se comportaron muy bien hasta 
desalojarlas de los lugares que ocupaban por mi costado dere- 
cho, desde donde descubrían mis movimientos. 

Hasta que obscureció permanecí en aquella situación y lue- 
go reuní en masa sobre la columna del centro las cuatro restan- 
tes de ambos costados, destinando á la custodia de las carretas 
los cuerpos de reserva tanto de infantería y caballería, y no 
quise valerme de las granadas por no perjudicar tal vez á las 
personas oprimidas por la tiranía, ni hacer destrozos en un 
pueblo que no tenía la culpa de que se abrigasen en él nuestros 
enemigos. 

En esa noche el agua fué abundantísima, y gloria eterna á 
los soldados de la patria que guardaban su arma y municiones 
con un cuidado grandísimo, prefiriéndolas á sí mismos, sufrien- 
do el mojarse y estar á toda intemperie antes que permitir se 
les inutilizasen los medios de ofender á los tiranos. 

Así es que valiéndome de la expresión vulgar, amanecieron 
como patos el día 20 : mas, benigno el cielo empezó á despejar- 
se y nos dio lugar para que las ropas se secaran, alistar las ar- 
mas y comer ; concluido esto reuní á mi segundo el mayor ge- 
neral don Eustaquio Díaz Vélez, jefe de la ala derecha, y al 
coronel don Martín Eodríguez, jefe de la ala izquierda, y les di 
mis órdenes para ir al enemigo. 

Cerca de las doce, formadas las columnas de ataque, llevan- 
do cuatro de ellas á su retaguardia ocho piezas de artillería, 
empezaron su marcha con tanta exactitud en sus distancias las 
cinco que formaban la línea, que cuando se les mandó desple- 
gar, hallándonos á medio tiro de cañón de á seis, hicieron la 
evolución tan perfectamente y con tanta serenidad como si es- 
tuviesen en un ejercicio doctrinal. 

El enemigo nos esperaba formado en batalla al norte del ta- 
garete, que llaman de Tineo, y apoyaba su ala derecha al cerro 
de San Bernardo, habiendo avanzado por la falda de éste hasta 



— 374 — 

las inmediaciones de Gallinato su guerrilla de más de doscien- 
tos hombres, favorecida de la zanja ó tagarete que corre al pie, 
y la izquierda la sostenía con la caballería. 

Marchando el ejército á él, hice adelantar dos compañías de 
cazadores del batallón que formaba la cabeza y salieron al 
mando de su comandante don Manuel Dorrego, á las que man- 
dé sostener con la caballería del ala derecha, y entretanto dis- 
puse que una sección del cuerpo de reserva que lo formaba el 
regimiento número 1, fuese á atacar la guerrilla que estaba en 
la falda de San Bernardo, como lo verificó, al mando de don Sil- 
vestre Álvarez, y por este medio y el movimiento retrógrado 
que hizo la caballería enemiga, avanzando toda la línea del 
ejército en medio del fuego más horroroso que hacía el enemi- 
go, hizo un cambio de frente á vanguardia y arrolló cuanto se 
le presentó, é hizo huir vergonzosamente á las líneas del ene- 
migo a refugiarse en la plaza, dejando el campo cubierto de ca- 
dáveres y heridos y muchos ahogados en el tagarete. 

Sólo se mantuvieron auxiliados del cerro, bosque y zanja de 
su frente las guerrillas y el Eeal de Lima y Paucartambo, pero 
al fin con los fuegos del cuerpo de reserva y la ala izquierda 
del ejército y las piezas de artillería mandadas por el capitán 
Villanueva, que fué contuso, y el ayudante de dragones don 
José María Paz, tuvieron que ceder el puesto, huir unos y ren- 
dirse otros y dejarnos el campo de batalla por nuestro en tér- 
minos de ser batidos por la parte norte de la plaza de que dis- 
tábamos tres cuadras á lo más, sin otro obstáculo que vencer 
el tagarete que corre por su frente. 

Entretanto el ala derecha y parte del centro con el coman- 
dante don José Superi, dos piezas al mando del benemérito y 
valiente teniente de artillería Luna en la persecución del ene- 
migo entró á la ciudad y se apoderó de la iglesia y convento 
de la Merced, habiendo echado pie atierra los dragones se to- 
maron varias calles las alturas hasta cuadra y media de la pía- 



— 375 — 

za así con los piquetes de cazadores al mando de su sargento 
mayor Echavarría, pardos, número 6, al mando de su coman- 
dante Pico, y escuadrón de dragones que había en ellas al man- 
do de don Cornelio Zelaya, como el resto de cazadores al mando 
de don Manuel Dorrego, y los que había en la línea del núme- 
ro 6 al mando de don Carlos Forest, y dos piezas más al mando 
del subteniente de artillería Rábago, á quienes envié á reforzar 
la Merced y puntos más adecuados. 

Acosado el enemigo y temeroso de su fatal ruina previno la 
intimación que le iba á hacer, y me envió un parlamentario cu- 
yo resultado lo sabe V. E. por el tratado que le remití con fe- 
cha 20 á la noche, que me movió el que no se derramase más 
sangre y dar una prueba al mundo entero de los deseos de be- 
neficencia que animan á V. E. y cuantos dependemos de su sa- 
bio gobierno, y no menos á nuestros hermanos alucinados, de 
que sólo aspiramos á su bien y de ningún modo á su ruina y 
exterminio. 

La acción duró tres horas y media y ha sido muy sangrienta 
tanto en el campo como en las calles de la ciudad: los enemi- 
gos se han comportado con mucha energía y valor ; pero tuvie- 
ron que ceder al ardor, fuego y entusiasmo patriótico del ejér- 
cito de mi mando, que sin desordenarse llevaba la destrucción 
y la muerte por doquiera que acometía: no hallo, excelentísimo 
señor, expresiones bastantes para elogiar á los jefes, oficiales, 
soldados, tambores y milicia que nos acompañó del Tucumán 
al mando de su coronel don Bernabé Aráoz, como igualmente 
los hijos de Salta al mando del coronel de la milicia urbana 
creada por mí don Apolinario Figueroa, cuyo ardor lo condujo 
á tanta inmediación del enemigo que se encontró revuelto con 
él, recibió un sablazo del general Tristán, que sólo rompió su 
casaca, y éste á merced del buen caballo que montaba logró es- 
capársele, según el mismo Tristán me lo ha referido. 

Formé el ejército del modo siguiente : dividí la infantería en 



— 376 — 

seis columnas conservando la caballería en su formación de 
cuatro escuadrones : cinco columnas componían la línea, á sa- 
ber, la primera consistía en el batallón de cazadores al mando 
de su comandante teniente coronel don Manuel Dorrego y su 
segundo el sargento mayor interino del mismo don Ramón 
Ecliavarría, y las secciones al de los capitanes don Pedro Sua- 
risti Eguino, don Manuel Rojas, don Juan Anderson, don Fran- 
cisco Bustos y don Cirilo Correa : la segunda era el batallón de 
pardos y morenos al mando de su comandante don José Superi 
y su segundo el sargento mayor don Joaquín Lemoyne, y sus 
secciones al de los capitanes don Inocencio Pesoa, don Eamón 
Mauriño y don Bartolomé Rivadera: la tercera al mando del 
comandante interino del número 6, teniente coronel don Fran- 
cisco Pico, se componía del primer batallón del expresado re- 
gimiento y sus secciones al de los capitanes don Manuel Rafael 
Ruiz, don Melchor Tellería, don Pedro Domingo Isnardi y don 
Juan Pardo de Zela : la cuarta la formaba el segundo batallón 
del nominado regimiento al mando de su sargento mayor don 
Carlos Forest y sus secciones al de los capitanes don Francis- 
co Antonio Sempol, don José Antonio Pardo, don Nicolás Fer- 
nández y don José Manuel Gutiérrez Blanco : la quinta era el 
batallón número 2 al mando de su comandante teniente coro- 
nel don Benito Álvarez, y sus secciones al de los capitanes don 
Patricio Beldón, don Marcelino Lezica, don Francisco Guiller- 
mo y don José Laureano Villegas : el tercer escuadrón de dra- 
gones al mando de su comandante don Cornelio Zelaya coman- 
dante interino de todo el regimiento, y las secciones la primera 
al de los capitanes don Rufino Valle, la segunda y tercera al 
de los tenientes don Joaquín Ochoa y don José Olivera cu- 
brían el ala derecha del ejército : el primer escuadrón del 
mismo al mando del capitán don Antonio Rodríguez, y sus 
secciones la primera al del capitán don Bernardo Delgado, 
la segunda al del teniente don Mariano Unzueta y la tercera 



— 377 — 

al del alférez don Gregorio Iramain cubrían el ala izquierda. 

La sexta columna que se componía del regimiento número 1 
al mando de su teniente coronel don Gregorio Perdriel y su 
segundo el sargento mayor don Francisco Tollo, dividido en 
cuatro secciones al mando de los capitanes don Silvestre Álva- 
rez, don Mariano Díaz, don Vicente Silva y don Luciano Cuen- 
ca, formaba el cuerpo de reserva de infantería, y el de caballe- 
ría lo componían dos escuadrones de dragones al mando el uno 
del comandante y sargento mayor interiuo don Diego González 
Balcarce, y sus secciones al de los capitanes don Gabino Ibá- 
ñez, don José Manuel Millán y el alférez don Lorenzo Lugones; 
y el otro al mando del capitán don Domingo Arévalo, y sus 
secciones la primera al mando del teniente don Julián Paz, la 
segunda del capitán don Alejandro Heredia y la tercera del 
alférez don Juan José Jiménez : agregué para la acción al 
escuadrón de milicias del Tucumán del mando del coronel don 
Bernabé Aráoz y don Jerónimo Zelarayán, con quienes estuvo 
el capitán de dragones don Juan José Valderrama. 

Las piezas de artillería del ala derecha estuvieron al mando 
del teniente don Antonio Giles, las del centro al mando del te- 
niente don Juan Pedro Luna y el subteniente don Agustín Bá- 
bago; las del ala izquierda al mando del capitán don Francisco 
Villanueva: las cuatro del cuerpo de reserva al mando del co- 
mandante capitán don Benito Martínez y don José María Paz. 

Los estados adjuntos número 1 á ... manifiestan los muertos, 
heridos y prisioneros del enemigo, hechos en el campo de bata- 
lla, que tengo, y los muertos, heridos y contusos del ejército : 
asimismo demuestran la artillería, armas de chispa y blancas, 
las municiones de aquéllas y las banderas entregadas por el 
enemigo en el acto de rendir las armas el día 21 ; advirtiendo 
que en el campo de batalla se le quitaron cuatro piezas, dos 
banderas de división y varias cargas de municiones así de ar- 
tillería como de fusil. 



— 378 — 

No puedo asegurar á V. E. qué cuerpo ni qué individuo ha- 
ya sobresalido más que otro ; sólo diré que á uno solo no he 
visto volver la cara, y que á muchos aun heridos y contusos, 
tanto jefes como oficiales y tropa, los he visto continuar en la 
acción con un empeño indecible, con una energía sin igual : el 
campo limpio y despejado con un suave declive desde mi posi- 
ción hasta la plaza me ha proporcionado hallarme á la vista de 
todo en todos los instantes de la acción : de lo que ha pasado 
en las calles de la ciudad lo sé por los partes que se me daban, 
por los auxilios que remití y por el feliz resultado que me pre- 
sentó el denuedo de los que las ocuparon. 

El celo, la vigilancia y actividad de mi segundo el mayor ge- 
neral don Eustoquio Díaz Vélez en las marchas y buenas dis- 
posiciones anticipadas para la subsistencia de las tropas, desde 
que le mandé á tomar el mando de las divisiones que marcha- 
ban al río del Juramento son muy dignas de la atención de 
V. E., no menos que su valor en la acción en que aun después 
de herido se mantuvo con toda energía recorriendo la línea has- 
ta que las fuerzas le faltaron, habiendo sabido ocultar su heri- 
da de la tropa, hasta que vista por mí le obligué á retirarse : le 
recomiendo á V. E. encarecidamente no menos que á la consi- 
deración de nuestros conciudadanos. 

También debo hacer presente á V. E. que el coronel don Mar- 
tín Rodríguez ha desempeñado los encargos que en la marcha 
desde el río del Juramento, donde se me reunió, he puesto á su 
cuidado y asimismo el mando del ala izquierda del ejército, ha- 
biéndose comportado en la acción con valor y entrado á la ciu- 
dad dando sus disposiciones acertadas y avisádome lo oportuno ; 
es acreedor á las atenciones de V. E. por su buen servicio y el 
celo y actividad con que ha continuado en las comisiones que 
tiene á su cuidado. 

Los comandantes de división á quienes nombro según el or- 
den que ha tenido la formación del ejército, como don Manuel 



— 379 — 

Dorrego salió contuso, don José Superi, don Francisco Pico, 
don Carlos Forest, don Benito Álvarez, don Gregorio Perdriel 
también contuso; los de dragones don Cornelio Zelaya, don 
Diego González Balcarce, don Antonino Rodríguez y don Do- 
mingo Arévalo con los respectivos oficiales de todas las divi- 
siones son acreedores á las consideraciones de V. E. por su va- 
lor y por su celo en conservar la disciplina y subordinación 
después de una acción tan gloriosa en que el soldado se cree 
autorizado para el desenfreno. 

Mis ayudantes don Ignacio Warnes, don Francisco Castella- 
nos, don Jerónimo Helguera, don Manuel Baquera, don Manuel 
Toro, don José María Labora, don José Manuel Vera; los ofi- 
ciales de los cuerpos que estaban á mis órdenes para comuni- 
carlas, don Francisco Escobar, de cazadores, que murió llevando 
una ala guerrilla de mi costado derecbo ; don Manuel Morilla, de 
pardos; don Pedro Torres, del número 6; don Luis García, del 
número 2; don Antonio Segovia, del número 1 ; don Gregorio 
Madrid, de dragones, que salió berido en un muslo, y don Juan 
Sancho, de artillería, se lian desempeñado muy á mi satisfacción. 

Los ayudantes del mayor general capitanes don Marcelino 
Cornejo, qne salió berido, don Hipólito Videla, el cadete del 
número 1 don Domingo Díaz y don Budeciudo Al varado: los 
del jefe del ala izquierda don Bafael Bocabado y don Francis- 
co Ecbauri, ban servido con toda actividad y eficacia y mereci- 
do los elogios de sus jefes y atención mía. 

No debo olvidar á los capellanes, del número l, doctor don 
Boque Illescas ; del número 2, don Juan José Castellanos; del 
número 6, don Eomnaldo Gemío y don José María Ibarburu: 
de pardos, don Celedonio Molina; al de dragones, doctor don 
Gregorio Tellería; al de dragones de la milicia patriótica del 
Tucumán, doctor don Miguel Aráoz : ban ejercido su santo mi- 
nisterio en lo más recio del fuego con una serenidad propia y 
han sido infatigables en sus obligaciones. 



— 380 — 

También merece el cirujano del número 1, don Matías Ri ve- 
ro, mi memoria y aprecio 5 las circunstancias hicieron que se 
hallase sólo en la acción y debo manifestar á V. E. que no per- 
dió un instante en proporcionar á los heridos los auxilios de su 
facultad y en cumplir exactamente con sus obligaciones. 

Xo cesaría, excelentísimo señor, de hablar de una acción tan 
gloriosa para las armas de la patria y cuyas consecuencias es 
fácil prever, si no temiese molestar á V. E. ; diré solamente 
que el Dios de los ejércitos nos ha echado su bendición, y que 
la causa justa de nuestra libertad é independencia se ha asegu- 
rado á esfuerzos de mis bravos compañeros de armas. 

Dios guarde á Y. E. muchos años. 

Cuartel general de Salta, 27 de febrero de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Matías Gómez Linares, vecino y del comercio de esta 
ciudad, con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones 
pecuniarias del ejército de mi mando, ha exhibido aquí cinco 
mil ciento cuarenta y ocho pesos cinco reales, con la calidad de 
que se libren á favor de don José María Santu contra las cajas 
nacionales de esa capital ; en cuya virtud se servirá V. E. ex- 
pedir las órdenes más oportunas y eficaces para que sin la me- 
nor demora se entregue en dichas cajas al referido Santo la 
expresada cantidad. 

Dios, etc. 

Salta, 3 de marzo de 1813. 



381 — 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
«Don Matías Gómez Linares ... para los efectos consiguien- 
tes. » 

Dios, etc. 

Salta, 3 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don José Gabino Anchoris, residente en esta ciudad, con el 
objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 
ejército de mi mando, ha exhibido aquí cuatrocientos pesos con 
la calidad de que se libren á su favor contra las cajas naciona- 
les de esa capital; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las 
órdenes más oportunas y eficaces para que sin la menor demora 
entregue en dichas cajas la expresada cantidad á disposición 
del interesado. 

Dios, etc. 

Salta, 3 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don José Gabino Anchoris ... para los efectos consiguien- 
tes. » 

Dios, etc. 

Salta, 3 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Antonio Águila, del comercio de esta ciudad, con el ob- 
jeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 



— 382 — 

ejército de mi mando, lia exhibido aquí dos mil pesos con la ca- 
lidad de que se libren contra las cajas nacionales de esa capi- 
tal á favor de don José María San tu ; en cuya virtud se servirá 
V. E. expedir las órdenes más oportunas y eficaces para que 
sin la menor demora se entregue en dichas cajas la referida can- 
tidad al expresado Santu. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Don Antonio Águila ... al expresado Santu. » 

Y lo participo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don José de Echavarría, del comercio de esta ciudad, con el 
objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 
ejército de mi mando, ha exhibido aquí mil pesos, con la cali- 
dad de que se libren contra las cajas nacionales de esa capital 
á favor de don Agustín de Unzaga ; en cuya virtud se servirá 
V. E. expedir las órdenes más oportunas y eficaces para que 
sin la menor demora se entregue en dichas cajas la referida 
cantidad al expresado Unzaga. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



— 383 — 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

«Don José de Echavarría ... al expresado TJnzaga. » 

Y lo participo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Francisco Tejada, vecino y del comercio de esta ciudad, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, lia exhibido aquí quinientos pe- 
sos, con la calidad de que se libren contra las cajas nacionales 
de esa capital á favor de don José Moldes, ausente, á don José 
Julián de Idoyaga ; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las 
órdenes más oportunas y eficaces para que sin la menor demora 
se entregue en dichas cajas la referida cantidad al expresado 
Moldes, y en su ausencia, á Idoyaga. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á Y. E. lo que sigue : 
« Don Francisco Tejada ... al expresado Moldes, y en su 
ausencia, á Idoyaga. » 

Y lo participo á Y. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



384 — 



Excelentísimo señor : 

Don José Uriburu, del comercio de esta ciudad, con el objeto 
de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del ejérci- 
to de mi mando, lia exhibido aquí mil quinientos pesos, con la 
calidad de que se libren contra las cajas nacionales de esa ca- 
pital á favor de don Anselmo Sáenz Valiente ; en cuya virtud 
se servirá V. E. expedir las órdenes más oportunas y eficaces 
para que sin la menor demora se entregue en dichas cajas la 
referida cantidad al expresado don Anselmo. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

«Don José Uriburu ... al expresado don Anselmo.» 

Y lo participo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Domingo Santivañes, del comercio de esta ciudad, con 
el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias 
del ejército de mi mando, ha exhibido aquí quinientos pesos, 
con la calidad de que se libren contra las cajas nacionales de 
esa capital á favor de don Anselmo Sáenz Valiente; en cuya 
virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más oportunas y 
eficaces para que sin la menor demora se entregue en dichas 
cajas la referida cantidad al expresado don Anselmo. 

Dios, etc. 

Salta, 5 de marzo de 1813. 



— 401 — 

del Sar, contra las cajas nacionales de esa capital; en cuya vir- 
tud se servirá Y. E. expedir las órdenes más oportunas y efica- 
ces para que sin la menor demora se entregue en dichas cajas 
la referida cantidad á disposición del expresado Sar, sirviendo 
éste de suficiente libramiento. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor: 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Don Teodoro Fresco ... de suficiente libramiento. » 

Y lo transcribo á Y. E. para los efectos que pueda convenir. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Guillermo Ormachea, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones del ejér- 
cito de mi mando, ha exhibido en esta comisaría mil pesos, con 
la calidad de que se libren á favor de don Narciso de Alonso y 
Martínez contra las cajas nacionales de esa capital ; en cuya 
virtud se servirá Y. E. expedir las órdenes más oportunas y 
eficaces para que sin la menor demora se entregue en dichas 
cajas la referida cantidad á disposición del expresado Martínez, 
sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



DOC. ARCH. BELQRANO. — T. IV 



— -102 — 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Guillermo Ormachea ... de suficiente libramiento. » 
Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Miguel de Zenarruza, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, lia exhibido en esta comisaría de 
mi mando tres mil pesos con la calidad de que se libren á favor 
de don José María Santu contra las cajas nacionales de esa ca- 
pital ; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más 
oportunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue 
en dichas cajas la referida cantidad á disposición del expresa- 
do Santu, sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Agustín de Arteaga, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría 
mil cuatrocientos pesos, con la calidad de que se libren á favor 
de don José María Santu contraías cajas nacionales de esa ca- 
pital ; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más 
oportunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue 



— 103 — 

en dichas cajas la referida cantidad á disposición del expresado 
Santu, sirviendo éste de suficiente libramiento. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que signe : 

« Don Agustín de Arteaga ... de suficiente libramiento. » 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Maximiliano López, vecino y del comercio de Salta, con 
el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias 
del ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría cinco 
mil pesos, con la calidad de que se libren á favor de don José 
María Santu contra las cajas nacionales de esa capital ; en cu- 
ya virtud se servirá Y. E. expedir las órdenes más oportunas y 
eficaces para que sin la menor demora se entregue en dichas 
cajas la referida cantidad á disposición del expresado Santu, 
sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Don Maximiliano López ... de suficiente libramiento. » 

Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



404 — 



Excelentísimo señor : 

Don Clemente Romero, vecino y del comercio de Salta, con el 
objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 
ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría tres mil 
cuatrocientos pesos, con la calidad de que se libren á favor de 
don Manuel Galup contra las cajas nacionales de esa capital ; 
en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más opor- 
tunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue en 
dichas cajas la referida cantidad á disposición del expresado 
Galup, sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo siguiente : 

« Don Clemente Romero ... de suficiente libramiento. » 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Francisco Asencio Lezama, vecino y del comercio de 
Salta, con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pe- 
cuniarias del ejército de mi mando, ha exhibido en esta comi- 
saría mil pesos, con la calidad de que se libren á favor de don 
José María Yebenis contra las cajas nacionales de esa capital ; 
en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más oportu- 
nas y eficaces para que sin la menor demora se entregue en di- 



— 105 — 

chas cajas la referida cantidad á disposición del expresado Ye- 
benis, sirviendo éste de suficiente libramiento. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Francisco Asencio Lezama ... de suficiente libra- 
miento. » 

Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Pedro José de Ibazeta, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría 
ciento cincuenta pesos, con la calidad de que se libren á favor 
de don Anselmo Sáenz Valiente contra las cajas nacionales de 
esa capital ; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes 
más oportunas y eficaces para que sin la menor demora se en- 
tregue en dichas cajas la referida cantidad á disposición del 
expresado Valiente, sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo sefior : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

«Don Pedro José de Ibazeta ... de suficiente libramiento.» 



— 406 



Y lo transcribo á Y. E. para los fines que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Juan José Yalderraina, capitán de dragones de la patria 
en este ejército de mi mando, ha asignado en esa capital la mi- 
tad de su sueldo á su madre doña Mauricia Díaz, y habiéndose 
tomado razón en esta comisaría de dicha asignación el 28 del 
corriente, previo el vencimiento de dos meses, según está orde- 
nado, lo participo á Y. E. para que se digne expedir las órde- 
nes convenientes á fin de que tenga el debido efecto. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á Y. E. la adjunta representación del decidido don 
Diego Soria pidiendo se le mande librar el título de ciudadanía 
por la soberana asamblea. Es constante cuanto expone acerca 
de su comportamiento y servicios públicos y por lo mismo lo 
considero acreedor á que, si Y. E. lo tuviese por conveniente, 
se digne elevarla á la consideración de aquel soberano congre- 
so para los fines de su solicitud. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Quedo impuesto del soberano decreto de la asamblea consti- 
tuyente expedido el 9 del corriente, que se sirve Y. E. trans- 



— 407 — 

cribirme, y lo pondré en ejecución luego que se halle reunido 
el ejército de mi mando, pues actualmente está dividido en Sal- 
ta, en ésta y en los diferentes puntos por donde va marchando 
para el interior hasta Suipacha. Con este motivo y porque la 
multitud de atenciones que me rodean para acelerar las mar- 
chas de la tropa por unos países asolados en medio de la gran 
escasez de recursos, no me dejan lugar para contraerme á for- 
mar la razón individual de los que han concurrido al servicio 
de la patria con las armas en la mano, ó de otro modo eficaz y 
enérgico, la haré en mejor oportunidad. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

El placer que ha recibido Y. E. con el parte de la gloriosa 
acción del memorable día 20 de febrero próximo pasado ha sido 
la mayor satisfacción que podíamos desear los jefes, oficiales, 
tropa de mi mando y yo en recompensa de los sacrificios que 
hemos tributado á la patria ; y en prueba de nuestra gratitud á 
las consideraciones que se digna V. E. dispensarnos, promete- 
mos á la faz de la nación redoblarlos sin cesar, empeñando más 
y más nuestro celo, nuestras tareas militares hasta llegar al 
término deseado de la libertad é independencia de estas pro- 
vincias. 

Dios, etc. 

Jnjuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Juan Manuel Quirós, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones del ejér- 



— 408 — 

cito de mi mando, lia exhibido en esta comisaría diez mil pesos, 
con la calidad de que se libren á favor de don Manuel Moldes 
contra las cajas nacionales de esa capital; en cuya virtud se 
servirá V. E. expedir las órdenes más oportunas y eficaces para 
que sin la menor demora se entregue en dichas cajas la referida 
cantidad á disposición del expresado Moldes, sirviendo éste de 
suficiente libramiento. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Juan Manuel Quirós ... de suficiente libramiento. » 
Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



Excelentísimo señor : 

Don Antonio San Miguel, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría 
dos mil pesos, con la calidad de que se libren á favor de don 
José Moldes, ausente á don Gerardo Pose, contra las cajas na- 
cionales de esa capital ; en cuya virtud se servirá V. E. expedir 
las órdenes más oportunas y eficaces para que sin la menor de- 
mora se entregue en dichas cajas la referida cantidad al expre- 
sado Moldes y por su ausencia á la de Pose, sirviendo éste de 
suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 



— -109 — 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Antonio San Miguel ... de suficiente libramiento. » 
Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don José María Castellanos, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, lia exhibido en esta comisaría 
tres mil pesos, con la calidad de que se libren á favor de don 
Buenaventura Torrents contra las cajas nacionales de esa ca- 
pital; en cuya virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más 
oportunas y eficaces para que sin la menor demora se entregue 
en dichas cajas la referida cantidad al expresado Torrents, sir- 
viendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 

« Don José María Castellanos ... de suficiente libramiento. » 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Acompaño á Y. E. copia del último oficio que he recibido del 
gobierno de Potosí, de la declaración jurada que le mandé to- 



— 410 — 

mar á don Manuel Sánchez (que da noticia del estado del inte- 
rior y de los movimientos populares que ha habido en el Cuzco 
y Arequipa) y de la proclama que he dirigido á los habitantes 
de la provincia de Chayanta para la noticia y superior inteli- 
gencia de V. E. 
Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Estando para entrar el invierno y debiendo el ejército de mi 
mando acercarse á unos temperamentos demasiado fríos cuan- 
do tal vez estén los hombres desnudos, pues que nada hay que 
destruya más la ropa que las campañas porque yendo en mar- 
cha el soldado ni la lava, ni la remienda, jamás se desnuda, y 
generalmente se acuesta á dormir en el suelo, se hace indispen- 
sable que V. E. se sirva tomar providencias para la remisión 
de vestuarios, que construidos en esa le saldrán mucho más ba- 
ratos al estado que en cualquier otra parte, ó comunicarme lo 
que deba hacer en el particular. 

Dios, etc. 

Jujuy, 31 de marzo de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Tomás Manuel de Anchorena, con el objeto de subvenir 
á las continuas erogaciones del ejército de mi mando, ha exhi- 
bido en esta comisaría tres mil doscientos pesos, con la calidad 
de que se libren á favor de su hermano don Mariano Meólas de 
Anchorena contra las cajas nacionales de esa capital ; en cuya 
virtud se servirá Y. E. expedir las órdenes más oportunas y 
eficaces para que sin la menor demora se entregue en dichas 



— 411 — 

cajas la referida cantidad á disposición del expresado don Ni- 
colás. 
Dios, etc. 

Jujuy, 1° de abril de 1813. 

Excelentísimo señor: 

En oficio de este día digo á V. E. lo que sigue : 
« Don Tomás Manuel de Anchorena ... del expresado don Ni- 
colás. » 

Y lo transcribo á V. E. para los efectos que pueda convenir. 
Dios, etc. 

Jujuy, 1° do abril de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Dirijo á Y. E. en copia el oficio que lie recibido anoche del 
actual gobernador intendente de Cochabamba con otras de su 
referencia para que sirvan de satisfacción á Y. E. los sentimien- 
tos patrióticos que indudablemente conserva aquella provincia, 
modelo de valor y de constancia, y el orden en que se conserva 
esperando con ansia la aproximación de las armas de la patria. 

Con este motivo suplico á Y. E. tenga la bondad de remitir- 
me cuantas colecciones de gacetas sea posible, para hacerlas 
correr en las cuatro provincias del Perú, que desean con el ma- 
yor interés imponerse de ellas por saber el orden y estado actual 
de nuestros negocios públicos. 

Dios, etc. 

Jujuy, 1° de abril de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Incluyo á V. E. la representación de doña Manuela Viso, 
viuda de don Luciano Mendizábal, sargento primero de la cuar- 



— 412 — 

ta compañía del batallón de cazadores, que tuvo la gloria de 
sacrificarse en la memorable acción del 20 del próximo pasado, 
para que determine V. E. lo que fuere de su superior agrado. 
Dios, etc. 

Jujuy, I o de abril de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Doña María Antonia Fernández, vecina de Salta, con el ob- 
jeto de subvenir á las continuas erogaciones pecuniarias del 
ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría dos mil 
pesos, con la calidad de que se libren á favor de su hijo don Jo- 
sé Moldes contra las cajas nacionales de esa capital ; en cuya 
virtud se servirá V. E. expedir las órdenes más oportunas y 
eficaces para que sin la menor demora se entregue en dichas 
cajas la referida cantidad á disposición del expresado Moldes, 
sirviendo éste de suficiente libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, I o de abril de 1813. 

Excelentísimo señor : 

Don Guillermo Ormachea, vecino y del comercio de Salta, 
con el objeto de subvenir á las continuas erogaciones pecunia- 
rias del ejército de mi mando, ha exhibido en esta comisaría 
dos mil pesos, con la calidad de que se libren á su favor contra 
las cajas nacionales de esa capital ; en cuya virtud se servirá 
V. E. expedir las órdenes más oportunas y eficaces para que 
sin la menor demora se entregue en dichas cajas la referida can- 
tidad á disposición del interesado, sirviendo éste de suficiente 
libramiento. 

Dios, etc. 

Jujuy, 1° de abril de 1813. 



III 



PAPELES INTEKCEPTADOS Á LOS EE ALISTAS 



OFICIO DE PUEYKREDON AL GOBIERNO 



Excelentísimo superior gobierno provisional de las Provincias 
Unidas del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Acompaña la corresponden- La incalculable pérdida de las cua- 

cia original interceptada de tro ricas provincias interiores nos lia 
un expreso que ac a oye retrocedido sobre una serie de des- 

neche desde Potosí por Tac- 
na á Lima ; y hace presente gracias que no tendrán modelo en to- 
la necesidad de replegarse al dag j ag v i c i s i tu des de la historia de 
Tucumán, porque el enemigo 

con muy superiores fuerzas nuestra independencia. Pero entre 
emprende su marcha sobre cuantos males afligen la sensibilidad 

Talca, y no se le puede re- , . , . , , 

de un virtuoso ínteres, ninguno equi- 

sistir si no se remiten con ' 

extraordinaria rapidez auxi- vale al gemido con que aquellos gene- 
hos de tropas, fusiles, artí- rosos pueblos lloran su imbécil desaní- 

llería y municiones. 

paro, sin dejar de hostilizar al enemi- 
go por todos los inermes modos que les sugiere el anhelo de la 
constante adhesión con que gratuitamente se reunieron desde 
los principios á los grandes designios de esa capital. 

Son notorios los esfuerzos que hacen para sacudir el yugo 
de la tiranía ; pero el desnaturalizado agente de las ambiciosas 
miras del virrey de Lima parece que de acuerdo con el Brasil y 
Montevideo hace poco aprecio de las masas desarmadas que 
promueven las convulsiones intestinas. 

Son diversos los campamentos de naturales, mestizos y otras 



— 416 — 

castas que en varios distantes puntos se lian reunido para obrar 
en inteligencia con la provincia de Cochabainba; y sin embar- 
go de la general obstrucción de relaciones con el Perú, y de bas- 
timentos que se ba visto precisado á comprar en la costa de 
Arica, se ba decidido Goyenecbe á descender basta esta provin- 
cia de Salta, dejando asegurada con guarniciones competentes la 
línea de comunicación de Potosí y La Plata por la carrera ge- 
neral de Ancacato, Oruro, Sicasica, Paz y Desaguadero. 

Tiene ya lo mejor de su fuerza en Suipacba al mando de don 
Pío Tristán y de don Francisco Picoaga; y be tomado precau- 
sivas medidas para informarme de la recalada personal de Go- 
yenecbe con el resto del ejército de invasión, que según conje- 
turas no debe apear de tres mil bombres bien surtidos de todo 
género de armas y municiones. 

Así lo acredita la adjunta correspondencia de oficio, confi- 
dencial y reservada, que incluyo original y fué sorprendida por 
los naturales de Pampa Ullagas, que con la comunicación de 
Santiago de Guari y otras á las órdenes de los caciques don 
Antonio Cari y don Blas Ari, tienen interceptado no sólo el 
camino general de las postas, sino también el de Potosí á Tacna 
y Arica, en términos que aun para entenderse con el comandan- 
te de Oruro don Indalecio González de Socasa se ba visto en 
la necesidad de circular los pliegos por manos del subdelegado 
del partido de Arica. Esta oportuna interceptación del expreso 
que por el despoblado de Tacna arriesgaba por obstrucción de 
los correos ordinarios, puede, si no trastornar, á lo menos entor- 
pecer los planes de Goyenecbe, á cuyo propio fin be despacha- 
do tres consecutivos cbasques á Cochabamba con las preven- 
ciones que manifiestan las adjuntas copias de órdenes comuni- 
cadas al comandante don Esteban Arce y prefecto don Ma- 
riano de Antezana. Ellas van reducidas al substancial objeto 
de que reuniéndose todas las masas y campamentos de aque- 
lla provincia y demás partidos carguen sobre Potosí para po- 



— 417 — 

ner en el último conflicto á los vecindarios de esta villa y de 
La Plata y retrotraer al enemigo. 

Si éstas y otras precauciones que se lian tomado en apurada 
sagacidad no detienen la marcha del enemigo, me veré en la 
indispensable precisión de replegarme hacia el Tucumán, á cu- 
yo efecto se hacen los preparativos conducentes. El notable 
aumento y exhorbitante superioridad de fuerzas que ha adqui- 
rido el campamento de los antipatriotas en Suipacha, me ha 
obligado á mandar retirar, en buen orden, con toda la vanguar- 
dia, al general don Eustoquio Díaz Yélez, hasta el pueblo de 
Humahuaca, veintiocho leguas de esta ciudad, donde se ha 
acampado con buenos alojamientos y provisiones, destacando 
avanzadas por el despoblado y por el camino real hasta veinte 
leguas de distancia en observación de los movimientos del ene- 
migo. 

Mi pundonor y mi infatigable empeño por la libertad y por 
las glorias de mi país me confunden á la vista de una necesidad 
insuperable y bochornosa, después de haber malogrado la mejor 
coyuntura para obrar de concierto con los esfuerzos de las pro- 
vincias interiores ; pero supuesto que la irreparable aniquila- 
ción de Huaqui nos ha reducido á unos comprometimientos 
que no ha podido remediar la sabiduría del gobierno con los 
puntuales auxilios de tropas, fusiles, artillería y municiones 
que ahora más que nunca imploran con rapidez los pueblos de 
mi inmediata protección, hago presente la imposibilidad de sos- 
tenerme en este punto por demasiada inferioridad de fuerzas, y 
porque ni la artillería es del calibre suficiente para fortificarse, 
mucho menos cuando la pólvora es de pésima morosa elabora- 
ción por impericia y escasez de armeros y fundidores, ni tam- 
poco es posible levantar una fortificación de preciso tránsito 
que no pueda ser eludida por diversos caminos. 

Para que V. E. se imponga á prevención del estado en que 
me encuentro, he determinado hacer la experiencia de enviar 

DOC. ARCH. BELGRANO.— T. IV 27 



— 418 — - 

este pliego de posta en posta con el pasaporte y órdenes con- 
ducentes, pues si su recalada á esa capital, según exacto aviso 
que espero, correspondiese ventajosamente á su salida á las 
ocho de la mañana de este día en que parte, serán considera- 
bles los ahorros que se conseguirán en los respectivos expresos 
que de este modo deberé suplir para participar á V. E. todas 
las ocurrencias y novedades que han de poner en mayor cuida- 
do á ese superior gobierno desde el recibo de éste. 
Dios guarde á Y. E. muchos años. 

Cuartel general de Jujuy, 10 de febrero de 1812. 

Excelentísimo señor, 

J. Martin de Pueyrredón. 



GOYEXECHE AL VIRREY DEL PERÚ 



Excelentísimo señor don José de Abascal. 

Excelentísimo señor : 

Mi venerado general y buen amigo : Dirijo ésta por Tacna 
para prevenir á usted que en el caso que faltasen cartas mías 
y noticias del ejército en varios correos, ni usted ni ese público 
lo extrañen, pues por todos puntos de las carreras del despo- 
blado y Oruro se han conspirado los indios, roban pasajeros y 
conductores, instigados de centenares de seductores que envían 
de Jujuy y Salta apostados en los puntos precisos de comuni- 
cación para quitarnos la correspondencia, habiéndose regresado 
el correo ordinario que salió el 9 de aquí para ésa, receloso de 
que los indios de Lipez que han venido de Yilcapugio lo sor- 



— 419 - 

prendiesen, y quedan aquí los paquetes y nuestra corresponden- 
cia detenida basta mejor ocasión. 

Yo voy á ponerme en camino para Salta con fuerzas conve- 
nientes y saldré dentro de ocho días y para ello aguardo á As- 
tete que estaba en Chayanta y queda de guarnición aquí. Ea- 
mírez permanecerá en Chuquisaca con el Real de Lima, Lombera 
en Ancacato, Socasa en Oruro y Benavente en Sicasioa con 
Pumacagua: estas líneas es preciso conservarlas para los even- 
tos fortuitos de la guerra y nuestras comunicaciones, pues cada 
día se aumenta el furor de la canalla contra nosotros sin más 
apoyo que el terreno que pisamos, declarados todos á hacernos 
cuanto mal pueden. 

Picoaga está en Suipacha separado de Díaz Vélez por el río, 
que ocupa Nazareno con 1300 hombres, los últimos de caballería, 
y no ha habido acción entre ambos de decisión porque lo crecido 
de aquél no lo permite ; diariamente tienen acciones de guerri- 
llas y en todas ban salido batidos y escarmentados esos borra- 
cbos seductores. 

El mayor general entrará mañana con Abancay en Santiago 
y sigue á reunirse con Picoaga : su llegada acelera una acción 
con Vélez, si antes aquel coronel no la da por la baja del río, se- 
gún me promete. 

Cada día se aumentan mis atenciones en este país ingrato : 
no tenemos amigos : el despecho los domina y prefieren perecer 
que ceder. 

Nada sé de Buenos Aires ni asoma por parte alguna noticia 
de aquella capital: en Salta vienen obstruidas las comunica- 
ciones como con llave. 

Mil recuerdos á la linda Bamoncita, ínterin soy de usted su 
mejor amigo Q. S. M. B. 

Juan Manuel de Goyeneche. 



— 420 



(Reservada.) 

Es incalculable la deserción que he tenido de los dos bata- 
llones del Cuzco y Abancay: al hacerlos marchar para Salta lo 
han repugnado al increíble. Voy á hacer el escarmiento de pa- 
sar dos por las armas, cogidos con otros muchos haciendo fue- 
go por el tránsito de su fuga á cuantos creían iban á atacarlos, 
incluso un oficial de su cuerpo: Abancay. 

Que el honor de un hombre esté en manos de estos malvados 
es lo que me aflige. 

■ Potosí. 11 de enero de 1812. 



DEL MISMO AL MISMO 



Excelentísimo señor: 
ei general en jefe, por los El correo ordinario que partió de 

motivos que expone, trans- esta ^^ el 1Q ^ ^^ para fc 
cribe á V. E. por la ría de 

Tacna, el parte que tenía da- carrera general de esa capital, regre- 
do por el correo ordinario y s ¿ reC eloso de ser interceptado por 

adjunta copia del diario que . 

,,...,._ , iin grupo de indios insurgentes que 

ha dirigido el señor coronel » ¿ o ^ 

Piooaga. le dieron noticia estaban apostados 

con ese designio y el de causar los robos á que se inclina la re- 
volución de que se prevalen. Y presentándose la oportunidad 
del conductor por la ruta de Tacna, transcribo á V. E. el parte 
que con fecha 9 le comunicaba por aquél : 



« Excelentísimo señor : 

« Habiendo comunicado á Y. E. con fechas 7 y 8 de diciem- 
bre último las miras con que dispuse el envío al punto de Tupi- 



— 421 — 

za del coronel don Francisco Picoaga con su división y dirigído- 
se éste hasta el de Yavi en circunstancia de que el caudillo 
Díaz Vélez se hallaba en Cangrejos con la tropa de su partido 
que había traído de Jívjuy, pudo aquél informarse muy de cer- 
ca que las fuerzas de los enemigos consistían en 1300 hombres 
armados de fusil á la vanguardia con cinco piezas de artillería, 
300 á la retaguardia con dos obuses y bastante gente entre 
indios bien montada, sin armas de fuego, y percibiendo el co- 
ronel Picoaga que las intenciones de aquéllos le preparaba algún 
ataque por la ventaja que les ofrecía el terreno en que se halla- 
ba situado, tomó la prudente y militar disposición de replegar- 
se en el mejor orden la noche anterior al día en que se puso 
aquél hasta el pueblo de Suipacha, superando grandes dificul- 
tades de una quebrada por donde tuvo por más conveniente ha- 
cerlo y en el repaso del río de aquel pueblo que encontró cau- 
daloso, burlando así las esperanzas de los enemigos. 

«El I o del corriente consiguió su arribo al expresado punto 
de Suipacha sin contraste alguno en su división, artillería y ba- 
gajes, á tiempo en que lo practicaba el coronel don José García 
Santiago con la división de quinientos hombres que mandé para 
su refuerzo. 

« La noche del 4 del corriente recibí el parte que con fecha 
2 del mismo me dirigió comunicándome estas ocurrencias, y 
que en reunión se mantendría en aquel pueblo hasta mis ulte- 
riores disposiciones, á menos que los enemigos situados en la 
banda opuesta del río encubiertos, á excepción de su guardia 
avanzada en la quebrada nombrada de Nazareno, no le provo- 
casen á alguna acción, para lo que se disponía en términos de 
que si lo verificaban, quedasen bien escarmentados. En conse- 
cuencia le previne en mi contestación del 5 lo conveniente á 
mantener su posición con decoro y seguridad de las armas 
del rey. 

«Como la marcha de los enemigos hasta aquellos puntos debe 



— 422 — 

ser con las miras de mantener las esperanzas de los instigado- 
res que tienen en estas provincias gestionando revoluciones y 
oponiéndose del modo más tenaz é inexorable al orden y quie- 
tud de los pueblos, de conseguir por sorpresa alguna corta vic- 
toria de nuestras armas con que poder fortalecer aquéllas y de 
mantener absolutamente interrumpida toda comunicación y 
noticia del estado de Buenos Aires, del que por ningún conduc- 
to he podido adquirir el en que se halla, á pesar de haber tenido 
cartas de Tarija de 31 de diciembre último ; me ha sido preciso 
el fijar mis principales operaciones á buscarlos y descubrir la 
situación de la capital. Y a este interesantísimo designio he 
dispuesto la marcha de mi mayor general el coronel don Pió 
Tristán, que con la división de Abancay la verificó ayer para el 
pueblo de Santiago, y reunirse con el coronel Picoaga si los ul- 
teriores avisos que reciba de éste lo exigiesen, y la mía con el 
resto del ejército y una compañía de las que con la denomina- 
ción de Concordia se han formado en esta villa de ministros, 
empleados y vecinos de distinción me acompaña para dentro 
de diez ó doce días. 

« Ya considerará V. E. el sacrificio que en lo más rigoroso de 
la estación de aguas por quebradas de ríos caudalosos que V. E. 
ha visto, exige arrostrar esta determinación ; pero estimándola 
de indispensable urgencia á los sagrados derechos de Dios y 
del rey, se hace preciso superarlo con los demás inconvenientes 
de escasez de caudales, bagajes y otros útiles de campaña. 

« He calculado la indispensable provisión de hasta cuatro- 
cientos mil pesos como necesarios para la subsistencia del ejér- 
cito por cuatro meses y para su acopio sin que los fondos de 
esta Keal casa de moneda y Banco queden exahustos para su 
giro que tanto interesa al rey y al público, he apurado todos 
mis recursos políticos con el fruto de estar á punto de conse- 
guirlos. 

« La ciudad de La Plata queda con su correspondiente guar- 



— 423 — 

nición mandada por el señor brigadier Ramírez, sin embargo 
de que este generoso jefe me ha dirigido la más eficaz instancia 
solicitando ir en mi compañía y hacerse participante de los 
riesgos y padecimientos que prepara la campaña. Esta villa 
con su gobernador interino el coronel don Mariano Campero y 
respectiva guarnición de la división del coronel don Pablo As- 
tete, al mando de éste. En la de Oruro el coronel don Indalecio 
González de Socasa con el comando de armas y 800 hombres 
que la pongan á cubierto de los insurgentes cochabambinos. 
En Sicasica está fijado el coronel Benavente con doscientos 
hombres de fusil y mil indios al mando del coronel Pumaca- 
gua para la seguridad de aquelpunto. El coronel don Jerónimo 
Lombera he dispuesto que venga con su división al punto de 
Ancacato, mediación del tránsito desde esta villa ala de Oruro, 
esté á la mira del partido de Chayanta y ruta por el despobla- 
do de Tupiza, Salta y Jujuy, por lo que pueda convenir á mis 
operaciones su comunicación por aquélla. Así es que quedando 
asegurada la de esa capital, contenidas estas provincias, mar- 
cho á dar el último golpe de mano que disipe de una vez el nu- 
blado que nos encubre la suerte de las armas del rey en Buenos 
Aires. 

« Los inmensos gastos que las divisiones fijadas en los desti- 
nos que expreso á V. E. demandan, son insoportables á los re- 
cursos con que quedan ; y así es de necesidad absoluta el que 
V. E. destine de las cajas del Perú cuarenta mil pesos mensua- 
les para que estén asistidas de un modo que no decaiga el ser- 
vicio. 

« Daré á V. E. oportunamente aviso de cuanto interese su 
noticia en mi marcha y ulteriores ocurrencias. 

«Esta clase de insurgentes que sin fuerza ni recursos para em- 
barazar los del ejército del rey de mi mando y los progresos 
sucesivos que indico á V. E., los tienen para impedir el curso 
ordinario de los correos mensuales, sin que este riesgo exija pro- 



— 121 — 

videncias de perseguirlos por no retraer las tropas á unos obje- 
tos inciertos, pueden presentar obstáculo á nuestra comunica- 
ción : y en este seguro concepto, si V. E. careciese de noticias 
mías por algunos meses, debe atribuirlo á aquél, sin cuidado de 
la reacción de mi ejército en cualquier caso que la ofensa y de- 
fensa lo exija, pues á este fin be dispuesto la situación de las 
divisiones de un modo que no puedan ser cortadas por los ene- 
migos por más que funden sus esperanzas en ardides que ma- 
nifiestan bien su debilidad. 

« El adjunto diario que en copia acompaño á V. E. del señor 
coronel Picoaga le impondrá de la situación de aquéllos y deci- 
dida buena disposición de este jefe á acometerlos sin prever la 
necesidad de esperar la división que marcha á reunírsele, y de 
la que be recibido noticia del buen orden y voluntad con que 
lo verifica la tropa. La mía queda fijada para el tiempo que in- 
dico á V. E. 

« Dios guarde á Y. E. muchos años. 

«Cuartel general de Potosí, 14 de enero de 1812. 

« Excelentísimo señor, 

« José Manuel de Goyeneche. » 



OFICIO DE PICOAGA A GOYENECHE (1) 

Muy ilustre señor presidente y general en jefe del ejército real don 
José Manuel de Goyeneche. 

Por mi último parte dije á V. E. que después de estar en ésta 
aparecieron las partidas avanzadas enemigas tiroteando á mu- 

(1) A este oficio se alude en el anterior. (X. de la D.) 



— 425 — 

cha distancia, por lo que los desprecié, y así continuaron basta 
el siguiente 3 en que apareció por el camino principal de Naza- 
reno una columna como de mil hombres, armados de fusil, con 
más doscientos dragones. Se situaron en Nazareno, poniendo, á 
mi parecer, hasta dos leguas una emboscada en todo el monte y 
pendiente de dicho camino. 

Cerca del mediodía se aproximaron á la orilla del río (que 
ahora es impasable) como doce hombres qne rompieron el fuego ; 
y habiendo caído una bala de rifle cerca de mi tienda, hice sa- 
liesen doce soldados á contestarles; así lo verificaron é hicieron 
retirar con uno, á mi parecer, herido y por nuestra parte ningu- 
no. Por la tarde, como á las cinco, salieron doscientos hombres 
haciendo fuego sobre una partida compuesta de dos guerrillas 
que guardaban el flanco izquierdo de mi campamento ; éstos se 
avanzaron á pasar el río, siendo reforzados con cien hombres más. 
Mi partida se sostuvo y la reforcé con las dos compañías de gra- 
naderos y se hizo un fuego que duró cerca de media hora hasta 
poner en fuga al enemigo, á la que coadyuvó unos cuantos ti- 
ros de cañón que mandé hacer con un cañón avanzado en el 
campo, teniendo sólo dos heridos de nuestra parte, y el enemi- 
go, según relación de un indio que ha pasado, diez y ocho muer- 
tos y bastantes heridos. La tropa se avanzaba furiosa pasando 
el río ; pero como ya era tarde y al mismo tiempo reparase su 
demás gente emboscada en las malezas de un callejón, mandé al 
capitán Naro pasasen el río y se me replegasen; este oficial á voz 
común parece se distinguió en este lance. Como á las seis empe- 
zó otro tiroteo que rompieron los centinelas de una y otra parte 
por la derecha del campo que guardaban las guerrillas en Aban- 
cay y Chichas; éstos se abandonaron hasta pasar el río y disper- 
saron, con dos cañonazos que con tino yo mismo disparé, todas 
las guardias enemigas que estaban situadas en ese punto. En- 
traba la noche y mandé se replegasen, pues algunos oficiales 
montados se avanzaban demasiado, conducidos por el oficial in- 



— 426 — 

trépido Castro. Así concluyó el día no oyéndose del enemigo 
ningún tiro de cañón, lo que me confirmaba más en la embosca- 
da. Dia 4 : entró el río, que se hizo impenetrable por una fuerte 
lluvia que sufrimos, y se mantiene así hasta ahora. Teniendo su 
campo á tiro de cañón, mandé hacerle cuarenta tiros á fin sólo 
de incomodarlos é introducirles el terror, con cuyo efecto se 
abrigaron todos á los ranchos y anduvieron en bastante disper- 
sión. Día 5 : sin novedad. Día 6, salió el enemigo de su em- 
boscada, pues á la hora de lista se le vio formado en batalla 
y se oyó por primera vez el cañoneo del alba. Día 7 : tuve 
noticia de que Gtiemes venia de Tupiza por Talina y habien- 
do puesto todos los medios para saberlo, hasta ahora no se 
ha falsificado : en este mismo día se suscitó la especie que diez 
y ocho dragones enemigos habían pasado el río por mi de- 
recha, y se dirijan al camino de Tupiza á cortarnos la corres- 
pondencia ; mandé una partida para que siguieran sus huellas, 
con lo que se declaró ser falsa dicha especie. En el mismo 
día se formó otro tiroteo en la derecha, que mandé suspender 
dando orden de no hacer fuego sino á tiro hecho. Día 8 : sin 
novedad. 

Dios guarde á Y. S. muchos años. 

Suipacha, 9 de enero de 1812. 

Francisco de Picoaga. 

Es copia de su original : 

Aguirre. 



427 — 



GOYENECHE AL SUBDELEGADO DE ARICA 

Señor gobernador subdelegado de Arica. 

Tacna. 

He visto por el oficio de usted de 3 de diciembre último el 
esmero con que ha procurado realizar mis encargos de harinas, 
de trigo, maíz, arroz y carnes saladas ; y habiéndolo comunica- 
do al comandante de armas de Oruro, se entenderá usted con 
éste en todo lo relativo y concerniente al asunto. 

Dios guarde á usted muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 11 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



DEL MISMO AL MISMO 



Señor gobernador subdelegado del partido de Arica. 

Adjunto al oficio de usted de 27 de diciembre iiltimo he re- 
cibido la certificación de partida que me acompaña de esos mi- 
nistros de real hacienda relativa á los cincuenta y cinco mil 
pesos que había recibido en la tesorería de su cargo de don To- 
más Crotón, entregados por éste con cargo de reintegro por 
las reales cajas de Lima, los diecinueve mil ochocientos cua- 
renta y ocho pesos siete y medio reales en once barras de plata 
y treinta y cinco mil ciento cincuenta y un pesos medio real en 



— 428 — 

moneda. Y contestando con esta fecha al prestamista inclu- 
yéndole los recaudos correspondientes para el excelentísimo 
señor virrey del Perú y que disponga lo conveniente á la veri- 
ficación de dicho reintegro, hará usted á la posible brevedad 
venga dicha cantidad de dinero y barras á las reales cajas de 
Oruro, con la correspondiente escolta, á cuyo comandante de 
armas le prevengo en esta fecha que reteniendo el primero pa- 
ra la buena cuenta de aquella guarnición, remita las últimas á 
esta Real casa de moneda para su adineramiento. 
Dios guarde á usted muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 11 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



DEL MISMO AL MISMO 

Señor gobernador subdelegado del partido de Arica. 

Sin embargo de lo que en oficio de 11 del corriente digo á 
usted sobre el envío de los cincuenta y cinco mil pesos que don 
Tomás Crotón entregó en esas cajas en calidad de empréstito 
á las de la villa de Oruro, como he advertido después que para 
el pago de las harinas, de trigo, maíz, arroz y carnes saladas, 
de cuyo apresto se halla usted encargado, podrá necesitar de 
parte de aquella cantidad, le prevengo que la muy precisa á 
verificarlo la retenga en las barras si es que absolutamente ad- 
vierte usted que los fondos de esas cajas y los de las de Are- 
quipa no son susceptibles á subvenir á aquel pago, en cuyo 
caso remitirá las que retenga para él á estas últimas para su 
reducción á numerario sin poderlo realizar, verificando el envío 



— 429 — 

en los términos que prevengo á usted en dicho mi anterior oficio. 
Dios guarde á usted muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 13 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 

P. D. — Los gastos que demande el pago de los propios ex- 
traordinarios que exija á usted el servicio del rey y cumpli- 
miento de mis prevenciones en todo lo concerniente á él, deben 
hacerse de los fondos de la real hacienda. 

(Una rúbrica.) 



GOYENECHE A DON TOMAS CROTÓN 

Señor don Tomás Crotón. 

Tacna. 

Por oficio de usted de 27 de diciembre quedo impuesto del 
generoso empréstito que ha hecho al rey en esas sus reales ca- 
jas de la cantidad de cincuenta y cinco mil pesos, como consta 
igualmente de la certificación que me ha pasado el gobernador 
subdelegado de ese partido. Recomienda á usted muy particu- 
larmente este nuevo testimonio de su decidida adhesión á la 
justa causa y de su interés por la conservación de este ejército : 
y además de dar á usted, á nombre de su majestad y mío, las 
más expresivas gracias por esta manifestación de sus nobles 
distinguidos sentimientos, le acompaño el correspondiente ofi- 
cio para el excelentísimo señor virrey del Perú, á fin de que con 
arreglo á lo que usted desea, sea reintegrado en aquellas reales 
cajas matrices de la expresada suma, sin perjuicio de que S. E. 
conozca que los fieles vasallos como usted son dignos de toda 



— 430 — 

consideración, asegurándole por mi parte que me complaceré 
empleando todas mis facultades en su obsequio, en cuya virtud 
puede usted exponerme cuanto crea conveniente á las justas 
satisfacciones que merece. 

Dios guarde á usted muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 13 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



GOYENECHE AL COMANDANTE DE ARMAS DE ORURO 

Señor comandante de armas de Oruro. 

La adjunta certificación que acompaño á V. S. de los minis- 
tros de real hacienda de Tacna le impondrá de haberse entre- 
gado en la tesorería de su cargo cincuenta y cinco mil pesos 
por don Tomás Crotón, para la subsistencia del ejército del rey 
de mi mando, con cargo de reintegro por las reales cajas de Li- 
ma; y previniendo con esta fecha al gobernador subdelegado del 
partido de Arica disponga su envío en las barras y numerario 
en que se contienen aquéllos á las de esa villa, con la correspon- 
diente escolta, hará Y. S. que cuando esté en ella, con destino 
de asistir con las buenas cuentas de su guarnición, vengan con 
iguales seguridades á las de esta Eeal casa de moneda para 
que se adineren. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 13 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



431 - 



GOYENECHE AL VIRREY DEL PERÚ 

Excelentísimo señor virrey del Perú. 

Excelentísimo señor : 

El general en jefe comuni- Como las urgentes erogaciones para 

ca á v. e. el empréstito de la subsistencia del ejército del rey de 

55 mil pesos que ha hecho . , 

_, , „ . , mi mando, me lian exigido todos los re- 

don Tomás Crotón, entregan- ' ° 

dolos en las reales cajas de cursos asequibles á reportarlas, aclop- 

Tacna á condición que se les t¿ entre ^^ el que don Tomág Croton 

reintegren por las de esa ca- 

pitai, para que v. e. se sir- hiciese un empréstito proporcionado á 
va mandarlo así. sus facultades; y habiendo encontra- 

do el oficio que al efecto dirigí á este sujeto en Tacna, lo reali- 
zó en la de cincuenta y cinco mil pesos entregados en aquellas 
reales cajas, según lo acredita la certificación que con inversión 
de partida me ha dirigido en oficio el 27 de diciembre último 
aquel gobernador subdelegado de los ministros de real hacienda 
recipientes; los 19.843 pesos 7 */ s reales en once barras de pla- 
ta y 35.151 pesos i /. 2 real en numerario, que he dispuesto ven- 
gan á las reales cajas de Oruro para que remitidas á aquéllas á 
esta real casa de moneda se adineren y se retengan los últimos 
para subvenir á la subsistencia de la guarnición de ella. 

El prestamista solicita que por la tesorería de esa capital le 
sea reintegrada aquella cantidad, y ofreciéndoselo así en con- 
testación de esta fecha, se servirá V. E. disponer su cumpli- 
miento con la religiosidad que recomienda el nombre del rey. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 13 de diciembre (1) de 1812. 

Excelentísimo señor, 

José Manuel de Goyeneche. 

(1) Debe leerse enero ; el error del copista es evidente (N. de la D.) 



432 



GOYENECHE AL SUBDELEGADO DE AKICA 

Al gobernador subdelegado de Arica. 

Tacna. 

El oficio de usted de 27 de diciembre último y copia adjunta 
que me acompaña de la relación que hizo el excelentísimo señor 
virrey del Perú, comunicándole el solemne aparato con que dis- 
puso la colocación del real busto de su majestad el rey nuestro 
señor, el de S. E. y el mío en la iglesia matriz de Arica, da la 
más relevante prueba de los sentimientos de fidelidad que á us- 
ted asisten, y de las loables sensaciones que esta demostración 
y la que me dice usted preparaba en el pueblo de Tacna produ- 
ce en el público de amor á su soberano y jefes que lo represen- 
tan en estos dominios. Doy á usted las más expresivas gracias 
por tan distinguido servicio, rasgo de generosidad, adhesión á 
la real persona, á la de S. E. y á la mía, deseando ocasiones de 
retribuirla á nombre del rey, y á ambos vecindarios por la parte 
que han tomado en la celebridad de tan augusta ceremonia. 

Dios guarde á usted muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 13 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



DEL MISMO AL MISMO 



Señor gobernador subdelegado del partido de Arica. 

El correo ordinario que salió de esta villa el 9 del corriente 
regresó receloso de ser interceptado por un grupo de insurgen- 



— 433 — 

tes que en la posta de Vilcapugio supo estaban apostados entre 
ella y punto de Ancacato. Espero noticias de las divisiones que 
deben venir marchando de Oruro y Chayanta para este cuartel 
general, que disipando aquéllos expidan la ruta y pueda cami- 
nar aquél. 

En este estado expresándome el dador enviado de usted 
que por camino extraviado emprenderá su regreso sin ries- 
go de caer en manos de los indios que en cortas cuadrillas 
han adoptado la depravación de robar á los indefensos pa- 
sajeros y á los correos, es despachado en esta fecha con los 
adjuntos pliegos pagado de los cuarenta pesos que se le 
restaban según su ajuste de cinco que le he dado de gra- 
tificación. 

Como esa intercepción causada por unos débiles enemigos 
que solamente se presentan de sorpresa, puede ser obstáculo 
para el giro de los correos con el Perú, omitiendo su envío con 
el fin de que no sea tomada por los insurgentes, sin que esto 
influya en la reunión y buen éxito del ejército del rey de mi 
mando, prevengo á usted circule noticia al excelentísimo señor 
virrey de Lima, regente presidente interino de Cuzco, goberna- 
dores de Arequipa y Puno de que en la falta de los correos y 
noticias de mi situación, no aprendan el menor cuidado atribu- 
yéndola á que no se ha dado dirección á aquéllas por el impe- 
dimento antedicho. 

Que hallándose mis divisiones avanzadas hacia Jujuy y 
Salta, tengo determinada mi partida con el resto del ejér- 
cito para dentro de seis días con dirección de buscar á los 
enemigos en dichas ciudades y abrir la comunicación con 
Buenos Aires, y en todos puntos se conservará aquél, con todo 
el decoro que corresponde á las armas del rey, en comunicación 
con las guarniciones con que quedan esta villa, la de Oruro, La 
Plata y Sicasica. 

El adjunto pliego para el comandante de armas de Oruro 

DOC. ARCH. BEI.GKANO. — T. IV 28 



— 434 — 

que he tenido por conveniente dirigir por esa ruta, hará usted 
pase á la mayor brevedad á manos de aquel jefe. 
Dios guarde á usted muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 14 de enero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche (1). 



OFICIO DE GOYENECHE AL VIRREY DEL PERÚ 
INTERCEPTADO 



Excelentísimo señor virrey don José Abascal. 

Excelentísimo señor : 

Mi venerado general y buen amigo : He interrumpido la sa- 
lida de los correos ordinarios, porque los indios apostados de 
Oruro hasta aquí en los cerros y cumbres, avisan con humare- 
das el paso de indefensos y correos y salen á degollarlos, come- 
tiendo execraciones que aturden, y cuando la fuerza es respe- 
table no asoman y ésta no puede moverse cada quince días 
por evitar el cansancio de las tropas, los gastos que hace, la 
relajación en la disciplina y la deserción, y así aunque se halle 
V. E. sin carta mía en más de dos correos, no lo extrañe y la 
falta es que no hay novedad, pues si la hubiera, las noticias se- 
rían repetidas y no faltarían. 

Hasta el día queda en mi poder la carta de V. E. de 13 de 
diciembre, y aunque el último convoy de Oruro las condujo has- 
ta enero, no he tenido de V. E. ; en aquél recibí la que en copia 

(1) Aquí concluye la correspondencia interceptada á Goyeneche, á que 
se refiere el oficio de Pueyrredón ; los papeles que siguen fueron intercep- 
tadas en posteriores ocasiones. (N. de la D.) 



— 435 — 

acompaño del caballero Rening, que ruego á V. E. la baga in- 
sertar eu la Gaceta en honor de la delicadeza de aquel digno 
inglés y del que me redunda; me obsequió con una armadura 
que no quiere referir, qué conducta ! 

La batalla de Suipacha, de que di cuenta á V. E., lia sido 
terrible de funesta para los porteños : no ha quedado uno de 
éstos hasta Jujuy ; por noticias voladas aseguran que evacúan 
este punto y Salta y van para el Tucumán sin haberles queda- 
do más que doscientos hombres en todo, y éstos aterrorizados 
y atónitos ; han perdido en la acción 300 soldados y 25 oficia- 
les, entre muertos y heridos y de los primeros han dejado en 
Yavi 138 ; los prisioneros los he vestido á mis expensas y los 
he enviado á sus casas llenándolos de favores y obsequios para 
que cuenten á sus casas el manejo que tengo con ellos. 

De Salta avisó el obispo que las capitulaciones de Elío son 
ficticias; lo cierto es que los pliegos para Y. E. y para mí no 
han venido é ignoro absolutamente el estado de aquella capital 
de la que hemos cogido gacetas hasta el 26 de noviembre en las 
batallas del 12, en que dicen que los sucesos del Perú los han 
puesto al borde del precipicio ; más creo que se haya penetra- 
do á esta fecha por mar que yo aquí por la absoluta interrup- 
ción de los caminos. 

La falta de mita hace que descaezca en un todo á Potosí, por 
más que me sacrifico en sostener el ramo de minería : mis cui- 
dados son inmensos, y nada habremos conseguido si V. E. no 
me envía socorros pecuniarios que no hay de donde sacarlos, y 
mil hombres de conscripción que á nada les toca á esas provin- 
cias para reemplazo del ejército, que en los ocho meses que ha- 
cen pisan estas desgraciadas provincias ha sostenido doce 
acciones sangrientas, que unidos á la deserción, efectos de la 
inconstancia, lo han disminuido sensiblemente, y en mis graves 
aflicciones me causa sensación el ver que V. E. no calcule mi 
situación y me provea cerciorado de mis repetidas instancias 



— 436 — 

en la materia y que nada puedo contar con las gentes de por 
acá. cada día más sangrientas y rebeldes. 

La víspera de carnaval mandé ahorcar seis negros que aten- 
taban á la seguridad del ejército y á mi vida, y ya be adoptado 
el rigor para mandar : dos más tendrán igual suerte mañana 
por seductores. 

Astete regresó aquí de Cbayanta con la mitad de las fuerzas 
con que salió : ba perdido en su viaje más de 200 hombres, en- 
tre desertores y sacrificados á su impericia y habiéndose en- 
contrado con el insurgente Arce, que mandaba á los de Cocha- 
bamba, pudo haberle batido y acabado y entró en conferencias 
con él, con tratamiento de señoría : se hicieron mutuos cumpli- 
mientos y se despidieron con este deshonor. Igual suerte tie- 
nen todas las armas y divisiones que no están á mi vista; estoy 
lleno de indignación de esta mengua*, pobre de mí, cuándo 
querrá Dios que deje estos cargos con que ya no puedo. 

Los presos que enviaba con el oficial Calvo á Arica, ñieron 
quitados por los indios en el río Márquez, matando á Calvo y á 
cinco soldados de la escolta. La muerte de este oficial ha sido 
por inobediente é insubordinado, pues el día siguiente que salió 
de aquí, le avisé no fuese por aquel camino que estaba tomado de 
indios y le envié derrotero seguro ; me acusó el recibo y de quedar 
en ejecutarlo, y lo hizo al contrario dirigiéndose por el mismo 
que yo le reprobaba, y le sucedió este caso : está bien muerto. 

He leído con vergüenza la ridicula y mezquina declara- 
ción que ha decretado la Junta de Real Hacienda de tres 
mil pesos de gratificación sobre el mal contado sueldo de seis 
mil, que disfruto ; y ojalá que algunos de esos señores que han 
dictaminado así, quiera hacerse cargo de mi plaza con esta asig- 
nación que es un pasaporte para robar; lo cual no es adaptable 
á mi decoro y manejo y así he resuelto no conformarme con 
esta ruin declaración y representar por el conducto de V. E. y 
dictamen del rey pidiendo se me abonen 18.000 pesos, que es lo 



— 437 — 

que he gastado en un año, pues no hay una razón para que yo 
me empeñe, después de haber reconquistado la América, estoy 
igualmente pronto á quedar sin sueldo con tal que se me releve 
por otro jefe : me avergüenzo de escribir á V. E. en materia tan 
odiosa para mi carácter, pero veo que no puedo adelantar nada 
con el gran Lima. 

El envío de tropas para reemplazar urge mucho, no lo demo- 
re V. E. ; no hay general que pueda obtener conquistas sin 
refuerzos ; la guerra sigue, y sigue obstinada, tenaz y sangrien- 
ta, si no se piensa en mi, todo disparates. Yo trabajo á matar- 
me, no descanso y no hay más órgano que yo, hay ratos que 
deseo morir de un balazo según mi aburrimiento, porque todo 
gravita sobre mí ; hablo con mi corazón, el que siempre es de 
V. E. y se lo asegura su mejor amigo Q. S. M. B. 

Excelentísimo señor, 

José Manuel Goyeneche. 

Mil finezas á la linda Ramoncita. 
Potosí, 19 de febrero de 1812. 



OFICIO DE GOYENECHE A LOMBERA 

¿Señor coronel de ejército don Jerónimo Lombera. 

Acompaño á V. S. las adjuntas cartas para que en el primer 
correo que salga de esa villa al destino de sus sobres, ó en la 
primera oportunidad segura que se presente, las dirija V. S. 
dándome parte de haberlo verificado. 

Tengo prevenido á V. S. anteriormente que la interrupción 
de correos proviene de los grupos de insurgentes que en la me- 
diación de tránsito de esta villa á ésa se han situado con este 
objeto, y siendo de mayor consideración los gastos que se im- 



— 438 — 

penden en sn conducción que el interés de las correspondencias 
destinando partidas de tropa que padecen en la subordinación 
y orden en que deben hallarse, encargo á Y. S. muy particular- 
mente que deteniéndolos en ese punto, oficie á todas las auto- 
ridades del Perú, especialmente al excelentísimo señor virrey 
para que lo haga publicar en los periódicos, exponiendo á aqué- 
llas no tengan el menor recelo por carecer de noticias del ejér- 
cito, cuya falta es el motivo expresado y sólo en el caso de ha- 
llarse reunidos ahí dos ó tres correos, conceptuando V. S. que 
puede ser útil su venida, dispondrá que el coronel Socasa con 
una escolta que consulte la seguridad de ellos y decoro de las 
armas del rey, los conduzca basta el punto de Ancacato, dán- 
dome parte, si es posible con un indio seguro, del día en que 
se verifique su salida para en su vista dirigir yo otra corres- 
pondencia con la tropa respectiva, á fin de que la reciba y lle- 
gue, entregando la que conduzca á la expresada. 

Estoy firmemente persuadido de que V. 8. procederá con el 
celo y actividad que le distinguen para mantener en el mejor 
orden y respeto la guarnición que se halla á su cargo, ponien- 
do en verdadero estado de servicio el parque y útiles de gue- 
rra, pero sin embargo, pudiendo llegar el caso de que V. S. 
opere de acuerdo conmigo para una empresa la más interesan- 
te al real servicio, reitero á V. S. despliegue todos sus conoci- 
mientos y talentos á aquel útil objeto, disciplinando su tropa 
como corresponde, procurando que su armamento se refaccione 
en el caso de no estar corriente y uniformados los individuos de 
su batallón que se hallen sin vestuario, pues nada me es tan 
lisonjero como consultar la decencia de mis tropas : sobre 
estos particulares descanso gustosamente en el honor de Y. S. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 19 de febrero de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



— 439 — 

P. D. — Cuando V. S. determine el envío que le prevengo, 
será con precedente conferencia y de acuerdo de la ruta que se 
tenga por menos aventurada á encontrar insurgentes, y si es 
posible excusar la de las angosturas de Ancacato en las cuales 
parece que se impide la libre operación de las tropas. 



ACTA DE UN CONSEJO DE GUERRA REUNIDO EN LA PAZ 

En la ciudad de Nuestra Señora de la Paz, á veintiocho días 
del mes de febrero de mil ochocientos doce anos, y hora la 
una de la mañana; habiendo en consecuencia del decreto de 
esta misma fecha, citatorio para consejo de guerra, á los jefes 
principales de la guarnición de esta plaza y al teniente asesor, 
auditor de guerra doctor don Pablo Gutiérrez, proveído por el 
señor coronel don Domingo Tristán y Hoscoso, gobernador po- 
lítico é intendente de esta provincia, juntándose en la casa 
presidencial los señores teniente coronel don Joaquín Eevuelta, 
comandante de la enunciada plaza, el sargento mayor y capi- 
tán de ejército don Julio Antonio Díaz del Castillo, el coman- 
dante del cuartel de voluntarios, capitán de ejército, teniente 
coronel de milicias Lorenzo Díaz de Eivadeneira, y el regidor 
juez de policía doctor don José Landavene, teniente coronel 
y comandante del cuartel de Patricios, dijeron : Que en con- 
sorcio de 8. S. el referido señor gobernador político y militar 
han examinado con maduro acuerdo y detenida reflexión, no 
sólo el oficio del señor coronel don Jerónimo de Marrón y Lon- 
bera, dirigido á S. S. con fecha 25 del corriente, el que con la 
misma había despachado al señor coronel don Pedro Bena- 
vente, quien con el suyo de 20 lo acompaña en copia certifi- 
cada ; pero aun el que el señor gobernador le había pasado en 
24 de este propio mes, comunicándole la suspensión de cien 



— 440 — 

hombres armados qne el señor Benavente le pedía, y ya habían 
estado dispuesto para su envío, providendo la suspensión de 
los motivos fundados en el contenido de aquel oficio ; que en 
virtud de todo ello y de cuanto políticamente y á presencia in- 
mediata de las cosas de esta ciudad y provincia, de su compren- 
sión, debían entender y conferenciaron, se hacían cargo ante 
todo que el muy ilustre señor general en jefe del ejército del 
alto Peni, mariscal de campo don José Manuel de Goyeneche, 
bajo los íntimos conocimientos que le asisten del estado de 
estas internas provincias de la América, convulsiones nada 
intermitidas que las circundan y sabias como prudentes máxi- 
mas, con que aspira consultar la integridad de ellas, y el buen 
orden que había restablecido, determinó situar para el fin de 
la conservación de tan altos y sagrados objetos, en los últimos 
puntos de Sicasica, Oruro, Ancacato, Potosí y Chuquisaca las 
divisiones militares comandadas por los señores Benavente, 
Lombera, don Indalecio González de Socasa, don Pablo Astete 
y clon Juan Ramírez ; que por lo tanto, el punto de Sicasica 
encargado al primero, era de tal substancia, necesidad y ven- 
tajas en su resguardo, que de ello dependía el de esta ciudad, 
el de su vasto distrito y aun el de los limítrofes de Lima, así 
por no haber á la actualidad en el Desaguadero, ni más ade- 
lante, mayor guarnición, como porque á aquellas generales y 
continuadas convulsiones, teniendo en incesante movimiento 
la América, no perdían los ánimos revoltosos y sediciosos el 
menor arbitrio para el apoyo de sus execrables miras, y hallán- 
dose ellas siempre asestando á esta provincia con las fatales 
transcendencias apuntadas, era más que inexcusable y preciso 
el auxilio de la división del señor Benavente en Sicasica para 
que sirviendo de freno contra la proterva perversidad y soste- 
nida recíprocamente su fuerza con la de los 699 hombres de la 
guarnición de esta ciudad y sus quinientas armas, entre fusiles 
y carabinas, pudiesen cuidar cual se está haciendo el regulado 



— 441 — 

sostén de esta enunciada provincia ; que si, no obstante el 
señor Benavente, supuesto se manifiestan más inminentes los 
riesgos de esta misma ciudad y provincia, al paso que desmem- 
brada esta capital de aquella su escasa guarnición que le queda 
con el envío de cien hombres que parece solicitar el señor Be- 
navente, serían peores las estrecheces de la ciudad, casi indu- 
dables los sacrificios de esta corta partida en Sicasica, cuando 
ni la crecida del señor Benavente y del señor coronel don Marco 
Pumacagua, se consideran seguros de las invasiones y peli- 
gros, según los repetidos oficios que en orden á ello se han 
pasado á esta comandancia general ; pero que cuando también 
por las causas que refiere el señor Lombera en sus indicados 
oficios, ha de salir, ó habrá ya salido, el señor Benavente con 
su división y la del señor Pumacagua á reunirse fuera de esta 
provincia y por el pueblo de Caracollo, formando simultánea- 
mente un cuerpo respetable de cuatro mil hombres, poco más 
ó menos, y quedando La Paz con la enunciada su escasa fuerza 
entre las propias convulsiones y utilidades casi incalculables, 
que urgían, era su conservación por la calidad y entidad de la 
provincia, y por los respetos atendibilísimos de la provincia 
y su comarca circunvecina, eran de parecer unánimes y con- 
formes que, á más de mantenerse aquella su guarnición de 
699 individuos y 506 armas, se levanten inmediatamente 
hasta lo posible las compañías de Patricios y voluntarios con 
que el celo del señor gobernador pueda adelantar sus miras 
y connatos, hacia el común sosiego, reparo de los males que 
amargan y ulteriores objetos apuntados especialmente en el 
concepto tan notorio de que los de los insurgentes invariable- 
mente se terminan y se han dirigido siempre en sus tiros contra 
La Paz, por las ventajas que presumen, reportan de ella, subyu- 
gándola á sus detestables designios, según que aún lo convencen 
los propios oficios del señor Lombera ; que al fin, reservándose 
instruir con copia autorizada de este Concejo al muy ilustre 



— 442 — 

señor general en jefe se conteste con otras á los señores Bena- 
vente y Lombera, pasándose también la respectiva al señor 
comandante de Desaguadero para que hubiere lugar en aquel 
punto de su cargo y á fin de que lo traslade al señor gober- 
nador intendente de Puno y se eleve igualmente al excelen- 
tísimo señor virrey del Perú por estrechar el tiempo y no per- 
mitir dar cuenta directamente á su superioridad, y lo firma- 
ron. 

Domingo Tristón. Joaquín Revuelta. Julián Anto- 
nio Díaz del Castillo. Lorenzo Díaz de Bivade- 
neira. José Landavene. Pablo Gutiérrez. 

Lorenzo Uniere, 

Secretario. 

Es copia de que certifico : 

Lorenzo Uniere, 

Secretario. 

Es copia de que certifico : 

Prado. 

CAKTAS DE DON DOMINGO TRISTÁN 

Señor coronel comandante en jefe don Jerónimo de Marrón 
y Lombera. 

Con vista del oficio que V. S. me dirige, fecha 26 del actual, 
como el que también me acompaña en copia certificada, el que 
le paso al señor coronel don Pedro Benavente, he dispuesto 
en esta fecha el consejo de guerra que en igual copia certifi- 
cada incluyo, para que impuesto de todos los puntos de su con- 
tenido, tome V. S las determinaciones y providencias más con- 



— 443 — 

formes al real servicio y advierta el perspicaz y calificado celo 
que le anima, esperando que V. S. no cese de comunicarme los 
posteriores avisos que gradúe oportunos para toda cautela 
y disposición que convenga tomar por la seguridad de mi pro- 
vincia, suponiendo que al recibo de ésta se halle ya S. S. reu- 
nido con los señores Benavente y Pumacagua, según me lo 
anuncia el primero. 

Dios guarde á Y. S. muchos años. 

Paz, 28 de febjero de 1812. 

Domingo Tristón. 

Señor don José Posada. 

Amado primo de mis distinguidos aprecios : 

Es tanto más agradable para mí sus letras, por saber de su 
apreciable salud, cuanto me es de sumo gusto y complacencia 
orientarme con sus particulares y juiciosos avisos. Sólo ellos 
me dan una cabal idea de aquellas ocurrencias, y espero no 
omita comunicármelas con cuanta oportunidad se presente ; 
así para que me saque de los incesantes cuidados en que quedo, 
como para tomar las determinaciones que convengan á la se- 
guridad de mi provincia. Me La sido sobremanera sensible el 
retiro del primo Benavente para esa villa, desamparando el 
interesante punto de Sicasica, pues siendo el sostén de esta 
ciudad y su provincia, así para asegurarla y auxiliarla en los 
casos de cualquiera ocurrencia, como para contener las insti- 
gaciones que pudieran meditar los numerosos indios de aquel 
partido de Sicasica y el de Pacajes, también lo era para desde 
su misma situación resguardar aquella plaza, sin la precisión 
de reunirse al señor coronel Lombera, en fin, yo al instante del 
recibo de esas noticias y oficios que me han dirigido, mandé 



— 444 — 

formar un consejo de guerra relativo á las determinaciones 
que se debían tomar para la seguridad de esta provincia. Con 
ellas quedó afianzado en mis provincias y mucho más con el 
entusiasmo de mis tropas para rechazar al enemigo, siempre 
que llegue el caso. 

Á pesar de todos los anuncios de invasión de enemigos, aun 
no creo sean capaces de presentarse á ninguna división de las 
del rey, siendo muy probable que el fin de aquellos no es otro 
que el de las expilaciones de los caminos y su intercepción. 
Con este motivo carezco de la correspondencia de nuestro ama- 
ble general, cuya existencia se me asegura esta mañana por 
unos mozos de Potosí, compradores de coca, que salieron el 
domingo pasado y llegaron á ésta con trece días de camino, 
haberlo dejado allí sin la menor novedad. 

De mi parte no encargo á usted otra cosa que el que me co- 
munique toda ocurrencia y de este modo alivie en parte mis 
cuidados. 

Diga usted á mi Pepa siento mucho su indisposición y que 
deseo se alivie cuanto antes, disponiendo ambos del invariable 
afecto de su amante primo y amigo Q. B. S. M. 

Paz, 28 de febrero de 1812. 

Domingo Tristón. 



OFICIO DE LOS CANÓNIGOS DE LA PLATA A LA JUNTA 
DE COCHABAMBA 

Ilustre Cabildo y corporaciones de la ciudad de Cochabamba. 

Muy ilustre señor : 

Las calamidades públicas, que por todas partes nos rodean, 
las semillas de división, que cada día se aumentan en los pue- 



— 445 — 

blos, los horrores de una guerra civil y destructora que intro- 
duce en todos los ángulos de nuestras florecientes y en otro 
tiempo pacíficas provincias, el horror, el estrago, la desolación 
y la muerte, tienen llenos de consternación á todos los corazo- 
nes sensibles. La humanidad se resiente á vista de tantos es- 
tragos. Éstos necesariamente causan mayor impresión en el co- 
razón de tres sacerdotes franciscanos nacidos en la más bella y 
fértil de todas las provincias, y que por su mismo sagrado ca- 
rácter deben estar más íntimamente penetrados del espíritu de 
lenidad y de las más altas ideas sobre las ventajas de la paz, 
de la dulce, de la amable paz, de ese don soberano, único que 
puede hacer feliz á los pueblos. Somos sacerdotes y como minis- 
tros del Dios de la paz, la deseamos, con la mayor sinceridad y 
debemos promoverla por todos arbitrios, somos vasallos espa- 
ñoles y como subditos del amable y desgraciado señor don Fer- 
nando VII debemos procurar la unidad y conservación de esta 
hermosa porción de sus dominios para este cautivo monarca, 
único legítimo dueño de ellas, somos americanos é hijos de esa 
valerosa y noble ciudad de Cochabamba y por lo mismo suma- 
mente interesados en su felicidad y en alejar de ella el funesto 
azote de la guerra, que asolaría sus hermosas campiñas, des- 
truiría sus cuantiosas heredades, haría desaparecer á sus ama- 
bles hijos y disminuiría su numerosa población. 

Estos nobles y generosos sentimientos que ha tiempo tienen 
en tortura nuestro corazón y el de los hombres sensatos, nos 
han resuelto al fin á dirigirnos á su señoría y todo su noble ve- 
cindario y después de haber implorado las luces del cielo por 
medio de nuestras sacrificios y oraciones y las de muchas al- 
mas justas, y con acuerdo del excelentísimo señor arzobispo y 
del vicario deán y cabildo de esta santa iglesia metropolitana 
nos hemos decidido á ofrecernos á su señoría por interlocutores 
y garantes para una justa y honrosa composición, en la que por 
el mismo caso tiene su señoría la interposición de la alta y res- 



— 446 — 

petable dignidad del primer pastor de esta diócesis, y de un 
cuerpo que representa á todo el clero de ella ; suplicamos, pues, 
á la religiosidad de su señoría, que mira esta nuestra gestión 
como impacto nacido sólo de nuestro buen deseo, y del amor 
que profesamos á todos nuestros hermanos de América, y espe- 
cialmente á los de esa hermosa provincia que nos dio cuna. Y 
que meditando esta materia con el pulso y madurez que exige 
su gravedad, se tome el apetecido medio de la reunión que res- 
tituya el buen orden, llene de consuelo á estas provincias, y 
las ponga en estado de poder resistir al tirano común de la Eu- 
ropa, y á cualquiera otra dominación extranjera. 

Con este mismo fin nos dirigimos por medio del oficio de que 
acompañamos copia al señor general en jefe del ejército del 
Perú, haciéndole la misma súplica, no dudamos de su corazón 
generoso, de su desidida propensión á la paz, y del cordial afec- 
to que pública y privadamente ha manifestado para con esa 
provincia por la gran oposición que le cobró en el tiempo de su 
residencia en ella, que accediera á nuestra solicitud y considere 
todos los artículos justos y equitativos que se le pidan; para 
mejor facilitarlo si ñiese necesario, pasará uno ó dos de nos- 
otros á la villa de Potosí, á tener una conferencia con dicho se- 
ñor general. 

Los tres grandes objetos que para cualquier tratado debemos 
proponernos por norte, son la conservación y pureza de nues- 
tra sagrada religión ; la fidelidad á nuestro augusto monarca, y 
exacta guarda de sus derechos y la felicidad de las Américas. 
Estos únicos objetos promueve al señor general y éstos mismos 
se propone esta provincia, estando pues conforme en los fines 
es fácil, siempre que procedamos de buena fe, concordar tam- 
bién en los medios especialmente cuando todo cuanto podíamos 
apetecer para la felicidad de las Américas, y la justa y reglada 
libertad de los pueblos, se asegura está ya sancionado liberal- 
mente por el congreso general de la nación. 



— 447 — 

De parte del señor general no hay motivo de recelo, pues no 
sólo ha dado pruebas de su sincero deseo y decidida adhesión á 
los medios pacíficos y de concordia, sino que aun ha manifesta- 
do en público y á presencia del deán, que firma, y demás dipu- 
tados de esta ciudad, los planes que tenía tirados para el en- 
grandecimiento, lustre y futura prosperidad de esa provincia. 
De parte de esa valiosa ciudad, tampoco debemos recelar, pues, 
en medio de las visicitudes y convulsiones que ha padecido el 
reino, siempre ha protestado, que no reconoce ni reconocerá ja- 
más otro soberano que al adorado Fernando y que se unirá á los 
que en realidad sostengan los derechos de un monarca tan vir- 
tuoso como desgraciado, y que ocupa el trono, no tanto por la 
abdicación de su padre y su legítima sucesión, cuanto por la uni- 
versal elección y aclamación de todos los pueblos y habitantes 
de ambos hemisferios, estas bellas disposiciones fomentan mues- 
tra esperanza ; por otra parte, sabemos de público y notorio, que 
en la provincia del Chayanta hubo una conferencia pacífica en- 
tre los señores comandantes don ... Astete y don Esteban Arce, 
y aunque ignoramos los artículos de ella, el resultado de ha- 
berse retirado ambos ejércitos sin llegar al combate, nos da la 
fundada idea de que los ánimos están bien dispuestos y que no 
es difícil acordar los sentimientos teniendo pues unas mismas 
justas miras, quitadas las equivocaciones, y disipadas cuales- 
quiera preocupaciones que puedan servir de estorbo, creemos 
que sería fácil convenir en un justo, honroso y loable medio de 
concordia. 

Esta consideración anima nuestra pequenez á ofrecernos á 
una mediación y garantía, que aunque superior á nuestros ta- 
lentos y representación podría lograrse con el favor de Dios 
por nuestras sanas intensiones. Suplicamos, pues, á sus señorías 
que conferenciada la materia, nos digan francamente su modo de 
pensar. Para resolver, tengan sus señorías presente los destrozos 
que ocasionará una guerra civil entre hermanos, y que por 



— 448 — 

tantos títulos deben estar estrictamente unidos. Los males que 
ésta ocasionaría son incalculables, los estragos que se harían 
en ese hermoso país horrorizan solo imaginarlos, su crédito y 
lealtad quedaría siempre en opiniones y perpetuamente com- 
prometida, si por un equivocado concepto persistiese en las 
ideas de desunión con el ejército del rey, sobre todo, cualquie- 
ra que fuese el suceso de una acción decisiva siempre sería fu- 
nesta para todos. ¿ Por qué ? ¿ Qué ventaja podríamos ijrome- 
ternos aun cuando se lograse cualquier triunfo, si éste habría 
de ser á costa de la sangre de nuestros hermanos ? En cada uno 
de los que perezcan por una ú otra parte pierde la iglesia un 
hijo, el rey un vasallo, el reino un defensor, la patria un ciuda- 
dano, los campos un labrador, las artes unos grandes indus- 
triosos, cada familia un apoyo, cada mujer un esposo, cada hijo 
un padre, cada padre un hijo y finalmente todos nosotros un 
paisano, un compañero, un amigo y un hermano. 

Esperamos, pues, que sus señorías meditada la materia, mani- 
fiesten francamente su sentir y nos digan si creen necesario el 
que nos apersonemos en esa ciudad, y elijan de nosotros uno ó 
dos, el que fuera más de su satisfacción, respecto á que por la 
escasez de individuos en el coro no podemos pasar todos. 

Dios nuestro señor guarde á sus señorías muchos años. 

Muy ilustre señor, 

Matías Terrazas. José Francisco Javier de Ori- 
chuela. Jacinto de Quiroga y Sempertegui. 

La Plata, 28 de febrero de 1812. 

Es copia de su original. 

Cochabaniba, 23 de marzo de 1812. 

Excelentísimo, 

Miguel del Prado, 

Secretario de gobierno. 



— 449 — 



COPIA DEL OFICIO 
DIRIGIDO POR LOS CANÓNIGOS DE LA PLATA Á GOYENECHE 



Al señor intendente general en jefe del ejército del rey don José 
Manuel de Goyeneclie. 

Hustrísimo señor: 

La adjunta copia instruirá á V. S. de los términos en que nos 
hemos dirigido al ilustre ayuntamiento y corporaciones de la 
ciudad de Cochabamba, ofreciéndonos por mediadores y garan- 
tes de un justo equitativo y honroso medio de cortar las actua- 
les alteraciones de aquella ciudad, y reuniría como ya estaba al 
ejército del rey. No extrañe V. S. que tres eclesiásticos hijos de 
Cochabamba, se hayan avanzado á dar este paso, que aunque 
difícil y espinoso, es sumamente interesante. 

El sincero deseo de la paz y el amor á nuestro país, nos ha 
obligado á empeñarnos en un negocio superior á nuestros ta- 
lentos y nuestra representación. Pero esperamos que el señor 
que sabe valerse de instrumentos los más débiles para dar gran- 
des obras, bendecirá nuestras sanas intenciones y llevará á fe- 
liz término nuestros deseos. Nuestro principal apoyo en este pro- 
yecto, ha sido contar con la generosidad de V. S. y la seguridad 
que tenemos de los nobles sentimientos de ese gran corazón. 
Mil veces con el mayor consuelo, hemos oído á V. S. ponderar 
el dolor que le causa verse necesitado á valerse de la fuerza con- 
tra sus compatriotas. Ha protestado altamente, que en todas 
ocasiones preferirá los medios pacíficos y de concordia, siempre 
que éstos sean compatibles con los sagrados derechos del sobe- 
rano y el honor de sus armas. Estas ideas tan propias de un jefe 
católico y piadoso y tan dignas de un corazón español y ameri- 

DOC. ARCH. BK.LGRANO. — T. IV 29 



— 450 — 

cano nos alientan para ofrecernos á ser los interlocutores y ga- 
rantes en un asunto en qne se trata de evitar males incalcu- 
lables. 

Si V. S. nos hace el honor de aprobar esta gestión, estamos 
prontos con la contestación de Cochabamba, á que pase uno de 
nosotros, el que V. S. eligiese á esa villa á tener una conferen- 
cia, en la que creemos sea más fácil acordar los puntos y alla- 
nar cualquiera dificultad. 

Dios nuestro señor guarde á V. S. muchos años. 

La Plata, 28 de febrero do 1812. 

Matías Terrazas. José Francisco Javier de Ori- 
huela. Jacinto de Quiroga y Sempertegui. 

Es copia de su original. 

Cochabamba, 23 de marzo de 1812. 

Miguel del Prado, 

Secretario. 



RESERVADA DE GOYENECHE A SU PADRE 

Xo tenga usted cuidado en orden á los recursos, para mante- 
ner el ejército, tengo la Casa de moneda con medio millón de 
pesos, para su giro, y 300.000 de reserva enzurronados; 100.000 
pesos en el Banco y no bajan de 50.000 los que mensuales pro- 
duce Potosí ; las tropas están pagadas hasta fin de mes y á 
Tristán le tengo remitidos 16.000 pesos á Suipacba para marzo; 
todo lo que he hecho á fuerza dé recursos y arbitrios. Mi cora- 
zón se enternece al ver el generoso amor de usted en cederme 
la deuda de Tristán, sin más mérito que haberla recaudado. 
Dios se lo pague y le dé vida, que es lo que le pido y que me 



- 451 — 

conceda besarle la mano sin morir ; me contento con esto y dar 
á usted las gracias. 

Es copia del original á que en lo necesario me refiero. 

Cuartel general de Ancacato, 12 de marzo de 1812. 

Zenteno. 
Es copia : 

Cochabamba, 23 de marzo de 1812. 

Miguel del Prado, 

Secretario. 



NOTICIAS COMUNICADAS POR GOYENECHE 
Á LA PAZ Y ORUEO 

Por extraordinario acabo de recibir del mayor general del 
ejército, jefe de la división de vanguardia, desde su campamento 
de Suipacba, se me comunica: que por carta de Mor aya, fecha 
18 del corriente, se le babía noticiado que el caudillo Díaz Vélez 
quedaba en el pueblo de Humahuaca, con determinación de salir 
para la provincia del Tucumán, que mantenía cosa de 300 bom- 
bres ; que murió en dicbo pueblo un capitán de los beridos ; 
que el doctor don José Miguel de Zegada, cura de Tarija, en 
carta de 14 de este mes á un confidente suyo, le dice : Que la 
junta de diputados de Buenos Aires se babía disuelto : que de 
sus resultas babían llegado el 12 de enero al Tucumán su ber- 
mano y el doctor Gorriti, diputados congregados en ella: que 
en aquella capital babían ocurrido convulsiones muy notables, 
babiendo sido pasados por las armas quince sujetos de los que 
seguían el partido del ex presidente Saavedra : que en carta pro- 
cedente de Salta se confirmaban las alteraciones que expresa el 



— 452 — 

doctor Zegada, añadiendo que el cuerpo de patricios se alzó y se 
devastó: que muchas familias y más de tres mil europeos habían 
emigrado para Montevideo y que clamaban por la aproximación 
de las tropas del rey, de mi mando : que la Gaceta de Cádiz de 12 
de octubre, trae la noticia de que en los puertos de Plymouth, 
Portsmouth y Falmouth se hallaban tres escuadras inglesas, una 
con destino á Cádiz, otra á Lisboa y otra para las Indias occiden- 
tales en favor de los fieles vasallos que gimen bajo el yugo de 
la dominación porteiia : que las gacetas anteriores del 16 de 
julio de 1811, conducidas á Salta por el correo de enero último, 
traen noticias sumamente plausibles, con respecto á las victo- 
rias que las armas del rey han conseguido en nuestra madre 
patria España, diciendo que los ejércitos franceses que había 
de consideración en ella fueron derrotados completamente. El 
primero fué atacado por el ejército de Galicia y derrotado en el 
todo : el segundo, que era el de José, después de haberse pa- 
sado más de la mitad á nuestras banderas, fué atacado y des- 
hecho por el general Ballesteros, jefe del tercer ejército: los 
pocos que escaparon fueron á dar á Cataluña y allí los conclu- 
yeron. Que nuestros ejércitos en la Península estaban dividi- 
dos en seis con sus correspondientes guerrillas y seis capitanes 
generales. Que navarra, según anunciaban las últimas gacetas, 
había sacudido el yugo y formado otro ejército. El general del 
quinto ejército de Extremadura es el excelentísimo señor don 
Francisco Javier Castaños y el del de Galicia, que comprendía 
todo el reino de León, Asturias y parte de Castilla la Vieja, el 
señor don Francisco Gil y Taboada, en número de 80.000. Que 
el total de las fuerzas útiles que se hallaban en actual servi- 
cio ascendía á 100 ó 500.000 hombres. Que la junta de Salta 
se había disuelto y desaparecido su presidente don Pedro José 
Saravia. Que en aquella ciudad y la de Jujuy no había ni tro- 
pas, ni armas, ni dinero, etc., é interesando tan lisonjeras no- 
ticias la fidelidad de los habitantes de ésta, he mandado se 



— 453 — 

hagan notorias por bando y se comuniquen á los demás go- 
biernos. 

Dado en el cuartel general de Potosí, febrero 22 de 1812. 

Es copia de su original. 

Cocbabamba, 23 de marzo de 1812. 

Miguel del Prado, 

Secretario. 



OFICIO DE LOMBERA A GOYENECHE 

Señor general en jefe del ejército real mariscal de campo don José 
Manuel de Goyeneche. 

La incertidumbre del puesto y destino en que V. S. se halla 
con el cuerpo del ejército, no obstante las noticias que hoy se 
me han comunicado por conducto de débil testimonio y en que 
no puedo poner toda mi credulidad, me determina á aventurar 
este extraordinario á esa capital, por haberme asegurado la 
próspera y feliz entrada de V. S. en ella el día de ayer; si así 
fué, reciba V. S. toda la expresión de mi gozo en las glorias 
militares, con que el Dios de las batallas quiere llenarlo de ho- 
nores y satisfacciones. Este es el dialecto más puro y natural 
con que la sinceridad de mi corazón manifiesta sus senti- 
mientos. 

No serán á V. S. desagradables los sucesos de la expedición 
que se ha dignado confiarme tanto porque corre bajo sus felices 
auspicios, cuanto porque los efectos son conformes hasta aquí 
con los nobles deseos de V. S. 

El 18 del corriente salí de Oruro, dejando en aquella plaza 
una respetable guarnición ; tomé la ruta por Paria, Tulacalpa, 



— 454 — 

á Quinquiabe, donde se afirmaba estaba la fuerza de los insur- 
gentes. Seis leguas antes de llegar á este ponderado fuerte, se 
me presentaron al frente, pero á larga distancia, los enemigos, 
según iba avanzando esta impertérrita división al regular paso 
de marcha, se apresuraba el rebelde en su retirada. 

Dos días seguí así basta las inmediaciones de Quinquiabe en 
las que desde los cerros de mi costado izquierdo, me hicieron 
fuego los enemigos con sus cañones de estaño; la fusilería de 
la retaguardia dio muerte á dos, que en una angostura intentó 
detenerla con piedras desprendidas á media cuesta ; no recibió 
este ejército lesión ni daño alguno; hice noche en dichas ha- 
ciendas. Al siguiente día reduje á cenizas su población, porque 
es criminal en sus poseedores y habitantes. Seguí mi marcha 
el 22 hacia Sacaca, donde se habían recostado los enemigos en 
número considerable ; me atacan en un punto ventajosísimo á 
ellos, me desembarazo de las dificultades del paso con dos gue- 
rrillas, una compañía de granaderos y una pieza de á cuatro 
bien colocada, mueren algunos y los desalojo de su preferente 
situación, después de habérseme hecho un fuego bastante vivo 
con cuatro cañones de á dos y dos cañoncitos de á cuatro on- 
zas, en cuya acción me hirieron gravemente un artillero. A pe- 
sar de esto vencí las largas asperezas, di la subida á tiempo tan 
oportuno cual fué el preciso para que el vil Centeno no tomase 
aquella altura; con ocho cañones que consigo tenía bien monta- 
dos, venía en auxilio de su compañero Terrazas, que fué quien 
me atacó por la izquierda; si no apresuro mis órdenes y tardo 
medio cuarto de hora más en ocuparla, hubiera padecido mucho 
la tropa con el fuego de costado y frente. El resultado fué de- 
jar muertos en el campo y cerros más de cincuenta; entre 
ellos el comandante de artillería de Centeno, muchos prisione- 
ros que castigué, quitarle sus ocho cañones, tres cargas de mu- 
niciones, pertrechos y otros utensilios de guerra, dispersándole 
toda su gente y poniéndola en precipitada fuga. 



— 455 — 

Quedó Sacaca castigada por su continua rebelión y los de- 
más pueblos amedrentados de tal modo que no se atrevieron 
hasta aquí á hacerme oposición. El rodeo que hice buscando al 
enemigo por no dejarlo á la espalda, ocasionó la demora para 
embarazarme que tuviese la satisfacción de entrar acompañando 
á V. S. en esa ciudad, en la que ya posesionado V. S., me dic- 
tará las órdenes que sean más conformes con sus sabias dispo- 
siciones, las que espero recibir en mi marcha por la vía recta 
á esa ciudad en el día de mañana, quedando comprometido á 
presentar á V. S. en tiempo menos apurado, un detalle más cir- 
cunstanciado de todos los sucesos de mi expedición. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Campamento de Caraza, 25 de mayo de 1812, á las 8 y media de 
la noche. 

Jerónimo de Marrón y Lombera. 
Es copia : 

Aguirre. 



OFICIO DE GOYENECHE Á DON PÍO TRISTAN 



Señor coronel del ejército don Pío de Tristón. 

Luego que V. S. se posesione con la división del ejército del 
rey de su mando de las ciudades de Jujuy y Salta, pasará ofi- 
cios de intimación á los cabildos de las de la comprensión de 
aquel gobierno, al de la de Córdoba y su distrito, previniéndo- 
les á nombre de su majestad que, reconociendo las legítimas 
autoridades, se pongan inmediatamente de acuerdo con V. S. 
para todo lo que convenga á las miras de restablecer las de la 
capital de Buenos Aires, á proporcionar al ejército real todos 



— 456 — 

los auxilios de carne, pan, caballerías y cualquiera otra que es- 
caseen en su cuartel general, con apercibimiento serio á todos 
de que si así no lo practicasen, quedarán responsables de las 
resultas de hostilidad con que serán tratados en la marcha del 
ejército sobre aquellos puntos. Que le presten á V. S. todas las 
noticias que interesen á sus operaciones y mejor servicio del 
rey, especialmente las que tengan ciertas de la capital, á la 
que deben transmitir la proximidad de aquél con el objeto de 
restituir los derechos del rey á los de su actual injusto go- 
bierno. 

Después de haberse impuesto V. S. de la correspondencia 
oficial que le incluyo del señor brigadier y que me devolverá, 
procurará los medios más asequibles de darle noticia de sus 
operaciones y situación y de cuanto pueda y deba contribuir á 
las suyas, pues es sumamente interesante á costa de todo sa- 
crificio el ponerse en comunicación con aquel jefe y que no se 
excuse recurso alguno á conseguirlo. 

Dios guarde á Y. S. muchos años. 

Cuartel general de Potosí, 3 de agosto de 1812. 

José Manuel de Goyeneche. 



COMUNICACIONES DE TEISTÁN Á LOS CABILDOS 
DE SALTA Y JUJUY 



Muy ilustre cabildo y regimiento de la ciudad de Salta. 

La hermosa ciudad de Salta desengañada por sus propias 
desgracias de los funestos resultados que trae consigo el desor- 
den é inmolaciones de un sistemado gobierno, es invitada por 
un compatriota suyo, amador de sus semejantes, al restablecí- 



— 457 — 

miento de su perdida dignidad y opulencia, antes que se pre- 
sente como vencedor á ejercer la justicia rigorosa que merece 
la obtinación. Las siempre vencedoras armas del rey por llevar 
consigo la justicia, reacción y orden y cuya vanguardia tengo 
el honor de mandar, se dirigirán á esa como protectoras ó con 
miras hostiles: en el primer caso, nada habrá de razonable que 
no obtenga de mí, pues he llorado sin consuelo los males de mi 
patria y la funesta suerte de los pueblos esclavizados por el en- 
gaño y fuerza, deseando remediarlos por cualquier sacrificio. El 
segundo, que no espero, obligado de mi propio deber, obraré como 
un juez de quien no será fácil eludirse, ni por competencia de 
poder ni por representación de ignorancia; dejo en manos de 
ese pueblo la elección de su suerte y requiero á su muy ilustre 
cabildo, como su representante, para que en el acto de recibir 
este oficio por el presente extraordinario, forme junta de todos 
los jefes de las corporaciones civiles y demás funcionarios pú- 
blicos á efecto de hacerles entender los fines de concordia, fra- 
ternidad y paz á que ansiosamente aspira mi corazón siempre 
distante de oprimir con nuevas angustias á unos vecindarios 
desgraciados. Instruido por el adjunto manifiesto de los moti- 
vos que impelieron á mi digno general en jefe á ocupar estas 
provincias, verán W. SS. lo que de su orden exijo de esa por 
los adjuntos capítulos, esperando que su generoso y dócil ca- 
rácter se someterá gustoso, en favor del vasallaje debido al me- 
jor y más desgraciado monarca, utilidad propia y reconocimien- 
to al digno general en jefe por la benignidad con que en su 
nombre les brindo : dirigiéndome en espontánea contestación 
después de 24 horas de recibido éste. 

I o Que abolido el intruso mando de juntas, se disuelva la 
provisional que exista asegurando á los que la componen que 
su ejercicio no les traerá el menor perjuicio en nuestra consi- 
deración ; 

2 o Que mientras el geueral en jefe no disponga otro gobier- 



— 458 — 

no, según nuestras antiguas costumbres, recaerá el absoluto en 
el muy ilustre cabildo; 

3 o Que éste nombre una diputación solemne que á nombre 
del vecindario venga á presentar en mis manos el juramento de 
fidelidad, reconocimiento y obediencia á la soberanía de las cor- 
tes nacionales, representativas del señor Fernando Vil, revo- 
cando todo otro opuesto á estos sagrados derechos ; 

4 o Que asegure por bandos á todos los pueblos de su perte- 
nencia la seguridad de sus vidas, propiedades, usos y costum- 
bres bajo mi espontánea é invariable palabra de honor ; 

5 o Que desde el día de la aceptación de ésto se ponga expe- 
dita la comunicación y tráfico comerciable de su pertenencia 
con el resto del Perú, asegurándole protección y salvoconducto 
para que los particulares no sufran más detrimento que el rui- 
noso en que han estado; 

6 o Que el ilustre cabildo me pase razón de todos los azogues 
y pertenencias reales que existan en la ciudad y sus inmedia- 
ciones, exhortando y obligando á los asentistas á la continua- 
ción de su exportación, ó buscando nuevos que serán satisfe- 
chos con mi orden por la oficina que corresponda; 

7 o Que bajo las penas que tuviese por conveniente se prohi- 
ba echarse en cara las diferentes opiniones que cada uno haya 
seguido, ni nombrarse con apodos que perpetúan las rencillas 
de diferentes partidos, debiendo olvidarse todo y vivir con paz 
y útil ocupación como miembros de una familia á quienes mal 
entendidos intereses separaron por algún tiempo. 

Dios guarde á W. SS. muchos años. 

Campamento de vanguardia en Suipacha, 20 de marzo de 1812. 

Pío de Tristdn. 



459 



Al ilustre cabildo, justicia y regimiento de la ciudad de Jujuy. 

Cuando las tropas de mi mando se dirigían en busca de las 
enemigas para batirlas y salvar esa distinguida y fiel ciudad 
de los males á que desgraciadamente han estado sujetas las es- 
clavizadas por el gobierno subversivo del Río de la Plata, supe 
con dolor la retirada de las reliquias de aquel ejército situado 
en Humahuaca ; posteriormente fui informado de la evacuación 
de la generosa aunque infortunada Jujuy. Mi segundo intento 
estaba logrado continuando mis marchas, pero tuve a bien re- 
trogradar para que libre esa población de tropas no experimen- 
tasen sus habitantes las indispensables incomodidades de unos 
forasteros que aunque sea por sola novedad alteran la pública 
ocupación. Las tropas del rey, que tengo el honor de mandar, 
si esgrimen con constante buen éxito la vengadora espada de 
la justicia contra los proterbos, convidan con el frondoso olivo 
de la paz á los desgraciados, débiles y falsamente alucinados. 
Los motivos de nuestras operaciones adelantadas no deben 
ignorarlos W. SS. y para este caso incluyo en copia autoriza- 
da el manifiesto que mi digno general en jefe pasó á los pueblos 
de este virreinato cuando dejó el Desaguadero: él instruirá á 
W. SS. de sus designios en general, y yo como su mayor gene- 
ral y comandante de vanguardia, lo que exijo de esa población. 

I o Que abolido el intruso mando de juntas se disuelva la 
provisional que exista, asegurando á los que la componen que 
su ejercicio no les traerá el menor perjuicio en nuestra consi- 
deración ; 

2 o Que mientras el general en jefe no disponga otro gobier- 
no, según nuestras antiguas costumbres, recaerá el absoluto en 
el muy ilustre cabildo ; 

3 o Que éste nombre una diputación solemne, que á nombre 



— 460 — 

del vecindario venga á presentar en mis manos el juramento de 
fidelidad, reconocimiento y obediencia á la soberanía de las cor- 
tes nacionales representativas del señor don Fernando VII, re- 
vocando todo otro opuesto á estos sagrados derechos ; 

4 o Que asegure por bando á todos los pueblos de su perte- 
nencia la seguridad de sus vidas, propiedades, usos y costum- 
bres bajo mi espontánea é invariable palabra de honor; 

5 o Que desde el día de la aceptación de esto se ponga expe- 
dita la comunicación y tráfico comerciable de su pertenencia 
con el resto del Perú, asegurándoles protección y salvoconduc- 
to para que los particulares no sufran más detrimentos del rui- 
noso en que han estado; 

6 o Que el ilustre cabildo me pase razón de todos los azogues 
y pertenencias reales que existen en la ciudad y sus inmedia- 
ciones exhortando y obligando á los asentistas á la continua- 
ción de su exportación ó buscando nuevos, que serán satisfe- 
chos con mi orden, por la oficina á que corresponda ; 

7 o Que bajo las penas que tuviere por conveniente, se prohi- 
ba echarse en cara las diferentes opiniones que cada uno haya 
seguido; ni nombrarse con apodos que perpetúan las rencillas 
de diferentes partidos ; debiendo olvidarse todo y vivir con paz 
y útil ocupación, como miembros de una familia á quienes mal 
entendidos intereses separaron por algún tiempo. 

Ese pueblo, como todos, es arbitro de sus destinos : dejo á 
W. SS. la elección de salvarle de los horrores de la guerra por 
las medidas de amistad y concordia que le ofrezco muy gustoso 
como análogas á mi carácter sensible á las desgracias que, á mi 
pesar, afligen á nuestra amada patria. Requiero al cuerpo mu- 
nicipal, representado en ese cabildo, para que en el momento 
de la recepción de este oficio forme junta de todos los jefes y 
funcionarios públicos y haciéndoles entender los fines de con- 
ciliación, paz y protección á que aspiran mis deseos adopten al 
único camino que les queda de salvar sus actuales infortunios 



— 461 — 



y recuperen su perdida dignidad bajo la protección de las ar- 
mas del mejor y más desgraciado monarca. 

El presente extraordinario lleva orden de pasar á Salta con 
pliegos míos para el ilustre cabildo : espero que Y V. SS. les fa- 
ciliten los medios de verificarlo, remitiéndome su contestación, 
si tardare mas de dos días en su estada en aquélla para lo que 
lleva mis prevenciones ; pasado este tiempo no deberé recibir- 
las de VV. SS. 

Dios guarde á VV. SS. muchos años. 
Campamento de vanguardia en Suipacha, 20 de marzo de 1812. 

Pío de Tristán. 



IV 



COCHABAMBA 



ACTAS DEL CABILDO DE COCHABAMBA 



En esta leal y valerosa ciudad de Oropeza, valle de Cocha- 
bamba, á los treinta días de octubre de mil ochocientos once 
años. Los señores del ilustre cabildo, justicia y regimiento de 
ella, á saber : don Ramón Saredo, alcalde ordinario de primer 
voto ; don Pedro Vidal, licenciado ; don Faustino Garavito y 
don Julián Quiroga ; el primero alguacil mayor anal, el se- 
gundo regidor, defensor de pobres interino, y el último regidor 
raso que corre en turno con los demás en las actuaciones de 
fiel ejecutor. Habiéndose congregado en esta sala capitular a 
cabildo extraordinario con motivo de que en el día de ayer pol- 
la tarde ingresaron un crecido ejército de esta capital, la gente 
de la provincia y especialmente la de Valle de Clisa al coman- 
do del señor capitular don Esteban Arce reclamando la reposi- 
ción del antecedente gobierno y subordinación á la excelentí- 
sima junta gubernativa de Buenos Aires. Y deseando tratar 
esta importante materia con acuerdo é intervención de las cor- 
poraciones, fueron llamados á su asistencia los señores doctores 
don Jerónimo de Cardona y Tagle y don Melchor Jordán, curas 
rectores de esta santa iglesia matriz, y el primer vicario juez 
eclesiástico de esta ciudad y su provincia. Los reverendos pre- 
lados de los conventos de Santo Domingo, San Francisco, San 
Agustín, la Merced y San Juan de Dios ; los señores ministros 
de real hacienda, tesorero don José Diez Medina, y contador 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 30 



— 466 — 

don José Manuel Tauíes y el administrador de tabacos don Joa- 
quín Muñoz, á que también concurrieron el doctor Miguel Ca- 
brera y el presbítero don Juan Bautista Oquendo, capellán de 
este ilustre cuerpo, y un sinnúmero de gente de todas clases 
que llenaban la sala consistorial y aún su antesala y galería ; 
y estando así juntos y congregados, expuso el dicho señor co- 
mandante don Esteban Arce que el motivo de haber tomado á 
su cargo el comando de dicbo ejército y procedido á pasar con 
él á esta ciudad no ha sido el de exaltar su persona con alguna 
dignidad ó empleo, ni reportar por semejante medio ningún in- 
terés ó comodidad particular, y sí sólo mirar por el bien de la 
patria reponiéndola en aquella paz y tranquilidad que gozaba 
bajo de la subordinación y observancia de las acertadas dispo- 
siciones de dicha excelentísima junta, sin poder resistir sobre 
este punto el clamor general y las instancias que se le habían 
hecho de parte de los provincianos, trayendo en el ejercicio de 
este destino por objeto principal no sólo dicho restablecimien- 
to, sino también el evitar todo perjuicio en las vidas y haciendas 
de sus hermanos y compatriotas, y especialmente la efusión de 
su sangre inocente, como lo tenía acreditado en todas sus accio- 
nes y protestaba vigilar con eficacia para que ningún indivi- 
duo tuviese y recelase algún padecimiento de esta calidad, to- 
mando á su cargo y abrigo la protección general sin excepción 
de persona, sea europea ó criolla, aun aquellos que se hubiesen 
manifestado directamente adictos á las ideas del ejército del 
Perú, á menos que con sus posteriores operaciones se haga con- 
digno á un ejemplar castigo. Protestando igualmente á los tales 
que si no les acomoda el sistema y buen gobierno de Buenos 
Aires, conferíales su libre pasaporte para que con seguridad se 
transporten al dicho virreinato, y que bajo de estas adverten- 
cias y protestas muy conformes á las que este ilustre cabildo 
también le tiene pedidas y expuestas en el oficio que le pasó 
poco antes de su rendición, se procediese al acto de la reposi- 



— 467 — 

ción de las autoridades anteriores y demás diligencias anexas 
á este asunto. Todo lo que habiendo oído y entendido el pueblo, 
aclamó con generosidad y á una voz eligiendo por su goberna- 
dor político y presidente de la junta municipal de la ciudad á 
don Mariano Antezana y por gobernador militar con autoridad 
en toda la provincia al dicho señor comandante don Esteban 
Arce, por vocales interinos, mientras la restitución á esta ca- 
pital de don Pedro Miguel Quiroga, doctor don Manuel Cabre- 
ra y don Mariano Salamanca, á don José Antonio Arriaga, al 
doctor don Faustino Garavito y al doctor don Francisco Vidal, 
siguiendo con el empleo de asesor de gobierno el mismo doctor 
don Miguel Cabrera, que lo era antes, bajo de sus mismos pri- 
vilegios y dotación como legítimamente electo por la excelentí- 
sima junta superior gubernativa. Lo que oído y aprobado por 
este consistorio, se le mandó llamar al enunciado don Mariano 
Antezana, y sin embargo de que éste, siendo presente, ex- 
puso largamente varias razones con el fin de que se le exima 
de semejante cargo, protestando como buen vecino emplear to- 
das sus fuerzas en todo lo que conduzca al servicio del rey y 
de la patria, no se le admitió, porque el pueblo clamaba con ma- 
yor instancia atribuyendo á desaire si se mantuviese tenaz en 
su resistencia, sucediendo lo mismo con el dicho señor coman- 
dante y los vocales que también hicieron sus esfuerzos para 
que se les exima. Hasta que últimamente admitieron con la ca- 
lidad el primero de que ofreciéndosele su salida de esta ciudad 
al reparo de sus intereses, quedase el mando en los señores vo- 
cales de la junta, y el segundo de que en su ausencia fuera de 
la capital recayese su autoridad militar en dicho señor gober- 
nador, con lo que se procedió á tomarles á todos los electos — 
excepto el señor doctor don Francisco Vidal que no se le pudo 
encontrar en su casa — el juramento de fidelidad acostumbrado, 
que lo hicieron por Dios nuestro señor y una señal de cruz, bajo 
del cual prometieron obrar bien y fielmente, concluyendo de 



— 468 — 

que si así lo hacían Dios Xuestro Señor les ayude, y al contra- 
rio se lo demande, quedando con esta solemnidad recibidos y 
posesionados en sus empleos. En este estado se acordó, con dic- 
tamen de todo el pueblo, que á su nombre se reiterase por las 
corporaciones con toda solemnidad el juramento que anterior- 
mente prestaron de guardar la obediencia y subordinación á la 
referida excelentísima junta superior de Buenos Aires, señalan- 
do para este acto el día domingo próximo venidero, y que en el 
mismo se solemnice una misa de gracias en la iglesia matriz 
por el beneficio que el Altísimo ba dispensado á esta ciudad 
permitiendo que el restablecimiento del gobierno se haya lo- 
grado sin ninguna efusión de sangre ni perjuicio de sus ve- 
cinos. 

Con lo cual se concluyó este cabildo, y los referidos señores 
lo firmaron por ante mí, de que doy fe. 

Esteban Arce. Mariano Antezana. Faustino Gara- 
vito. José Antonio de Arriaga. Doctor Miguel Jo- 
sé Cabrera. Ramón Saredo y Ríos. Pedro Vidal. 
Julián de Quiroga. Doctor Jerónimo de Cardo- 
na y Tagle. Doctor Melchor de Rivero y Jordán. 
Fray José Lazarte, vicario in capite de predica- 
dores. Fray Manuel Cienfuegos, guardián de la 
observancia de San Francisco. Por el reveren- 
do padre prior, Fray Agustín de Birreira, sub- 
prior. Fray Mariano Correa, prebendado y co- 
mendador. Fray Pedro Herrera, prior. José 
Mariano Diez de Medina. José Manuel Tames, 
José Joaquín Muñoz. Agustín Ledo. Francisco 
de Quiroga. 

Marcos de Aguilar y Pérez, 

Escribano de cabildo. 



— 469 — 

En esta ciudad de Cochabamba, á los diez y siete días del mes 
de diciembre de mil ochocientos once años. Hallándose congre- 
gados en la sala capitular á cabildo abierto los señores alcaldes 
y regidores presididos de la junta provincial gubernativa, el se- 
ñor comandante general de la provincia don Esteban Arce, los 
señores ministros de real hacienda, los señores curas rectores, 
los reverendos prelados de las comunidades, los oficiales mili- 
tares, los vecinos de honor y distinción y un inmenso concurso 
del pueblo, en conformidad de lo mandado por la citada junta 
provincial en decretos del día de ayer, proveídos á consecuen- 
cia de los despachos librados por el muy ilustre señor don Juan 
Martín Pueyrredón, caballero de la real y distinguida orden de 
Carlos tercero, coronel de los reales ejércitos, presidente de la 
real audiencia de Charcas, y general en jefe del de las Pro- 
vincias del Eío de la Plata, su data en el cuartel de Jujuy á 
veinte y cinco de noviembre próximo pasado constituyendo á 
dicho señor comandante general don Esteban Arce á nombre 
de la excelentísima junta gubernativa de aquellas por tal co- 
mandante general y presidente en comisión déla referida junta 
de esta provincia, con el sueldo de cuatro mil pesos anuales que 
debe gozar desde veinte y nueve de octubre pasado, y con el 
grado, honores y preeminencias, prerrogativas de coronel de 
ejército. Leídos que fueron los citados despachos en observan- 
cia y cumplimiento de ellos, se procedió á posesionarlo á dicho 
señor en los empleos que se le confieren, de tal coronel de ejér- 
cito, comandante general de armas de la provincia y presidente 
en comisión de la junta gubernativa de ella y al efecto se le 
recibió el juramento de fidelidad que corresponde en forma de 
derecho, bajo del cual ofreció obrar en estos empleos bien y 
cumplidamente, observando religiosamente las leyes, ordenan- 
zas y reglamentos en sostén de la justa causa, propendiendo á 
la tranquilidad de los pueblos y á la seguridad individual de 
sus habitantes. Y después de estar así recibido y posesionado 



— 470 — 

en ambos empleos militares como también en el de presidente 
en comisión de dicha junta gubernativa, expuso dicho señor co- 
ronel que en cuanto á la presidencia de la junta á que se le 
destinó, á más de hallarse legítimamente nombrado por tal el 
señor Mariano Antezana, según resulta del acta de igual ca- 
bildo abierto de treinta de octubre anterior, cuyo testimonio 
dirigido al muy ilustre señor presidente de Charcas seguramen- 
te no habrá llegado á sus superiores manos cuando se sirvió 
expedir á su favor el nombramiento de tal presidente en comi- 
sión, también era en cierto modo incompatible á sus graves y 
urgentes atenciones militares, especialmente á las que en fuer- 
za de las órdenes manifestadas al público el catorce del corrien- 
te, en otro cabildo abierto, exigen toda su atención y cuidado, 
obligándolo á resignar, si le es permitido, las de tal presidente 
en el mismo señor don Mariano Antezana, cuyo amor á la pa- 
tria, celo y vigilancia en conservar la tranquilidad pública y 
facilitar los aprestos de que se carecía para la defensa común, 
han correspondido con ventaja á las esperanzas con que el pue- 
blo depositó en él su confianza, llenándolo de la mayor gratitud 
por sus servicios inimitables y dignos de la mayor considera- 
ción ante la superioridad que tan graciosamente sostiene los 
derechos de la patria : oída esta exposición por dicho señor co- 
ronel don Esteban Arce, y al unánime voto de las corporacio- 
nes y pueblo en reclamar su continuación, y protestando que 
en mérito de hallarse relevado por la superioridad á que ha 
prestado sumisión la provincia, era imposible que por un ins- 
tante más siguiese de tal presidente por deberlo ser dicho señor 
coronel, no sólo en puntual cumplimiento de su superior despa- 
cho, sino también por la necesidad de reasumir la autoridad en 
su meritísima persona, y la junta dejándolo á él en proporción 
de perfeccionar los aprestos militares con la anticipación que 
será consiguiente á poderse contraer á este sólo objeto. 

Suscitado con este motivo el clamor general en interés de 



— 471 — 

que dicho señor don Mariano Antezana continúe en la presiden- 
cia, reflexionando para ello la incompatibilidad demostrada por 
el señor don Esteban Arce, la necesidad de que dicho señor 
don Mariano consagre nuevos sacrificios al bien de la patria, y 
la probabilidad de que lo acordado en treinta de octubre últi- 
mo haya de merecer la superior aprobación, á resulta del infor- 
me instruido que posteriormente se dirigió, reprodujo dicho 
señor don Mariano Antezana la anterior protesta, y á su con- 
secuencia uno de los dos señores vocales de la junta que asis- 
tieron renunció su empleo y los oficiales militares protestaron 
hacer lo mismo de los suyos, continuando el pueblo en aclamar 
la conservación de dicho señor don Mariano en el gobierno de 
la provincia con reasunción en su persona de la autoridad que 
reside en la junta, para ocurrir con prontitud y energía, bajo 
los dictámenes del señor asesor, á todas las atenciones del día 
sin la detención que de suyo ocasiona la concurrencia de los vo- 
cales, precisados á faltar muchas veces involuntariamente por 
el cuidado de sus intereses y negocios imprescindibles á la sub- 
sistencia de sus personas y familias, bajo la calidad de estable- 
cer dicha junta por el orden prevenido en la superior orden de 
su erección inmediatamente que cesen los motivos expresados. 
En su conformidad, sin embargo de que dicho señor don Ma- 
riano, á más de sus repetidas instancias en la relevación de se- 
mejante cargo recomendando el sobresaliente mérito de los 
señores vocales de la junta para que en ellos no obstante su 
renuncia que la considera inadmisible, se reiterarse el nombra- 
miento de tales, quedó constituido por aclamación pública de 
gobernador intendente interino de esta provincia, y el dicho 
señor coronel don Esteban Arce por comandante general de 
armas de ella, con el goce del sueldo asignado, y acordado dar 
cuenta con testimonio de esta acta, la de treinta de octubre ci- 
tada y el correspondiente informe á la excelentísima junta gu- 
bernativa de la capital de Buenos Aires y al muy ilustre señor 



— 472 — 

presidente y general en jefe del ejército para su aprobación ó 
la resolución que sea de su superior justificado agrado, sin que 
entretanto pueda innovarse la presente deliberación. 

Con lo cual se concluyó este acuerdo que firmaron las corpo- 
raciones por ante mí de que doy fe. 

Esteban Arce. Mariano Antezana. José Antonio 
Arriaga. Doctor Miguel José de Cabrera. Ra- 
món Saredo y Ríos. Juan Carrillo de Albornoz. 
Pedro Vidal. Julián de Quiroga. Doctor Jeró- 
nimo de Cardona y Tagle. Doctor Melchor de 
Rivero y Jordán. Fray José Lazarte, vicario 
in capite de predicadores. Fray Manuel Cien- 
fuegos, guardián de la observancia de San 
Francisco. Fray Pedro de Zarate, prior. José 
Mariano Diez de Medina. José Manuel Tames. 
José Joaquín Muñoz. Agustín Ledo. Juan Pablo 
Cosió. 

Marcos de Aguilar y Pérez, 

Escribano de su majestad, público y de cabildo. 



Concuerda con las dos actas originales de su contexto que se 
hallan sentadas en el libro de acuerdos del ilustre cabildo de 
esta ciudad que corrió el año anterior de mil ochocientos once 
á que me remito, y de mandato de los señores que lo componen 
doy la presente en esta ciudad de Oropeza del valle de Cocha- 
bamba á los veinte y nueve días del mes de enero de mil ocho- 
cientos y doce años. Y en fe de ello lo signo y firmo. 

Marcos de Aguilar y Pérez, 

Escribano de su majestad, público y de cabildo. 



— 473 — 

En esta leal y valerosa ciudad de Oropeza, valle de Cocha- 
bamba, á los diez y ocho días del mes de febrero de mil ocho- 
cientos doce años, congregados á cabildo extraordinario los se- 
ñores de la junta provincial gubernativa y del ilustre ayunta- 
miento, á saber: el señor don Mariano Antezana, el señor don 
José Mariano Salamanca, el señor don Francisco Vidal y el se- 
ñor don José Antonio de Arriaga, presidente y colegas de la 
indicada junta; los señores don Miguel Sáinz y don José Ven- 
tura Zarate, alcaldes ordinarios de primero y segundo voto; el 
señor regidor decano don Juan Carrillo de Albornoz, y los se- 
ñores regidores anales, alcalde de Aguas, don Manuel Irigoyen, 
y rasos don Miguel Vidal, don Joaquín Urquidi y don Pedro 
Canales y Lezica, á que también concurrió el señor síndico pro- 
curador general, doctor don Eafael Galdo y García, se leyeron 
los oficios que la noche anterior se recibieron por extraordina- 
rio del muy ilustre señor presidente general en jefe del ejérci- 
to auxiliador de Buenos Aires don Juan Martín Pueyrredón, 
y entre ellos el de veintitrés de enero anterior relativo á la 
provisional aprobación de lo acordado en cabildo abierto de 
diez y siete de diciembre del año próximo pasado, en que á con- 
secuencia de la espontánea abdicación del señor coronel don 
Esteban Arce del cargo de presidente en comisión de la referi- 
da junta, ratificaron y reclamaron las corporaciones y pueblo 
de esta ciudad su universal aclamación del veinte y nueve de 
octubre y año citado en favor del referido señor don Mariano 
Antezana, con calidad de reasumir en sólo su persona la auto- 
ridad de la junta gubernativa, bajo de cuyo principio ha resuel- 
to el referido muy ilustre señor general en jefe, en uso de las 
facultades con que se halla autorizado por el superior gobierno, 
y en consideración á las ocurrencias de la junta de Salta, la di- 
solución de la de esta provincia en los mismos términos que la 
de aquélla, constituyendo por prefecto de ella con el tratamien- 
to, facultades, honras, distinciones y preeminencias que las le- 



— 474 — 

yes y la ordenanza de mil setecientos ochenta y dos concedían á 
los gobernadores intendentes, al mismo señor don Mariano An- 
tezana. Impuestos de esta superior providencia, expusieron : el 
citado don Mariano Antezana, que sin que sea visto separarse 
por un momento de cumplir con puntualidad y exactitud las res- 
petables determinaciones del muy ilustre señor general en jefe, 
debía representar y representaba la absoluta necesidad de con- 
servar en esta provincia, por ahora, su actual método de gobierno 
en junta, no sólo porque los señores vocales en quienes el pueblo 
depositó su confianza han correspondido á ésta sacrificando he- 
roicamente su quietud y sus intereses con una contracción cual 
ha sido necesaria al despacho de tan inmensos asuntos como 
han ocurrido, en sostener y organizar al mismo tiempo que el 
orden público las hostilidades del enemigo, tanto en la com- 
prensión de la provincia cuanto en los partidos de Chayanta, 
Poopó y Sicasica que dependen de los de Potosí, Chuquisaca y 
La Paz, si también porque hallándose comprometido á salir 
en la expedición que se prepara, por general y repetida acla- 
mación de la oficialidad en las juntas de guerra de treinta de 
enero y seis del corriente celebradas acerca de este objeto, era 
consiguiente recelar machísimo y con mucho fundamento de 
que la subrogación de su autoridad de prefecto en dicho sujeto, 
que como dichos señores vocales, no ocupe la confianza públi- 
ca, produzca consecuencias poco favorables; que á más de esta 
poderosa razón debía confesar y confesaba en obsequio de la 
verdad y justicia no serle posible llenar por sí solo las atencio- 
nes del mando de la provincia y partidos aliados, así como no 
le hubiese sido tampoco hasta aquí sin los auxilios de dichos 
señores vocales, cuya probidad y acierto justamente se publica 
con reconocimiento ; que en mérito de estas razones notorias 
que le movieron á restablecer la junta el mismo día diez y siete 
de diciembre en que se trató su suspensión, según el acuerdo 
del diez y ocho del propio mes, de la necesaria separación del 



— 475 — 

asesor doctor don Miguel Cabrera por los motivos constantes 
al público, y de que por su parte tiene pendientes los recursos 
dirigidos en orden á que se le releve de un cargo superior ásus 
fuerzas, sobre que protestaba nuevamente esforzar sus instan- 
cias, le pareció deberse informar todo lo expuesto á dicho muy 
ilustre señor general en jefe, conservando, hasta su nueva 
resolución del gobierno, por la junta sin innovación algu- 
na. Seguidamente los dichos señores vocales expusieron : que 
aunque en desempeño de la confianza pública habían aspi- 
rado á llenar sus deberes, á pesar de los esfuerzos de su 
voluntad, era poco ó nada lo que habían contribuido en el acer- 
tado gobierno de la provincia; que la actividad y conocimien- 
tos del señor don Mariano Antezana afianzaban su desem- 
peño estando sólo con mayor energía y actividad que la que 
pueda inspirar una autoridad dependiente de varios votos ; 
y que por último obedecían lo mandado por el muy ilustre 
señor general en jefe, y demandaban se obedezca y cumpla 
su resolución superior, cesando desde este momento en el ejer- 
cicio de vocales y protestando que, en caso de acordarse lo 
contrario, sería indispensable conservar el método de gobierno 
por junta, con nueva elección de colegas mediante la renun- 
cia que hacían para entonces tantas veces cuantas el derecho 
lo permita. 

El cabildo, habiéndose enterado del referido oficio y de lo 
que acerca de su cumplimiento queda expuesto por los señores 
presidente y vocales de la junta, representó que para acor- 
dar por su parte con libertad en materia de tanto interés, 
le parecía preciso que los señores vocales de la junta que 
se ratificaban con el mayor esfuerzo en su anterior votación, 
se retirasen, como lo hicieron con el señor presidente don Ma- 
riano Antezana, y en seguida reflexionando detenida mente las 
impresiones que puede causar en nuestra actual constitución 
la innovación del gobierno, la pureza, contracción y acierto 



— 476 — 

con que hasta aquí se han conducido los señores colegas acre- 
centando en el lleno de sus obligaciones el complejo de virtu- 
des que los hace dignos de la atención del superior gobierno, 
la circunstancia agravante de que el señor presidente don Ma- 
riano Antezana debe marchar con la expedición que se prepara 
por unánime voto de la misma tropa, la incidencia de estar se- 
parado del empleo de asesor el doctor don Miguel Cabrera, la 
perplejidad que de uno y otro principio se deriva en cuanto 
á la subrogación de la magistratura de prefecto, y los inconve- 
nientes que se rastrean de que ésta puede recaer tal vez en su- 
jeto que no reúna la confianza de un pueblo unánimemente ce- 
loso, acordaron unánimes obedecer lo dispuesto por el muy 
ilustre señor general en jefe don Juan Martín Pueyrredón, po- 
sesionando inmediatamente al señor don Mariano Antezana en 
el empleo de prefecto de provincia y suplicar que el ejercicio 
de su magistratura se reserve hasta nueva orden de dicho se- 
ñor, en vista del informe que se le dirija con testimonio del 
presente acuerdo, continuando entretanto la junta presidida 
del mismo señor prefecto y en su ausencia los tres vocales 
de ella. 

Acordado así, se me previno á mí el escribano pasar álos se- 
ñores de la junta con aviso de esta deliberación, y habiéndose 
constituido dichos señores en la sala capitular, enterados que 
fueron los señores vocales, renovaron la renuncia que habían 
protestado, el cabildo contestó no tener autoridad para admi- 
tirla y quedando declarado deber hacerla ante la excelentísima 
junta superior de la capital, se procedió á recibir el juramento 
de fidelidad al señor prefecto de provincia don Mariano Ante- 
zana, con la calidad que consta del presente acuerdo, el que 
verificado por medio del señor alcalde de primer voto y á pre- 
sencia de la imagen de Cristo crucificado, ofreciendo obrar legal - 
mente con arreglo á las leyes y órdenes superiores, se le pose- 
sionó para el caso de ejercerla. 



— 477 — 

Con lo cual se concluyó este cabildo, que lo firmaron todos 
los señores concurrentes por ante mí, de que doy fe. 

Mariano Antezana. Mariano Salamanca. José An- 
tonio de Arriaga. Doctor Francisco Vidal. Mi- 
guel Sáinz. José Ventura Zarate. Juan Carrillo 
de Albornoz. Manuel de Irigoyen. Miguel Vidal. 
José Joaquín (Jrquidi. Pedro Canales de Lezi- 
ca. Licenciado Rafael Galdo. 

Marcos de Aguilar y Pérez, 

Escribano de su majestad, público y de cabildo. 



Concuerda con la acta capitular de su contexto sentado en 
el libro de acuerdos del ilustre cabildo que el presente corre, de 
cuyo mandato doy el presente en esta ciudad de Oropeza á los 
veinte y nueve días del mes de febrero de mil ochocientos doce 
años. Y en fe de ello lo signo y firmo. 

Marcos de Aguilar y Pérez, 

Escribano de su majestad, público y de cabildo. 



En esta leal y valerosa ciudad de Oropeza, del Valle de Co- 
cliabamba, á los diez y siete días del mes de marzo de mil ocho- 
cientos doce años, los señores del ilustre cabildo, justicia y 
regimiento de esta ciudad, á saber, los que adelante irán firma- 
dos, habiéndose congregado en su sala capitular á conferenciar 
sobre los asuntos que tocan el bien público, acordaron lo si- 
guiente : En este cabildo se leyó un oficio que se le ha pasado 
por la junta provisional gubernativa de esta ciudad, fecha del 
día, por el que haciendo manifiesto que el señor prefecto don 
Mariano Antezana, por uniforme voto de las tropas, se halla 
precisado con la expedición próxima á salir de ella; que por 



— 478 — 

haber renunciado el licenciado don Faustino Garavito las fun- 
ciones de vocal interino de dicha junta por las causas y moti- 
vos expresados en su representación transmitida á este congre- 
so y también por la ausencia que va á hacer el otro vocal don 
José Antonio de Amaga al partido del Valle Grande, con asun- 
tos de mucha importancia, quedaba dicha junta reducida á sólo 
dos individuos, que no podrán sobrellevar las enormes tareas 
de su inspección, y que en los casos de discordia faltaría el 
arbitrio de dirimirla, pide que en este estrecho, con atención 
á lo dispuesto en el artículo quinto de la superior orden de 
diez y seis de febrero del año anterior, se proceda á resolver la 
renuncia de dicho Garavito, en términos que se haga efectivo 
su destino, y se le reemplace el de don José Antonio de Arria- 
ga provisionalmente durante su ausencia; de todo lo que habién- 
dose inteligenciado los señores capitulares que concurren, te- 
niendo en consideración que la renuncia del mencionado Gara- 
vito está fundada en su quebrantada salud, acordaron eximirlo 
condescendiendo á su invitación. Y siendo por tanto preciso 
llenar el lugar de estos dos vocales subrogándoles en quienes 
lo desempeñen con el honor correspondiente, se propusieron 
varias personas y entre ellas á don Francisco Quiroga, por su 
instrucción y demás cualidades que le adornan; mas hallándose 
ser incompatible el cargo de vocal con los empleos que obsta 
de notario público eclesiástico y el de protector de naturales, 
recayendo en otras sin semejantes impedimentos, vinieron en 
elegir, como eligieron, á don José Manuel Salinas en lugar de 
don Antonio Arriaga y mientras se restituya, y al señor don 
Manuel Vélez, actual alcalde de primer voto interino, en lugar 
del expresado doctor Garavito. y uno y otro provisionalmente, 
para que aceptando en este consistorio el cargo de tales vocales 
formen á ejercerlo en la forma conveniente; y que respecto ala 
vacancia en que queda el empleo de alcalde ordinario de pri- 
mer voto se ejerza éste por el regidor sin oficio que por su anti- 



— 479 — 

güedad le corresponda ; también se fijó la consideración en que 
la junta provisional queda sin presidente con la indicada indis- 
pensable salida del señor prefecto, cuyo punto que se trató en 
el cabildo celebrado en diez y ocho del inmediato febrero, se 
concibió con tanta obscuridad que sólo en unos términos gene- 
rales se dijo que dicha junta quedaba en su lugar, lo cual era 
lo mismo que decir mucho y no decir nada, en orden á la dis- 
tinción de empleos ; por tanto para aclarar un asunto de esta 
naturaleza, que pudiera ocasionar desavenencias y alteraciones, 
acordaron que empezando por su antigüedad y volviendo á tur- 
nar por ella misma, se ejerza el empleo de presidente de dicha 
junta de vocal en vocal por el espacio de una semana cada uno ; 
arbitrio con que espera el cabildo las mejores resultas en el 
despacho del gobierno y distribución de justicia. En este mis- 
mo cabildo se tuvo en consideración que el ejército que se en- 
caminaba con el referido señor prefecto, debe ser precisamente 
(como que lo tiene preparado) un cuerpo grueso, capaz de con- 
trarrestar y triunfar de las invasiones del enemigo; que para no 
aventurar la acción es forzoso conservar y mantener en res- 
guardo los puntos más necesarios que todo aquel tiempo que su 
alta prudencia y la del señor comandante general don Esteban 
Arce arbitrarán, lo que no es fácil conseguirlo sin acudir á la 
estrecha necesidad de la subsistencia de dichas tropas en la 
principal parte de su alimentación ; que la insuficiencia de vi- 
tuallas y pertrechos puede ser otro obstáculo que impida los 
gloriosos fines de dicho ejército por falta de numerario, y que 
en semejante conflicto ya es preciso en beneficio de la patria 
apurar los arbitrios hasta el último punto de no reservarse aún 
aquellos de superior grado y privilegio, acordaron que estas 
reflexiones se presenten á los señores de la junta de gobierno, 
sin embargo de considerárseles bastantemente imbuidos de ellas, 
para que en su virtud reputándolas en la clase de importantí- 
simas é indispensables en un asunto de tan superior orden co- 



— 480 — 

uio lo es el cumplido acierto de dicha expedición, se sirva pro- 
ceder á la facilitación de estos asuntos sin perdonar recurso 
alguno, aun á los ramos de supremo privilegio, siendo ellos ca- 
paces de soportar con prontitud estas urgencias, protestando 
en lo necesario la responsabilidad, si se notase la más leve omi- 
sión, en materia de tanta consideración de que pende la felici- 
dad de esta provincia y el buen éxito de los sagrados fines que 
se trata de sostener ; y en satisfacción de todo mandaron sus 
señorías y con testimonio referente á los tres puntos conteni- 
dos y el correspondiente oficio se pase al gobierno inmediata- 
mente ; con lo cual se concluyó este cabildo y los señores que 
asisten á él lo firman por ante mí, de que doy fe. 

Manuel Vélez.José Ventura Zarate. Juan Carrillo 
de Albornoz. Manuel de Irigoyen. Pedro Boado 
y Quiroga. Licenciado Rafael Galdo. 

Marcos de Águila r y Pérez, 

Escribano de «u majestad, público y de cabildo. 



Concuerda con el acta capitular de su contexto, sentada en 
el libro de este ilustre cabildo á que me remito, de cuya orden 
doy el presente en esta ciudad de Cochabamba á los veinte y un 
días del mes de marzo de mil ochocientos doce años. Y en fe de 
ello lo signo y firmo. 

Marcos de Águila r y Pérez, 

Escribano de su majestad, público y de cabildo. 



— 481 



OFICIOS DEL CABILDO DE COCHABAMBA A PUEYRREDOX 



Sala capitular de Cochabamba, 29 enero de 1812. 

Muy ilusivísimo señor presidente y general en jefe del ejército au- 
xiliar de Btienos Aires. 

Hoy ha tenido este ayuntamiento la inexplicable satisfacción 
de ver el oficio de V. S. muy ilustrísimo, su fecha de 22 de di- 
ciembre último, dirigido al señor coronel y comandante gene- 
ral de armas de la provincia don Esteban Arce y los señores 
colegas de la junta de gobierno y hoy este cuerpo. En él ex- 
trañando V. S. muy ilustrísima justamente la falta de avisos 
relativos al estado de la provincia y de las inmediatas órdenes 
que en consideración á la importancia de aquellos para obrar 
en la grande obra de nuestra libertad civil, se le franqueen con 
toda exactitud por medio del expreso que á este sólo objeto se 
ha servido encaminar. 

El cabildo que basta esta fecha no ha recibido ningún otro 
oficio de V. S. muy ilustrísima y que descansaba en el concep- 
to deque la junta de gobierno le hubiese transmitido todas las 
noticias que fuesen conducentes á sus altas y benéficas aten- 
ciones, logra la oportunidad de elevar á sus superiores manos 
el testimonio de sus acuerdos de 30 de octubre y 17 de diciem- 
bre del año próximo pasado de 1811. Con el primero de éstos 
debe informar á V. S. muy ilustrísima que la provincia de Co- 
chabamba que desde el 14 de septiembre de 1810, no descansó 
en consagrar sacrificios al sostén de la justa causa de su inmor- 
tal capital de Buenos Aires presentando decenas de miles de 
sus hijos en los Campos de Marte para combatir al enemigo de 

DOC. ARCII. BELGBANO.— T. IV 31 



la común felicidad, recibió los desgraciados sucesos de 20 de 
junio y 13 de agosto de 1811. Con el convencimiento de que el 
sublime objeto de la libertad de la patria, desconocida por una 
parte de sus propios Lijos, demandaba nuevos esfuerzos del sa- 
grado entusiasmo que la metrópoli de Buenos Aires ha sabido 
desplegar en mayores conflictos y con resultados que la pos- 
teridad recordará siempre con admiración. 

Así, pues, el corto espacio de dos meses y días que al parecer 
estuvo sucumbida en la innovación de un poder intruso con la 
fuerza de sus armas, los semblantes mismos, en sólo verse unos 
á otros, se convidaban á romper los débiles y humillantes lazos 
de su nueva servidumbre, con toda la energía que les inspira- 
ban el haber ya experimentado las dulzuras de su noble eman- 
cipación ; prueba incontestable de esta verdad es que, cuando 
el señor coronel don Esteban Arce se presentó con el designio 
de restablecer nuestro actual sistema de gobierno, encontró en 
los pueblos todos, y especialmente en esta ciudad, tan admira- 
ble unión de sentimientos, que sin agravio de la verdad no pue- 
de excluirse á ninguno de la gloria de haber contribuido á su 
restauración, y emprendido desde el mismo momento la de 
sus hermanos oprimidos por la fuerza, en otros lugares. 

Entonces, según consta del citado acuerdo de 30 de octubre, 
tratándose de instalar la junta provincial de gobierno, unifor- 
mes las corporaciones y el inmenso concurso de vecinos y pú- 
blico que ocupaban la sala capitular, su galería y parte exterior, 
tíjaron la vista para presidente de la indicada junta en el señor 
don Esteban Arce, explicando toda su gratitud y reconocimien- 
to en esta demostración. El citado señor Arce, manifestando 
por su parte el que le imponía esa unanimidad de votos, repre- 
sentó que sus atenciones militares en circunstancias de hallar- 
se descubierta la provincia á ejércitos enemigos, á sólo treinta 
leguas de la ciudad, no le permitían encargarse de las de tal 
presidente sin riesgo de faltar á unas ú otras, é influir de cual- 



— 483 — 

quier modo en resultados sensibles, y á su consecuencia las 
mismas corporaciones, vecindarios y pueblo que habían sido 
testigos del infatigable celo y esmero del señor don Mariano 
Antezana en el desempeño de las importantísimas comisiones 
con que lo autorizó el señor doctor don Juan José Castelli co- 
mo representante de la excelentísima junta superior gubernati- 
va de estas provincias, y en los empleos de vocal de la misma 
junta de esta ciudad, capitán de la sala de armas y proveedor 
general del ejército, contraído también á entender en la refac- 
ción de armas y de artillería, acopio de municiones y á un sin- 
número de tareas que demandaban cada una diverso sujeto de 
eficacia y de conocimiento, y que todas fueron cumplidas con 
puntualidad, con exactitud y con el mayor honor y desinterés, 
en términos que por la misma notoriedad de sus inimitables 
servicios fué blanco adonde asestaran todas las furias del ene- 
migo ; si bien que para hacer brillar en él aquella integridad 
de ánimo que la providencia comunica de tiempo en tiempo á 
las almas grandes para admiración de las repúblicas, aclamaron 
con un sólo corazón por presidente de la junta al citado don 
Mariano Antezana, cuya tenaz resistencia á aceptar este cargo 
y el haberlo dimitido repetidas veces, han sido testimonio que 
han confirmado el concepto de su acrisolado patriotismo, tanto 
más recomendable cuanto es notorio su desprendimiento di' 
iguales empleos, y de todo aquello que coincide con la eleva- 
ción y engrandecimiento propio. 

Si fué acertada esta solemne y universal aclamación podrá 
decidirlo V. S. muy ilustrísima por los efectos consiguientes á 
la felicidad de que Cochabamba tenga un hijo como don Maria- 
no Antezana, y un hijo que por verdadero mérito personal pre- 
side dignamente la autoridad que la gobierna con derecho á 
llamarse el padre de la patria, el tutelar déla provincia, el sos- 
tén de la causa, el terror de la anarquía y el baluarte inexpug- 
nable contra el despotismo. No será fácil al cabildo expresar 



— 484 — 

aquellos en toda su extensión, pero al menos los diseñará en 
cumplimiento de su deber. 

Bestablecido nuestro gobierno en la provincia, se miraba ésta 
circundada de otras que seguían y siguen diverso sistema, y 
probablemente temía y debía temer una nueva invasión del 
ejército que existía en Oruro y que sabía haber quedado esta 
plaza enteramente desarmada. Con este conocimiento don Ma- 
riano Antezana, á pesar de que en las reales cajas no había un 
centavo por el saqueo que hicieron las tropas del partido de 
Clisa en la tarde del 29 de octubre de todas las existencias 
reales y de muchos papeles, se propuso organizar á un tiempo 
una guarnición considerable en la plaza, armar ésta con la reu- 
nión de los fusiles dispersos, y la fábrica de más de sesenta 
piezas de artillería, que en menos de dos meses se vieron per- 
fectamente montadas, y disponer una expedición numerosa á 
Oruro, la cual aunque no surtió los efectos á que se dirigía, 
seguramente trastornó los planes de los enemigos, lo sujetó en 
el terreno que mantenía y sirvió de aliento á los naturales para 
continuar en las hostilidades con que los han afligido hasta esta 
fecha. Á seguida de este movimiento se destacaron fuerzas 
competentes en ambas quebradas de Arque y Tapacarí ; se fran- 
quearon partidas considerables de auxilio á Mizque, al Valle 
Grande y á Hayapaya ; y sin perjuicio de ella se proporcionó 
otra expedición respetable al partido de Chayanta, que acaba 
de regresar. Á los desembolsos que demandaban estos esfuer- 
zos superiores de nuestra constitución, ha sabido subvenir con 
economía y sin escasez, ya por medio de empréstitos, ya por 
una contribución patriótica á que todos se prestaron, y ya con 
la eficaz recaudación de los créditos fiscales. 

De este modo por el celo y energía del dicho don Mariano 
Antezana, mereció la provincia de Cochabamba verse en esta- 
do de defensa y sostenido el orden público contra los descon- 
ciertos, que ya habían comenzado en saqueos de varios particu- 



— 485 — 

lares; y cuando la general gratitud se preparaba á elevar la 
relación de sus méritos á la superioridad inmediatamente que 
cesasen los estorbos, implorando la gracia de su aprobación en 
la propiedad de la presidencia de la junta, se vio con amargura 
que Y. S. muy ilustrísima, á falta de habérsele remitido* el 
acuerdo de su aclamación, confería aquélla en comisión al señor 
don Esteban Arce por despacho de 25 de noviembre del año 
próximo pasado, con cuyo motivo se celebró el segundo acuer- 
do de 17 de diciembre en congreso de las mismas corporacio- 
nes, vecindario y pueblo, para dirigir á Y. S. muy ilustrísimo 
el más respetuoso oficio con el fin de no separar al señor don 
Mariano Antezana de la citada presidencia en que, á pesar de 
sus nuevas renuncias, ha continuado hasta el día, correspondien- 
do con ventaja á la esperanza que se tenía de su integridad y 
justificación en todos los casos que se han ofrecido de conser- 
var la tranquilidad pública y la dignidad y decoro de nuestra 
santa causa, contra las tropelías y extorsiones que se han ex- 
perimentado, no sin peligro de divisiones y partidos que com- 
prometían ya á una escena sangrienta y á que se dislocase la 
tuerza, según los hechos que con oportunidad se calificarán pa- 
ra la inspección de Y. S. muy ilustrísima y su superior resolu- 
ción. 

En el citado acuerdo primero de 30 de octubre verá Y. 8. 
muy ilustrísimo que, por igual aclamación de las corporaciones, 
vecindario y pueblo, fueron provisionalmente electos de vocales 
en lugar de don Pedro Miguel Quiroga y del licenciado don 
Manuel Cabrera ausentes y de dicho don Mariano Antezana, 
presidente, el doctor don Francisco Vidal, don José Antonio 
Arriaga y el licenciado don Faustino Garavito. 

Los dos primeros y don Mariano Salamanca, vocal antiguo, 
continúan hasta el día en el ejercicio de su cargo, comproban- 
do con la prudencia, justificación, actividad, desinterés y amor 
;i la causa que respiran sus providencias, el acierto de su elec- 



— 486 — 

ción, con cuyo conocimiento y el deseo de evitar toda altera- 
ción en el método de gobierno prevenido por la capital, el cita- 
do señor don Mariano Antezana reclamó de lo acordado en 1 7 
de diciembre y restableció el mismo día la junta, que durante 
nuestras agitaciones se trató de suprimir. Quiroga aún no se ha 
restituido á la ciudad, y á Cabrera aunque existe en ella le es 
imposible continuar en el cargo por el estado en que ha queda- 
do de resulta de los malos tratos que recibió en el partido de 
Clisa. El licenciado Gara vito ha renunciado representando los 
quebrantos de su salud, y justificada esta causa se procederá á 
subrogarlo por el orden que previene la instrucción, reservando 
esta diligencia en cuanto á los otros, hasta la superior resolu- 
ción de V. 8. muy ilustrísima en vista del presente informe, 
por el cual imploramos á V. S. muy ilustrísima se sirva apro- 
bar la aclamación de esta ciudad en favor del citado don Ma- 
riano Antezana para presidente de su junta, dando cuenta á la 
♦'xcelentísima superior de Buenos Aires por la impetración de 
ésta gracia necesaria á los progresos de la misma causa, que en 
la actualidad logra de un estado ventajoso, según instruirán á 
V. S. muy ilustrísima las autoridades con demostración del 
pormenor de lo aquí indicado y demás ocurrencias. 
Dios guarde á V. S. muy ilustrísima muchos años. 

Miguel Sáinz. José Ventura Zarate. Juan Carrillo 
de Albornoz. José Manuel Tames. Manuel de 
Irigoyen. Miguel Vidal. José Joaquín de Ur- 
quidi. Pedro Canales de Lezica. Pedro Boado y 
Quiroga. L. Rafael Galdo. 



487 



Sala capitular de Cochabamba, 9 de febrero de 1812. 

Muy ilustre señor presidente y general en jefe del ejército auxiliar 
de Buenos Aires don Juan Martín Pueyrredón. 

Muy ilustre señor: 

Á tiempo de dirigir á V. S. muy ilustre el presente extraor- 
dinario con nuestro oficio de 29 de enero próximo pasado, lie- 
mos visto el de V. S. muy ilustre de 11 del propio mes, acom- 
pañado de la copia del parte del señor mayor general don -lose 
Eustocpiio Díaz Vélez, acerca de las ventajas que han obtenido 
nuestras armas en la persecución al comandante Picoaga, que 
vergonzosamente huyó en medio de sus fuerzas de las que la 
inmortal capital de Buenos Aires lia reorganizado en defensa 
de la libertad del hemisferio americano contra las fuerzas del 
despotismo. En vista de él, y habiendo rendido este cuerpo, en 
unión de todas las corporaciones, las debidas gracias al Ser Su- 
premo, demostrando su regocijo en repiques generales, ilumi- 
nación de tres noches y aclamaciones incesantes á los héroes 
que sostienen nuestra causa, las rinde también á V. S. muy 
ilustre como á general en jefe del ejército y representante del 
superior gobierno, con la satisfacción de referirse al informe de 
la junta provisional sobre los resultados favorables de las ex- 
pediciones de esta provincia á los partidos de Cha yanta y Valle 
Grande, reproduciendo su citado oficio de 29 de enero y supli- 
cando nuevamente que el señor presidente don Mariano Anti- 
zana, á cuya heroicidad está ligado el acierto de los patrióticos 
sentimientos de Cochabamba en la nueva expedición á que se 
prepara, y cuyo desinterés en haber desempeñado hasta aquí 
todos los cargos que se le han confiado sin sueldo alguno es de 
la mayor recomendación, se sirva condecorarlo con el grado de 



— 488 — 

coronel del regimiento de ejército mandado levantar en esta 
provincia, cierto de que á esta gracia, necesaria para desahogo 
de nuestro reconocimiento á dicho señor don Mariano, corres- 
ponderá el que protestamos á V. S. muy ilustre en no conocer 
medio alguno entre morir ó vencer, hasta ver logrados los fines 
que ocupan la atención del superior gobierno y de V. S. muy 
ilustre. 

Dios guarde á V. S. muy ilustre muchos años. 

José Ventura Zalazar. Miguel Sáinz. Juan Carri- 
llo de Albornoz. José Manuel Tames. Manuel de 
Irigoyen. Miguel Vidal. José Joaquín Urquidi. 
Pedro Canales de Lezica. Pedro Boado y Qui- 
roga. L. Rafael Galdo. 



Sala capitular de Cochabamba, 20 de febrero de 1812. 

Muy ilustre señor presidente, general en jefe del ejército de Buenos 
Aires don Juan Martín Pueyrredón. 

Muy ilustre señor : 

El acuerdo que en testimonio se acompaña, hará demostra- 
ble á V. S. las poderosas razones que han precisado á este ca- 
bildo á conciliar la posesión del señor don Mariano Antezana 
en la autoridad de prefecto de la provincia y la continuación 
de la junta provisional gubernativa hasta nueva resolución de 
V. S. en vista del presente informe. 

En dicho acuerdo verá V. S. que el importantísimo objeto de 
asegurar la tranquilidad pública y el buen éxito de la expedi- 
ción acordada en 30 de enero y (> del corriente, entre los acon- 
tecimientos graves de que informará á V. S. la misma junta, no 
de otro modo podría realizarse que dejando al señor don Ma- 



— 489 — 

riano Antezana en libertad de salir al frente de dicha expedi- 
ción, y el gobierno de la provincia en aquellas manos, que des- 
tiuó la confianza del público y que teniendo boy á su favor la 
opinión de dicho señor Antezana por conocimiento práctico de 
sus virtudes en el desempeño de su cargo, puede el cabildo ase- 
gurar á V. S. de cada uno de ellos, que han sido unos brazos 
auxiliares de perfecta consonancia con los partes del señor An- 
tezana. 

Ellos, desde que antes que fuesen electos para vocales de la 
junta, tuvieron dadas pruebas irrefragables de su decidido pa- 
triotismo y de reunir en sí todas las cualidades concernientes 
al lleno de su representación; don Mariano Salamanca había 
desempeñado los cargos de alcalde ordinario de Quillocollo, de 
regidor anual y de síndico procurador general, acreditando in- 
tegridad, eficacia y amor al servicio de la patria á satisfacción 
de las autoridades que le confiaron estos destinos y del público. 

El doctor don Francisco Vidal, cuyos aprovechamientos en 
la carrera literaria son recomendables, había padecido una per- 
secución tenaz de los jefes del antiguo gobierno por su adhe- 
sión á la causa desde los primeros movimientos de las ciudades 
de La Plata y La Paz; y como deudor de su libertad y quietud 
á la misma causa, ha desplegado en favor de ella los sentimien- 
tos de su opinión y de su reconocimiento con toda aquella ener- 
gía que el pueblo se prometió en su aclamación. 

Don José Antonio Arriaga, á quien en las atenciones de sub- 
delegado de Valle Grande, regidor anual y diputado del cabil- 
do para ofrecer sus respetos al señor doctor don Juan José 
Castelli en su. arribo á Potosí como representante de la exce- 
lentísima junta de la capital, ya se había experimentado, ador- 
nado de las circunstancias esenciales para gobernar, se distin- 
guió en auxiliar la patria con el empréstito voluntario de cuatro 
mil pesos que se le deben, cuando las necesidades fueron mas 
estrechas y más urgentes. 



— 490 — 

Sobre estos principios recayó la elección de estos distingui- 
dos ciudadanos para vocales de la junta; elección tanto más 
acertada cuanto sus operaciones convencen que el primero y 
el último abandonan la asistencia el uno á sus haciendas, el 
otro á su comercio, aquél á su familia, éste al cuidado de su 
propia salud notoriamente quebrantada, y el segundo prefirien- 
do á proporcionar á sus padres ancianos indigentes y gravados 
de otros hijos los auxilios que esperaban de su mano, se han 
contraído á corresponder á la confianza pública, no sólo en los 
días y horas prevenidos por el reglamento de juntas, sí tam- 
bién negándose á todo descanso, sin reserva de momento, sin 
otro interés que sostener la causa, á cuyo sagrado objeto han 
empleado las más oportunas providencias conciliadoras del or- 
den público y del aprovechamiento de cuantos vecinos tienen 
la provincia y los partidos aliados de Chayanta, Poopó y Sica- 
sica para hostilizar al enemigo y conducir á su prosperidad y 
prevalecencia nuestra santa causa. 

Cuando el cabildo representa á V. S. el mérito de estos tres 
ciudadanos, no es porque en consideración á él se proponga re- 
comendarlos para su conservación en el gobierno de la provin- 
cia, sí únicamente porque V. S. y el superior gobierno que dig- 
namente lo ha autorizado de sus altas facultades, no carezcan 
de unos conocimientos que el cabildo tiene obligación de trans- 
mitirlos á la superioridad, así para que las atenciones de la 
patria recaigan en personas que las desempeñen con probidad, 
como para que el premio de éstos, como fuese del justificado 
agrado de la superioridad, sea estímulo que inspire la imitación 
de la irreprensible conducta de estos dignos patriotas. 

En lo peculiar al otro colega, reproduce á V. S. su oficio de 
•_'!> de enero último, y lo reproduce también con el de 9 del co- 
rriente, en cuanto al mérito singular del señor don Mariano 
Antezana, que todos los días recibe nuevos aumentos y por su 
digna colocación en la prefectura de la provincia, tribute á 



— 491 — 

V. S. las más reverentes gracias á nombre de todos los pueblos 
de la provincia y partidos aliados. 
Dios guarde á V. S. machos años. 

José Ventura Zarate. Manuel Sáinz. Juan Carri- 
llo de Albornoz. José Manuel Tames. Pedro Ca- 
nales de Lezica. Manuel Vélez. Miguel Vidal. 
Pedro Boado y Quiroga. José Joaquín Urqui- 
di. Manuel de Irigoyen. 



SESIÓN DE LA JUNTA GUBERNATIVA DE COCHABAMBA 

En esta ciudad de Cochabamba, á catorce de marzo de mil 
ochocientos doce, habiéndose congregado en casa del señor pre- 
fecto, don Mariano Antezana, los señores colegas de la junta 
gubernativa, los señores coronel de ejército y comandante ge- 
neral de la provincia don Esteban Arce, el gobernador de Chi- 
quitos y comandante de la división de fronteras don Juan Ma- 
nuel Lcmoine, el auditor de guerra doctor don Buenaventura 
Salinas, el comandante de artillería don Manuel Guzmán, el co- 
mandante de división don Francisco Parrilla, don Patricio Mo- 
rales comandante de caballería, y los demás oficiales infras- 
criptos; conferenciaron teniendo presente la superior orden del 
muy ilustrísimo señor presidente general en jefe don Juan Mar- 
tín de Pueyrredón, y la información recibida en ésta de los 
acaecimientos en el pueblo de Somaipata, sobre tomar el arbi- 
trio necesario para ocurrir con aceleración á una y otra urgen- 
cia, en cuyo particular dijo el señor comandante general que 
en atención á lo ejecutivo de dicha superior orden, para la pron- 
ta expedición de nuestras tropas á los puntos que se tiene acor- 
dado; que los asuntos de Somaipata á más de no pasar de la 
esfera de sospechosos, son de poca entidad y de fácil remedio, 



— 492 — 

con la propuesta que en este acto hizo el señor colega don Jo- 
sé Antonio Arriaga de pasar al expresado lugar á remediar los 
iuconvenientes que se han originado acaso por el descuido de 
sus comandantes con los mismos vecinos del Valle Grande y 
Somaipata por los íntimos conocimientos que le asisten á po- 
ner esos puntos en seguridad y á poca costa de la real hacien- 
da dándosele un oficial militar que ponga en ejecución todos sus 
proyectos que sean conducentes y oportunos al buen fin de 
empresa, y á que se comprometía dicho señor colega por rele- 
var al señor prefecto ; que se había decidido á marchar á los 
prenotados lugares al mismo objeto de afianzar la paz y defen- 
sa de nuestra causa ; siendo así que le estimaba su presencia en 
la indicada expedición como indispensable, tanto por los seño- 
res oficiales del cuerpo como por los vecinos en general, era de 
dictamen que se suspendiese la salida de dicho señor prefecto 
para los lugares de Somaipata y que se pusiese en ejecución pa- 
ra los puntos anteriormente acordados y en los términos pro- 
puestos por el enunciado señor vocal, autorizándole á éste con 
todas las íacultades de este gobierno así en lo político como en 
lo militar, en cuya inteligencia expuso el señor prefecto que 
era de la mayor importancia hacer un expreso bien pagado pa- 
ra que dentro de ocho días se tuviese razón positiva de haber 
agredido ó no el enemigo ; que en el caso de haberse avanzado 
á Somaipata ó más acá, era de la mayor importancia hacer una 
expedición de marchas dobles con la fuerza necesaria á escar- 
mentar completamente al enemigo, y á restaurar el armamento 
que en tal caso debía considerarse como perdido; pero si llega- 
se que resultase falso el que hubiesen agredido los enemigos, 
era asimismo de la mayor importancia que el señor vocal Arria- 
ga se encaminase, como le había comprendido con todas las fa- 
cultades del gobierno, á dar á entender á los comandantes la 
exacta observancia que les debían merecer las órdenes del go- 
bierno á asegurar aquel partido: cortar las diferencias que allí 



— 493 — 

se notan; á remitir el armamento pedido, y resistido con la ma- 
yor prontitud ; á intimar á los comandantes á que vengan á dar 
razón de sus operaciones y últimamente á tomar todas las me- 
didas de pacificación, tranquilidad y seguridad de aquella pro- 
vincia con todas las facultades de gobierno para obrar cuanto 
le parezca conveniente, siendo que el viaje del señor don An- 
tonio Arriaga debe hacerse á la mayor prontitud, en igual con- 
formidad que el expreso ; lo cual oído por el auditor de guerra 
dijo : que se conformaba con lo expuesto por el señor prefecto; 
añadiendo que para el complemento de los fines á que se dirige 
conceptuaba necesario en el partido de ... se nombrase un co- 
mandante idóneo de actividad y adhesión á nuestra causa, con 
respecto á que el actual don Antonio Cattado, por su edad 
avanzada, ya no tiene aquella actividad que exigen las presen- 
tes circunstancias ; y de igual modo dijeron los demás concu- 
rrentes que se conformaban con el voto del señor prefecto, 
agregándose por el comandante de artillería, que álos soldados 
declarantes se les asegure en calidad de retenidos hasta tanto 
que den cuenta los comandantes de Somaipata. 

Con lo cual se concluyó esta junta de guerra, y la firman sus 
señorías con los demás concurrentes por ante mí, de que doy fe. 

Mariano Antezana. Esteban Arce. Mariano Sala- 
manca. Doctor Francisco Vidal. José Antonio 
de Arriaga. Doctor Buena rentara ¡Salinas. Juan 
Manuel Lemoine. Manuel Gutiérrez Blanco. 
Francisco Parrilla. Pedro Rodríguez. José Pa- 
tricio Morales. Licenciado Manuel Pardo de Fi- 
gueroa. Bartolomé Giizmán. José JSfazario Pue- 
bla. José Manuel Mendoza y Rebollo. José Ven- 
tura Antezana. 

Francisco Ángel Astete, 

Escribano <le su majestad, público, real hacienda 
gobierno y diezmos 



494 — 



Es copia de su original. 

Cochabauíba, 23 de marzo de 1812. 



Miguel del Prado, 

Secretario. 



OFICIO DE PUEYRREDON AL COMANDANTE GENERAL 

DE ARMAS DE COCHABAMBA 

SOBRE OPERACIONES MILITARES 



Señor comandante general de armas de la provincia de Cockabam- 
ba don Esteban Arce. 

Ha llegado á mis manos el de V. S. de 19 de diciembre ante- 
rior relativo á la serie de ocurrencias que se han encadenado 
desde el 29 de octubre en que se actuó la memorable recupera- 
ción de esa provincia. Por lo mismo que el enemigo Labia extraí- 
do todas las armas de esa ciudad, debía graduarse como indis- 
creto arrojo todo ataque formal sobre la villa de Oruro sosteni- 
da por una competente guarnición de tropas de línea. Aun 
contra esta formidable resistencia observo en la relación de 
V. S. que se habría adelantado mucho si no fuera por la biso- 
ñada con que la gente de los valles, por un vicio encallecido y 
detestable, se entrega ciegamente al pillaje para pagar con des- 
graciadas usuras su debilidad ; mientras no se les convenza de 
la evidencia de los males que produce esta bárbara codicia, se- 
rán unos tropeles conducidos al más lastimoso sacrificio. Oruro 
pudo rendirse con una línea de circunvalación y de absoluta 
obstinación á distancia de los tiros de la plaza; pero ya creo 
(pie se ha malogrado la oportuna rendición de esta villa, por 
medio de adecuadas hostilidades para ocupar las armas y mu- 



— 495 — 

iliciones, pues según verosímiles noticias se asegura que los 
jefes Astete y Lombera lian levantado su campamento para re- 
plegarse á Potosí de orden de Goyeneche, cuidando poco de lo 
que deja á retaguardia, por animar toda su atención contra la 
vanguardia del mando del general Díaz Vélez que se halla 
acampado en Moxos. También será preciso que V. S. se valga 
para parlamentar de hombres no de tan ridicula opinión como 
el finado Alban, absolutamente desacreditado en esos vecinda- 
rios donde no alternaba con personas del mejor concepto. Es- 
tas y otras muchas que parecen nimiedades, han contribuido á 
desconceptuar la más justa y generosa de las empresas. Con 
este mismo conductor doy contestación al parte que me dirigió 
don Carlos Taboada, que cometió otras peores bisoñadas, cuan- 
do se debía contentar con haber cortado toda relación por to- 
dos los caminos y avenidas, retirado todos los ganados y ba- 
gajes y obstruido toda internación de bastimentos y forrajes á 
La Plata y Potosí, con otras hostilidades de esta especie para 
traer al enemigo en continuo movimiento y desesperación. Lo 
peor es que con la absoluta dispersión que ocasionó su errada 
aproximación á Chuquisaca, se ha dado lugar á que la plaza se 
surta por algún tiempo ; siendo difícil la reunión de sus reclu- 
tas cuando positivamente se me avisa que se resisten á pretex- 
to de sus sementeras, de cuya realidad veo que V. S. no se halla 
instruido puesto que me dice que Taboada salvó su división á la 
otra banda del Río Grande, donde se mantiene en resguar- 
do. Espero las resultas de las medidas tomadas para entrar 
en obediencia al desnaturalizado Becerra y sus prosélitos en 
Santa Cruz de la Sierra; á los Chunchos se les puede ofrecer 
partido, y con mejor suceso á los negros prometiéndoles perpe- 
tua libertad y repartimientos personales de tierras para sem- 
bradíos y hogares, con otros prometidos que estarán más al 
alcance de V. S. y del comandante del Valle Grande. Los gran- 
des alistamientos para el resguardo de las principales entradas 



— 496 — 

de esa provincia, la fundición de artillería y elaboración de to- 
do género de municiones, el acopio de armas de chispa y blan- 
cas y la continua mortificación y persecución del enemigo por 
cuantos modos convenga hostilizarlo, llamándole la atención 
y estrechándole dentro de sus trincheras de Potosí y La Pla- 
ta, son pensamientos tan triviales que no necesito advertir 
á Y. S. sobre ellos y otros extraordinarios que deben resultar 
de los continuos acuerdos y juntas de guerra con asistencia del 
señor prefecto de provincia, su teniente, los señores del ayun- 
tamiento, los comandantes de los cuerpos y otras personas de 
experiencia y luces, cuyas consultas debe frecuentar V. S. para 
no aventurar los aciertos, procurando extinguir vanas etique- 
tas, substanciales diferencias y todo otro ambicioso interés que 
no sea el muy laudable de salvar la patria, á cuyo fin conduce 
sobremanera el orden y el rigor de disciplina militar, castigan- 
do principalmente todo insulto de palabra y obra, las raterías 
y más que todo los mínimos desacatos y licencias contra la re- 
ligión y la sana moral. Finalmente nada encargo más á V. S. 
(pie la concordia entre las autoridades y corporaciones que de- 
ben proponerse un solo, digno y virtuoso objeto; procurando 
dirigirme continuos prolijos partes de cuanto ocurra en los pue- 
blos de lo interior, pues extraño quehablándome V. S. de tanta 
correspondencia sorprendida, me haga carecer de los papeles y 
cartas de importancia que deben entrar en mis combinaciones. 
Pero nada interesa tanto á mi conocimiento como un estado 
formal y exacto que aguardo de V. S. comprensivo del número 
de tropas, sus divisiones y campamento, fusiles, lanzas, grana- 
das, cañones, municiones, por sus clases y demás cosas que 
deben completar el dicho instructivo estado. 
Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general de Jujuy, 24 de enero de 1812. 

Juan Martín de Pueyrredón. 



497 



CONTESTACIÓN AL OFICIO ANTERIOR 



Tarata, 29 de febrero de 1812. 
Mv/y ilustre señor general en jefe donjuán Martín Pueyrredón. 

Muy señor mío y dueño de mi más distinguido aprecio : 

La de V. S. de 24 de enero último, me ha sido de suma com- 
placencia, por ver en ella que La sido de su aprobación la dimi- 
sión voluntaria que hice del empleo de presidente en comisión 
de esta provincia en la persona del amigo don Mariano Ante- 
zana. 

Tengo la satisfacción de liaber hecho conocer á los habitan- 
tes de la capital de Cochabamba, que no ha sido la ambición la 
que dirigió mis pasos á la arriesgada empresa de reconquistarla 
y sacarla de la vergonzosa esclavitud en que la había dejado el 
tirano del Perú, creyéndose muy seguro mediante el poderío y 
los influjos de sus muchos partidarios que no se cansaban pre- 
conizar, por muy justa, santa y religiosa la causa que defiende 
este hijo desnaturalizado. 

Esta raza aun no se ha extinguido; machos de ellos con el 
velo de un simulado y aparente patriotismo, han procurado por 
diversos caminos alterar el orden tan necesario en las presentes 
circunstancias y sembrar las cizaña de la desunión entre las au- 
toridades, fomentando especies sediciosas, indecorosas y suma- 
mente falsas; pero todos los esfuerzos de estos antipatriotas 
han sido inútiles y sin fruto para un ánimo honrado y generoso 
como el mío. Soy muy amante de la patria, en todas mis opera- 
ciones me he propuesto por único objeto su mayor felicidad: 
así no me ha sido difícil conservar muy buena armonía con mi 

DOC. AliCII. BKI.UUANO. — T. IV 32 



— 498 — 

compañero y amigo el referido Antezana, aun cediendo de mis 
derechos como con el tiempo quedará V. S. convencido. 

Ha hecho V. S. muy bien de no acceder á las súplicas de 
éste dirigidas á que se le releve del cargo. Le protesto á V. S. 
con la ingenuidad que acostumbro, que en las presentes ocu- 
rrencias era imposible encontrar en toda esta provincia otro 
sujeto que pudiese medianamente desempeñar tan importante 
empleo; puedo decir á Y. S. que su desinterés, su celo, destre- 
za y actividad incansable son sin término y que á estas buenas 
cualidades se debe en parte la tranquilidad de que disfruta esta 
provincia y la estabilidad de su actual gobierno. 

Espero que mediante las buenas medidas y disposiciones que 
se han tomado, se logrará en la presente expedición el fin tan 
deseado; si éste no se consiguió en la que hice antes á la villa 
de Oruro, fue porque estuve solo, y sin tener quién pudiese ayu- 
darme á arreglar y poner algún orden en las tropas que concu- 
rrieron en masa, sin conocimiento de los comandantes y demás 
oficiales subalternos á quienes debieron estar subordinados; en 
el día se han tirado planes muy acertados en las distintas jun- 
tas de guerra que se han formado en la capital, como supongo 
habrá instruido á V. S. por menor el amigo Antezana, pues aun 
que yo no he asistido á todas por haberme retirado á este pue- 
blo a organizar la división que debe salir de este valle de Clisa 
y á disciplinar la gente que se halla acuartelada, estoy bien 
cerciorado del acuerdo y madurez con que se han celebrado di- 
chas juntas. 

He recibido por mano de V. S. y con su oficio de 22 de enero 
último el pliego del superior gobierno de estas provincias, con 
más los despachos que se ha dignado librar á mi favor esa 
respetable junta, de comandante interino de armas de esta pro- 
vincia, de teniente coronel y coronel graduado de ejército. Con- 
fieso á V. S. que estas demostraciones son superiores á todo 
mérito y que ellas servirán de poderoso estímulo para que con 



— 499 — 

mis continuados servicios pueda corresponder de algún modo á 
tan grandes beneficios; las estimo sobremanera porque han ve- 
nido por el apreciable conducto de V. S. y ojalá que junto con 
dichas demostraciones me hubiese llegado una sola chispa del 
encendido amor que anima á V. S. para con la patria, que en- 
tonces serían sin duda más pronto útiles y acertados mis pro- 
yectos. Con todo no pierdo la esperanza de participar alguna 
vez de ese fuego que vivifica su espíritu militar bajo de sus ban- 
deras y de su disciplina, pues sólo así podré adelantar en el 
arte que me es tan amable. 

Reciba V. S. muchas memorias del doctor Salinas y de su 
hermano don Toribio que ambos se hallan en este pueblo y ayu- 
dan en lo que pueden; y dispensando esta pesada contestación, 
mande á su afectísimo que es todo suyo, le ama de corazón y 
S. M. B. 

Esteban Arce. 



OFICIO DE PUEYRREDON AL COMANDANTE GENERAL 
DE ARMAS DE COCHABAMBA 



Señor comandante de armas de la provincia de Cochabamba. 

El 25 del anterior partió de aquí don José María Varas con- 
duciendo pliegos para V. S., para el prefecto de provincia y 
para el ayuntamiento de esa ciudad. Entre otros asuntos de 
suma importancia lleva los despachos del superior gobierno, en 
cuya virtud ha sido consecutivamente promovido V. S. á los 
grados de teniente coronel y coronel de ejército, y también el 
título del comandante de las armas de esa provincia y de pre- 
sidente en comisión de esa disuelta junta provisional, que debe 
quedar suprimido por dimisión de V. S., y reducida á tres mil 



— 500 — 

pesos la renta de comandante. Ha sido preciso que en seguida 
salga para esa el conductor Nicolás Heredia con el único obje- 
to de imponer á V. S. de los movimientos que hasta aquel día 
no se lo habían observado al enemigo, convencido yo por el 
largo silencio de ese gobierno y por noticias que descendieron 
de otros puntos del interior, que habían sido desgraciadas 
las resultas de la expedición de esa provincia contra Oruro, y 
que el incauto pernicioso vicio del pillaje había producido el 
descalabro del 16 de noviembre, me puse al instante en el em- 
peño de adelantar la vanguardia de mi ejército hasta donde se 
lograse poner en cuidado al enemigo para contener las ulterio- 
res miras que prevalido del rechazo que sostuvo la guarnición 
de aquella villa, podía enderezar sobre esa ciudad. Los efec- 
tos cuadraron tanto con mis medidas, que restringido el enemi- 
go á sus cuarteles, ha dado competente tiempo para aparejar 
treinta y nueve cañones, que según aviso oficial de esa disuelta 
junta provisional datado á 19 de diciembre, debían quedar mon- 
tados para el 24 del propio mes y completar hasta cincuenta ó 
cincuenta y ocho piezas, como también anuncia Y. S., con un 
mes más de inacción hostil. Esto se ha conseguido sobradamen- 
te sin que el enemigo ataque á esa provincia, y es todo lo que 
se apetecía, no sólo para las fundiciones y montajes de tan res- 
petable artillería, sino también para un cuantioso surtimiento 
de toda especie de municiones, elaboración de granadas de ma- 
no y acopio de composturas de fusiles y demás armas de chis- 
pa, de modo que al recibo de ésta es creíble que el parque 
corresponda á las esperanzas. Instruido el enemigo de los con- 
tinuos refuerzos que ha recibido mi vanguardia al mando del 
general Díaz Yélez, y de la inconstancia de nuestros campa- 
mentos, marchas y retrógrados, según han convenido al plan de 
operaciones y á la espectativa recelosa de la división que nos 
explora desde Suipacha á beneficio del caudaloso río que le sir- 
ve de antemural, ha dispuesto la reunión casi del total de sus 



— 501 — 

fuerzas ó de lo mejor de ellas, en el expresado punto, como lo 
participan nuestras avanzadas, lo demuestran los anteojos y 
lo comprueban muchos soldados prisioneros y pasados, la in- 
mensa distancia, las crecientes de los ríos y otros obstáculos 
que ofrece la estación, retardan naturalmente la puntual reca- 
lada de las tropas de línea y de los carruajes que conducen fu- 
siles, artillería, pertrechos y municiones, sin embargo de los 
grandes jangadas que se han mandado construir con inteligen- 
cia sobre los ríos del Pasaje, Santiago del Estero y Tercero 
para el más fácil trámite de once divisiones que progresivamen- 
te han arrancado de la capital. No obstante, pues, que el ene- 
migo logra entretener mucha parte de las fuerzas de esa pro- 
vincia con los movimientos de Santa Cruz déla Sierra al mando 
de Becerra, parece de necesidad urgente que por acuerdo gene- 
ral de esas autoridades y frecuentes juntas de guerra se tomen 
las más activas disposiciones para cargar sobre Potosí, á mar- 
chas redobladas con buena artillería y grandes divisiones de 
caballería de esa provincia, dándoles orden para que á un mismo 
tiempo marchen al propio objeto todos los campamentos de los 
partidos sobre la dicha villa hasta ocupar en circunvalación 
con un espantoso número las ventajosas alturas de sus diversas 
entradas, á fin de bloquearla y rendir la guarnición. Con esta 
providencia de apurar el sitio de Potosí se consiguen, cuando 
menos, los infalibles favorables efectos de la desesperación que 
causa un asedio formidable de hambre y combates de que por 
auxiliar al conflicto de Potosí salga la guarnición de Chuqui- 
saca, y se proporcione la convulsión popular que está bien fer- 
mentada en aquella ciudad y puede inspirarse y fomentarse por 
el lado de Misque, y de que aun cuando no se rinda ni se ocu- 
pe Potosí, que es el punto de nuestra especial atención en el 
día, se logre á lo menos que Goyeneche mande retroceder sus 
fuerzas desde Suipacha para socorrer la dicha villa, dando 
tiempo á la reunión completa del ejército de mi mando, pues 



— 502 — 

por ahora me veo en el recíproco lance en que me puse para 
salvar á esa provincia llamándole de aquí la atención, y es 
regular que bajo de este advertido concepto como único desig- 
nio de este expreso, no se pierdan instantes para mover todos 
los campamentos y tropas alistadas así en esa provincia como 
fuera de ella, con la mayor rapidez hacia Potosí, con artillería, 
municiones y toda arma de chispa, granadas y bastimentos 
hasta reducirla ala más amarga aflicción, deque espero prolijas 
noticias para mi gobierno. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general de Jujuy, 4 de febrero de 1812. 

Juan Martín de Pueyrredón. 



OFICIO DE PUEYRREDÓN AL PREFECTO DE COCHABAMBA 



Señor prefecto de la provincia de CocJiabamba don Mariano An- 
tezaita. 

Partió de aquí gratificado el 25 de enero anterior don José 
María Varas con pliegos y correspondencia, que en la mayor 
parte se duplican, por las adjuntas copias datadas hasta aquella 
fecha. Posteriormente fué despachado con buena gratificación 
Nicolás Heredia el 4 del corriente, conduciendo oficio del mis- 
mo día, que va en copia certificada. Sale ahora socorrido don 
Ramón Rodríguez con negocio de la mayor importancia para 
mantener sin interrupción la progresiva correspondencia, que 
según mis reiterados encargos, convenía que hubiese girado 
V. S., para que yo no careciese, como carezco, del estado y ope- 
raciones de esa provincia y partidos interiores desde el 3 9 de 



— 503 — 

diciembre. No puede ser de mayor gravedad el objeto de este 
expreso llevando copias certificadas de lo principal de la corres- 
pondencia de oficio reservada y confidencial que los naturales 
del pueblo de Guarí y Pampa Ullagas, al mando de los caciques 
don Antonio Cari y don Blas Ari, interceptaron de un chasque 
extraordinario y que despachaba Goyeneche por el camino de 
Potosí á la costa de Arica, pues la meritoria vigilancia de aque- 
llas comunidades ha sabido obstruir perfectamente los dos 
caminos de la carretera general de Potosí á üruro y de Potosí 
por el despoblado á Tacna, en términos que de las mismas co- 
rrespondencias interceptadas se colige que aun para entender- 
se Goyeneche con el comandante González Socasa, residente 
en Oruro, se ha visto en la necesidad de dirigir los pliegos á 
Tacna para que desde allí se los remitan. Parece que no tengo 
necesidad de explayarme sobre los varios interesantes puntos 
que ofrece á la consideración de V. S. el tenor de dichos pape- 
les. Ellos deben servir de gobierno con particularidad para rea- 
lizar el plan exclusivo que motivó mi oficio y chasque despa- 
chado el 4 del corriente, supuesto que ya no cabe duda sobre la 
conjetura que allí insinué de que Goyeneche trataba de reunir 
sus mejores fuerzas en Suipacha para emprender marcha perso- 
nalmente sobre Jujuy y Salta, dejando asegurada la línea de 
relaciones entre Potosí y Chuquisaca, Ancacato, Oruro, Sica- 
sica, La Paz y Desaguadero, de suerte que por momentos apura 
la necesidad de poner en planta la combinación general de 
fuerzas y campamentos de esa provincia y demás partidos so- 
bre Potosí, operando según convenga á la atención que merez- 
can las guarniciones de Oruro y Ancacato para poner al ene- 
migo en cuidado y llamarlo en retrogrado mientras la reunión 
de mis tropas. Está visto que Goyeneche debió zarpar de Po- 
tosí para Suipacha el 26 de enero ; pero como nada sabía de la 
división de Lombera que debía antes fijarse en Ancacato, y al 
mismo tiempo consta por declaraciones fidedignas que Astete, 



— 504 — 



cuya división aguardaba de Chayanta para dejar de guarnición 
en Potosí, ha sido destrozado completamente por la gente de 
los campamentos voluntarios de don Baltasar Cárdenas, de don 
Mateo Centeno y de otros, es de presumir que así por estos obstá- 
culos como por otros que se infieren de las mismas declaracio- 
nes, no haya podido arrancar de aquella villa; sobre cuya obser- 
vación sabrá V. S. proporcionarse las noticias conducentes para 
obrar con conocimiento y rapidez. Fuera de esta especial í si- 
ma urgente prevención á que se dirigen propiamente este ex- 
preso y las copias para que no se malogren instantes en la 
reunión general que debe afligir ai enemigo á fin de retrotraer- 
lo y devastarle si fuese posible algunas divisiones, debe estar 
V. S. entendido que las guarniciones de Potosí, La Plata y Oru- 
ro se encuentran tan sin recursos para surtirse de bastimentos 
que Goyeneche los ha pedido á cualquier costa á don Antonio 
del Eivero, arequipeño, subdelegado de Tacna, quien, según 
acreditan las mismas interceptadas correspondencias, debe re- 
mitirles harina de trigo, arroz, maíz y carnes saladas, como 
también cincuenta y cinco mil pesos en barras y moneda de 
empréstito que con libranza contra las cajas generales de Lima 
ha dejado en las foráneas de Tacna el inglés don Tomás Cro- 
tón. De aquí es que como de los principales designios de esa 
provincia ha de ser cubrir el dicho camino recto de Churo á 
Tacna para conseguir estas y otras muy interesantes intercep- 
taciones, tomando para ello cuantas medidas pueda discurrir 
la inteligencia y conocimiento de los prácticos en la expresada 
carrera y tal vez en la general de Sicasica á Oruro, por ser fac- 
tible se entiendan también por allí, dirigiéndose desde el Des- 
aguadero á Oruro. 

De las declaraciones tomadas resulta asimismo que el comer- 
cio de europeos de Potosí está verificando á gran prisa la tras- 
lación de sus caudales al distrito del Perú por el río del Mar- 
qués, como lo demuestra el alcalde pedáneo de Toniave, don 



— 505 — 

Juan José Bisco, pidiendo auxilio para suspenderlos, el que po- 
drá ejecutarse con acuerdo de inteligentes y del dicho coman- 
dante voluntario don Baltasar Cárdenas. 

Teniendo asimismo antecedentes de que la artificiosa con- 
ducta de Goyeneclie trata de evadir los esfuerzos de esa pro- 
vincia con proposiciones seductivas y muy dolosas para obrar 
á salvoconducto en sus marchas sin dejar mayores cuidados á 
la retaguardia, no puedo menos que advertir á las autoridades 
de esa provincia tan generosamente comprometida por segun- 
da ruidosa ocasión á beneficio de la gran causa de América, se 
mantengan muy sobre sí con la destreza y cautela que saben 
manejar los buenos talentos del país para repulsar sin admitir 
por modo ni consideración alguna los emisarios, parlamentarios 
y correspondencia de este desnaturalizado egoísta, correspon- 
diendo á su intrigante osadía con una firmeza que le humille y 
desengañe, dándome cuenta de cualquier ocurrencia, como es- 
pero que cuidará en lo sucesivo de reiterar los continuos expre- 
sos que deben instruirme de todas las operaciones y estado de 
cosas de lo interior. 

íntimamente prevengo á V. S. que habiendo entendido pol- 
las dichas tomadas declaraciones que el campamento de Cárde- 
nas atacó á una partida enemiga de treinta y cinco hombres 
que venía auxiliando al subdelegado de Poopó, partido de Pa- 
ria, don Manuel Velazco, para la recaudación de tributos, de 
la cual perecieron veintidós quedando prisioneros los restan- 
tes junto con el dicho subdelegado Velazco, un tal Matali- 
nares y un sargento arequipeuo que fueron conducidos á esa 
ciudad, se hace indispensable mantener en la más rigurosa pri- 
sión al referido subdelegado don Manuel Velazco procediendo 
á juzgarlo militarmente con ejecución de la sentencia, respecto 
á que este criminoso individuo ha sido acaso el más ingrato á 
los beneficios de un gobierno paternal y á los que le proporcio- 
né en la presidencia de Charcas así á él como á toda su familia. 



— 506 — 

colocándolo en la enunciada subdelegación con preferencia á 
otras personas beneméritas, para que hubiese incurrido en los 
atentados y prevaricaciones horrorosas de que hay sobrados 
datos y comprobantes ; hasta el inaudito crimen de haber pasa- 
do por las armas á los alcaldes de naturales de Guancané y 
prestado cuantos auxilios pudo evitar á favor de los progresos 
del enemigo, sólo por dar los más evidentes testimonios de la 
bajeza y débil adulación de su carácter en que fué siempre cen- 
surado y notado de sospechoso por sujetos que le conocían más 
de cerca. 

Igualmente debo prevenir á V. S. que en los mismos térmi- 
nos que dispuse acerca del partido de Chayanta, han de quedar 
subordinados, por ahora, al gobierno de esa provincia con to- 
tal dependencia en todos sus ramos los partidos de Paria, Oru- 
ro, Carangas y Sicasica proveyendo subdelegados y mandones 
de la mayor confianza : y respecto á que por muchas noticias es- 
toy informado que el señor comandante general don Esteban 
Arce, cuyos despachos por duplicado quedan en mi poder, se 
halla fuera de esa capital de provincia en las grandes atencio- 
nes de su privativa inspección, tengo á bien, por ignorar la re- 
sidencia de dicho señor y no arriesgar y multiplicar pliegos que 
también retardarían el puntual despacho de este expreso, orde- 
nar á V. S. que en caso de existir en esa, se entienda esta co- 
rrespondencia como de igual dirección á su persona y que es- 
tando fuera le remita Y. S. copia de todo para que de recíproco 
acuerdo, armonía y concordia, en lo político y militar, obren 
ambas autoridades con arreglo á mis prevenciones y planes, y 
como mejor inspiren la inmediación de cosas y circunstancias. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general de Jujuy, 11 de febrero de 1812. 

Juan Martín de Pueyrredón. 



— 507 — 

Es copia : 

Doctor Juan Antonio Saráchaga, 

Secretario de guerra. 

CARTA DE FRAY JOSÉ INDALECIO S ALAZAR Á PUEYRREDÓN 



Chayanta, 30 de marzo de 1812. 

Muy ilustrísimo señor don Juan Martín Pueyrredón, general en 
jefe y dignísimo presidente de la real audiencia de La Plata. 

Tiempo La que me asisten positivos deseos de comunicar á 
V. S. mis acontecimientos así funestos como favorables. Ape- 
nas acabó V. S. de verificar su indispensable transporte de la 
Villa de Potosí para satisfacer las confianzas y desempeñar los 
deberes de su alta comisión, cuando ya yo empecé á experi- 
mentar improperios, insultos y provocaciones indecibles en- 
vueltas de vivas groseras amenazas prometiéndome almohadas, 
cruces y galeras. Me vi precisado á tolerarlo todo en esa situa- 
ción, hasta encontrar oportunidad de sacudirme y ponerme ;i 
cubierto antes que el fenómeno infernal de la América llegara 
á devorarme, pero ¿, qué importa ? cuando frustrados todos mis 
designios con los mismos medios qne previno, antes me sobre- 
vinieron mayores escollos y peligros eminentes. La rivalidad 
graduó de fuga mi prudente separación transmitiéndole noti- 
cias dos postas antes al enemigo americano sobre que yo me 
había ido tras de V. S. usurpando alhajas, plata labrada y to- 
dos los intereses de ese convento de mi cargo con el designio 
de auxiliar las tropas de aquel ejército y seducirlas prontamen- 
te contra estas otras ; que yo por ser muy adicto á la causa de 
Buenos Aires merecí del señor vocal plenipotenciario todo fa 



— 508 — 

vor y protección; que como ahijado de aquel caballero fui co- 
locado de prior en este convento de San Agustín de Potosí; 
que estando yo de prelado en Chuquisa ca tuve valor y arrojo 
de ofrecer al tribunal las campanas y plata labrada de mi igle- 
sia, cuando esos señores oidores tuvieron por defender aquella 
ciudad sus debates con el difunto gobernador Paula Sanz; que 
yo por inobediente á los provinciales de Lima era un excomul- 
gado, y á este tenor otras muchas cosas. 

Entretanto que deponían así mis rivales por esa parte, me 
hallaba yo reprimido en Cinti, de donde no me dejaron pasar 
adelante las órdenes de Gregorio Barrón, subdelegado de aquel 
territorio y las del conde señor Javier, que había encargado no 
pasase nadie sin especial pasaporte suyo. Á pesar de semejan- 
tes contrastes, tomé resueltamente el partido de regresar á Po- 
tosí y presentarme al enemigo americano con meditaciones se- 
rias y profundas, como que de ellas debió haber resultado el 
triunfo más lisonjero y glorioso en obsequio á la justa causa 
que procuramos sostener, si no es el obstáculo formidable que 
oponían su natural elación y recíprocas siniestras intenciones. 
De cuanto le dije fundamentalmente con respecto á la causa y 
otros varios puntos de esa naturaleza, resultó haberme hecho 
una protesta solemne de ampararme y protegerme escribiendo 
al virrey de Lima y jefes de mi provincia á fin de que me conti- 
nuasen en los oficios honoríficos y me dispensasen las gracias 
á que me contemplaba acreedor ; que la sinceridad y pureza 
con que yo le había parlado sobre tales materias, eran la pren- 
da más digna de su estimación y aprecio. Eeiterando al despe- 
dirme estas mismas lisonjeras ofertas, quedó muy amigo mío, 
yo por consiguiente colocado en mi ministerio, los rivales bur- 
lados, las tropelías que cometió el clérigo Masondo, de acuerdo 
con Sierra, en aquel convento, bajo el pretexto de hallarse de 
gobernador interino en virtud de sus maquinaciones y artifi- 
cios, subsanadas en alguna manera. Pero ¿ qué importa todo eso, 



— 509 — 

si reservando el enemigo en su pecho todo el veneno infernal, 
me asentó pocos días después la mano hasta cometer el exceso 
de deponerme de la prelacia, con el mayor escándalo, y despó- 
ticamente me hace clavar dos cadenas de fierro devorantes re- 
mitiéndome desterrado al Callao de Lima por el despoblado de 
Tacna, sólo porque presté al doctor Igibar una muía y diez pe- 
sos para que hiciese expreso á V. S. 1 ¡ Ah, qué guarismo de 
desgracias ha causado la pérdida del Desaguadero! Aquí ¿qué 
no diría yo en desahogo y satisfacción de mis justos sentimien- 
tos? 

Pero no ; yo me conformo con los designios del Altísimo que 
también dispuso que el quinto día de mi peregrinación doloro- 
sa en consorcio de ocho individuos más seculares, como fueron 
un tal Quitor, hijo de Cochabamba; un tal Astoraica, hijo de 
Chuquisaca ; un tal Comas y un tal Garavito, hijos délos lados 
de La Paz ; un tal Millares y dos de los [Nogales, hijos de Poto- 
sí, con un muchacho hijo del Milloio, se apareciese don Balta- 
sar Cárdenas con un escuadrón de mil y más hombres, armados 
con todo género de armas y nos diese á todos la libertad que 
no esperábamos y mucho menos en ese acto de divisar aquella 
multitud por ese despoblado : porque á más de la resistencia y 
tenacidad del comandante de los presos, un tal Calvo y nn tal 
ííeyla, en entregarlos, por el qué diría su general, tenían orden 
expresa de éste para que en tal caso los pasasen por las armas : 
¡ qué no trabajé con esos europeos á fin de que ni ellos ni los 
presos peligráramos ! Toda ponderación es corta, porque más 
bien querían perecer que ceder y dejar de cumplir las reitera- 
das órdenes de su jefe; de ese sacrilego traidor insolente que 
después de haberme prometido cincuenta azotes en un burro 
por las calles y héchole yo presente las censuras, privilegios y 
excepciones que gozamos por bulas pontificias aun con inhibi- 
ción expresa de los ordinarios, tuvo arrojo para decirme : qué 
bulas pontificias, ni bulas pontificias, que después de Dios no 



- 510 — 

había otro en la tierra sino él, á quien debían obedecer chicos 
y grandes. 

Por último hago presente á V. S. que desde el momento en 
que don Baltasar Cárdenas me salvó poniéndome en libertad, 
no he querido desprenderme de su amable compañía, ya por 
corresponder de ese modo á sus grandes finezas, como por divisar 
en él un cúmulo de cualidades, prendas y virtudes que lo ador- 
nan y lo hacen digno de los mayores aprecios. Muchos somos fie- 
les testigos de su celo, amor y vigilancia, de su desinterés y des- 
apego á porquerías que á otros suelen atolondrar, encoger y aún 
precipitar á los mayores absurdos y desbarros ; somos testigos 
de su prodigalidad, franqueza y resolución que parece ser el hom- 
bre más experimentado y de la mayor práctica ; él deja á un lado 
los derechos de su propio individuo, quiebra haciendo violencia 
los impulsos de la carne y de la sangre, del honor y de sus pro- 
pios intereses, sólo porque no se diga ni se entorpezca el nego- 
cio principal á que deben dirigirse unánimemente las atenciones 
y las miras de todo hombre de bien que se ha dedicado á defen- 
der los derechos de la América. En esta virtud debe V. S. estar 
firmemente persuadido de que con mucha dificultad se podrán 
encontrar cuatro jefes como él en quienes poder tener plena sa- 
tisfacción y confianza con respecto á los procedimientos y opera- 
ciones que deben practicarse para la seguridad de estas provin- 
cias y prosperidad de la justa causa que se procura sostener en 
beneficio de la patria. El pobrecito cuando regresó á Cochabam- 
ba por muchas consideraciones justas, según me comunicó, estuvo 
persuadido de que aquella capital le podría franquear gente pe- 
rita en las armas, pertrechos de guerra y aun más armas de 
aquellas que él llevó consigo. Pero ¡ ah, qué distante estuvo de 
ver su verificación ! Entretenido, por último, muchos días con 
que saldría con una división y que no era dable se expusiese al 
peligro saliendo sólo sin tener quien le guardase las espaldas, 
se vio precisado á tomar la marcha para los puntos de su parti 



— 511 — 

do, persuadido á que por su demora podrían seguirse graves 
perjuicios y funestas consecuencias. 

El día 19 de marzo llegó desarmado á esta capital de Cha- 
yanta, y hoy que somos 29 del mismo, se halla con cuatro ca- 
ñones de estaño fundidos por él, y otros que se fundirán pron- 
tamente del calibre de á uno y de á dos, recogidas por consi- 
guiente con el obsequio y el agrado como 20 armas de chispa, 
fundidas con su agilidad y viveza doscientas lanzas de fierro y 
con los designios de trabajar cien sables del mismo material, 
por manera que luego que llegue el señor subdelegado de esta 
provincia y se reúna con él, me prometo que llegarán á organi- 
zar unas fuerzas ventajosas é inexpugnables y no necesitarán 
de Cochabamba para nada. Lo cierto es que si los autorizados 
que se precian de patriotas defensores desairan directa ó indi- 
rectamente á los sujetos de estas cualidades que sirven á toda 
luz en obsequio de la causa y en unas circunstancias tan críti 
cas en el enemigo se hallaba con algún apoyo en estas pro- 
vincias, no habrá quienes puedan servir en lo sucesivo con 
aquel amor, entusiasmo y energía que se requiere para lograr 
una empresa de tanta consideración. Soy de sentir que aun 
cuando se divisara algún crimen en los hombres de esta natu- 
raleza, sería preciso disimularlo todo con moderación y pru- 
dencia estimulándolos más bien con el consejo, atendiendo á la 
vulgaridad de que abundan los pueblos y debilidad de los que 
abrazan el patriotismo ; que siendo éstos por lo comvín los más 
pobres, podrían exasperarse al ver en cabeza ajena semejantes 
correspondencias. Hablo á V. S. con ingenuidad y con la satis- 
facción de amigo y si acaso me excedo en alguna cosa, no es 
mi ánimo ofender á nadie, sino que me estimula el celo y amor 
á la patria. Con el mismo objeto comunico á V. S. la indispen- 
sable necesidad que hay de nombrar á un religioso y comisio- 
narlo facultándolo por acto formal ó patente expresa con el 
designio de que visite los conventos pertenecientes al virreina- 



— 512 — 

nato, corte el cáncer con que los ha contaminado el depravado 
sistema de Goyeneche, castigue, quite, altere ó modere obran- 
do en todo á consecuencia de sus institutos y observancias ; si 
á la mayor brevedad no se da este paso, temo probablemente 
que los influjos de los provinciales de Lima tengan mucho as- 
cendiente en estas provincias no sólo en los conventos territo- 
riales para contravenir á los sentimientos loables de la causa 
que se procura sostener y perturbaran por consiguiente las 
ideas que deberían abrazarse para el adelantamiento de las cosas 
en el orden civil y político. Aunque esta operación se habría de 
hacer, según diviso, después que la América quedase libre déla 
opresión del tirano que la perturba, sin embargo conozco evi- 
dentemente que de esa morosidad ó de esperar hasta entonces, 
podrán resultar funestas consecuencias cuya reparación costa- 
rá indecible trabajo. Asimismo soy de sentir el que se nombre 
y se faculte un vicario general, con tal que sea eclesiástico, 
para que inspeccione con prolijidad y madurez, severidad y 
pureza las causas, sospechas y acusaciones que ocurren fre- 
cuentemente con respecto á los señores curas, así regulares 
como seculares, que como beneficiados por un diocesano incon- 
secuente y temerario procuran ordinariamente seguir sus pasos 
persuadidos de que de ese modo lo sirven, lo complacen y lo ha- 
cen digno de sus aprecios y de que no fallarán sus mejores co- 
locaciones en lo sucesivo. Mucho podría esponer sobre estos 
particulares, pero me parece, por ahora, bastante cuanto llevo 
dicho, para que la alta comprensión de Y. S. se digne, hacién- 
dose capaz de todo, obrar á consecuencia de ellos. 

Dios Xuestro Señor guarde la preciosa salud y vida de Y. S. 
dilatándola años para la utilidad pública, adelantamiento de la 
patria y consuelo de su más afectuoso, Q. B. S. M. 

Fray José Indalecio Solazar. 



— 513 



OFICIO DEL CORONEL DE LA CUESTA A PUEYRREDON 

Señor general en jefe don Juan Martín de Pueyrredón. 

El coronel de Azogueros menores da parte á V. S., como esta 
provincia de Charcas está ya en su reunión en esta capital es- 
perando las órdenes de Cochabainba para salir al punto que se 
destine á la provincia el señor subdelegado substituto don Cris- 
tóbal Beyzaga, teniente coronel de ésta, está con muchísimo em- 
peño, haciendo disciplinar toda la gente, de la reunión, organi 
zando ambas tropas de españoles y los naturales en las que estoy 
haciendo de mayor de plaza. El señor coronel don Baltazar Cár- 
denas asimismo se halla en esta haciendo fundir cañones y le- 
vantando el cuerpo de artilleros con sus respectivos fusileros 
con muchísimo empeño, hasta el día tiene ya sobre catorce pie- 
zas y tres obuses ya montados, de modo que de día y de noche 
está sobre la obra, en donde come y duerme. El señor comandan- 
te don Mateo Centeno á mediados de marzo sufrió una corta de- 
rrota de su punto de Ancacato de cuyas resultas tuvo que reple- 
garse á esta, mientras tanto el enemigo logró el que pasen sus 
caudales para Oruro y sus correspondencia para Lima. Los pro- 
vincianos han estado esperando por horas el arribo de la división 
de mi competente teniente coronel don Diego Barrenechea que 
digieron que marchaba por el despoblado, quien hasta el día no 
parece : pues estas tropas aguardaban para salir con más pron- 
titud que la de Cochabamba y conviene que esa división venga 
por el despoblado para vigorizar más y más esta gente. 

El enemigo en el día, se ocupa en incendiar las habitaciones 
de los pueblos y en el saqueo que por donde pasa ó transita con 
su marcha, no hace más que robar é incendiar los pueblos, y de- 
jarlos inhábiles lo mismo que una langosta, pues el santo ejérci- 

DOC. ARCH. BELGRANO. — T. IV 33 



— 514 — 

to de Goyeneche, no es más que un devorador de la América, 
que ya han acabado de conocer los pueblos por los milagros que 
obra diariamente su ejército con el título respetable del rey. El 
protector de naturales de la Villa de Potosí don Juan José de 
la Rúa no cesa diariamente de dirigir álos caciques gobernado- 
res de la provincia sus reducciones ; pero todas ellas caen á 
nuestras manos y no consigue su intento en los días de su vida. 
Dios guarde la vida de Y. S. muchos años; su más afectísimo 
subdito Q. S. M. B. 

Cuartel general de Chayaiita, abril 15 de 1812. 

Manuel de la Cuesta. 

P. D. — De Chuquisaca dieron noticias que los señores cholos 
se habían replegado á la doctrina de Quilaquila á hacer su reu- 
nión con los indios de aquella doctrina con los que insultaron á 
Ramírez y este dicen que había mandado dos compañías á ata- 
car aquellos y los cholos con los indios acabaron con ellos, á lo 
menos la una compañía la habían derrotado del todo y la otra 
dicen que se volvieron mal heridos á la ciudad de lo que ha lla- 
mado Ramírez al diablo y queda con mucho miedo. 



COMUNICACIONES DE BELOEANO AL CABILDO 
DE COCHABAMBA 

tieñores del muy ilustre cabildo, justicia y regimiento de Cocha- 
bamba. 

Contesto al de V. S. fecha 20 de febrero que incluye el acuer- 
do celebrado para conciliar la posición de don Mariano Anteza- 
na en la autoridad de Prefecto y la continuación de la Junta 
Gubernativa. Todo ello manifestará á nuestro Excelentísimo 



— 515 



Gobierno el pulso y madurez con que V. S. procede, y no menos 
el mérito relevante de los ciudadanos que han merecido el voto 
público y ayudan con sus penosas tareas al sostén del orden y 
de la causa de la libertad de la patria. 

Instantáneamente comunicaré á V. S. su resolución, que es- 
pero dictará con el acierto y sabiduría que distinguen sus ope- 
raciones. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general del Campo Santo, 19 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 
Es copia : 

Manuel Borrego. 



Señores del muy ilustre y leal cabildo, justicia y regimiento de Co- 
chabamba. 

No podré expresar biená V. S. cuan lisonjero me es su oficio 
de 29 de enero, que he tenido la satisfacción de recibir con este 
testimonio que la acompaña, é igualmente al de 9 de febrero 
sucesivo ; ansiaba por tener noticias del estado de esa valiosa y 
leal provincia, digna de las atenciones y reconocimientos de la 
América del Sur. El Todopoderoso oyó mis votos, y me ha 
proporcionado esta primera complacencia después que he tenido 
el honor de venir á tomar el mando de este ejército, por indis- 
posición del general Pueyrredón. 

V. S. en ambas habla de una persona que conozco personal- 
mente, cuyos sentimientos patrióticos me son notorios, pues soy 
testigo de sus anhelos, de sus afanes y de todos cuantos pasos 
dio y medios que propuso para salvar a su provincia, de la es- 
clavitud á fin de que cooperase á la libertad general de la patria. 



— 516 — 

Don Mariano Antezana, tiene un lugar distinguidísimo en el 
corazón de los que amamos desinteresadamente á la América y 
trabajamos porque sostengan sus hijos con honor y decoro los sa- 
grados derechos de la libertad, propiedad y seguridad que nos 
corresponden, ya que sólo han podido oponer los ambiciosos, y 
los que estaban acostumbrados á hacernos llevar el yugo de su 
despotismo. 

Quisiera hallarme revestido de todas las facultades para po- 
der corresponder á las insinuaciones de V. S. y dar al mencio- 
nado señor Antezana no sólo las pruebas de que conozco la 
justicia con que tan dignamente han recaído los cargo que ejer- 
ce en él, sino también las de particular afecto que le profeso y 
del aprecio que V. S. me merece por todos respetos. 

Elevaré instantáneamente los indicados oficios de V. S. á 
nuestro excelentísimo gobierno, con las expresiones oportu- 
nas, para que instruido de todo, resuelva lo que me prometo en 
vista de las acertadas gestiones de V. S. ; entretanto le basta 
el voto de su provincia, así por la presidencia como por el man- 
do del ejército que estoy cierto desempeñará ambos cargos con 
todo honor, y dará días de gloria alas demás provincias herma- 
nas. 

Persuádase V. S. que le habla un americano amante de la pa- 
tria, celoso de sus derechos, de su tranquilidad y felicidad ; en 
esta virtud cuente siempre conmigo y disponga de mis faculta- 
des, bien cierto de que miro á V. S. por uno de los más precio- 
sos antemurales contra el despotismo. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general del Campo Santo, 19 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 
Es copia : 

Manuel Borrego. 



517 



COMUNICACIONES DE BELGRANO A LA JUNTA 
GUBERNATIVA DE COCHABAMBA 



Señores de la junta gubernativa de Coehabamba. 

Estoy bien persuadido de que V. S. se ha prestado á cum- 
plir las disposiciones del general Pueyrredón, consiguientes á 
las de nuestro excelentísimo gobierno, y no menos lo estoy de 
las circunstancias que no han permitido llevarse á efecto, como 
del anhelo, cuidado y patriotismo con que V. S. despliega sus 
conocimientos para mantener el orden y conservar la provincia 
bajo los principios de justicia y libre del dominio de la tirania. 
Mientras paso á su excelencia para su deliberación el oficio de 
V. S. fecha 29 de febrero, á que contesto, admita las gracias 
que le doy por tan distinguidos servicios y mis facultades que 
le ofrezco con la seguridad de que todos mis conatos son por el 
interés general de la patria y por salvarla de la ajena domina- 
ción á que se le quiere sujetar, si ya no es que algún ambicioso 
aspire á subyugarla. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general del Campo Santo, 19 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 

Es copia : 

Manuel Borrego, 

Secretario de guerra. 



— 518 



Señores de la junta gubernativa de Cochabamba. 

Ciertamente es una desgracia ver que los hombres parece 
que lian desatado sus pasiones y miras particulares con prefe- 
rencia al bien general de la patria. 

V. S. informa en su oficio de 9 de febrero de los descalabros 
y desconciertos que ha ocasionado el coronel Arce, sugerido 
del doctor don Miguel Cabrera, y reproduce el informe de su 
presidente, el digno don Mariano Antezana, sobre este parti- 
cular. 

íío me es posible remediar estos males, mientras el exce- 
lentísimo gobierno no me dicte sus providencias, á quien dirijo 
su precipitado oficio; quedando sí con la satisfacción de que 
mientras llegan aquéllas, puede bastar el medio adoptado en 
junta de guerra de que mande las armas el señor Antezana en 
la expedición premeditada. Pero si esto no fuese suficiente 
Y. S. sabe muy bien que la salud del pueblo es la suprema ley, 
y podrá dictar en consecuencia las resoluciones más conformes 
á justicia para que la provincia viva en seguridad y tranquili- 
dad y no decaiga en sus distinguidos empeños de sostener la 
causa sagrada de la patria. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general del Campo Santo, 19 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 

Es copia: 

Manuel Dorrego, 

Secretario de «Tierra. 



— 519 — 

Señores prefecto y vocales de la junta de Cochabamba. 

El de V. S. fecha 20 de febrero pasado incluye el testimonio 
de lo actuado con respecto á don Francisco Riveró; lo paso á 
nuestro excelentísimo gobierno, por juzgarlo así más conve- 
niente; pero como nuestro principal objeto en el día debe ser 
la defensa de nuestro suelo, y conozco que Rivero no conviene 
que exista en ésa, disponga V. S. que venga á mis órdenes con 
la seguridad y precauciones debidas, valiéndose de los medios 
que dicta la prudencia para que no se sepa su salida hasta que 
se hubiese verificado; á fin de evitar todo tropiezo en el cami- 
no y que quede burlada esta determinación. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 



Es copia : 



Manuel Dorrego, 

Secretario de guerra. 



Señores prefecto y vocales de la junta de Cochabamba. 

Son muy conformes á la razón y justicia las providencias to- 
madas por V. S. y que me avisa en primero del pasado marzo 
contra don Juan Manuel Cáceres, si su mala conducta está 
comprobada ; semejante clase de hombres debe quitarse de la 
sociedad, pues convierten en males los beneficios de la causa 
sagrada de la patria por sus pasiones y vicios y será muy opor- 
tuno que calificando V. S. los hechos proceda á presentar un 



— 520 — 

ejemplar de la justicia que contengan los excesos que á título 
de patriotismo se cometen. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 



Es copia 



Manuel Borrego, 

Secretario de guerra. 



BELGRANO A DON ESTEBAN ARCE 

Señor don Esteban Arce. 

Mi apreciable dueño y señor : Por la enfermedad que padece 
el general Pueyrredón, me La enviado nuestro excelentísimo 
gobierno á subrogarle y vea usted la causa de tener yo el ho- 
nor de haber recibido su apreciable de veintinueve del pasado 
febrero, conducida por Varas; pero debo confesar á usted que 
me he llenado de complacencia al leer los sentimientos de pa- 
triotismo con que significa y que desde aquel instante me he 
propuesto ser su amigo; porque son los mismos que deseo que 
me revistan. 

Lejos de nosotros el espíritu de ambición, dirijamos nuestras 
miras todas á salvar la patria que ella después nos dará el pre- 
mio de nuestros servicios ; yo no puedo creer que haya hombre 
que se desentienda de estas ideas más que aquellos que han na- 
cido para azote de la humanidad entre nosotros ó que estaban 
acostumbrados á tenernos con el yugo de fierro 

Esta clase de gentes ciertamente se destinará á cortar la 
unión y amistad entre nosotros con los chismes y enredos, ar- 



— 521 — 

mas viles de que se valen ; pero en nosotros está el no hacer 
aprecio, y vencer los estimulillos del amor propio para acercar- 
nos y aclarar los hechos y de consiguiente, estrechar más los 
lazos de la fraternidad que deben reinar entre nosotros. 

Podría yo hacer á usted una narración de lo que ha pasado 
por mí desde la instalación de nuestro gobierno, los hombres de 
nada se habían empeñado en abatirme, pero jamás lo consiguie- 
ron porque llevando á la patria siempre delante de mí, ni me ha 
dado cuidado que otro me mande, ni de que se me haya ultra- 
jado ; tenga buen éxito nuestra empresa que todo lo demás es 
nada ; eso sí, no consentiré jamás que nuestra digna madre, sea 
entregada á ajena dominación, ni que haya un ambicioso que la 
quiera subyugar; primero permitiré que me reduzcan á polvo. 

Conserve usted la amistad y unión más estrecha con Anteza- 
na, lo conozco personalmente, y me consta sus buenos senti- 
mientos; contal ejemplo existirá la misma entre cuantos rodean 
á ambos, y así se irá transmitiendo á todas las familias déla in- 
mortal Cochabamba, que desde ese momento se llamará feliz ; 
por Dios Todopoderoso que no se despierten entre ustedes celos 
y rivalidades ; trabajen ustedes en estrecharse cuanto más se 
empeñen los malvados en dividirlos. 

Tengo la esperanza del buen acierto de la expedición contra 
Oruro y anhelo por saber resultados; creo muy bien que se ha- 
llaría usted sólo ¡jara la anterior y la indisciplina de la tropa, 
importa mucho poner todo el conato imaginable en inspirar el 
orden y subordinación, este es el cimiento de la carrera militar 
que usted ama y el que sin duda, da la victoria ó cuando menos 
hace que no caigan en desdoro las armas. 

Quiero hacerme partícipe de las amistades de mi antecesor y 
amigo y por lo tanto aprecio las memorias del doctor Salinas y 
de su hermano don Toribio á quienes puede usted asegurar, que 
me cuenten como á uno de los suyos, agradecido á sus buenos 
servicios. 



— 522 — 

He dicho á usted que me he propuesto ser su amigo, jamás 
variaré de este propósito ; exijo, pues, de usted la recíproca y el 
que tratándome sin etiqueta disponga de la voluntad sincera 
que le ofrezco. 

Cuartel General del Campo Santo, 19 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 
Es copia : 

Manuel Dorrego. 
BELGRANO A DON MARIANO ANTEZANA 



Señor don Mariano Antezana. 

Mi estimado amigo : 

Me hallaba á las orillas del Paraná atendiendo á varias obras 
de fortificación de campaña para cerrar el paso del Rosario con- 
tra todas las insidias de los marinos de Montevideo, cuando 
repentinamente me ordenó nuestro excelentísimo gobierno que 
viniese á subrogarlo á Pueyrredón por hallarse gravemente 
enfermo. Volé para estos destinos y hallé que se iba retirando 
el ejército, pero puesto de acuerdo con el mismo que ya había 
mandado alguna tropa á Salta y Jujuy, determiné que el ejér- 
cito regresase, y hoy tengo mis avanzadas hasta Humahuaca 
y estoy trabajando para adelantar las marchas á ponerme, si 
es posible, á la vista de los enemigos. Para operar con más 
acierto tomando algunos conocimientos importantes del país, 
había salido á recorrerlo desde este cuartel general, y en mi 
tránsito para la quebrada del Toro tuve la gran complacencia 



— 523 — 

de encontrar en el río Blanco al extraordinario don José Varas 
con los pliegos de esa valerosa provincia ejemplar de la cons- 
tancia por la libertad de la patria. Entre ellos vi y leí con el 
mayor gusto la de usted de primero del pasado marzo, que me 
lia dado la más cabal y completa idea del estado de los nego- 
cios, por cuya noticia ansiaba, pues sin ellas me exponía á pro- 
ceder á ciegas y sin el acierto que tanto deseo para conseguir 
la gran empresa en que estamos. Contestaré á usted, pues, á 
los puntos que contiene diciendo, en cuanto al primero, que 
sus méritos y servicios le han hecho merecedor del lugar que 
ocupa y que no dudo un punto que el cielo le ha de auxiliar 
para dar existencia á sus justas ideas, y por consiguiente, con- 
servar la confianza pública, el concepto del excelentísimo go- 
bierno y conseguir un feliz resultado de sus operaciones, pues 
conozco á usted y me es constante su carácter incapaz de la 
horrible ambición. 

En cuanto á la suspensión de los vocales de la junta, nada 
puedo resolver, todos los papeles y documentos concernientes 
á este particular los destino á S. E. para su resolución, como 
todos los demás relativos á los diferentes puntos de que usted 
trata, por no hallarse en mí las facultades para determinar, 
y no dejaré de recomendar al doctor Escudero. Sólo por lo que 
toca á Rivero, he dispuesto que se remita á mis órdenes con la 
debida seguridad y valiéndose de medios para que no se sepa 
su salida y quede burlada esta determinación, si llega á noti- 
cias de los enemigos ; así habrá usted salido de este cuidado 
y tendrá la provincia un objeto menos á qué atender. 

Bien conozco la necesidad que hay de que usted esté á la 
cabeza del gobierno y presente en la ciudad, pero por otra 
parte, también aparece demasiado cierta la necesidad de que 
se ponga á la cabeza del ejército para el buen resultado de sus 
operaciones, y en ambos extremos me complace más que esté 
usted con las armas en la mano, pues son las únicas que pueden 



— 524 — 

en las actuales circunstancias salvar nuestra libertad interior 
y exteriormente. Las medidas que usted toma para atacar á 
Oruro son á mi ver las más acertadas, según los conocimientos 
que Le tomado de los prácticos del terreno, y no dudo que con- 
siga usted su objeto, tanto más, cuanto con sus esfuerzos se ha 
proveído de un armamento respetable que, según la localidad, 
podrá hacer grandes estragos, y asimismo habrá procurado que 
se una al valor de los cochabambinos, las precisas é indispen- 
sables cualidades de subordinación y disciplina rigurosa, sin 
las cuales poco ó nada puede conseguirse. 

Me hago cargo de los cañones de posición, y he visto la bala 
<pie calan, como también el pequeñito que ha traído Varas y 
las dos granadas de mano que por equivocación al remitirlas 
al gobierno dije me las enviaba Arce; más esto poco importa, 
porque la carta original de usted la dirijo en el correo que va 
a salir. 

Estas invenciones son propias del hombre que ama á su 
patria, como usted, y que á todo trance trata de sostenerla 
contra la insidia, ó del que la quiera dominar por sí ó ponerla 
á los pies de ajena dominación. Sea cualquiera de éstos el ob- 
jeto de sus operaciones, debemos arder los que nos llamamos 
americanos y comunicar nuestro fuego á cuantos nos rodean 
para abrasar al tirano y sus secuaces y conseguir nuestros 
derechos con la libertad de la patria. Deje usted que profanen 
los templos, los pulpitos y los altares mismos, el Todopoderoso 
descargará su mano sobre esos inicuos que bollan lo más sa- 
grado, por consiguiente, sus deprabados fines, tal vez seremos 
los instrumentos de que se vale para castigar su soberbia y 
verlos abatidos y humillados en el santuario de la justicia. En 
vano los hombres se empeñarán en arrastrar á su opinión á los 
demás cuando ella no está cimentada en la razón, sólo callan 
porque la fuerza es irresistible, y pocos son los que tienen 
espíritu para arrostrarla. 



— 525 — 

Tenía ya la medalla con el busto del tirano y me consta que 
se halla también en poder del excelentísimo gobierno, remitida 
por Pueyrredón, el ánimo más frío se exalta al ver ese exceso 
de ambición y ese corazón cruel que piensa por ese medio hacer 
inmortales las desgracias de sus hermanos, cubriéndose de 
gloria con su propia sangre, pero se engaña, será siempre ex- 
cecrable su memoria y la excecración durará mucho más que 
sus ridiculas medallas ó monedas, como se le quiera llamar. 
Sí, mi amigo, al arma estamos todos y llenos del santo furor 
que inspira la justicia de nuestra causa que pide nuestros 
brazos en su auxilio; no, no sobrevivamos, si ella se pierde, y 
nos sepultaremos gustosos entre sus ruinas antes que verla 
despedazada por la tiranía. 

Venga ese Heredia, dígame que usted está en el campo de 
batalla y corra á mis brazos el que traiga la noticia de la vic- 
toria de todo el ejército de mi mando á la par con su general, 
tejerá las guirnaldas para los valientes y heroicos cochabam- 
binos. 

Quedo impuesto de los cuatrocientos pesos que usted ha dado 
á Varas, y asimismo de la posdata documento que le acompaña, 
y he visto la copia de la correspondencia de Lima al gobierno; 
le remito todo para su conocimiento, pero permítame usted que 
le diga que sufra por la unión hasta donde se pueda, más nunca 
en perjuicio de la patria; caiga todo por ella, ó no llamarse su 
hijo; estoy vistiendo á los soldados que se me han confiado, 
enseñándolos y poniéndolos en estado de que lleven la victoria 
adonde se presenten; esto hará que mis operaciones militares 
no sean tan prontas como quisiera y solo sí de posiciones, para 
llamar la atención de los enemigos y traerlos así á todos los 
puntos. 

El pensamiento que usted apunta en el suyo de 17 de fe- 
brero sin firma, acerca de mandar gente por el despoblado, lo 
traigo en mi cabeza desde que salí para estos destinos, pero 



— 526 — 

usted debe creerse que mi objeto es mandar permitiéndomelo 
la superioridad, tropa digna de estar al lado de los héroes de 
de Cochabamba y que sea capaz de seguir sus empresas. 

Créame usted suyo y sin etiqueta alguna, tráteme usted con 
toda confianza y disponga de la voluntad que sinceramente le 
profeso. 

Cuartel general del Campo Santo, 19 de abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 



Es copia 



Manuel Borrego, 

Secretario Je guerra. 



Señor prefecto don Mariano Antezana. 

Recibo el oficio de usted fecha 17 de febrero, sin firma, con 
trece documentos, duplicados los números 9 y 10 ; que sensible 
me es observar que no bien empezamos á cimentar el edificio de 
la libertad de la patria, al instante se despiertan entre nosotros 
las pasiones más bajas y rastreras ; parece que con el pie que- 
remos deshacer lo que trabajamos con la mano. Me asombro al 
ver la falta de unión y cómo se traspasan los límites de la jus- 
ticia, dejando correr á capricho tal vez por sostenernos en los 
cargos, las ideas más irregulares, y aspirando á darles existen- 
cia sean ó no justos los medios que se adoptan. 

Es demasiado notoria la conducta de don Esteban Arce que 
comprueba usted con los enunciados documentos y la de su di- 
rector el asesor Cabrera, pero, creo que se ha puesto el remedio 
en lo principal, así por lo resuelto en Junta de guerra confirien- 
do á usted el mando del ejército como por el nombramiento del 
doctor Escudero. Nuestro excelentísimo gobierno á quien diri- 



— 527 — 

giré todo, sabrá corresponder á las miras de usted, de la Jun- 
ta y del ilustre Cabildo expidiendo sus providencias que carac- 
teriza la justicia que yo me apresuraré á pasar á usted, ya que 
en mi mano no está tomar resolución sobre estos particulares, 
pero si me es permitido decir á ustedes que si hay cosa que 
pueda comprometer la causa de la patria no hay otro arbitrio 
que destruirla haciendo presidir en la disposición la probidad, 
el honor y la justicia cuyas virtudes estoy cierto adornan á 
usted, á sus dignos colegas y al ilustre Cabildo y á cuantos de 
buena fe siguen los principios santos que nos gobiernan. 

El valor y mérito de las tropas de Cochabamba está acredita- 
do y no hay que dudar un instante, que si sus operaciones se 
dirigen con acierto é inteligencia, aumentarán las glorias de las 
armas de la patria y confundirán á nuestros enemigos, creo cier- 
tamente que ustedes conocen que la más estricta disciplina es 
el verdadero fundamento de la victoria y por tanto excuso re- 
comendárselo. 

Dé usted las gracias en mi nombre á don José Félix de la 
Borda, don Melchor Aguilar y don Manuel Lozano, igualmente 
que á la tropa que les acompañó y distinguió, entretanto, reci- 
ban las de nuestro excelentísimo gobierno. 

Dios guarde á ustedes muchos años. 

Cuartel General del Campo Santo, abril de 1812. 

Manuel Belgrano. 

Es copia : 

Manuel Dorrego, 

Secretario de guerra. 



- 528 — 



BELGRANO AL GOBIERNO 



Cuartel general de Campo Sauto, 20 de abril de 1812. 

Excelentísimo gobierno superior de las Provincias Unidas del Río 
de la Plata. 

Excelentísimo señor : 

Remito la correspondencia del coronel don Esteban Arce, co- 
mandante de las armas de Cocbabamba con los números 1 á 
4 las respectivas contestaciones que le be dado, igualmente que 
á su carta que señaló con el número 5 ; asimismo incluyo la 
razón del armamento que me ba enviado á mano con el conduc- 
tor y señaló con el número 6, V. E. formará de todo el concepto 
que se merece. 

Y. E. hallará en el número 2 una declaración que dio un tal 
Ortuño autorizada por Lombera, en que se habla de un Mangu- 
do y un Pintos de Jujuy. 

Ambos tienen allí el concepto general de contrarios á la cau- 
sa y de intervenir en comunicaciones con el enemigo, igualmen- 
te el administrador de correos Aguirre. 

Por esto be determinado que todos tres vayan á Santiago del 
Estero para ponerlos distantes de los lugares de mis operacio- 
nes y asegurar las armas que se me han confiado. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Excelentísimo señor. 

Manuel Bel grano. 



529 



Cuartel general del Campo Santo, 20 de abril de 1812. 

Excelentísimo gobierno de las Provincias del Río de la l'l«t<<. 

Excelentísimo señor : 

Paso á uiauos ele Y. E. tres oficios del ilustre cabildo de Co- 
chabamba de 29 de enero, 9 y 20 de febrero; cinco de la junta 
gubernativa, tres de ellos de 29 de febrero, uno de I o de marzo 
y otro de 3 del mismo; igualmente dos oficios al prefecto, pre- 
sidente de ella, don Mariano Antezana, de 17 de febrero, sin 
firma, con trece documentos, duplicados los números 9 y 10, y 
su carta particular de I o de marzo en que cita un documento 
que le acompaña, y parte de la correspondencia de Lima inter- 
ceptada, que también incluyo. 

Mis contestaciones á todos ellos van señalados con los nú- 
meros 1 y 9 para inteligencia de Y. E. ; advirtiéndole que lie 
tomado el término de dejarlo todo á su resolución, ya porque 
no tengo facultades para decidir, ya porque conceptúo muy 
críticas las circunstancias, para dar ni sostener nuevas reglas 
en todo lo que no sea puramente militar, y también por no errar 
é ir á fomentar una división que, por desgracia, asoma clara- 
mente en todas las indicaciones que se hacen contra A ice. 

Sólo he resuelto la venida de Eivero conceptuando urgente 
quitar de allí un hombre que siempre debe tener algún partido, 
y por las instancias de Antezana que se conoce no llevaría á 
efecto providencias fuertes porque parece que al paso que nues- 
tros enemigos despliegan sus furores contra nosotros en razón 
directa con la lenidad de nuestros espíritus, y quedan impunes 
los más atroces delitos contra la patria. 

Debo advertir á Y. E. que es indispensable atender á las 
gestiones del cabildo y junta por Antezana, porque si Y. E. no 

DOC. ARCH. BELHEANO. — X. IV 34 



— 530 — 

lo hace ellos lo ejecutarán, y nuestras fuerzas no alcanzan á 
impedirlo ; á más de que su mérito es relevante y tiene el voto 
público en su favor. 

iío menos importa que V. E. atienda la recomendación de 
Antezana á favor del doctor Escudero, ya que proponen en sus 
manos esta clase de resoluciones que por sí mismas pueden to- 
marse á salvo conducto. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Excelentísimo señor, 

Manuel Belgrano. 

CARTA Á DON JUAN MANUEL LEMOINE (1) 

Tapacarí, 26 de abril de 1812. 

Amado J. : 

Nada hay más amargo para el hombre que el ver perdidas 
sus empresas, por la contradicción de ideas y por las personali- 
dades. El 24 del presente había marchado este respetable ejér- 
cito desde Toruno á Condeaxqui para acampar allí, y atacar al 
siguiente día al enemigo. Arce iba en la vanguardia, Antezana 
en la retaguardia y yo al centro; cuando llegué al campo seña- 
lado supe que Arce había pasado porque el enemigo estaba en 
acción con los indios; eran como las 5 de la tarde, y habiendo 
seguido hasta la 9 de la noche sólo pude llegar muy cerca del 
campamento contrario, mas no pude dar con los nuestros ; vol- 
víme solo á la retaguardia, y al día siguiente supe que Arce 
había oficiado á Antezana pidiendo auxilio para atacar al ene- 



(1) El original de esta carta no tiene firma ; pero todo induce á suponer que 
su autor es don Juan Manuel Lemoine (N. del D.J. 



— 531 — 

migo, y después de que estaban eu formación los de retaguardia 
hubo contraorden y mandó Antezana retirar la gente; vino 
Arce y se riñeron, y se deshizo el ejército : el uno es una pól- 
vora y el otro un hielo, y no pueden combinarse, todos los días 
se pelean y nada se adelanta, esta es la verdad; los yerros no 
los atribuyo á malicia, sino á ignorancia, porque cada día se 
aumenta el amor á la causa, y el odio al enemigo mucho más, 
cuando sólo consiste su gloria en incendiar los pueblos y hoga- 
res de todos, como ha sucedido con Condo, Challapata, Guarí, 
Tacobamba, Soracachi, que he visto arder, y otra porción de 
lugares que son largos de referir; he visto niños de pecho y 
mujeres de todas edades pasadas á cuchillo, atravesadas de 
lanza, y cuyos arroyos de sangre piden venganza, clérigos des- 
tinados á presidio, otros penados á azotes, otros cargados de 
platinas en las cárceles públicas, privados de comunicación, y 
aun del sustento natural, ahorcados en gran número, azotados 
por las calles y plazas : en fin, he visto que la humanidad des- 
conocida hace vivir los pueblos en amargura, y que su autor, 
con la sangre del americano, su hermano, quiere coronarse de 
glorias, remachando las cadenas al que defiende la causa suya 
contra el que pide justicia. Xo hay ya orden en los tribunales : 
Xerón fué humano, Xerón no cometió tanto exceso; y lo que 
ahora conviene es que se mueva ese respetable ejército, porque 
el tirano ha publicado haberse retirado para auxiliar las fatigas 
de la capital; esta suposición tiene á la provincia en adormeci- 
miento y dolor : una noticia del ejército ó de los porteños revive 
tanto su espíritu que se celebra con algazara y tiernos abrazos : 
los sensatos se enloquecen de gusto, y el populacho hace demos- 
traciones increíbles; por el contrario, cuando no hay noticia se 
ven todos los semblantes enlutados y cuasi adoptan el medio 
de la desesperación ; hay mucho partido en favor de Buenos 
Aires, pero la derrota del ejército puede aburrir a los hombres, 
y sus resultas aumentar las desgracias y resfriarse el ardor. 



— 532 — 

mucho más con la falta de carácter y energía de este gobierno. 
Yo lo digo, y debes decírselo al general que, si algo sucede, será 
la causa de su demora, y si no vienen, avisen para que remedie- 
mos tanto padecimiento. 

Nada digo de armamento porque ésta no caiga á manos del 
enemigo; pero si ustedes se asoman, se mueven en masa todas las 
provincias, que enfurecidas no dejarán seña ni noticia de tabla. 

Nada sé de T. y niños; está impedida la correspondencia. 
Dicen que el 20 del presente salió el tirano á atacar esta pro- 
vincia por varios puntos, retirando el ejército de Suipacha; 
vengan ustedes, que con su aviso los agarramos á dos fuegos ; 
el virreinato de Lima arde en entusiasmo, y el mundo entero 
quiere libertad. Segundo ataque lian sufrido los crúcenos, y han 
muerto otros 200. Avísame la verdad y desengáñame de cuanto 
necesito saber para obrar. 

No escribo al general porque tú le dirás á mi nombre que yo 
soy el espectador de todo ; siempre su amigo y tuyo tu 

(Hay una rúbrica.) 

DON ESTEBAN ARCE Á BELGRANO 

Tacobamba, 19 de mayo de 1812. 
Señor general en jefe don Manuel Belgrano. 

Mi general y mi deseado compañero : 

Lleno de satisfacción dirijo á usted estas cuatro letras, felici- 
tándole en la digna y muy acertada elección que ha hecho la 
superioridad de Buenos Aires en la meritísima persona de V. S. 
de general en jefe de nuestro ejército, que sin duda progresará 
bajo el feliz mando de V. S. 

Yo desde este momento me consagro á V. S. con la más cor- 



— 533 



dial sinceridad, y vivo inquieto por estrecharlo en mis brazos, 

como el más apasionado que lo es de V. S. y atento servidor 

(}. S. M. B. 

Esteban Arce. 



DON MARIANO ANTEZANA A BELGRANO 

tieñor brigadier general en jefe del ejército de la patria don Ma- 
nuel Belgrano Pérez. 

Mi general : 

A las 8 de la mañana de este día sé, por parte, que basta de 
La Paz proceden contra nosotros novecientos hombres, que se 
reforzarán en Irnpana; Dios se sirva con todo que á todo resis- 
tiremos al poder. 

El canónigo Terrazas ha escrito segunda vez, solicitando 
diputación á Goyeneche, que le pida la paz en términos hábiles 
y racionales. En términos de que la paz la mediemos con Bue- 
nos Aires, y bajo el concepto de que se fije constitución y for- 
ma de gobierno por el congreso, prometemos en una suspensión 
de armas mediar la paz con Buenos Aires; sirva esto de inteli- 
gencia y de gobierno. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Campamento de Challacava, 23 de mayo de 1812. 
Ilustre señor brigadier general, 

Mariano Anteza na . 

Ilustre señor brigadier general en jefe don Manuel Belgrano Pérez. 

Las disensiones que he tenido con Arce, de que V. S. debe 
estar completamente instruido, así por los pliegos que le dirigí 



— 534 — 

de Tapa cari, como por los que le condujo Iradi, me han abierto 
margen á atajar al señor don Juan Manuel Gutiérrez, bajo del 
concepto de que con respecto á la comisión de V. S. y como su 
personero mande generalmente las armas, siguiéndole yo de su 
segundo en mi departamento, y Arce también de su segundo 
en el que le corresponde por el convenio firmado en Tapacarí, 
mientras V. S. ó el excelentísimo superior gobierno de Buenos 
Aires nos asigne un jefe político y militar que concilie los inte- 
reses de nuestra capital con los de Cochabamba, de que, en 
estrecha unión, se pueden sacar un millón de recursos y brazos 
para la guerra; pero bajo la dirección y gobierno de un porteño, 
cuente V. S. con ello. 

Además de quedar Gutiérrez para conciliar nuestras cosas 
políticamente, podrá llevar á V. S. la noticia cier^i de nuestro 
resultado en los próximos ataques que vamos á sufrir muy 
pronto, si no nos concedemos un armisticio en términos de que 
deba negociarse la paz entre los dos virreinatos, racional y dig- 
namente respecto á los pueblos de América. 

En Quirquiabi, según parte que hemos recibido en este mo- 
mento, ya hemos sufrido una guerrilla, en que el comandante 
Terrazas, habiendo muerto á cinco sin pérdida alguna, ha deja- 
do el terreno á la mayor fuerza, quemando cebada y casas de la 
hacienda. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Campamento de Challacava, 22 de mayo de 1812, 8 de la noche. 

Ilustre señor brigadier general de la patria, 

Mariano Antezana. 



535 



EL COMANDANTE PLAZA A BELGRANO 

Señor general en jefe don Manuel Belgrano. 

Siendo tan estrecha la situación en que ine hallo, sin poder 
ir adelante ni atrás, por razón de que el enemigo está á la 
puerta y á las espaldas, y como no tengo ninguna fuerza de 
armas, estoy siquiera guardando este punto á que esté libre el 
paso de los correos, para lo que verá Y. S. si me puede auxiliar 
con 100 hombres armados para poder adelantar alguna cosa, ó 
en su defecto 100 armas, que gente es lo que me sobra, caso 
que V. S. esté lejos y si no abreviarse al ataque, pues el ene- 
migo se ve bien afligido y rodeado por muchos puntos. 

De los tumultuosos de Tómame he recogido algún ganado, en 
recompensa del dinero que me robaron, y voy empleando el 
dicho ganado en mis tropas, y siempre lie sido de ese parecer, 
que el dinero que tengo lo empleo en la manutención de mis 
tropas, como también auxiliando á los correos con midas y lo 
que es necesario. 

V. E. verá lo que fuese de su superior agrado a la súplica 
que hago, si conviene el auxilio ó no; yo solamente lo que digo 
á V. S. es que todos están clamando el que en breve asome á 
estos lugares, que entonces darán el grito todos en favor de la 
excelentísima junta. 

Dios nuestro Señor guarde la persona de V. S. muchos años. 

Cuartel general de Coroma, 26 de mayo de 1812. 



Mariano de Plaza, 

Comandante. 

Ma n uel Erausquin, 

Asistente de guerra 



— 536 



CONTESTACIÓN DE BELGRANO 

¡Señor comandante de Cor orna don Mariano de Plaza. 

Nada deseo más que ir á prestar todos los auxilios que puedo 
á mis hermanos del Perú, y mis marchas se aceleran por conse- 
guir un fin tan justo: el remitir á usted hombres armados ó 
armas es, á mi ver, innecesario por ahora; más fácil es que ven- 
gan á servir los que quisieren en el ejército, donde hallarán 
toda instrucción para burlarse de los enemigos; pero sobretodo 
á éstos debe llamárseles la atención por todas partes para que 
no carguen en un punto solo, y lo que más se ha de ejecutar por 
los naturales, y cooperar á librar la provincia de Cochabamba de 
que caiga en sus manos : ya contemplo que hayan tenido sus 
acciones; pero preveo, con el auxilio del Todo Poderoso, que 
han de haber sido en muchas partes felices : nuestra libertad no 
se ha de perder, y hemos de gozar nuestros derechos para conse- 
guir favorables resultados á nuestra justa revolución; aconseje 
usted y predique en nuestro nombre á mis hermanos del Perú 
que tengan unión y constancia, que no tardaremos mucho en 
cantar nuestros triunfos sobre los que intenten oprimirnos. 

Dios, etc. 

J ujuy, 14 de junio de 1812. 

BELGRANO AL GOBIERNO 

Jujuy, 30 de junio de 1812. 
Excelentísimo gobierno de las producías del Río de la Plata. 

Excelentísimo señor : 
Á pocos momentos de haber despachado el extraordinario del 
22, einpecé á tener noticias de sucesos desgraciados en Cocba- 



- 537 — 

bamba; éstas han ido llegando sucesivamente por muchos que 
han venido fugitivos: de modo que di orden que á ninguno de- 
jase pasar ¡i este punto sin expresa licencia mía; así es que con 
ésta llegaron anoche el vocal don José Antonio de Amaga y el 
comandante de los Paceños, que estaban al mando de don Este- 
ban Arce y he dispuesto me pusieran por escrito las noticias 
que ambos me daban de palabra, manifestando lo que hubiesen 
visto y lo que sólo sabían por oídas; cuyos partes incluyo á 
V. E. con los números 1 y 2 para su mejor conocimiento. 

Como V. E. se habrá cerciorado del estado de dicha provin- 
cia, cuando recibí los pliegos que se sirvió remitirme para ella, 
meditamos con don Eustoquio Díaz Vélez acerca de su ida y 
resolvimos que era indispensable marcharse con cincuenta hom- 
bres escogidos por no aventurar su expedición y para al menos 
animar á tantos infelices esperanzados en nuestras fuerzas: al 
efecto ha sido necesario entrar al acopio de muías para que las 
marchas fuesen más prontas y seguras; y en esta operación es- 
tamos. 

Hoy que el aspecto es más ventajoso, sin embargo hallamos 
de la mayor importancia verificar la expedición para sostener 
el movimiento del interior y conseguir tiempo á que V. E. me 
envíe los auxilios de gente aguerrida con que poder sostener 
esos puntos y según las circunstancias, adelantar basta arrojar 
al enemigo de las provincias que ocupa. 

Voy, pues, á poner cien hombres á su disposición de los mejo- 
res, con las cabalgaduras que se están recogiendo, (pie deberán 
presentárseme dentro de diez ó doce días y las armas que estén 
en el estado más á propósito con las municiones y dinero co- 
rrespondientes. 

Tal vez no se podrá reunir aquel número de soldados viejos ; 
porque ó han muerto ó se han licenciado, ó han desertado hasta 
esa capital, siendo el estado de ésto, que se llama ejército, casi 
todo de reclutas en todas las armas que lo componen. 



538 — 



Si es cierto la pérdida total de Cochabamba, debemos espe- 
rar que el enemigo vuelva sus fuerzas contra nosotros y será, 
señor excelentísimo, muy doloroso, muy contrario á nuestra 
opinión y muy perjudicial al espíritu público si tenemos que 
dar pasos retrobados, de que es indispensable la pérdida de in- 
tereses y perjuicios consiguientes á estos pueblos, que renova- 
rán sus odios si es que están amortiguados ó los aumentarán ; 
pues clamarán como lo hacen los del interior, diciendo que los 
porteños sólo han venido á exponerlos á la destrucción, deján- 
dolos sin auxilios en manos de los enemigos; borrón que no 
debe caer en la inmortal Buenos Aires y mucho menos en el 
tiempo del gobierno de V. E. 

Para hacer más palpable á Y. E. el estado de nuestra fuerzas 
y que oiga de viva voz nuestras necesidades, he determinado 
que sea conductor de este pliego el teniente coronel graduado 
don Manuel Dorrego que está sirviendo la secretaría y mayo- 
ría de detall y sabe á fondo nuestra situación en todos sen- 
tidos. 

Dígnese V. E. prestarle toda su atención y fijar en su ánimo 
las reflexiones que ha de deducir de las noticias que le comuni- 
que de la gente, del armamento, de las municiones y de los úti- 
les de guerra, que nos faltan para proveer de pronto remedio y 
que se consigan las justas miras de V. E. por el interés general 
de la patria. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Excelentísimo señor, 

Manuel Belgrano. 



— 53!» — 



DON JOSÉ ANTONIO DE ARRIAGA Á BELGRAXo 

Jujuy, 30 de junio de 1812. 
¡Señor general en jefe don Manuel Bélgrano. 

Habiendo sido mandado como vocal de la junta que compone 
el gobierno de Cochabamba á consecuencia del oficio que reci- 
bió del comandante general don Esteban Arce, con inserción de 
las cartas del señor arzobispo, deán Terrazas y racionero Qni- 
roga á los curas doctor Jordán, doctor Cardona, y prefecto 
Antezana, leídas éstas y el oficio del general Arce que conte- 
nía, que siempre que Goyeneche no hostilizase la provincia y 
se mantuviese en los límites del territorio que ocupan sus tro- 
pas resolviese el gobierno aquello que conceptuase mejor en 
beneficio de la provincia. Se acordó en junta plena con asisten- 
cia de las corporaciones que fuesen dos emisarios que en el 
mismo acto se nombraron al doctor Centeno y doctor Escudero 
que pasasen al lugar donde diesen alcance a (ioyeneclie y le 
dijesen que siempre que no siga sus marchas que tocare en los 
límites de Cochabamba, aquella provincia sería garante en las 
negociaciones que decía tener entabladas en la capital y sus 
generales. Este resultado se determinó que se le comunicare al 
señor Arce que pasase un vocal al efecto, el 20 de mayo por la 
tarde salí y me dirigí a su campamento de Sacabamba donde 
llegué el 21 en la noche y le participé lo resuelto, y al siguien- 
te 22 por la mañana oficio á la junta aprobando lo determi- 
nado. 

En el mismo día tuve parte del comandante de Misque que 
el enemigo se dirigía por el Candadillo á salir por Tocona con 
dos mil hombres que traía consigo entre fusileros, artilleros y 



— 540 — 

caballería fuera de los que iban de avanzada que era tres com 
pañías. Con esta noticia determinó mover su campamento incon- 
tinenti y tomar las alturas de Pocona y hacer resistencia en 
aquellas, en aquel día y siguiente apenas pudo llegar á Bocas 
y el 24 por la mañana cuando llegó á las alturas ó lomada de 
los Paredones ya el enemigo tenía ocupada por sus avanzadas 
la altura del Quifiuel y subida la cuesta, en efecto, dispuso toda 
su artillería y fusilería, caballería é infantería de garrote, liizo 
su primera descarga general y luego los contrarios con su fuego 
activo se avanzaron. Los contrarios tomaron prisioneros de los 
nuestros y todos los cañones, la caballería no entró en acción y 
todos tomaron la fuga con ellos el general Arce. Esta noticia 
llegó el 24 á las doce del día al pueblo de Clisa, donde estuve 
y hasta las dos de la tarde se confirmó esta noticia en todas sus 
partes y las tres de la misma tomé mi ruta por Paredones á se- 
guir por Chayanta, por contemplar suceso. Lo mismo en Co- 
cliabamba. En la hacienda Yayapaya me dieron noticias que 
Lombera con sus divisiones había tomado su rumbo por Quil- 
quiave después de haber sorprendido á los comandantes de 
aquel punto, entró quemando el pueblo de Sacara y siguió mar- 
cha por los altos de Arque con mil y tantos fusileros, que asi 
mismo quemó el pueblo de Caraza. 

Que Goyeneche entró en Cochabamba el 27 á las cuatro de 
la tarde haciendo por las calles fuego por la entrada de Sacara j 
de la situación de don Mariano Antezana no se sabe con verdad. 
El día de Corpus el general Arce quedó en el pueblo de Yara- 
cari con el designio de replegar la gente de Chayanta y los 
veinte fusileros de su escolta y cañones que habían en el pueblo 
de San Pedro de Buena Vista, yo seguí mi marcha hasta esta 
ciudad por el despoblado. 

Por lo que toca á lo acaecido en Carupayo entre Antezana y 
Arce, todo ignoro por haber estado en el partido del Valle Gran- 
de con comisiones en la junta y comandancia para la seguridad 



— 541 — 

de aquel punto, lo que verifiqué como acredita el expediente 
que di cuenta y existe en Cochabaniba en testimonio en mi casa, 
es cuanto puedo dar cuenta de lo que me consta. 
Dios guarde á V. S. muchos años. 

José Antonio de Arriaga. 



DON JUAN MANUEL LEMOINE A BELGRANO 

Cuartel general de Jujuy, 30 de junio dé 1812. 
Señor general en jefe don Manuel Belgrano. 

La prisión que ordenó el general Goyeneche contra mi per- 
sona por haber sido destinado, por nuestro gobierno á el de la 
provincia de Chiquitos, dio mérito á que yo buscase asilo en la 
de Cochabamba, donde aquel gobierno á pedimento de un núme- 
ro bastante de perseguidos emigrados de las otras, me nom- 
bró por su comandante y me encargó la formación de un cuerpo 
que pudiese defender la causa de la patria ; en efecto, en pocos 
días se verificó su arreglo y quedó haciendo el servicio con la 
energía y subordinación con que protestó derramar su sangre 
por el bien de la patria y logró la confianza no sólo del gobierno 
y de los jefes, sino también de la provincia marchando jefes á 
los puestos que le ordenaba el comandante general de ella don 
Esteban de Arce con cuyo motivo presenció un sinnúmero de 
desgracias acaecidas en los naturales por las extorsiones come- 
tidas por el coronel Lombera cuyos soldados haciendo carnice- 
ría de ellos sin perdonar los nifios de pecho, mujeres y viejos, 
é indefensos que atravesaban con lanza y destruían á bala, 
incendiaron á nuestra vista el pueblo de Soracadri con su igle- 
sia y todas las cabaüas de los pastores de su inmediación á 



— 512 — 

quienes habían muerto también y apoderándose de sus ganados 
y miserables vestuarios como lo acostumbran y lo han practi- 
cado en cuantos pueblos han transitado, ó adonde se han diri- 
gido sin otro objeto que el de arruinar aquellas provincias, 
cuyos habitantes gimen bajo de un gobierno el más tirano y 
cruel, esperando sólo el ejército auxiliador de Buenos Aires como 
á su redentor para hacer su deber, así por la general adhesión 
de sus gentes á nuestra sagrada causa, como porque no hay 
persona segura de la persecución de los tiranos, que han adop- 
tado el medio de la crueldad para sujetarlas como lo han conse- 
guido, aunque solo en la apariencia, pues su verdadera disposi- 
ción es por nuestro gobierno, sin que la crueldad de azotes que 
se ejecutan sin distinción de sexos ni condiciones, confiscacio- 
nes, destinos y contribuciones gravosísimas, cause otro efecto 
que el de fomentar su inclinación y entusiasmo por la libertad 
y el resentimiento con que ven no respetar los derechos del 
hombre, y sus hogares, pues son sinnúmero los pueblos que 
han quemado y entre ellos los de Condo, Guari, Tacobaraba y 
Pitatora. 

En este estado, se recibió un parte de que Goyeneche atacaba 
la provincia de Cochabamba, con dos divisiones dirigiéndose él 
por Misque con una, y Lombera con la otra por Oruro, cuya 
noticia hizo tomar á Arce y Antezana la resolución de dividir 
entre sí por mitad la fuerza que tenían con cuarenta cañones y 
cuatrocientos fusiles dirigiéndose el primero contra Goyeneche 
y el segundo contra Lombera. En efecto, hallándome yo con Arce 
en el campamento de Tacobamba se recibió aviso del coman- 
dante Padilla de hallarse el enemigo á catorce leguas de distan- 
cia con la fuerza de dos mil fusiles y un mil entre artillería y 
caballería al mismo tiempo que se recibieron las cartas inter- 
ceptadas al arzobispo de Charcas, al deán Terrazas y preben- 
bado Quiroga y dirigidas á don Mariano Antezana, curas de la 
matriz y otros particulares excitándoles á que se rindiesen y 



— Ó43 — 

mandasen emisarios porque de lo contrario Goyeneche arruina- 
ría á Cochabainba lo que debía evitarse entretanto que se verifi- 
caban las negociaciones que tenía entabladas con el señor gene- 
ral Pueyrredón; con este motivo y considerando el poco número 
de armas que tenía, me hizo marchar el comandante general 
Arce para que haciendo sus veces tratare con la junta de gobier- 
no de Cochabamba sobre que se enviasen parlamentarios á efec- 
to de que se retirase las armas supuesto que anunciaba la unión 
con nuestra capital y después de haberse juntado las corpora- 
ciones y mandóse como tales emisarios á los doctores Centeno 
y Escudero regresé al ejército cuyo campo se había levantado 
el 22 de mayo y marchado á ocupar los altos de Pocona donde 
fui atacado por el enemigo el 24 á las siete de la mañana en el 
momento en que yo llegaba, encontrando ya la gente que se 
retiraba después de haber hecho un corto fuego por no haber 
dado tiempo al enemigo para otra cosa. Supe por los mismos 
soldados de mi mando que de ellos habían muertos y caídos pri- 
sioneros, como unos cincuenta y habiendo perecido como vein- 
ticinco de los enemigos ; y no se había podido reunir á nuestra 
gente que había armada de palos, tanto de á pie como de á caba- 
llo. Con este motivo retrocedí y noticioso de que Lombera se 
hallaba ya en las inmediaciones de Cochabamba después de 
haber quemado los pueblos de Sacaca, Quirquiabi, Sicaya, Capi- 
nata, Carasa, Quellacollo, Calliri. tuve ¡i bien dirigirme por 
el duplicado hasta este cuartel general con el fin de ponerlo 
todo en noticia de V. S. al mismo tiempo que hacer presente el 
estado de padecimientos en que gimen aquellos pueblos cla- 
mando por los auxilios de su capital para salir del cautiverio 
en que se hallan. 

Los naturales aunque son castigados atados á los cañones con 
ligaduras en los brazos tales que les hacen sangre, con centena- 
res de azotes, cortado el pelo á cuchillo hasta sacarles con él 
pedazos de carne, no desmayan en su entusiasmo. Arce y otros 



— 544 — 

oficiales quedaron en Chay anta, según considero á reunir gente, 
porque Cochabamba quedó despoblada, habiéndose retirado sus 
habitantes á los montes, como lo supe después, no habiendo 
querido rendirse y habiendo entrado el enemigo el día 27 de 
mayo en aquella población casi vacía, haciendo fuego por las 
calles. 

]SY> hay crueldad que no se cometa por el ejército y no es po- 
sible exagerar el encono y horror de que se hallan apoderados 
contra él, todos los pueblos de aquellas provincias. Es lo que he 
tenido por conveniente poner por lo pronto en noticia de V. S. 
para su inteligencia y del superior gobierno. 

Dios guarde á V. S. muchos años. 

Juan Manuel Lemoine. 



ERRATAS NOTARLES 



agina 


Línea 


Dice 


Debe decir 


9 


18 


Pedriel 


Perdriel 


54 


17 


Barrera 


Barreda 


117 


17 


calificó 


califico 


314 


11 


Fernán do 


Fernández 


448 


24 


Orichuela 


( hihuela 


488 


9 


Z alazar 


Zarate 


530 


11 


Juan Manuel 


José Joaquín 



DOC. ARCH. HKUíKANO. — T. IV 



ÍNDICE ALFABÉTICO DE NOMBRES 



MENCIONADOS EN LOS DOCUMENTOS DEL PRESENTE TOMO 



Abascal, Fernando de, 10, 113, 125, 

245, 416, 508. 
Abascal, Ramona de, 419. 
Agrelo, José, 356. 
Águila, Antonio, 381. 
Aguilar y Pérez, Marco, 468, 480. 
Aguilar, Melchor, 527. 
Aguilar, Pedro, 85. 
Aguirre, Juan de Dios, 341. 
Aguirre, N., 106, 528. 
Aguirre, María Teresa de, 192. 
Albariño, Domingo, 69. 
Alsua, Narcisa, 285. 
Alurralde, José, 279. 
Alvarado, José, 368. 
Alvarado, Rudeciudo, 236, 379. 
Alvarado, Severo, 400. 
Álvarez, Benito, 300, 310, 329, 340, 

360, 376, 379, 390. 
Álvarez de Arenales, Juan Antonio, 

238, 312. 
Álvarez, Silvestre, 374, 377. 
Alvisuri, Mariano, 215. 
Alvisuri, Rafael, 23. 
Anchorena, Tomás Manuel de, 266, 

333, 410. 
Anchorena, Mariano Nicolás de, 333. 
Anchoris, José Gabino, 381. 



Anderson, Juan, 244, 376. 

Antezana, Mariano, 61, 64, 79, 108, 
111, 112, 154, 156, 166, 206, 
210, 416, 467, 468, 470, 472, 473, 
483, 497, 502, 514, 516, 518, 
521, 526, 529, 530, 539. 

Antezana, José Ventura, 493. 

Aramayo, Gaspar, 160. 

Arauda, José, 264. 

Aráoz, Bernabé, 299, 375, 377. 

Aráoz, Miguel Francisco, 98, 172, 
222, 258, 322, 326, 334, 358, 
379. 

Araus, Miguel, 37, 69, 151. 

Arce, Esteban, 47, 50, 61, 64, 79, 
106, 108, 112, 126, 147, 154, 166, 
189, 208, 210, 416, 447, 465, 
467, 468, 469, 472, 473, 477, 
479, 481, 485, 520, 526, 528, 
529, 530, 534, 537, 539, 541. 

Arce, Toribio, 499. 

Arévalo, Domingo, 237, 377, 379. 

Ari, Antonio, 503, 521. 

Ari, Blas, 78, 119, 416, 503. 

Arias, Juan, 107. 

Arias de Noria. María Ignacia, 283. 

Arias Velázquez, Pedro Antonio, 
327, 333. 



548 — 



Arias Velázquez, Pedro Pablo, 389. 
Arozena, Pelayo, 324, 371. 
Arteaga, Agustín de, 402. 
Arriaga, José Antonio, 208, 467, 

472, 473, 478, 485. 
Arrigurrinaga y Archondo, Tomás, 

194. 
Arrióla, Fernando de, 42. 
Astete, Francisco Ángel, 493. 
Astete, José, 72. 
Astete, Pablo, 298, 423, 436, 440, 

447. 
Atachao, Estanislao, 135. 
Astoraica, N., 509. 
Ayala, José de, 303. 
Azcárate, Pedro, 59, 327. 
Azcuénaga, Miguel de, 90. 



Baca, Fermín, 104, 125, 149, 237. 

Baca, Nicolás, 237. 

Balcarce, Antonio, 76. 

Balcarce, Diego, 107, 168, 237, 244, 

377, 379. 
Balcarce, Francisco, 83. 
Balcarce, Juan Ramón, 73, 93, 94, 

95, 101, 128, 130, 136, 158, 160, 

161, 222, 223, 236, 259, 263, 

281, 312, 345, 357. 
Balcarce, Lucas, 83. 
Balcarce, Marcos, 177, 338. 
Baquera, Manuel de la, 237, 379. 
Barcena, Antonio, 322. 
Bargas, José Prudencio, 313. 
Barreda, Pedro, 54, 252, 278, 292, 

304, 331. 
Barrenechea, Diego, 513. 
Barrón, Gregorio, 508. 
Belaunde, Juan Bautista, 350. 
Beldon, Patricio, 284, 314, 338, 

376. 
Belgrano, Francisco, 305. 
Belgrano, María Josefa, 396. 
Benavente, Pedro, 419, 439, 440, 

442, 443. 
Benavides, Manuel, 212, 217. 



Benavides, Venancio, 148, 169, 184, 

187, 204, 217. 
Bernaldes, José, 76, 236, 244, 357. 
Beyzaga, Cristóbal, 513. 
Bianchi, N., 191. 
Bilbao, Dámaso, 237. 
Birreira, fray Agustín de, 468. 
Blanco, White, 346. 
Boado y Quiroga, Pedro, 480, 486. 
Bolaños, José, 348, 393. 
Borda, José Félix de la, 527. 
Bulnes, Manuel, 363. 
Burgos, Gaspar, 212. 
Bustos, Francisco, 376. 



Cabrera, Manuel, 467, 472, 485. 
Cabrera, Miguel, 466, 467, 475, 

518. 
Cáceres, Juan Manuel, 170, 519. 
Calderón de la Barca, José María, 

396. 
Calvo, N., 436, 509. 
Campero, Mariano, 423. 
Canales de Lezica, Pedro, 473, 486. 
Canibe, Bernardo, 345. 
Cano, Antonio, 284, 314, 338. 
Cañete (doctor), 55. 
Carbajal, Pedro, 39. 
Cárdenas, Baltasar, 133, 156, 164, 

167, 170, 197, 504, 505, 509, 

513. 
Cardona, Jerónimo de, 465, 468, 

472. 
Cardoso, José Manuel, 68. 
Caree, Francisca, 122. 
Cari, Antonio, 78, 416. 
Carlota Joaquina (princesa), 155. 
Carrandi, José, 330. 
Carrasco, Pedro, 71, 96, 110, 139, 

170, 201, 283. 
Carreras, Joaquín, 247. 
Carrillo de Albornoz, Juan, 472, 

473, 480, 486. 
Castañares, Crispín, 322. 
Castellanos, Antonio, 283. 



549 — 



Castellanos, Francisco de Paula, 

237, 379, 398. 
Castellanos, Juan José, 379. 
Castellanos, José María, 409. 
Castelli, Juan José, 26, 483, 489. 
Castrillo Mariano, 342. 
Castro, Francisco, 63. 
Castro, N., 426. 
Castro, Saturno, 274. 
Celone, Carlos, 144. 
Centeno, Mateo, 106, 109, 503, 504, 

513, 539, 543. 
Centurión, Feliciano, 264. 
Cienfuegos, fray Manuel, 468, 472. 
Cladellar, N., 89. 
Coberga, Juan Martín, 224. 
Colombres, Francisco, 172. 
Comas, N., 509. 
Cornejo, Juan José, 62, 63. 
Cornejo Marcelino, 379. 
Correa, José Antonio, 333. 
Correa, Cirilo, 376. 
Correa, Fray Mariano, 468. 
Corro, Xavier, 150. 
Cosió, Juan Pablo, 472. 
Cossio, José Manuel, 196. 
Costas, Francisco Avelino, 191. 
Costas (cura), 191. 
Crotón, Tomás, 427 y siguientes, 

504. 
Cuadros, Santiago, 191. 
Cuenca, Luciano, 377. 
Cuesta, Manuel de la, 513. 
Cuyar, Miguel, 88. 



54, 64, 77, 79, 83, 92, 94, 101, 
113, 127, 143, 167, 182, 189, 
199, 204, 206, 208, 210, 211, 
222, 233, 243, 253, 266, 287, 
328, 350, 364, 365, 366, 373, 
378, 417, 421, 451, 487, 500. 

Díaz, Mariano, 104, 125, 377. 

Díaz del Castillo, Julio Antonio, 
439. 

Díaz de Rivadeneira, Lorenzo, 439. 

Diez de Medina, Clemente, 270. 

Diez de Medina, José, 465, 468, 
472. 

Dorrego, Manuel, 54, 83, 167, 209, 
237, 238, 243, 244, 257, 267, 
374, 375, 376, 378, 538. 



Echan, Juan, 183. 
Eehauri, Francisco, 379. 
Echaurri, José María, 340. 
Echavarría, José de, 382. 
Echavarría, Ramón, 236, 375, 376. 
Echenique (doctor), 116, 120. 
Eguren, N., 368. 
Erausquin, Manuel, 535. 
Escobar, Francisco, 379. 
Escobar, Juan, 54, 105, 204. 
Escribano, Bernardino, 31. 
Escudero (doctor), 112, 523, 526, 

530, 539, 543. 
Esparza, Marcos, 261. 
Espinosa y Medina, fray Alejo, 149, 

150. 



Chavarria, Joaquín. 399, 

Chávez, Manuel, 107, 

Chichina, Feliciano, 264, 303, 362. 



Danta, Joaquín, 279. 

Deheza, José Manuel. 395. 

Delgado Bernardo, 219, 376. 

Díaz. Domingo, 379. 

Díaz Vélez, Eustaquio, 25, 45, 53, 



Falcón (alférez). 204. 
Fernández, Fabián, 285. 
Fernández Rivas, Juan Miguel, 264. 
Fernández Baldivieso, Lorenzo, 271, 

290, 314. 
Fernández, María Antonia, 412. 
Fernández, Miguel, 281. 
Fernández, Nicolás, 84, 376. 
Fernando VII, 16, 93, 205. 230, 445, 

458, 460. 



550 



Ferreira, Daniel, 134. 
Ferreira, Gregorio, 59, 337. 
Figueroa, Apolinario, 375. 
Figueroa Estebau, 227. 237. 



Figueroa, José Manuel de, 177. 
Figueroa, A., 191. 
Flores, Pedro Antonio, 236. 
Forest, Carlos, 221, 236, 238, 263, 

375, 376, 379. 
Fresco, Teodoro, 400. 
Frutos, José, 392. 
Funes, Pedro, 119. 



Galdo y García, Rafael, 473, 480, 

486. 
Gallegos, Manuel Antonio, 271, 319, 

323. 
Galup, Manuel José, 172. 
Garabito, N., 509. 
Garabito, Faustino, 465, 467, 468, 

478, 485. 
García, Domingo, 89, 278. 
García Lanza, José Miguel, 156, 

167, 170. 
García, Luis, 356, 379. 
García, Santiago José, 421. 
García, Valentín, 52. 
Garzón, José Antonio, 248. 
Gemio, Romualdo, 379. 
Giles, Antonio, 236, 377. 
Gómez, Félix María, 135. 
Gómez, viuda de Laren, Juana, 85, 

97. 
Gómez Linares, Matías, 380. 
Gómez, N., 151, 183. 
González, Eustaquio, 219. 
González de Socasa, Indalecio. (V. 

Socasa). 
Gorriti, Juan Ignacio, 135, 162, 

451. 
Goyeneche, Juan Manuel de, 10, 11, 

12, 54, 55, 65, 67, 78, 86, 92, 

94, 108, 109, 113, 115, 118, 119, 



126, 130, 154, 161, 170, 210, 
239, 252, 255, 280, 330, 416, 
440, 501, 504, 514, 533, 539, 
541, 542. 

Güemes, Martín Miguel, 77, 426. 

Guerrico, José Ignacio, 156. 

Guillermo, Francisco, 376. 

Gurruchaga, Francisco, 163, 186, 
290, 335. 

Gutiérrez, María, 105. 

Gutiérrez, Juan Manuel, 210, 534. 

Gutiérrez, Pablo, 439. 

Gutiérrez Blanco, José Manuel, 376. 

Guzínán (cura), 198. 

Guzmán, Bartolomé, 493. 

Guzmán, Manuel, 491. 



Helguera, Jerónimo, 236, 379. 
Heredia, Alejandro, 50, 218, 237, 

377. 
Heredia, Mariano, 91. 
Heredia, Nicolás, 500. 
Heredia, Simón, 30. 
Hernández, Esteban, 143, 284, 313, 

338. 
Hernández, Feliciano, 80, 121. 
Hernández, Roque, 122. 
Herrera, Eulogio, 121, 154. 
Herrera, Nicolás, 356. 
Herrera, fray Pedro, 468. 
Holmberg, barón de, 134, 135, 145, 

146, 157, 158, 166, 185, 221, 231, 

236, 305, 339. 
Huici, Agustín, 227, 309, 363. 



Ibáñez, Gabino, 377. 

Ibarburu, José María, 379. 

Ibarra, Pedro, 156. 

Ibarreche, fray Juan Antonio, 227. 

Ibazeta, Pedro J., 156, 386, 388, 

405. 
Ibieta, Juan, 191. 
Icazate, Silvestre, 189, 196, 323. 
Igarzábal, Javier, 391. 



551 — 



Igibar, doctor, 509. 
Illescas, Roque, 379. 
Imas, Juau, 124. 
Inchauste, N., 251. 
Iramain, Gregorio, 377. 
Iriarte, José Eustoquio, 224. 
Irigoyen, Manuel, 473, 480, 486. 
Isasmendi, Vicente, 147. 
Isnardi, Pedro Domingo, 376. 



•Jiménez, José Antonio, 83. 
Jiménez, Juan José, 377. 
Jordán, Melchor, 465, 472. 
Jordán, doctor, 539. 



Laguna, Miguel Martín, 260, 286. 

Laguna, Nicolás, 64. 

Lahora, José María, 379. 

Landavene, José, 439, 442, 443. 

Lanza, José Miguel (v. García Lan- 
za). 

Laren, Víctor, 83, 85, 97. 

Larú, José de, 172. 

Larramendi, José Juan de, 73, 130. 

Larramendi, José María, 183. 

Larrea, José Antonio, 124. 

Layrú, Pedro, 271. 

Lazarte, fray José, 468, 472. 

Leal, Antonio, 177. 

Leami, Manuel, 162. 

Ledo, Agustín, 1(58, 472. 

Lejarza, Simón, 247. 

Lemoyne, Joaquín, 39, 155, 246, 
279, 376, 530. 

Lemoine, J. Manuel, 491, 530, 541. 

Lerdo, José Tadeo, 84, 236. 

Lezama, Francisco Ascncio, 385, 
404. 

Lezica, Marcelino, 376. 

Lombera, Jerónimo, 65, 106, 124, 
419, 423, 437, 439, 440, 503, 
528, 510, 541, 543. 

López, Fernando, 352. 

López, Jerónimo, 63. 



López, Maximiliano, 403. 
López, Vicente, 37. 
Lorenzo, José María, 322. 
Lozano, Manuel, 527. 
Lugones, Lorenzo, 377. 
Luna, Juan Pedro, 236, 377. 
Luzuriaga, Toribio, 36. 



Madrid, Gregorio, 379. 
Maldonado (sargento), 204. 
Maldonado, Hipólito, 119. 
Manco Capac, Andrés, 156, 187, 

188. 
Mangudo, N., 106, 528. 
Mansilla, María Trinidad, 101. 
Márquez, Agustín, 30. 
Marrón y Lombera, Jerónimo (v. 

Lombera). 
Martínez, Benito, 52, 237, 377. 
Martínez, Francisco, 290, 324, 340, 

343, 359. 
Martínez, Ladislao, 52, 167, 194. 
Martínez, Pedro, 247. 
Martínez (sargento), 204. 
Marzana, N., 155. 
Matorras, N., 191, 226. 
Masondo (clérigo), 508. 
Matalinares, N., 505. 
Matos, Salvador, 162. 
Mauricio Ramón, 230, 376. 
Medeiros, doctor, 183. 
Medina, Clemente. 215. 
Medrano. .luán, 191. 
Mendoza, Ignacio, 392. 
Mendoza. Manuel, 222. 
Mendoza y Kcbollo, José Manuel, 

493. 
Millán, Isabel, 361. 
Millán, Juan José, 100. 
Millán, José Manuel, 377. 
Millán, María Dolores, 361. 
Millares, N., 509. 
Miranda, José, 279. 
Moldes, Eustoquio, 70, 87, 93, 237. 
Moldes, José, 37, 70, 198, 234, 237, 



552 — 



248, 259, 263, 272, 278, 282, 
291, 292, 320, 333, 398. 

Moldes, Juan Antonio, 62. 

Molina, Celedonio, 379. 

Molina (doctor), 263. 

Morales, Domingo, 362, 392. 

Morales, Patricio. 491. 

Moraya. X.. 451. 

Moreno, Juan .lose, 76. 

Morilla. Manuel, 379. 

Moscoso, Juan Tomás, 54. 

Mugayar (capitán), 204. 

Mujica, X., 191. 

Muñoz. Joaquín, 466. 468, 472. 

Muñoz y Terrazas, Manuel, 237, 

249, 308. 



Negreiros, Manuel, 2L'7. 
Xeyle, X., 509. 
Xoalles, Pedro. 196. 
Xoria, José Manuel, 283. 
Xoriega, Ángel, 120. 

Obispo de Salta, 113, 120, 147, 151, 

165, 184. 
Ochoa, Joaquín, 376. 
Ochotuo, José, 368. 
Olivera, José, 68, 376. 
Oquendo, Juau B., 466. 
Orihuela, J. F., 448. 
Ormachea, Guillermo, 353, 401,412. 
Ortuño, N., 106, 528. 
( >yucla, José Gabriel de la, 169, 227. 



Paz, Julián, 31, 75, 96, 377. 

Peña, Xicolás, 305. 

Perdriel, Gregorio, 9, 377. 

Pérez, Julián, 37. 

Pesoa, Inocencio, 237, 263, 376. 

Pico, Francisco, 186, 198, 237, 375, 

376, 379, 392. 
Picoaga, Francisco, 45. 50, 54, 55, 

78, 124, 197, 255, 298, 416, 419, 

121. 424. 
Pino, Antonio del. 282. 
Pintos. X., 106, 528. 
Plaza, Mariano de, 534. 
Plaza, Pedro Regalado de la, 52. 

54, 122, 201, 259. 
Portal. Manuel Ignacio del. 197. 
Portillo, José Eugenio del, 56, 93, 

150, 157. 
Posada, José, 443. 
Posse, Manuel, 295. 
Puebla, José Xazario, 493. 
Pueyrredón, Clemencia, 248. 
Pueyrredón, Diego, 40, 192, 395. 
Pueyrredón, Fernando, 395. 
Pueyrredón, Fortunato, 152. 
Pueyrredón, Juan Andrés de, 87, 

357. 
Pueyrredón, Juau M. de, 9, 13, 15, 

98, 99, 113, 115, 164, 247, 357, 

469, 473, 476, 481, 487, 488, 

491, 497, 499, 502, 507, 513, 

515, 520, 522, 525. 
Pueyrredón, Magdalena, 331. 
Pumacagua, Marco, 419, 441, 443. 



Palacios, Juan José, 134. 
Pardo de Zela. Juan, 376. 
Pardo, José Antonio, 376. 
Pardo de Figuera. Manuel, 493. 
Paroisien, Diego, 29. 
Parrilla, Francisco, 491. 
Paso, Francisco, 261. 
Patino, Francisco, 150. 325. 
Paz. José María, 31, 75, 96, 236, 
374, 377. 



Quiroga, Francisco de, 468, 478. 
Quiroga y Sempertegui, Jacinto, 448. 
Quiroga, Julián, 465, 172. 
Quiroga, Pedro Miguel, 467, 485. 
Quiroga, racionero, 539, 542. 
Quiroz, Juan Manuel, 407. 
Quitor, X., 509. 



Rábago, Agustín, 375, 377. 



553 



Rademaker, Juan, 207. 

Ramírez (comandante), 116. 

Ramírez de Arellano, Cosme, 165, 
193. 

Ramírez, Juan, 419, 423, 110. 

Ramírez, Manuel, 52. 

Ramiro, Francisco, 348. 

Rasabal, Ignacio, 194. 

Reina. Francisco, 271. 

Riglos, José Rafael de, 41, 69. 

Ríos (alférez de Patricios), 34. 

Ríos, N., 305. 

Risco, Juan José, 505. 

Rivadavia, Bernardino, 251. 

Rivadera, Bartolomé. 236, 376. 

Rivera, Manuel, 196, 307. 

Rivero, Antonio del, 504. 

R i vero, Francisco del, 47, 51, 55, 
61, 112, 113, 518, 523. 

Rivero, Matías, 380. 

Rivero y Jordán, Melchor (v. Jor- 
dán). 

Robledo, José María. 322. 

Rocabado, Rafael, 37!». 

Rocamora, Tomás de, 172. 

Rodríguez, Antón ino, 80, 100, 196, 
237, 376, 379. 

Rodríguez, Martín. 73. 89, 143, 313, 
336, 365, 373, 378. 

Rodríguez, Eusebia, 281. 

Rodríguez, Francisco, 301, 318. 

Rodríguez. Miguel, 31. 

Rojas, Blas, 236. 

Rojas, Manuel, 369, 376. 

Romero, Clemente, 404. 

Romero, Mariano, 84.' 

Romero, Pedro, 84. 

Roque (maestro), 100. 

Rúa, Juan José de la, 514. 

Ruíz de Huidobro, Diego, 350. 

Ruíz, Manuel Rafael, 236, 376. 



Saavedra, Cornelio, 73, 201, 451. 

Saavedra, Manuel, 90. 

Sáenz Valiente, Anselmo, 384. 



Sagárnaga, Miguel, 237. 
Sáinz, Miguel, 473, 486. 
Salamanca, Mariano, 467, 173, 477, 

485, 489. 
Salazar, fray José Indalecio, 507. 
Salinas, Buenaventura, 491. 
Salinas, José Manuel, 478. 
Salinas, doctor, 499, 521. 
Salvatierra, Gregorio, 337. 
Sánchez, Pedro Antonio, 173. 
Sánchez. X., 191. 
Sánchez. Tomás, 226. 
Sancho, Juan, 379. 
Santa María, Juan de, 165, 194, 236, 

261, 279. 
San Miguel, Antonio, 408. 
Santos (de los) y Rubio, José Ma- 
ría, 39, 88. 
Santibáñez, N., 191. 
Santiváñez, Domingo, 384, 385. 
San tu, José María, 380. 
Santucho, Cornelio. 322. 
Sar, Francisco del, 151, 324. 
Sarabia, Apoliuario, 163, 292. 
Sarabia, Mateo, 46. 
Sarabia, Pedro José, 63, 103, 452. 
Saráchaga, Juan A., 507. 
Sarassa, Mariano, 348. 
Saredo, Ramón. 465, 468, 472. 
Sarratea. Jn;.n José, 48, 73, 99, 140, 

293, 335, 358. 
Sarratea, Manuel, 147, 247. 
Sarratea, Mariano, 320, 333, 355. 
Segovia, Antonio, 379. 
Sempol, Francisco Antonio, 376. 
Sempol, José María, 236. 
Silva. Vicente. 377. 
Socasa, Indalecio G., 78, 124, 416, 

110, 503. 
Sonalo, José María, 292. 
Soria, Pablo, 321. 
Suárez, Antonio, 292, 304, 331. 
Suaristi, Eugenio Pedro, 376. 
Superi, Jóse, 110, 139, 227, 236, 

26.-,, 276, 282, 370, 374, 376, 

379. 



5.-i4 — 



Talavera. Juan, 130. 

Taines. José Manuel, 466, 468, 472, 
486. 

Tejada. Francisco, 383. 

Tejada, Juana Francisca de, 395. 

Tejada. Ramón, 75. 

Tejerina. Águeda. 295. 

Tejerina. Baltasar, 29, 283. 

Tellería, Gregorio, 379. 

Tellería. Melchor. 236. 376. 

Terrazas (canónigo), 533, 539, 542. 

Terrazas (comandante), 534. 

Terrazas, Matías, 448. 

Tezanos Pinto. Manuel, 152. 

Tollo, Juan Francisco, 90, 273, 377- 

Toro, Manuel, 379. 

Torres, Pedro, 379. 

Tristón, Domingo, 439. 442. 

Tristáu, José, 66. 

Tristón, Pío, 66, 78, 86, 197, 228, 
234. 239, 240, 250, 252, 255, 
274. 280, 300, 309, 330, 354, 
355, 366, 375, 394, 416, 422. 
150, 155, 456. 

Turpín. Francisco. 192. 



Velazco, Manuel, 505. 
Vélez, Manuel, 478. 
Vera, José Manuel, 379. 
Vergara, Mariano, 198. 
Yiamonte, Juan José, 24, 25. 
Viana, Francisco Javier de, 177. 
Vidal, Francisco, 467, 473, 485. 
Vidal. Miguel. 473, 486. 
Vidal, Pedro Pablo, 333, 391, 465, 

468, 472. 
Vidart, José Domingo, 243. 
Videla, X., 116. 
Videla. Hipólito, 32, 33, 379. 
Vigodet, Gaspar de. 82. 
Villafañe, José Antonio, 311. 
Villanueva. Francisco. 66, 236, 263, 

374. 377. 
Villegas. José Laureauo, 376. 
Visuara. Antonio, 236. 
Viso de Mendizábal, Manuela, 411. 
Vizcarra. Dionisio, 292, 304, 331. 



Warnes. Ignacio, 36, 169, 236, 379. 



Ugarte. Francisco, 306. 
Ulna. Manuel. 327. 
Unzueta, Mariano. 376. 
Uriburu, José. 384. 
Urquidi, Joaquín. 473. 486. 



Valderrama, Jnan José, 317, 377, 

406. 
Valle de Tojo, marqués de. 54, 55, 

124, 354. 
Valle. Rufino, 237. 376. 
Valle. Tullías Antonio, 398. 
Aura-. José María. 107. 113. 523, 

525. 
Várela Gundín. Manuel, 356. 
Velasquez. José. 53. 236. 347. 



Zamboráin, José Antonio, 306. 
Zamudio, Juan Francisco, 217. 
Zaniudio. Máximo, 92, 212. 
Zarate. José Ventura, 473, 480, 486. 
Zarate, fray Pedro de, 472. 
Zavala. José Alonso. 254, 262, 304, 

315. 
Zavaleta, Clemente de, 270, 347. 
Zavaleta, Pedro, 71. 
Zeballos, José del Carmen, 173. 
Zeballos. Juan. 237. 
Zegada, José Miguel de, 451. 
Zegada. Juana Francisca de, 192. 
Zelaya, Cornelio, 166, 211.236. 243. 

253. 275, 375, 376. 379. 
Zelayarán. Jerónimo, 377. 
Zenarrusa, Miguel de, 402. 
Zenteno, X.. 133. 



índice del tomo cuarto 



MANDO DEL EJÉRCITO AUXILIAR DEL PERÚ 



I. Nombramientos é instrucciones de Belgrano 

Primer nombramiento de Belgrano 

Instrucciones reservadas á que se hace referencia en el oficio 

10 

anterior 

Transcripción á Belgrano de las instrucciones enviadas á Puey- 

rredón 

Oficio del gobierno á Belgrano Bobre su nombramiento 12 

13 

Pasaporte 

Se faculta á Belgrano para tomar el dinero necesario de par- 
ticulares ó de las tesorerías del Estado 

Se nombra á Belgrano en propiedad general en jefe del ejér- 

15 

cito 

Se nombra á Belgrano capitán general 

Instrucciones que servirán de regla al excelentísimo señor ge- 
neral del Perú, don Manuel Belgrano, para su desempeño de 

la comisión en el ejército de su mando 

II. Libro copiador del ejército del Perú 

Sobre el vista de aduana de La Paz, don Rafael Alvisuri 

Acusa recibo de un impreso reservado 

Acompaña dos estados de fuerza y armamento,, hace compara- 
ción de ellos y demuestra las ventajas de uno. Pide mil fu- 
siles por posta. Da cuenta de la marcha de la vanguardia, 
Reclama contra el abuso de hacerse oficiales por la Junta. 
Da cuenta de haber mandado comparecer en la capital mu- 
chos de los del ejército y pide despachos con los nombres en 

24 

blanco 

28 

Reclama auxilios de tropas y armamentos 



— 556 — 

Recuerda lo que ha pedido anteriormente 29 

Acompaña original el expediente contra el proveedor don Agus- 
tín Márquez 3q 

Recomienda una solicitud del sargento Simón Heredia 30 

Da cuenta de que ha agregado al escuadrón de húsares á los 

oficiales don José María y don Julián Paz 31 

Acompaña una representación del alférez de húsares don Be- 

nardino Escribano 31 

Reitera el pedido de mil fusiles 32 

Sobre asignación á la viuda del alférez Ríos, de Patricios 34 

Acusa recibo de impresos 34 

Sobre creación del estado mayor militar 35 

Acusa recibo de una instrucción para manejo de armas 35 

Sobre formación del estado de la fuerza 35 

Establecimiento de una academia para oficiales y de una escue- 
la para cabos y sargentos 36 

Solicita el despacho de coronel graduado, de don José Moldes. 37 

Renuncia de secretarios del gobierno 37 

Licencia del capitán don Miguel Axaus 37 

Reducción de sueldo á los oficiales 38 

Sobre dos inadvertencias del parte que dio (Pueyrredón) del 

viaje de Potosí con los caudales 38 

Pensión á la viuda de don Diego Pueyrredón JO 

Sobre los reos de Potosí 40 

Sobre don Rafael José de Riglos 41 

Sobre que se reserve el gobierno la facultad de hacer oficiales 

y otras reformas 41 

Remite las actas de la jura de Cochabamba 43 

Sobre el teniente don Fernando de Arrióla 43 

Nueva petición de auxilio de tropas y fusiles 44 

Sobre una representación al cabildo de Santiago del Estero. . . 46 

Sobre deserción en las tropas 47 

Degradación de don Francisco del Rivero 47 

Compra á don Juan José Sarratea de paño para vestir la tropa. 48 

Auxilios á los soldados 48 

Acusa recibo de impresos 49 

Sobre la necesidad de oficiales 49 

Sobre el teniente de dragones don Alejandro Heredia 50 

Dificultad de comunicaciones en el interior. Sucesos de Cocha- 
bamba. Propagación del espíritu de libertad 50 

Adjunta un estado de la artillería é informe sobre los oficiales 

respectivos 52 



Estados de fuerza 53 

Estado, operaciones y negociaciones de la vanguardia 53 

Negociaciones del marqués del Valle de Tojo r>."> 

.Sobre el nombramiento del doctor don José Eugenio del Porti- 
llo como auditor general 56 

Necesidad de medicinas 58 

.Sobre los reos de Potosí 58 

Solicita armamentos 59 

Sobre regreso á Potosí de los confinados en Salta 60 

Sucesos de Cocbabamba 61 

Sobre la instalación de Juntas provinciales 62 

Reitera la petición de armamentos 6-1 

Sobre el teniente de artillería don Francisco Villanueva 66 

Incluye papeles tomados á los realistas 66 

El cuerpo de artillería 67 

Remisión de La Gaceta 67 

Promoción del cadete don José Olivera 68 

Prisión del doctor don Juan Manuel Cardoso 68 

Causa sobre la dispersión de Huaqui 69 

Licencia al capitán don Miguel Araus 69 

Sobre don José Rafael de Riglos 69 

Sobre la causa de don Eustoquio Moldes 70 

Fortificación de caminos 70 

Acusa recibo de mil pesos 71 

Representación del doctor Pedro Carrasco 71 

Sobre creación de empleos y grados en la administración civil. 72 

Sobre don José Astete 72 

Retiro del coronel don Martín Rodríguez y reincorporación del 

teniente coronel don Juan Ramón Balcarce 73 

Entrega de fondos por don Juan José de Sarratea 73 

Solicita un buen armero y un oficial 74 

Sobre construcción de dos barcas ó jangadas 71 

Sobre los oficiales don José María y don Julián Paz 75 

El expediente contra el capitán de Patricios don Ramón Tejada. 7.~> 

La causa del brigadier don Antonio Balcarce 76 

Llegada del coronel don José Bernaldes con algunos soldados. 76 

Recuperación de Tarija 77 

La situación en las provincias del Alto Perú 77 

El ataque de Nazareno 80 

Asignaciones sobre los sueldos del ejército 81 

En espera de efectos de guerra 81 

Situación general de la revolución 82 



Recomienda á varios oficiales 83 

Solicita pensión para doña Juana Gómez, viuda de Laren .... 85 

Portugueses en Covija 85 

Sobre diversas operaciones militares 86 

Necesidad de medicinas 87 

>e da de baja al capitán don Juan Andrés de Pueyrredón .... 87 

Libramiento dado por don Miguel Cuyar 88 

Acusa recibo de fondos 88 

Expediente contra el coronel don Martín Rodríguez 89 

Nombramiento del doctor don Domingo García para gobernador 

intendente de Salta 89 

Sobre el capitán don Juan Francisco Tollo 90 

Reconocimiento del coronel don Miguel de Azcuénaga como go- 
bernador intendente de la provincia de Buenos Aires 90 

Retiro del teniente clon Manuel Saavedra 90 

Sobre el teniente don Mariano Heredia 91 

Asignaciones á familias de oficiales 91 

Moneda con busto de Goyenecbe 92 

Sobre el capitán don Máximo Zamudio 92 

Situación del ejército y necesidad de una replegada 92 

La causa de don Eustoquio Moldes 93 

Uso de la escarapela nacional, azul y blanca 93 

Sobre operaciones militares del enemigo 94 

Sobre el doctor don Pedro Carrasco 96 

Nombramiento de Belgrano en reemplazo de Pueyrredón 96 

Sobre los oficiales don José María y don Julián Paz 96 

Pensión á doña Juana Gómez, viuda de Laren 97 

Don Miguel Francisco Aráoz suple efectos para el ejército. ... 98 

Belgrano comunica al gobierno la llegada á Tucumán 98 

licita dinero para el ejército 98 

Belgrano toma posesión de su puesto. Situación del ejército.. . 99 

El cocbe que condujo á Belgrano 100 

Sobre lo mismo 101 

Sobre el teniente coronel don Juau Ramón Balcarce 101 

Se le nombra mayor general interino del ejército 101 

Licuada de Belgrano al cuartel general del Campo santo 101 

Situación del ejército. Medidas para su reorganización. Defi- 
ciencias del armamento 102 

Camisas para el ejército 102 

Operaciones militares en Atacama 104 

Belgrano solicita que se le envié el título de general interino 

y que se le señale sueldo 105 



— 559 — 

Sobre el teniente don Juan Escobar 10."> 

Remisión de correspondencia de Cochabamba 106 

Situación del partido de Poopó 106 

Sobre el capitán don Diego Balcarce 107 

Necesidad de oñciales 107 

Correspondencia de Cochabamba 107 

(artas de Goyeneche. Operaciones militares 108 

Cartas de Goyenecbe. El obispo de Salta. Representación del 

clero 109 

Sobre el teniente coronel don José Superi 110 

Necesidad de medicamentos 110 

Causas que impiden adelantar las marchas del ejército 111 

Correspondencia de Cochabamba 111 

La salida del obispo de Salta. El sumario contra Rivero 113 

De Cochabamba solicitan la ida de don Eustoquio Díaz Vélez. 113 
Correspondencia interceptada á los realistas. Planes de Goye- 
neche 113 

Remisión de papeles de Pueyrredóu, relativos á las comunica- 
ciones con Goyeneche 115 

Fuga del obispo de Salta 115 

Remisión de datos relativos al ejército 116 

Belgrano usa el título de brigadier 117 

Apatía de los pueblos 117 

Los deanes Pedro Funes é Hipólito Maldonado 119 

Asignación del sargento Ángel Noriega 120 

Remisión de correspondencia de varios 120 

Se solicita el envío de quina 121 

Relación del capitán Pedro Hernández 121 

Solicitud del sargento Eulogio Herrera 121 

Solicitud del capitán don Pedro Regalado de la Plaza 122 

Se solicitan ejemplares impresos de las obligaciones de los ofi- 
ciales y de las leyes generales 122 

Se solicitan espadas liara los oficiales 123 

Causas de la detención del ejército 123 

Noticias de las provincias del Alto Perú 124 

Sobre diversas operaciones militares 125 

La situación del ejército. Necesidad de refuerzos 126 

Belgrano protesta contra una publicación hecha en La Gaceta. 129 

Sobre un libramiento de don Juan José Larramendi 130 

Operaciones de Goyeneche. Situación crítica de los patriotas. . 130 

Se solicita el envío de pólvora 132 

La situación en Cochabamba. Belgrano preconízala defensiva. 133 



— 560 — 

El barón de Holniberg 134 

Varios nombramientos militares 134 

El aniversario patrio en Jujuy 135 

Las alteraciones del estatuto ] 37 

•Sobre el fuero de las milicias 138 

Las despachos de general y asignaciones de Belgrano 138 

Medicinas y tiendas de campaña 139 

La fortificación de Huniahuaca 139 

Movimiento de fondos. Zapatos para el ejército 140 

Oficiales sindicados de robo 141 

Inválidos de Suipacha 141 

Oficiales indignos de serlo 142 

.Sobre el comandante don Esteban Hernández 143 

Sobre el coronel don Martín Rodríguez 143 

La fábrica de fusiles de Tucumán 144 

Diminución del ejército 145 

Estados de fuerzas 145 

Reglamento para aumentar la fuerza del ejército 146 

Don Manuel de Sarratea 147 

Envío de Gacetas á Cochabamba 147 

El obispo de Salta. Actitud del cabildo y del deán 147 

Armamento é instrucción del ejército 148 

Noticias de Cochabamba y Atacama 149 

Fray Alejo Espiuosa y Medina 149 

Sobre el misino 150 

Causa criminal contra el presbítero don Francisco Patino 150 

El teniente coronel don Miguel Aráoz 151 

El obispo de Salta. Diligencias para averiguar su paradero. . . 151 

Sobre don Manuel Tezanos Pinto 152 

Propaganda patriótica en el interior 152 

Belgrano acusa recibo de su despacho de general en jefe del 

ejército auxiliador eu las Provincias unidas del Peni 153 

El gobierno del obispado de Salta 153 

Sobre el sargento Eulogio Herrera 154 

La situación en Cochabamba 154 

Memorial del canónigo don Andrés Manco Capac 156 

Operaciones en Cochabamba 156 

Renuncia del auditor de guerra 157 

Abusos de los proveedores 157 

Movimiento de tropas. Fabricación de armas. Planes del ene- 
migo 158 

Operaciones militares 161 



— 561 — 

La propaganda patriótica en las provincias 161 

Elección de diputado en Jujny. Negociaciones con Portugal. 

El vicario de Jujuy 162 

Remesa de fusiles 163 

Sobre don Salvador Matos ! 163 

Solicitud del teniente don Apolinario Sarabia 163 

Pueyrredón, vocal del gobierno lti I 

Sobre varios asuntos administrativos 164 

Sobre don Baltasar Cárdenas 164 

El teniente don Cosme Ramírez de Arellano 165 

El obispo de Salta. Se le permite bajar á Buenos Aires 165 

El teniente don Jnan de Santa María 165 

El parque y maestranza del ejército 16b' 

Sucesos de Cochabamba 166 

Estados de fuerza, armamento y vestuario 167 

El subteniente don Ladislao Martínez 167 

El sumario sobre la batalla de Huaqui 168 

El capitán don Diego González Balcarce 168 

Deserción del teniente coronel don Venancio Benavides 16¡» 

Sobre don José Gabriel de la Oyuela 169 

La situación de Cochabamba. Militares emigrados 170 

Bando de Belgrano 170 

Movimiento de fondos 172 

Sobre don Tomás de Rocamora 172 

El soldado Pedro Antonio Sánchez 173 

El soldado José del Carmen Zeballos 173 

Movimiento de fondos 171 

Gratificación á Belgrano 174 

Sobre nombramiento de oficiales 174 

Bandos para detener las deserciones 175 

Sobre el fuero de los oficiales de milicias 175 

El sumario por robos 175 

Los trabajos de la maestranza y parque 176 

Sobre la acción del gobierno 176 

El coronel don Marcos Balcarce, jefe interino de estado mayor. 177 

El padre fray Antonio Leal 177 

El capitán don José Manuel de Figuei'oa 177 

Sobre los diferentes arbitrios que se pueden adoptar, á fin de 
reanimar á los pueblos aletargados y avivar el espíritu pú- 
blico 178 

Operaciones militares 182 

La labor de los enemigos ocultos de la patria 182 

DOC. ARCH. KKLUHANO. — T. IV 3(i 



— 562 — 

Don Venancio Benavides, pasado al enemigo 184 

Movimientos de los realistas 185 

Fundición de morteros 186 

El teniente gobernador de Jujuy don Francisco Pico 187 

Recomendación de don Francisco Gurruchaga 186 

El prebendado don Andrés Manco Capac 187 

Los oficiales acusados de robo 188 

Efectos de una proclama de Belgrano 188 

El nombramiento de don Silvestre Icasate para auditor de gue- 
rra 189 

La conspiración de Alzaga 190 

Alejamiento de Salta de algunos adversarios de la causa de la 

patria 191 

Donativos para el armamento del ejército 192 

El obispo de Salta 192 

Sucesos de Cochabamba 192 

Se restituye su antigüedad y número al regimiento de Bel- 
grano 193 

Sobre don Cosme Ramírez de Arellauo 193 

Retiro del subteniente Uladislao Martínez 194 

Operaciones militares en el Alto Perú 194 

Movimiento de fondos .•• 194 

El teniente don Juan de Santa María 194 

Gastos de la maestranza 195 

Socorros á los inválidos 195 

Comisión del coronel don Manuel Rivas 196 

Nombramiento de auditor de guerra 196 

Operaciones de los realistas 197 

Remisión de documentos 197 

Los patriotas decididos 198 

Operaciones de los realistas. Medidas tomadas por Belgrano. 

Preparativos de retirada 198 

La intendencia del ejercito 200 

Petición de medicamentos 201 

Alcances de oficiales 201 

Solicitud del capitán don Pedro Plaza 201 

La situación del ejército. Rehenes. Auxilios á los comercian- 
tes. Contemporización con los enemigos de la patria 202 

Belgrano inicia su retirada 203 

Belgrano contesta á una reprensión del gobierno 204 

Operaciones militares 206 

Llegada de armamento 207 



— 5(¡3 — 

Sucesos desgraciados en Cochabamba 208 

Sobre lo mismo - , 1" 

Operaciones militares 211 

La retirada del ejército. Actitud de las poblaciones. Rumbo á 

Tncumau ~ J -- J 

Voladura de municiones 215 

El mayor don Mariano Alvizuri 215 

Sobre fabricación de cañones 216 

La retirada del ejército 217 

Los hermanos Benavides 217 

El teniente don Juan Francisco Zamudio 217 

El capitán don Alejandro Heredia 218 

Economía en los gastos del ejército 218 

Acciones militares durante la retirada del ejército 219 

Sobre lo mismo - J 21 

Intenciones de los realistas. Deficiencias del ejército. Estímulo 



á los tucumanos . 



222 



Los confinados ^2» 

Los oficiales acusados de hurto 226 

Movimiento de fondos 226 

El teniente coronel don José Superi 227 

Prisioneros realistas 2^8 

Belgrano explica las causas que ha tenido para detenerse en 

Tucumán 228 

La batalla de Tucumán 230 

Memorial del barón de Holniberg 231 

La batalla de Tucumán 231 

Actitud de Salta 238 

Situación del ejército y actitud de las poblaciones 239 

Operaciones militares después de la batalla de Tucumán 240 

Remisión de banderas tomadas á los realistas 242 

Rendición de una partida enemiga por el capitán don Comelio 

Zelaya 243 

Operaciones militares "* 

Necesidad de refuerzos 

Memorial del mayor don Joaquín Lemoyne -'!<> 

Necesidad de vestuario para el ejército - j4d 

El coronel don José Moldes ~*° 

Útiles que necesita la armería w *° 

Los prisioneros realistas 

Exceso de comisiones y falta de armamento 249 

950 
Persecución del enemigo 



— 564 — 

El comandante don José Superi 250 

El oficial de artillería don Juan Santa María 251 

Prisioneros realistas 252 

Tentativas para concluir la guerra 252 

Operaciones militares 253 

Reconocimiento del nuevo gobierno por el ejército 254 

Belgrano expone al nuevo gobierno la situación del ejército y 

sus necesidades , 254 

Movimientos de fondos 258 

Propósitos del ejército 259 

El capitán don Pedro Regalado Plaza 259 

El doctor don Miguel Martín Laguna, cura de Las Trancas. . . 260 
Belgrano agradece el obsequio de un par de pistoletas de bol- 
sillo 261 

Asignaciones á los individuos del ejército 261 

Asignaciones á los oficiales prisioneros 261 

El regimiento numero 1 incorporado al ejército 262 

El canónigo don José Alonso Zavala 262 

La jurisdicción eclesiástica de Tucumán 263 

Don José Moldes es nombrado inspector del ejército 263 

Cansas contra varias autoridades realistas 264 

111 corouel don Feliciano Chiclana 264 

(í ratitnd del ejército argentino 265 

El comandante don José Superi solicita el título de ciudadano. 265 
El ejército agradece las distinciones de que es objeto por parte 

del gobierno 265 

Belgrano nombra su secretario al doctor don Tomás Manuel de 

Anchorena 266 

Operaciones militares 266 

El ejército no puede aprovechar la situación por falta de ele- 
mentos 267 

Belgrano manifiesta las razones que tiene para no usar el títu- 
lo de brigadier de los ejércitos de la patria 268 

El sargento mayor don Clemente Diez de Medina 269 

Vestuario para el ejército 270 

Movimiento de fondos 271 

Representación de los empleados de la aduana de Salta 271 

El coronel don José Moldes 272 

Municiones para el ejército. Operaciones militares. Premios y 

distinciones al ejército 273 

El comandante don José Superi nombrado comandante de par- 
dos v morenos 276 



— 565 — 

< ordenanza de comisiones 276 

Envío de azogue á Córdoba 276 

El cange del coronel realista prisionero don Pedro Barreda. . . 278 
Retiro del doctor don Domingo García, intendente de Tucu- 

mán 278 

El capitán don Joaquín Lenioyne 279 

El oficial don Juan Santa María 279 

Las tentativas para el restablecimiento de la paz 280 

Envío de emisarios á las proviucias interiores 280 

Solicitud de doña Eusebia Rodríguez 281 

El coronel don José Moldes pasa á la capital 282 

Representación del comisario del ejército don Antonio del 

Pino 282 

Representación del doctor don Pedro Carrasco 283 

Instancia de doña María I. Arias de Noria 283 

Belgrano solicita que se le envíen los oficiales don Patricio 

Beldón y don Antonio Cano 284 

El comandante don Esteban Hernández 284 

Belgrano recomienda á doña Xarcisa Alsua de Fernández 285 

El doctor don Miguel Martín Laguna, cura de Las Trancas. 

Informe de Belgrano sobre su actitud 286 

Falta de elementos de transporte en el ejército 289 

Solicitud de don Lorenzo Fernández Baldivieso. alcaide de la 

aduana de Salta 290 

Compra de artículos para el ejército 290 

Movimiento de fondos 291 

Remisión de nuevos estados del ejército 292 

Prisioneros realistas enviados á Buenos Aires 292 

Sobre don José María Sonalo 292 

Sobre don Juan José Sarratea 293 

Dificultades para desalojar á Tristán de Salta 294 

Sobre un sumario iniciado sobre haber gratificado doña Águe- 
da Tcj crina á un individuo por haber obtenido de Belgrano 
Licencia para que regresase á Tucumán don Manuel Posse, 

esposo de aquélla 295 

Preparativos para atacar al enemigo. Movimientos de los rea- 
listas. El regimiento numero 1 298 

l'n parlamentario de Tristán 300 

Representación del teniente coronel don Benito Alvarez 300 

Belgrano acusa recibo de la resolución del gobierno para que 

retenga el título de capitán general 301 

Asignaciones de los individuos del ejército 301 



566 



Representación de don Francisco Rodríguez 301 

Elección de diputado por Salta y Jnjoy 302 

Sobre lo mismo 302 

Don Feliciano Chiclana es nombrado gobernador de Tncumíín. 303 

Representación de don José de Avala 303 

Prisioneros realistas á Buenos Aires 304 

El doctor don José Alonso de Zavala es nombrado capellán y 

vicario general del ejército 304 

Facultades concedidas á Belgrano por el gobierno 305 

Remisión de dos morteros á Buenos Aires 305 

Sobre remisión de azogue 305 

Movimiento de fondos 306 

El coronel don Manuel Rivera 307 

Existencia de azogues 307 

La situación del ejército 308 

Remisión de comunicaciones de los realistas 309 

Falta de artesanos 310 

Estado de fuerza y aumento 310 

Operaciones de lo.s realistas. Escasez de artesanos. Enseñanza 

de los reclutas 311 

Llegada de Juan Antonio Alvares de Arenales á Tucumáii. . . . 312 
Elección de don Juan Ramón Balcarce como diputado por Tu- 
cumán. Su separación del ejército 312 

El coronel don Martín Rodríguez 313 

Los oficiales don Esteban Hernández y don José Prudencio 

Bargas 313 

Los oficiales don Patricio Beldón y don Antonio Cano 314 

Representación de don Lorenzo Fernández Baldivieso 314 

Remisión de pólvora y fusiles para el ejército 314 

Nombramiento de provisor y vicario del obispado 315 

Divisas y escudos para el ejército 315 

Nombramiento de vicario y capellán del ejército 315 

Auxilios á los patriotas fugitivos del Perú 316 

Remisión mensual de estados de fuerza, armamento, etc 317 

Sumario al capitán don Juan José Valderrama 317 

Los bienes de los españoles europeos de Salta y Jujuy 318 

Representación de don Francisco Rodríguez 318 

Derechos electorales de los patriotas emigrados 318 

Representación de los empleados de la aduana de Salta 319 

Expedientes sobre las elecciones de diputados en Salta y 

Juj uy 320 

Movimiento de fondos 321 



— 567 — 

Solicitud del capitán don José María Lorenzo 322 

Asignaciones á familias de varios soldados 322 

Movimiento de fondos 322 

Nombramiento de auditor de guerra y escribano 323 

Movimiento de fondos 324 

Solicitud del presbítero don Francisco Patino 325 

Movimiento de fondos 326 

Gratificación á las familias de los miembros del ejército 327 

Informes sobre los emigrados del Perú 327 

Las elecciones de Salta 327 

Necesidad de medicinas 32* 

El mayor general don Eustoquio Díaz Yélez renuncia su 

puesto 328 

Construcción de barcas 329 

El correo José Corrandi 330 

Devolución de carretillas á la capital 330 

Sobre la correspondencia de Belgrado con Tristán y Goye- 

neche 330 

Movimiento de fondos 331 

Pólvora para el ejército 332 

Zapatos para el ejército 332 

Escasez de artesanos 332 

Las elecciones de Salta y Jujuy 333 

Movimiento de fondos 333 

Movimiento de fondos 334 

Movimiento de fondos 33"> 

Representación del coronel don Martín Rodríguez 336 

Plan de marcha sobre Arequipa 336 

Llegada de refuerzos 336 

El alférez don Gregorio Salvatierra 337 

El alcalde y capitulares de Potosí 337 

Sobre don Esteban Hernández 338 

Los oficiales don Patricio Beldón y don Antonio Cano 338 

El coronel don Marcos Balcarce 338 

Declaración de indulto 339 

Recepción del pólvora 339 

Representación del barón Holmberg 339 

Movimiento de jefes de batallón 340 

El capitán don José María Echauri 340 

Movimiento de fondos 341 

Movimiento de fondos 34- 

Movimiento de fondos 34b 



— 568 — 

Las avanzadas patriotas llegan al Pasaje Situación del ejérci- 
to. Falta de dinero 344 

El sumario al teniente coronel don Juan Ramón Balcarce 345 

Compra de artículos para el ejército 346 

Belgrano solicita la remisión de ejemplares de la Carta del 

A mericano 346 

El subteniente don José Velázquez. Falta de oficiales de arti- 
llería 347 

Protector de la fábrica de fusiles de Tucnmán 347 

Remisión de útiles y medicinas 348 

Nombramiento de teniente gobernador de Santiago del Estero. 348 

El teniente coronel don José Bolaños 348 

Los triunfos del ejército de la Banda Oriental 349 

El empleo de mayor general 349 

Sobre lo mismo 350 

Movimiento de fondos 350 

Movimiento de fondos 350 

Compra de vestuario 351 

Movimiento de fondos 352 

Movimiento de fondos 353 

El avance del ejército 353 

Diputado por Salta 355 

El teniente don Manuel Várela Guudiu 356 

El teniente don Luis García 356 

El teniente coronel don José Bernaldes Polledo. . . .*. 357 

Movimiento de fondos 358 

Movimiento de fondos 359 

Representación del teniente coronel don Benito Álvarez 360 

Doña María Dolores y doña Isabel Milláu, sus servicios al ejér- 
cito 361 

Sobre un papel curioso 361 

Solicitud de Domingo Morales 362 

Belgrano anuncia su salida de Tucnmán 362 

El plan de marcha sobre Arequipa 363 

El coronel Huici 363 

Solicitud de don Manuel Bulnes 363 

La marcha del ejército 364 

Reconocimiento de la asamblea 364 

Batalla de Salta 366 

Remoción de empleados públicos europeos 366 

La ciudadanía para los españoles 367 

Funciones de la asamblea 367 



- 569 — 

Efectos de don José Ocliotuo 368 

La fábrica de fusiles de Tuoumán 368 

líotas para la caballería 369 

Banderas lomadas al enemigo 369 

Los europeos que desempeñan funciones públicas 370 

Los europeos que sirven en el ejército : . . . . 370 

Belgrano solicita lo necesario para avanzar al Alto Perú 371 

Operaciones del ejército desde el paso del río Juramento basta 

la batalla de Salta 371 

Movimiento de fondos 380 

Movimiento de fondos 381 

Movimiento de fondos 382 

Movimiento de fondos 383 

Movimiento de fondos 384 

Movimiento de fondos 385 

Movimiento de fondos 386 

Situación del ejército después de la batalla de Salta 387 

Movimiento de fondos 388 

Movimiento de fondos 389 

Remisión de documentos 390 

Necesidad de cera 390 

Comandancia del batallón número 2 390 

Representación del mayor don Javier Igarzábal 391 

Indulto general 391 

El soldado Domingo Morales 392 

Los cabos Ignacio Mendoza y José Frutos 392 

Comandancia del regimiento número 6 392 

Remisión de documentos 393 

Acta del reconocimiento de la asamblea 393 

Belgrano insiste en su renuncia de los honores y tratamientos 

de capitán general 394 

El artículo 2 Ü de los tratados con Tristán 39 I 

Donativos para el ejército 395 

Representación de doña .luana Francisca de Tejada 395 

Sobre don José María Calderón de la Barca, esposo de doña 

María .lósela Belgrano 396 

Belgrano comunica al gobierno que destina C\ la fundación de 

cuatro escuelas los 40.000 pesos con que lo ha favorecido la 

asamblea 39t> 

Auxilios en dinero para el ejército 398 

Nombramiento de autoridades de la asamblea 398 

Movimiento de fondos 399 



— 570 — 

Movimiento de fondos 400 

Movimiento de fondos 401 

Movimiento de fondos 402 

Movimiento de fondos 403 

Movimiento de fondos 404 

Movimiento de fondos 405 

El capitán don Juan José Valderrama 406 

Don Diego Soria solicita título de ciudadano 406 

Formación de una razón individual de los que lian servido ala 

patria 407 

El ejército promete redoblar sus esfuerzos en pro de la cansa 

de la patria 407 

Movimiento de fondos 407 

Movimiento de fondos 408 

Movimiento de fondos 409 

Se solicita la remisión de vestuario para el ejército 410 

Movimiento de fondos 410 

La situación en Cochabamba. Necesidad de Gacela» 411 

Representación de don Manuel Viso 411 

Movimiento de fondos 412 

III. Papeles interceptados á los realista* 413 

Oficio de Pueyrredón al gobierno 415 

Goyeueclie al virrey del Perú 418 

Del mismo al mismo 420 

Oficio de Picoaga á Goyenecbe 424 

Goyeuecbe al subdelegado de Arica 427 

Del mismo al mismo 427 

Del mismo al mismo 428 

Goyeneche á don Tomás Crotón 429 

Goyenecbe al comandante de armas de Ornro 430 

Goyenecbe al virrey del Perú 431 

Goyenecbe al subdelegado de Arica 432 

Del mismo al mismo 432 

Goyeneche al virrey del Perú 434 

I Micio de Goyenecbe á Tristán 437 

Acta de un consejo de guerra reunido en La Paz 439 

Cartas de don Domingo Tristán 442 

oficio de los canónigos de La Plata á la junta de Cochabamba. 444 

Oficio de los canónigos de La Plata á Goyeneche 449 

Reservada de Goyenecbe á su padre 450 

Noticias comunicadas por Goyenecbe á La Paz y Ornro 451 

I Hirió de Lombera á Goyenecbe 453 



— 571 — 

< Micio de Goyeneche á don Pío Tristán 45ó 

Comunicaciones de Tristán á los cabildos de Salta y Jujuy. . . . 156 

IV. Cochabamba 463 

Actas del Cabildo de Cochabamba 46;"> 

Oficios del Cabildo de Cochabamba á Pueyrredón 481 

Oficio de Pueyrredón al comandante general de armas de Co- 
chabamba sobre operaciones militares 494 

Contestación al oficio anterior 497 

Oficio de Pueyrredón al comandante general de armas de Co- 
chabamba 49H 

Oficio de Pueyrredón al prefecto de Cochabamba 502 

Carta de fray José Indalecio Salazar á Pueyrredón 507 

Oficio del coronel de la Cuesta á Pueyrredón 513 

Comunicaciones de Belgrano al Cabildo de Cochabamba 514 

Comunicaciones de Belgrano á la junta gubernativa de Cocha- 
bamba 517 

Belgrano á don Esteban Arce 520 

Belgrano á don Mariano Artezana 522 

Belgrano al gobierno 528 

Carta á don José Joaquín de Lemoine 530 

Don Esteban Arce á Belgrano 532 

Don Mariano Antezana á Belgrano 533 

El comandante Plaza á Belgrano "~535 

Contestación de Belgrano 536 

Belgrano al gobierno 536 

Don José Antonio de Arriaga al gobierno 539 

Don Juan Manuel Lemoine á Bel¿nano 541 



EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES 

Á 31 DE DICIEMBRE DEL AÑO 1914 

ACABÓSE DE IMPRIMIR 

ESTE CUARTO TOMO 



PLEASE DO NOT REMOVE 
CARDS OR SLIPS FROM THIS POCKET 



UNIVERSITY OF TORONTO LIBRARY 






1 **■